CAPITULO 3

Lo que más le resultaba interesante en ese momento era el periódico, porque lo que tenía enfrente ya lo empezaba a molestar, y aunque quisiera concentrarse en las noticias no podía escuchaba sus pasos que cada vez se volvían más desesperantes, su paciencia ya se empezaba a desvanecer.

-Vas a cavar un hoyo-

-Hn- fue la única respuesta que obtuvo.

-¿Que es lo que te molesta más?- le pregunto- ¿Que no te lo negara? o ¿la condición que te puso?

Gruño, porque él tampoco sabía que le molestaba, no podía creer aún que ella le pusiera una condición para obtener el divorcio. Se lo iba a dar y quizás es lo que lo tenía así. ¿Que sentía aún por ella? ¿La amaba? no lo sabía, nunca se había sentido tan confundido como ahora.

-¿Que vas a hacer?- le volvió a preguntar-¿Lo harás?

-Es una estupidez- contesto molesto

-O una buena jugada

-Cállate Ivanov-

No pronuncio palabra alguna, se quedaron en silencio incomodo o cómodo, no sabían. Ella solo lo observaba, quizás su hermano tenía razón, no debieron casarse a los 18 años. Kai espero a que hablara, podía esperar lo que ella quisiera, además necesitaba saber su respuesta, su reacción. Y en alguna parte de su corazón muy pero muy al fondo albergaba esperanzas.

-¿Divorcio?- murmuro alto, se recargo en la pared casando aire, que retuvo cuando de los labios de él salió esa palabra- ¿Quieres el divorcio?

-Si

-De acuerdo- le sorprendió la respuesta, esperaba a que gritara, llorara o que le diera como respuesta un no por despecho.

-Bien- contesto- te mandare los papeles para que los firmes

-No- dijo alto, deteniéndolo pues ya se iba-no tan rápido. Quieres el divorcio ¿no?- Kai asintió- Pues no sera fácil

-¿Cuanto quieres?-pues no había otro motivo ¿o sí?

-No quiero tu dinero- dio unos pasos hacía adelante-

-¿Entonces?- se estaba confundiendo

-Para que yo te de el divorcio- hizo una pequeña pausa- tendrás que hacer tu papel de esposo por un día entero.

-¿Que?- de que estaba hablando

-Si quieres el divorcio, pues se un esposo- no bajo la guardia.

-¿Que demonios pides?

-Nunca fuiste un esposo Kai- antes de que el hablara ella siguió- muy poco nos veíamos cuando regresamos de la luna de miel y esos cuatro meses no cuentan.

-¿A que estas jugando?

-Tómalo como un juego si quieres- ella hablaba enserio- pero esa mi condición.

-Es una estupidez

-¿Eso piensas?- enarco las cejas

-Esta bien, vamos a la mansión- le tendió la mano

-No- estaba empezando a usar mucho esa palabra y le empezaba a fastidiar- sera aquí. Lo temas o lo dejas. Decídete.

-Escucha Hiromi,- su tono de voz empezaba a ser amenazante-no estoy para juegos, ni estupideces- ella no se inmuto

-Yo tampoco Kai, no estoy jugando- volvió a decir- lo tomas o lo dejas, cuando te decidas, me avisas con tu abogaducho. Hasta entonces- abrió la puerta- Adiós, Kai.

Empuño sus manos fuerte, sabía que cuando ella se proponía algo, nada ni nadie la hacía cambiar de opinión, era tan terca cuando quería.- Hiromi- fueron sus últimas palabras, antes de salir y cerrar la puerta d un golpe.

Se deslizo por la pared hasta sentir el frío suelo, quería llorar y gritar, le dolía saber que no volverían a ser marido y mujer. Si puso esa condición fue para poder intentarlo y demostrarle que aún se amaban o tal vez ya no.

-¿Abogaducho?

-Acaso no lo eres- al fin había dejado de caminar, veía el cielo por su ventana

-Por desgracia, soy tu abogado-

-Lo se

-¿Que harás?- pregunto Tala- has tu papel de esposo y terminaras con tu sufrimiento- empezo a burlarse

-No fastidies- Tala solo rio

Si quería el divorcio entonces debía ser su esposo por un día. Quizás para ella no importaba mucho aquellos cuatro meses de luna de miel pero para él eran inolvidables. Incluso no olvidaba lo que ella le dijo; "Kai parecemos conejos, tranquilízate" en todo lugar lo hacían, lugares no públicos.

Era sábado y Hiromi quería seguir durmiendo, su trabajo a veces le hacía desvelarse, además quería saber cuanto tiempo más le resultaba cómoda su cama.

Kai estaba en la oficina, tenía una grandes ojeras, paso la noche en vela, más bien desde el día que hablo con ella que eran 3, no había podido dormir pensando en la condición de su lejana esposa, ya había tomado una decisión, dejo algunos papeles resueltos en su escritorio y sin pensarlo más salió.

Después de darse un baño de agua fría, empezó a preparar su almuerzo ya que su hermano llegaría a visitarla y a comar.

Ya tenía todo listo, terminaba de arreglar la mesa, entonces escucho tres toques en su puerta, feliz camino hacía ella pesando que era su hermano, abrió la puerta y se quedo con las palabras en la boca. No esperaba verlo a él frente a su puerta... su rostro era de total sorpresa.

-Hola saludo dándole un casto beso. Sintió arder sus labios con el contacto- amor-llevaba tiempo sin decir esa palabrra

-¿Que?- pregunto confundida- ¿estas drogado o borracho?

-Así saludas y recibes a tu esposo- le dijo sonriendo

-Creo que me he perdido- exclamo-explicate.

-Hiromi, pusiste una condición para el divorcio- entonces entendió- vine a cumplir mi dichoso papel de esposo.

El de verdad lo estaba haciendo, ella no esperaba que lo hiciera pero entonces si no lo hiciera no sería el Kai que ella conocía. Las probabilidades de que lo intentaran ahora eran nulas. Se hizo a un lado para que entrara, al estar adentro sintió el aroma de comida recién hecha. La tomo de la mano y la hizo sentarse junto a él en el sofá.

-¿Como ha estado tu semana?

-Bien- le contesto, no sabía como sentirse en ese momento.

-Te ves algo cansada, tienes pequeñas ojeras- le comento viendo sus ojos que en ese momento le parecían mas hermosos que nunca.

-Lo dice el que tiene más ojeras que alguien que sufre insomnio-

Sonrió no recordaba que el también tenía ojeras por lo poco que ha dormido que si calculaba eran como 4 horas en total.

-Si, no he dormido bien- Hiromi rodó los ojos, de eso ya se había dado cuenta-¿Como te va en tu trabajo?- eso de desempeñar y preguntar por cosas de su esposa era difícil.

-Bien- volvió a decir. No estaba poniendo de su parte y no tenía mucho que preguntar- ¿Sabes en que trabajo?

Solo abrió sus labios, no sabía en que trabajaba ni cual era su puesto-No- Hiromi rio- ¿En que trabajas?

-En la editorial de mi hermano- asintió, sabía cual era el negocio de su cuñado-soy escritora

-¿ Escritora?

-Si- soltó la mano de su agarre-ya he publicado 2 libros y voy por el tercero.

-No lo sabía-

-Lo se- le dijo- la empresa y tu padre, siempre te han mantenido ocupado.

Hiromi recordó que su hermano vendría, solo esperaba que no armaran un pleito- Bueno supongo que te quedaras a comer- asintió- iré a poner tu plato en la mesa- se levanto dejándolo solo

Esto no estaba saliendo como esperaba que fuera, era difícil entablar una conversación con ella, cuando antes no lo era. Era el pasado, el presente era tan confuso para él. El timbre de su celular lo caso de sus cavilaciones, vio de quien era el numero y camino hacía lo que era la habitación de ella para hablar en privado.

Hiromi lo busco y solo escucho a lo lejos su voz, despacio se acerco a la puerta de su habitación que estaba entre abierta y ahí lo encontró hablando y escucho lo que decía.

-Escucha Tala llegare tarde- mientras hablaba observo un libro que estaba en la mesita de noche. Hiromi, aunque quisiera esforzarse más no escuchaba lo que decía el pelirrojo.

-Si estoy en su departamento- supo que hablaban de ella

-Lo hago solo para que me de el divorcio, es un sacrificio- si su corazón le dolía ahora lo tenía quebrado, no quiso escuchar más.

Se quedo un momento sentada en el sofá, esperando a que dejara de hablar por teléfono y decirle que ya iban a almorzar. Cuando creyó que ya había terminado de hablar, entro a su habitación lo encontró con uno de sus libros en sus manos.

-Te gusto?- le pregunto

-Es interesante- le respondió, cerro el libro y volvió a dejarlo en su lugar, habían pasado años desde que los dos estuvieron en una habitación solos, no podía negar que su esposa era hermosa y más de lo que recordaba. Sin vacilación se acerco a ella tomándola de la cintura. Con sus manos se alejo de su pecho, ¿que le pasaba?. Se sentía tan bien en sus brazos, le tomo el mentón y la beso, no un beso simple, un beso lleno de deseo de todo lo que ella le hizo falta a el estos dos años. Hiromi, no pudo responder al principió pero extrañaba su contacto sus labios que no pudo negarse más y se dejo envolver por el deseo. La recostó en la cama empezandole a quitar su blusa hasta dejarle el sujetador visible un gemido escapo de su boca por las caricias de las manos de Kai, se estaba dejando llevar por el deseo. Hasta que su mente volvieron las palabras de él dichas hacía unos momentos: Lo hago solo para que me de el divorcio, es un sacrificio. "Es un sacrifico, todo lo que esta haciendo es un sacrificio para él. No lo hace porque quiere. Esto es tan..." ni en sus pensamientos pudo terminar. Lo aparto de un empujón fuerte que lo dejo al otro lado de la cama, recogió su blusa y sin decir nada salió de allí. Kai no entendía hace unos momentos estaban bien los dos y ahora, ella se iba. La siguió y la vio cerca de la puerta de espaldas

-¿Que p...

-Vete- no lo dejo terminar de hablar- vete Kai.

-Si estoy aquí, es porque tu m...- de nuevo le volvió a cortar

-Lo se- se volteo hacía él- para ti es un gran sacrificio estar aquí- frunció el ceño- vete, y no te preocupes le te daré el divorcio, es suficiente para mi saber que has venido a hacerlo- su voz sonaba fuerte, serena, mientras por dentro se quebraba como un espejo en mil pedazos- mandare a mi abogado con el tuyo para que se pongan de acuerdo.- Abrió la puerta en señal de que se fuera.

Bien eso era lo que quería ¿no? Entonces porque tenía la sensación de que no estaba conforme, quizás porque casi le hace el amor. -Bien, le diré a Tala que empiece con los papeles del divorcio- y se fue de ahí.

Cerro la puerta cayendo de rodillas mientras lloraba, lo había perdido para siempre y sabía que no había marcha atrás. Tomaría la propuesta que su hermano le había hecho, irse del país para comenzar en otro.