Capítulo 6- Miedo

El miedo es natural en el prudente, y el saberlo vencer es ser valiente.

Alonso de Ercilla y Zúñiga

Muchas veces no conseguía entender lo que sucedía en su cabeza, la mayor parte del tiempo trataba de descifrar lo que su mente le gritaba a través de sueños pero como siempre jamás llegaba a nada. Después de lo sucedido con Kiera y Keith (algo que él quería omitir de su memoria) al día siguiente las cosas se habían calmado notoriamente, sin embargo, todavía se mantenía el enojo de todos los paladines y el equipo de Voltron dado que Rod les había omitido un peligro mayor. Hasta donde Lance sabía por lo dicho por Shiro, Rod se mantenía diciendo que todo fue por su bienestar, aunque ellos dudaban bastante de esa explicación. Esa misma noche para pensar mejor se mantuvo alejado de todos y permaneció todo el tiempo en su habitación hasta que finalmente cayó en un profundo sueño el cual lo terminó haciendo sentir incómodo. En aquel sueño él se encontraba en la capsula criogénica de donde despertó, sin embargo, lo único que podía ver a su alrededor era oscuridad y con lo poco que conseguía visualizar por la luz que desprendía la capsula es que estaba en el fondo del océano. No entendía en absoluto ese sueño. Ni siquiera podía moverse en el, estaba tan cansado y débil que apenas podía mantenerse despierto, pero ahí estaba. Escuchando continuamente en su mente las mismas palabras "Despierta. Despierta. Despierta". Quería hacerlo pero le era imposible, quería mantenerse despierto. Quería buscar a los demás. Quería ver a Keith. Tenía tanto frio, se sentía enfermo y su mente estaba nublada por completo. Al final, sumiéndose a esas sensaciones y dejándose llevar por el cansancio cerró los ojos.

Cuando Lance se despertó se sentía completamente confundido. Ese sueño no significaba nada. No tenía ningún sentido. Aunque por una extraña razón aquella sensación de agotamiento que tenía en su sueño se vio trasladada a la realidad. Se sentó sobre su cama apartando las sábanas que se aprisionaban a su piel húmeda por causa del sudor. Se sentía cansado al igual que confundido, pero decidido a apartar esos pensamientos se puso de pie dispuesto a empezar otro día. En ese momento su consciencia volvió a acompañarlo con un susurro que siempre repetía lo mismo, "Nada está bien. Todo está mal"

-Ya te estabas tardando- gruñó Lance apretando la mandíbula.

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-¡Buenos días paladín azul!- dijo Coran con una amplia sonrisa mientras pasaba corriendo frente a Lance el cual acababa de entrar.

Cuando llegó al centro de mando después de una ducha caliente se encontró que todos estaban reunidos en el centro viendo un holograma gigante de varias galaxias.

-¿Qué sucede chicos?- preguntó con una sonrisa relajada.

-Estamos comprobando lo que dijo Vrakssuz sobre la nueva guerra- Shiro se cruzó de brazos mirando a Lance de reojo.

-¿Es cierto lo que dijo?- preguntó con un pequeño hilo de voz.

-Me temo que sí. Todos los puntos rojos que ven son los llamados de auxilio que hicieron a Voltron- señaló Allura a todo el panorama. Su mirada estaba cargada de tristeza.

Lance observó como aquel holograma se tornaba rojo en su mayoría. Su mirada alegre decayó. Miró todo con completa confusión y una sensación de déjà vu.

-Empezamos desde cero- susurró para sí mismo mientras soltaba un suspiro pesado.

-Lo más raro es que tuvimos que arreglar el sistema dado que indicaba que no había ninguna llamada de auxilio. Es como si hubieran modificado o hackeado el sistema, lo revisé con Hunk y no había rastro de que el daño fuera por el tiempo.- Pidge hizo una mueca de confusión mientras tecleaba algo en su computadora.

-Tal vez se trate de una simple falla- sugirió Hunk con una sonrisa nerviosa mientras se encogía de hombros.

-En ese caso el sistema reportaría el fallo- Pidge frunció el ceño.

-Rod tiene que ver con todo esto- habló Keith finalmente. En su rostro había una mueca de completa irritabilidad.

-No podemos sacar conclusiones precipitadas- dijo Shiro.

-Aunque tendría cierta lógica que fuera Rod- soltó Lance tocándose la barbilla a la vez que guiaba sus pensamientos a esa posibilidad.

-¿Por qué haría algo así?- preguntó Hunk.

-Esa es una buena pregunta a la cual no tengo ninguna respuesta lógica- dijo Lance.

-Deberíamos preguntarle directamente- propuso Keith frunciendo el ceño.

-¡Wow! Tranquilo samurái, lo más probable que esa supuesta "charla" tuya se traduzca como sacarle la verdad a golpes- dijo Lance haciendo énfasis en las comillas con los dedos- Esos planes tuyos siempre salen mal.

-Como si los tuyos salieran bien- contraataco Keith.

-Al menos son mejor que los tuyos, líder "innato" de Voltron- Lance dio un paso hacia él con un tono desafiante.

-¿Sigues enojado por qué fui escogido líder y tú no?- se acercó Keith señalándolo con el índice.

-¡Eres un...!- Lance iba a abalanzarse sobre Keith hasta que Shiro los detuvo.

-Dejen de discutir ustedes dos- dijo exasperado.

-El emo inició- soltó Lance ofendido mientras se cruzaba de brazos.

-Idiota- gruño Keith.

-De acuerdo. Ya fue suficiente- soltó Allura acercándose a ellos- Debemos concentrarnos en cosas más importantes.

Lance le lanzó a Keith una mirada asesina. La mayor parte del tiempo este chico podía sacarlo de sus casillas. Era como si el Keith de las dos noches anteriores no hubiera existido. Hasta había llegado a pensar que todo era obra de un sueño creado por su mente. Tal vez no debería darle mucha importancia a ese pensamiento, pero por una extraña razón consiguió sentirse decepcionado ¿decepcionado? ¿Él? No podía creerlo, todo esto comenzaba a afectarle la cabeza. Decidió no darle más rodeos al asunto así que se alejó de ellos para tomar asiento en su respectivo lugar.

-¿Qué procede entonces?- cuestionó Lance soltando un suspiro.

-Tal vez debemos hablar con Vrakssuz- propuso Coran.

Vrakssuz. Lance en ese momento recordó a aquel Galra con el que se encontraron por primera vez desde hacía muchos años. Una gran parte de él sentía las punzadas de la culpa por todo lo que había causado en Vrak, sin embargo, ahora más que nada se sentía aliviado de tener a alguien tan querido todavía vivo. Se maldecía así mismo por aquel pensamiento tan egoísta, pero no podía evitarlo, esto era de las pocas cosas que le daban esperanza.

-También debemos investigar sobre nuestro estado de hibernación- dijo Pidge llamando su atención.

-¿Qué?- preguntó Keith.

-¿Lo olvidan? Seguimos teniendo cabos sueltos sobre lo que nos sucedió y no sé porque, pero tengo un muy mal presentimiento sobre todo esto.

Era verdad. No tenían nada claro, esa parte seguía estando lejos de su comprensión. Después de tantos problemas por los Loceracks que mencionaba Vrak habían omitido algo importante ¿Quiénes los metieron a las capsulas criogénicas? Y ¿Cuál era la intensión verdadera? Rod mencionaba que se trataba de unos Galras rebeldes, aunque eso solo era una vaga explicación. Entonces en ese momento Lance sintió una punzada en su cabeza. Era como si tratara de recordar algo importante lo cual al final no conseguía. A él le hubiera gustado recordar algo sobre lo que pasó en las capsulas, aunque esto era algo inútil ya que no recordaba nada de antes que despertara de su capsula. Esa parte de su memoria se mantenía borrosa y no podía hacer nada para acceder a ella. Se frustró demasiado con ese pensamiento y se dio cuenta de algo importante, Pidge tenía razón, había cabos sueltos que tenían que hilar. Una sola palabra pudo cruzar de sus labios al darse cuenta de todo los problemas que cargaban:

-Mierda.

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Durante bastante rato propusieron varias alternativas de lo que harían a continuación. Todos habían estado de acuerdo que lo más vital en ese momento era investigar sobre los tan famosos Loceracks, así que tanto Allura como Coran se pusieron la tarea de hacerlo, los demás prefirieron investigar por su cuenta; algunos decidieron aprovechar el tiempo entrenando. Por su parte, Lance fue a su habitación a reflexionar un rato sobre la situación ya que más tarde tendrían que entrenar todos. Se sorprendía ante el hecho de que los Domys hayan dejado su habitación tan ordenada y sin llevarse nada de esta. Afortunadamente encontró lo que más le importaba en ese momento, su guitarra. Tenía miedo de tocar aquel instrumento. Tenía miedo siquiera sostenerlo entre sus manos. Aquella guitarra había sido un regalo por parte de Coran para su cumpleaños y era lo único tan preciado que venía de la Tierra. Temía que cuando tocara aquel instrumento los sentimientos así como los recuerdos lo abatieran.

Cogió la guitarra y se sentó sobre la cama. Observó como la madera se mantenía en buen estado reflejando la luz. Tal parecía cambiaban sus cuerdas continuamente ya que estas se veían carentes de oxidación. Con suavidad rozó con los dedos la caja de resonancia, aquel tacto le era tan familiar. Una sonrisa triste afloró su rostro. Recordaba cuando su padre le enseñó a tocar aquel maravilloso instrumento. Lo sentía como si hubiera pasado hace un par de años y no más de diez mil.

Posicionó la guitarra entre sus manos sintiendo aquel peso tan reconfortante. Llevaba diez mil años sin tocar absolutamente nada, tal vez ya estaba oxidado pensó. Una vez afinada y trayéndole de vuelta varios recuerdo se dispuso a tocar las cuerdas.

Aquel melodioso sonido le trajo todos los recuerdos más nostálgicos. Solo tocaba una canción al azar, no la conocía y no sabía siquiera si existía, pero lo que si estaba claro era que se trataba de la melodía más triste que jamás hubiera escuchado. La canción se cargaba de dolor y tristeza pura. Lance sabía que todo lo que expresaba la melodía eran sus sentimientos más profundos. Tenía tanto miedo. Miedo de lo que fuera a suceder a partir de ahora. Habían pasado diez mil años, ni siquiera podía asegurar que existiera una Tierra a la cual regresar. Extrañaba su hogar. Extrañaba a su familia. Quería volver a zambullirse en el mar. Quería abrir los ojos y ser recibido por la lluvia. Extrañaba tanto caminar descalzo en el barro. Extrañaba tanto vivir como un humano normal.

Una gota de agua cayó sobre la guitarra y se deslizó sobre la madera. Detuvo aquella canción y se tocó las mejillas. Estaban húmedas. Sin darse cuenta había comenzado a llorar. Su rostro estaba empapado por completo. Lance no quería llorar. No otra vez. Pero sin darse cuenta los sentimientos comenzaron a ahogarle. Un nudo se le hizo en la garganta y sintió como su corazón pesaba tanto en su pecho. Leves sacudidas se hicieron presentes en sus hombros. Un sollozo se escapó de sus labios canela. Como un niño, abrazó su guitarra con fuerza y dejo que las lágrimas fluyeran así como los sollozos ahogados. Sentía como si se estuviera ahogando en su tristeza. Tenía tanto miedo. Sentía que su vida había acabado ahí. Dejó que su guitarra se empapara y se sujetó a esta como si su vida dependiera de ella, porque sentía que si la dejaba ir así sería. Tenía miedo a olvidar. Tenía miedo de aceptar la realidad. Su cuerpo entero temblaba y los sollozos eran más fuertes.

-¡Mamá!- llamó entre sollozos desesperado en busca de ayuda.

Porque cuando era niño cada vez que tenía miedo llamaba a su madre y como siempre ella aparecía en su puerta corriendo al rescate para consolar a Lance. Pero esta vez no fue así. Nadie se apareció por la puerta.

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Había pasado un buen rato en ese estado, pero cuando consiguió consolarse a sí mismo decidió tomar un rato para poder aclarar sus ideas y reprimir esa sensación de tristeza que seguía albergando su pecho. Más tarde, Allura los llamó a todos para tomar el entrenamiento, sin embargo, esta vez no se alistó rápidamente y prefirió tomarse su tiempo mientras se colocaba la armadura. Esta era tan tersa y reconfortante sobre su piel. Se observó en el espejo que tenía en su armario. Al parecer ya había comenzado a recuperar color así como peso. Su mirada se veía apagada, había todavía rastros de su llanto ya que sus ojos se veían rojos e hinchados. Pero decidió que no era momento de concentrarse en lo pésimo de su aspecto. Respiró profundamente y soltó el aire lentamente, entonces se dedicó la sonrisa más radiante que podía. Animándose con palabras de aliento caminaba por los pasillos del castillo yendo directo a la sala de entrenamiento. Con una sensación de todavía molestia se repetía en su cabeza lo mismo, "Eres el mejor, Lance", "Vamos, sonríe, alégrate un poco" y "Todo irá bien". Fue así como consiguió sentirse mejor.

Entró a la sala donde todos estaban reunidos escuchando la explicación de Allura. Todos se dieron la vuelta para mirarlo.

-¡Hey, chicos! ¿Cómo va eso?- dijo Lance con una amplia sonrisa.

-Llegas tarde- le reprendió Allura cruzándose de brazos. No se veía nada alegre con su retraso.

-Lo siento- se rascó la nuca mostrando una sonrisa avergonzada- Me estaba dando una ducha.

-¿Por qué harías algo así si justo ahora vamos a entrenar?- cuestionó Hunk confuso.

-Eso me ayuda a entrenar mejor, grandulón- Lance le guiñó el ojo a su amigo y se acercó a su lado.

-Lance, sabes desde hace tiempo que no puedes retrasarte- repitió la princesa.

-Sí, sí, lo sé. No pensé que te preocuparía mi ausencia princesa, pero es inevitable, es parte del efecto Lancey Lance- le dedicó a la princesa una sonrisa seductora acompañada del mismo tono de voz.

-Eres increíble- se golpeó la frente con la palma de su mano.

-Lo soy ¿verdad?

Todos viraron los ojos, en especial Keith quien no quitaba su mirada de él. Sin tomarle más importancia se concentró en la explicación de la princesa. Al parecer tendrían que practicar la puntería con sus bayards nuevamente, esto para asegurar que no habían perdido la práctica. Todos se quejaron de inmediato, aun así Allura no cambió de opinión. Con resignación cada quien se colocó en un lado especifico de la sala, cada quien practicaría por su lado ya que sus armas eran distintas en cierto aspecto. Al final le había tocado estar junto a Pidge.

Pensando mejor en todo eso consideró que practicar le vendría bien para relajarse. Activó el bayard después de años y observó el arma que tenía en sus manos. El bayard representaba todas las batallas que llevó al lado de esta. Con un sentimiento de familiaridad sus labios se curvaron en una sonrisa. Se acomodó en la mira del arma decidiendo empezar con la prueba, por suerte esta vez se trataba de holograma inmóviles que les servirían de blanco. Entonces comenzó a disparar a los blancos. Tal parecía no había perdido tanto la práctica, aunque sus tiros no eran tan impecables como antes.

-Sigo siendo el mejor tirador- colocó una mano en su cintura y soltó una sonrisa petulante.

-Que modesto- bromeo Pidge lanzado su bayard como un látigo.

-Admítelo, sigo siendo increíble.

-Claro que si nenita.

-Ja, que gracia, Pidge- refunfuñó regresando su atención a la práctica.

Pensó que su conversación acabaría ahí, pero Pidge se detuvo y se dio la vuelta hacia él.

-Lance ¿Cómo te sientes?- tenía una mirada preocupada.

-De maravilla- dijo sin desviar la atención de lo que hacía.

-¿Estás seguro?

-Claro ¿Por qué preguntas?- sonrió restándole importancia.

-Es solo que llegaste con los ojos rojos, pensé que habías…

-Solo fue el polvo que levantó mi guitarra- la interrumpió adoptando un tono más serio.

-De acuerdo, entiendo. Sabes, he estado pensando mucho en todo esto. Creo que esta situación no le hace bien a ninguno de nosotros- admitió con una risa apagada- Extraño a mi mamá y a mi papá, pero en especial extraño a Matt.

-Matt es…fue un gran chico- corrigió sus palabras golpeándose así mismo mentalmente.

-Sí, lo era- sonrió con nostalgia volviendo a practicar con su bayard y dándole así a otro blanco- Le agradabas bastante, Lance.

-¿Agradarle?- soltó una risa incrédula dándole a otro holograma.

-¡En serio! Él hablaba mucho de ti.

-Igual me agradaba bastante. Aunque creo que lo suyo no era un simple agrado hacia mí.

-No creo que el haya fingido que le agradas.

-No es eso. Él tenía un crush en mi- una pequeña risa salió de sus labios al notar la cara de sorpresa de Pidge.

-¡¿Qué?!- falló el tiro chocando así con la pared- ¿Cómo puedes asegurarlo?

-Me lo dijo directamente, además que lo sospechaba.

-¿Qué te dijo exactamente?

-Había dicho que le gustaba y esas cosas, no seré tan especifico ya que fue algo personal- admitió con una sonrisa nerviosa- Me propuso salir, pero en esa época era cuando se daría la batalla decisiva, así que le dije que si regresaba con vida a la Tierra lo pensaría.

-Pensé que quería algo con Allura.

-Lo mismo pensé, pero ya ves. Mi encanto es difícil de pasar por alto- dijo guiñándole el ojo.

-¿Qué demonios vio en ti?- dijo con una mueca.

-¡Oye! Soy bonito ¿sabías?

-¿Sentías lo mismo?

-¿Cómo?- se detuvo.

-¿Que si sentías lo mismo?

Entonces, Lance se quedó pensando en ello. Recordó aquella vez que Matt le dijo lo que sentía. Ante esa propuesta él se había ruborizado, aunque Matt estaba más rojo. Lance lo esperaba y lo sospechaba, pero le tomó por sorpresa cuando lo admitió. Sentía que podía mantener una buena relación con él, además que era bien parecido y alguien increíble, pero había una cuestión. Había algo que le impidió aceptar esa propuesta. Ese día Keith había pasado un pasillo más atrás de ellos y sin inmutarse de su presencia. Recordó que aquel día Keith se veía más implacable y maduro. Cuando vio los ojos del paladín rojo tuvo que posponer su respuesta a Matt.

Lance se ruborizó notoriamente con ese recuerdo.

-Y-Yo…

Pero fui interrumpido por un golpe que lo sacó de su concentración. Se llevó una mano a la cabeza sobándosela y dándose la vuelta con el ceño fruncido. Keith le había tirado su bayard sin activar en la cabeza.

-¡¿Qué mierda?! ¡¿Qué te sucede?!- le gritó Lance enfadado.

-No fue culpa mía que tu estúpida cabeza se cruzara con mi bayard- Keith se veía enfadado y a punto de explotar.

-¡Claro! ¡Fue una maldita coincidencia!- exclamó sarcástico virando los ojos- ¿Me crees un idiota?

-No lo creo. Lo sé- escupió esas palabras con veneno.

-Juro que acabaré contigo- Lance se quitó el casco tirándolo a un lado. Con pasos pesados comenzó a acercarse a Keith.

-Inténtalo- igual se quitó el casco dejando a la vista unas orejas Galra que eran bastante notorias.

-¡Dejen de discutir!

Pidge en ese momento enredó su bayard en los tobillos de Lance haciéndolo caer de bruces.

-¡Pidge!- gruñó.

-Chicos- tartamudeo Hunk.

-Este no es el momento ni el lugar, Keith. Lance- Shiro se veía preocupado.

-¡No sé cuál es su maldito problema!- exclamó Lance.

-¡Tú eres el puto problema!- gritó Keith. Pequeñas partes de su piel se ponían moradas ante su falta de control.

-¡Basta!- gritó Allura por el micrófono.

La princesa entró a la sala enfadada en ese momento. Coran iba detrás de ella y se veía preocupado.

-¡¿Por qué tienen que discutir a cada momento?!- Allura se veía irritada.

-¡El empezó!- dijeron Lance y Keith al unísono señalándose.

-Eso no es…

Pero fueron interrumpidos por una señal de auxilio. La iluminación se volvió rojiza y la señal se escuchaba con fuerza, frente a ellos apareció la imagen de Vrakssuz que se veía preocupado y detrás de él se desencadenaba una batalla.

-Vrakssuz ¿Qué sucede?- preguntó Shiro.

-¡Paladines, necesitamos su ayuda! ¡Son los Loceracks! ¡Son demasiados!- exclamó.

Entonces Lance palideció y se petrificó. Su conciencia le volvió a jugar una mala pasada repitiendo "¡Todo está mal! ¡Nada está bien!". Y por segunda vez en el día, dijo:

-Mierda.

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Quiero disculparme con ustedes por no haber actualizado antes, muchas cosas surgieron así como un semestre demasiado pesado y así como de vez en cuando mi falta de ganas y desmotivación por continuar. Pero esta vez quiero esforzarme y seguir continuando con esta historia. Así que hare lo posible para actualizar lo más seguido que pueda.

También les agradezcopor seguir con esta historia al igual que quiero agradecerles por leer este capítulo y esperar a que actualice. Espero que éste capítulo que estuvo un tanto crudo les haya gustado. Comenten para saber lo que opinan y nos vemos en un próximo capítulo :D