HOLA,CHICXS.

He estado bastantito tiempo fuera del fandom y de fanfiction en general. Confieso que la mitad de este capítulo ya lo tenía desde hace un año, si no es que más. Creanme que me enoja bastante tenerlo y no seguirle, ya que es el fic que más me apasiona escribir, quizá el fandom ya no este tan activo o si leyeron los primeros capítulos y no les gusto, reconsiderenlo ya que eso lo escribí en el 2013... ya hace cinco años y creanme que he cambiado o eso me gusta creer, en fin aquí les dejo este capitulo de Matrimonio Imprudente.

Disclaimer: Digimon no me pertenece, le pertenece a Akiyoshi Hongo, sin embargo esta historia es producto de mi imaginación.


Matrimonio Imprudente

Capítulo V

"Los cabos del pasado"

Miré por milésima vez el cielo. Mi vista se limitaba en observar la acera del suelo,gris y agrietada, al cielo azul, resplandeciente. Eso era más entretenido que ver a la pareja de "tórtolos" riendo. Era tan irritante escuchar la risa de ella. Y aún más la de el, tan… molesta,cínica y desvergonzada. ¿Es acaso que no tiene ni un poco de pudor? Es decir, mínimo deberían notar su presencia.

Una carcajada provino del rubio.

Fruncí el ceño. Esa no era conducta propia del rubio. ¡Ni el mismísimo Taichi Yagami había provocado una carcajada de esa magnitud! ¿Tan graciosa es la señorita "cómica, dentadura perfecta y cabello sedoso"?

Tocó por inercia su cabello. Su cabello también era sedoso, y muy bonito. Me recrimine mentalmente. ¡Su cabello no era lo que la hacía reír!

Era ella…

Agache la mirada, no recordaba alguna vez que lo haya hecho reír. Ni siquiera una sonrisa sincera…

Han pasado 7 años, el era diferente, no tenía que ser igual. No tenía que seguir teniendo su mal humor. O al menos ella era su excepción.

Mis pies tomaron vida propia, quedando a centímetros de ellos. ¡Quería saber de qué hablaban!

Mordí mi labio inferior, todo lo que estaba haciendo era por lo cotilla y chismosa que era. Obviamente era eso, ella era una persona muy comunicativa, sí, eso debe ser. No por qué estuviese interesada en la relación de aquellos jóvenes.

Incline la cabeza. Acomode los mechones castaños detrás de mi oreja para que estos no interfirieran en la conversación.

"—Deberían enmarcar esa frase, digna de los grandes.—

—Nadie lo negaría.—

—Claro, pero eso no supera el rostro del Soraliber, después que despertará por culpa del agua que le lanzó su hermana. Esa pequeña tiene mis respetos.—se encogió de hombros.—No digo que yo no se lo hubiera lanzado. Si no que en su estado incluso había conmovido mi corazón...

—Eso no era lo que decías antes de subir por el elevador.—

—Está bien, no especifique que era cuando se quedo dormido, ahí, en ese momento... fue cuando comenzó a agradarme.—

—Taichi es buena persona y gran amigo…

—¡Tan bueno que se hizo amigo del gran Bob!

—Cuando está sobrio.

—Que tengan más de 10 años de amistad hace que tu comentario sea válido."

¿Era acaso que ella conocía a SU amigo Taichi. ¿Ahora que faltaba? Primero Yamato, luego Taichi. ¿Quien seguía?¿Miyako?

Su sangre comenzaba a hervir. Ella los conocía, eso quería decir que era parte de su círculo social. La habían reemplazado.

Su sangre dejo de hervir para posarse en sus mejillas. ¿Como se atrevía a celar a sus amigos y acusarlos de reemplazarla cuando ella fue la que poco a poco dejó de tener contacto con ellos?

Ella fue la egoísta. Todo por querer cortar la conexión de su pasado. Todo era su culpa, Yamato Ishida era el culpable.

Detuvo su andar. Dejo que "los tórtolos" caminaran un poco para luego seguirlos, así logró tomar una distancia prudente de ellos.

Caminaba por inercia ya que su mente estaba llena de pensamientos y todos relacionados con el rubio a unos cuantos metros de ella. Se cruzó de brazos, lo que pasaba enfrente de ella era muy irreal. Ella y su novio de adolescencia con el cual estaba casada, paseando por las calles de Japón. Miro cabizbaja el suelo. Tenía una extraña sensación la cual no le agradaba en absoluto.

El teléfono comenzó a sonar, lo cual me saco de mi ensoñación. Mire mi teléfono.

Era Michael Johnson.

Mordió su labio inferior. Dudo en contestar.

La pantalla de su teléfono dejo de brillar. Suspiro sonoramente. Pero la calma que había llegado se esfumó al momento que volvió a entrar una llamada de la misma persona.

Temerosamente, contestó.

—¿Hola?—dijo un poco nerviosa.

—¡Mimi! ¡He estado tratando de localizarte todo el día!¿Donde estás?

Y ahí estaba Michael, con su lluvia de preguntas. No sabía que contestar a pesar que lo que hacía ella lo hacía para estar con el...

—Yo...— miro a su lado tratando de buscar soluciones.—He salido un tiempo de la ciudad, es más que nada una costumbre japonesa y mi familia la práctica y obviamente no iba a ser la excepción.—Trató de sonar lo más convincente y con su gen artístico salió a la perfección.

Ya veo... sabes que respeto tus costumbres y perdona, me tenías preocupado.

Eso último causó una enorme sonrisa en la castaña. Michael la amaba y ella a él. Eran la pareja perfecta. —Perdona por no decirte, lo había olvidado hasta que mi mamá lo recordó ya que la abuela había preguntando si no iba a ir a ...—Pausó. Su mentira estaba siendo sumamente creíble y estaba adornando mucho aquello sin embargo no era una mentira. ¡Era actuación! Trató de excusarse de su vil engaño.

—¿A dónde?— Escucho decir del otro lado del teléfono.

No le podía decir dónde estaba ni inventar algún otro lugar ya que conocía a su prometido y sabía que el iría de inmediato para asegurar que su amada estaba "a salvo" por lo que descartó la idea de inmediato.

—Eso es información confidencial, no se le puede decir al prometido.— Soltó. Esa era una buena actuación, no había sonado algo patético y poco creíble ni algo excesivo.

—Mimi, respeto tus creencias pero en verdad necesito saber tu ubicación y saber que es un lugar seguro.

Rodó los ojos nunca había odiado tanto la insistencia de su amado. Fue ahí donde optó por sacar algo muy bajo.—Michael, en verdad no puedes saber eso, tampoco mis padres te lo dirán ya que si lo hacen la desdicha llegara a nuestras familias y no podremos casarnos por el espíritu del matrimonio,Kamisama.— Sus mejillas ardían a mas no poder. Realmente no sabía de dónde había salido eso.

—¿Kamisama como en ese anime japonés que te gusta?— Su farsa se iba a venir abajo, estaba siendo acorralada.

—Sí, ¿De dónde crees que sacaron ese nombre? Lógicamente de esa leyenda japonesa.

Ya...—Se sentía culpable, pero después de todo esto era una mentira piadosa como las otras blancas mentiras que le decía a su amado para que cumpliera alguno de sus caprichos. ¿Verdad?—No quiero que nada arruine nuestro futuro así que haz lo que tengas que hacer— suspiré aliviada,Michael era tan comprensivo y le encantaba que alguien había caído perfectamente en su engaño lo cual provocó una amplia sonrisa.— Y Mimi, te amo.— Dicho esto la sonrisa de la castaña se borró lentamente pronunciando un inaudible "yo también" que salió a la nada.

Con la llamada había detenido su andar, perdiendo al rubio y a "la señorita perfección".

Apresuró su paso, además de ignorarla técnicamente todo el camino los muy sinvergüenzas la olvidaban. Claro como ellos estaban en su "burbuja" no reparaban en su presencia.

Al dar la vuelta en una calle me detuve completamente. Ante mis ojos estaba un rubio con ojos zafiro que miraban al cielo, estaba recargado en una pared con un pie sobre la misma y la otra deteniéndose sobre sí mismo. Las manos en los bolsillos. Contuve mi aliento. Se veía extremadamente guapo, se veía como cuando el la esperaba en un sitio para verse, lucía exactamente como hace 7 años, pero ahora con un toque más varonil y menos rebelde. Un sonrojo estuvo a punto de llegar a sus mejillas pero en el camino fue interrumpido por la actitud del chico. Había olvidado cuan idiota podía llegar a ser. Logrando derribar toda esa hermosa vista que daba.

—Tardaste mucho.—dijo mirándola a los ojos.— Digo, tenias mucha prisa por acabar con esto de una vez por todas. —termino mientras empezaba a caminar de nuevo.

La castaña iba a protestar pero se dio cuenta de que algo faltaba o mejor dicho alguien.

—¿Y tú amiga?—soltó mordiéndose la lengua porque eso a ella que le importaba. Le daba igual si estaba presente o no.

El rubio siguió no se inmutó en verla pero contestó —Se fue. ¿No es obvio?— la chica rodó los ojos. Odiaba la actitud de el, siempre sería lo mismo con Yamato Ishida.


Mire de reojo hacia atrás. ¿Por qué se detenía? ¿Es acaso que no entiende que era de suma importancia ver qué sucedió con el estúpido papel que los une? Fruncí el ceño. Estaba hablando por teléfono, quien la entendía.

— ¿Esa es Mimi de la que hablaste ayer? — mire confundido a la pelinegra. ¿Como de la que habló ayer? La chica pudo descifrar su rostro.— Por la que brindaste, tu amor adolescente.

Bufé. Recordaba la noche anterior, por lo que recordaba que brindo por cierta castaña, sin embargo, no pensó que aquella chica del bar recordará eso. —Ya.— fue lo único que solté.

—Pero que malhumorado.— soltó la chica mientras se cruzaba de brazos. Pero sonreía de una manera jocosa. —Con que si es ella, debo admitir que tienes buen gusto, es decir, es muy hermosa aquella castaña y si ahora lo es entonces en su adolescencia fue muy mona y eso significa el porque te gustaba tanto.— la fulmine con la mirada. —¡Venga! ¡Tranquilo! Que no soy lesbiana. Así que no te pongas celoso. —dijo tratando de minimizar el asunto.

El solo se limitó a tocar su sien. — ¿Es por eso de tu actitud de niñata enamorada? — fue una pregunta, pero más bien estaba afirmando que la actitud de la chica fue muy extraña y extremadamente empalagosa.

La chica se encogió de hombros. Mientras movia la cabeza de un lado a otro.

—Ya.— dijo el rubio fastidiado.

— Bueno, no te quito más de tu valioso tiempo ni tú del mío, me voy.—Dijo mientras se acercaba a él y depositaba un casto beso en su mejilla.—Lamentó dejarlos pero recuerda que trabajo.

Rodé los ojos, esa muchacha tenía que trabajar y aún así aceptó venir con ellos por un corto tiempo por darle gusto a la castaña. Sonreí de lado. —Cuídate y no vuelvas a darme un beso.— Sentencié.—Soy una figura pública.—

—Niñita.—soltó mientras se alejaba cruzando la calle con una sonrisa jocosa.

—Y Susanne...— la llamó el rubio. Provocando que está se detuviese y se volteara arqueando una ceja. — Hiciste todo esto para molestar, tú tenías que ir a trabajar. ¿Me equivoco?— dije para que me confirmara mis sospechas.

La chica amplió su sonrisa y su mirada se achicó —Puede ser, digamos me gusta ver arder el mundo. — dijo mientras volvía a tomar su camino. Dejando una sonrisa divertida en el rubio. Esa chica era algo inusual pero chica al fin y al cabo. Se recargó en la pared de manera despreocupada. A ver a qué hora se le antojaba continuar a la princesa. Bufo molesto. Miro al cielo, no esperaba encontrarla de nuevo, no al menos después de su discusión en su departamento. Creía que lo que le había dicho de que estaban casados era una tontería y vil mentira pero él conocía a Mimi y ella no bromeaba. No con temas tan delicados. Además ella no volvería sin un motivo lo suficientemente grande. Entonces lo que iría a hacer es ponerle frente a su amigo de antaño. Aquel amigo que había ido a recurrir cuando se le cruzó la brillante idea de casarse con su novia de ese entonces. ¡Pero claro! ¡No era su culpa el nunca creyó que ese matrimonio fuera a ser real bajo la ley! El solo fue con su amigo que hacía "trabajos debajo del agua", algo falsificado, no creía que iba a casarlos de manera legal. La castaña ya estaba tardando y si lo seguía haciendo la arrastraría para llevarla junto a él para hacerle frente a su amigo. Vaya amiguitos que tenía. Se le estaba acabando la paciencia. Respiró hondo. A sus fosas nasales llego un peculiar aroma que él recordaba a la perfección. Cerró los ojos para deleitarse con aquel placer de olfato. Miro hacia su derecha, y ahí estaba la dueña de ese peculiar aroma. Él esperaba encontrársela ahí, más no viéndolo de esa manera. La chica abrió ligeramente sus labios para después morderse el inferior. El viento la había delatado.

—¿Y tú amiga?—soltó de sorpresa. Por el tono de voz pudo notar cierto reproche, por lo que dedujo que no le había hecho mucha gracia la presencia de Sussane. Pero, ¿Por qué?

Quería preguntarle tantas cosas, ¿Estaba celosa? No, eso era imposible. Pero... ¿Que acaso estaba loco? Se recrimino mentalmente y comenzó a andar para después decir sin importancia —Se fue. ¿No es obvio?— Pudo sentirlo. Pudo sentir la molestia que la chica emanaba, el no lograba nada con actuar así... ¿Pero cómo actuar frente al amor de tu adolescencia a ese que le tienes tanto odio?

Era un idiota. El estaba haciendo todo lo posible por mantenerla alejada y ese era su escudo para no dejar que ella entrara en su vida. Sin embargo, él había hablado con Taichi sobre Mimi "Stevens" y él le recomendó asegurarse de lo que realmente sucedió. Se escuchaba tan sencillo, sin embargo, su corazón y su orgullo seguían heridos.


Caminaron un par de cuadras en silencio. Ninguno de los dos estaba dispuesto a hablar a ambos les molestaba estar en presencia del otro.

Y no exactamente por el mismo motivo.

El rubio se detuvo y observó un viejo edificio en mal estado. Posó su vista en la castaña que también observaba el edificio con un poco de tristeza.

Él recordaba haber ido a ese edificio en varias ocasiones, pero nunca olvidará esa vez...

Cuando fue ahí para contraer matrimonio con Mimi Tachikawa.

Claro, no pensaba en ese entonces que era algo real, lo tomaba solo como un papel que ambos firmaron para sustentar su amor.

—Este lugar...— escuchó susurrar a la castaña la cual veía hipnotizada aquella estructura.

—Si, aquí es.— dije mirándola e invitándola a entrar. Ella me miró con sorpresa sus orbes acaramelados eran un libro abierto para el. —Si, pasa.

Ella dudó por unos instantes para luego suspirar y entrar. El chico la siguió con la mirada para luego hacer lo mismo.

Sintió como empujó algo en el camino. Se había quedado inmóvil al entrar. La miré con extrañeza. Ella tenía tanto miedo como yo de ir a ese lugar. La tome por los hombros tomándola desapercibida, me miró confundida y suplicante de apoyo moral, eso el se lo daría. La miré, lucía tan frágil tan desamparada. Lentamente me acerqué a su frente y la apoyé con la mía y cerré los ojos. Con ese gesto nos pasábamos toda la fuerza y apoyo que necesitábamos. Lentamente nos separábamos y asentimos para continuar. La tome por el hombro.

—Vaya vaya, qué tenemos aquí.—dijo una voz masculina saliendo de las sombras.—El mismísimo Yamato Ishida.— Terminó de decir un muchacho de cabello grisáceo aperlado,extremadamente delgado y con unos ojos chocolatosos que los miraban burlones.


Me sobresalté al escuchar aquella ronca voz y por inercia me aleje del rubio que parecía inmutable. El chico me resultaba familiar, sin embargo no recordaba que estuviera ese día.

—Jiro.—Dijo adoptando una pose despreocupada.— ¿Y tú hermano?— Dijo sin rodeos.

—Ni por toda la fama cambias ese humor que tienes.— Ahí fue cuando el chico se percato de mi presencia, ya que comenzó a recorrerme con su mirada para luego pasar a Yamato.— Por lo menos no seas descortés y presenta a tu acompañante.

Abrí los ojos con sorpresa si los presentes hablaban el mismo idioma eso significaría que a aquel hombre le interesaba conocerme. ¿Quien se creía? Ella era casada y futuramente se casaría con el hombre de su vida. Miré a Yamato para que acudiera en mi rescate como lo hacía en aquellos tiempos donde los chicos se me acercaban cuando el no estaba y tenía que ahuyentarlos con su gélida mirada. El solo ladeó su sonrisa. ¿Que significaba aquello?

—¿Presentarlos?— El peli gris asintió sonriendo lánguidamente. Lo rete con la mirada para que no se atreviera.— Si ya se conocen...— Dijo mientras rodaba sus zafiro.

La reacción del chico fue igual a la mía, no lo podía creer. Por más que trataba no lo reconocía así que de seguro era un juego del rubio...

—No juegues,Yamato.— dije mientras cruzaba mis brazos.

—No culpo tu memoria de teflon.— dijo sin más. Adentrándose a la penumbra.

—Lo que dice ella Ishida, no te inventes. Y no creas que irás con mi hermano pasando sobre mi.— Dijo lo último gritando ya que el rubio había desaparecido.

Mire por unos segundos por donde había desaparecido el chico. Era una broma, obviamente, ella no conocía a nadie como aquel chico. Aunque debía admitir que le parecía familiar. Comencé a andar hacia la dirección que tomó el rubio, estar ahí le traían muchos recuerdos pero no dejaba de darle miedo aquel viejo edificio.


Mientras más me adentraba menos reconocía el lugar, había cambiado mucho, el exterior era una fachada para lo que se encontraba adentro, algo muy moderno. Escuche la voz de Yamato a lo lejos y me apresure para llegar a el. No podía escuchar a la perfección pero se podían distinguir varias voces. ¿Que se creía Yamato para dejarme ahí con alguien que quería conocerme de más? Toque mi sien. La cabeza comenzaba a dolerme, sin embargo el era mi única salvación. Como en aquellos tiempos...

Se escucho un fuerte golpe.

Me detuve. ¿Se estarán peleando?

En todo caso eso me beneficiaría ya que quedaría viuda y así me libraría de todo este procedimiento... sin embargo, si el que asesina es Yamato el que metieran a la cárcel al rubio le perjudicaría y alentaría todo, es decir MÁS PROBLEMAS.

Corrí.

Corrí como en aquellos tiempos de mi infancia, como si la vida se me fuera en ello.

Al llegar a la habitación había un Yamato poniendo la cabeza sobre la pared. Parecía angustiado. Decidí recorrer la sala con la mirada. Estaba un muchacho delgado, con cabello negro, ojos grisáceos acompañados de unas ojeras prominentes y nariz respingada. Sentado en una silla giratoria muy imponente mientras veía con desaprobación a miró y agachó la cabeza en forma de saludo. El...

El era el amigo con el que me llevó Yamato hace 7 años...

Y fue ahí donde recordó todo, el chico anterior era el pequeño hermano de el, aquel hombre fue con el que vino a contraer nupcias con Yamato, claro todo aparentemente inocente.

—Masaru...—Susurre para mi misma, sin embargo fue lo suficientemente audible para alguien en particular de la sala.

—Vaya, un honor que recuerdes el nombre de este humilde servidor.— Su tono de voz era un tanto extraña, no podía distinguir lo que quería decir detrás de todo.—Veo que la noticia además que les llegó tarde no le cayó muy bien a mi buen amigo famoso. ¿Y a ti, Mimi Tachikawa?— Lo dijo esperando una pronta respuesta, su mirada tan impaciente lo decía.

— Basta Masaru.—bramó Yamato.— Dinos exactamente que hiciste, merecemos una explicación, somos los principales y únicos afectados.

—Yo, mi estimado Yamato, hice exactamente lo que me pediste. ¿Lo recuerdas?— Miré a Yamato esperando una respuesta, ella no sabía que había pedido exactamente el solo la llevó a ese lugar.— Te refrescaré la memoria. —Dijo mientras encendía un cigarrillo y le daba la primera colada.— Tu me pediste una acta de matrimonio porque querías casarte con la joven Tachikawa porque se lo prometiste. Yo eso te dí. — Inhalo una vez más el tabaco. —Los case, fue un poco difícil debido a la edad de ambos en ese entonces por lo que tuve que hacer varias modificaciones, como por ejemplo sus edades, solo así pasaba a que eso fuera legal. Después de todo soy un hombre integro y me gustan las cosas bajo la ley.—Dijo apagando el cigarrillo en su escritorio.

—Ya.— soltó el rubio, el como siempre tomando la iniciativa en decisiones difíciles, normalmente lo secundaba, sin embargo aún las palabras de Masaru martillaban mi mente. Quería golpear a Masaru, pero aún más a Yamato por hacer semejante estupidez, la cuál ella firmo..¡Pero en su defensa ella no sabía que era real! — Dime como deshacer ese falso e ilegal matrimonio.

Eso me interesaba por lo que voltee para ver suplicante al hombre.— Eso no se puede, Yamato, como verás el matrimonio es algo de pensarse mucho sea cual sea el medio. Yo me encargo de hacer las cosas legales, sin embargo, deberías pensar en la idea de seguir así, digo hacen buena pareja.

—Me voy a casar con alguien más en alguien más, mientras siga casada con Yamato, no podré contraer matrimonio con mi prometido.— Me apresure a decir.

—Ya veo... en ese caso lo más rápido será hacerlo legalmente, en este momento la situación esta un poco delicada y no quisiera involucrarme en algo tan sencillo.

—Mimi, vamonos.— Sin saber en que momento el chico se había acercado a mí para tomarme del brazo.

—Que modales, Yama.— dijo parándose y caminando hacia donde estábamos.— Lo menos que puedo hacer por mi amigo es que una vez hecho el divorcio ...— lo miramos atentos a lo que decía.— Puedo "eliminar" las evidencias y dar paso a sus antiguas edades.

Iba a refutar lo de antiguas edades, pero que se creía si seguía teniendo 23, no 25. — Mimi, bajo la ley tenemos esa edad por lo tanto también se debe arreglar eso para que no tengas problemas en un futuro con tu matrimonio.— Esas palabras me pasmaron, tenía tanta razón, me sorprendía la comprensión y las palabras exactas que tenía el rubio para que entendiera, digo no es que tenga problemas de aprendizaje, sin embargo, tenía dudas y quería que todo quedará claro.

—Acepto.— Dije mientras esbozaba una sonrisa decidida.

— ¿No pudiste decir otra palabra?— el rubio se tocaba la cabeza exasperado. —¿Acepto, en serio?

Iba a reprochar pero la carcajada de Masaru me hizo reparar en su persona. — Insisto. Hacen una pareja tan...

—¡NO!—Me adelante en decir— Estoy de acuerdo en lo que harás.

El rubio solo se encogió de hombros mientras se retiraba. Me despedí con la mirada de Masaru para alcanzar al rubio con problemas de cortesía, se iba sin más. — Mimi...— me giré para escuchar lo que quería decir aquel hombre pelinegro. — Aún me sorprende como le haces para que Yamato haga cosas que el no quiere aunque no se de cuenta.

—¡Pero que dices? Yamato esta tanto o más de acuerdo que yo, el va en contra de lo que hiciste. Tu mismo lo viste.— Reí por la obviedad del asunto.

— Ya.— dijo sentándose en su silla giratoria nuevamente.— Solo espero que no se arrepienten, un divorcio es algo importante, por lo que también deben pensarlo bien.— dijo para voltearse y darle la espalda. La conversación había terminado. Mientras pasaba por el umbral unas palabras trataron de llegar a ella pero fueron inaudibles. Masaru le había dedicado un "Mimi no trates de engañarte" que se las llevo el viento.


N/A

¡HEY! Decidí dejarlo aquí, ya que lo próximo es cuando van a la Notaría con el Abogado Yoshiro Akaishi para comenzar oficialmente con el proceso de divorcio. Así le había puesto en el capítulo dos, sin embargo lo cambiaré por Hiromasa Akaishi ya que en japonés significa Hombre con gran capacidad de análisis y muy justo. según una página de nombres japoneses. Además que Yoshiro se llama el bebé de Sora que en este capítulo no salió pero en el próximo si lo hará y será muy gracioso. Este cap se enfoco mucho en los sentimientos confusos de Mimi y Yamato, en la palpable rivalidad de Sussane y Mimi en un futuro, en lo bipolar que es Yamato principalmente y en que fue lo que paso realmente en su profesión de amor eterno a los 16/17 de los protagonistas. Masaru y Jiro son hermanos, muy contrarios, futuramente harán más apariciones en el fic en especial uno de los hermanos. Casi no he mostrado lo famoso que es Yamato por los lugares a los que van no son muy concurridos y casi no tiene problemas con paparazzi, sin embargo, eso creanme no lo dejaré pasar. Espero les haya gustado este capitulo corto y me dejen un LINDO REVIEW creanme que anima mucho...

Sin más que decir, les deseo feliz inicio de agosto. Por cierto, el lunes empiezo mi último año de universidad ¿Pueden creerlo? Cuando empecé en Fanfiction estaba en primer semestre de Preparatoria... Que tengan un excelente día!

By

Daisy Ann