Lo que llevo por dentro.

Los personajes de la serie le pertenecen a Naoko Takeuchi. Yo escribo sobre ellos porque me entretiene.


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Sailor Saturn veía a los dos individuos dar vueltas, hacer formulas y mezclar ingredientes extraños en las probetas. Sailor Mercury y Taiki parecían hacer un buen equipo y la peli azul se veía muy contenta de trabajar con él. Tal vez porque nadie comprendía su idioma en el reino entero y probablemente se sentía sola e incómoda en un lugar donde no puede compartir sus conocimientos más que en una cátedra o conferencia.

- Esto tiene muy buenas posibilidades de funcionar – dijo el castaño.

- Bueno, es lo mejor que hemos hecho hasta ahora – contesto su compañera.

- ¿Puedo irme ya? – resopló la de cabellos oscuros al ver que no ayudaba en nada.

- Ya casi – respondieron ambos al mismo tiempo.

Rayos, pensó la chica que jugueteaba con un par de tubos de ensayo que le habían dado para que se entretuviera. Cómo si fuera una niña. Le molestaba que Plut la sobreprotegiera tanto, sobre todo porque la reunión de las Sailor también le incumbía. Miró hacia una ventana que daba al jardín para ver si se distraía pero nada. Pensó en el regaño que se estaría llevando Venus en ese momento y cuando ya mezclaba por novena vez el líquido azul con el rojo para verlo convertirse en una gama de violeta tan variado que era maravilloso observar ese espectáculo en un tubo de ensayo.

- ¡Nos vamos! – exclamaron juntos otra vez para alarmarla y dejando caer el tubo cristalino de sus manos dejo un desastre en el suelo al cual Taiki resto importancia en ese momento.

- Realmente lo siento… - decía avergonzada la chica de cabellos y ojos profundos pero una sonrisa amable fue la respuesta del castaño que nuevamente le dijo que no se preocupara por el incidente. Ahora tenían otras prioridades. Sonrojada la Sailor de la destrucción sólo miró al suelo y siguió caminando. Pasaron por varios pasillos y en lo que caminaron, escuchaban varios ruidos entre una de las habitaciones.

- ¡Eres un completo idiota! – acuso una voz femenina. Los tres se detuvieron ante el escándalo.

- Lo malentendiste, maldición – Taiki puso doble atención al oír la segunda voz.

- ¡Ahora me dices tonta! – y se escuchó una pausa interminable para los curiosos.

- ¡A veces lo eres…! – la segunda voz se detuvo de golpe y estalló la primera otra vez

- ¡Entonces no me vuelvas a hablar! – y se escucharon fuertes pisadas hacia la puerta.

Los espías trataron de agruparse para fingir que hacían alguna cosa. Y con sorpresa vieron a una chica rubia ataviada en un corto vestido estilo griego azotar la puerta tras de sí y encaminarse hacia alguna parte cuando se percató de que tenía compañía en el pasillo. Lentamente se volteó para ver de quienes se trataba y ambas Sailor junto a Taiki vieron el rostro pasmado de Venus encontrarse con ellos.

- ¡Hola chicos! – sonrió ampliamente como si nada hubiera pasado.

- ¡Venus! – exclamó Saturn que trataba de pensar que decirle - ¿Qué le paso a tu traje?

- ¡Eh! Bueno, pues, se empapó y tuve que… cambiarme – dijo con dificultad.

- Porqué se empapó… - inquirió Mercury.

- ¡Veo que ya salieron del laboratorio! – interrumpió la rubia riendo nerviosamente.

- Sí – contesto Taiki – Ahora íbamos a hablar con la Reina Kakyu.

- ¡Entonces vamos! – exclamó animosamente Venus y tomó a ambas Sailor de los brazos para arrastrarlas con ella. Avanzaron un par de metros cuando Taiki se quedó atrás.

- Adelántense ustedes. Las alcanzo en un momento – y volvió sobre sus pasos.

Las tres compañeras caminaban escuchando la explicación de Mercury, cuando llegaron al salón principal y quedaron estupefactas al ver quien acompañaba a la pelirroja soberana de Kinmoku.

- Que demonios – fue lo único que pudo articular la rubia antes de quedarse muda.

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Despertó a la brisa vespertina con una nueva sensación. Una que jamás había experimentado en su vida. Y esta era provocada por la mujer que ahora dormía plácidamente acurrucada entre sus brazos. La miro detenidamente y recorrió su rostro dormido, la examino por todos sus rincones. Llegó al final de su cuello y sin querer miró más allá. Se sonrojó al sentir que estaba excediendo su confianza y estuvo a punto de desviar su mirada cuando, en un movimiento sutil ella se acomodó apretujándose aun mas contra él, dejando ver en el fondo de ese provocador escote el interior en que la tela jugueteaba con la piel. Al ver el espectáculo sus mejillas ardieron ante sus lascivos pensamientos y rápidamente se levantó de su cómoda posición provocando que la rubia durmiente se sobresaltara en su lecho.

Algo aturdida se vio a los pies de un árbol y su acompañante en frente mirando al horizonte perdido entre quizás qué pensamientos. Frotó sus ojos y se adecuó a la luz, para luego levantarse con pereza y abrazarlo cariñosamente por la espalda.

- No me abandones – dijo con un puchero invisible para él – Deseo aprovechar cada segundo contigo antes de… - se detuvo ante sus palabras no deseando decir lo que ambos sabían. Y temían.

- Lo sé – dijo el moreno con la brisa chocando en su rostro y se dio media vuelta para quedar frente a ella – Pero no pensemos en eso ahora ¿quieres? – se acercó para besar ligeramente su frente. Ella lo miró incrédula.

- ¿Qué no eras tú el que quería hablar del tema?

- Sí, pero eso no significa que no pueda aprovecharme de ti ¿verdad? – la rubia se sonrojó sin más y llevó las manos a sus mejillas, avergonzada, mientras él sonrió con arrogancia y luego liberó una suave carcajada. La acercó por la cintura y la estrechó contra sí. Acarició su cabello entre sus odangos y se dio tiempo para recorrer del cuello a su espalda. Ella recibía expectante las suaves caricias y acurrucada en su pecho, disfrutando del roce de la tela suave de su camisa, pareció perderse en un momento sublime. Estaba absorta entre sus ligeras caricias, dejándose llevar por el agradable contacto que alcanzaba a tocar su piel en pequeños tramos. De pronto la calidez de su extremidad se sintió más debajo de su espalda y se sobresaltó

- ¡Seiya! – lo llamó en un murmullo.

- Dime, bombón – pregunto con sus ojos cerrados, también deleitado por el momento.

- Yo quiero… - elevó su mirada para encontrarla con la de él. Se detuvo en sus ojos que la absorbieron por completo. Ahora bajó por su rostro buscando el umbral de su voz para acoplarse a ellos. Su respiración comenzó a aumentar de intensidad. Se sintió más atraída hacia él. Rodeo su cuello con los delgados brazos.

- Sí… - contesto seductoramente y elevó su mano para encontrarla con la tibia mejilla de la rubia que al contacto sonrió y un destello en sus ojos se hizo presa de ellos. Lucero que contagió al moreno y al instante se perdió entre sus orbes celestes. Terminó de acariciar la ruborizada superficie y suavemente se dirigió a sus labios, carnosas puertas que medio abiertas y jadeantes pedían unirse a las suyas. Exigiendo por el anhelado encuentro que ahora no terminaba de satisfacerle y que contrariamente pedía por más cada vez. Con cada latido su deseo se incrementaba. Pero ¿por qué?... ¿porqué no saciaba su sed de una vez si la veía suplicar por su contacto con cada poro de su ser? Su mirada profunda que ahora se hacía más densa lo invitaba a degustarla pero él sólo la observaba. Como disfrutando su creciente dolor siendo un simple espectador que perversamente la hacía sufrir.

En un momento ya no pudo más y le lanzó al encuentro con sus labios. Sin embargo él la apartó sonriendo maquiavélicamente.

- ¡Porqué! – le quiso gritar más su voz no salió de sus labios.

- Porque me dejaste – contestó él seriamente, aunque ella no dijo nada él pareció escuchar.

- Pero… - su voz inaudible pareció escucharla en su mente

- ¡Me dejaste ir y me rompiste el corazón! – ahora su imagen se fue desvaneciendo y su voz fue cambiando a una que dejo de reconocer.

- No…

- Ahora es mi turno de verte sufrir – declaró con una intensidad en su tono que desconoció. Ella se tapó la boca asustada e intentó hablar otra vez. Buscó al moreno pero ya no estaba junto a ella. Miró a todos lados y una vez más intentó gritar, cuando ya comenzaba a desesperarse pues este mundo se volvía más extraño cada vez, escuchó un débil murmullo.

- Serena… - una voz casi imperceptible.

- "Aquí estoy" – pero nada fue emitido. Se dio cuenta que estaba soñando aún.

- Bombón… – escuchó ahora con más claridad. Era Seiya, sabía que no la dejaría ir. Él no.

- ¡SEIYA! – ahora salió de sus pulmones como un suspiro tras buscar el aire que se había escapado de su interior.

Abrió los ojos asustada y se vio entre sus brazos. Aquellos que la sostenían fuerte y sin vacilación.

- ¡Bombón, me asustaste! – exclamó él al verla despertar al fin.

- ¡Seiya! – se abrazó a su cuello con fuerza.

- Bom…bón… necesito… aire – decía con dificultad ante la aberrante fuerza de la mujer.

- ¡Lo siento, lo siento! – exclamaba una y otra vez.

- Está bien – dijo liberado al fin – Estabas dormida, está bien.

- ¡No! ¡Perdóname por…! - se detuvo a mirar al suelo – Por dejarte… por haberte visto partir sin detenerte… por hacerte sufrir… por… por… – densas lagrimas surgieron de sus ojos.

- ¡Ya basta! – la interrumpió y la atrajo rápidamente hacia él.

- ¡Lo siento! Fui una persona horrible…

- No, no lo eres – la consolaba – Escúchame- la hizo mirarlo – Eres una hermosa persona. Todos cometemos errores.

- Pero… jamás intente buscarte… lo siento… yo… yo te… te a…

Intentó terminar con dificultad pero los labios del antaño cantante sellaron su discurso. Juntos bailaron al compás de una pasión naciente que unió sus almas en una danza cómplice que no dejaron en un tiempo. Sólo interrumpiéndose para repletar sus pulmones con aire y regresar a su ritual. Las manos buscaban un nido, sus prendas se fundieron entre ellos y la música de sus labios hizo eco en sus almas hambrientas del otro. Entrelazar sus brazos ya fue un paso más para seguir diciendo sin palabras que buscaban más. Ahora con pasión y ternura intercalada los besos se hicieron crecidamente intensos, y las caricias más posesivas, desgarrando la necesidad de entregarle al otro todo lo que había en sus pensamientos, deseos y emociones guardadas por años. Sintiendo que fuera más tiempo que el pasado. Se encontraban y alejaban, saludando a su contraparte con cada liberación entre los labios, dejando marcas en sus cuerpos del impresionante calor que comenzaron a sentir.

La sensación fue tan intensa que tuvieron que separarse un segundo, solo para mirarse y adivinar que ambos deseaban que ese brillo deslumbrante que descubrieron en el otro no se apagara jamás. Él la miró de forma intensa y de pronto hizo una mueca graciosa. Ella torció el rostro y vio a su compañero sonreír.

- Bombón… estás brillando – le dijo con una carcajada atorada en la garganta.

- No seas así – le reflectó – Tú también estas todo rojo – apuntó a sus mejillas.

- No… en verdad. Estas brillando – le dijo ahora con preocupación.

- ¡Qué! – se miró, y efectivamente una luz dorada se apoderó de su cuerpo levemente.

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Hola... se que quieren asesinarme de muchas formas pero...

Primero: un millón de disculpas por el retraso.

La razón?

Me robaron mi apreciado notebook con mi trabajo de la pagina y de la uni también. Algunas chicas lo sabían pero debía hacerlo publico de alguna forma para que supieran que no es intencional la demora :(

Segundo: El capitulo es muy corto porque les debía una actualización y una disculpa y acabo de salir de mis proyectos mas grandes de la U.

Espero que la intensidad del capi lo valga xD

Los reviews tratare de responderlos pronto

Ahora espero que no me quieran matar xD

Adoro que les guste esta historia y me entretengo mucho escribiendola pero ya saben la razón de mi invisibilidad actual. Espero poder seguir pronto

Ahora quedaron muchas preguntas en el aire pero prometo que en la proxima entrega las respondere como corresponde

Un abrazo!

Bye!