7-Problemas

Ayer, todos mis problemas parecían tan lejos. Ahora parece que están aquí para quedarse

Paul McCartney

Lance aceleraba sus pisadas haciéndolas resonar por todo el pasillo. Con desesperación se dirigía hacia su León. Hace apenas un momento habían recibido una señal de auxilio de Vrakssuz, la cual habían localizado para dirigir el castillo hasta el sitio donde se desarrollaba la batalla. Como era de esperarse, un mal sabor de boca se hacía presente en él, su cuerpo se sentía rígido mientras trataba de acelerar el trote y lo único que conseguía era que los malos pensamientos lo invadieran. Había algo en todo esto que lo volvía temeroso. Tal vez era una mala sensación o un mal presagio. Maldición se dijo así mismo tratando de evitar esas ideas.

Quería centrar su mente en algo mejor, pero lo único diferente en lo que pensaba era en la pelea que tuvo con Keith. Bien, era muy obvio que no se trataba del mejor tema que pudiera haber pensado y le resultaba más frustrante darse cuenta que no podía pensar en algo diferente. Todavía no digería el hecho de que una parte del paladín rojo seguía latente de odio hacia él y eso lo desconcertó lo suficiente para provocar un nudo en su pecho. Había creído que habían dejado de lado el odio; pelearse todo el tiempo era parte del encanto de su amistad, pero en ningún momento sus peleas estaban llenas de odio real, o eso era al menos lo que Lance creía. Al parecer las palabras de Keith lo habían herido de cierta forma.

"¡Tú eres el puto problema!" Esas palabras volvieron hacer eco en su mente provocándole una fuerte punzada en el pecho. Con una mirada insegura le dio un vistazo a Keith. Al parecer este se encontraba más concentrado en llegar a su León que cualquier otra cosa, aunque aún notaba cierto toque de rabia en sus cejas fruncidas mientras ponía mayor empeño en el trote. Lance sabía que él también estaba afectado por la pelea, solo que cada uno salió afectado de modos distintos. Tal vez, después de todo Keith y él no eran tan buenos amigos como pensó. Sacudió la cabeza desviando ese pensamiento.

Observó como la sala de los leones se ampliaba a su vista permitiendo que el lugar los recibiera encendiendo todas las luces provocando que entrecerrara un poco los ojos.

Shiro les indicó que todos subieran a sus leones y así lo hicieron. Sin embargo todos obedecieron mostrando cierto nerviosismo en sus acciones. Era más que notable que todos tenían un mal presagio de todo esto.

Sin darle más rodeo al asunto Lance se subió a su León. Tomó con fuerza el aire y lo mantuvo un momento para luego exhalarlo pesadamente. Él mismo sabía que no se encontraba tan bien después de lo sucedido hace un momento, mucho menos con la situación de Rod y los secretos que les ocultaba. Tal vez y sólo tal vez, algo no había sido revelado a ellos.

Lance se frotó los ojos evitando el dolor de cabeza y decidió ponerse el casco. No tenía tiempo de pensar en nada más que no fuera la misión. Lo sabía a la perfección.

-¿Estan listos?- preguntó Shiro por el intercomunicador de sus cascos.

-Nací listo, Shiro- dijo burlonamente despejando su mente y soltando una sonrisa petulante.

En realidad, no estaba listo para lo que venía. Ninguno de ellos lo estaba.

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Su cuerpo se sentía tan pesado. Era como si sobre el hubieran puesto kilos de acero haciéndole imposible siquiera hacer un mínimo movimiento. Trataba de concentrarse en conseguir elevar aunque sea un dedo o abrir los ojos, pero su mente tampoco le permitió esto, sentía como esta se mantenía dando vueltas casi cayendo en un estado inconsciente y provocando que retazos de recuerdos pasaran velozmente sin permitirle concentrarse en alguno.

Tenía tanto frío. Todo en él parecía estar siendo cubierto en varias capas de hielo. Temblaba con demasiada insistencia tratando de algún modo despertar para darse calor. Pero todo esto era imposible. Era como si su cuerpo no pudiera reaccionar de ningún modo. Entonces comenzó a caer en la desesperación. Necesitaba buscar a los demás. Shiro, Allura, Hunk, Pidge, Coran y...Keith.

Esperaba que ellos estuvieran bien y le imploraba a un ser supremo que así fuera.

Lance consiguió sólo fruncir el ceño de frustración.

-Paladín azul, finalmente estás despertando- una voz distante y fría llamó su atención. Quería abrir los ojos y saber a quién le pertenecía, pero fue imposible- No malgastes tus fuerzas, todavía no es momento de que despiertes.

Lance comenzó a preocuparse y quería decir algo o hacer aunque sea algo más para moverse y le fue imposible ya que empezó a sentir su mente quedar en blanco mientras su cuerpo se sentía más pesado así como cansado. Estaba quedándose dormido. El moreno sintió tanta frustración e ira, sin embargo esta se iba apagando con aquella voz.

-Todavía no es tu momento y aún así despertaste- aquella voz se oía más lejana y comenzaba a distorsionarse- Tú debes dormir.

¡No! Él quería despertar, debía despertar. Necesitaba encontrar a los demás. Nada estaba bien. Esto no tenía nada de sentido y se sentía tan impotente porque aún así no podía eliminar el cansancio. Se maldijo mentalmente por ser tan inútil como siempre.

-Debes dormir Lance o no podrás ver pronto al paladín rojo- susurró esa voz melodiosa cerca de él- Ni a nadie.

Keith. Sólo pudo pensar en el azabache y en su sonrisa una última vez y nuevamente comenzó a caer en un profundo sueño.

-Keith- aquel nombre quedó atrapado entre sus labios y entre sus sueños.

¡Lance!

Una voz lo sacó de su ensoñación repentinamente.

-¿Qué mierda?- susurró confundido dándose cuenta que estaba en su León.

-¿Estás bien?- preguntó Hunk con preocupación.

-Eso creo ¿por qué?- preguntó colocando una mano en la nuca.

-Dejaste de responder hace varios minutos y comenzaste a alejarte de nosotros en el León azul- dijo Pidge.

-Pensamos que algo te había sucedido- Shiro suspiró con preocupación.

-E-Es sólo que comencé a divagar demasiado. Jajaja, ya saben, después de dormir diez mil años tu mente se vuelve muy loca- dijo burlonamente restándole importancia a ello.

-No nos distraigamos más y apurémonos, estamos cerca- anunció Keith.

Lance tomó otra vez el control del León y decidió seguir a los demás. Sin embargo, en ese momento escuchó a su León rugir dentro de su mente.

-Espera ¿fuiste tú el que me enseñó eso, Blue?- preguntó abriendo ampliamente los ojos- ¿Qué se supone que signifique? ¿Qué era? Y ¿a dónde estabas llevándome?

El León no volvió a darle respuesta alguna. Bien, era más que claro que esto se estaba volviendo cada vez más extraño. Lance sabía lo que había pasado. Él no había divagado. Su León le había enseñado algo de lo cual no tenía conocimiento. Aquello se había sentido tan real y lo había tomado de la realidad por un momento ¿Qué se suponía que fuera eso?

Lance tuvo una sensación horrible que le erizó los vellos, haciéndolo sentir nervioso. Lo que había sentido y oído había sido como si lo hubiese vivido antes, pero ni siquiera podía recordar algo parecido a ello. Acaso ¿su León trataba de decirle algo?

-Coran, Allura, mantengan la distancia del castillo y solo ataquen a mi señal- dijo Shiro.

-Pidge ¿Detectas algo?- preguntó Keith.

-Mis sistemas no encuentran señales de alguna nave, solo lee la presencia de seres vivos en el planeta siguiente de donde viene la llamada de Vrak.

-Eso es extraño- dijo Lance- Oigan, chicos, esto no me parece seguro.

-¿Sugieres que ignoremos la señal de auxilio?- la voz de Keith sonaba como veneno.

-¡Claro que no, hombre!- exclamó incrédulo- Solo decía que hay algo raro en esto y quizá debamos re-ordenar nuestra estrategia.

-Lance, no tienen tiempo para ello- habló Allura interrumpiéndolos.

-Está bien, pero es enserio, tengo una mala sensación sobre todo esto- murmuró sintiendo un fuerte escalofrió recorrer su cuerpo.

-Relájate, Lance- respondió Hunk.

Bien, eso no había funcionado en lo absoluto. Al parecer su cuerpo entero se cubría de nerviosismo y una mala sensación. Había algo raro en todo esto. Pensó que solo se trataba de los efectos secundarios de la capsula criogénica, pero con el pasar del tiempo y de su recorrido a aquel llamado de auxilio, los pensamientos de que algo no estaba bien lo seguían abatiendo. ¡Vamos, Lance, concéntrate! se dijo así mismo sacudiendo la cabeza para concentrarse y poder enfocarse en la misión. Más tarde iría a la enfermería para saber lo que estaba mal en su cabeza. Relajó sus brazos e hizo crujir los huesos de su cuello.

Siguió avanzando con el León azul junto al equipo. Habían pasado por un cinturón de asteroides y se dirigían a desviar el planeta gaseoso que tenían enfrente. Según las lecturas de Pidge la llamada venía de la órbita siguiente. Lance se preparó así mismo para lo que fuera aquella amenaza de Loceracks.

-¡No es posible!- exclamó Pidge con enfado.

Lograron esquivar aquel planeta y la batalla se abrió frente a ellos. Había muchas naves así como cruceros enormes. Estas eran impresionantes. Más impresionantes que las Galras. Las naves disparaban directamente al planeta y a las naves Galra que trataban de defender.

-¡Dijiste que no había señales de naves enemigas!- Keith sonaba sorprendido.

-¡Las lecturas no mencionaban nada de esto!

-¡Equipo, prepárense! Los Loceracks nos han detectado- Shiro interrumpió- Dispérsense paladines.

-Esto no me gusta nada- dijo Hunk temeroso.

Todos obedecieron y se separaron para atacar a las naves. Lance apretó los dientes mientras esquivaba una nave que trataba de dispararle. Quizá era a esto lo que se refería su mal presagió. Desvió su mirada mientras pasaba debajo de uno de los cruceros de naves Loceracks. Eran demasiado impresionante, tenían cierto toque antiguo y oscuro. La iluminación que estas desprendían eran rojas dándole un toque más lúgubre.

-¡Cuidado!

Lance elevó al León de golpe. Keith disparó a la nave que estaba detrás de él.

-Gracias, Keith- dijo agradecido con una amplia sonrisa.

-Ten cuidado, Lance. Estas muy distraído- respondió Keith.

-De acuerdo, lo siento- se disculpó avergonzado.

-No lo sientas.

Quiso decir algo más, pero el chico se había alejado. Era momento de que él actuara. Lance se dio la vuelta con su León y comenzó a disparar a las naves pequeñas que se acercaban a él. Más naves aparecían detrás de él. Esperó el momento en que las que tenía adelante y detrás estuvieran cerca. Entonces se alejó provocando que chocaran entre sí. Una explosión se hizo presente detrás de él. Una sonrisa victoriosa apareció en sus labios y se alejó de ahí.

Shiro con el León negro había atravesado un crucero Locerack provocando una explosión de gran alcance.

-¡Necesito una mano aquí! o mejor dicho ¡Una pata!- gritó Hunk tratando de huir de tres naves.

-¡Te cubro!- dijo Lance.

Y así fue. Lance tomó la primera nave por el hocico del León. Se impulsó un poco y la tiró con gran fuerza. Esta chocó contra las otras dos naves acabando con ellas en una gran explosión.

-Gracias, Lance.

-Fue un placer- dijo socarronamente con una amplia sonrisa.

-¡Coran, Allura, necesitamos al castillo!- dijo Shiro.

-¡En camino, paladines!- dijo Coran.

Mientras Lance disparaba con el rayo del León, observó un agujero de gusano que se abría. De esta apareció el castillo tan impresionante como siempre. Y comenzó a disparar hacia todo aquello que tuviera enfrente. Lance sonrió satisfecho.

-Alguien debe destruir los cañones de las naves que van directo al planeta- dijo Keith.

-¡Ya estoy en ello!- exclamó Lance apretando con mayor fuerza el control del León.

-En camino- Hunk se ofreció.

Lance se acercó a aquella nave gigantesca. El cañón se preparaba para volver a disparar. Tenían que atacar de inmediato.

-¡Hunk, primero lo congelaré!- avisó al chico.

-De acuerdo, luego acabaré con el- aceptó.

Y así lo hicieron. Lance se posicionó frente al cañón.

-¡Vamos, Blue. Podemos con esto, siempre hemos podido!

En aquel momento Lance colocó su bayard con fuerza haciéndolo girar. El rayo congelante se hizo presente en el León. Lance elevó la mirada notando que el cañón de los Loceracks estaba casi listo para disparar.

-¡Vamos!

Y en ese instante el León azul gruñó dentro de él oscureciendo su visión.

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Abrió los ojos repentinamente. Miró a su alrededor el sitio en el que se encontraba. Aquel lugar se veía como el plano astral al que una vez Shiro lo contactó para avisar del clon, sólo que esta vez todo se sentía el doble de confuso. Lance respingó al escuchar al León azul rugir. Se dio la vuelta con completa confusión topándose con el León.

-¿Blue?- fue lo único que pudo preguntar haciendo una mueca.

El plano astral lo rodeaba de estrellas y nebulosas que se fucionaban con otros gases, a lo lejos podía notar cinturones de asteroides así como planetas orbitando a su propia sincronía. La combinación de colores tan llamativos como tenues le hubiese parecido hermoso y sublime, sin embargo, esta vez no pudo centrarse en ello.

Pasó una mano por su cabello y habló:

-Blue, no entiendo lo que quieres decirme ¿Qué significa todo esto?- se acercó más hacia el León abriendo los brazos en señal de rendición- Ayúdame a entender.

Entonces los ojos del León azul brillaron con intensidad cubriéndole con su luz cegadora y un rugido imponente. Lance se cubrió los ojos ante la luminiscencia del León.

-¿Qué...?- quiso decir cuando dejó de sentir la potencia de la luz y el rugido.

Pero al bajar el brazo del rostro ya no estaba en ese plano astral. Los ojos azules del moreno apuntaban a un techo desconocido para él. La luz cegadora del León había desaparecido y ahora era cubierto por una iluminación tenue, de cierto modo, agradable.

Un dolor agudo se hizo presente en su cabeza. Se tocó la cabeza con dolor mientras entrecerraba los ojos. Era demasiado molesto lo que sentía. Tomó un poco de impulso del lugar donde estaba acostado y se sentó. Estaba cubierto por sábanas livianas, el lugar donde estaba descansando era extraño, era una especie de camilla de hospital, aunque en vez de ser un colchón era una especie de gel que se ajustaba a su cuerpo.

-De lujo- susurró con una sonrisa de genuina impresión.

Lance reaccionó un poco más ignorando el fuerte dolor y frío que lo invadían y tocó su cuerpo dándose cuenta que tenía una especie de bata de hospital. Pensaría que quizá estaba en un hospital terrestre, pero el color negro de la vestimenta le indicó lo contrario ¿Dónde estaba?

Trató de recordar algo rebuscando en los recuerdos escasos que tenía. Nada llegó a él. No podía recordar lo que hacía ahí. Sólo tenía algunas cosas claras, estaba muriendo de frío y temblaba con ferocidad ante ello. Se abrazó hacia la manta para conseguir calor alguno. Luego se dio cuenta de lo mareado que se encontraba, todo su cuerpo parecía que pesara demasiado.

-Dios, mi cabeza- alguien murmuró enfadado al lado suyo.

Ampliando los ojos y elevando las cejas, Lance se dio la vuelta hacia esa voz. Al otro lado de la habitación visualizó a Keith tomándose la cabeza entre las manos. Mantenía los ojos apretados con fuerza. El azabache tenía la misma vestimenta que él, aunque parecía que no se había percatado de su presencia.

-¡Keith!- dijo con alegría y una sonrisa llena de alivio.

Trató de ponerse de pie desesperadamente.

-¿Lance?- Keith lo miró con incredulidad. Parpadeó múltiples veces y finalmente su rostro se transformó en una sonrisa de alivio- ¡Lance!

Lance había conseguido levantarse con dificultad, casi perdiendo el equilibrio, sus piernas temblaban demasiado y con trabajo lo podían sostener. Era como si llevara demasiado tiempo sin caminar, eso lo consternó un poco. En aquel instante sólo le importaba Keith.

-¡Estas bien!- la alegría era notoria en su voz y la amplia sonrisa hacía relucir sus hoyuelos en su piel canela.

Keith se levantó con dificultad. Las piernas del azabache no lo soportaron y flaqueó. Lance se apresuró hacia él y lo sostuvo a tiempo para no caer.

-Lance, estás aquí- Keith se notaba aliviado mientras se sostenía de los brazos de Lance.

-Claro que sí, greñudo. No soy ningún espejismo- elevó una ceja con diversión.

-Primero que nada, deja de llamarme greñudo, imbécil- reclamó apartándose de él, aunque tuvo que sostenerse otra vez ya que casi volvía a perder el equilibrio- Segundo, es un alivio verte.

-¿Keith Kogane aliviado de verme? Esa es una sorpresa agradable- la sonrisa petulante de Lance aumentó.

-¿Es enserio? No tenemos tiempo de bromear, debemos...

Pero Lance lo interrumpió envolviendo sus brazos a su alrededor para proporcionarle un abrazo. Enterró el rostro en el hueco del cuello de Keith y se dejó envolver por el aroma del chico. Era hasta ese momento en que se daba cuenta lo mucho que había extrañado al mitad Galra. Y por una extraña razón, las ganas de llorar en aquel hombro lo envolvieron.

-Oye.

-Se siente como si tuviera una eternidad sin verte- trataba de no quebrar la voz.

Keith dudó por unos minutos, pero al final rodeo al moreno devolviendo el abrazo con calidez.

-Sorprendentemente yo igual. Es extraño, es como si no te hubiera visto en demasiado tiempo.

-Debo admitir que se te extrañaba, gusano- se separó Lance con una sonrisa amistosa.

-Bien, porque yo no extrañaba tus apodos de mierda- gruñó.

Por un momento se concentró en su "rival". Al parecer estaba más pálido de lo normal, la piel del chico dejaba a la vista algunas de sus venas azuladas. Se veía demasiado delgado y parecía que había perdido musculatura. Aún así, sus ojos morados se mantenían intactos, tan brillantes, cálidos y a la vez feroces; Lance comparaba su color con las puestas de Sol que le daban unos toques púrpuras al cielo. Pero en especial, sabía que era Keith por las greñas y melena espantosas de siempre.

-¿Sabes dónde estamos?- preguntó Keith observando la habitación.

-Ni idea, lo mismo me preguntaba.

-¿Y los demás?

-Eso quisiera saber.

-¿No los has visto?

-Acabo de despertar, no tengo idea de lo que sucede.

-Nunca la tienes.

-¡Hey!

-Sabes, esto me da muy mala espina- admitió apretando la mandíbula.

-Ni que lo digas, por una extraña razón este lugar me resulta incómodo... Y conocido- dijo tocándose la barbilla

-¿Qué?- Keith elevó las cejas con sorpresa.

-Siento que he estado aquí antes.

-Pero dijiste...

-¡Sé lo que dije! No sé lo que pasa, pero si estoy muy seguro que conozco este sitio.

-Excelente, esto es cada vez más raro.

-Keith, debemos encontrar a los demás- sugirió Lance mordiéndose los labios con nerviosismo.

-Estoy de acuerdo. Debemos buscarlos y averiguar lo que está pasando.

-Entonces busquemos una salida.

Y justo al acabar esa frase la pared frente a ellos se iluminó y de esta comenzó a aparecer lentamente una puerta.

-Demonios, alguien viene y no tenemos cómo defendernos- escupió Keith separándose de Lance y alejándose de la puerta.

-¿Unos puños te bastan?- se encogió de hombros con una sonrisa burlona.

-Algo es algo.

Ambos se alejaron de la puerta levantando los puños listos para lo que sea que viniera. Este no era el mejor plan del mundo, pero era lo único que tenían.

Lance sentía su cabeza arder, al igual que todo su cuerpo, aún así se mantuvo concentrado un momento. Dio una ojeada hacia Keith el cual fruncía el ceño completamente listo para la pelea. Soltó una sonrisa cálida. Estaba feliz de verlo.

-En realidad, si te extrañé- admitió con un tono cariñoso.

-Igual te extrañé- lo miró con calidez y brindándole una sonrisa amistosa.

Lance estaba aliviado. Keith estaba bien y a pesar de todo sabía que lucharían por buscar a los demás.

En ese instante el León azul rugió con intensidad distrayéndolo por completo y provocando que todo se nublara a su alrededor haciéndolo sentir mareado. Quería concentrarse y luchar junto a Keith, pero...todo se tornó negro.

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-¡Lo hicimos, Lance!- gritó Hunk con emoción.

-¿Qué?- pregunto completamente desorientado sosteniéndose la cabeza con ambas manos mientras apretaba los ojos con fuerza.

-La verdad, por un momento sufrí un ataque cuando noté que no activabas el rayo, creí que algo había pasado- admitió- Luego te encargaste de congelar el cañón y ¡Dios! Todo salió bien, fue un alivio ¡Pero por favor, jamás vuelvas a hacer eso!

-C-Claro, lo siento. Solo quería darle un poco de drama y estilo a la situación- mintió con un tono confiado.

-¡Basta de dramas!

-Buen trabajo, equipo- los apremió Shiro apareciendo frente a ellos atacando a una nave.

Lance iba a decir algo, pero en ese momento Vrakssuz se hizo presente en la pantalla holografica de sus Leones. Se veía completamente agitado, ya no poseía su casco de batalla y parecía tener una herida en el brazo derecho.

-¡Paladines, necesitamos ayuda aquí abajo!- dijo con una mueca de dolor dejando escuchar de fondo la batalla que se daba.

-Vrak ¿Qué sucede?- preguntó Shiro.

-Necesitamos llevar a los Telurianos a los refugios subterráneos y nos es imposible ¡o los defendemos o los escoltamos y es imposible hacer ambas sin que terminen heridos ellos y nosotros!- sonaba preocupado.

Vrakssuz en aquel momento se giró hacia atrás para disparar a alguien que se acercaba.

-¡Les mandare las coordenadas exactas!

No dijo nada más. La transmisión se había cortado.

-Al parecer no tendremos tiempo de formar a Voltron- suspiró Pidge.

-Necesitamos llevar a los Telurianos de inmediato- Lance sonaba determinado.

Siendo sincero, Lance estaba demasiado preocupado por Vrakssuz y lo que pudiera pasarles a los que habitaban el planeta. Notaba que una sensación de nervios lo embargaba. Tal vez se debía a lo que su León le había enseñado. Él quería pensar sobre ello un poco y no podría hacerlo, antes que nada debían de concentrarse en su primera misión después de diez mil años. Tenían todavía que resolver ese lío y más tarde podrían solucionar el suyo.

-Iré yo...-comenzó a decir Keith

-Lance y Pidge irán a ayudar a los Telurianos- habló a la vez Shiro.

Todos guardaron silencio ante el choque de órdenes entre ambos líderes. En especial él mismo al escuchar la voz del azabache el cuál le recordó lo que Blue le enseñó ¿Qué significaba aquello? Sólo una sensación de calidez y preocupación apareció en su cuerpo. Seguía enfadado con Keith, pero aquel vistazo le hizo sentir de cierto modo diferente.

-Shiro, lo mejor es que yo vaya- dijo Keith firmemente.

-Necesito a Hunk y a ti aquí.

-Mi León podría hacer el trabajo más rápido.

-Es por lo mismo que necesito ataques más rápidos aquí para darles tiempo de refugiarse a los Telurianos. Además, si Lance va, Allura podrá pilotear el León azul en su ausencia y Pidge será útil para que puedan descender al planeta sin ser detectados gracias a que el León verde puede estar un tiempo invisible.

Nadie se atrevía a ser mención de nada ante la pequeña disputa, aunque Lance se encontraba ligeramente enfadado por el hecho de que Keith no quisiera que ellos vayan. Puede ser que no confiara tanto en su capacidad.

-Keith, relájate. Yo igual puedo hacer esto con Pidge- dijo con cierta irritación.

-No creo que lo mejor sea que tú vayas.

Y vaya que eso consiguió enfadar a Lance. Frunció el ceño y chasqueó la lengua con enfado. Si, entendía que él y Keith tuvieran dificultades, pero dudar de él a estas alturas ya era demasiado.

-Sabes, no voy a arruinarlo como tú crees- había veneno en su voz mientras usaba un tono irónico- No soy tan inútil ni estúpido.

-Eso...

-Pensé que después de diez mil años y todo lo que pasó confiarías más en mí y mi capacidad pero ¡Vaya, McClain se confundió como siempre!- una risa sarcástica salió de sus labios con una sonrisa dolida.

-Chicos, no es momento para esto- Pidge sonaba incómoda.

Al parecer todos estaban incómodos con su discusión. Lance no los culpaba, esa clase de situaciones no hacían ningún bien a nadie. Él trataba de no enfadarse y Keith no ayudaba demasiado y le provocaba decir cosas innecesarias. Ese era el precio de guardarlo por milenios.

-No lo es- admitió Lance- De acuerdo, Shiro. Iré rápido al castillo para dejar que Allura tome el León e iré con Pidge.

-Solo tengan cuidado- suspiró Shiro.

-Lo tendremos- respondió Pidge.

-Si necesitan ayuda o algo...- comenzó a decir Keith.

-Los contactamos. Si, ya sabemos eso- lo interrumpió Lance.

-Es bueno que ya lo sepas. Entonces en esta ocasión hazlo.

Sólo un gruñido salió de los labios de Lance. Odiaba tener esta clase de relación con el azabache. Quería que está clase de discusiones pararan entre ellos. Parecía imposible.

"¡Nada está bien!" Y finalmente su consciencia apareció para arruinar más las cosas. Sacudiendo la cabeza para desviar esa voz, Lance se dispuso a ir al castillo. Era momento de solucionar esto.

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Pidge y Lance iban en el León verde descendiendo al planeta Teluria. Podían ver cómo la batalla se daba en todos los sectores. Naves Galra atacando naves Loceracks, cruceros contra cruceros y soldados contra soldados. Al acercarse más pudo notar que los Loceracks sobrepasaban de altura a los Galras y él de por si pensaba que los Galras eran enormes. Una sensación de nerviosismo se hizo presente al notar las diferencias.

-Estamos casi cerca de las coordenadas de Vrak- dijo Pidge tecleando algo en la pantalla holográfica.

-Mantengámonos invisibles hasta que estemos en una zona más segura.

-Dudo que haya algo seguro por aquí.

-Bueno, tratemos de no morir pronto- bromeó Lance.

-Nos doy cinco minutos- dijo Pidge con una sonrisa burlona.

-Que sean ocho- sugirió entrecerrando los ojos mientras se sobaba la barbilla.

-Hecho, me convence más.

Y después de ello rieron ante sus propias condenas de muerte. Claro que tratarían no morir, sin embargo, las bromas sobre su destino con Pidge hacían todo más ameno. Eso lo tranquilizó lo suficiente para pasar la ira que lo había consumido por un momento.

-Estamos sobre las coordenadas- anunció.

-Prepárate- Lance tomó su bayard transformándolo en su arma clásica.

Veía que la ciudad de los Telurianos estaba casi destruida y muchos de ellos trataban de huir desesperadamente de los disparos de los Loceracks. Mientras tanto los Galras trataban de defenderlo haciendo imposible llevarlos al refugio. Era momento de que solucionaran eso.

-¡Sostente!-

Lance se sostuvo con fuerza del asiento de la chica. Pidge inclinó al León verde haciéndolo aparecer en el cielo y comenzó a atacar hacia los Loceracks que trataban de llegar a los Telurianos. Ahí comenzó el verdadero reto.

Los Loceracks estaban demasiado sorprendidos por la aparición del León que no pudieron reaccionar a tiempo. Esto les dio bastante tiempo a los Galras para avanzar hacia ellos y hacerlos retroceder.

Pidge hizo aterrizar al León abruptamente cubriendo el paso de los Loceracks a los demás.

-¡Pidge, voy a bajar! Guiaré a los Telurianos al refugio. Cúbreme y protege a los demás- anunció determinado.

-Ya tienes las coordenadas. El casco te dará la dirección exacta- En aquel momento se dio la vuelta y lo vio con preocupación- Por favor, ten cuidado.

-No me extrañes demasiado- dijo con una sonrisa burlona mientras le guiñaba el ojo.

-Por Dios, Lance.

Y lo dejó caer activando la compuerta que lo dejaría llegar a su destino. Lance no cayó con tanta fuerza ya que activó los propulsores que lo ayudaron a no tener una caída horrible. Descendió en un suelo árido, todo apuntaba a que el bioma de los Telurianos era muy seco, lo más probable era que sin el traje estaría sufriendo de demasiado calor.

-¡Hermano!

La voz era de Vrakssuz. Con una sonrisa de alivió se dirigió a él.

-¡Vrak! Estás bien a excepción de tu brazo

-Y gracias a ustedes estoy mejor, lo del brazo no es nada que no pueda manejar. Nos salvaron el pellejo y el León verde nos está dando tiempo- bajo el casco que se notaba era nuevo había una sonrisa de alivió. El brazo de Vrak había sido envuelto en vendas, eso lo ayudaría por ahora.

-Es parte del servicio Voltron- dijo orgulloso inflando el pecho.

-Creo que será muy solicitado por nosotros- rió- Bueno, ya. Necesitamos llevar a los Telurianos al refugio, nosotros defenderemos la ciudad y conseguiremos el tiempo para que puedan ir sin ningún problema. Ferko te acompañará para que escolten al grupo de Telurianos.

Detrás de Vrakssuz apareció un tipo de casi la altura del emperador y se posicionó a su lado con un arma en alto.

-¿Solo nosotros dos?- preguntó inseguro aumentando el agarre de su arma.

-No queremos llamar la atención de los Loceracks hacia a ustedes. Necesitamos que sea un grupo poco notorio.

-De acuerdo, lo tengo claro- asintió.

-¡Vayan, no tenemos tanto tiempo!

Lance volvió a asentir. Tomó una de las mochilas que Vrak le dio con provisiones y aceleró el paso con Ferko.

-En camino, amigo- dijo Lance dándole una palmada en el brazo al Galra con el casco- ¡Telurianos, síganos!

Un grupo de veinte seres con apariencia a zorros rojos con forma humanoide y miradas llenas de miedo los siguieron a pasos rápidos.

-Tú cuida el frente del grupo, yo iré atrás- Ferko habló con una voz gruesa.

Lance sólo asintió y obedeció. Parecía que todo saldría de maravilla. "¡Nada está bien!" Soltó su consciencia.

"¡Tú cállate!" Le reprendió Lance con enfado dentro de su cabeza. Al parecer su cabeza no se detendría.

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A través del casco podía notar que estaban más cerca del refugio. La imagen del casco le indicaba con exactitud el tiempo y el lugar exacto donde debía dirigirse. Al parecer sólo les quedaba un par de metros y asegurarse no meterse en batalla con los Loceracks.

-Lance ¿Cómo están yendo las cosas?- preguntó Pidge angustiada.

-Estamos cerca del refugio, al parecer está oculto en una cueva gigante con muchos pasadizos o eso dice tus lecturas- dijo el moreno manteniendo su bayard en alto- ¿Cómo la llevas tú?

-Los Loceracks mandaron más ayuda y ahora también estamos encargándonos de las naves.

-Al parecer lo tienes más difícil- rió de un modo burlón.

Pidge había dicho algo, sin embargo no prestó atención ya que Ferko le había señalado que estaban cerca. Necesitaban estar atentos.

-Te dejo, ya hemos llegado. Cuando termine la misión te contactaré. Infórmale a Shiro de nuestras posiciones- dijo Lance con seriedad.

-Entendido, suerte.

Y así ambos cortaron la transmisión.

-Mantente atento- mencionó Ferko detrás del grupo por medio de su propia transmisión.

Tenía razón, aquella cueva era inmensa. Era demasiado impresionante que hasta tenía su propio ecosistema dentro de el. Habían árboles más tropicales, al igual que un suelo fértil, estos no eran tan abundantes, pero si eran llamativos para ser una cueva en un sitio árido. En los escasos árboles veía animales refugiados. Él pensó que se debía a que sabían de la batalla que se daba y preferían refugiarse. Era comprensible.

Lance con un ademán le indicó a los Telurianos que avanzaran. Ferko los guío mientras él se quedaba atrás vigilando que nadie no deseado los hubiera seguido. Un rastro de mal presagio seguía invadiéndolo, también parecía que su mente estaba en otro sitio y eso le fastidiaba.

Apretó la mandíbula y sus músculos se tensaron. Este no era momento para distraerse.

-Paladín, todo despejado- dijo Ferko.

Él asintió más relajado y aceleró su paso junto al grupo. Más adelante de ellos donde acababa el pequeño ecosistema se veían múltiples entradas distintas, cada una llevarían a sitios distintos, aunque solo una los llevaría al refugio. Por suerte su casco y el de Ferko indicaban el pasadizo correcto.

-De acuerdo, avancemos...

-Oh, un paladín- dijo una voz ronca y gruesa. Una voz desconocida.

En aquel momento todos se detuvieron abruptamente. Un escalofrío lo recorrió por toda su columna vertebral y su mente le gritaba sobre un peligro inminente. Aumentó el agarre contra el arma mientras se daba la vuelta con cuidado. Una mirada temerosa cruzaba su rostro y el de Ferko con los Telurianos.

Frente a ellos a un par de metros había una persona de aproximadamente más de dos metros que poseía una armadura imponente. La armadura desprendía un aura roja, esta era negra y con la poca luz que entraba de la cueva se veía lustrosa. Su casco cubría el rostro, pero a la perfección tenía una idea de lo que habría abajo.

-Un Locerack- anunció Ferko preparando su arma.

-¡No me digas!- dijo Lance sarcástico.

-Vaya, vaya. Yo venía para encontrar el pasadizo al refugio de los Telurianos y me topé con algo mejor. Un paladín de Voltron- una risa seca y desagradable salió de aquel tipo.

Lance trataba de pensar con rapidez en busca de una solución, un medio de escape para los Telurianos y tratar de entender a lo que se refería el Locerack. Él sudaba frío en aquel momento mientras sentía toda la tensión en su cuerpo y la adrenalina que quería dispararse por sus venas.

-¿Cómo sabes que soy un Paladín de Voltron?- preguntó tratando de ganar tiempo para pensar.

-¿Cómo lo sé? Mejor dicho ¿Quién no se daría cuenta?.. -dio un paso hacia ellos- ...Paladín azul.

Era oficial que esto no le daba buena espina en lo absoluto. Tenía que pensar.

-Oye, sabes, lo mejor es que te largues de aquí sino quieres tener problemas- se aclaró la voz para hacerla más firme y decidida.

-Y sino ¿Qué?- dijo de un modo cínico cruzándose de brazos.

-Tendré que acabar contigo.

-Jajaja ¡Es un buen chiste! ¿Un debilucho contra mí? Imposible- una carcajada cargada de diversión lo humillaba- Pensaba que los paladines serían mejor que esto.

-¿Te han dicho que eres alguien muy agradable y coqueto?- dijo con sarcasmo.

-Suficiente de hablar. Si me dicen dónde está el refugio de los Telurianos y me entregan a los Leones tal vez los deje con vida- en aquel momento sacó un arma parecida a la de Lance detrás de su espalda.

-¿Qué tal si te digo que no, grandote?

-En ese caso, tendré que arrancarte cada miembro de tu cuerpo hasta que grites lo que necesito.

-¡Qué alentador!

Dándose rápido la vuelta hacia Ferko tomaría una decisión de la cual no estaba tan convencido, sin embargo, eso era lo único que tenían.

-Ferko, lleva a los Telurianos al refugio- susurró.

-No te dejaré, paladín. Debemos pelear juntos.

-Yo lo distraeré y les daré tiempo. Tienes que llevarlos, ellos no saben el camino y de que sirve que los dos nos quedemos aquí si al final los encontrarán a ellos igual.

-Paladín...

-Ya está decidido. Cuando acabe con él iré con ustedes.

-Eso es casi imposible.

-Bueno, entonces tendrá que acabar conmigo- su voz sonaba temblorosa.

Lance se dio la vuelta ante aquel roble que estaba a metros de él.

-¿Aceptan mi propuesta?- preguntó el Locerack.

-Hemos decidido que tu propuesta es una basura- anunció Lance apuntándole con su bayard.

-Es una lástima, no quería hacer esto tan violento...En realidad, claro que quería.

Lance sabía que aquel ser tendría una sonrisa debajo del casco, pero no le alcanzó el tiempo para imaginarlo ya que el Locerack se acercó a él corriendo para acabar con su existencia.

-¡Ferko, vete ahora!- gritó mientras le disparaba al Locerack que venía a toda velocidad.

Ferko asintió una vez más para así guiar a los Telurianos a la entrada correcta.

El moreno de algún modo trataba de dañar al Locerack conmúltiples disparos, pero era imposible. Su armadura era tan impresionante que parecía no penetrarla en lo absoluto.

El Locerack ya estaba cerca de él así que se apartó de golpe haciendo que aquel tipo chocara contra la pared de roca haciendo elevar el polvo y residuos. Por un momento pensó que quizá se habría noqueado así mismo, sin embargo, se equivocó. Como si aquel impacto no le hubiera hecho nada, se apartó del agujero que provocó y se sacudió el polvo.

-No eres rival para mí, Paladín- dijo con sorna.

-Eso está por verse.

Y nuevamente trató de disparar pero el efecto no hacía nada. El Locerack sólo se divertía viendo sus intentos.

-Tendrás que usar algo mejor que eso- el arma del Locerack se había convertido en una espada enorme.

-Mierda- susurró Lance para sí mismo convirtiendo su bayard en una espada.

Aquel tipo enorme se acercó con rapidez envistiéndolo con la espada. Lance lo bloqueo evitando que atravesara su abdomen. Con fuerza hizo girar la espada para alejarla de su alcance. El Locerack con una patada seca aventó al moreno contra un árbol.

Aquel impacto había sido tan fuerte que por un momento lo había desorientado y le había nublado la vista. Cuando reaccionó notó que el Locerack iba a toda velocidad hacia su dirección. Entonces esquivo girándose provocando que la espada del ser se atorara en el tronco.

Lance miró hacia un lado viendo su casco que había salido volando por el impacto. Lo cogió entre sus manos y se lo colocó. Tenía esperanza que funcionara el sistema que le indicaría el camino que debía tomar, pero fue en vano. El impacto había dañado su casco y había arruinado el sistema que bloqueaba las comunicaciones. Ahora todas las líneas estaban abiertas. Bufó con frustración.

El Locerack liberó la espada del árbol y se giró hacia Lance.

-Buen intento, aunque eres demasiado lento.

-Y tú eres demasiado enorme, eso es injusto en una pelea- dijo elevando la espada.

-¿Lance?- preguntó Pidge por la transmisión.

Pero ignoró su llamado. Por ahora debía concentrarse en la pelea. Con pasos lentos retrocedió, quiso ir más lejos pero se topó con un árbol. No tendría oportunidad de librarse.

-Te doy una última oportunidad. Dame los Leones y te dejo ir- lo amenazó acercándose a él lentamente.

-Sigue soñando, grandote- dijo con una sonrisa burlona.

-Será a las malas entonces.

El Locerack tomó impulso y comenzó a correr a toda velocidad hacia Lance para embestirlo con la espada gigante. Tenía que pensar en algo. Con desesperación miró a todos lados y finalmente arriba. "¡Bingo!" Pensó al ver una especie de monos con alas en una rama.

El Locerack estaba ya cerca de él. Se colocó al lado del árbol y con una sonrisa dijo:

-Suerte con la popó de mono.

-¿Qué?- se detuvo, pero no le dio tiempo de reaccionar.

Lance le propició una patada con fuerza provocando que la rama con monos voladores morados cayera sobre el Locerack. Los monos furiosos por haber sido dejados caer comenzaron a atacar al Locerack. Rasguños, mordidas y golpes se dieron.

-¡Aléjense monos estúpidos!- gritó desesperado.

-Asegúrate de no ser mordido- se despidió Lance mientras salía corriendo.

Desesperadamente trataba de buscar el pasadizo por donde Ferko y los Telurianos pasaron, sin embargo, esto era imposible. Su casco estaba dañado y no había ningún camino indicado. Era obvio que estaba en problemas. Con su respiración agitada y el intenso palpitar de su corazón que empezaba a arder, buscaba el pasadizo. Pasó por uno al azar y se dejó llevar por el camino.

Primero que nada, estaba muy asustado. Nunca se había tenido que enfrentar a algo tan letal e imposible de matar. Además que su cuerpo que aún era débil le costaba soportar el paso. La respiración del moreno estaba demasiado agitada y sus piernas empezaban a flaquear.

-¡Lance!- escuchó la voz de Keith por las intercomunicaciones. Sonaba preocupado.

-Oh, hola. Había olvidado que mi casco abrió a comunicaciones.

-¿Qué es lo que sucede?- preguntó Pidge con una notable preocupación por él.

-Me topé con un Locerack. Decidí distraerlo para que los Telurianos puedan huir al refugio. No contaba con que el roble estuviera tan determinado en matarme y además que es imposible de derrotar- admitió dando la vuelta por otro pasadizo.

-¿Imposible?- preguntó Keith.

-¡Si,jodidamente imposible; no puedo acabar con él, luchar con él es un martirio yni siquiera le he hecho un rasguño!- exclamó desesperado y frustrado.

-Lance, necesitas refugiarte hasta encontrar un modo de derrotarlo. Ve al refugio de los Telurianos- dijo Shiro.

-¡No puedo, el casco se ha dañado y no encuentro el camino al refugio!- comenzaba a sucumbirse al miedo- Una mano tuya no estaría de más Pidge.

-En este momento es imposible, necesito acabar con las naves y transportar a los Galras heridos.

-Creo que es obvio que ya estoy muerto.

-Lance, quédate donde estás- dijo Keith.

-No creo que...

Un ruido seco lo silencio. Se escuchaban unos pasos pesados que resonaban por toda la cueva. Ahora no sólo las gotas de agua de las estalactitas hacían compañía.

-¿Lance?- Keith dijo con una voz desesperada.

-Está aquí- susurró.

Dejó de hablar mientras empuñaba la espada con fuerza. Esos pasos eran demasiado pesados, sonaba a un Locerack. Un rastro de temor cruzó su rostro, pero inhaló y exhaló para poder concentrarse. Se impulsó un poco para poder levantarse y se dirigió a seguir caminando por el pasadizo. Debía de salir de aquel sitio y quería, aunque no podría ya que estaba perdido.

Con pasos cautelosos caminaba por esos pasadizos en busca de alguna señal o milagro que lo sacara de ese sitio. Perdía la esperanza cada vez que daba la vuelta por otro lugar. Al parecer esto sería imposible.

Sin darse cuenta, al pasar una mano por una pared esta hizo un ruido y de esta cayó una piedra.

-Mierda- susurró- Saben, creo que necesitaré ayuda.

Y no le dio tiempo de escuchar alguna respuesta ya que en aquel instante la pared de piedra había sido rota de un golpe. De ella apareció el Locerack, sólo que sin ningún casco, capaz lo había perdido en la batalla contra los monos. La piel del Locerack era demasiado pálida y a la vista se notaban sus venas azules, su piel tenía una consistencia babosa. Su cabeza era alargada y en el rostro no poseía ojos, sólo había dos fosas nasales. Sólo se dejaba a la vista su cabeza y cuello, pero fácilmente notaba los músculos tan prominentes que tenía. Eso explicaba por qué era tan fuerte.

-¡Tú!- gruñó.

Esta vez no tuvo tiempo de apartarse. El Locerack se abalanzó sobre él tomándolo por el cuello y atrapándolo contra la pared.

Lance con los ojos ampliamente abiertos miró al monstruo que se cernía sobre él. Su boca estaba bastante abierta, de esta se notaban miles de colmillos como las pirañas. Una baba verde caía de la boca logrando a alcanzar a Lance. La baba era un tanto ácida. Y si, en aquel momento Lance tuvo miedo, aunque trató de mantenerse firme para no demostrar que aquel ser era protagonista de sus pesadillas y próximas visitas al terapeuta.

-Todavía no creo que unos humanos hayan sido los paladines de Voltron- se acercó al rostro de Lance tirándole su aliento. Él pensó que era vomitivo y aguantó las ganas de perder su desayuno- Son tan débiles y frágiles. Fáciles de matar y deliciosos para comer.

La lengua oscura del Locerack comenzó a acariciar la mejilla de Lance bajo el casco provocando que se empapara de baba. Esto le resultaba desagradable en todos los aspectos.

-Lo único para lo que sirven es para alimentar- la voz tan macabra y ronca del Locerack le trajo otro escalofrío- Zarkon y Lotor debieron ser demasiado débiles para poder ser derrotados por su mano.

-Te sorprenderías de lo que sabe hacer un humano- Lance soltó con ira mientras fruncía el ceño. Con trabajo y podía hablar.

-Es una lástima que no lo puedas demostrar una vez que te devore, paladín de Voltron- dijo con una sonrisa cínica.

Lance trataba de liberarse de su agarre, pero era imposible. Quería patearlo pero lo había elevado por el cuello y no podía tomar impulso. Al otro lado de las comunicaciones escuchaba los gritos a su nombre de todo su equipo, tratando de buscar una respuesta de él. Quizá hace diez mil años no había muerto, pero ahora, no estaba seguro de ello.

El Locerack se acercó a él dispuesto a acabar con su vida. Lance iba a ceder hasta que notó que en el cuello de aquel ser habían dos aberturas como una especie de branquias. Entonces la idea vino a su mente. Con la única mano libre que tenía clavó sus dedos en la cavidad del monstruo con fuerza.

El Locerack hizo un alarido y se apartó un poco de él sosteniéndose el cuello. Lance aprovechó para tomar impulso y asestó una patada contra el pecho del Locerack. Este se tambaleó soltándolo. Lance tomó el bayard del suelo y lo activó dirigiéndolo hacia el Locerack. Este trataba de recuperarse mientras se sostenía del cuello.

-¡Solo eres un estúpido humano! ¿Crees poder vencerme? ¿Crees poder acabar contra mi señor Orkyruto?- su voz era una especie de gruñido y alarido.

-Yo no puedo sólo, pero con los otros paladines y yo juntos podremos hacerlo. Pudimos contra Zarkon y el imperio Galra. Podremos acabar con ustedes- recuperó la compostura y con firmeza dirigió la espada hacía el Locerack.

-¡Entonces tendrán que hacerlo sin ti!

Trató de abalanzarse hacia él. Estaba listo para luchar, sin embargo, no hubo necesidad. El techo de roca se abrió sobre él provocando que los escombros cayeran sobre el Locerack. La luz tan penetrante cubrió sus ojos provocando que los entrecerrara y llevará una mano a sus ojos para evitar el ardor.

Ahí sobre el techo de piedra roto estaban el León verde y el León rojo.

-¡Que alivio verlos, pensé que me dejarían aquí!- sonaba aliviado y su sonrisa lo demostraba.

-No íbamos a dejarte, somos un equipo ¿recuerdas?- dijo Keith apareciendo de la boca de su León.

-Un buen equipo diría yo- respondió con una sonrisa que dejó a la vista sus hoyuelos.

El suelo comenzó a sacudirse y a desquebrajarse debajo de él. Lance trató de mantener el equilibrio sosteniéndose de la pared, aún así, le costaba, los temblores eran demasiado fuertes. Miró hacia atrás viendo al Locerack ponerse de pie apartándose del escombro.

-¡No irás a ninguna parte!- gruñó.

Y cuándo quiso alcanzarlo en ese instante una grieta enorme se abrió en el suelo provocando que ambos cayeran.

-¡Lance!- gritó Keith y Pidge.

Para su suerte se había conseguido sostener de una roca que no había cedido. Para su mala suerte el Locerack se sostenía de su pierna.

-¡Estoy bien! ¡Bueno, no tanto, sólo un poco bien!- admitió tratando de no soltarse y resbalar. Además que trataba de soltar al Locerack.

-¡No te dejaré ir!

-¡Amigo, ya supéralo!- le gritó Lance.

-¡Te ayudaré, sólo aguarda!- Keith bajó de la boca de su León y comenzó a descender con cuidado

-De verdad, no creo soportar demasiado. Menos con este maldito tronco- bufó enfadado hacia el Locerack.

-No te preocupes, aquí estoy- estaba sobre él en una roca más firme- Dame la mano.

-En camino- tomó un poco de impulso y se sostuvo de la mano firme de Keith. Era un alivio tenerlo ahí.

-Trataré de levantarte y subiremos al Locerack

-¿Por qué?

-Acabaremos con él aquí arriba, primero debemos...

-¡Keith, otro temblor!- gritó Pidge desde su León.

Y así había sido, como Pidge anunció. El suelo rocoso volvió a sacudirse con mayor ferocidad y la grieta se hizo más grande. La roca de Keith había cedido provocando que cayera y Lance por su parte había perdido la firmeza de su agarre.

Cuando fueron consientes ambos estaban cayendo por un vacío oscuro y profundo, incapaces de sostenerse. Pidge gritaba en busca de ayuda y trataba de hacer algo con el León verde, pero fue tarde.

"¡Nada está bien!" Quizá después de todo su consciencia tenía razón.

{...}

¡Hola, chavos! ¿Adivinen quién actualizó al fin? Yo :v. Vale, primero que nada les pido una sincera disculpa por no haber podido actualizar antes, pero como mencioné en el aviso, tuve muchos problemas respecto a mi tiempo, esto a causa del semestre tan jodido.

Pero ahora si actualizaré más seguido y aprovecharé mi descanso para escribir toda la historia de golpe, así no se quedan sin historia.

También debo agradecerles por las mil lecturas. De todo corazón lo agradezco y agradezco que sigan esta historia 3, si gustan comentar algo respecto al capítulo o alguna crítica saben que son libres de hacerlo :D.

Nos vemos en un próximo, capítulo, cuídense shamacos.