Lo que llevo por dentro.
Los personajes de la serie le pertenecen a Naoko Takeuchi. Yo escribo sobre ellos porque me entretiene.
.
.
...
.
.
- Seiya… - su rostro se veía extrañamente igual a cómo lo recordaba. Su mirada estaba fija en ella y sólo le sonrió de vuelta. Ella iba a decirle algo más pero su cuerpo comenzó a brillar y entre luceros brillantes de desvanecía de a poco. Él extendió su mano para alcanzarla pero antes de tomar contacto desapareció.
- ¡No, vuelve! – se desplomó sobre sus rodillas. Miró al cielo que se alzaba sobre su cabeza y con ojos humedecidos gritó su nombre una vez más implorando con todas sus fuerzas para que esa agonía que la dominaba se terminara.
En cuanto ahogó su suplica al viento, sintió una presión sobre uno de sus hombros. Exaltada por el contacto se puso de pie rápidamente y al mirar a su espalda vio una figura etérea de una mujer. Sonreía con amabilidad y vio cómo la mujer rubia la veía con sorpresa.
- ¿Qué buscas aquí descendiente de la Luna? – preguntó con voz suave.
- ¿P-podría preguntar en dónde estoy? – murmuró con algo de miedo.
- Querida ¿tienes un deseo muy profundo en tu corazón? – Serena la miró fijo.
- Yo… bueno… Sí.
- Este es el Reino de los Sueños. Yo soy Minerva, la guardiana de este lugar.
- Yo soy Serenity. Soberana de Tokio de Cristal
- Eso que viste, Serenity, es un muy fuerte reflejo de lo que deseas.
- Seiya… acaso lo que vi ¿era sólo un reflejo?
- ¿Seiya?... ¡Oh cielos! – la figura se exaltó y la luz que la iluminaba comenzó a cambiar de colores - ¡Tú eras la princesa de la Luna! - La rubia asintió confundida.
- ¿Cómo lo sabes? – la figura de la fémina extendió su mano para acariciar su mejilla.
- Porque siempre te pensaba – le sonrió - No te pudo sacar de su mente así que me lo pidió a mí.
- ¿De qué hablas?
- Él me suplicó olvidarte…
.
…
.
- ¿¡Que ocurrió!? – exclamó Venus alterada a mas no poder.
- No… no estoy segura – Fighter respondió entre su asombro.
- ¿¡Cómo que no estas segura!? ¡Una luz alienígena se llevó a la Reina de Tokio de Cristal y yo que soy su guardiana no pude hacer nada! – la rubia comenzó a hiperventilar mientras la de coletas examinaba el último lugar donde estuvo la antaño Sailor de la Luna que había dejado un rastro de una extraña prueba de su desaparición. Lo tomó y se sorprendió de ver esa muestra de la sustancia.
- Mira esto… - extendió su mano enfundada en un guante oscuro adornado con una mancha dorada.
- ¿Qué es? – pregunto curiosa la rubia.
- Polvo estelar… – dijo esbozando una sutil sonrisa.
- ¡Fighter! – Apareció Yaten de pronto - ¿Qué pasó?
- Y tú ¿Qué haces aquí? – exclamó Venus tratando de mantener la compostura ante la situación.
- ¿Lo viste? – pregunto la morena sin prestar atención a la histérica rubia.
- Sí, pero… - él vio la punta de los dedos del guante negro frente a sus ojos.
- Me pueden explicar ¿qué ocurre? – se interpuso entre ambos interlocutores.
- Es Seiya… él la sintió.
- ¿Qué dices?
- Van a encontrarse – secundó la chica.
- ¿¡Qué!? ¿Y cómo es eso posible?
- No estoy segura. Pero el polvo estelar es el conductor de las dimensiones.
- Pero se llevó sólo a Serena.
- Pues creo que ambos tienen los mismos deseos de verse – suspiró la chica de dos coletas color azabache. Sailor Venus la miró sorprendida y se preguntaba si de algún modo Seika habría deseado que esto ocurriera cuando una voz masculina interrumpió sus meditaciones.
- Maker va a darte un castigo enorme, chiquilla – Yaten le dio la espalda a Venus para acercarse a Fighter quien miraba al cielo con una mirada nostálgica.
- Lo sé, pero valió la pena si de alguna manera puedo devolverle el brillo a sus ojos – titubeó un momento y se volteó para mirar al hombre de frente. Sabía que su líder sería muy severa – Y… supongo que puedo decirle que quien me ayudo tiene más rango que ella por lo que queda fuera de su jurisdicción – dijo alegremente y corrió de vuelta al palacio dejando a ambos espectadores con cara de estupefacción.
- ¡Esa mocosa! – Masculló entre dientes el de largos cabellos y luego suavizó la expresión para mirar con una sonrisa a la que ahora se despedía agitando un brazo – Es muy parecida a él.
- Fuiste tú el que la ayudo a llegar a Tokio de Cristal ¿verdad? – más calma se encontraba Sailor Venus.
- ¿De qué hablas? – dijo desentendido – Eso sería un acto muy irresponsable para el jefe de seguridad – miró a un lado restándole importancia.
- Así que en el fondo el ogro tiene corazón – la rubia le sonrió amablemente.
- Argh… Cierra la boca y ven conmigo. Debemos informar a la Reina – emprendió su camino seguido de Sailor Venus, quien ya sin tanta preocupación en su alma, avanzó con una pequeña sonrisa en su rostro.
.
…
.
Seguía a la figura de la chica cómo podía en ese lugar lleno de cristales, pues a veces la criatura se olvidaba que Serenity no podía atravesar superficies y la dejaba atrás. Acababa de tropezar con unas rocas y se levantó para seguir cuando una luz rosácea la envolvió sujetándola.
- Lo siento, su majestad – se elevó desde el suelo y siguieron su camino a través de ese palacio de rubíes y esmeraldas. Cuando entraron en la habitación que buscaban Minerva puso a Serenity otra vez en el suelo.
Estaba tapizada de largas cortinas blancas y en el medio una esfera de cristal daba el toque místico al lugar. La figura etérea dijo unas palabras que la rubia no entendió y desde la esfera salió una luz que le dio cuerpo a su anterior forma translúcida. Era una mujer de cabello ondulado castaño, con ojos color miel y un vestido como una toga griega cubría su esbelta figura. Una vez que tomó su forma original se dirigió a su acompañante.
- Aquí puedo ver muchas cosas del pasado y el presente – mientras hablaba el objeto respondía y mostraba diferentes colores, formas y personas - La esfera del destino muestra lo que las personas han marcado como camino de vida – imágenes de su niñez, de su vida en la escuela y de su experiencia como Sailor Scout comenzaron a hacerse visible - Y veo, querida, que tu camino ha tenido muchas dificultades… - se detuvo en seco mientras fijaba su vista en los celestes ojos de la reina - … pero… qué es esto…
- ¿Qué ocurre? – pregunto curiosa o preocupada. No estaba segura.
- No veo el momento de tu muerte – exclamó alarmada la chica y buscaba en la esfera una y otra vez.
- Pero yo no estoy muerta – intento sonreír pero la mirada fulminante de su acompañante la intimidó.
- ¡No deberías estar aquí! ¿¡Cómo llegaste!? – sulfuró al aire y la esfera dejó de mostrar imágenes de la vida de Serena para fijarla en una sola y estática figura. Un hombre de larga cabellera oscura se encontraba de espalda más la rubia no tuvo que adivinar quién era pues lo reconoció al instante.
- ¡Seiya! – exclamó sin titubeos y sin miedo de pronunciar ese nombre nunca más.
- ¡No lo comprendo! Ningún habitante de Kinmoku, ni siquiera la familia real tiene poder para traer alguien vivo hasta este lugar – en ese momento vio la mirada perdida de la reina de Tokio de Cristal en la imagen casi fotográfica que le mostraba la esfera.
- ¿En verdad… él me olvidó? – preguntó con un hilo de voz quebrada aún de pie frente a la esfera.
- Lo pidió a gritos… - habló la castaña y al instante las cristalinas lágrimas adornaron el rostro de la mujer de largos cabellos dorados – Pero no puedo hacer tal cosa.
- ¿No lo hizo? – murmuró más para ella y su respiración se agitó.
- Yo no puedo hacer algo que un corazón no desea en realidad – no se dio cuenta cuando los delgados brazos rodearon su cuello y las doradas hebras chocaron con su rostro. Se tensó ante el gesto y no sabía que responder, que hacer. Y la separó de a poco para saber lo que murmuraba entre lágrimas y sollozos.
- Por favor, quiero verlo ¡Te lo suplico, lo deseo con toda el alma! – la miraba suplicante mientras la castaña inexpresiva pero internamente sorprendida.
- Esto es curioso…
- Llévame con él, por favor – parecía no escuchar lo que decía Minerva, sólo tenía en la mente el objetivo que se le había presentado como una última oportunidad.
- Está bien – resopló la guardiana de ese mundo.
- ¡Gracias! Eres maravillosa, muchas gracias – iba a abrazar a la chica de cabello castaño cuando ella la detuvo.
- Lo hare… pero ya no te me vuelvas a pegar como lo hiciste. Por favor – le indicó que se ubicara frente a la esfera y que pensara en eso que más deseaba en ese momento para luego tocar suavemente la bola de cristal.
La neo reina Serenity tenía claro en ese instante lo que quería o a quien deseaba ver. Pero un destello de duda le cruzó por la mente cuando estaba a punto de elevar su mano a su objetivo ¿Estaría haciendo lo que de verdad era lo correcto? Después de tantas aventuras, de vidas pasadas y presentes. Luego de vivir una vida, criar una hija y construir un reino estaba a un paso de dejar todo eso atrás. O podía arrepentirse, volver a su rutina y olvidar todo lo que había ocurrido por el bien de todos. Sabía que este o cualquier cambio que hubiera desde ahora tendría repercusiones para toda su vida y también para los que convivían con ella. Al final puso su mente en blanco, buscó en su corazón y tocó la esfera.
.
…
.
Pensaba para sí mientras veía a su alrededor, que este lugar era muy apropiado. Sí. Tenía cosas que le gustaban, imágenes de las personas que quería, ropa a su gusto y muchas, muchas eras de tiempo para ver pasar. Sus manos se sentían un poco ásperas, bueno ya no las cuidaba con tanta dedicación como antes. Su voz era rasposa, seguramente por no vocalizar en mucho tiempo. Es que sus días de ídolo juvenil habían quedado tan atrás que apenas recordaba lo que era estar frente a una multitud de chicas que buscaban que las viera. Pero no era la atención de una multitud lo que deseaba con todo su ser.
Estos eran los pensamientos de quien ahora vestía una ligera camisa de color azul, pantalones ajustados y botas mientras descansaba en un suelo florido. Memorias de sus días pasados que ahora danzaban en su mente sin parar, dándole una sensación de poder verlas. Pero todos sus recuerdos tenían que ver con ella. Sonrió amargamente al pensar que por más que trató no pudo alejarla de su mente, ni siquiera pudo olvidarla y ahora viviría eternamente en este mundo atormentado por no poder tenerla jamás. Pensó en lo miserable que se sentía al volver de la Tierra junto a su princesa, en ese tiempo se dedicó cien por ciento a trabajar para alejar esa imagen de su mente. Convencido que ella no lo correspondía. Pues así se lo había dicho ¿verdad? Sí, ella le dijo que extrañaba a un novio que nunca vio durante el tiempo que estuvieron en ese lugar. Un fantasma que estaba presente para recordarle que ella tenía dueño, pero aun así no pudo desencantarse con esa pequeña llorona, valiente, graciosa y muchas cosas más que lo conquistaron no supo en que minuto. Además ¿Quién podía resistirse al gran Seiya Kou? Se rio. Su nombre sonaba tan bien en sus labios despidiendo esa voz característica que tanto le encantaba y extrañaba. Le dolía echarla de menos y el nudo que se le formaba en la garganta lo demostraba. Se sentó en su lugar, aclarando la voz, cuando un destello brillo muy cerca de él. Curioso se levantó y caminó hacia allá pues llamó su atención.
Algunos destellos se movían en su dirección cuando comenzaron a formar una figura, era más bien pequeña, delgada y con pompones en la cabeza.
¡Pompones! ¿Quién anda por el mundo con pompones en la cabeza?
La figura parecía caminar y un largo vestido comenzó a formarse. Seguía avanzando y cuando vio los largos cabellos tornarse dorados se detuvo. No eran pompones, lo que tenía adornando su cabeza eran… odangos.
- Tienes que estar bromeando – murmuro sin poder deshacer ahora la sonrisa de los labios.
- ¡Seiya! – escuchó desde la que ahora se había dejado ver por completo y comenzó a correr hacia él.
- ¿Bom…bón?... – ya era muy tarde para pensar si era un sueño o no - ¡Bombón!
En un par de zancadas se encontró con la mujer que miraba el suelo y reía nerviosamente. Él también estaba aún incrédulo de la persona que tenía enfrente y trataba de encontrar sus ojos con los de ella que lo evitaba y no lograba emitir palabras. Algunos sonidos y él se dio cuenta que también se había quedado sin palabras. No sabía que era más grande si el nudo en su garganta o el de su estómago y sonrió.
Estaba temblando ¿pero que le ocurría ahora? Levanto la vista y ahí vio su sonrisa. Examino su rostro, las líneas de expresión le decían que también había vivido. Que sus cartas hacían tributo a lo que ahora veía. Sin darse cuenta su mano acariciaba una de sus mejillas. Lo escucho llamarla y juntar su mano con la de ella. Lentamente la rodeó con sus brazos.
- Acaso ¿eres real? – preguntó él casi en una súplica. Su voz aún se oía hermosa y se perdió en ella por un momento antes de responder.
- Claro que sí… Y tú – respondió viéndolo estremecer y apretar sus ojos. Asintió sin mirar.
- Espero que al abrir los ojos aun estés aquí.
- Lo mismo espero – tapó sus ojos – A las tres – lo retó.
- Uno…
- Dos…
- ¡Tres! – exclamaron ambos. Sacó sus manos de enfrente. Ahí estaba aún y sonreía, mucho.
- ¡Seiya! – ahora lo abrazó con fuerza. No quería soltarlo ahora que por fin lo había vuelto a encontrar.
- Bombón… Pero ¿Qué haces aquí?
- Vine a ver tu tumba y algo me arrastro hasta aquí. Minerva dijo que…
- Espera, espera ¿estuviste con Minerva?
- Sí, era una chica muy extraña y…
- ¿Qué te dijo? – interrumpió acelerado.
- Que tú le pediste… olvidarme – dijo con dificultad esta última palabra y lo vio fijamente.
- Siento que lo hubieras sabido así – pareció culpable
- ¿Tanto sufrías que querías olvidarme? – la humedad no tardó en llegar a sus ojos y él vio destrozado cómo le pedía una única explicación. Nada de "porque no me buscaste" ni "que hubiera pasado". Lo que ella le transmitía es que le dolía ver que quisiera borrarla de su memoria cuando, al parecer, quería estar más presente que nunca.
- Tú… ¿Qué crees? – se devolvió al último minuto en que la vio. La mujer abrió los ojos – Al despedirnos, me dijiste que siempre seriamos amigos ¡Amigos! Te entregué mi alma y jamás tuve nada de ti. No es que lo quisiera, pero… tú sólo seguiste adelante, sin mí y yo no podía vivir con esta cosa pesada en el pecho…
- ¡Lo siento! – exclamó con mejillas bañadas – Siento haber sido una cobarde y esperar tanto para buscarte – él se cruzó de brazos y volteó.
- Técnicamente – aclaró la garganta - esperaste hasta que estuviera "muerto" para venir.
- Es… cierto… pero estoy aquí ¿no? – lo miro asentir y muchos pensamientos cruzaban su mente en ese momento pero al escuchar esa palabra una nueva duda llegó a sus pensamientos – Y si estás muerto ¿Cómo pudiste… abrazarme? - Él se volteó de nuevo para quedar frente a la rubia y lentamente la atrajo hacia su cuerpo. Ya no pensó en nada mas sólo se dejó llevar por la cálida sensación de tenerla ahí junto a él sin preocuparse por nadie. Se separó un poco para poder verla a los ojos, aun eran bellos océanos enmarcados en ese rostro ahora más maduro. Se veía linda y volvió a sonreír.
- Te sienta bien la adultez, Bombón – ella se sonrojó – Pero ¿Cómo llegaste?
- Bueno – lo miró pensativa un momento – Todo comenzó con una visita muy inusual que tuve en el palacio.
- Seika… - afirmó él. Serena asintió.
- Me contó que habías muerto y me entregó una caja con cartas.
- ¡¿Y las leíste?! – pregunto alarmado
- Por supuesto, eran para mi ¿no? – sonrió amable.
- S-sí – respondió tímidamente. Ahora se le venían a la cabeza las veces en que se desquitó con la pluma por no poder decir todo lo que tenía guardado, y se sintió apesadumbrado.
- ¿Acaso el gran Seiya Kou se quedó sin palabras? – bromeó la rubia al ver la expresión confundida de su compañero
- Así que sí me extrañaste – declaró con sorpresa en los ojos y en el sutil tono de su voz.
- ¿Por qué crees que cruzaría media galaxia y un mundo de los sueños guardado por una extraña chica si no fuera así? Además debes saber que… - ya no supo qué más decir cuando sus labios sintieron un contacto extraño, cálido y carnoso que invitó a todos sus sentidos a desencajarse en ese preciso instante. Ahí ya no se encontró la reina de un imperio ni la justiciera de la Luna, era solo una chica recibiendo ese beso prometido y deseado por mucho tiempo desde que era una muchacha. Se impresiono de descubrir que se le paralizaron músculos de su cuerpo que desconocía y esas mariposas que alguna vez sintió con Darien ahora se asemejaban a minúsculas hormigas desorientadas pues su vientre careció de espacio para aguantar lo que sus terminaciones nerviosas le decían sentir. Al cabo de unos segundos se percató de la mano que descansaba en la parte baja de su nuca y la otra que danzaba por su espalda erizando las hebras de su humanidad. Poco a poco comenzó a devolver el gesto con un diminuto movimiento y rescató lo que pudo de aire para no separarse si su voluntad lo permitía pero su emoción fue tal que en vez de separarse un poco lo atrajo más haciendo que súbitamente el contacto desapareciera dejando a ambos respirando aceleradamente. No pudo mirarlo, se sentía aterrada con todo el cumulo de sensaciones que se le vinieron del cuerpo al alma.
Cuenta hasta 10, cuenta hasta 10… se decía mientras trataba de aplacar el retumbe de su corazón con una mano en el pecho. El inhalar y exhalar se le había hecho difícil luego de separarse de ella, y ahora todo él deseaba tocarla, besarla y contenerla otra vez pero su cuerpo le demandaba algo distinto. La vio tomar control de su respiración lentamente y evitar su mirada, claro sus mejillas rojas no se veían tan lindas como el rosa que habitualmente las adornaba pero eso no le importaba. Quiso mirarla otra vez para asegurarse que lo que veía no era una fantasía aunque ya se hubiera convencido de este hecho. Se acercó y tomo suavemente su barbilla para encontrar sus ojos nuevamente.
- No creí que fuera para tanto – le mostró sus dientes en un gesto socarrón – Parece que sí me extrañaste un poco, Bombón.
- Aún sigues engreído, Seiya Kou – le sonrió de vuelta y ahora fue su turno para plantarle un beso que lo tomó por sorpresa pero que recibió de buena gana.
...
..
.
Hola!
Debo dar las gracias a todos los que sean tomado el tiempo de leer, comentar, agregar a favorito o seguir esta historia.
Creo que le he tomado cariño y bueno veré hasta donde llegamos :D Debo confesar que a veces me cuesta un poco armar estas escenas melosas y cosas así porque yo no soy habitualmente una persona cariñosa, en general, no solo con la pareja así que disculpen si no queda bien expresado lo que quiero decir. Además porque Seiya y Serena son ambos muy afines a las expresiones de afecto. Espero lograrlo :)
Ahora respondere los comentarios.
Rogue 85: Hola amiga! u.u A mi tbn me dio nostalgia esa parte de la lapida pero era algo que debia ocurrir. Espero que la continuación te haya gustado
Lucy-Luna: Hola, me alegra que te haya gustado :D Toda la razón ellos merecen ser felices y que Darien aprenda! Jaja Nos leemos :D
Talantia: Siiii lo volvio a ver! jiji Espero que te haya gustado el reencuentro :D bye
Yuuki Miaka-chan: Hola :) que bueno que te gusta más. Obvio Seiya aparecio no iba a ser tan mala C:
Madamemoon: Gracias! espero que te haya gustado la continuación
Nos leemos
Bye
