ROBOTS:

LAS PRECUELAS

Este fanfic ha sido presentado

por Dimitrix Enterprises

y Dimitrix Inc.


SEGMENTO 6: REGLA DE PADRES

Herbert y Lydia Hojalata llevaban 25 años casados, tanto que llevaban celebrándolo yendo a un restaurante que se encontraba un poco a las afuera de Ciudad Remache, pero desde que su hijo Rodney Hojalata se había convertido en el propietario de Industrias Gran Soldador, ahora este les agradecía todo el cariño que les habían dado a lo largo de los años desde que le inventaron invitándoles a comer a cualquier restaurante de lujo que ellos quisieran, a ellos no les gusto mucho la idea ya que ellos sentían que se estaban precipitando demasiado con el éxito de Rodney y no deberían comportarse como gente que parece tenerlo todo cuando ellos a pesar de todo seguían siendo la misma pareja de robots discontinuados de siempre. Desde que Herbert se había convertido en uno de los nuevos músicos del momento, se había ganado una cierta reputación y eso hacía que fuese por fuese, cualquier dueño de un restaurante les invitaba gratuitamente, pero claro, a cambio de que él les tocase a ellos para hacer así que la velada resultase ser mucho mas halagadora, fueron a uno de los nuevos restaurantes que ya habían sido instalados hacia varias semanas, ellos decidieron ver como era y en cuanto se metieron, al instante el dueño reconoció quien era Herbert e inmediatamente les invitaron sobre una de las mesas del centro donde tenían una perfecta vista a través de la ventana donde se podía ver la ciudad y mas adelante del otro lado tenían a un grupo de músicos tocando con instrumentos de jazz para hacer parecer que estaban en los años 40.

Les sirvieron a cada uno una copa de aceite con champan y se dieron un pequeño con ellas.

-Feliz aniversario cariño -le dijo Herbert a su esposa.

-Feliz aniversario a ti también Herbert Hojalata, o debería decir: Herbert Hojalata, el padre de Rodney Hojalata que mantiene esta ciudad limpia y segura -espeto irónicamente Lydia.

Ambos se rieron al ver lo absurdo que sonaba.

-Es increíble que hayamos llegado a esto, hace unos años veíamos a nuestro hijo intentando de encontrar la manera de lograr su sueño, y al final ha acabado convirtiendose en algo mas que eso -opino Herbert sintiéndose orgulloso por ver en que se convirtió en su hijo.

-Le enseñaste bien, si no hubiese sido por ti quizás no habría llegado tan lejos.

-Lo se, pero... ¿crees que a lo mejor ha sido demasiado?

-¿A que te refieres? -se extraño ante esa mención.

Se quedo mirando la copa con champan y entonces dijo:

-Fijate bien en todo esto, ¿crees que nos lo merecemos? -se cuestiono expresamente.

-Pero Herbert, ¿de que estas hablando?

-Antes en mis tiempos siempre estaba esforzándome en conseguir mas de lo que yo quería, y ahora Rodney con tan solo un grupo de amigos y un poco de inteligencia, ha conseguido convertirse en el propietario de Industrias Gran Soldador, yo nunca podría haber llegado a eso -se autocompadecío de la idea de que su hijo hubiese llegado a ser alguien de una manera tan fácil.

-Y no, no podrías porque entender no tenías la confianza que antes solías tener, pero tu hijo si, tu le diste esa confianza el día en que intento de marcharse sin que él nos avisara, si no le hubieses dicho eso, ahora mismo habría continuado lavando platos como hiciste tu antes -le argumento su mujer queriendo que entendiese que se equivocaba con eso ya que haber dejado que Rodney se marchara a Ciudad Robot fue la mejor decisión que tuvo hasta ahora.

Herbert lo pensó detenidamente, tenía razón, no podría haber dejado que su hijo hubiese continuando lavando como un robot lavavajillas como él había estado haciendo durante los últimos 25 años, si no hubiese ocurrido aquel incidente en la cafetería del señor Gunk, quizás todo habría cambiado para siempre, de eso no podía quejarse, su hijo le había dado aquello que mas ansiaba, era estar en perfecto estado, y convertirse en el músico que siempre quiso ser.

-Tienes razón, debería sentirme orgulloso por lo que hizo Rodney en vez de sentir lastima por lo que pudo pasar o no, no se porque lo he pensado, tengo tantas lagunas en mi cabeza -se disculpo sintiéndose avergonzado por haber pensado de forma contradictoria.

-No te preocupes cariño, todo esta bien, vale, seguramente has pensado eso porque todavía no estas muy acostumbrado a este tipo de cosas -le consolo queriendo que lo asimilara antes de pensar cualquier cosa, le miro cariñosamente a la cara al ver que verdaderamente se avergonzaba de eso.

-¿Crees que debería hablarlo con Rodney? -le pregunto queriendo saber su opinión acerca de si debería hablarlo con su hijo o no.

Lydia pensó en esa propuesta y no supo muy bien que pensar de eso.

-Creo que será mejor que no, que él piense que todavía va bien -le propuso con tal de no hacer preocupar a Rodney ya que justamente ahora estaba en una época en la que estaba demasiado feliz como para pensar que ahora su padre tenía dudas sobre su propia vida.

-Será lo mejor -espeto estando de acuerdo.

Justo en ese momento se acerco un camarero y le dijo:

-Disculpe señor Hojalata que le interrumpamos su velada pero... nuestro trompetista se ha quedado un poco afónico y no puede cantar, así que si no le parece bien, nos gustaría que tocara una melodía con nuestro grupo de músicos que están ansiosos por seguir tocando, ¿le parece bien? ¿Si quiere le traemos algúna cosa extra para comer? -le explico proponiéndole de tocar con los músicos, le señalo al grupo que se encontraba mas adelante, estaban preparando los instrumentos.

Se dieron un intercambio de miradas al no saber que pensar de esa propuesta.

-Es que... -se quedo pensando en alguna excusa ya que no tenía muchas ganas de meterse en aquel grupo, estaba cansado de estar tocando-, no tengo mi trompeta.

-No se preocupe, tenemos una guardada, creo que a lo mejor le gustara -añadió.

-¿En serio? -se quedo tartamudeo al ver que no se podía escapar de esto.

-Así es, ¿si quiere?

No sabía que hacer, si fuera por él diría que no, pero como lo habían invitado gratuitamente, tenía que darles algo a ellos como acto de modestia, miro a su mujer y ella estaba mirándole con aquella expresión cariñosa como de querer que lo hiciera por pura amabilidad, odiaba que Lydia hiciera eso ya que le resultaba imposible resistirse, esa era su debilidad, pero también tenía que hacerlo por su hija, por Rodney, que se ha pasado toda su vida queriendo como su padre tocaba a mas no poder, y a pesar de que no estaba aquí mismo, se habría sentido igualmente orgulloso de lo que hiciera.

-Lo haré -acepto golpeteando la palma de sus manos en señal de estar decidido.

-Me alegro señor, venga conmigo -dijo encantado el hombre y lo ayudo a levantarse de la silla.

-¿Seguro que podrás bien estar aquí sola cariño? -le pregunto a su mujer sabiendo que mientras él estuviese tocando, ella se quedaría ahí sola en la mesa.

-Tu ve, yo mirare -le insistió con tono vacilante, confiaba en que diese un buen espectáculo.

Sonrío confiado al ver que su madre no le daba ningún problema.

-Podría darle a mi mujer todo aquello que ella pida por favor -le pidió expresamente al hombre con tal de hacer que ella se sintiera mejor mientras él tocaba.

-Con mucho gusto señor -acepto encantado.

-Me voy -le aviso en señal de despedida y entonces se marcho siendo acompañado por el hombre.

Le hizo un gesto con la mano de despedirse mientras ella se quedaba ahí con una sonrisa complaciente al saber que su hombre haría un buen espectáculo.

El hombre dirigió a Herbert hacía el otro lado del palco que había al frente del restaurante, le hizo doblar por la esquina y de ahí lo llevo a un enorme hueco donde estaba el grupo de robots preparando sus instrumentos, los veía limpiándolos con varios estropajos, se fijo en los músicos y en los instrumentos que llevaban consigo, había uno con un saxofón, un clarinete, una batería, una guitarra eléctrica, y otro que parecía estar tocando con una armónica.

-Caballeros, les presento a Herbert Hojalata, él será el sustituto de Peter, es el padre de Rodney Hojalata, y también sabe tocar la trompeta, ¿se la podéis enseñar?

El del batería agarro la trompeta que estaba metida en su caja, la levanto y se la enseño.

-Fabuloso -exclamo el hombre encantado con el grupo, le dio un golpe de palmas en el hombro-. Si desea algo, solamente salga y busqueme por donde vino antes, ¿de acuerdo?

-Si -acepto.

-Bien, le deseo suerte, tocamos dentro de un rato -le aviso con tono confiado y entonces se marcho dandose la vuelta por el mismo lugar por el que vino.

Herbert se quedo ahí solo sin saber que hacer, entendía lo que querían que hiciera pero ahora sentía que no estaba preparado para esto, miro al grupo que se levanto de donde estaban sentados y se acercaron hacía él mostrandose con una expresión de orgullo y admiración.

-¿De veras es usted Herbert Hojalata? -le pregunto el músico de la guitarra acústica.

-Así es, ¿habréis oído hablar sobre mi hijo no? -les estrecho la mano para presentarse.

Todos se miraron ingenuamente al oír ese comentario.

-Ni falta hace escuchar sobre ello, todo el mundo sabe quien es Rodney Hojalata -espeto vacilante el músico que tenía la armónica en la mano.

-Ya, me lo imaginaba.

-¿Él esta aquí? -pregunto el músico de la batería.

-No, él esta ocupandose de otra cosa, solamente estoy yo con mi mujer.

-Vaya -se quedaron todos disgustados con eso.

-Pero al menos sabe que esta haciendo lo correcto, ¿no? -objetó el del saxofón.

-Si, de eso estoy seguro -dijo Herbert sintiendo que ahora le resultaba imposible pensar en algo malo de toda la situación, todos estaban verdaderamente entusiasmados con Rodney, tanto que ahora ya no podía quejarse de seguir teniendo dudas sobre ese tema.

-Esta de aquí es la trompeta -se la entrego el que tocaba el clarinete.

Era una trompeta de plata de tamaño medio, le cabía en ambas palmas de las manos.

-Oh vaya, se ve que esta no es la misma -espeto irónicamente.

Los otros se rieron por ese insulso y absurdo comentario.

-¿Esta es la trompeta de... ¿como era que se llamaba vuestro amigo?

-Peter, el pobre no va a poder tocar esta noche -dijo disgustado el de la batería.

-Siento mucho que se haya quedado afónico -se disculpo ante ellos, sentía una gran vergüenza por tenerse que meter con ellos ya que este no era exactamente su lugar, pero tenía que hacerlo ya que Rodney habría hecho lo mismo por ellos si alguien se hubiera roto en algúna parte.

-Bueno, en realidad no es que se ha quedado "exactamente afónico" -indico expresamente el de la armónica, puso un tono como indicando que había algo mas que no le habían contado hasta ahora.

-El pobre se ha atragantado con uno de sus dientes de bronce -confeso el del saxofón.

-Que horrible.

-Así es, le dijimos al muy idiota que no se cambiara los dientes por unos de bronce, esos siempre se salen de su lugar, y fijate lo que ha pasado -indico el del clarinete.

-Seguramente después de esto no se le ocurría volver a cambiarse las dientes -opino.

-Y obviamente no -indico el del saxofón tomándoselo como una retórica respuesta.

Justo en ese momento llego un robot técnico con enormes auriculares en las orejas del otro lado.

-Chicos, salís en dos minutos -les aviso susurradamente.

-De acuerdo -le confirmo el de la guitarra.

El técnico se marcho y los músicos fijaron su mirada en Hojalata de nuevo.

-¿Estas preparado para tocar señor Hojalata? -le pregunto.

-Lo estoy, aunque no se si esto va a tener el mismo afecto que mi actual trompeta.

-No se preocupe, siquiera le doy un ultimo arreglillo -se dispuso el del clarinete a volver a cogerla.

-¡No! -rechisto negándose a dejar que lo tocara-. A un instrumento nunca hay que cambiarle nada que lo afecte, solamente lo esencial, nada mas.

Todos se les quedaron mirando atónitos al ver como reaccionó ante ese acto desprevenido.

-Pues supongo que usted es el maestro -objetó expresamente el de la guitarra.

Mientras afuera, Lydia continuaba esperando a que Herbert saliera, se estaba aburriendo un poco al estar cenando sola, pero eso le daba igual, iba a ver a su marido volver a tocar delante de todo el mundo una vez mas, y seguramente con un grupito de músicos de mala muerte a los que iba a dejar en evidencia, le resultaba gracioso pero al mismo tiempo algo cruel, ningúno se merecía llevarse el protagonismo de otro por mucho que fuera bueno, incluido Rodney, que a pesar de ser el mejor inventor del momento, le seguía dedicando todo su ingenio a Gran Soldador, su heroe de toda la infancia, pero su mayor heroe siempre ha sido su padre, que sin él, Rodney no se habría convertido en lo que ahora, y eso era algo que Herbert ya lo sabía de sobra.

-Damas y caballeros, con todos ustedes, nuestro equipo de músicos de jazz -el dueño del local se puso en medio del escenario que estaba tapado bajo unas lonas de color carmesí, tenía agarrado un micrófono conectando a un cable y empezo a decir-: Pero ademas hoy tenemos algo especial que anunciaros, algo que seguramente os entusiasmara bastante.

Aquello hizo que toda la sala quedase en un terrible silencio y todo el mundo se pusiera a murmurar como locos, era evidente que esto no era algo que sucedía habitualmente en el restaurante.

Lydia se preparo sabiendo muy bien lo que iba a pasar, ahí venía él.

-Tenemos un invitado especial, y no es ni mas ni menos que: ¡Herbert Hojalata!, ¡padre de Rodney Hojalata!, ¡nuestro salvador y el mayor inventor del mundo! -se hizo a un lado y entonces las lonas se levantaron por arriba y se mostró a todo el grupo de músicos puestos en una posición pentagonal sobre el escenario que estaba dividido por varias secciones circulares que se elevaban varios metros hacía arriba, en la punta se encontraba Herbert teniendo en sus manos la trompeta.

Todo el mundo se puso a aplaudir mientras él hacía una reverencia formal delante de todo el publico que le vitoreaba como si fuese un heroe cuando solamente tenía la gratitud de ser un buen músico.

-Algo que decir -le entrego el micrófono a Herbert.

Herbert no sabía que decir, esta no era una de sus funciones, veía a toda la gente y eran personas que apenas conocía, excepto una, su mujer Lydia que la miraba confiada, aquello que se motivara mucho mas y supiera muy bien lo que tenía que decir.

-Esto. Se lo dedico a mi hijo Rodney, que a pesar de no estar aquí, le dedico lo mejor para él y toda nuestra familia, juntos -esbozo con total sinceridad.

Todos le aplaudieron sintiéndose conformes con ese discurso emocional.

Le devolvió el micrófono y ahí entonces todos se pusieron a tocar, el del batería fue golpeando primeramente todos los pasillos y de ahí todo el resto se puso a tocar los instrumentos creando una música acústica de jazz que resonó por todo el restaurante.

N/A: No tengo ni idea de como describir esta escena, así que podemos asumir que Herbert esta tocando la trompeta con total euforia mientras el resto hace lo suyo y esto lleva a varios minutos adelante donde todo el mundo ya ha quedado mas que satisfecho con la actuación.

La canción termino y todo el mundo se puso a aplaudir sintiendo que habían tenido uno de los mejores espectáculos de toda la noche, Herbert se puso a saludarles mientras él iba mirando entusiasmado a todos los espectadores que estaban delante suyo, los músicos que tenían detrás se pusieron a darles palmadas en la espalda al sentirse orgullosos de que hubiese participado con ellos, les estrecho la mano y él siguió sintiendo que hoy era el hombre de la noche.

Su mujer Lydia le saludaba feliz de ver que pudo hacer un autentico espectáculo inigualable a todos los que había hecho anteriormente, pero sin duda este le parecía el mas personal de todos, y por una buena razón, lo hacía por Rodney, y por demostrar que no le tenía miedo al futuro.

Después de aquella cena y el espectáculo que se monto Herbert, ambos decidieron marcharse a pie para así tener un momento a solas sin tener que depender de nada, tardarían mas pero al menos tendrían el tiempo suficiente como para poder hablar de lo que fuera.

-Ha estado bien -dijo ella mientras soltaba una pequeña risa de entusiasmo.

-Lo se -reafirmo sabiendo muy bien a que se refería.

Iban por la acera mientras él la sostenía con el brazo por encima de su cuello.

-¿Crees que Rodney se enterara? -le pregunto dudosamente.

-Se enterara -le miro a la cara-. ¿Porque dudas tanto?

-No se, ¿tu crees que alguien lo ha grabado y lo habrá metido en la web?

De pronto Lydia se soltó y puso delante de él con una mirada seria.

-¿Que te ocurre?

-Ah -asintió amargado al ver que ahora ya no podía ocultar sus pensamientos.

-Me habría encantado que toda la familia hubiese estado con nosotros para verme -declaro.

Aquello fue algo que a Lydia le resulto bastante extraño pero al mismo tiempo lo comprendía y por una muy buena razón en especial.

-¿Tu querías que Rodney te viera, verdad? -le pregunto con total sinceridad.

-No lo se, quizás si, y quizás no, pero... al menos algo.

-Herbert, no necesitas que tu hijo este aquí para ver lo que puedes hacer, él ya lo sabe, tu eres su heroe, siempre lo has sido -le consolo cariñosamente mientras le pasaba la mano por la cabeza.

-Por encima de Gran Soldador -agrego ingenuamente.

-Que eso ya es algo -indico ella siguiéndole la corriente.

Ambos se quedaron riéndose al reconocer lo irónico de toda esta situación. Herbert siguió riendo hasta que volteo la cabeza a un lado y se fijo en algo que le llamo la atención, Lydia no entendía hacía donde miraba hasta que ella volteo la mirada también.

Estaba mirando el escaparate de una tienda de vestidos de novia, había dos maniquíes que tenían puestos dos tipos de vestido de novia mientras sujetaban varios ramos de flores mecánicas.

-¿Te acuerdas de cuando nos casamos? -pregunto él.

-Si, me acuerdo perfectamente.

-Yo estaba en el altar, a mi lado estaba el tonto de mi amigo Paul como mi padrino que no paraba de hacer cosas raras con la cara para distraer a la gente, entonces llegaste tu siendo acompañada por tu padre, llevabas puesto ese vestido blanco que te hacía parecer como si hubieses salido de una fabrica de manufacturacíon -argumento relatando toda la historia tal y como se contaba.

-Y tu pareces uno de esos muñecos de consuelo por encargo.

-Solo que por aquel entonces yo era mucho mas feo que uno de esos muñecos.

Ambos volvieron a reirse al resultarle irónica esa situación.

-¿Tu crees que Rodney ya le habrá pedido matrimonio a su novia?

-¿Te refieres a Cappy?

-Exactamente, esos dos están tan juntos todo el dia trabajando en lo que él tiene que no me resultaría raro pensar que se casara pronto con ella.

-Quizás lo haga dentro de un tiempo.

-Pues en ese tiempo yo estaré ya muerto.

-Venga Herbert no pienses mal, Rodney te curo para que pudieses vivir un poco mas, deberías aprovechar esas nuevas actualizaciones para tener buenos pensamientos.

-Y los tengo, pero vienen estas dudas en la cabeza y no se si aceptar todo lo que me pasa a mi alrededor o sentirme mal conmigo mismo, es como una regla de padre.

-¿Regla de padres?

-Si, las reglas que hacen que un padre se de cuenta de que es lo mas importante en su propia vida, sin ellas no te darías cuenta de lo que estas haciendo contigo mismo o lo que aportaría que le hiciera a los demás, y hoy esta noche me parece que he violado una de esas reglas.

-¿Cual?

-La de sentirme demasiado orgulloso por lo que soy.

-Esa no me parece una regla de padres.

-En realidad si lo es, piénsalo bien, mi propio hijo me ha convertido en lo que soy, me ha hecho sentirme mucho mas orgulloso que cuando él trabajaba conmigo lavando platos, me ha convertido en el músico que siempre quise ser, y a pesar de todo eso, no me siento orgulloso de eso, ¿porque? ¿Porque tengo esta duda en mi cabeza que me obliga a no sentirme satisfecho conmigo mismo.

-Quizás el problema sea que tienes demasiado miedo a aceptar que han cambiado mucho las cosas: Rodney se ha convertido en el propietario de Industrias Gran Soldador, su heroe, ahora se venden actualizaciones a todo el mundo, nadie va al basurero, y ahora a nadie le falta nada.

Aquello hizo que Herbert se detuviera quedandose rígido al instante.

-Ahí esta -dijo murmuradamente.

-¿Que esta qué?

-Ese es el problema, hay demasiadas cosas buenas en medio.

-¿De que estas hablando?

-Antes todo iba mal, pero ahora que Rodney lo ha restablecido todo, se siente como si todo esto fuese un producto de fantasía, no es real.

-¿Que quieres decir con eso?

-Me resulta imposible vivir ahora en un mundo tan perfecto como este.

Lydia se le quedo mirando con una expresión atónita al no entender a que se refería con eso.

-¿Verdaderamente piensas eso de todo esto?

-No lo se, pero... quizás sea ese el problema que he tenido hasta ahora.

De pronto le dio una inesperada bofetada en la cara que lo dejo atontado.

-¿A que ha venido eso? -le reprocho sin entender porque le abofeteo.

-Por estar pensando como un tonto.

-¿Que? -no comprendió esa confesión tan conflictiva.

-Herb, no puede ser que por mucho que pienses que como el mundo ha cambiado, tu tienes que echar de menos los malos tiempos de tu vida pasada, dime: ¿De veras quieres volver a trabajar para el señor Gunk después de lo mal que te trato durante estos últimos? ¿O a Rodney? ¿Recuerdas lo que le dijo cuando le despidieron aquel dia que decidió marcharse a Ciudad Robot? -le concreto todas las preguntas que se le venían a la cabeza para que viera que era una estupidez que pensara de esa manera tan frívola y contradictoria a su situación actual.

Eso fue algo que le hizo entrar en razón, no podía seguir pensando así, antes no era nada, ahora era y tenía que sentirse orgulloso por eso, tanto para él como por su hijo. Se llevo las manos a la cara y se las paso de la vergüenza que tenía por habérsele ocurrido esa conclusión.

-Lo siento mucho Lydia, he arruinado la velada.

-¿Que has arruinado la velada?

-Si, he estado todo el tiempo con dudas sobre quien soy y porque soy así, pienso en no sentirme orgulloso de lo que soy y de lo que no es Rodney, y encima tu me has abofeteado, por primera vez en la vida haz hecho que hasta ni siquiera nuestros respectivos se nos ocurrirían haber hecho -aclaro sincerandose con ella para que viera que se sentía mal por todo lo ocurrido hasta ahora.

-Herb, no has arruinado nada, aún -dijo eso ultimo con incredulidad.

-¿Que pensara Rodney ahora de esto? -se puso nervioso de pensarlo.

-Mejor que no sepa nada, vale, no tiene porque saberlo, simplemente deja que esto suceda, ¿de acuerdo? -le propuso Lydia con tal de que no se siguiese sintiendo mal consigo mismo.

Reflexiono pensativamente sobre esa propuesta hasta que entonces dijo:

-¿Crees que Rodney se dará cuenta? -se lo siguió cuestionando.

-Él no se dará cuenta, esta demasiado contento con su vida como para pensar en eso.

-Cierto -reafirmo reconociendo que tenía razón en esa cuestión, Rodney estaba tan entusiasmado con lo que tenía que le resultaría imposible ver a su padre teniendo dudas sobre su vida.

-¿Quieres que hagamos algo mas o...

-No, solamente volvamos a casa, estoy cansado.

-Tienes razón, yo también.

Acepto y entonces ambos marcharon lentamente tomando el camino de vuelta a casa sin ningún problema, Herb volvió a apoyar su brazo sobre el cuello de su mujer y aquello hizo que ella apoyase la cabeza sobre su cuello de lo encantada que estaba por tener a su marido al lado.

-Ha sido una buena velada -dijo ella.

-Lo se -afirmo murmuradamente.

-Deberíamos de repetirlo, quizás con toda la familia.

-Vale, pero como Rodney traiga al revoltoso de su amigo rojo juro por dios que la próxima cena la hago en el despacho de Rodney, creo que nadie se dará cuenta de eso -decreto irónicamente.

Se puso a reír Lydia al resultarle divertido como se quejaba de esas cosas.

Al cabo de menos de una hora regresaron a casa, Herb abrió la puerta dejando que Lydia pasara primero pero antes siquiera de dar un paso mas la detuvo al instante.

-Espera un momento.

-¿Que pasa?

-Quiero hacer esto -la agarro por detrás y la levanto sosteniéndola por el cuerpo mientras ella se quedaba asombrada al ver la tontería que se le ocurrió hacer.

La fue llevando al interior de la casa mientras Herb se reía de lo entusiasmado que estaba por haber hecho esto, la siguió llevando mientras se aguantaba de no intentar que se le cayera.

-Como una pareja de novios -exclamo él.

-En su primer día de casados mas bien -indico irónicamente Lydia.

-Aquí te dejo -la apoyo sobre el sofá mientras suspiraba aliviada del cansancio que tenía.

-Me parece que me quedare aquí un buen rato -dijo ella extendiendo los brazos hacía abajo.

-¿Seguro que no quieres que te lleve a la cama?

-No, déjalo, me iré yo sola cuando consiga recomponerme.

-Bueno, si te apetece estaré duchándome, me parece que voy a tener que irme a me pulan un poco antes de que todo esto se oxida -aviso irónicamente mientras se alejaba de la habitación.

-Tu ya no puedes oxidarte.

-En realidad si que puedo, pero no como antes -indico asomando la cabeza y se marcho.

Se quedo Lydia soltando una pequeña risotada sarcástica al ver que su marido siempre tenía algo que decir al respecto sobre lo que iba a hacer, le resultaba imposible verle de otra manera, siempre era tan extravagante como ingenuo, y eso le gustaba de él, no lo cambiaría por nada del mundo, cosa que seguramente Rodney pensaría lo mismo, no había mejor padre que él para haberle enseñado todo lo que necesitaba para haberse convertido en quien era.

Pasada una hora, Herbert termino de ducharse, se limpio puliéndose todas sus actualizaciones y entonces cerro la canilla del cual salió un chorro de aceite puro, salió de la ducha mientras mantenía una toalla atada sobre la mitad de su cuerpo, se metió en el ropero y se puso a buscar sus actualizaciones secundarias para irse a dormir, dejo las viejas amontonadas en un rincón del armario que había al lado, se puso a buscar cuales actualizaciones ponerse ya que la mayor parte eran todas iguales y no tenían nada distinto, aquello hizo que se pusiera a dudar sobre lo que tenía, le dio igual y cogío la que tenía mas cerca, luego cerro de un portazo el armario.

-Cariño, ¿te vienes a la cama? -llamo a su mujer.

No se oyó nada, no le contesto, aquello lo extraño bastante.

-Lydia, ¿estas ahí? -le pregunto intentando de llamar su atención.

Seguía son oír nada, era como si su mujer hubiera desaparecido de repente mientras estaba distraído metido en la ducha, decidió ir al salón para ver lo que ocurría, fue yendo hasta ahí cuando de pronto se percato de algo, oía un sonido, un sonido de voces inintendibles pero no parecían venir de un robot, era una voz que le sonaba familia, se metió en el salón y observo que si estaba Lydia, solo que en este caso estaba sentada delante de la mesa del comedor con una grabadora en sus manos, estaba encendida y miraba algo que parecía estar grabado en su interior.

-Lydia, ¿que estas haciendo? -le volvió a preguntar ahora que la tenía delante.

-Herb, ¿te acuerdas de esto? -le pidió que se acercara para que viera lo que había en la grabadora.

Se acerco lentamente para ver que era lo que estaba viendo, se puso delante de ella y observo que se trataba de un video en el que se veía a Rodney con 10 años, estaba sentado en una silla reclinable negra y el fondo era blanco, como la pared de una psiquiatra.

-¿Y dices Rodney que un dia conocerás a Gran Soldador?

-No solamente le conoceré, le presentare todos mis inventos.

-¿De veras?

-Si, así es, le demostrare que soy el mayor inventor del mundo.

Herb se quedo mirando fijamente el video y supo reconocer exactamente de que se trataba.

-Un momento, ¿esto no es de esa entrevista que nos hizo aquella psiquiatra a la que fuimos a llevar a Rodney? -inquirió sorprendido al ver que se trataba de eso.

-Así es, es el mismo.

-Increíble, ya ni me acordaba de que esto existía.

-¿Como es Gran Soldador?

-Grande, como una bola.

-¿Es una bola?

-No, la bola no. Es... La Bola.

-Ah, entiendo.

-Estaba revisando las cosas y me encontré con esto escondido en el arcón de al lado.

-¿Porque será que lo escondimos ahí?

-Quien sabe, quizás paso el tiempo y ni nos acordamos de donde dejamos las cosas.

-¿Crees que Gran Soldador es tu heroe porque...

-Bueno, porque inventa cosas útiles, aunque...

-¿Aunque?

Se quedo el Rodney joven mirando para otro lado como pensando detenidamente lo que iba a decir.

-Yo tengo a otro heroe mas de mi lado.

-¿Así? ¿Y cual es?

-Me parece que se refiere a mi.

Surgió un Herbert Hojalata un poco mas joven metiendose en la imagen del video, se sentó en la misma silla donde estaba su hijo y volvió a sentarse, él se sentó encima de su regazo.

-Espero de que esto no estropee la sesión, ¿eh?

-No, esta bien que usted interactue con su hijo, ¿le parece bien?

-Si, ¿a que si eh Rodney? ¿Yo soy tu heroe?

-Por encima de Gran Soldador.

-Lo ve, yo soy su heroe.

Se puso a abrazarlo mientras él se reía de una forma coqueta.

-Es increíble lo mucho que ha cambiado desde ese momento -Lydia no pudo evitarlo y acabo llevandose la mano a la boca al no poder contenerse de lo agradable que era estar viendo eso.

-Lo se -estrecho fuertemente su cuello mientras apoyaba sus manos encima de su mujer, le dio un beso por la nuca y se quedo mirando el video que todavía seguía.

-Dime Rodney, ¿crees que algún dia tu padre se convertirá en alguien parecido a Gran Soldador?

-No le hace falta.

-¿Porque no?

-Pues porque él es mi padre, y mi padre siempre será el que es.

Abrazo fuertemente a su padre mientras él reía de lo entusiasta que era su hijo con su padre.

-Hiciste bien Herbert -le echo una mirada de reojo de lo contenta que estaba con él.

-Lo se -le dio un beso en los labios y ambos continuaron el video.

Se quedaron toda la noche viendo la grabación sin importar el tiempo que pasara, al ver eso, les dejo bien claro que ambos estaban verdaderamente orgullosos de haber tenido a Rodney y eso era algo que nadie les podía quitar. Rodney Hojalata era la mejor persona que había en el mundo ya que él era capaz de cambiar las cosas de la mejor manera posible.

A menos que... algo malo sucediese.


FIN DEL SEXTO SEGMENTO

FIN DE TODOS LOS SEGMENTOS