Lo que llevo por dentro.

Los personajes de la serie le pertenecen a Naoko Takeuchi. Yo escribo sobre ellos porque me entretiene.

Debo dar las gracias a todos los que sean tomado el tiempo de leer, comentar, agregar a favorito o seguir esta historia.

Me siento muy contenta.

En vedad muchas gracias :D


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Muchas sensaciones la invadían en ese momento pero la que se superponía a todas era: miedo. Todo su ser temblaba cual niña pequeña a punto de entrar en un túnel frío y oscuro. Lo que la reconfortaba era que su amiga y más fiel protectora estaba junto a ella para darle apoyo al tomar contacto con el suelo florido de Kinmoku. No sabía si había calculado bien la distancia pues a pesar del tiempo seguía siendo mala para los cálculos y esperaba no tener que recorrer mucho para encontrarse con la persona que quería ver.

- ¡Princesa Serena! – oyeron una suave voz a sus espaldas y ambas voltearon para encontrarse con su interlocutora.

- Reina… – corrigió Sailor Venus y vio sonreír a la mujer –… Kakyu, es Reina Serena.

- Reina… - habló una voz detrás de ella - … es Reina Kakyu, señorita. Por favor sea más respetuosa – y vieron aparecer a una chica peliverde enfundada en el traje de Sailor Star Maker. Venus le lanzó una mirada poco cordial y luego la ignoró.

- Anika… - la reprendió la Reina y la chica hizo una reverencia.

- Lo siento, su majestad.

- Me has tomado por sorpresa, querida – miró a Venus de forma amable – Las esperaba en un par de días más.

- ¿Nos esperaba? – hablo por fin la rubia que deshizo su transformación para quedar envestida con su atuendo real.

- Has hablado con Seika ¿verdad? – dijo con amabilidad la Reina mientras Serena asentía y suspiró.

- ¡¿Qué?! – Se sorprendió la Sailor de Kinmoku - ¿Pero cómo logró zafarse de la seguridad? Y ¿Quién la ayudó?

- Maker… - la llamó su reina – Está bien, ella es la antigua princesa de la Luna. Ya sabes que ella es nuestra gran amiga, una aliada y era necesario que supiera.

- Pero no lo comprendo. Le di la estricta instrucción de no salir de los límites y deliberadamente desobedeció ¡Esto es inadmisible!

Serena escuchó cómo la chica seguía reprobando la acción de Seika y sonrió disimuladamente. Se le hizo familiar la escena y casi pudo escuchar cuando Taiki reprendía a Seiya por ser impulsivo y actuar sin pensar o a Yaten por juzgar mal a las personas y ser tan gruñón. Se llevó su mano a los labios para ahogar las risas cuando vieron salir del portal del jardín a una doncella enfundada en un vestido.

- ¡Su majestad! ¡Aquí está! ¡Es la hora del té real, no puede atrasarse! – decía visiblemente estresada y miraba hacia el cielo haciendo gestos con las manos.

- Ya vamos – respondió suavemente la pelirroja e invito a sus visitantes a acompañarla – Prepara dos puestos más, por favor.

Luego de explicarle a la Reina Kakyu sobre la visita de Seika durante el té, la actual Sailor Maker seguía diciendo lo imprudente que fuera la chica y que cuando la viera tendría un castigo. Pero Serena estaba inquieta y quería saber más detalles de lo que le había ocurrido a Seiya más cuando empezaron a entrar al tema los interrumpió un antiguo amigo.

- ¡Su majestad! – Entró corriendo un hombre de cabellos castaños y con libros a cuesta en las dos manos – ¡He detectado una perturbación en la energía de la atmosfera y…! –súbitamente se detuvo al ver a las visitantes que acompañaban a la princesa y todo lo que traía en las manos se le cayó al dejar de sostenerlas.

- ¡Hola, Taiki! – exclamó Venus muy emocionada, levantándose para darle un abrazo.

- ¡Señorita, más respeto con Lord Taiki! – exclamó Maker nuevamente afectada por la familiaridad con que trataban las extranjeras a sus figuras de autoridad pero la reina Kakyu le hizo un gesto de que todo estaba bien.

Pero lejos de sorprenderse el castaño correspondió la acción y rodeo a la rubia con sus brazos en un gesto amistoso. Incluso luego de separarse le revolvió al cabello y procedió a saludar a Serena a quien contempló por unos segundos y le sonrió amable.

- Su majestad, se ve usted esplendorosa – hizo una reverencia antes de darle un abrazo menos efusivo pero igualmente amable.

- Taiki… deja la formalidad. Tu sabes que somos amigos – le sonrió Serena envuelta en una sensación de volver en el tiempo. Ver al castaño en esa apariencia más madura y con facciones marcadas a su expresión siempre pacifica había sido más impactante de lo que hubiera creído. Él seguía siendo tan…

Espera… él continuaba siendo él.

Lo miró con curiosidad mientras hablaban entre él, Venus y la Reina Kakyu. Se suponía que Seiya era quien le tenía afecto a su doble personalidad y por eso decidió continuar siendo un varón pero Yaten y Taiki nunca demostraron estar cómodos con esa faceta por lo que asumió que ellos al volver a Kinmoku regresarían a su forma natural.

- ¿Por qué dices eso, Venus? Déjalo en paz – interrumpió la pregunta de su guardiana.

- Pero no tiene nada de malo, solo quiero saber si se casó, si tiene hijos, cómo vive ahora, si lee todo el día igual que la ñoña de Amy… - se detuvo ahí y lo miró pensativa - ¿Qué tú no eras una Sailor? – dijo curiosa haciendo la pregunta que Serena quiso hacer en su mente. Él se sonrojó y comenzó a moverse inquieto en la silla donde se había sentado.

- Son estados kinmokianos – respondió la reina hablando al fin – luego de ser Sailor evoluciono y cuando fue nombrado lord de la guardia pudo elegir si seguir luchando o dedicarse al estudio de las ciencias. Ahora, aquí el tema del género es más variable que en su planeta y pueden decidir si continuar como mujeres o cómo varones.

- Es más cómodo en cierta medida. Además creo que me contagie de la nostalgia que me entregó este cuerpo en aquella misión a la Tierra. Por otro lado es más eficiente para construir artefactos – dijo con una pequeña sonrisa.

- Me recuerdas al cerebrito de nuestro hogar – suspiró Venus burlonamente refiriéndose a Mercury.

- Hablando de eso, ya debo irme. Quería informar una alteración en la energía de la atmosfera a la Reina pero creo que me topé con las dos anomalías que detecté – dijo riendo para luego retirarse, haciendo reír a las demás también. Vieron cerrarse la puerta y volvieron al tema pendiente.

- Reina Serena, Venus – la llamó la pelirroja – Estamos en un momento muy triste y les agradezco por acompañarnos – Serena miró sus manos, estaban inquietas – Hemos vivido escenas de profundo dolor al dejar ir a mi querido Seiya… – sus oídos zumbaron con el eco de ese nombre en toda su extensión, no pudo seguir mirando pues una capa nublosa se lo impedía ahora. Oía la voz incesante de la soberana de Kinmoku pero no decodificaba ni una palabra más. Todo lo que su mente albergaba era la imagen o más bien los recuerdos de ese ser que ahora se arrepentía de no haber buscado jamás.

- Serena… - distinguió su nombre y balbuceo algo para responder.

- ¿Te encuentras bien?

- Dime… ¿cómo fue? – sonó su voz quebrada con el dolor nuevamente

- ¿Cómo fue… qué? – inquirió la pelirroja aun sabiendo lo que buscaba saber la rubia. Venus la miraba ansiosa.

- ¿Cómo murió?

- Él cumplió su ciclo en este mundo. Como un ser corpóreo.

- ¿Él sufrió?

- Se fue tranquilamente. Ahora habita entre las estrellas, cómo su esencia lo pedía. Todos pasaremos por eso. Es la naturaleza.

Detesto la naturaleza… se dijo.

- Quiero verlo – suplicó en una frase que pareció una orden. Venus tomó sus manos que ahora estaban húmedas y la reina la miró perpleja ante su reacción. La veía inmersa en un profundo sufrimiento y lo que se imaginaba no podía ser cierto. No después de tanto tiempo y de un evento tan desafortunado como era el haber perdido una de sus estrellas más fieles y la más vulnerable en cuanto a su corazón.

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Caminaron a lo largo de un extenso pasillo, la reina de Tokio de Cristal descansaba su brazo entrelazado con el de su rubia compañera que la tomaba firme en señal de apoyo. La reina Kakyu dijo que debían ver la estabilidad de la barrera antes de ver donde descansaba el recuerdo de su querido Seiya. Para eso había mandado a llamar a quien se encargaba de la seguridad del reino pero por alguna razón no aparecía por ninguna parte.

- Su majestad – vieron aparecer a una chica de cabello rosa pálido vistiendo el traje de Sailor Healer arrodillarse frente a la reina – Traigo noticias desde el norte. La plantación ha sido un éxito y tuvieron una cosecha productiva este año.

- Que alegría – sonrió la pelirroja – Aún seguimos reconstruyendo muchos lugares – se dirigió a las visitantes quienes se alegraron que el reino y el planeta siguiera de forma próspera. Salieron pronto a un bello jardín interior y se encontraron con una fuente enorme que destilaba un chorro de agua y que al contacto con el sol producía resplandores inimaginablemente bellos. Las chicas contemplaron durante unos minutos tamaño espectáculo de luces y colores cuando distinguieron salir a dos chicas desde el otro lado del jardín. Una lloraba a mares y la otra trataba de consolarla. Kakyu la miró compasiva y Maker que estaba junto a ella movió la cabeza de forma negativa. Ambas chicas rubias no comprendían lo que pasaba cuando en una alucinación que pareció destello estelar salió hecho una furia un hombre desde uno de los pasillos. Vieron a Sailor Healer ubicarse disimuladamente detrás de la reina mientras Maker le lanzaba una mirada reprobatoria y el hombre enfundado en una armadura y con un casco algo gastado se detenía frente a la reina haciendo una reverencia.

- ¡Su majestad, le pido permiso para aniquilar a una de sus servidoras en este instante! – la voz profunda que se escuchó producto de la acústica del casco no dejaba distinguir su tono natural.

- Pero ¿qué ocurrió?

- ¡Esa inepta sigue haciendo bromas a costa mía! – indicó a la que se escondía tras las espaldas de la pelirroja.

- ¡Su majestad, no son bromas! ¡Es la prueba de iniciación de las reclutas! – exclamó a modo de defensa la que en un segundo fue arrancada de su lugar y ahora colgaba entre las manos del sujeto que destellaba furia.

- ¿Cómo se te ocurre? – La regaño Sailor Maker – Su majestad, perdónela.

- Es… la prue… ba… de… carac…ter – seguía defendiéndose con una sonrisa burlona quien trataba de zafarse del agarre del molesto caballero.

- Por favor, ya basta – al instante de escuchar la voz de la Reina el hombre dejo caer a la peli rosa que comenzó a toser buscando recuperar el aire perdido.

Serena y Mina veían divertidas la escena esperando el desenlace del show más se llevaron una sorpresa cuando vieron al caballero desprenderse del casco y liberar su cabeza de la prisión de metal. Él acomodó su casco entre sus manos y aún molesto agitó su característico cabello color plata.

- Esto no se quedará así, Satsuki. Te prometo que… - él dejó de hablar cuando vio a la reina Kakyu desviar su mirada y junto con ella sus verdes ojos se posaron en quienes ahora lo miraban perplejas. Su estupefacción fue tal que se talló los ojos para volver a ver al dúo en el cual no había reparado a causa de su rabieta. Kakyu le hizo una señal para que saludara y mecánicamente reverenció y saludo cortésmente.

- Sailor Moon… digo… Reina Serena – dijo amablemente –eh que sorpresa verla por aquí.

- Es un placer verte también, querido Yaten – dijo Serena quien se adelantó para estrechar la mano del aún sorprendido peli plateado – Te ves muy bien – continuó la rubia para recibir una sonrisa como respuesta. Venus aún se encontraba detrás y examinaba detenidamente a esta nueva y más fornida versión del antiguo menor de los hermanos Kou, hasta que al fin se movió y extendió su mano hacia él con una sonrisa.

- Hola, Yaten – Sailor Maker negaba con la cabeza impactada por la poca formalidad de las extranjeras.

- Minako… ¡eh, digo Sailor Venus! – estrechó su mano y la apretó más de la cuenta lo que hizo exclamar a la rubia.

- ¡Oye, ten más cuidado!

- ¡Lo siento! – Sonrió altaneramente – Es que a veces no controlo mi fuerza.

- Veo que sigues siendo el mismo – dijo la rubia acariciando su mano y provocando una mueca en el rostro de su interlocutor.

- La verdad soy muy diferente. Soy más poderoso – sonrió nuevamente sacando su espada y haciéndola bailar frente a los ojos de Mina quien por poco recibe una estocada.

- ¡Pero qué te pasa. Sigues siendo idiota!

- ¡Tú sigues siendo chillona e insoportable!

- ¡Ya basta! – se escucharon las voces de ambas reinas quienes terminaron la discusión frente a los rostros, estupefacto de Maker y divertido de Healer. A lo que ambos se dirigieron una mirada asesina y luego se dieron la espalda. Acto seguido Kakyu los condujo hasta la habitación de seguridad y mientras las reinas compartían una conversación sus acompañantes caminaban silentes y molestos.

- No puedo creerlo. Y encima me toca ir a tu lado – decía molesta la de traje naranja que cruzaba sus brazos.

- A mí tampoco me hace gracia pero la Reina me lo pidió.

- Tampoco puedo creer que seas jefe de seguridad y con cuerpo de Yaten en vez de Sailor Healer.

- Este cuerpo es más estable con esta espada – hizo una seña para mostrar la enorme hoja brillante – Y por si no lo notaste hay una nueva Sailor Healer.

- Así lo veo

Pasaron un momento de silencio. Algo que extrañó al antaño cantante y que le empezó a intrigar. La Minako que conocía no se quedaba callada tanto tiempo y pensó que aun que hubieran pasado muchos años aun debía estar la chica escandalosa en su interior.

- Te ves… más grande - no aguantó y tuvo que hablarle.

- Sí, los años también pasan por mí - respondió desinteresadamente.

- Uff, era un cumplido. Si te hubiera dicho que te ves vieja te habrías molestado

- ¿Cómo me dijiste?

- ¿Por qué eres tan neurótica?

- Y tú ¿porque eres tan energúmeno?

- Gritona

- Engreído

- ¡Juro que si se besan me vomito! – exclamó una voz tras ellos y al voltearse ambos vieron a la Sailor que faltaba tras ellos enfrentándola sobre porque tenía que decirles eso y que ninguno de los dos sería tan tonto como para besar al otro. Sailor Fighter era una copia casi exacta de Seiya, salvo que peinaba su cabello con dos colas bajas y su sonrisa era más coqueta.

- Seika, no debes escuchar conversaciones ajenas. Y menos interrumpirlas.

- ¡No interrumpió nada! – exclamaron nerviosos ambos afectados por el chiste los que ahora evitaron mirarse por todos los medios y menos cruzaron palabras otra vez

- Suficiente – exclamó Kakyu abatida – Fighter, hazme el favor de conducir a nuestras visitantes al jardín del norte. Maker, Lord Yaten y yo iremos a verificar que todo esté bien en la sala de seguridad – la chica asintió y luego de un cruce de miradas asesinas, Venus siguió a su amiga disculpándose.

Seika caminaba delante de ellas en un silencio ceremonioso. Serena quería hablarle pero parecía que la chica estaba cómoda solo estando a su lado así que se dirigió a su compañera.

- No pasaron ni cinco minutos y perdiste la compostura. Que espectáculo.

- Ya dije que lo siento. Pero ese hombre me saca de mis casillas ¿Qué quieres que haga?

- Que pienses un poco que estamos aquí por…

El paisaje que se vio ante ellas la dejó sin habla por lo hermoso que era. Flores de todas las formas, tamaños y colores decoraban un fabuloso prado con un árbol en el centro. Era parecido a un roble de la tierra pero sus hojas azul profundamente oscuro le daban un toque mágico al imponente dueño de ese sector. Bajo las ramas había una hermosa lápida que contenía lo que tanto había querido ver la reina de Tokio de Cristal.

"Aquí está el recuerdo de nuestro querido héroe, padre y esposo.

Siempre estarás en nuestros corazones así como en nuestros pensamientos.

Nuestro reino recordará por la eternidad tu leyenda.

Seiya Kou"

Leyó esas palabras y como un rayo su carta de despedida vino a su mente. Como por arte de magia la compostura de la que le habló a Mina se deshizo en su humanidad y se acercó lentamente hacia la lápida. Sintió un remezón en la cabeza al hacer contacto con la superficie suave del material parecido al mármol y un mar de recuerdos y sobre todo sensaciones la invadió al momento en que las estrellas parecieron destellar más por un segundo. De todas las cosas que pudo pensar en ese instante sólo un deseo albergaba su corazón y ese anhelo era tan poderoso como cualquier firme convicción de que nunca se haría realidad.

Seika veía la acción cada vez más sorprendida de los efectos que causaba para aquella dama el encontrarse en este lugar. Pensó entonces que había hecho lo correcto al viajar a ese reino lejano y haberle entregado el tesoro de su padre a ella. Inmersa estaba entre sus pensamientos que no se dio cuenta cuando un destello fugaz bajó del cielo que las cubría y en un halo de luz la Reina de Tokio de cristal fue absorbida. Tanto Venus como Fighter quedaron estáticas ante el hecho y se miraron sin saber qué hacer.

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El corazón aún le palpitaba cuando se separó del contacto. Sintió sus tibias manos acariciar su mejilla y ese sentimiento de estar en el momento correcto junto a la persona indicada se hizo presente, justo antes que la culpa y la traición volvieran a su mente. Cayó en cuenta de lo que estaba pasando y se levantó ágilmente.

- ¿¡Que diantres estás haciendo!? – la mirada cómplice de su compañero le dio a entender que estaba bien.

- Lo correcto – se levantó y la tomó entre sus brazos para entregarle tranquilidad.

- No juegues conmigo. Sabes que esto es una locura

- No puede ser una locura si ambos vemos lo mismo – le sonrió. Esa sonrisa que estuvo dedicada a otra persona pero que ahora la veía para ella. De todas formas trató de soltarse.

- Me odiaran – declaró culpable – Hace un rato estabas en un ataque de celos y ahora estas aquí.

- No eran celos. Me molesta no haber tenido claridad del asunto desde el principio. Me ocultaron cosas que eran importantes – se lamentaba que después de los sucesos ocurridos su esposa no hubiera tenido la confianza para hablarle sobre lo que le pasaba o las dudas que hubiera tenido. Él no era un monstruo ni nada parecido. Tal vez hubiera entendido, quizás sí le habría molestado pero al menos era la verdad.

- ¿Pero qué dirán las demás?

- Me importa un bledo – sonó enfadado – Ya es tarde para reproches después de haber logrado lo que hemos hecho con Serena. Mira a tu alrededor.

La vida en Tokio de Cristal era utópica y tras haber terminado esa misión, ahora se daría tiempo para descansar y disfrutar de algo que se había privado por la misma razón que Serena: su deber.

Una vez más acunó el rostro ahora rendido de la mujer de largos cabellos de noche y unió sus labios sin darle importancia a nada más.

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Bum… bum…

¿Qué es ese tambor?

Bum… bum… bum…

El sonido se hacía más seguido pero llevaba ritmo. Tardó un poco en darse cuenta que era los latidos de su corazón. Se oían fuertes y claros e iban acompañados de una cálida sensación de bienestar. Sus ojos podían sentir la fuerte luz aún cerrados pero al encontrarse con esa luz cegadora se dio cuenta que no era nada menos que el sol en su forma más radiante. Miró a los lados y no encontró rastro de Mina o Seika. El jardín donde estaba antes ahora había sido reemplazado por un hermoso prado dorado con hebras de pasto que carecían del color verde característico de la Tierra. Se levantó para explorar el lugar y vio un hermoso paisaje y a sus espaldas una arboleda. Camino unos pasos y un sonido demasiado familiar llegó a sus oídos haciéndola detener en seco su caminar. Otra vez sintió rasguear una cuerda y descifró lo que era.

Es imposible.

Y caminó más rápido. Imposible se repetía y una sonrisa se dibujaba en sus labios.

Las cuerdas ahora trataban de armar una melodía y se detenía. Ahora corrió. Volvió a sonar el inconfundible instrumento.

Corrió… si hubiera podido transformarse en Sailor Moon habría volado.

Sus pies no la traicionaron y siguió su carrera sin sobresaltos más que los de sus propias emociones y llegó al destino que le indicaba su sentido del oído. Dio la vuelta al árbol que le regalaba una fresca sombra para encontrarse de frente con quien fuera el compositor.

Y sus sentidos no le jugaron una mala pasada. Lo supo al encontrarse con esa mirada.

- Seiya…

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Hola!

Gracias por tomarte el tiempo de leer. Ahora respondere los comentarios.

Rogue85: Me alegro mucho que te gustara y gracias por tus palabras. Aquí lo continué y claro que da para más asi que espero que no se me acaben las ideas :D

Yuuki Miaka-Chan: Gracias. Bueno la idea del fic comenzó porque Seiya está muerto pero veremos que ocurre. Ojala te siga gustando :)

serenalucy: u.u Sí es muy emotiva la carta. Lo escribí con todo el sentimiento que me inspiró el querido Seiya :) Espero que sigas leyendo.

PaulaLunatica: Lo sigo ahora. Ojalá te guste este capitulo y que bueno que lo hubieras leido antes. Espero seguir leyendote nos vemos :D

Demencia: Bueno todas sabemos lo que ocurrió al final del anime. Pero siempre quedamos con ganas de saber más. Esto es una prueba de que aunque pase mucho tiempo los sentimientos no nacen en vano :) espero que te guste.

Azucenas45: Lo seguí espero que te agrade :D

A veces uno toma decisiones apresuradas, otras el destino nos alcanza y a veces sólo debemos pensar con el corazón y no con la mente.

Ojala te haya gustado! Cuentame que te parecio :)

Nos leemos

Bye