ROBOTS:
LAS PRECUELAS
Este fanfic ha sido presentado
por Dimitrix Enterprises
y Dimitrix Inc.
SEGMENTO 2: EL PODER DE LA BUROCRACIA
Una gran tormenta azota la prision de Máxima Seguridad de Zerodome.
Dentro de la prision todos los prisioneros se hallan en sus celdas intentando de dormir pero algunos se mosquean con el sonido de la lluvia y de los truenos haciendo que se pongan como locos, van lanzando gemidos y algún que otro reproche como para intentar de llamar la atención. Uno de ellos era Tim el guarda ahora mas conocido como Tim el preso que se hallaba metido en su pequeña celda intentando de dormir a duras penas ya que se hartaba de la manera de quejarse de los demás presos que no le dejaban un solo momento dormir.
-Hola, ¿podría alguien insistirle a estos idiotas que dejen de quejarse porque algunos queremos dormir de una maldita vez? -pidió protestando con tal de que alguien le escuchase.
-¡Callate la boca Tim el preso -le reprocho otro preso.
-¡Callate tu! Ja ja ja -se puso a reirse como un loco y dando vueltas por el suelo.
En la alta torre de la prision se encontraba el alcaide Ivon Fortress cenando tranquilamente en su enorme despacho, tenía un plato con una chuleta de fierro a la que iba cortando parte por parte, corto un trozo y entonces se lo llevo a la boca, lo degusto plácidamente.
-¿Sabes una cosa Owen? -le pregunto a su mano derecha-. Esta es la mejor chuleta de fierro que he probado en un mucho tiempo, ¿y sabes porque es la mejor?
-¿Porque señor? -inquirió interesado el guardia jefe Owen Grill que se encontraba sentado en el sofá de la esquina leyendo el periódico con total tranquilidad.
-Porque esta chuleta se ha conseguido con sudor y mucho aceite desperdiciado, imaginate esto, piensa en lo mucho que la mayoría de los robots hacen para poder conseguir una chuleta de este tipo, demasiado, hacen demasiado, y aún así, se consigue algo tan beneplácito como esto -le explico dando su opinión al respecto sobre las chuletas de fierro.
-¿Adonde quiere ir a parar señor? -le miro escépticamente al saber muy bien que no le estaría dando ese argumento a menos que tuviese que ver con algo importante.
-Hemos llegado demasiado lejos para ser lo que somos, fijate en mi, tengo un trabajo respetable manteniendo encerrados a todos esos cretinos del resto de la civilacíon, tengo traje, tengo dignidad, y tengo mucho patriotismo pasando por encima de mis engranajes, y tu también, fijate bien, te has convertido literalmente en mi mano derecha porque me caes tan bien que no sabría que hacer sin ti -aclaro justificando el hecho de que lo que interesaba era en que habían acabado convirtiendose a partir de todo el buen trabajo que habían mantenido hasta ahora.
-Pues buscarse a otra mano derecha -añadió irónicamente.
-Si, eso es cierto -afirmo convencido de esa mención ambigua-. Pero al menos tu eres uno de los pocos que al menos saben lo que se tiene que hacer en una situación como esta.
Esbozo un risa falsa de incredulidad al oír eso.
-Algún dia de estos vamos a tener que acabar dando lo mejor de si ocurre un motín -agrego.
-Jamas de los jamases dejare que suceda un motín en mi prision, nunca, lo juro por mi medalla al honor que no permita que esto se salga de descontrol -decreto señalando su placa en el traje como para dejar que era su prision y se iba a quedar con las normas que tenía impuestas.
-Bien por eso -levanto el pulgar en señal de afirmación.
Le devolvió el gesto alzando su vaso al saber muy bien de lo que hablaba.
-Señor -alguien empezo a golpear la puerta por el otro lado.
Ambos se miraron escépticamente al hacerse una idea de que esa voz solamente podía significar en una cosa, siguieron golpeando la puerta por el otro lado con tal de que la abriesen.
-Abrele -le pidió a Owen ya que estaba ahí cerca.
Se levanto al instante y ahí entonces le abrió saliendo un joven guardia sobresaltado.
-¿Que sucede? -le pregunto levantando sus gafas para ver mejor.
-Señor, no se como decirle esto, pero... ha hablado -mencionó alzando sus manos en señal de estar mas sobresaltado de lo que ya estaba.
-¿Hablado? -se cuestiono esa mención.
-Si, ha hablado.
-¿Quien? El mamon de Crackpot que nunca para de estar parloteando todo el rato -dijo vacilante y entonces ambos se pusieron a reirse incrédulamente al oír eso.
-No, no me refiero a ese, me refiero a ese cabron que lleva cinco años sin decir nada -les aclaro justificando que se trataba de otro individuo importante.
Ahí entonces tuvo un presentimiento de lo que quería decir en realidad.
-¿Ha hablado? ¿Él ha hablado?
-Ha hablado señor, al final lo ha hecho.
Le dirigió la mirada a Owen del cual él tenía una mirada seria como de saber muy bien de que hablaba, frunció seriamente el ceño y entonces él se levanto decidido a investigarlo.
··
El joven recluta acompaño a Ivon y a Owen por todo el pasillo principal donde se encontraban las celdas con los reclusos gritando y chillando sin parar al ver que el alcaide que los había mantenido encerrados durante tiempo se encontraba por ahí paseando tranquilamente como si nada.
-Eh señor Alcaide, ¿sabe cuantos robots se necesitan para desarmar a un cabron como usted? Solo uno, y ese soy yo -reprocho amenazantemente uno de los reclusos, este se puso a reirse.
Siguieron adelante ignorando a los reclusos ya que tenían otro asunto importante ahora mismo.
-¿Como ha pasado? -le pregunto al joven recluta.
-Estaba recogiendo la comida en la bandeja, se lo había comido todo sin dejar una sola miga cuando entonces me gire y oí que me decía: Gracias.
-¿Gracias? -critico Owen.
-Si, así es, lo repitió como dos veces para que lo entendiese.
-Pues yo no creo que eso sea hablar -opino Ivon tomándoselo como algo no muy importante.
-Ya, pero entonces me dijo algo mas, algo con rabia.
-¿Que te dijo? -le apoyo su mano encima del hombro para que se lo dijese con total sinceridad.
-Me dijo que corriese, que corriese como si le estuviese persiguiendo porque iba a acabar metido en un chatarrero como el de su madre -añadió honestamente.
Aquello hizo que ambos se mirasen al ver que ahora el asunto era mucho mas serio.
-Ese tío esta loco, pensaba que me iba a matar -dijo el guardia sintiéndose aterrado.
-Descansa, de esto me ocupo yo -le pidió que se marchara por su bien y entonces acepto marchándose por donde vino, ahí entonces le dirigió la mirada hacía Owen.
-¿Que hacemos señor? -pregunto susceptiblemente.
Ivon se quedo rígido como asimilándolo y entonces dijo:
-Voy a hablar con él, quiero resolverlo -acoto decidido a comprender el asunto en si.
Llegaron al fondo de toda la sala dirigiendose hacía la puerta blindada que había en medio, Owen se acerco al panel que había en el costado y entonces pulso el pulgar sobre el rectángulo turquesa, la maquina empezo a escanear la huella y entonces se puso rojo, la puerta se abrió en dos hojas que se levantaron en forma de diagonal revelando un enorme fondo negro. Asomaron la cabeza observando que mas adelante se encontraba un puente luminiscente con un sujeto parado en medio y que ni se inmutaba, se miraron seriamente al saber bien donde se estaban metiendo.
-¿Quiere que le mande alguien mas señor?
-No, déjamelo a mi, si algo malo sucede, estoy preparado -indico enseñando que tenía sus revólveres metidos en su cinturón, hizo un gesto con los dedos como de estar listo para la acción.
-Yo estaré aquí -acoto cumpliendo con su cometido.
-Muy bien, pero si algo malo sucede, cierra la puerta, ¿de acuerdo?
-¿Y que pasara con usted? -se cuestiono
-Mantenlo cerrado, solamente eso, pase lo que pase, oigas lo que oigas, no te metas -le advirtió con total seriedad para que entendiese lo que tenía que hacer.
Owen se cuestiono esa idea ya que no iba a dejar que su alcaide muriera a manos de aquel loco que se encontraba mas adelante, pero conociéndole de sobra podía entender que no le pasaría nada a menos de que resolviese el asunto antes de que el otro lo empezase de mala manera. Lo dejo estar y entonces marcho metiendose al otro lado de la enorme celda.
Fue cruzando aquel puente estrecho rodeado de paneles azules que hacían que la mayor parte de la celda estuviese iluminada, toda la celda era una esfera abovedada con un fondo negro por donde se podía notar que había una altura de 12 metros, siguió avanzando lentamente hasta llegar al fondo donde se encontraba una plataforma circular con el detenido levantado y vestido con un traje naranja para señalar que era un recluso.
-Levanta la cabeza Ratchet -le ordeno soberanamente.
Phineas T. Ratchet levanto la cabeza mostrando que le faltaba la aleta que tenía en la cabeza, se había cambiado el casco de su cabeza por uno que le hacía la cabeza completamente plana, alzo la mirada y entonces puso una sonrisa ingenua, luego dijo:
-Bienvenido señor Fortress -le saludo con un tono autocompasivo.
-Joder, si es verdad que has hablado, cinco años, ¿porque ahora? -le pregunto absorto al ver que había sucedido tal cual como le habían mencionado.
Se enderezo y entonces se bajo del pedestal circular en el que estaba apoyado, fue avanzando unos pocos pasos hasta que ya no pudo mas, tenía una cadena atada alrededor del cuello, la cadena estaba incrustada en un soporte que había al final de la pared.
-¿No puede aflojarme un poco las cadenas, me matan demasiado?
-Nada de trucos Ratchet, ¿que le has dicho a uno de mis guardias?
-¿Porque te importa tanto eso? -critico egocéntricamente.
-En esta celda todos están adiestrados para no soportar ningúno de los comentarios insultantes de los demás guardias, pero en este caso ha sucedido algo distinto, ¿que le has dicho a ese guardia que solamente te recogió la comida para que le hayas hecho huir despavorido?
-Solamente le dijo lo que tenía que escuchar.
-Le dijiste que corriese, ¿te suena eso de algo?
Se quedo rígido sin apenas pestañear cuando entonces dijo:
-Quizás me haya precipitado un poco.
-De precipitado nada, lo has dicho con ganas, ¿porque? ¿Porque después de cinco años has soltado la boca y has dicho eso, que explicación ahí?
-La única explicación es que estoy encerrado injustamente en esta celda siendo tratado como un delincuente, ¿de vera cree que necesito una explicación para haberle dicho eso?
-¿Lo hiciste para llamar la atención? ¿Lo hiciste para que yo viniese? ¿Es eso?
Se quedo firme de vuelta como fingiendo que no había nada raro.
-¿Sabes que puedo dejarte de dar de comer por una semana como no me digas nada verdad?
Se puso a reírse a carcajadas delante de él, Fortress puso una mirada ingenua como pretendiendo asimilar porque se reía de aquella forma, pero algo indicaba que sabía algo y todo esa actuación que estaba haciendo era simplemente para ocultar algo importante.
De pronto se callo lanzando unas pocas risas que apenas podía aguantarlas.
-Oh señor Fortress, usted es tan gracioso.
-Es Alcaide Fortress maldito pedazo de escoria, y ademas, estas aquí encerrado porque tu y tu madre planeasteis la destrucción de Ciudad Robot y la aniquilación de cientos de robots oxidados, suerte de que ese chico Hojalata cambiase las cosas porque sino, ahora mismo tu estarías sufriendo un castigo mucho peor que este -le argumento hacíendole entender que estaba ahí por una cierta razón especifica que parecía no comprender del todo.
-Ese Hojalata jamas debió de meterse en mis asuntos.
-Lo se, y me alegro de eso -indico poniendo una sonrisa ingenua para contradecirle.
Cambio su expresión a una mirada vacía como de querer ignorar ese gesto que hacía.
-¿Te das cuenta de que todo esto ha empezado por culpa tuya verdad?
-La culpa es de mi madre que quería acabar con todos los oxidados, tanto que puso a mi padre colgando del techo por inútil, pero al menos no lo hizo conmigo, él me dio una oportunidad, me dio una oportunidad para ganarme algo mejor, y entonces me enseño el poder de la burocracia.
-¿Él poder de la burocracia? -se intrigo al oír esa mención.
-Si, el poder de la burocracia, ya sabe, hacerse el poderoso por encima de aquellos que se creen que pueden controlarlo todo, cuando en realidad lo único que controlan es aquello que pueden manejar fácilmente, yo lo que hice fue controlar a las compañías de creación de actualizaciones que en vez de haber estado creando nuevas mejores siguieron construyendo las mismas cosas chapuceras que ya tenían desde hace varios años, ¿porque cojones hacen eso? ¿Porque?
-Lo hacen, porque a nadie le interesa ser moderno, a todo el mundo lo único que le interesa es ser lo que son, tanto si son chapuceros como un montón de chatarra andante, pero no, tu jamas lo comprenderás, porque vives con todos los lujos del mundo y como jamas has sabido vivir de la miseria tu jamas te harás idea de lo que se siente vivir con ellos, y por eso mismo, te ha caído esto, te has quedado encerrado aquí conmigo por haberte comportado como un gilipollas -le explicó Fortress hacíendole entender la razón de porque estaba encerrado en esa celda cuando podría haber seguido estando donde estaba antes.
Ratchet se enderezo de vuelta poniendose en una expresión autoritaria.
-Dime, ¿cuéntame mas sobre ese poder de la burocracia, de que sirve exactamente?
-El poder de la burocracia es una manera de hacerse con una compañía que vende cierto tipo de productos que le hacen ganarse millones de dólares tras estar usando un cierto tipo de autoridad sobre los compradores y sobre aquellos para los que trabajan, si no juegas bien tus cartas acabaras perdiendo y no te quedara nada, y yo jugué bien mis cartas, me hice con la compañía de Gran Soldador cuando este se marcho, ahí empece a aprovecharme y hacer lo que el viejo gordinflón nunca hizo, crear un nuevo estilo de actualizaciones mas asequibles para la nueva época, cosa que logre, sino fuera porque los demás robots de la zona se estaban revelando a medida que un 5% de ellos se estaban cayendo a pedazos, por eso metí las barredoras, para que se los llevasen a todos al chatarrero y los quemasen de una vez por todas, así entonces yo habría tenido mucha mas importancia de lo que cualquier otro jefe podría haber tenido -argumento resumiendo todos los hechos relacionados con la burocracia y de como funcionaban, así fue como se hizo el jefe de la compañía de Gran Soldador y se aprovecho de todo el mundo.
-¿Eras un Dios verdad? -objetó poniendo una sonrisa ingenua al ver por donde iba.
-No, los dioses están en las nubes, yo solamente era un jefe, un líder, un hombre dispuesto a sacrificar todo lo que tenía para tener mucho mas, dinero, actualizaciones, fama, y mujeres, ay, eso si que eran buenos tiempos, lastima que Hojalata me lo quitase todo -aclaro poniendo una expresión de disgusto al acordarse de como había acabado toda su gloria.
-Si, una lastima, pero... te lo merecías.
-¿Me lo merecía?
-Si, fijate bien, te hiciste con una compañía que ya estaba bien como estaba, todo el mundo adoraba lo que hacían, hasta que de pronto Gran Soldador desapareció misteriosamente, pero hay algo que no entiendo de todo eso, ¿como hiciste para que ese "gordinflón" se esfumara?
-Cuando empezaron las redadas por la falta de buenas actualizaciones, Gran Soldador quedo reñido bajo una gran depresión, ahí entonces yo me metí y le insistí en que le dejase la compañía a otra persona, a alguien en quien confiase, y ese era yo, en aquel entonces yo era un poco mas joven e ingenuo, me caía bien, era mi mentor, pero después de sus impertinentes ideas empece a cansarme de todo eso, sentía que aquel viejo se había vuelto un autentico pesado jodidamente insufrible, tenía que quitármelo de encima, así que entonces me metí en su cabeza y le di la idea de retirarse, pero sabía que aunque se retirara todo el mundo me habría reprochado que regrese, así que entonces decidí tomar la idea de hacer creer que él seguiría estando en la compañía cuando en realidad lo mande a refugiarse en su casa ya que sabía bien que era lo bastante tonto para quedarse escondido ahí por toda la eternidad, y funcionó, por un tiempo.
-¿Y después de eso te volviste el jefe de todo no?
-Me volví el hombre que mi madre quería ser, pero a pesar de todo eso me quede halagado, lo tenía todo, fama, fortuna, atención, y todas las mujeres que podía desear, aunque eso duro muy poco.
Ivon asintió pensativo al ver donde estaba yendo a parar todo lo que le estaba contando, se conocía de sobra toda la historia, pero viéndolo desde su perspectiva le resultaba mucho mas interesante.
-¿Sabes una cosa Phineas?
-Ratchet, si me lo permite.
-De acuerdo, Ratchet -se rectifico, a pesar de todo lo que me estas contando, hay una cosa que aún sigo sin entender, ¿si lo tenías todo? Porque seguías haciendo caso de tu madre.
-Porque ella estaba encima de mi, ella me tenía controlado, tenía controlado a mi padre, pero a pesar de todo siempre supe como animarla, dandole aquello que mas le gustaba, le regale las barredoras de ultima generación, unas que podrían barrer por completo a todos los oxidados de una vez por todas y así entonces reinaríamos como los auténticos amos de la perfeccíon, yo sería el nuevo jefe de todo un mundo nuevo, mientras ella se haría cargo de todo, pero Hojalata y sus amigos me lo quitaron todo y ahora tengo que vivir atado aquí por nada.
-¿Por nada? -frunció el ceño extrañado ante esa mención.
-Si, ¿que pasa con eso?
-Te sigues sin dar cuenta del problema ¿verdad? Te hiciste con el control de una empresa que actuaba como el centro de todo Ciudad Robot, quisiste matar al jefe original, y creaste tus propias maquinas de matar para liquidar a un montón de robots que apenas habían hecho algo en sus vidas, y lo peor de todo, quisiste apoderarte de la ciudad para hacerla a tu imagen y semejanza, eso para mi, es ser un dictador, y tu, has acabado así por culpa tuya, solamente tuya -le concreto poniendo todos los hechos que le hacían ver como el autentico criminal que era en realidad.
Ratchet ni se inmuto, se quedo con esa cara rígida como de guardarle rencor por lo que le estaba contando sobre lo que había hecho, y parecía no gustarle mucho.
-¿Vas a admitir que te equivocaste con tus propias decisiones?
-No, pero si pienso decirte una cosa.
-¿Él que? -cambio su expresión a una amarga al tomar eso como una provocación.
-Puede que me haya quedado sin la empresa y sin madre, pero eso no significa que este solo.
Aquello hizo que Fortress tuviese el miedo de pensar que tenía un complice fuera de la celda.
-¿De que estas hablando? -le pregunto en señal de exigirle que le diese una respuesta.
-Veras: mi madre, fue criada en uno de los peores lugares de esta ciudad, un suburbio que ahora me parece que ya no existe, pero antes de eso ese lugar era pura maldad, era un lugar donde todo aquel que se metiese podría acabar convirtiendose en su propio enemigo, mi madre aprendió de toda esa gente y cuando supo bien en que se estaban convirtiendo, se dio cuenta de lo que tenía que hacer.
-¿Que hizo exactamente? -se empezo a interesar por la historia.
-Empezo a juntar a su propio grupo de robots desalmados que nunca antes habían hecho algo útil en sus vidas, los recluto y los obligo a trabajar con ella a cambio de darles un nuevo mundo en donde ellos pudiesen vivir plácidamente, creo la Chop Shop para así mantener a todos los robots como ella trabajando juntos y que así algún dia pudiesen haber dado lo mejor de si, y casi lo consiguió.
-¿Te refieres a todos los trabajadores de la chatarrería del subsuelo?
-Si y no, todos los trabajadores acabaron muertos o destrozados a causa de la gente que junto ese maldito niño Hojalata, pero ellos no eran los únicos, hay mucha mas gente al otro lado de estas paredes, al otro lado de Ciudad Robot, esperando su momento.
-¿Su momento de qué? -reaccionó enfurismado al ver que si era cierto que tenía cómplices.
-Su momento para terminar lo que mi madre jamas pude hacer, acabar con los oxidados de una vez por todas -declaro abiertamente y entonces se puso a reír a carcajadas de una manera tan inverosímil que no paraba de ir moviéndose de un lado a otro, se oía el sonido de las cadenas rechinando.
Fortress no podía soportarlo, esto significaba lo peor que le podía pasar ahora mismo.
-¿Quienes son? ¿Quienes vienen? -le exigió eufóricamente.
-No lo se, mi madre jamas me lo dijo, pero si se que en cuanto vieron las noticias hace cinco años sobre su muerte, sabrán muy bien lo que tienen que hacer -indico poniendo una sonrisa ingenua como de saber muy bien que todo estaba perfectamente planeado.
Fortress se hizo a un lado aterrado al ver que alguien iba a atacar la prision solamente para rescatar a Ratchet de su celda, eso era algo que no iba a permitir.
-Yo que tu volvería con los tuyos -le sugirió ingenuamente.
-Y lo haré, pero ten por seguro esto Ratchet, jamas permitiré que salgas de esta celda, no sin que yo haga algo al respecto -le aviso decretándole con el dedo que iba a hacer todo lo posible para mantenerle encerrado donde estaba.
-Pues lo espero -puso de vuelta esa sonrisa ingenua como de creerse que verdaderamente lo tenía bien fácil como para librarse de su condena.
Fortress le echo una mirada lasciva y entonces se alejo volviendo al final del pasillo donde Owen le estaba esperando, se junto con él y le dijo:
-Avisa a todo el personal, quiero que cada guardia este preparado por cualquier cosa que suceda, no pienso permitir que ese cabron salga de aquí, ¿entendido? -le ordeno explícitamente.
-Si señor -lo confirmo estando de acuerdo.
Fortress se marcho alejandose de ahí quedando solamente Owen para mirar una vez mas a la cara de Ratchet, estaba lejos pero podía ver que le estaba guiñando el ojo de forma incrédula, Owen no le hizo caso y entonces cerro la puerta ignorándole por completo.
Lo dejaron a oscuras otra vez en su propia celda.
FIN DEL SEGUNDO SEGMENTO.
