Capítulo 5- Acontecer

El recuerdo es vecino del remordimiento.

Victor Hugo

Este era un momento de tensión para él. Finalmente habían llegado a uno de los cruceros Galra el cual se suponía que era el principal y donde encontrarían al emperador. Kiera, la asistente de Rod había llegado con ellos ese día como estaba acordado. Aquella mujer con apariencia parecida a Rod pero mucho más pequeña les proporcionó las coordenadas necesarias, además que insistió en acompañarlos por cualquier situación que se planteara. Entonces así fue como llegaron después de pasar por uno de los agujeros de gusano creados por Allura. Lance veía con bastante sorpresa aquella flota principal Galra que había visto en múltiples ocasiones en el pasado, era igual a como él lo recordaba, tan grande e intimidante. Era como si el tiempo se hubiese congelado en esa nave tan familiar. Una oleada de nostalgia lo invadió devolviéndole todos aquellos momentos que había pasado en ese lugar mientras luchaba con robots y soldados Galra. Era impresionante el hecho de que aquel lugar quedara intacto después de diez mil años, aunque se aliviaba de saber que no tendría que ver a Zarkon ni a Lotor en ese sitio. Tal como él todos se habían quedado absortos en sus pensamientos mientras veían aquella base con bastante sorpresa.

-Princesa- llamó Coran sacando a todos de su ensoñación- Kiera ya hizo el contacto con los generales para pedir permiso de alojar el castillo y ya desplegué el puente para el descenso.

-Gracias Coran y Kiera- agradeció Allura con una sonrisa hacía aquellas personas.

-Debemos planear que decir ¿no es así chicos?- preguntó Hunk un poco nervioso.

-Hunk tiene razón. No podemos solo llegar sin tener idea de que decir - dijo Pidge.

-Escuchen, tengo una idea- dijo Lance con una sonrisa mientras se acercaba a ellos- Yo digo que toquemos la puerta y digamos que es una pizza- dicho esto fingió tocar una puerta imaginaria.

-¿Qué?- pregunto Allura confundida enarcando una ceja.

-Por favor, dime que no lo sacaste de una de tus imágenes con frases tontas de internet- Keith frunció el ceño llevándose una mano a la frente con irritación.

-Se les dice memes, Keith. Memes- remarcó Lance cruzándose de brazos.

-¡Se lo que son! Es solo que no me importa-bufó.

-Eso es porque eres un emo amargado amigo mío- dijo con una sonrisa burlona.

-¿Tienes algún problema con eso?- lo encaró enfadado.

-Sí, tengo un problema ¿y tú? ¿Tienes algún problema con que tenga algún problema con tu amargura?- Lance también lo encaró con el ceño fruncido.

-Eso no tiene sentido- Keith dio un paso hacia él.

-Tu cara no tiene sentido.

-¡Eso tampoco tiene sentido!

-Chicos, dejen de pelear. Debemos concentrarnos, esto es un asunto importante- Shiro los separó antes de que su pelea llegara a más.

-De acuerdo- dijeron ambos a regañadientes mientras desviaban la mirada.

-Además, los memes debieron haber pasado de moda hace diez mil años Lance- dijo Pidge con un tono burlón.

-¡Los memes nunca pasan de moda!- contraataco enfadado.

Pidge soltó una risa y se colocó su casco.

Lance sabía que era momento de resolver un par de dudas que tenían y él solo podía sentirse nervioso. Soltó un suspiro mientras se colocaba el casco y se acercó a sus demás compañeros que ya se dirigían a la entrada el castillo. Para su propia sorpresa la voz de su consciencia se había mantenido en silencio hasta ese momento, lo cual debía de admitir que era un gran alivio para él. Gran parte de él estaba en un estado de euforia no pudiendo reprimir que una sonrisa surcara su rostro formando unos notables hoyuelos. Era más que obvio que se sentía mucho más animado que días anteriores, todo esto se debía a que una sensación de esperanza lo había albergado. Confiaba en que Vrakssuz estaría ahí. No tenía idea de cómo pero él se mantenía esperanzado de ver a aquel niño en el trono que una vez le perteneció a Zarkon y Lotor. Además que habló un poco con Keith sobre el asunto ya que lo había visto preocupado. Ambos acordaron que pasara lo que pasara no se dejarían absorber por la situación en aquel momento y trató de animar a Keith con las esperanzas que él mismo tenía, aunque se preocupaba de que solo fueran falsas esperanzas. Vale, no debía de pensar aquello, mucho menos cuando ya tendrían que afrontar lo que tanto temían. Se sentía más esperanzado pero a pesar de ello no podía eliminar la sensación de miedo de sus pensamientos.

Cuando se había dado cuenta ya estaban bajando del castillo directo hacía la entrada de la flota Galra. Quizá hubiera sido más fácil transportarse con los leones, pero dado lo que Rod les había contado tanto Allura como Shiro decidieron mantener a Voltron como un secreto. Lance había estado de acuerdo así como todo el equipo. Llegaron a la entrada donde se encontraban dos guardias custodiando la puerta, pero en vez de que alguno de ellos dijera algo para poder pasar fue Kiera la que dio un paso al frente y habló con ellos. Con un asentimiento los guardias les abrieron las puertas permitiéndoles pasar. Tal vez había sido idea de Lance pero él había sentido las miradas tan profundas que les habían dedicado aquellos guardias Galra. Otro guardia comenzó a guiarlos por unos pasillos grandes mientras Kiera hablaba con él sobre su misión ahí.

-¿Crees que ellos sepan quiénes somos?- le susurro Hunk en el oído.

-¿Lo dices por qué se nos quedaron viendo?- preguntó Lance también susurrando.

-Si ¿Te diste cuenta?

-Eran demasiado obvios. Casi pude sentir como nos atravesaban con la mirada- dijo en un tono burlón.

-Solo espero que esas miradas no sean de odio- dijo Hunk poco convencido.

-O es que se trataba de chicas Galra que se dejaron llevar por nuestros encantos. En ese caso estoy muy halagado- una sonrisa petulante se hizo presente mientras inflaba su pecho con orgullo- Se los dije. A las chicas les gustan los chicos mayores.

-¿Pueden callarse un momento?

Prestaron atención a Keith el cual se había dado la vuelta hacía ellos mientras les dedicaba un ceño fruncido junto una mirada que los sermoneaba. Como siempre Keith mantenía su posición de liderazgo. Después de aquella vez que tuvo que ser el líder del equipo, Keith había adoptado un carácter más firme, además que muchas veces mantenía una mirada en ellos para que no cometieran una tontería. Lance a veces se irritaba un poco por su actitud tan aburrida.

-Vamos, relájate un poco- le propuso Lance.

-Lo haría si no murmuraran tanto- repuso.

-Solo nos divertíamos un poco- dijo Hunk encogiéndose de hombros.

-Algo que tú no haces al parecer- dijo Lance con una sonrisa burlona señalando a Keith.

-No tengo tiempo para ello.

-Te estas preocupando por nada ¿es por lo de Vrakssuz?- la sonrisa de Lance se apagó

Pero en aquel momento Keith apartó su vista de ellos y continúo caminando con la vista al frente. Lance y Hunk se dedicaron unas miradas llenas de preocupación. Lance le indicó al chico que iría a hablar con el azabache y Hunk solo asintió con una sonrisa. Acelerando un poco más sus pisadas quedó justo al lado de Keith, al parecer este mantenía un ceño fruncido mientras no apartaba su vista del frente.

-Oye, entiendo tu preocupación por ese niño Keith.

-¿Enserio lo haces? No lo creo- dijo escupiendo esas palabras con veneno.

Y Lance debía de admitir que esas palabras lo hirieron en gran parte, pero aun así no se dejó llevar por ese sentimiento. Sabía que Keith hablaba sin pensar.

-Aunque te cueste creerlo entiendo tu preocupación y hasta puedo decir que me siento del mismo modo, quiero decir, ese niño lo considero un hermano menor y lo que le suceda me concierne tanto como a ti- dijo Lance manteniendo la firmeza en sus palabras- El punto no es ese. Solo quería decirte que no te preocuparas tanto por todo esto. Vrak estará todavía aquí sano y salvo. Confía en ello, por favor.

En ese momento notó como el rostro pálido de Keith se relajó. Soltó un leve suspiro para así dirigir su atención a Lance. Su expresión estaba cargada de tristeza.

-Lo siento, no quise ser cruel- se disculpó.

-Tranquilo, no me dolió. Al menos no tanto- dijo con una sonrisa despreocupada agitando la mano para quitarle importancia a ello.

-Otra vez lo siento- repitió- Quizá tengas razón y solo deba relajarme. Todo lo que está sucediendo me tiene abatido por completo, creo que por ello no he estado de tan buen humor

-Tú jamás estas de buen humor- dijo Lance con un tono burlón y una sonrisa que lo acompañaba.

-Tienes razón- y para su sorpresa, Keith le había sonreído sinceramente.

-Vaya ¿Keith admitiendo que tengo razón? Eso es nuevo- dijo sarcástico.

-No abuses- lo señaló en señal de advertencia.

-¡De acuerdo!- se rindió Lance dejando ambas manos en alto.

Soltando una par de risas más ambos se dispusieron a mantener su atención al frente hasta que Keith sin girarse a verlo dijo:

-Confiaré en que Vrak esté ahí, Lance.

Lance solamente pudo reprimir una sonrisa en su rostro y continuó caminando con todo el grupo. Debía de admitir que se sentía satisfecho al ver a su rival de un mejor humor. Tal vez ellos no siempre tuvieran una buena relación de compañerismo o amistad, pero debía de admitir que ambos eran buenos para reconfortar al otro cuando más lo necesitaban. Sabía que con todo lo sucedido ambos necesitarían apoyo mutuo y aunque a veces les costara hacerlo, al final siempre terminaban levantándose con palabras de ánimo. Lance se sentía de mejor humor y se sentía orgulloso de haber conseguido que Keith se sintiera del mismo modo. Al parecer Shiro y él tenían razón. No todo es tan malo como parece.

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Tenía que admitir que esa habitación era bastante tétrica en todos los sentidos. Desde que él y los demás habían entrado había conseguido sentirse nervioso. Uno de los guardias y Kiera la asistente de Rod los había llevado a lo que parecía la sala del trono. Bueno, esto era bastante obvio ya que casi todo estaba vacío a excepción del trono enorme que estaba al frente, además que parecía que alguien estaba sentado en este pero dada la iluminación su apariencia no era reconocible. Lance se sentía tanto nervioso como ansioso. Recordaba ese lugar a la perfección, aquel había sido el sitio donde se despidieron de los Galra y de Vrakssuz. De tan solo pensarlo una sonrisa nostálgica se plantó en su rostro. Aquel sitio lo dejaba impresionado y no por su arquitectura o elegancia, sino porque esa habitación se mantenía intacta como hacía diez mil años. Era como si nuevamente estuvieran ahí para hacer el tratado de paz con los Galra. Era como si el tiempo nunca hubiera pasado. Puede ser que el tiempo jamás haya pasado pensó por un momento, pero ese pensamiento se esfumó por completo de su mente al recordar todo lo que había sucedido desde el momento en que despertaron de las capsulas. Todo eso era real. Enserio que a veces le costaba si quiera creerlo, sin embargo, ahí estaban todos ellos viviendo las consecuencias del tiempo ¡Basta! Debía de eliminar esos pensamientos tan pesimistas. Él no podía permitirse pensar en ello. Tenía que concentrarse en buscar soluciones y este no era el momento para sollozar ante todas sus dolencias. No, él tenía que mantenerse firme, sabía que hundirse en la desesperación no le sería de ayuda ni a él ni a los demás.

Después de que el guardia Galra se acercara a la persona que se encontraba en el trono, todos ellos habían decidido quitarse los cascos dado que el oxígeno estaba regulado ahí dentro. Al parecer había pasado una eternidad desde que habían llegado y aun así el guardia todavía seguía hablando con aquella persona. Siendo sinceros todos ellos estaban tanto desesperados como nerviosos. Lance con una mano en la cadera y con su casco bajo el brazo daba múltiples golpecitos al suelo de metal con la punta de su pie. Era más que obvio que estaba cansado de esperar.

-Vrepit sa- dijo aquel guardia mientras se llevaba el puño al pecho enseñando así el saludo característico de los Galra.

Inmediatamente el guardia se acercó a ellos. Al parecer algo había sucedido ya que los otros dos guardias que se posicionaban al lado del trono se habían retirado de inmediato de la habitación. El guardia que los llevó ahí se posicionó frente a Shiro.

-El emperador ha aceptado hablar con ustedes paladines- dijo.

-¿Y por qué todos ustedes se están yendo?- preguntó Shiro con curiosidad.

-Nuestro señor quiere hablar a solas con ustedes- dicho eso los esquivó y con pasos rápidos se retiró del lugar cerrando la puerta con un sonoro deslizar.

-Eso fue raro- admitió Hunk poco convencido.

-Les dije que hiciéramos lo de la pizza- reclamó Lance.

-Paladines, no es momento...

Pero Allura fue interrumpida por el sonido de una persona poniéndose de pie. Todos ellos se dieron la vuelta para encontrarse al emperador el cual se había levantado de su trono. Este a pesar de ello todavía no era visible su apariencia dado que la iluminación no era nada favorable, además que este se mantenía lejos de ellos. Lance sabía que este era el momento de resolver tantos sus dudas como preocupaciones.

-Escuché que los paladines de Voltron quieren hablar conmigo- dijo aquella persona haciendo eco en todo el lugar. Su voz era profunda pero esta mantenía un tono joven y cargado de diversión- Me sorprende dado el hecho de que los paladines desaparecieron hace diez mil años. Hasta donde sé los humanos no soportaban más de cien años ¿Acaso esta no es una especie de farsa? Porque para ser sincero esto me suena a una mentira.

-Disculpe emperador pero debo aclararle que estos son los verdaderos paladines de Voltron- habló Kiera.

-Oh Kiera, eres tú la asistente de Rod ¿no es así? Me sorprende sean ustedes las que crean terrible mentira- dijo con un tono burlón- Puede que este sea un plan para dejarme mal como siempre.

-Su majestad Rod no tiene esas intenciones- el tono de Kiera mostraba notable irritación- No esta vez.

-Entonces ¿por qué mentir?

-Señor, tiene que entender que estos son los paladines y no una mentira- insistió Kiera- Mi reina deseaba hacérselo saber dado que es un asunto de suma importancia. Los paladines insistieron en tener una audiencia con usted y...

-Les pido de la manera más amable que se retiren en este momento. A menos que vengan con noticias sobre una audiencia para hablar de tratados de paz no admitiré que traigan historias falsas.

El emperador se doy la vuelta dándoles la espalda dispuesto a retirarse directo hacía su trono. En aquel momento Shiro dio un par de pasos adelante dejándolos a todos ellos tras.

-Emperador, sabemos que es difícil de creer pero debe de creernos cuando le decimos que somos los paladines de Voltron- soltó Shiro alzando la voz- Sé que no suena para nada real pero por favor, denos aunque sea un momento para poder demostrarle la verdad y para que podamos hablar sobre ello.

-¿Qué?- se giró un poco mostrando su confusión.

Lance sabía que tenían que decir algo. Necesitaban convencer a aquel emperador sobre la verdad. Querían respuestas las cuales solo el emperador de los Galra podría darles. Lance no podía quedarse de brazos cruzados. Con determinación se acercó al lado de Shiro decidido a hablar.

-Señor, necesitamos respuestas así como usted necesita una explicación sobre esto. Es complicado creer que somos los paladines y lo entiendo porque hasta para nosotros mismos es difícil tragarnos la verdad, pero enserio debe creernos- sonaba ya desesperado pero esto se desmostaba en el modo en que hablaba tan rápido- Sabe, conocimos al emperador Vrakssuz en el pasado y me permito decir que si estuviéramos ahora con él contándole esta rara historia nos creería. Vrak era así, él escuchaba antes de juzgar- esa última oración se cargó de tantos sentimientos llenos de tristeza.

-Denos la oportunidad de aclarar todo esto- dijo Keith finalmente.

Pensaron que sus palabras no harían efecto en lo absoluto, pero en aquel momento el emperador se dio la vuelta prestando su atención hacía ellos.

-¿Shiro?- sonaba sorprendido- ¿Lance? ¿Keith?- su voz se cargó de un tono de completa sorpresa.

-¿Qué?- preguntó Lance con confusión.

Tal como si Pidge comprendiera la situación se acercó hacía ellos con un rastro de notable alivio.

-¿Eres tú Vrak?- preguntó mostrando una amplia sonrisa en su rostro.

Todos mostraron su sorpresa, en especial Lance el cual se quedó boquiabierto. Aquella persona que llamaban emperador caminó directamente hacía todos ellos con cautela. Entonces Lance comprendió la sorpresa de todo el equipo. La iluminación finalmente alcanzó al emperador de los Galra y fue así como descubrió la persona oculta entre las sombras. "Vrakssuz" susurró Lance todavía poco convencido de lo que sucedía. No podía creer que aquel chico que dejó atrás hace diez mil años siguiera todavía ahí, quizá se veía mayor que ellos pero aun así podía reconocer a la perfección su rostro. Aquel chico de piel morada como peluda se posicionó frente a ellos, tal como Lance recordaba mantenía los rasgos clásicos de los Galras, entre ellos las orejas felinas, los ojos amarillos carentes de un iris o una pupila los cuales se cargaban de nostalgia. El cabello de aquel chico era una especie de negro azulado el cual mantenía el corte por el cual lo conocieron, aunque debía de admitir que ahora tenía más parecido a Keith por la greña que se había dejado. Era obvio que era Vrak, todo era igual a excepción de su armadura de combate y los años que ya eran notorios en su rostro. Lance supuso que su apariencia estaría tocando los treinta años.

-¿Lance? ¿Hermano mayor?- preguntó Vrak incrédulo.

Le hubiera gustado responder pero sentía como las palabras se atoraban en su garganta por el nudo que se había formado en esta. Quería hablar. Quería expresar su alivio. Pero la sensación de ardor en su pecho se lo impidió.

-¿Keef?- dijo dirigiendo su atención a Keith.

Lance se dio la vuelta hacía Keith. La sorpresa le invadió al notar que el chico tenía una expresión que rara la vez era vista en su rostro. Sus ojos estaban completamente abiertos de sorpresa y estos se notaban llorosos. Los labios de Keith temblaban en busca de palabras que no podían ser formuladas, además que dado la inestabilidad de sus emociones la piel del chico comenzó a adoptar un tono morado, era obvio que estaba adoptando su forma Galra. Lance sabía lo afectado emocionalmente que estaba su compañero.

-Estas vivo- consiguió decir Lance finalmente.

Él no podía ver su propio rostro pero si pudiera hacerlo sabría que este mostraba su conmoción. Sentía que iba a explotar ante tantas sensaciones.

-Ustedes están vivos. Pensé que jamás sabría de ustedes- el emperador tenía una sonrisa llena de dolor.

-Ya no eres un niño- Keith soltó sin apartar la vista del emperador.

-Deje de serlo hace diez mil años- dijo con una risa- Pero ustedes siguen iguales ¿cómo es posible?

Se acercó a Keith y Lance mientras posicionaba ambas manos en los hombros de los chicos. Lance sentía que en ese momento podría sollozar, quería hacerlo pero era como si las lágrimas le faltaran en ese momento. Un nudo en la garganta lo aprisionaba por completo. Tal como si Vrakssuz comprendiera sus emociones rodeo sus brazos alrededor de ambos proporcionándoles un fuerte abrazo. Quizá él era mucho más alto que ellos aunque eso no importaba ya que aquel abrazo seguía siendo cálido. Ese contacto se cargaba de dolor, de alivio y de cariño. Tanto Keith como él se aferraron a ese contacto. Entonces Lance no lo soportó más ya que las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos mientras resbalaban por sus mejillas. Comenzó a liberar todas las preocupaciones que tenía en esas lágrimas llenas de alivio.

Sin apartarse de la calidez de ese contacto pensó "Puede que tenga razón y no todo está perdido". Con el brazo que tenía desocupado rodeó a Keith en un abrazo el cual el chico le devolvió.

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Todavía podía recordar la calidez del abrazo que tuvo con Keith y Vrak. Es más, aun podía decir que sentía la euforia en su pecho, era una sensación tanto de alivio como de esperanza. Le era difícil creer que aquel chico de catorce de años que crió junto sus compañeros siguiera vivo después de diez mil años. Bien, debía de decir que en serio era bastante raro, aunque no quiso preguntar por ello ya que no lo consideró el mejor momento para ello. Ahora simplemente quería fundirse en los recuerdos de un pasado tan lejano e inalcanzable. Una sonrisa de los labios de Lance brotó cuando recordó que después del momento tan nostálgico, Vrak había decidido abrazar tanto a Allura como Shiro repitiendo las mismas palabras varias veces "¡Mamá! ¡Papá!" y es que aquel niño consideraba a ambos sus padres, en especial porque ellos fueron la figura paterna que instruyeron a Vrak durante el tiempo que estuvieron juntos. Vrakssuz también abrazó a Pidge y Hunk, este último rompió en llanto y estrujo al emperador entre sus brazos con su clásico aire paternal. Era notorio que Hunk había extrañado ver a aquel chico. Ya por ultimo pasó a abrazar a Coran mientras lo llamaba abuelo Coran a lo que este respondió diciendo "¡Yo no soy ningún abuelo! Sigo siendo joven muchacho", ante ese comentario todos explotaron en carcajadas. Lance debía de admitir que esa escena le traía recuerdos de cuando estaban en el castillo tomando un descanso antes de enfrentar a Zarkon o a Lotor. Recordaba esos momentos con añoranza. Momentos que le devolvieron la cordura en ese tiempo, aquellos recuerdos fueron los que delimitaron su estabilidad emocional y los que lo levantaron para ser más fuerte. Cuando las cosas comenzaron a mejorar en el pasado él había madurado y comprendido que estando junto a sus amigos nada podría salir. Sabía que sus compañeros siempre lo apoyarían. Él se sentía tan agradecido de tenerlos. Pero desde todo lo que había sucedido él perdió su norte por completo y lo detestaba tanto. Detestaba no poder controlar sus emociones.

-Es increíble tenerlos aquí. Parece tan irreal- dijo Vrak tomando asiento en la silla principal. Una sonrisa tan eufórica surcaba los labios del emperador.

Al final Vrak decidió que deberían hablar en otra habitación con mayor calma, así que ahí estaban ellos tomando lugar frente a la enorme mesa que ocupaba toda la habitación. Vrak tomó el lugar donde ellos pudieran verlo y cada uno tomó su propio asiento. Lance había preferido estar justo al lado del emperador, además que Keith optó por sentarse a su lado y frente a él estaba Shiro. Al parecer después de aquel momento todos se notaban más eufóricos como llenos de alivio. Era tal y como si una parte de su pasado fuera recuperada con la presencia de Vrak.

-Créeme que es igual de irreal para nosotros, amigo- dijo Lance soltando una risa nerviosa- Sigue siendo difícil comprender lo sucedido.

-Es solo que no puedo terminar de digerir el hecho de que ustedes estén vivos- dijo con una amplia sonrisa que dejaba a la vista sus colmillos- Llevo diez mil años buscándolos y repentinamente aparecen en mi puerta diez mil años después. Es simplemente increíble.

-Siento que tuvieras que pasar por todo eso- se disculpó Keith mostrando completo arrepentimiento. Tal vez él era el más dolido de todos por la situación de Vrakssuz.

-No se preocupen, me acostumbré a sentirme frustrado por ello- hizo un ademán sacudiendo la mano restándole importancia a sus palabras- Lo importante es que ustedes hayan vuelto. El universo entero ha estado tan preocupado desde su desaparición.

-¿Todos saben que los paladines desaparecieron?- preguntó Allura.

-Todo el universo lo sabe Allura- dijo el emperador.

-Se siente extraño que no me llames mamá- dijo Allura soltando una risa mientras posaba su mano en la nuca.

-Sería raro decirle en todo momento mamá a una chica que se ve menor que yo ¿no lo crees?- dijo con una risa divertida.

-Es cierto ¿cómo es posible qué todavía sigas vivo?- preguntó Shiro con curiosidad- Hasta donde recuerdo los Galra tampoco vivían tantos años como los humanos.

-Oh bueno, eso es algo complicado- se encogió de hombros con una mueca de incomodidad.

-Por favor, no digas qué haces lo mismo que hacía Zarkon- dijo Pidge señalando al emperador en modo de advertencia.

-A veces hay que hacer sacrificios, pero si prefieres te diré que no lo hago y listo, lo olvidaremos- dijo un poco más burlón.

-Vrak, tú mejor que nadie sabe lo que la quintaesencia puede hacer con las personas- señaló Keith con preocupación a la vez que miraba a Vrakssuz de un modo paternal. Era evidente que todos ellos conocían las consecuencias.

-Como pueden ver estoy bien y no he recibido algún efecto secundario. Aunque imagino que quieren saber la razón por la cual recurrí a la quintaesencia. Miren, hagamos un trato. Ustedes primero me hablan sobre este casos y después yo les explico todo esto- ofreció extendiendo su mano hacía Lance.

-Justo por eso hemos venido. Queremos saber qué sucedió en nuestra ausencia- dijo Lance.

-Entonces es un trato- dijo con una sonrisa amplia.

-Solo no me vayas a estafar ¿de acuerdo? O Keith te castigará por eso- Lance soltó burlonamente mientras desvía su mirada hacía Keith que estaba detrás de él- ¿No es así, amigo?- le preguntó a Keith con una amplia sonrisa cargada de complicidad.

-Lo que tú digas- refunfuñó Keith cruzándose de brazos a la vez que desviaba su mirada de Lance manteniendo su ceño fruncido.

-¿Ya ves?- cuestión Lance con una sonrisa petulante hacía Vrak mientras dejaba a un lado su atención de Keith.

-No pueden castigarme tengo diez mil catorce años ¡Soy un adulto!- replicó Vrak de un modo infantil manteniendo una mueca que expresaba inconformidad.

-Mientras nosotros estemos aquí sigues siendo un niño- soltó una broma más.

Y Lance manteniendo su buen humor como sonrisa estrechó su mano con la de Vrak y ambas se acudieron en un modo amistoso. Tal como lo recordaba aquel chico seguía negociando en cada oportunidad que tenía. Lance reprimió una risa ante ese recuerdo y ante la actitud tan infantil que adoptaba el emperador. Por un instante sintió que todo volvía a la normalidad. Eso lo solo conseguía se su corazón se encogiera junto a la sensación de impotencia que retumbaba en su mente.

Fue Shiro el que comenzó a contar toda la historia de cómo es que despertaron de las cápsulas de hibernación. Relató desde el inicio explicando lo sucedido después de despertar y agregando la información dicha por Rod. Lance quería prestar a lo dicho por el paladín negro, sin embargo él ya sabía la historia de pies a cabeza. Habían pasado tantas veces que se repetían la misma historia en busca de una pista que se les haya escapado antes, pero a pesar de ellos jamás llegaban a algo concreto. Por su parte ahora conocían la historia a la perfección, así que Lance ya no estaba interesado en repetirse los recuerdos cada vez que era necesario. Él estaba tan cansado de volver a lo mismo y al final no conseguir nada que les pudiera ser de utilidad. Esto era frustrante hasta cierto punto, aunque Lance ya se había acostumbrado a no tener la información que tanto necesitaba.

Lance mantuvo sus pensamientos ocupados mientras veía a todos sus compañeros y a Vrakssuz. Vaya, enserio que todavía no podía terminar de creer que ese adulto frente a ellos fuera aquel niño de catorce años que una vez crió junto a sus amigos. Puede ser que en otras circunstancias él se hubiera sentido tan orgulloso de ese chico, sin embargo, ahora solo podía sentirse deprimido al saber que jamás se pudo permitir verlo crecer. Aun así una parte de Lance se sentía tan aliviada de saber que una persona tan importante de su pasado siguiera todavía ahí y sabía a la perfección que este era un pensamiento que también cruzaba por la mente de Keith. Casi como si Lance recordara algo guió su mirada hacía el paladín rojo que seguía a su lado. Al parecer Keith seguía tan absorto a la historia que repetía Shiro que en ningún momento se dio cuenta de que el moreno tenía su mirada pegada a él. Lance le costaba admitirlo pero múltiples veces lo pensaba cuando veía al chico. Enserio que estaba agradeció de que Keith estuviera ahí junto a ellos diez mil años después. Él muchas veces se planteaba que era un pensamiento tan egoísta, pero aun así no podía negar que estando ahí su rival pasando por lo mismo que ellos sentía que las cosas no estaban perdidas. Si él hubiera despertado diez mil años después sin Keith a su lado no sabría lo que sería en su vida actualmente. Una vida sin poder fastidiar a su rival. Toda una vida en la cual jamás podría ver el rostro pálido de Keith. Esa pequeña parte de Lance que no quería admitir se sentía tan agradecido de saber que no tendría que pasar todo esto sin su rival y compañero.

Una sonrisa enternecida salió de los labios del moreno mientras veía al paladín rojo. Keith se dio la vuelta encontrándose con su mirada. Enarcó la ceja con confusión al ver la sonrisa de Lance y con un simple murmullo le preguntó "¿Por qué sonríes?" Pero Lance inconscientemente respondió "Porque tú estás aquí". Tal vez no debió haber dicho eso. Si ¡No debió de haber dicho eso! Y se arrepintió cuando notó un pequeño rubor en las mejillas de Keith acompañado de una mueca de confusión. Lance rápidamente apartó su rostro para que su vergüenza no fuera tan obvia. El sonrojo del chico consiguió que su propio rostro se tornara de un leve rubor y que una sensación de dolor se alojara en su estómago. Lance se maldijo a si mismo por aquellos pensamientos tan estúpidos y por las palabras tan tontas que dijo ¿Qué demonios pensaba diciendo eso?

-A fin de cuentas contactamos con ustedes para poder obtener las respuestas que nos hacen falta- finalizó Shiro mientras finalmente dejaba descansar sus manos en la mesa.

-Déjenme ver si entendí ¿Los domys me ocultaron esta información por diez mil años?- dijo Vrak con un tono cargado de ira y una mirada asesina que iba dirigida a Kiera- Tu reina me ocultó información que me concierne.

-Mi reina hizo lo que era necesario para proteger a los leones y a los paladines de tu especie- se defendió señalando a Vrakssuz de un modo acusador devolviéndole una mirada cargada de irritación.

-No tiene sentido ¿Por qué lastimaría a mi familia?

-Por la misma razón por la cual Zarkon mató a su amigo el rey Alfor.

El rostro del emperador de los Galras expresaba exasperación e ira y tal pareciera que iba a explotar en sus palabras cuando Allura lo detuvo poniendo una mano sobre el hombro de su armadura.

-Vamos a calmarnos. No hemos venido a discutir, venimos a dialogar- dijo Allura con un modo tranquilizante a la vez que les dirigía una mirada a Vrakssuz y Kiera.

-Sé que suena mal lo que hizo Rod pero lo hizo para asegurar la seguridad de los leones y para que los rebeldes no los tomaran. Por eso ocultó el secreto hasta que despertáramos- trato Shiro de calmar la situación mientras dirija esas palabras al emperador.

-Miremos el lado positivo de esto, amigo. Ahora estamos bien y estamos hablando contigo- dijo Lance con una sonrisa. Apoyó su mano sobre el hombro del emperador dándole un leve apretón- Lancey Lance regresó con el pequeño Vrak.

Vrak inclinó su cabeza mientras negaba múltiples veces con la cabeza dejando a la vista una pequeña sonrisa sincera.

-Me haces sentir tan infantil- dijo divertido.

-Eso es porque siegues siendo igual de infantil que siempre-contraataco Lance con un tono burlón.

Y Lance lo agradecía. Agradecía tanto que el viejo Vrakssuz siguiera ahí. Y agradecía mucho más que sus palabras consiguieran que una sonrisa saliera a la luz en el rostro tan serio de Keith.

-De acuerdo. Estoy más calmado- dijo soltando un suspiro pesado a la vez que estiraba sus brazos permitiendo que escucharan el tronar de sus huesos- Como hemos acordado les contaré todo lo que ha sucedido en su ausencia. Es lo justo.

-Al fin- susurro Hunk aliviado dejándose caer en el respaldo de su asiento.

-Haré un recuento de todo lo que ha sucedido en ese tiempo- se llevó una mano al mentón y desvió la mirada para armar la información- Comenzaré desde la fiesta de agradecimiento.

"Después de mi coronación donde quedaba oficialmente como el nuevo emperador de los Galra todos fuimos a la fiesta de agradecimiento en el castillo, que si bien recuerdo se llevó a cabo en el planeta donde encontraron a Allura y Coran. Todo había ido bastante bien en realidad y al final cuando tuvimos que despedirnos ya que era hora de su regreso a la Tierra recuerdo que Lance y Keith me prometieron visitarme cada año cuando fuera el inicio de la primavera en la Tierra. Jamás había escuchado de ella pero desde que Lance me habló sobre las estaciones en su planeta me vi fascinado por lo que ustedes llamaban primavera. Fue así como pase mi primer año como emperador esperando su regreso. Durante este tiempo fue que comencé a firmar los tratados de paz así como las alianzas. Mi primer año liderando fue difícil y pasó tan rápido que cuando me di cuenta ya era la primavera en la Tierra, sin embargo, me llevé la sorpresa de que ustedes jamás volvieron como prometieron. Al principio pensé que ustedes se habían olvidado tanto de la promesa como de mí..."

El emperador se detuvo en esa última frase mientras su mirada quedaba absorta sobre la mesa tal y como si estuviera recordando las cosas. Una sonrisa llena de dolor y unos ojos tan perdidos eran notorios. Se veía tan dolido al recordar el pasado. Lance solo consiguió sentirse mal por ello. Habían abandonado a Vrak con un promesa vacía y no había modo de recuperar todos esos años perdidos. Las manos de Lance comenzaron a temblar levemente por la ira e impotencia. Ni si quiera pudo disfrutar ver crecer a su hermanito adoptivo. Ni si quiera pudo disfrutar de su familia en la Tierra. Un sentimiento de vació acompañado de ira se plantó en su pecho consiguiendo que sus latidos aumentaran.

"...Por un tiempo me sentí mal. No entendía el por qué me abandonaron. Sin embargo fue Matt el que contacto conmigo. Sé que recuerdan que él regresó antes a la Tierra para dar las noticias de su regreso y tal vez ya no esperaba escuchar nada de ese chico hasta que me contactó. Ahí fue cuando recibí la noticia de que ninguno de ustedes había regresado a la Tierra desde hace un año y no había ningún rastro de su paradero. Entonces comenzamos con la búsqueda por todo el Universo. La noticia se esparció por cada rincón del Universo y muchos de sus amigos y especies se dispusieron a ayudar a buscarlo. De ahí es que comencé a instruir a los soldados Galra con una única misión, encontrarlos. Dado que no todas las especies creían en nosotros y en mi liderazgo por ser tan joven comenzamos a mandar a algunos soldados a patrullar el Universo en busca de anomalías o para ayudar a toda la gente que necesitaba de nosotros. Ya que Voltron no estaba nosotros éramos los que teníamos que defender a la gente. Desde entonces los Galras nos volvimos una especie protectora del Universo, sin embargo, a pesar de ello y de nuestros esfuerzos no había ninguna pista de su paradero y yo estaba comenzando a crecer como a envejecer. No podía permitírmelo hasta que supiera lo que les había sucedido, es por ello que recurrí a la quintaesencia. Use dosis más leves que las de Zarkon recurriendo a ellas cada cien deca-phoebs. Tal vez dejaría de hacer esto el día que encontrara a una mujer con la cual tener un heredero, pero dado todo este problema jamás me moleste en buscar a una chica."

Y se sintió peor sabiendo que por su causa Vrakssuz jamás pudo tener una vida tranquila o siquiera una familia. Vrak no tenía alguien a quien amar. Él había desperdiciado su vida buscándolos. Lance se deslizó sobre el respaldo de su asiento dejándose llevar por su propia culpa. De algún modo sentía que había arruinado la vida de ese niño.

"Hace cuatro mil años había dejado de tener esperanzas e iba a renunciar en saber la verdad hasta que aparecieron los Loceraks y nos trajeron más problemas. Entonces la época de guerra comenzó nuevamente con una especie mucho más poderosa que los Galra. Una especie que mata todo a su paso."

-¡Espera! ¡¿Qué?!- preguntó Pidge sobresaltada apegándose al frente de la silla.

-¿Qué quieres decir con la guerra, Vrak?- preguntó Shiro con el ceño fruncido.

-Un momento ¿Ustedes no sabían que estamos en guerra?- el emperador abrió sus ojos de par en par con completa sorpresa.

-Nunca nadie no los mencionó- dijo Allura con el ceño fruncido y con un tono cargado de preocupación.

-Tu reina tan informativa como siempre- dijo Vrak entrecerrando los ojos mientras veía a Kiera con incredulidad.

-Mi señora Rod no vio oportuno mencionarlo- se defendió Kiera.

-¡¿Cómo pudieron omitirnos algo tan importante?!- Keith explotó en ira. Golpeó la mesa con fuerza y se puso de pie abruptamente.

-Mi señora Rod no...

-¡Deja de repetirlo! Tenemos claro que Rod no quería mencionarlo- el veneno era notorio en el tono de Keith el cual mantenía el ceño fruncido- Ustedes ocultaron todo esto.

-No lo entienden- dijo Kiera con una tono tranquilo.

-Lo único que puedo entender es que nos ocultaron el hecho de que el Universo está en guerra- Lance también se puso de pie junto a Keith y se cruzó de brazos- Creía haber escuchado que Rod ya no tenía más información.

-¿Eso quiere decir que nuestro esfuerzo no sirvió de nada?- dijo Hunk con un quejido mientras dejaba caer su rostro sobre la mesa.

-Deben entender que mi Reina tenía sus razones.

Aunque Lance le costara creerlo se sentía igual de furioso que Keith el cual ante su inestabilidad emocional había adoptado su forma Galra dejando a la vista sus colmillos dado que apretaba los dientes antes la ira.

-Imagino que tu reina tampoco les dijo que los Loceracks se alimentan de otros seres vivos ¿no es así?- Vrakssuz tenía los brazos cruzados y una mirada acusadora hacía Kiera.

-¿Qué se alimentan de qué?- pregunto Coran sorprendido.

El emperador soltó un fuerte suspiro y comenzó a rebuscar del único bolsillo que había en su armadura. De esta sacó una especie de cubo. Lo colocó sobre la mesa haciendo que un holograma se abriera. Frente a ellos apareció el holograma de un monstruo. Era un ser humanoide que se veía enorme, Lance le calculaba de dos a tres metros. Su piel era tan pálida como le papel y esta dejaba a la vista varias venas verdes y azules por todo su cuerpo el cual tenía apariencia babosa. El moreno se sintió intimidado cuando notó los músculos marcados de la bestia los cuales eran tan enormes que parecía que su piel se podría desquebrajar. La cabeza de ese ser era ligeramente más alargada que la de los humanos, sin embargo, lo que provocó que un escalofrió recorriera el cuerpo entero de Lance fue que esa bestia no tenía ojos, solo poseía dos fosas nasales en el centro de su rostro y una boca enorme de la cual dejaba a la vista cientos de dientes puntiagudos como las de una piraña. De la boca brotaba una especie de baba verde y se relamía los dientes con una lengua de tono negro que casi parecía una serpiente que cobrara vida. Lance se congeló al ver aquella bestia tan amorfa e imponente. Un único pensamiento cruzó por su mente. Ese ser era escalofriante y fácilmente podría ser el causante de sus pesadillas.

-¿Qué es eso?- preguntó Lance con su voz temblorosa y señalo la imagen con el mismo temblor que cubrió el movimiento de su mano.

-Es un Locerack. La especie plaga del Universo. Esta especie se alimentaba de todos los seres vivos de su planeta, en especial de los animales ya que su alimento preferido son los seres con un cuerpo físico y móvil. Los Loceracks al acabar con toda la comida de su planeta comenzaron a conquistar otros lugares del universo con el único objetivo de comer a todas las especies que habitan en un planeta y así poder recuperar energías. Una vez que arrasan con el planeta lo destruyen. Al principio creíamos que eran seres primitivos pero entonces descubrimos que era una especia tanto inteligente como más avanzada que nosotros. Ellos son más poderosos que los Galra, más letales que cualquier especie, son demasiado peligrosos pero sobretodo...Ellos son casi invencibles.

Entonces Lance en ese momento comprendió lo que era el verdadero miedo. Aquel miedo que podía calarte de los huesos y su consciencia se lo recordó haciendo acto de presencia mientras decía: "Te lo dije. Nada está bien ¡Todo está mal!". Tenía razón. Esto era una pesadilla.

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-¡Paladines, por favor! ¡Tenemos que hablar sobre esto!- gritaba Kiera detrás de ellos en un intentó de alcanzarlos.

Ante lo dicho por Vrakssuz le había dicho que se tendrían que retirar para pensar un poco en lo que había dicho. Se despidieron efusivamente de aquel chico, pero cuando salieron de la habitación todos salieron completamente enfadados y afectados. Lance por su parte sentía que una parte de él entraba en pánico. Aquello que vieron en esa sala era algo sobrehumano. En su vida había visto algo así, ni lo hubiera podido imaginar en sus peores pesadillas. Tenía tanto tiempo sin tener miedo que cuando lo invadió se congeló al instante.

-¡Paladines!- repitió Kiera.

Keith se detuvo abruptamente. El paladín rojo estaba estallando de ira. Sus movimientos tan bruscos lo demostraban, además que en su forma Galra se veía más feroz. Lance solo pudo pensar que parecía un gato rabioso y enojado. Él se detuvo junto con Keith en el momento en que este se dio la vuelta hacía la asistente de Rod.

-¡Deja esta farsa!- le gritó a Kiera.

-Paladín rojo, debe de comprender a mi reina.

-¡¿Comprender?! Nos ocultaron el hecho de que estamos en guerra. Cada minuto que nos omitieron esa información miles de inocentes murieron en manos de esos tipos ¿y de verdad esperas que comprendamos a tu "reina"?- Keith al gritar estas palabras sus dientes resaltaban más de su boca. Su mirada parecía que pudiera matar a la chica.

-Necesitan escuchar a Rod para entender sus razones- insistió.

-No queremos escuchar nada de Rod, Kiera- habló Lance finalmente. Él hablaba con mayor calma, aunque su ceño fruncido mostraba su enojo- Estamos confiando en ustedes, pero ocultarnos esto es demasiado. Somos paladines de Voltron, nuestro deber es proteger al Universo y sus inocentes, pero en el momento en que nos ocultaron esta información pusieron en riesgo nuestra misión. Sin importar lo que Rod creyera no debieron de permitir la muerte de más gente.

-Ustedes no hubieran podido hacer nada.

-Pero lo intentaríamos. Eso es lo que hace Voltron. Desafiar lo imposible y hacerlo posible- Lance dijo estas palabras con mayor firmeza- Nosotros no somos protegidos. Nosotros protegemos.

Keith iba a decir algo más pero Lance lo detuvo en el momento en que lo tomó del brazo y lo alejó de Kiera. No quería discutir más con esa chica. Quería respuestas y comprender el por qué ocultar una guerra. Estaba tan furioso que sentía hervir su sangre y sabía que si hubiera querido hubiera explotado contra Kiera, sin embargo él sabía que no era el momento ni la persona. Si quería confrontar a alguien sería a Rod.

-Lance, estuviste increíble ahí atrás- dijo Keith con una pequeña sonrisa.

-También creo que el Keith Galra le sacó un buen susto a esa chica- le devolvió la sonrisa- Tenía razón, eres muy malo con las chicas.

-¡¿Enserio?! ¿Tenías que decir eso justo ahora?- le reclamó Keith.

Pero Lance solo lo ignoro soltando un par de risas. El chico no se había dado cuenta pero seguía sosteniendo el brazo de Keith, aunque este tampoco le recriminó nada a Lance. Cuando ambos querían podían ser un buen equipo, tanto en batalla como en discusiones. Tal vez tenían cosas en común sobre ello, pero jamás lo admitirían y mucho menos querían averiguarlo. Después de un rato ambos consiguieron alcanzar a su equipo que ya estaban subiendo al castillo. Tal vez era buen momento de pensar las cosas.

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Estaba sentado en el suelo de la sala de mando mientras desviaba su atención hacía el espectáculo de estrellas que le ofrecía el Universo. Dado que tenían que regresar a Kiera con Rod estaban sobre el planeta de los domys, aunque dado lo sucedido ninguno de ellos querían encontrarse con su reina. Por ello decidieron que era preferible que solo fueran Shiro, Keith y Allura, Shiro y Keith iban a ir en sus respectivos leones y Allura acompañaría al paladín rojo y Kiera al paladín negro; Kiera había insistido en evitar a Keith después de la discusión que habían tenido por ello prefirió no subirse a su león, pero Lance sabía que más que evitarlo por el conflicto la chica simplemente había agarrado temor hacía el paladín rojo. Así que sin comentar nada más los cuatro se habían ido al planeta de los domys para poder hablar directamente con Rod sobre lo sucedido. Mientras los demás habían preferido encargarse de sus asuntos para poder pensar un poco en lo dicho por Vrakssuz. Lance decidió separarse un momento de sus compañeros para poder pensar con tranquilidad en la sala de mandos.

Lance se recostó sobre el respaldo de su sillón y soltó un fuerte suspiro. De verdad que había sido un día bastante caótico. Él se había sentido tan animado al ver a Vrak todavía como el emperador de los Galras, sin embargo otro sentimiento lo invadió. La culpa. Se sentía tan culpable de lo que había hecho a la vida de ese chico sin siquiera quererlo. Vrakssuz sacrificó lo que sería una vida pacifica por buscarlos a ellos por todo el Universo terminando así en otra guerra sanguinaria. Lance se maldecía así mismo múltiples veces dejándose sumir en su propia culpa. Era tanta la culpa e impotencia que tenía que se tornó en tristeza, una sensación que solo iba dirigida hacía él. Tal vez él hubiera podido evitar todo eso. Quizá él hubiera podido ver crecer a ese niño que tanto quería, si hubiera hecho mejor las cosas hubiera podido regresar con su familia. Estaba tan dolido por ese pensamiento que su cuerpo solo respondía con temblores y con una sensación de frío que invadía el pecho del chico poniéndole los vellos de punta.

Entonces luego estaba ese otro pensamiento de pánico cada vez que recordaba a los Loceracks. Jamás en su vida vio seres tan siniestros. Lo primero que Lance había pensado era en las historias que le contaba su mamá de niño sobre el Coco que vendría por él si no dormía temprano. Puede ser que en ese entonces el modo en que imaginó al Coco le era terrorífico, pero sabía que esos pensamientos de su infancia no se podían comparar con lo que había visto. Si su madre le hubiera enseñado aquel monstruo diciendo que era el Coco él hubiera dejado de dormir por las noches por el resto de su vida. En el momento en que Vrakssuz les explicó todo sobre esa especie, el miedo que sentía solo pudo acrecentarse. Era injusto. Una especie que se veía terrorífica como letal y que de pasó comía a otras especies. Sí, eso sonaba como el Coco o hasta mucho peor. Lance se miró los vellos del brazo encontrándose con que estos se habían erizado y notó que sus latidos se habían acelerado. Si ver a un Locerack en ese holograma lo ponía así, no quería imaginar lo que sería tener uno de frente.

-¡Lance!

Una voz detrás de él lo sacó de sus pensamientos. Se dio la vuelta encontrándonos a Hunk con una sonrisa radiante mientras portaba un delantal y sus clásicos guantes de cocina.

-¿Qué sucede Hunk?- dijo ocultando el temblor en su voz.

-Pidge, Coran y yo decidimos cocinar unos cuantos postres para cuando llegaran los demás, así que pensé que querrías ayudarnos- dijo con un tono lleno de emoción- Sé lo mucho que te gusta cocinar conmigo- trató de persuadirlo con su buen humor.

El paladín azul comprendía algo. Estaba tan agradecido de tener a sus amigos en tan horrible situación.

-Acepto si haces tus clásicas malteadas- dijo Lance con una sonrisa amigable a la vez que se ponía de pie.

-Malteadas y pastel ¿cómo suena eso?

-¡Suena de maravilla!- asintió. Se plantó al lado de Hunk- Aunque creo que debemos de ir antes de que Coran se acabe todo.

-¡Es verdad!- abrió los ojos más ampliamente y se dispuso a salir rápidamente de la habitación a la vez que gritaba- ¡Coran, no toques la mezcla!

Una risa salió de los labios de Lance. Llevándose ambas manos a los bolsillos de su pantalón se dispuso a seguir a Hunk con pasos más lentos. Hunk lo conocía a la perfección. Sabía cuando él se sentía mal o miserable y siempre lo sacaba de ese estado distrayendolo con otras cosas. Al final Hunk hacía mejor sus días y él estaba tan agradecido por ello. Él jamás pensó que tendría un amigo tan grandioso como Hunk.

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-¡¿Cómo es que conseguiste la leche?¡ Kaltenecker debió haber muerto hace años- exclamó Lance con sorpresa a la vez que revolvía una de las mezclas que Hunk le había dado.

-Coran y yo averiguamos que Kaltenecker se apareo con unas vacas sirenas del planeta. Por ello en la piscina tenemos un par de Kalteneckers con cola de sirena ¿Sabes que es lo mejor?- dijo Hunk con un tono cargado de diversión.

-¡Es leche sin lactosa!- dijo Coran con euforia mientras enseñaba el tarro de leche.

-Keith estará agradecido por eso- dijo Pidge soltando una risa divertida.

-Mejor dicho su estómago estará agradecido- bromeó Lance dándole un leve codazo a Pidge.

-Yo estaré agradecido de que finalmente no ocupará el baño por horas- Hunk devolvió la broma.

Y los cuatro soltaron un par de carcajadas ante las bromas tan estúpidas que decían. La tensión que antes sentía se fue disipando. Más tarde le agradecería a Hunk por ello. Dejando a un lado la mezcla que estaba haciendo cogió lo que parecía ser una manzana de la mesa, esta tenía una mordida.

-¿De dónde sacaste una manzana Hunk?- preguntó curioso analizando la fruta entre sus manos.

-¡No lo muerdas y no lo toques!- le gritó señalando la fruta.

-¡¿Por qué?! ¡¿Qué es?!- preguntó asustado soltando la fruta de golpe haciendo que cayera al suelo.

-¡Pica, Lance! ¡Pica como el infierno!- le respondió Pidge- Lo mordí y la sensación de picante no se pasaba con nada.

-Pero se te pasó con la leche de los Kalteneckers Jr- Hunk señaló la leche que Coran seguía sosteniendo con emoción.

-Me lo diste después de diez minutos- bufó Pidge cruzándose de brazos.

-Más tarde que nunca ¿no?- dijo Lance con un tono burlón encogiéndose de hombros.

-Juro que te pondré esa cosa en tu malteada y veamos si sigues diciendo lo mismo- Lance hubiera creído que estaba enfadad sino hubiera sido por la sonrisa burlona de su rostro.

-¿Y sabías que a veces los meseros escupen en la comida y bebidas de los comensales?- dijo con una sonrisa petulante que iba de oreja a oreja- Lo bueno es que hoy seré el mesero.

- No te atrevas a tocar mi malteada- dijo Pidge con una mueca de asco.

-Si gustas te puedo escupir en la cara.

-¡Aléjate!- se apartó de Lance de un salto colocándose al lado de Coran.

-Puede que el paladín azul tenga razón. Tal vez la saliva humana puede ser buen condimento- dijo Coran mientras se acariciaba el bigote.

Todos lo voltearon a ver con una mueca de asco e incredulidad.

-Por favor, dime que no lo decías enserio porque enserio que eso es asqueroso- dijo Lance apartando la mezcla de Coran.

-Podemos experimentar como hace Hunk- propuso Coran.

-Hay niveles de experimentación. El nivel más alto es lo asqueroso y lo rebasaste, Coran- dijo Hunk.

-¡Solo era una idea!

Todos soltaron un par de carcajadas ante lo cómico de la situación y nuevamente se dispusieron a trabajar en la comida. Lance después de ello mantenía una sonrisa en su rostro. Aquellos momentos tan absurdos como divertidos eran los que conseguían devolverle sentido a las cosas. Nuevamente agradecía a Hunk mentalmente por ello.

Pasaron un rato más lleno de risas cuando los dos paladines y Allura regresaron. Los tres tenían una expresión bastante dura así como preocupada, pero como era costumbre Hunk los invitó a cocinar junto a ellos para que se relajaran un rato. Al parecer esas simples palabras del chico consiguieron que una amplia sonrisa apareciera en el rostro de Shiro y Allura que de inmediato aceptaron ayudarlos. Ahí estaban todos ellos cocinando entre risas y bromas a excepción de Keith que seguía apoyado en el marco de la puerta con los brazos cruzados sin querer acercarse. Lance estaba tomando pequeños pedazos de la masa verde que hizo cuando elevó su mirada hacía Keith que lo miraba fijamente, la expresión del paladín rojo era de completa seriedad. Lance se sorprendió bastante cuando noto que Keith solo lo miraba a él que hasta había dejado de trabajar con la masa. Sentía los ojos morados del chico clavados sobre sus propios iris azules. Lance respondió a su mirada con una sonrisa sincera y con una ademan con la mano lo invitó a acercarse. Se sorprendió todavía más cuando Keith le respondió también con una pequeña sonrisa. El paladín rojo se acercó hacía él para ayudar. Lance sin necesidad de decir nada más le indicó que lo ayudara a amasar.

Lance miro a Keith tomar un poco de masa para poder darle forma. No supo cuándo pero una sonrisa enternecida se plantó en su rostro cuando vio que la masa comenzó a quedarse entre los dedos de Keith.

-Esto no se me da nada bien- admitió con una mueca.

-Lo estás haciendo excelente. Solo debes de ponerte un poco de harina para evitar tener masa en todas las manos- dijo Lance con un tono más suave.

Vio una pequeña risa que brotaba de los labios de Keith y entonces nuevamente dirigió su atención hacía él. Ambos tenían sonrisas sinceras. Lance tenía razón a algo que jamás admitiría. Keith y él a veces podían ser buenos amigos. Ambos rompieron el contacto de sus miradas con risas ante el desastre de Keith y nuevamente ambos continuaron cocinando. Sin embargo, Lance no podía eliminar la sonrisa de su rostro.

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Era bastante tarde cuando una pesadilla invadió sus sueños. Esta vez no era como las que tenía durante la guerra contra los Galras, esta pesadilla iba sobre los Loceracks. Veía aquellos seres destruir planetas, comer especies inocentes y lo peor era cuando lo perseguían entre la oscuridad. Cada vez que trataba de dormir las pesadillas regresaban, así que se levantó de la cama tomando una manta y se dispuso a ir hacía el observatorio. Y ahí estaba Lance frente a los enormes cristales que le daban una vista completa de las estrellas. Cruzó las piernas para así asentar su codo sobre la rodilla y dejar reposar su mejilla sobre su puño. Cada vez que él iba ahí era para pensar bien las cosas, esa vez tampoco era la excepción ya que se sumía en sus pensamientos respecto a su familia como su situación. Todavía le costaba imaginar que ya no habría una familia que los esperaría en la Tierra, ni si quiera podía asegurar que la Tierra existiera para ese entonces. No podía imaginar que nunca más podría nadar en los ríos de la Tierra para sentir la calidez del agua que abrazaba su cuerpo o que tampoco volvería a sentir la sensación de las gotas heladas de lluvia cayendo por su rostro. Lo que abatía más a Lance es que nunca tendrá la oportunidad de decirle a su familia que estaba vivo.

Sus ojos comenzaron a arder por las lágrimas que se habían acumulado en sus ojos. Con la mano que tenía libre se enjuago esas pequeñas lágrimas que amenazaban con salir. Lo único que podía sentir era la nostalgia que invadía su pecho causándole un fuerte dolor y pesar.

-¿No ya deberías estar dormido?

Una voz conocida lo sacó de sus pensamientos. Cuando se dio cuenta Keith estaba detrás de él.

-¡Eh, si! Es solo que no podía dormir- dijo atropellando esas palabras mientras se frotaba más rápido los ojos por última vez.

-¿Estabas llorando?- preguntó Keith.

-¡¿Llorar?! ¿Yo? ¿Cómo puedes creer eso? Yo no soy un llorón como tú- se defendió Lance tratando de esquivar las preguntas.

Pero en vez de eso Keith se había sentado junto a él. Lance desvió su mirada.

-¿Qué sucedió, Lance?

-Es solo que tuve pesadillas- suspiró cediendo a los cuestionamientos del chico- Vine un rato a ver las estrellas para pensar sobre ello pero terminé pensando en la Tierra.

-Todo esto debe ser difícil para ti.

-Supongo- dijo decaído- Estoy cansado de siempre sufrir por la Tierra y mi familia. Después de tanto tiempo debería ya haber superado el hecho de que jamás podre verlos. Así como tú que jamás te he visto llorar por ello.

-Eso es porque no tengo una familia a la cual extrañar.

Y Lance se sintió mal por recordarle Keith a la familia que había perdido. Tal vez no todo era tan bueno para el paladín rojo después de todo.

-Lo siento, yo no quería...

-No te disculpes, no es algo que me afecte en realidad- dijo encogiéndose de hombro.

-Entonces ¿qué haces aquí?

-Vine a pensar un poco sobre todo lo que sucedió hoy- dijo desviando su mirada hacía las estrellas- Ha sido demasiado hasta para mí.

Lance desvío su mirada hacia Keith que estaba distraído viendo las estrellas. La iluminación de estas hacía que su rostro se iluminará haciendo más notoria su palidez. Desde que despertaron de las cápsulas Keith estaba más pálido que antes, algo que él había notado enseguida. Lance miro con mayor profundidad a Keith perdiéndose en los ojos morados del chico en los cuales se reflejaban las estrellas de un modo tan increíble y el cual ofrecía un espectáculo de luces en los encantadores ojos del chico. El moreno quería decir algo sobre lo maravilloso que se veía bajo las estrellas, pero sabía que jamás se atrevería a decirlo frente a él.

-Estas más pálido desde que despertaste de la cápsula- dijo finalmente.

-Y tú has estado menos atlético desde que despertaste.

-Sigo trabajando en ello- dijo con una sonrisa.

-Tal vez trabaje luego en mi palidez- le devolvió la sonrisa.

-No es necesario. No te queda mal.

-Que sorpresa, McClain diciendo algo bueno de mí- dijo con un tono burlón.

-No te acostumbres a ello- dijo con el mismo tono bromista.

-Imposible hacerlo.

Dicho aquello Keith comenzó a levantarse mientras se sacudía los pantalones dispuesto a retirarse.

-Mejor te dejo solo para que puedas pensar. Me iré a domir- dijo comenzando a irse.

Pero había algo claro para Lance y eso era que no quería dejar ir a Keith en ese momento. Quizá se debía a que él necesitaba y quería de la compañía de alguien sin importarle que se tratase de su rival. No estaba listo ha dejarlo ir. Sin pensarlo más tomó la muñeca de Keith impidiéndolo irse. De inmediato el paladín rojo se dio la vuelta sorprendido de la acción del moreno.

-No te vayas. Quédate conmigo un rato más, por favor- dijo con una expresión que reflejaba tristeza y necesidad.

-De acuerdo- aceptó con un tono suave.

Keith cedió a la petición de Lance y se sentó nuevamente al lado de este, solo que en esta ocasión ambos estaban más juntos al lado del otro, esto era hasta tal punto de que sus brazos se rozaban. Ambos se quedaron viendo las estrellas sin decir absolutamente nada y solo disfrutando de la compañía del otro, era más que obvio que las palabras sobraban, en especial en aquel momento. Y es que Lance jamás se dio cuenta del momento en el que cubrió a Keith con su manta para que este dejara de temblar y mucho menos notó cuando Keith quedó dormido sobre su hombro y él sobre su cabeza. Tal vez era porque ambos se sentían cómodos junto al otro o tal vez era porque su calidez podía embargar la piel de Lance provocándole una sensación de paz. Puede ser que Lance se arrepentiría al día siguiente de estar así con su rival, pero por ahora solo disfrutaría de su calidez y del aroma tan embriagante que hacía palpitar a su corazón con más insistencia.

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Me pasé con este capítulo, lo sé, lo sé. Es solo que me tardé un poco más en traerles este nuevo capítulo dado que salió la tercera temporada y debía reconsiderar algunas cosas de la historia, además que habían problemas por el huracán que hubo y sumándole que quise escribir el doble dado el tiempo que tardé, además que quizá tarde nuevamente en subir el siguiente capítulo por cuestiones del inicio del semestre.

Les quiero dar las gracias por seguir leyendo esta historia :D y espero que les haya gustado este nuevo capítulo. Recuerden que pueden dejar su comentario constructivo para que esta historia siga mejorando y así pueda saber lo que opinan sobre ella. Sin más preámbulos nos vemos hasta el próximo capítulo. Adiós. :D❤️