Antes que nada, muchas muchas gracias a las personas que se pasaron a leer y a quienes dejaron comentarios. Me hacen muy feliz. Este capítulo es como… no sé decir… léanlo y sabrán.

Disclaimer: Himaruya-Sensei, es fabuloso! Él inventó la maravilla que es Hetalia y sus deliciosos derivados! No yo!

A comer pancakes!


Era hora del almuerzo, una vez más la inquietud de no saber qué hacer ni cómo actuar lo llevaban a pensar en medidas desesperadas, ¿cómo haría para no verle? ¿cómo podría almorzar sólo sin levantar sospechas? Después de todo, era bien sabido en el instituto que siempre estaba rodeado de amigos y de su hermano, pero no en ese momento, los ánimos y la alegría definitivamente se habían desvanecido solo de pensar en aquella persona. No sabía de qué manera aparentar -"Lo mejor sería saltarme el almuerzo, no quiero dar explicaciones"- pero así tan rápido como esa idea pasó por su cabeza, unos brazos le atraparon por la cintura arrastrándole directamente hacia el pasillo que daba el comedor.

-vaya que coincidencia encontrarte Feli, me contaron por ahí que no fuiste a clases, ¿quieres ser un tipo rudo?... eso déjaselo a las personas awesome como yo, tú necesitas aprender más – su risa era estruendosa y molesta, al igual que su manera acelerada de hablar, más no era eso lo que molestaba al italiano hasta el punto de oponer resistencia al arrastre, aquello que le impedía unirse a la amena charla como habitualmente haría, era aquel parecido extraño e ilógico, pero aún así a fin de cuentas, el parecido que Gilbert poseía con su hermano.

-no Gilbert… espera, no iré a comer –sus ojos intentaban no mirar a los curiosos del alemán, lo que menos deseaba era delatarse.

-¿cómo que no irás a comer? ¿qué pasa Feli? ¿te sientes mal? ¿comiste algo que te cayó mal al estómago? ¿o es que aún estás algo mareado por lo que Francis te hizo en la mañana? –su voz con tono de burla y risa tranquilizaban un poco más al menor, sin duda la preocupación de Ludwig había sido heredada de su hermano mayor.

-Estoy bien… s-sólo no tengo hambre, he estado algo mareado desde que me levanté… es eso nada más – la oportunidad había asomado, y no pensaba dejarla pasar así como así, era la excusa perfecta para desaparecer y no ver a aquel que tanto sufrimiento le causaba.

-ah bueno, que si te sientes mal, lo mejor es que vayas a la enfermería. Deja que awesome yo se encargue de eso – y así como lo decía, con un rápido y delicado movimiento el italiano ya se encontraba en los brazos del mayor siendo cargado hasta la sala de enfermería.

-n-no es necesario que te quedes conmigo… en serio, estaré bien, sólo necesito descansar un poco – su voz temblaba, el mayor ya se había encargado de recostarle y darle la medicina para sus "nauseas", por lo que parecía no querer irse.

-está bien por mí, no es que coma mucho de todas maneras, West es el que come por ambos –reía al mencionar a su hermano y las increíbles cantidades de proteína que ingería en forma de wurst. – además, si te sientes mal y no quieres comer, debe ser bastante grave, nunca te habías negado a una comida, menos cuando el principal es pasta ¿seguro que estás bien?-

Le miró de reojo el castaño e intentó no reaccionar sospechosamente luego de oír el nombre de aquel que se apoderaba de sus pensamientos, pero su rostro se hundía solo sobre la almohada y su cuerpo se atrofiaba presionando las sábanas contra sí, ya no podía controlarse.

-estoy bien… por favor, déjame sólo Gilbert- un tono frío, demandante pero ausente se hacía notar aún cuando el poseedor de aquella dulce voz se escondía bajo las telas blancas.

-¿crees que no te conozco lo suficiente como para saber qué te pasa algo más que unas simples nauseas? – la antes estridente voz se escuchaba un poco más baja y agradable, preocupada y atenta – ustedes discutieron y es más que obvio para mí que lo veo todo desde mi trono – su mano levemente se posó sobre uno de los hombros del más pequeño- no creo que no puedan arreglarse, no es primera vez que discuten, son amigos… ya sabrán cómo hacerlo.

-¿él te dijo algo? –el tono en su voz indicaba que en cualquier momento se quebraría, dando paso nuevamente a su emergente dolor.

-él no me ha dicho nada y ha estado aparentando desde ayer cuando volvió de salir contigo… ¿acaso no es una simple pelea de amigos? – más preocupado que antes presionó sobre el hombro del italiano para hacer que le encarase, pero no estaba listo para ver lo que sus ojos le obligaban a presenciar.

-lo siento…. N…no debería –una pequeña risa intentaba esbozarse sobre sus delicados labios- n…no mires por favor, debo verme miserable… no sientas pena por mi –sus ojos colmados de lágrimas que se desbordaban gruesamente sobre sus mejillas contrastaban enormemente con la expresión que quería dar, no había persona en el mundo que pudiese verle así y no sentir lástima.

-Hey pequeño Feli… tranquilo –una mirada que del asombro pasó a la calma era la que intentaba dar el mayor, no muchas veces se le daba la oportunidad, pero si era lo que debía hacer, se quedaría para estar con el otro - no sentiré lástima por ti si no lo quieres, tampoco te juzgaré si me cuentas qué pasó… West será mi hermano, pero para que estés de esta manera, algo debió haberte hecho…-

-él no ha hecho nada más que atesorarme y cuidarme siempre... he sido yo Gilbert… es mi culpa, todo es mi culpa… Nunca debí confundir esto que siento –oprimía el pecho con sus manos, demostrando así que su corazón se retorcía de dolor solo con recordar.

-e… espera un momento ¿qué intentas decirme con eso? – el albino sospechaba, la curiosidad le carcomía, no podía creer que era verdad aquello que su mente estaba procesando por sí misma – tu y Lud… ¿tienen algo?-

Los ojos de Feliciano mostraban su sorpresa ante las preguntas del otro – n…no, no lo malentiendas, de ninguna manera. Ludwig no es así… yo soy el único raro y arruiné nuestra amistad – hablaba entrecortadamente, intentando mantenerse sereno, no quería seguir dando esa imagen de niño abandonado.

-ya veo, eso es algo complicado. Ahora entiendo porqué los dos están tan raros. ¿qué digo raros? ¡Están terribles! – su mirada curiosa se posaba sobre el menor – pero dime, ¿cómo llegaron a eso? Quiero decir… a este punto tan extraño de un universo paralelo – gesticulaba con sus manos para intentar hacer más amena la charla, dándole tranquilidad al otro y una que otra pequeña risilla por sus exageraciones - ustedes eran los mejores amigos, él se comportaba de manera especial contigo, pero nunca pensé que llegasen hasta ese punto.-

-Insisto que no llegamos hasta ningún punto, solo fui yo, él me rechazó, no me quiere de la manera en que yo le quiero, solo somos amigos y nada más – su voz sonaba seria y a la vez tranquila, como si dejase ir lo último de ese amor con esas palabras, aunque sabía que era imposible.

-Feli, ¿por qué él? – la pregunta en un susurro por parte del alemán, emergía de sus labios y se dispersaba hasta no oírse, más Feliciano se quedó pensando, meditó un par de minutos mirando fijamente hacia un punto de la pared que parecía tener todas las respuestas al significado de la vida.

-No lo sé, antes de darme cuenta, yo ya estaba el día completo pensando en él, buscándole hasta cuando no había caso para eso. Su manera de ser, la forma gentil en que quería protegerme y cuidarme. Él siempre intentó ser atento conmigo, aunque yo soy complicado y molesto, muy ruidoso e inútil él quería estar a mi lado. – desvió la mirada de la pared que le había absorbido para mirar al joven que le acompañaba, sin en realidad hacerlo - Ludwig es especial, y solo lo es conmigo – mencionaba sus palabras con aún algo de esperanza impregnada en ellas, era lo que creía de todo corazón.

-Pero él te rechazó, él solo tuvo trato especial contigo como amigo, él nunca te vio en la manera en la que tú lo ves. Abre los ojos Feli, Lud es solo un amigo, y se equivoco en la manera en que se encargó de ti, él no hará nada más por ti que intentar mantener esa amistad, lo sé, lo conozco.-

Por unos segundos, la enfermaría parecía estar situada en un abismo del cual no podría salir, las cosas que escuchaba eran dolorosas, más aún porque era como oírlas del propio Ludwig. No podía pensar en otra cosa, le dolía pensar que tendría que seguir adelante con su vida, olvidando lentamente los sentimientos que en ese momento le consumían.

-supongo que, a veces solo queda rendirse y aceptar la derrota, aunque siento como que nunca peleé por esto. – volvía a mirar a su acompañante, esperando recibir algo de apoyo luego de eso tan duro que debía asumir. - Espero poder estar mejor pronto, no quiero confundirme ni confundirnos como grupo. Ni a ti, ni a Kiku, menos a Romano que seguro me mataría si se enterase de esto...-

-no te preocupes por ellos, en su momento sabrán entenderlo – los brazos del mayor con cuidado rodearon al castaño que solo atinó a acomodarse en ellos como si fuese lo único que le quedase, como el lecho al final de una batalla perdida - ahora importas tu – con delicadeza acaricio los cabellos de aquel que sujetaba, sin duda le partía el alma el verle así, pero no había nada más que hacer, nada más estaba a su alcance para esa pequeña criatura que se cobijaba en su pecho estremecida.


Este cap va dedicado a todas y todos los fans de GerIta que se sienten tan abandonadas como yo. Ánimos que planeo terminar este proyecto y no abandonarles… tengo demasiado tiempo libre…

Besososososoooos~