Ella de nuevo se sentía incomoda y hacia que yo retrocediera tres pasos. ¿Quién es esta juvia? ¿Por qué no me recuerda? ¿Realmente no fui alguien importante en tu vida, que no merezco ser recordado?
La juvia que recuerdo era firme, siempre hablando con sarcasmo y decía lo que pensaba, y esta juvia… es todo lo contrario. Tan tímida, e indefensa.
Antes que tuvieras ese estúpido accidente yo te confesé mis más sinceros sentimientos…
Flashback
Ella se encontraba leyendo un libro sobre la levedad del día, cuando le quite el libro y la jale hacia el rincón. Me acerque lo más que pude hacia tus labios. No estaba tan seguro de decirte lo que quería decir. Sabía que si lo hacía perdería a mi amiga, y nuestra confianza quedaría arruinada. Pero tú te vas a ir por un mes entero a ese estúpido campamento. Y si no lo hago hoy, no lo hare mañana. Tu respiración era agitada y tu cara mostraba confusión y también molestia, me ibas a dar un puntapié y antes que lo hicieras puse mi pie encima del tuyo
— ¿Qué es esto? —Lo dijiste con ironía—, ¿estas practicando para alguien? —en un tono indiferente
Así eras tú, a veces ignorabas mis actos de seducción reduciéndolos a cosas de niños.
—No —lo dije firme, me acerque más a tu boca. —Juvia tú me gustas —te bese
Para mí fue lo más valiente que pude haber hecho, pero tú te apartaste y sonreíste con burla.
—natsu, eres mi mejor amigo —lo dijiste seria, con una afirmación que sentí que fuera una puñalada que era enterrada lo más despacio posible. Donde ella disfrutaba ver la sangre que era derramada mientras la víctima se retorcía de dolor.
Pero no me iba a dejar vencer por sus palabras, no iba a dejar esto a medias. Así que la empuje contra el muro y la volví a besar ella solo se quedó inmóvil sin decir y hacer nada. Le robe un beso.
—ya no quiero ser tu amigo, quiero ser tu novio. —se lo dije
Ella se quedó ahí, viéndome y analizándome
—juvia, ¿quieres ser mi novia? —me declare
Vi que su expresión cambio sabía lo que me iba a decir. Así que le tape la boca con mi dedo
—sshh, quiero que lo pienses, y me des tu respuesta cuando regreses de tu viaje —te bese en la boca, después te di un beso en la mejilla —nos vemos
Y al final estoy aquí enfrente de ti solo recordando mientras tú almuerzas nerviosamente y evitas mi mirada.
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Esta casa es diferente a la que recuerdo, bueno, a leer los diarios que están en mi cajón. Realmente así soy. Una chica tímida y nerviosa que necesita la protección de mi mejor amigo. Se defenderme sola, lo sé porque no me gusta la piedad de los demás. Quien es el tal sting… leí que me ha hecho mucho daño, ya que siempre se la pasaba molestándome. Cuando lo vea le daré su merecido.
Gajeel y su novia vinieron a verme. Me cae bien el, es un chico que da aspecto de un chico rudo pero también es tierno con su novia. Es mi tipo ideal… recuerdo a alguien besándome en la boca. Otra vez esa alucinación. Siempre sueño a alguien de pelo rosa besándome, para después decirme algo que no entiendo y después irse. Ese sueño no se lo he dicho a nadie ya que van a pensar que estoy loca.
—mañana vendremos por ti, para irnos juntos a la escuela —comento gajeel
Yo negué
—quiero ir sola, no soy una lisiada
El solo sonrió
—Además, no me gusta tener niñeros —lo dije con sarcasmo
El solo dio una simple risita
—Ghegheghe ya vas aprendiendo —se fue hacia la puerta de mi cuarto—. Mañana nos vemos en la escuela —cerro la puerta
Aliste mis cosas y el uniforme. ¿Por qué mi uniforme es de una monja? Le dije a la empleada que arreglara mi falda, ya que no era nada provocativo. Ella se sorprendió, peo al final lo hizo.
El chofer me llevo a la escuela me dejo en la entrada. Ahí es cuando todos se me quedaron viendo. Será porque mi falda es demasiado corta, o porque mi camisa está muy entallada y se me marcan mis curvas o simplemente mi peinado. En fin son cosas sin importancia. Voy por los pasillos buscando mi salón cuando alguien a propósito choca conmigo.
—hey! ¡Mujer de la lluvia! Fíjate por donde vas —reclamo
Lo vi de pies a cabeza, que se cree ese rubio deshebrado. Le di una mirada de indiferencia para después seguir en mi camino. Cuando escuche a los demás cuchichear asombrados por mi reacción.
Antes de entrar a mi salón escuche gritar al rubio
— ¡mujer de la lluvia! ¿Dónde está mi reverencia?
