Lo que llevo por dentro.
Los personajes de la serie le pertenecen a Naoko Takeuchi. Yo escribo sobre ellos porque me entretiene.
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Entró en la sala con la respiración agitada donde aguardaba por su llegada la chica que vestía un traje azul de marinero. Se detuvo frente a la mesa y deposito sus manos sobre esta para sostenerse.
- ¿Qué fue eso? – preguntó la de traje verde aun con la respiración entrecortada – Dímelo por favor.
- Creo que tengo un presentimiento pero debemos esperar por Neptune antes de afirmar cualquier cosa.
- ¿Crees que ella en verdad podría?
- No lo sé, Júpiter – decía sosteniendo su barbilla con ambas manos
- La visita de esa chica… ella… era idéntica – decía con algo de asombro la de castaños cabellos.
- Sí, era el vivo reflejo de Seiya. Y causo algo en nuestra reina
- No comía ni dormía bien, incluso la princesa dijo que la escuchó llorando varias veces escondida en el baño. Jamás la había visto así. Ni siquiera cuando Endymion desapareció en la batalla de los meteoritos.
- Bueno… - dijo seriamente la guardiana de Mercurio – No es la primera vez que él desaparece ¿verdad? – cerró los ojos lentamente. No se refería a la vez que Galaxia lo tuvo cautivo aunque quiso dar esa impresión, sino que pensaba en esa tarde que lo vio escabullirse en los pasillos del castillo y llegar al lugar favorito de una de sus compañeras, más específicamente la que se retiraba hacia ahí para meditar y la única que vestía un traje rojo.
- ¿Qué quieres decir? – Júpiter la miró fijamente pero Mercury no alcanzó a responder pues unos ruidos fuera de la puerta las alertaron. En ese momento entró casi tropezando la guardiana del viento y les dijo que la reina no estaba en la cabaña del lago. Vociferó que era un escándalo y las tres se preguntaban dónde se había metido cuando entró la de cabello aguamarina.
- Y ¿viste algo? – se apresuró la de cabellos color arena. La expresión de terror de Neptune no pasó inadvertida para ninguna.
- No encuentro a la Reina – dijo con vos temerosa – No aparece en el espejo.
- ¡¿Cómo es posible?! – la siempre pasional Uranus no contenía la angustia.
- Calma… - intervino Mercury pensativa – Existen dos posibilidades – dijo esto con firme voz y sus compañeras la miraron con expectación.
- Cuales son, dinos…
- Por favor – intervino Júpiter.
- La primera, es que este en un espacio astral al que nuestros poderes no alcanzan…
- O sea… - Uranus se apresuró
- Puede que este fuera de nuestro espacio-tiempo o del Sistema Solar.
- Y ¿la segunda? – dijo en un suspiro Neptune vocalizando lo que las otras dos temían preguntar
- Que este… muerta.
Un incómodo silencio invadió la sala. Sólo el rechinar de la puerta saco a las Sailor de su trance. Quien entraba era Mars, que se sorprendió del ambiente que encontró.
- ¿Dónde estabas metida? – inquirió molesta Uranus quien fue secundada por sus compañeras con sus miradas hacia la morena.
- Yo… bueno… - sus mejillas carmín no pasaron inadvertidas por ninguna, salvo que las conclusiones que sacaron las demás fueron distintas a las de la siempre astuta Mercury.
- Serenity desapareció – dijo Júpiter y la guardiana de rojo abrió mucho los ojos ahogando un grito con sus manos en la boca.
- ¿Qué vamos a hacer si no sabemos dónde está? – preguntó angustiada Neptune.
- Lo primero es reunirnos todas y ver qué información tenemos disponible ¿Qué les parece? – sugirió Mercury y todas asintieron.
- Debo informar al Rey – Mars iba a salir de la habitación cuando sintió que jalaron de su muñeca.
- Tú… te quedas aquí – la de cabello azul estaba muy seria. Todas la miraron asombradas y Uranus sintió un escalofrío.
- Mercury…
- Lo primero que haremos será reunirnos. Veremos qué hacer y luego informaremos a Endymion. Lo primordial es encontrar a Serenity ¿entendido? – dijo esta última frase con un aire frío que todas sintieron.
- S-sí – contestó Mars y se sentó.
- ¿Dónde están las demás? – pregunto Uranus.
- Saturn estaba verificando algunos eventos próximos junto al príncipe Sammy; Plut estudiaba la estabilidad de las puertas; Rini tenía una reunión con Helios; Y Venus… - Júpiter se detuvo de pronto.
- ¿Qué pasa con Venus? – dijo Neptune.
- No sé dónde estaba ella – llevó la mano a su barbilla pensativa.
- Venus estaba con mamá – dijo de pronto una voz extraña a las Sailor.
- ¡Princesa! – todas hicieron una reverencia.
- Tranquilas, ellas fueron al lago – dijo la peli rosada.
- Pequeña Dama… - Plut irrumpía en la sala ahora – La reina Serenity está desaparecida.
- Pero… está con Venus. Ella la cuidará – dijo sonriente pero aún con algo de preocupación.
- ¡Busca la ubicación de ella! – gritó Uranus.
Mercury se dispuso a trabajar en su computadora cuando el espejo de Neptune comenzó a brillar. Todas se acercaron para ver y se quedaron pasmadas al ver la imagen que les mostró el objeto. Ahí estaba Venus, lo que sorprendió a todas, incluida la hija de Serenity, fue su compañía.
- Acaso ¿ese es…? – Mars vio al peli plateado junto a la rubia haciendo una reverencia.
- ¿Quién es él? – dijo Rini acercándose con sonrisa pícara – Es muy apuesto – se sonrojó y todas rodaron los ojos.
- Tu pretendiente no estará muy contento si te la pasas mirando a otros chicos – intervino Saturn llegando, causando una risita en la princesa que, aun cuando era muy madura para su edad, se divertía siendo una niña todavía.
- Tiene razón – le dijo la Sailor del viento regañándola – Además es muy viejo para ti – la jaló para alejarla del espejo y mirar más detenidamente - Pero ¿qué hace Venus con ese sujeto? – exclamó Uranus molesta.
- ¡Ellas fueron a Kinmoku! – dijo exaltada Mercury
- ¡¿Qué?! – fue la reacción de todas frente a la afirmación y quedaron impactadas.
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- Por favor ayúdeme, su majestad – suplicaba en una reverencia Sailor Venus a la reina Kakyu, luego de explicarle lo que había ocurrido en el jardín con Serenity.
- Bueno – la miraba pensativa la pelirroja que meditaba cuidadosamente lo que iba a decir – Es compleja la situación. Si suponemos bien, lo más probable es que haya sido transportada a otra dimensión, lo que no sabemos es a cual.
- Si me permite, su alteza – interrumpió Taiki quien estaba junto a ella – Creo que podríamos hacer un rastreo de su energía. Ya que ella fue transportada, podríamos tener una guía.
- ¡Bravo! Taiki eres un genio – exclamó Yaten emocionado.
- Sí, lo malo es que no tenemos un precedente del componente energético de los terrícolas – dijo pensativo. Luego miró a Sailor Venus y cómo si se hubieran comunicado por telepatía ella negó con la cabeza con la mirada fija en el peli castaño.
- No puedo… hacerlo
- ¿Qué pasa? – inquirió el peli plateado.
- Deben llamar a las Sailor del sistema Solar – declaró la princesa.
- E-ellas… ellas me… mataran – dijo con angustia mientras imaginaba su cuello entre los furiosos dedos de Uranus. Tragó saliva pesadamente.
- No seas dramática, por favor – dijo Yaten restándole importancia.
- ¡Ah! ¿Sí? Acaso ¿fuiste tú quien saco a su reina de su hogar para llevarla al otro lado de la Galaxia y la perdiste en alguna dimensión desconocida en una fracción de segundo? – le gritó en la cara al de los ojos verdes.
- Bueno, bueno, ya – movía las manos para alejar su cercanía – Si lo pones así.
- Lo siento Venus – interrumpió Taiki nuevamente - Yo sé que te preocupabas mucho por tu amiga pero es peligroso que se encuentre en ninguna parte y si podemos ahorrarnos tiempo para encontrarla es mejor.
- Está bien – suspiró pesadamente – Las llamaré si así será más rápido – Abrió su comunicador y marcó algunas diminutas teclas. Algo pareció molestarle e hizo una mueca. Estaba confundida para luego pasar al asombro. En ese momento habló Taiki muy preocupado.
- ¡Su majestad! Tengo una fuerte lectura de vibraciones de energía muy extrañas. Creo que puede ser que… - en ese momento Sailor Venus gimió con sorpresa y lanzó un gritillo agudo.
- ¿Qué te ocurrió ahora? – Yaten curioseaba sin límites.
- Creo que sé cuál es el motivo de esas energías extrañas – dijo en tono tétrico.
- ¿Qué es? – dijo ahora la reina.
- Tal vez seamos nosotras – la voz de Plut hizo eco en el salón dejando un silencio posterior casi funerario y haciendo que la mujer ataviada en un traje naranja se petrificara. Yaten podría haber jurado que vio una gota de sudor frío recorrer el rostro de la rubia en ese instante.
Todas las Sailor entraron y llegaron frente a la reina para saludar solemnes con una reverencia. Ella hiso lo propio para responder pero el ambiente tenso que había no amainaba. Kakyu trató de explicarles lo que había ocurrido mientras Mercury hacía conclusiones mentales y apuntaba cosas en su computadora. Todas se exaltaron cuando les dijo que Serenity estaba en una dimensión desconocida más evitó decir que podría encontrarse con Seiya. Primero porque no tenía la certeza de que en verdad estuviera con él y segundo porque sabía que la primera en recibir la ira de sus compañeras sería Venus por acompañarla.
- Ya veo – dijo Mercury, quien había tomado un papel de líder que nadie se hubiera imaginado al saber a su reina en peligro sin ellas y con Venus junto a ella – ¿Qué más sabemos del flujo energético de este planeta?
- Lord Taiki puede informarle de aquello – dijo Kakyu indicando al peli castaño.
- Está bien, vamos lo más rápido posible. Por favor Sailor Saturn ¿nos acompañas?– la chica asintió y se fue con ellos. Ahora se encontraba más tranquila. Aún que no había visto a ese hombre en mucho tiempo sabía que entre los dos podrían resolver las cosas con rapidez y eficiencia.
La retirada de Mercury seguida de Saturn dejó los ánimos encendidos en la sala. Venus estuvo en silencio todo el tiempo que los demás intercambiaban opiniones; Uranus maldecía al mundo; Neptune trataba de calmarla y opinaba que guardaran la calma; Plut se acercó más a hablar con Kakyu; Mars decidía si reprochar o no a la rubia después de lo ocurrido pero ahora lo más importante era encontrar y traer de vuelta a su reina; Yaten miraba a todas con expectación, se acercó a su reina y se quedó ahí mientras Plut le consultaba sobre la situación actual de su planeta y la posibilidad de que Serenity estuviera en un peligro mayor al que ellas pensaban; Júpiter se acercó a Venus, sólo puso su mano en el hombro de la rubia y le sonrió con dulzura.
- Está bien. No te culpes – apretó ligeramente su mano en la hombrera de su compañera.
- ¿Cómo no hacerlo? – sonó más que preocupada y miraba de reojo a su compañera de cabellos cortos color arena.
- Tú, simplemente hiciste lo que creías mejor. Además si no hubieras estado aquí probablemente nos habríamos tardado mucho más en encontrarla – ahora se acomodó a su lado y le regaló otra sonrisa comprensiva.
Venus aún se preocupaba mucho. Sabía que las Sailor más pasionales se contuvieron por respeto a la reina de Kinmoku pero no tardarían en llenarla de reproches y quizás algo más, pero no se arrepentía de lo hecho. Lo que la marcaba de sobremanera era no poder hacer algo por aliviar lo que se venía para su reina y que sabía sería muy duro. Deseaba ayudarla pero todas estas acciones traerían desgracias emocionales que llenarían su futuro cercano de sufrimiento.
Yaten veía con preocupación la nula reacción de la rubia ataviada en el traje naranja al tiempo que trataba de calmar a Plut asegurándole que no había ningún enemigo cercano que pudiera amenazar la seguridad de Serenity no importando cómo resultaran las cosas en ese momento. Miraba a Kakyu que también se encontraba preocupada pero ella sabía algo que no les estaba diciendo. Ya podría hablar a solas con ella después que se calmaran los ánimos.
- Mis queridas amigas – alzó la voz la coronada pelirroja – Imagino que debe haber sido un viaje muy cansador. Deseo que se acomoden y descansen un tiempo, mientras averiguamos en que podemos ayudar – hizo una seña y varias doncellas entraron – Preparen las habitaciones para que nuestras visitantes puedan descansar, por favor – pidió a las chicas y estas asintieron para luego desaparecer.
- Su majestad – habló Neptune – Le agradecemos su hospitalidad.
La reina asintió en forma de respuesta y en unos momentos las doncellas volvieron para llevar a las Sailor a sus aposentos. Uranus estuvo en contra pero Neptune logró convencerla para que hicieran caso, además tendrían tiempo de hablar su situación. Pero aun que tuvieran algún reclamo, nada podrían hacer mientras Mercury y Saturn no se reportaran.
Tras cerrar la puerta de la sala común que daba a sus habitaciones, Venus caminó a la ventana y aguardó.
- ¡¿Qué demonios tienes en la cabeza, Venus?! – explotó Uranus al verla cerrar y caminar serenamente. Neptune convenientemente le sostenía la mano para evitar cualquier contacto entre las rubias.
- No esperaba que ocurriera algo así. Esta sólo era una visita cordial.
- Lo que pasó no fue muy cordial – acotó Mars - ¿Qué creen que pudo pasar?
- Algunas criaturas – intervino Plut – se alimentan de energía, cómo ya hemos visto. Puede que algún ente de este planeta se haya sentido atraído por el aura de Serenity – Venus hizo una mueca imperceptible para el resto de sus compañeras.
- Eso no importa ahora ¡Eres una irresponsable! – la Sailor del viento se dirigió a quien le daba la espalda.
- Uranus, basta. Por favor – pidió Júpiter.
- No – se volvió Venus – Está bien, acepto las consecuencias de mis actos. Pero si hice algo mal fue haberme ido sin avisarles. Fue precipitado pero eso es todo lo que aceptare como error – se cruzó de brazos.
- ¿Estás diciendo que venir a este lugar estuvo entre tus planes? – se impresionó Plut y todas la miraron.
- No, no estaba entre mis planes. Pero… era el deseo de la reina.
- ¡¿Qué?! – incluso Neptune abrió la boca de asombro.
- No me digan que no se dieron cuenta – interrogó en general - ¿La vieron? Acaso ¿notaron cómo se apagaba sin que pudiéramos hacer algo? – exclamó angustiada – No podía dejarla así ¡Y no hubiera podido verla decaer más sin hacer nada!
- ¡Pero mira lo que pasó! – Uranus se empeñaba en molestar.
- ¡Lo sé! No pueden reprocharme cuando hice todo pensando en ella.
- ¡Claro que podemos! ¡Actuaste a espaldas nuestra!
- Acaso ¡¿tú hubieras tenido corazón para verla vivir con el suyo roto?! – todas se quedaron en silencio, armando la historia, aclarando los hechos y unas más que otras comprendiendo lo que quería decir su compañera.
- Quieres decir que…
- En verdad ella vino por ese sujeto – dijo entre dientes Uranus.
- ¿Cómo dices? – Mars preguntó más con ansias que con curiosidad.
- P-pero… ¿y el Rey? – recordó Júpiter y todas se quedaron meditando la pregunta hasta que una de ellas hablo.
- Endymion lo sabía – declaró Neptune – Se lo dijo… de otro modo… ella jamás habría venido.
- Claro que lo sabe – Venus dirigió una dura mirada fugaz a Mars mientras la morena se mordía los labios – Pero ella debía ser sincera con él primero ¿no lo creen?
- Eso es lo más importante – acotó Júpiter.
- Por eso Endymion me consultó lo de las puertas – recordó Plut – Aun así, Venus. No debiste dejar el planeta y menos la galaxia sin decirnos.
- Sí ¿en qué estabas pensando? – inquirió Uranus nuevamente.
- Pensaba en el bien de ella – dijo finalmente la rubia y cómo dándole punto final al asunto se dirigió a la puerta de salida. No sin antes echar un último vistazo a sus compañeras – No me malentiendan, no me resto responsabilidad. Pero comprendan que lo hice por todo el cariño que siento por ella. Si estuvieran en mi situación ¿Qué habrían hecho? – y sin esperar respuesta salió de la habitación dejando a todas las demás Sailor con la ecuación en la mente.
Salió apresurada y lo primero que vio fue el rostro preocupado de Sailor Fighter que se le colgó al cuello y la apretujó.
- Estás bien, estás bien – repetía continuamente.
- Sí, tranquila – se avergonzó de haber dado la impresión de ser castigada por sus amigas – No es que sean unos monstruos.
- Pues esa mujer de cabello corto me dio miedo. Sus alaridos me provocaron escalofríos – dijo separándose ahora – La reina nos dijo que estaba preocupada por ti.
- Ya me ves – le regaló una amplia sonrisa – Estoy perfectamente – dobló los brazos hacia arriba para mostrar la señal de ser fuerte.
- Me alegro mucho – le sonrió y un sonido se escuchó entre las ropas de la morena – Lo siento, debo irme – ahora la chica le dio otro abrazo y se fue rápidamente. Venus dio un suspiro y se sintió mareada. Debía salir de ahí.
Caminó unos pasos por el pasillo, abatida. Discutir con las que tantas veces la acompañaron luchando y buscando la paz para su mundo, no era lo que más le agradaba pero el bienestar físico y emocional de su amiga era lo que le importaba por sobre todas las cosas. Siguió sin rumbo destinado hasta que llegó a una salida hacia las afueras del castillo, encontró una banca y se sentó pesadamente ¿De qué forma ayudaría a Serenity ahora? Sabía que debía esperar los resultados de la investigación pero confiaba en Amy y Taiki, después de todo eran los nerds más inteligentes que conocía. Se rio ante su pensamiento y sus labios se arquearon hacia arriba. Sintió entonces algo frío en su hombro y se asustó. Una lata se apoyó en su hombrera y el perfil de una cabellera plateada seguía cuando miró hacia arriba. Yaten veía al costado contrario para no verle la cara a la sorprendida Sailor.
- ¿La vas a tomar o no? – dijo en tono neutro.
- Sí… - le sonrió sin que él se diera cuenta – Gracias.
- Pensé que tendríamos que llevarte al hospital – dijo en tono burlón mientras se sentaba a su lado y acomodaba su casco entre ambos.
- Ha, ha – enfatizó en el ademán de la risa – Pues no, estoy bien.
- Me parece que eres afortunada – volvió a su semblante serio otra vez.
- ¿Qué dices?
- Tenoh hubiera sido capaz de estrangularte, aun siendo su aliada – la rubia tragó saliva.
- Es cierto – miro al horizonte – lo hubiera hecho. Pero sabe que ella la habría ayudado también.
- Todas ustedes están locas – declaró bebiendo de su propia lata.
- No tanto. Sólo somos dedicadas. Tú también te preocupas por tu reina ¿verdad? – abrió su bebida y la lata sorpresivamente estalló cubriéndola del líquido interno. Quedó empapada y lentamente se volvió hacia quien ahora la miraba tratando de contener las carcajadas y movía las manos frente a su rostro.
- Yo… no fui… lo juro – decía entre la risa que se le escapaba de los labios.
- ¡Idiota! ¡Mira cómo me dejaste! – se abalanzó sobre el platinado que logró por poco salvarse de las manos de la encolerizada rubia. Se echó a correr por el jardín mientras evitaba los centellantes destellos que escapaban de los dedos de la guardiana de Venus.
- ¡Te digo que yo no fui! – Grito justo cuando una fracción de una cadena casi alcanzó su brazo - ¡Estás demente! – sacó su espada y la dejó envolver por la cadena para detenerla. Forcejearon un momento pero pronto la rubia se rindió y se dejó caer al suelo, cansada mental más que físicamente.
- Arruinaste mi traje, tonto – dijo en un puchero sentada en el suelo y comenzando a tiritar. Él se recostó a su lado dejo en el suelo su arma.
- Vaya, te has vuelto fuerte – la admiró sin prestar atención a sus quejas.
- Por supuesto. No te dejes engañar por una cara bonita – dijo guiñándole un ojo.
- ¿Quién dijo que eres bonita? – espetó con falsa amargura. No recibió la respuesta que esperaba y se volvió hacia la rubia. Ella sólo veía al suelo, no parecía afectada. Simplemente miraba el césped que adornaba el jardín.
- ¿Alguna vez te conté porque fui la primera Sailor en ser reclutada? – preguntó de pronto cómo reaccionando de un trance.
- ¿Por qué habría de interesarme? – el platinado miró a un lado desinteresadamente al ver que ella había recuperado el habla.
- Artemis me dijo que era la reencarnación de Venus, la diosa del amor y la belleza – continuó sin prestarle atención al ácido interlocutor que, a pesar de mostrar poco interés, escuchaba atento el relato – Y que cuando despertara por completo recordaría mi vida pasada y mi misión.
- ¿También te dijo que usarías ese atípico traje de marinera?
- Algo así – recordó su traje de Sailor V – Usaba uno parecido a Sailor Moon, sólo que cubría mi rostro con una máscara. Claro que a los 13 años era una aventura emocionante – sonrió de una forma agradable.
- Supongo que sí – dijo bostezando, lo que pareció recordarle algo a la rubia.
- Me sorprende que, habiendo tenido un cuerpo de chica en el pasado, no sepas apreciar la verdadera belleza – agitó sus dorados cabellos salpicándole la cara a su compañero de los restos de la bebida.
- ¡Ay! Por favor, aquí las mujeres son mucho más agraciadas que las terrícolas – se sentó rebatiéndola – Y puedo probártelo.
- Adelante… - entrecerró los ojos celestes retándolo al tiempo que él se levantó de su lugar y se concentró unos minutos.
Un aura color verdoso rodeó su cuerpo y tras un destello brillante apareció una delgada chica de cabellos plateados, que parecía la hermana gemela de Yaten, frente a una sorprendida Sailor Venus. Luego la vio desprenderse de la armadura y quedar en una camiseta y pantalones cortos que le quedaban algo holgados. Extendió el brazo frente a los celestes ojos y le indicó que su piel era más tersa que la de las terrícolas aun estando en batalla. Agitó su cabello al viento diciendo que jamás encontraría un brillo igual en el pelo de una persona de la Tierra, luego volteó y le mostró su trasero diciendo que era más firme que las mujeres de su planeta y cuando finalmente le dijo que su busto tenía la medida perfecta para cualquier modelo terrestre, Venus tenía una vena hinchada en su frente que hasta le latía. Pero sonrió socarronamente, tomó la mano de la platinada y la llevó en dirección a su muslo sorpresivamente. Se detuvo antes del contacto poniendo nerviosa a la peli plateada, luego soltó su mano y le dijo que la extensión de sus piernas era perfecta para cualquier hombre que se le preguntara y elevó una de ellas hasta apoyarse en el hombro de la chica. Luego dio una vuelta alrededor de quien la miraba con ojos esmeralda agitando sus caderas y le dijo que su figura esbelta era mucho más atractiva que una flacucha sin gracia provocando una desagradable mueca en el rostro cubierto de mechones color plata. Tan pronto como Venus se detuvo, se despojó de sus zapatos y guantes, y comenzó a acercarse a ella, Healer comenzó a sudar y se paralizó ante su insinuante danza. La rubia se pegó tanto al cuerpo de la otra chica que podía sentir el retumbe de su agitado corazón en su pecho.
- Tu cuerpo podrá tener la medida perfecta para una mujer – dijo seductoramente mientras jugaba entre la comisura de sus labios y casi rozaba a estos - Pero el mío es de… una diosa – susurró haciéndole sentir su aliento cálido. La rubia sonrió viendo cómo su compañera fruncía el ceño y demostrando cansancio se sentó en el césped.
- Hace tiempo que no volvía a esta figura. Sólo, me agota un poco tener esta forma – dijo agitadamente la peli plateada justificándose.
- Ahora te puedes dar cuenta que puedo poner a mis pies a hombres y mujeres por igual – sonrió triunfal la rubia - En este caso… a los dos al mismo tiempo – rio a carcajadas. Yaten, que ahora había vuelto a ser él, sólo la miró molesto – A ver si me vuelves a decir que no soy bonita – le dijo a modo de desquite.
- Vamos, debes cambiarte. Estás empapada – levantó su armadura agilmente y camino rápidamente seguido de Sailor Venus quien ahora adornaba su rostro con una enorme sonrisa, orgullosa.
Ambos siguieron su rumbo cuando alguien más que había presenciado la escena salió de su escondite, con una sonrisa pícara y acomodándose el cabello rosa pálido dejándolo caer en su oscuro traje. Les lanzó una mirada y sonrió ante lo inesperado del resultado de su pequeña broma con la lata agitada, que en un principio fue para un caballero plateado.
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Estaban sentados bajo la sombra de un árbol, él abrazándola por la cintura apoyado en la corteza del tronco; ella recostada frente a él cobijada entre sus brazos. Sus manos entrelazadas no queriendo separarse y sus miradas conectadas al horizonte mirando sin ver, sintiendo la suave brisa encontrarse con su piel. Su vestido revoloteaba libre al viento y le hacía cosquillas en las piernas.
- Detesto romper la magia del momento – dijo tranquilamente en su oído y besando su cabello.
- Entonces no lo hagas, Seiya – respondió perezosa.
- Bombón – la regañó suavemente – No podemos quedarnos aquí para siempre. Aunque no me molestaría en lo absoluto – rio por lo bajo.
- Ah ¿no podemos? – contestó distraídamente mientras se volteaba para quedar de frente a él. Acarició su mejilla y lo vio cerrar los ojos disfrutando del contacto.
- No creas que me vas a intimidar sólo con tu mano en mi mejilla – dijo sonriendo y ella se acercó suavemente a su oído.
- Y ¿Qué tal esto? – susurró previo a depositar pequeños besos desde el lóbulo de su oreja hasta llegar a la comisura de sus labios y de vuelta.
- P-po…dría fun-cio-nar – sintió un escalofrío deslizar por su columna vertebral.
- Ves que sí se puede – murmuró encontrando la punta de su nariz con la de él.
- No me digas que simplemente estarás aquí sin decirle nada a nadie.
- ¿Por qué no? Ya he hecho suficiente en el reino cómo para que me exijan más – se cruzó de brazos y frunció el ceño.
- Me desagrada llegar a este punto pero no puedo dejar que ocurra esto – se levantó de su cómoda posición y luego de meditar un segundo continuo - Apuesto a que Tenoh estará hecha una furia al saber que te escapaste. Eso sin mencionar a… - se detuvo antes de continuar al sentir una opresión en su pecho y ver el rostro de la rubia.
- Lo sé – bajo la mirada – Pero no podía quedarme ahí. No después de saber que te había perdido – él fijo sus ojos en la que aún permanecía sentada a los pies del árbol y ahora bajo hasta quedar a su altura.
- Bombón… - le sonrió y acaricio una de sus mejillas – Mi dulce Bombón – depositó un suave y tierno beso en sus labios - Tenemos asuntos pendientes antes de poder dejar el resto atrás.
- ¿Cuándo te volviste el más maduro entre los dos? – le dijo burlona.
- Eso sucede cuando se pierde el corazón – A Serena se le escapó el aire, Seiya ahora era menos cauto con lo que le decía. Probablemente porque aún estaba dolido e inconscientemente buscaba desquitarse de alguna manera – Uno aprende a usar la cabeza – concluyó y ella lo abrazó, se apretó tanto que él llego a quejarse. Lo miró a los ojos hundiéndose en ellos.
- Ella tiene tus ojos… - Él sonrió de una manera que no había visto hasta ahora – Es una chica muy agradable. Hiciste un gran trabajo – lo besó ligeramente, parecía no cansarse ahora.
- También era muy traviesa – declaró orgulloso.
- No me imagino quién debió ser su padre
- La hubieras visto – decía emocionado - Una vez se perdió y la buscamos por toda la casa hasta que la encontré en un árbol. Resultó que un polluelo había caído y lo volvió a poner en su nido. Su madre casi se desmayó al verla a diez metros del suelo y…
- ¿Qué ocurre?
- Nada
- Ella te quería mucho ¿verdad?
- Sí… - suspiró
- Sientes… que le hiciste daño.
- No, no es así. Siempre fui sincero con ella - dicho esto se levantó del suelo para no continuar con una segunda pregunta.
La ayudó a levantarse y tomó con fuerza su mano. Ella retuvo su partida pues temía volver. Después de todo lo que le costó llegar, ahora no quería partir ya que la invadía el temible sentimiento de perderlo. Tomo su cintura y la atrajo una vez más. Besó su frente, mejillas y la punta de su nariz para llegar finalmente a sus labios que ahora lentamente se dio el placer de recorrer e invadir. Sutil, paciente, le dio tiempo para reaccionar y así fue. Recibió de vuelta pero con más ímpetu, ese que te dice "no te vayas" y "tengo miedo". Pero en este estado de ensoñación, en este mundo tan efímero no podrían solucionar lo que les quedaba por delante, que no era más que una nueva y muy temida separación. Lentamente se separaron y se miraron una vez más pues ahora no se cansaban de hacerlo.
- No quiero irme jamás – se lanzó a sus brazos sin medir su fuerza y ambos cayeron rodando por la colina. Abrazados y riendo de lo felices que sentían de poder compartir esos pequeños momentos que hacen tu vida más dinámica y agradable - ¿Crees que podríamos quedarnos un poco más antes de averiguar cómo regresar? – pregunto de una manera tan tierna y con ojos tan suplicantes que no tuvo el valor para negarse y asintió con la cabeza. Estos serían los momentos de recompensa adelantada por lo que vendría, y retrasada para lo que ya habían pasado. Así que Seiya se dejó llevar.
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... continuara
Holas
Este capi esta más largo porque el anterior fue demasiado cortito pero espero haber compensado lo hecho... jiji
Nuevamente les agradezco sus lecturas, comentarios, favs y demases. Confieso que al principio tenia cero ideas para continuar pero en la marcha se van dando las cosas y qué tal... creo que es entretenido este juego :D
Ahora las respuestas a sus reviews que con alegría leo:
Rogue85: Muy agradecida de tus palabras. Y sí, tienes toda la razón, Seiya si esta en otro plano y Serena llegó hasta ahí. Pronto se tendran que separar de nuevo pero vamos a ver que se me ocurre para que se vuelvan a encontrar. Eso de hablar de los ex, bueno no es muy cómodo pero ambos saben que vivian con personas que eran muy queridas y respetadas, y ninguno quiere romper esa linea pero de que hay curiosidad sí que la hay. Besos. Bye
SeleneKouChiba: Nena, que bueno que te haya gustado. He tratado de ser justa con Darien pero en el fondo no me sale jejejejje tenia que escribirle alguna cosilla odiable porque no me nace hacerlo el héroe aunque al principio era un aporte. Y bueno Sei esta muerto y todas sabemos que no hay manera de escapar de la muerte... ¿o si? Bueno por ahora no lo he pensado. Saludos. bye
Talantia: Siiiiiiii se besarooonnnnnnn! No me pude aguantar la emocion de encontrarlos y que no hicieran nada. Es como terminar el regimen con un pastel de fresas... irresistible! Nos leemos, :D bye
Yuuki Miaka-chan: Gracias, eso esperaba. Poder llegar a su ser tan Seiyistico ajajaja palabra nueva. Espero este te haya gustado. Nos leemos bye
Demencia: Querida aquí estoy cumpliendo para no retrasarme :D Ahora lo extendí un poquito para que no quedemos con gusto a poco. Ojala te haya gustado. Nos leemos Bye
PaulaLunatica: Neaaaaaano te preocupes! Esas cosas pasan lo bueno es que pudiste pasar y leiste dos capis al mismo tiempo. Aqui siguieron Mina y Yaten pero en una forma diferente... hubo competición jajaja pero veremos quien gana. Además el pobre Seiya que ahora piensa más las cosas se ve complicado pero feliz son emociones encontradas. Sigue leyendo. Nos vemos por ahi. Bye
Gracias nuevamente.
Les invito a decirme que opinan, siempre es bueno saber lo que piensan los lectores y esta es una fuente muy rica de expresiones.
Nos leemos
Bye :D
