Parte: 3/3
-Te dimos tiempo para volver, para que reflexionaras, incluso impedimos que su amo viniera en su busca, pero tú nunca volviste. Ni siquiera hiciste un amago de tener ganas de hacerlo, en el pueblo todos saben a dónde están, han llegado miles de cartas diciendo que es una vergüenza en lo que te has convertido, el amante de un esclavo.
Todo eso lo decía mi padre, sentado en el sillón de nuestra casa junto a mi madre, Draco a mi lado con la cabeza gacha, y sosteniendo con fuerza mi mano.
-Me iré- dijo sorprendiendo a todos- traigan a algunos amigos y que vean a Harry, yo me marchare y así las habladurías se detendrán.
-No servirá de nada, todo el pueblo les conoce.
-Precisamente por eso, porque aquí todos nos aprecian no dirán nada, les diremos parte de la verdad. Y así las cosas no saldrán tan mal.
Ese fue el momento en que Draco volvió a desaparecer de mi vida, mi madre y yo le dijimos que solo bastaba con que se escondiera un tiempo, pero mi padre lo odio desde que se dio cuenta que yo había botado todo solo por él y lo corrió, lo mando lejos.
Se detuvo encendiendo ya otro cigarro. Seguía con la vista fija en el horizonte, tan perdida en sus recuerdos que parecía un pecado alejarlo de semejante meditación.
-¿No se dio cuenta?
-No, ni mi madre ni yo hasta que hubo pasado la visita y mi padre nos lo dijo.
-¿Por qué? ¿Cómo no se dio cuenta si…?
-¿Si lo amaba tanto? Él era mi vida, estábamos tan enamorados, y él me amaba tanto que había dejado unas cartas con mi padre con la promesa de que no las leyera, el no diría nada. Y así nos engañaron a mi madre y a mí.
Mi madre le había agarrado cariño desde que éramos niños y también sufrió cuando supo lo de su fuga, pero cuando mi padre le hecho creo que nunca se volvieron a hablar, mi padre me destruyo en un segundo, y con eso toda mi vida. Para ese entonces nuestra casa estaba llena de su esencia, en algo que no se equivocaban los del pueblo es que él era un afeminado, no por su forma de hablar, pero vaya si sabía tejer, coser, cocinar, lavar, planchar, le encantaba decorar las cosas, y tantas cosas que yo solo veía que hacían las señoras del pueblo. Tal vez por su educación en casa y eso hacía que a él le diera igual los parámetros de definición. Nunca lo supe.
Volví con mis padres al mes, cuando me di cuenta de que el no volvería. Pero no fue para quedarme, yo use las influencias de mis padres y conseguí encontrarle de nuevo. Pero en esta ocasión me dolió saber su paradero. Fuero los peores mese de mi vida.
-Fue cuando supo que estaba en el prostíbulo- pregunto el hombre sorprendido.
El joven solo asintió y le dio unas caladas aun ms profundas a su cigarro.
-Tengo una duda
El chico lo miro sin girar siquiera la cabeza
-Habiendo ya tanta civilización como comprenderá ¿por qué seguían usando carruajes y esas cosas?
El joven rio, rio con ganas mirando al hombre con ironía.
-Porque de dónde vengo es un lugar perdido entre las grandes ciudades, esta tan avanzado pero tan arraigado a sus viejas costumbres y con lo de la contaminación se niegan siquiera a usar los autos, por supuesto que si usan otras cosas, y no es que nos moleste realmente, es un lugar mágico- dijo esto último con una sonrisa volviendo a admirar el ahora, cielo estrellado.- Eso decía Draco.- rio. Y siguió fumando.
El hombre lo miro extrañado.
-Pero cuando logre cumplir mi mayoría de edad mi padre me desheredo cuando supo que había ido a buscar a Draco en vez de quedarme en casa en la fantástica fiesta que celebraron, por supuesto que eso fue algo horrible para una persona de la alta sociedad.
Aquella noche no lo encontré, pero seguí buscando por mis propios medios, Draco me había enseñado montones de cosas, cosas que hasta la fecha agradezco. Así fue como regrese a casa, hacia el viaje ese tan largo en su búsqueda y aquel diciembre me dije seria el ultimo, si no lo encontraba no volvería con el rabo entre las patas a pedir perdón, no, pero me iría al riachuelo donde lo hicimos por primera vez y me mataría con su foto y sus cartas en mi mano, vistiendo los pantalones que el mismo me hizo y la camiseta que el tanto se afanaba en planchar y con el suéter que tan alegremente me tejió por primera vez y con el pañuelo que el bordo para mí.
Todas esas cosas que Draco se esforzó por hacer, para que mi vida tan aferrada a los lujos nunca dejara de serlo. Porque nadie en el pueblo tenia uno de esos pañuelos tan bonitos como los que el bordaba, porque ninguna de las señoras tejía con tanta paciencia como él y aunque no tejía tan bien como ellas, simplemente el ser hecho por sus manos era la prenda más hermosa y la que los hombres del pueblo tanto envidiaban.
Porque todos en el pueblo envidiaban la suerte que tenia de tenerle a él, a mi Draco.
Los ojos del chico se pusieron levemente acuosos, y suspirando cambio de posición, y siguió fumando.
Aquel día, estaba decidido. Pero cuando lo vi, ahí, tan mal, tan débil sentí que todo en mi mundo se había acabado.
Lo tome entre mis brazos y con fuerza golpee a todo aquel que se me puso enfrente. Corrí con él en brazos, y por primera vez en mucho tiempo fui a con mis padres, mi madre me ayudo y llamo a un doctor, mi padre simplemente lo vio con espanto, con un dolor tan inmenso que supe se arrepentía. Aquel día me devolvió la herencia. Y no solo a mí, sino que reconoció a Draco como parte de su familia -eso no lo supe hasta después- y le dejo parte a él también.
-¿Murió?
-No, se recuperó, pero nunca volvió a ser el mismo. Un día me pidió que lo dejara, que no tendría sentido estar con él, si no aguantaba nada más.
Lo acunaba en mis brazos y le decía que lo amaba y que simplemente por estar junto a él era lo que me daba la vida. Él me sonreía y me daba un beso de los profundos y enamorados. Volvimos a casa. La gente del pueblo le festejo. Las señoras solían ir a verlo y se turnaban para cuidarle.
Después de dos años demasiado largos como para serlo, el recupero aún más su salud, según me decía, aunque no podía hacer un esfuerzo excesivo y solía darme cuenta de que a veces le dolían los huesos, lo lleve con el anciano y nos casamos. En ese momento me lo lleve a la ciudad que había más cerca. Le hicieron estudios y bueno, agradezco que nadie tuviera alguna enfermedad de transmisión sexual, pero el resultado no fue tampoco muy alentador.
Tenía leucemia.
Yo lo había llevado fuera del pueblo, ya que por ser un esclavo, o más bien haberlo sido y también haber sido un Malfoy no le tratarían nada bien.
Los doctores recomendaron quimioterapias, pero él dijo que no. Fue lo más duro de escuchar.
Verlo hay cada día más pálido, con el rostro lleno de manchas, y cuando le ayudaba a bañarse ver los enormes moretones a lo largo de todo su cuerpo, me dolía verlo en sus largas noches de intensa fiebre, y me dolía cuando no quería comer, fue cuando yo le obligue a tomarlas. Ese fue el momento en que el simplemente lo acepto solo habían pasado dos meses, dos meses de los más horribles y que fueron tiempo perdido, el medico dijo que aún había tiempo y que estábamos muy a tiempo.
Cada vez que le veía ahí dentro aguantando los gritos de dolor por la manera en que le practicaban los estudios.
El doctor salió en una de esas ocasiones.
-El tratamiento que recomiendo es la quimioterapia con trasplante de células madre.
-¿En qué consiste?
-Extraeremos de la medula ósea del joven o de algún donante compartible y la congelaremos. Tras una quimioterapia agresiva se destruyen todas las extirpes celulares sanguíneas. Con las células madres congeladas se restituirá el sistema desde cero para que vuelvan a producir las células sanguíneas.
-¿El estará bien?
-Por supuesto.- dijo el hombre con tanta confianza que irónicamente tuve mucho más miedo que antes.
Aun así asentí, Draco y yo hablamos de esto, peleamos, aunque más bien el que gritaba era yo, Draco no aguantaba mucho las discusiones así que simplemente me vio con amor.
-Intentémoslo Harry, si no lo logramos intentaremos algo más, tal vez un donante o algo más, de todas maneras tendremos que esperar un tiempo para que puedan hacerla por las quimioterapias que ya llevamos, e igual hay riesgos. Amor, mírame- dijo tomando mi mano y yo lo miré con tristeza- Lo lograremos, ya verás que sí. Y si no aún tengo tiempo, todavía no me han dado la última oportunidad.
Esa sonrisa que lo iluminaba todo con esas palabras que me hacían creer que todo estaría bien, solo eso necesite y me arrodille frente a él y deje caer mi cabeza en su regazo llorando como un niño, el simplemente me acaricio el cabello y yo tome su mano y la bese tanto como pude porque sabía que no había mucho tiempo.
Después del tiempo que dejo el tratamiento por recomendación del médico, volvimos, le extrajeron la medula ósea y comenzaron las horribles y agresivas quimioterapias, pronto dejo de tener cejas y su antes abundante y espeso cabello fue disminuyendo y casi apago su brillo, me dolía ver como a él le frustraba mirar en el cepillo montones de cabello, sus largas y tupidas pestañas se fueron haciendo pocas y sus cejas casi desaparecieron, el vello de todo su cuerpo se fue haciendo menos. Muchas veces me daba cuenta de que le dolía terriblemente la cabeza y se quedaba recostado.
Mi madre y mi padre solían ir a vernos, pero muy pocas veces Draco dejaba que le vieran, decía que prefería que le recordaran con la belleza que solía tener. Aun así a mí me parecía el hombre más hermoso en la tierra. Llegamos a los veintidós y Draco había sido sometido tres veces al trasplante cada vez con mejores resultados, pero él se sentía mal después de perder tanto cabello, yo se lo había cortado, preguntándole si quería cambiar de estilo y vi el alivio en sus ojos, su cabello no crecía como antes, y el doctor dijo que podía dejar de hacerlo por las radiaciones al igual que el resto de vellosidad en todo su cuerpo. El solía reírse de eso diciendo que si las mujeres envidiaban tanto eso deberían hacerse quimioterapias para lograrlo.
Yo me molestaba pero le daba un beso en la frente le decía cuanto lo amaba y salía, muy triste y derrotado.
Fue esa cuarta vez en la que él lo logro, su cáncer mejoro.
Estábamos tan felices que incluso hicimos el amor sin importarnos nada. Después de tanto tiempo eso sabía a gloria.
Al día siguiente él tenía un ataque de vómito, según el médico por tanta quimioterapia y yo me sentí mal, y muy culpable.
-¿El sigue vivo?
-Lo dice con tanta sorpresa que casi pienso que le he defraudado de que lo haga.- dijo casi riendo.
-Lo-lo lamento, no quise- el chico hiso ademan de quitarle importancia.
-Nah, de todas maneras, él se ha ido, de nuevo
-Lo ha dejado- dijo con rabia- después de todo le ha abandonado
Harry sonrió- Si, pero no como piensa, él me ha dejado un recuerdo de lo más hermoso.- dijo con retintín.
-Pero, sin ofender, si todo en su vida ha sido de esa manera, y no me juzgue que en verdad ha sido muy interesante ¿Por qué aceptar la entrevista?
-Porque quería recordar, porque quería que esto no se quedara solo conmigo, Draco nunca me dijo que fue de él en la guerra y después de ella, ni siquiera en el prostíbulo, solía decirme que eran cosas sin importancia y que lo único que debo saber es que "te amo muchísimo".
-Vaya, pero…
-Tal vez no lo sepa, pero tener de esposo a alguien como él no es fácil- rio el joven- a decir verdad a veces me cansaba cuando se pasa las noches practicando y no me dejaba dormir en santa paz, cuando llegaba mimoso después de haber tenido un concierto de lo más fructífero y terminábamos enredados por horas y desvelados y yo le obligaba a dormir, terminar peleando cada fin de semana por cualquier cosa, incluso diario, pero ni él ni yo nos hemos separado del otro, porque siempre hemos estado para cuidarnos. Cuando yo me enfermaba de fiebre y el con su gran amor me cuidaba y se quedaba dormido, cuando teníamos que ir a sus revisiones para asegurarnos que no hubiera peligros y él toma fuerte mi mano y se mordía los labios mientras le hacen los estudios. Siempre juntos, y simplemente no podemos concebir una vida sin el otro- Harry guardo silencio, pensando en tantas cosas.
El hombre se quedó pensativo, y en ese momento recordó a su mujer. A aquella mujer que conoció cuando tenía veinte y que le robo el corazón con sus sonrisas, que lo enamoraba cada día, y que le dio la mayor alegría al tener a sus hijos.
Apago la cinta y en ese momento recordó algo.
-¿Qué fue lo que le dijo cuándo se volvieron a ver?
El muchacho solo sonrió, y con burla le dijo.
-Es un secreto- dijo con una amplia sonrisa- ¿puedo pedirle que me devuelva la foto? – dijo y el hombre con un sobresalto se la devolvió-y ese secreto estuvo todo este tiempo junto a él.
La cara del entrevistador fue de puro poema, y Harry disfruto riéndose de ella.
Nunca nadie se había molestado en ver la foto por completo, simplemente a su esposo.
El entrevistador tomo sus cosas y se fue después de despedirse y darle la fecha de publicación.
Harry simplemente sonrió y le dijo adiós con la mano.
-¿No viene?
-No, yo me quedo un rato más.
El hombre se encogió de hombros y se fue. Harry apago su ultimo cigarrillo y con un movimiento elimino las cenizas de los otros, con otro elimino el olor que sabía Draco odiaba tanto. Y tras ver la foto en donde dos personas salían una pequeñita entre los brazos del mayor, se desapareció.
Simplemente quería superarlo, poder ver a su hijo sin sentir que se le partiría el corazón al ver a Draco, su Draco reflejado en él.
Y tal vez, solo tal vez así pudiera superar la muerte de su único y gran amor.
-Son unos lindos recuerdos, amor-
Notas de la autora:
Jajajaja, que cosas, vaya que me divertí escribiendo mi regalo jajaja si tienen dudas déjenlas, críticas y palabras lindas. Gracias Ann.
Por cierto he visto, con desilusión que aunque tienen a Let me cry con alertas, no se animan a dejar comentario, eso me hace pensar que realmente no agrada. Al igual que los drabbles, que por cierto tendré que quitar, bueno las otras historias aunque lentas, es porque las escribí antes e iba al tiro a lo que me llegara. Por favor dejen comentario y bueno son tres partes, porque salió un poco largo. Jajaja.
Besos
Hisa!
