Hola! Apenas de que apenas subo esta historia y soy nuevo en esto, me da ánimos que apoyan el Fic y el ship. Agradezco de corazón reviews y favoritos. Trataré de estar actualizando continuamente. ¡Gracias por el apoyo!
A Gwen no le quedó de otra que usar el autobús para llegar a casa de Ben. No pensaba en llamar a Kevin por el momento y le pareció descortés que Ben no se hubiera ofrecido a verse en algún lugar, pero al fin y al cabo, era una de las cosas que menos le importaba. No dejó de sostener el móvil en sus manos durante el trayecto en el bus, esperando que sí y no fuera una llamada de Kevin. Una vez que llegó a la parada determinada, bajó del autobús y se dirigió hacia la casa de su primo. Tocó el timbre, esperando verlo, pero cuando la puerta se abrió se encontró de frente con la madre de Ben.-¡Hola, cariño!-exclamó al ver a Gwen, recibiéndola con un abrazo. -Hola, tía Sandra. ¿Se encuentra Ben?-respondió, casi sin ganas y con una sonrisa falsa. -Está arriba, en su cuarto. Pasa, pasa. Gwen accedió y estaba llegando a la mitad de las escaleras, para cuando se topó con Ben, que venía en la dirección contraría. Ambos se vieron durante un instante, solo para saludarse al siguiente con un abrazo. -¿Cómo has estado?-preguntó Ben mientras se separaba de ella. -Bueno, yo…- comenzó a decir Gwen.- Mamá, Gwen y yo tenemos que hablar.-anunció Ben a su madre mientras tomaba a Gwen de la mano y subía con ella las escaleras. -Muy bien, chicos, prepararé algo de chocolate para ustedes.-contestó esta para después dirigirse a la cocina. Una vez en el cuarto de Ben, Gwen pensaba desde que estaba en el autobús en soltar en lágrimas, y encontrar consuelo en quien tendría una idea de cómo se sentiría, pero se encontró con la sorpresa de que lo único que salió de ella fue un fuerte ataque de hipo. Ben rió inmediatamente y se dejó caer en la cama víctima del dolor de estómago que le causó la risa. -¡No es gracioso, Ben!-gritó Gwen un poco molesta. -Claro que lo es-contestó este sentándose de nuevo y terminando de reír- no recordaba tus hipos desde que estábamos con el abuelo. Gwen lo miró extrañada, sorprendiéndose un poco de que recordara ese tipo de cosas. -¿En serio recuerdas esas cosas? No tenía idea.-dijo mientras miraba con melancolía hacia la pared de enfrente. -¿Y bien? ¿Me dirás que tienes, Gwen?-preguntó el. -Kevin y yo hemos discutido últimamente.-de inmediato sintió una punzada de culpabilidad.-Escucha, yo…tal vez creo que en realidad no es bueno que hable sobre esto contigo, Ben. Porque, nosotros….-se detuvo cuando sintió una mano en su hombro. -Esta bien, Gwen. Lo entiendo.-contestó este con una sonrisa amable. Gwen volteó a observarlo y se dio cuenta del bello color verde de sus ojos
