3- RESPUESTAS

Pero yo estaba pensando una manera de multiplicar por diez, y siempre, en la respuesta, obtener de nuevo el problema.

Lewis Carroll

Al final decidieron seguir a aquel ser que se había presentado como Rod. Ninguno del equipo mencionaban nada, todos estaban completamente absortos con lo que estaba sucediendo en aquel momento, en especial Lance que todavía trataba de buscar un modo para hilar cabos sueltos pero su mente estaba tan nublada que nada concreto salía a relucir. Rod los guió por una habitación enorme donde habían más de esos seres que había nombrado como domys, todos eran iguales a ella solo que eran de menor estatura, además que llevaban una especie de batas blancas parecidas a las de un doctor en la tierra. Toda esa habitación era blanca y estaba repleta de monitores, maquinas y lo que parecía cientos de registros regados en el suelo, ninguno de los domys les hecho una mirada era tal y como si ellos nos estuvieran ahí. Fueron pasando por distintas habitaciones las cuales cada una tenían una apariencia fúnebre como si se tratara de un hospital, aunque por las maquinas que se mostraban era evidente que no era un hospital terrestre al menos.

Fueron guiados a una amplia habitación que parecía el comedor y los guiaron a una de las mesas más grandes del lugar donde les indicaron que tomaran asiento en las sillas. Con miradas repletas de curiosidad, Lance miraba aquel comedor donde varios domys tomaban bandejas llenas de comida y optaban por sentarse en diferentes lugares al igual que mesas, pero casi ninguno de ellos compartían palabras entre si cuando coincidían en la misma mesa.

-¿Podemos saber dónde nos encontramos?- preguntó Shiro sentándose al lado de Rod.

-Este es nuestro centro de investigaciones donde llevamos a cabo ciertos trabajos especiales- respondió llamando a lo que parecían unos guardias con armadura que se acercaran.

-En realidad nos preguntábamos ¿qué planeta es este?- cuestionó Allura.

-Imagino que están confundidos pero antes de poder hablar sobre lo que sucede ustedes necesitan comer algo- una sonrisa filosa se formo en su rostro escamoso- Después de hibernar un tiempo ustedes necesitaran recuperar algo de energía.

-Estoy de acuerdo con eso- dijo Hunk con una amplia sonrisa.

Todos se dieron la vuelta para mirarlo de un modo acusativo.

-¿Qué? Tengo hambre- se encogió de hombros.

-Eso pensé.

Uno de los guardias que llamó se acercaron a Rod la cual con un ademan señaló hacía los paladines. Casi como un parpadeo se dieron cuenta que otros guardias traían entre sus manos delgadas varias bandejas de comida. De inmediato fueron puestas frente sus narices. Lance miro aquel alimento que le ofrecieron, parecía un pez normal solo que este poseía una nariz enorme y redonda, además que este tenía múltiples dientes filosos. Miro a los demás los cuales también se habían sorprendido por aquel pez pero al final todos habían comenzado a comer, hasta él que misteriosamente sintió un fuerte nudo en el estomago que le indicaba todo el hambre que sentía ¿Cómo podía sentir tanta hambre? Se sentía como si llevara varios días sin recibir ni una porción de comida, su cuerpo se sentía de ese modo y se veía de ese modo; mientras Lance disfrutaba de aquella comida notó como sus manos eran más delgadas, de por si eran alargadas y delgadas pero en esta ocasión se veían huesudas y frágiles. Todo en él se notaba más frágil y demacrado, hasta él mismo se encontraba sorprendido por ello ¿Cómo había podido terminar en ese estado?

-Le agradecemos por esta grandiosa comida, su majestad- empezó Coran dejando a un lado aquel pez.

-Llámenme Rod, por favor- insistió limpiándose los labios con una ¿alga?

-Bueno Rod, es solo que estamos curiosos por saber sobre el estado de hibernacion- dijo suavizando sus palabras lo mejor posible para no demostrar que todos ellos estaban desesperados por saber.

-Demasiado curiosos- insistió Lance.

Trató de limpiarse la comisura de los labios con una de las algas que estaba bajo su plato, sin embargo, cuando trató de hacerlo se encontró con que sus manos estaban bastante temblorosas y no podía coordinar bien sus movimientos.

-Bueno mis paladines y alteanos ustedes están en el planeta R382 del sistema Nyva. Como pueden notar los domys somos una especie que se maneja gracias a la ciencia, somos seres con métodos y vida sistemática. Noté que se sentían fascinados por nuestra arquitectura, la verdad es que no solo tenemos ciudades en un ambiente terrestre sino que también nuestras ciudades están en las profundidades del mar, nosotros no manejamos tanto por tierra como por agua, aunque nosotros preferimos trabajar en nuestra investigaciones desde aquí...

Rod continuo con una explicación bastante larga acerca de su especie, Lance después de un rato perdió la concentración en sus palabras así que se dedico solo a jugar con sus cubiertos mientras mantenía un expresión de completo aburrimiento. Estaba interesado en lo extraño de esta situación, quizá también estaría atento en la charla de los domys pero su desesperación por averiguar la razón del porqué estaban en capsula conseguía dominarle; hacía unos momentos su conciencia le había dado una señal de alerta la cual rechazo, ahora que trataba de razonar lo antes dicho se dio cuenta de su error, él como paladín siempre debía estar atento a sus instintos y de verdad que trataba el problema que tenía fue que desde que despertó no se sentía centrado en si, ni si quiera se sentía despierto por completo. Llevó su atención a Keith que estaba al otro lado de la mesa frente a él. La expresión que mantenía era tan serena prestando completa atención a lo que decía la domy ¿Cómo podía mantenerse tan tranquilo con todo lo que estaba sucediendo? Lance bufó mientras se dejaba caer en el respaldo de la silla. Miró con mayor atención a su compañero notando lo mismo que cuando miro su capsula, se veía tan frágil, por una extraña razón Keith había adelgazado consiguiendo que sus pómulos se vieran más pronunciados y la piel que antes formaba sus mejillas ahora era lisa pegándose hasta los huesos casi; lo único que mantenía igual era sus greñas azabache. Con ese pensamiento de Lance una pequeña risa se le escapó de los labios.

-Lance, esto se está volviendo demasiado aburrido- Hunk se inclino hacía él.

-Ni que lo digas amigo- Lance suspiro cruzándose de brazos.

-Entiendo su orgullo por su propia especie y todo eso pero pareciera que hablara de sus propios hijos- llevó su rostro sobre la mesa.

-Se parece a esa señoras obsesionadas con sus gatos que cuando las van a visitar una vez cada seis meses lo primero y único que dicen durante toda la conversación es lo grandiosos que son sus gatos- dijo con un tono burlón- Hablan de cada uno de ellos como si se trataran de niños. Hasta da escalofríos oírlas- dijo eso ultimo fingiendo escalofríos y soltando una leve risa.

-Juraría que me imagine a la abuela- Hunk también comenzó a reír un poco.

Entonces una pequeña risa llegó a sus oídos. Llevó su atención a aquella risa. Al parecer Keith había escuchado su broma sobre las locas por los gatos ya que aunque no lo mirara directamente ya no había una expresión seria ni tranquila en su rostro, esta había sido remplazada por una sonrisa contenida que llegaba hasta sus ojos. Lance solo pudo sonreír para si mismo.

-...Si gustan les enseñó dónde esta el castillo- Rod se levantó de su asiento.

-Si, por favor- Allura correspondió con una sonrisa haciendo la misma acción.

-¿De qué me perdí?- dijo Lance mirando a todos lados en busca de una respuesta.

-Creo que de absolutamente todo- respondió Pidge suspirando.

-¡Hey! No es verdad.

-Entonces dime el nombre del lugar donde nos encontramos- cuestionó Pidge cruzándose de brazos.

-¡Esa es una buena pregunta!- dijo con una sonrisa mientras la señalaba- La cual no te responderé porque no tengo ni idea de como pronunciarlo.

-No lo sabes ¿verdad?

-No, no lo sé- negó con un tono eufórico y una sonrisa.

-Dios mío, Lance -se llevó la mano al rostro con completo cansancio- Solo vamos- dijo tomándolo del brazo y guiándolo con los demás.

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Los guiaron por toda aquella ciudad que consiguió maravillarlos. Era parecido a la Tierra pero con algunos toque más modernos, además que los domys con apariencia de peces mitad hombre no eran nada frecuentes en su planeta. Por ratos Lance se distraía observando a la gente que pasaba a su lado o simplemente se centraba en las mascotas que tenían apariencia de pirañas con patas. Si, eso era demasiado raro hasta para él.

Rod los guió fuera de la ciudad hasta lo que parecían los limites que daba hacía lo que parecía una especie de bosque y justo ahí estaba aquello que ellos llamaban hogar. El castillo. Este se cernía sobre ellos en su máximo esplendor. El lugar se veía tal como él le recordaba, con esa clásica estructura tan imponente que los superaba por cientos de metros. No importaba cuantas veces viera el castillo, Lance siempre se maravillaba como si fuera la primera vez que entraba. En aquel momento que pusieron sus pisadas el castillo se iluminó por completo mostrandoles el salón principal.

-Tal como se nota hemos dado mantenimiento a su castillo durante su estado de hibernación- señaló Rod pasando una de sus manos alargadas por las paredes del castillo. Ella sonaba tan orgullosa de su trabajo- Además que le agregamos un par de mejoras al igual que sus trajes de paladines.

-Se ve bastante bien- dijo Coran con emoción. Él no dejaba de ir de un lado a otro con completa emoción.

-Gracias por cuidar del castillo- agradeció Allura con una leve inclinación.

-Ha sido un gusto ayudar a aquellos que nos salvaron de la tiranía del Imperio Galra- agradeció con su clásico tono cantarín- Y no se preocupen por sus ropas que encontramos en sus habitaciones, también les dimos unas mejoras leves para su comodidad.

-No sabía que la ropa común se podía mejorar- dijo Pidge acercándose a Rod con curiosidad.

Rod se inclinó un poco hacía Pidge para estar a la misma altura y soltó una leve risa.

-La tecnología domy es tan amplia que hasta podrías sorprenderte de las cosas mínimas que hacemos.

-Quisiera ver eso- una enorme sonrisa apareció en el rostro de Pidge mientras juntaba ambas manos formando un puño- Por favor.

-Cuando gustes podemos darte un tour por nuestros centros de investigación- su tono era tan amable y cariñoso.

-¡Si!- exclamó Pidge alzando uno de sus puños en son de victoria.

-Imagino que también cuidaron de los leones- dijo Shiro.

-Esa es otra historia-en el rostro de Rod se formó un mueca de tristeza a la vez que se dirija a la habitación donde se suponía que debían estar los leones- Deberían de ver ustedes mismos.

-¡Hunk! ¡Pidge! ¡Vamos a ver a los leones!- dijo Lance eufórico mostrando una amplia sonrisa. Cogió a sus amigos del brazo y los jaló directo a la emoción.

-¡Tranquilo, Lance!- exclamó Pidge cuando casi tropieza.

Entraron a aquella amplia habitación donde se encontraron con los leones que estaban protegidos por sus campos de protección. Al parecer los leones también estaban en un estado de reposo tal y como ellos lo estuvieron en su momento. Lance se acerco dando zancadas al león azul soltando una exclamación de felicidad diciendo "¡Blue! Mi buen gatito", tal como si el león azul lo reconociera bajo su campo de protección e inmediatamente sus ojos se iluminaron a la vez que se inclinaba hacía Lance el cual se acercaba a su lado.

-Cuando ustedes entraron en estado de hibernación sus leones hicieron lo mismo- comenzó a hablar Rod cuando se acerco a Shiro- Los leones crearon una especie de campo de protección el cual no nos permitía acceder a ellos, así que podemos decir que los leones quedaron intactos, aunque si los mantuvimos bajo vigilancia para protegerlos de cualquier amenaza.

-Gracias por cuidarlos- agradeció Shiro con una sonrisa sincera.

Con completa alegría todos se acercaron a sus leones que de inmediato despertaron de su reposo. Los leones se notaban demasiado emocionados por el regreso de sus pilotos ya que no dejaban de jugar con ellos o se notaban mucho más cariñosos que de costumbre. Lance abrazaba una de las patas roboticas de su león haciendo que este correspondiera inclinándose hacia su piloto dándole un leve golpesito en la cabeza demostrando su cariño.

-Los leones se ven demasiado emocionados o es mi idea- dijo Hunk dejando escapar múltiples risas. Al parecer su león se restregaba contra él haciéndolo caer cada vez que trataba de ponerse de pie.

-Lucen como verdaderos gatos- dijo Keith con una sonrisa enternecida. Red estaba apoyado en el regazo del pelinegro a pesar de que era demasiado grande para entrar a la perfección, aun así Keith trataba de acariciarlo.

-Nunca había visto un león tan emocionado por ver a su piloto- Allura sonaba sorprendida y sus cejas enarcadas lo demostraban.

-Debe ser por el lazo que mantienen, princesa- sugirió Coran mientras jugaba con la punta de su tupido bigote.

-Es increíble- con una sonrisa de admiración Shiro tocó la nariz del león negro.

-Lo es- admitió Pidge mientras se subía al león verde con completa alegría.

-Estas muy emocionada ¿verdad chica?- dijo Lance colocando una mano sobre la nariz de su león. Él estaba tan enternecido por la reacción de sus leones ademas de fascinado por verlos de nuevo- Yo igual te extrañé, Blue. Aunque tú te vez más emocionada, pareciera como si no nos hubiéramos visto en muchos años- una risa sincera salió de sus labios- Apenas nos vimos hace unos días ¿no?

Pero como si esas palabras hubieran hecho efecto en el león, Lance notó como un aura de tristeza le invadió y por un momento él creyó notar que Blue lo miraba con completa nostalgia, pero eso solo duro un momento ya que después el león se veía completamente normal ¿Acaso el había imaginado eso? No tenía idea de lo que había sido aquello, debía de admitir que lo sorprendió aunque no podía decir si de verdad sucedió y si fuera así ¿Porqué el león se mostraría tan sentimental?

-Hay que hablar un poco sobre su estado de hibernación paladines- interrumpió Rod detrás de ellos- Hagamoslo en un lugar más tranquilo.

Ya era momento de tener respuestas.

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Estaban en la habitación más importante del castillo donde manejaban la nave y planeaban sus movimientos para derrotar a los Galra, después de la batalla final eso ya no era necesario, pero ahí estaban todos otra vez junto a Rod la cual quería hablar con ellos sobre la razón de porqué estaban en capsulas de hibernación. Lance tenía una sensación extraña, era como si su mente no quisiera escuchar la respuesta de Rod. Se sentía un poco paranoico respecto a ello pero la sensación de preocupación se hacía presente continuamente en sus pensamientos. Su conciencia tampoco se mantenía callada ya que esta le repetía la misma oración varias veces "Todo está mal. Nada está bien. No quieres escuchar la respuesta ¡No debes escuchar nada de lo que te digan!" como todas la veces anteriores él solo ignoraba lo que decía aquella voz. Claro que quería saber la verdad, es solo que temía que escuchara algo que no quería en lo absoluto. Bueno, debía de relajarse, quizá no fuera tan malo y solo estaba exagerando la situación. Si, eso debía ser. Capaz la hibernación todavía mantenía su cerebro adormecido.

-Podemos hablar aquí, Rod- dijo Allura guiándola dentro de la habitación.

-De acuerdo, gracias princesa- dijo con sinceridad- Imagino que para ustedes su estado de hibernación todavía es un misterio.

-Si, por ello nos gustaría que nos contara todo lo que sabe. Hasta ahora nuestra mente está en blanco- dijo Shiro

-De acuerdo paladines- accedió Rod asintiendo- Para empezar quiero decirles que su estado de hibernación no fue ni concedido por nosotros, ni idea nuestra.

-¿Quién lo hizo?- preguntó Keith frunciendo el ceño.

-Eso es lo que quiero explicarles- suspiro- No sabemos algunos detalles pero el resto de la historia si.

"Tenemos enterado que el día que hicieron la fiesta de agradecimiento ustedes estaban dispuestos regresar a la Tierra el mismo día. No sabemos mucho sobre el momento en que ustedes comenzaron a viajar de regreso, pero lo que si sabemos que ustedes recibieron una emboscada por parte de los Galra, pero no de cualquiera sino de los rebeldes que todavía estaban a favor de los métodos de Zarkon y Lotor, en pocas palabras, aquellos que no estaban bajo el régimen del actual líder y que solo buscaban un modo de vengar a sus antiguos emperadores. Creemos que ellos trataban de llevarlos en una de sus naves, aunque no sabemos la dirección exacta a donde querían llevarlos; su meta era meterlos en las capsulas de hibernación para que no pudieran causarles problemas, todavía no comprendemos el cómo lo lograron pero al final lo hicieron. Aunque no consiguieron concretar su plan ya que al parecer sus leones reaccionaron a esto, aunque ya para ese momento ustedes estaban en las capsulas. Los leones creemos que acabaron con los rebeldes y trajeron sus capsulas al planeta más cercano y ese era el R382, fue así como terminaron en manos de nosotros los domys. Tratamos de abrir sus capsulas pero esto nos fue imposible por nuestra tecnológica tan primitiva que poseíamos en ese entonces, además que la tecnología de las capsulas era Galra pero no de cualquier tipo ya que las capsulas únicamente se podían abrir con la sangre de una persona en especifico. Zarkon. Aun no entendemos como aquello era posible si él estaba muerto, quizá los rebeldes tenían alguna muestra de él o de algún modo obtuvieron parte de su ADN. La situación era que no podíamos abrir las capsulas y solo podíamos esperar a que su tiempo de hibernación programado caducara. Entonces localizamos el castillo, los leones se quedaron reposando en el y a ustedes los mantuvimos protegidos bajo el mar de nuestro planeta para que ningún rebelde actuara nuevamente"

-Espera ¿Qué?- Pidge estaba atónita con los ojos abiertos de par en par.

-Quisiera saber más pero esta es la única información que poseemos- se disculpó Rod.

Pero nadie pudo decir nada más ya que todos estaba atónitos. Los rostros de todos eran un misterio ya que diferentes emociones cruzaban por ellos en aquel momento, en especial en Lance que miraba a Rod con la boca abierta ¿Unos Galras rebeldes los había puesto en esas capsulas? ¿Cómo pudieron conseguirlo? y peor ¿Porqué ellos no recordaban nada sobre ello?

-¿Cuánto tiempo llevamos en las capsulas?- preguntó Lance con un tono nervioso. Su labio inferior temblaba. Ahí fue cuando comprendió que esa sería la respuesta que no quería escuchar.

Y como si Allura hubiera reaccionado con las palabras de Lance con un rostro cargado de preocupación se apresuro a acercarse a su posición de trabajo. Activó la nave rápidamente ampliando una pantalla holografica y comenzando a buscar algo con bastante rapidez. Sus dedos tan ágiles escribían sin parar mientras con la otra mano buscaba algo. Entonces como si le hubieran tirado un balde de agua fría sus ojos quedaron como platos y su expresión era como si hubiese visto un fantasma en aquel momento. Llevó sus manos a su boca con completo terror dando un paso hacia atrás.

-¿Princesa?- preguntó Coran preocupado posando una mano en su hombro.

-¿Estas bien?- preguntó Hunk igual de preocupado.

-No puede ser- dijo con una voz quebradiza.

- Allura ¿qué sucede?- pregunto Shiro posándose detrás de ella.

-Llevamos diez mil años en estado de hibernación.

Y es había sido el balde de agua fría que cayó sobre todos ellos.

-Lo siento- dijo Rod avergonzada mientras agachaba la cabeza.

Y Lance se sintió desfallecer en aquel momento. Diez mil años. Esa no era una cantidad menor en lo absoluto. Se llevó una mano a la frente mientras sentía como su cuerpo completo se petrificada, el aire que entraba a sus pulmones se sentía tan pesado que hacía que la respiración se le entrecortara. Todo en él era una tormenta de sensaciones horribles. No podía evitar aquellos temblores que empezaron a adueñarse del control de su cuerpo. Diez mil años. Ni si quiera un humano promedio alcanzaba los cien años, él sabía que nadie en la Tierra llegaría a la cantidad que ellos tienen. Solo un pensamiento comenzó a invadir a su mente. Su familia, la gente que tanto quería y añoraba ya no estarían en la Tierra para esperar su regreso a casa y ni si quiera podía asegurar que su planeta existiera para ese entonces. Sintió como los ojos se le cristalizaron pero aun así trato de reprimir las lagrimas aunque el nudo que sentía en la garganta le hacía difícil hacerlo. Tomó asiento en el sofá mas cercano mientras apoyaba sus codos en las rodillas y se llevó el rostro a las manos. No, no era posible, debía ser una broma ¡Tenía que ser una broma! Debía ser una pesadilla de la cual despertaría y cuando se diera cuenta ya estaba en su hogar a punto de ser recibido por los brazos de su madre. Quería llorar en aquel momento. Quería gritar porque se sentía tan injusto, todo eso era tan injusto, él solo quería regresar a casa después de haber salvado el universo y aun así eso ya no sucedería jamás. Una sensación de impotencia se plantó en su pecho. Su pecho ardía con intensidad junto al doloroso pensamiento de su familia esperándolo por todo una vida y él aun así jamás llego, nunca pudo decirles que todo estaba bien y jamás podría hacerlo. Pero se sentía peor al saber que sus amigos tampoco pudieron regresar, ninguno de ellos pudieron dar señales de vida a la gente que le importaban. Era como si ellos hubieran muerto para el mudo.

-¿Lance?- preguntó alguien pero no consiguió reconocer la voz.

Al parecer los demás estaban hablando preocupados por lo del estado de hibernación. Solo escuchó que algunos de ellos pedían respuesta a Rod pero ella tampoco tenía todas las respuestas que buscaban.

-Lance ¿estas bien?- sintió una mano darle un apretón en el hombro.

Elevó la mirada lentamente encontrándose con Shiro él cual tenía una expresión de completa preocupación, sus ojos no eran los firmes de siempre, ahora estaban llenos de una melancolía extraña. Su atención fue a sus compañeros de Voltron los cuales cada uno tenía expresiones distintas, algunos tristes, otros se mantuvieron petrificados por la noticia y otros no tenía un rostro coherente.

-Si, estoy bien, Shiro- dijo Lance con una voz quebradiza.

-Puedes desahogarte si gustas. Se que esto es difícil para todos especialmente para ti, no debes de avergonzarte por sentirte de ese modo y si de verdad quieres hablar de ello puedes hacerlo conmigo- Shiro hablaba con completa sinceridad. Le había dedicado una sonrisa motivadora al castaño.

-Gracias- agradeció tratandole de devolver la sonrisa, aunque solo consiguio que esta se viera forzada.

Todos de veían tan tristes como enojados, entre ellos Pidge que al igual que él trataba de reprimir las lagrimas. Si, se sentía tan mal por ver a sus amigos en ese estado porque él sabía que después de todo lo que hicieron esto no era nada justo. Era como si se tratara de una cruel emboscada por parte del universo. Keith como siempre mantenía un rostro indescriptible, aunque Lance sabía que estaba enfadado, su ceño fruncido y labios apretados lo hacían tan notorio pero a pesar de ello supo que él trataba de controlar sus sentimientos; si Keith quisiera ya hubiese explotado en ira.

-Oigan, esto no es tan malo- dijo Lance con una sonrisa para tratar de animar las cosas- Se que las cosas se ven mal pero no todo está perdido.

Se giraron a verlo con completa sorpresa. Si, naturalmente todos esperarían que el que peor reaccionara fuera Lance, pero él trataba de animar de algún modo a su familia. Se puso de pie y se acercó ellos junto a Shiro.

-Esto no es tan malo- dijo con un tono más eufórico- Ya saben que a las chicas la mayoría de las veces les gustan los chicos mayores ¿no? Entonces imagino que amaran cuando les digamos que tenemos diez mil dieciocho años- un tono tanto burlón como seductor se plantó en su rostro acompañado con una sonrisa petulante- ¿No creen?

-¡Lance tiene razón!- exclamó Hunk asintiendo repetidas veces con una amplia sonrisa- Quizá en la tierra ya hayan creado la comida perfecta ¡eso sería increíble!- alzó los puños con alegría

-¡Exacto!- dijo Lance emocionado.

-Hunk, para ese entonces la gente solo consume pastillas para nutrirse- dijo Pidge con un tono de tristeza.

-Bueno, eso ya no suena tan bien- bajó sus brazos con una expresión de decepción.

-O tal vez la pastillas tienen distintos sabores intensificados- sugirió Lance con tono catarin mientras guiñaba el ojo.

-¡Eso sería mucho mejor!- Hunk recuperó su sonrisa.

-Además que los humanos deben estar bastante avanzados ¿no lo crees, Pidge?- Lance golpeo a Pidge con el codo levemente.

-Puede que tengas razón- ella recuperó una leve sonrisa.

-Lance tiene razón- comenzó Shiro con una sonrisa más determinada mientras se acercaba a ellos- No todo esto está perdido, puede que haya una solución y aunque no sea así nos tenemos los unos a otros para apoyarnos como equipo. Hemos salido de muchas situaciones, podemos con esto.

-No se desanimen paladines, todo saldrá bien- Allura tenía una sonrisa cargada de ternura en su rostro.

-Y nosotros los apoyaremos en lo máximo que podamos. No los dejaremos solos- Rod con su tono cantarín posó su mano en el hombro de Allura.

-¿Ven? ¡No todo está perdido, chicos!- Lance se encogió de hombros con total alegría.

Pudo sentir una mirada intensa a su lado. Miró a Keith el cual no había dicho absolutamente nada. Su mirada estaba tan fija en Lance que este conseguía sentir la intensidad de sus iris. Entonces Lance comprendió lo que hacía Keith, él sabía que el castaño no estaba bien, podía notar como su sonrisa cargada de falsa alegría no llegaba a sus ojos. Solo trataba de animarse así mismo para no terminar derrumbándose en aquel momento. Keith conocía lo suficiente a Lance para saber que no todo estaba bien con él y que solo era cuestión de tiempo para que cayera en un pozo sin fondo. Lance solo le dedico una sonrisa llena de tristeza encogiéndose de hombros y diciéndole solo con los labios "Estoy bien" pero ¿a quién engañaba? no era sí. Keith suspiro y negó repetidas veces hacía él. Al parecer no había conseguido engañar al pelinegro.

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Lance miraba a Keith entrenar en la sala de entrenamiento. Después de todo el asunto con su estado de hibernación todos habían decido tomarse un tiempo en sus habitaciones para poder reflexionar de lo sucedió. Coran y Allura decidieron dedicarse a verificar el castillo para estar seguros de que todo estuviera en orden. Por su parte supo que Hunk cocinaría un rato junto a Pidge la cual comenzaba a trabajar con los archivos de las capsulas de hibernacion y Shiro había decidido quedarse con su león. Luego estaba Lance quien no tenía ni la más remota idea de que hacer para pensar las cosas. Había decidido ir un rato al mirador para poder ver las estrellas que le ofrecía el cielo nocturno, pensó que quizá esto conseguiría animarlo aunque sea un poco, pero esto fue en vano. Todo en su mente le recordaba a su familia. Era demasiado obvio que ellos ya no estarían para él. Con todos esos pensamientos solo pudo sentir como sus ojos querían liberar las lagrimas que tanto reprimía, pero con un nudo en la garganta él decidió irse de ahí para evitar hacer una escena con su nostalgia. Fue ahí cuando decidió dar un paseo por todo el castillo con la cabeza gacha mientras solo arrastraba los pies y sostenía una manta sobre sus hombros, pero para su sorpresa de paso encontró la sala de entrenamiento donde curiosamente ahí se encontraba Keith practicando un poco con su bayard. Tal como Lance pensó todo en aquel pelinegro también se convirtió en una tormenta de sentimientos ya que en aquel momento lo encontró en su forma Galra. Desde que se descubrió que era mitad Galra y humano y después de algunas cosas que hizo Haggar el cuerpo de Keith cambió. Al principio no podía evitar sus cambios repentinos que lo volvían un Galra pero con el pasar del tiempo pudo controlarlo y manejarlo a su antojo, aunque había algo que todos sabían. Cuando Keith se alteraba emocionalmente su cambio de forma se alteraba y terminaba cambiando en cada momento hasta que pudiera recuperar su estabilidad de nuevo. Y ahí se encontraba Keith con apariencia morada y peluda.

Dando un par de toquesitos a la puerta deslizadora Lance consiguió llamar la atención de Keith él cual se giro repentinamente. Su piel estaba más morada y peluda, además que sus orejas eran enormes con la apariencia a las de un felino. Con sus ojos amarillos y carentes de un iris vieron a Lance con completa sorpresa. Keith bajó la espada.

-¿Lance?- preguntó con el ceño fruncido- ¿Algo paso? ¿Porqué estas aquí?

-Acaso ¿no puedo estar aquí?- dijo Lance con una voz ronca y cansada.

-No me refería a eso. Es solo que tú nunca vienes aquí y menos cuando yo estoy entrenando- dijo mientras dejaba su bayard sobre la chaqueta roja que tenía en el suelo- ¿Todo está bien?

-Tú no estas bien ¿verdad?- preguntó elevando su mirada y mostrando una sonrisa llena de tristeza. Los ojos azules de Lance se notaban tan apagados y carentes de su brillo característico- Te has vuelto a transformar sin tu consentimiento.

-Si, eso parece- dijo viendo sus manos las cuales tenían pequeñas garras- Es una situación demasiado complicada que no puedo tomar a la ligera.

-Igual estoy preocupado por ello.

-No parecía- mintió.

-Perfectamente te diste cuenta de ello, Keith.

-Eres demasiado obvio.

-Para ti nada más o al menos eso creo.

-Lance ¿quieres hablar de ello? Si no es así creo que retomaré mi entrenamiento.

-No quiero hablar de ello.

-Entonces creo que...

Pero Keith había sido interrumpido en el momento en que Lance lo rodeo en un abrazo. Eso había sido demasiado inesperado para el pelinegro el cual quedó sorprendido por aquel acto y más cuando sintió con la intensidad con la que se aferraba a él.

-Lance, no estas bien- dijo Keith preocupado.

-Solo no quiero hablar de ello- dijo con una voz quebradiza.

-No viniste para hablar conmigo justamente ¿no?

Pero Lance ya no respondió nada más y por su parte pequeños sollozos comenzaron a escapar de sus labios mientras ocultaba su rostro en el cuello de Keith. Se sentía tan dolido y sentía como su corazón comenzaba a explotar en aquel momento. Nada estaba bien como decía su consciencia. Él no estaba bien. Su cuerpo entero empezaba a temblar a causa de los sollozos mientras se aferraba a la espalda del pelinegro. Así eran las cosas siempre, cuando ellos ya no podían soportarlo más se consolaban mutuamente y al día siguiente volvían a ser compañeros que compartían una fuerte rivalidad. Su relación era complicado. Quizá podría definirse como compañeros rivales que comparten sus penas.

-No estas solo, Lance- susurro Keith en su oído.

Keith correspondió a su abrazo y con una de sus manos trato de reconfortarlo acariciando sus cabellos castaños. No eran amigos pero si compañeros que se necesitaban mutuamente. Lance sintió su cuerpo relajarse con la calidez y las caricias que Keith le proporcionaba, tal vez él mismo tenía razón sobre qué no todo estaba perdido. Y con un par de lagrimas bajando por sus mejillas e impregnándose en la camisa de Keith le respondió con un simple "Gracias".

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¿Acaso las cosas no podrían ir pero para los paladines de Voltron? Pues como pueden ver este es el siguiente capítulo con el cual me tardé un poquito más, pero no se preocupen aquí lo tienen y espero dejen sus reviews para saber lo que opinan y tomar sus críticas constructivas. :D

Sin nada más que decir quiero agradecerles por leer esta historia y como ya saben nos vemos en un próximo capítulo :v.