Aunque suene tedioso esto no puede faltar, los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, y la historia fue escrita por hikingurl, yo solo traduzco.
Y como siempre, no puede faltar mi agradecimiento a mi beta y amiga durante todo este tiempo en el fandom. Gracias Erica, con tu ayuda he crecido como traductora y ha mejorado un poco mi gramática :P
Capítulo ocho
EPOV
En el transcurso de los siguientes días, me establezco en una rutina cómoda: me levanto temprano, desayuno en la cocina con Alice, recolecto cosechas por la mañana, almuerzo con mis padres, luego vuelvo a los huertos o campos en la tarde. Sin embargo, en vez de regresar a la ciudad en la noche, acompaño a mis padres y a Alice a cenar para pasar más tiempo con ellos. Nuestras comidas son relajadas, cómodas; llenas de risa y conversación. Cuando finalmente regreso a mi habitación, disfruto de un largo baño caliente en la bañera… y duermo tranquilamente por la noche.
No voy a las fiestas sociales.
Largos días de trabajo físico al aire libre me han ayudado a aclarar mi mente, y gradualmente me ha dado una mejor actitud hacia los cambios en mi vida. La repetición mecánica de recoger, limpiar, y acarrear la cosecha de alguna forma es relajante. Hay conversación y risa durante el trabajo, todos cuentan chistes o historias, o chismes sobre algo que un vecino dijo o hizo. Siento una conexión con la gente y la comunidad que ahora creo que pude haber perdido durante mis años de entrenamiento.
Pasar tiempo con mi familia me ha hecho más cercano a ellos, me ha ayudado a apreciar su amor y apoyo. ¡Y Alice! Oh, mi dulce hermana, Alice. Mi padre tenía razón cuando dijo que sería una increíble mujer, porque ya es una persona asombrosa. Nunca antes había podido pasar tanto tiempo con ella. Nos entretiene con locas historias, y ríe sin parar durante los juegos que jugamos juntos. Entonces, cuando creo que solo es una jovencita tonta, me asombra con una astuta observación sobre algo más complejo y perspicaz para su edad.
Una noche, me pregunta sobre nuestro patrullaje fuera del valle: qué hacemos, qué vemos. Le describo que el terreno es una cuesta desde el muro; cómo la vegetación cambia de árboles a arbustos y matorrales hasta que solo hay escasa hierba y vegetación a medida que la tierra se vuelve más seca y polvosa. Cuando empiezo a hablar de los acantilados que marcan el límite donde empieza el páramo, me interrumpe para preguntar si son como los acantilados detrás de la ciudad.
"No, Alice. No son escarpados como esos. Son más pedregosos y graduales," le explico. "Hay una caída y luego una pequeña meseta. Luego descienden de nuevo, hasta llegar a suelo plano. Bajar no sería fácil, pero es posible, en etapas."
Hablamos del páramo; como se extiende tan lejos hasta donde llega la vista, interrumpido solo por unos cuantos afloramientos rocosos. Le cuento sobre el extraño resplandor verde que marca el borde del horizonte. Cuando le describo a los Fangers y sus dolorosas mordidas, se estremece por el horror. Pero es la descripción de los Yippers—sus fuertes mandíbulas, sus dientes y garras, sus ataques—lo que finalmente hace que me grite.
"¡Basta, Edward, basta!" Me suplica, con lágrimas comenzando a caer de sus ojos.
Estoy conmocionado cuando me doy cuenta de lo angustiada que está. "Alice, shh. Lo siento. No fue mi intención alterarte. No llores. Sabes que se supone que no llores."
"Lo sé," se sorbe la nariz, asintiendo. "Pero, Edward…" Se queda callada por un momento, mirándome con sus ojos muy aterrados. "¿Es ahí donde fue Jasper? ¿Tenía que pelear solo con esas cosas? ¿Es ahí donde van a enviarte?"
No puedo ocultarle la verdad, así que asiento. "Aunque te prometo que volveré, Alice. Voy a encontrar a Jasper, y volveré."
Alice se queda callada junto a mí por unos minutos, luego se vuelve y me pregunta algo que me obsesionará por días. "¿Por qué, Edward? ¿Por qué salir ahí? ¿Por qué siquiera dejar el valle? ¿Qué hay tan importante allá afuera?"
"No lo sé," le respondo con sinceridad. "El Thaay está allá afuera, supongo. Tal vez los oficiales necesitan información para planear las mejores defensas para el valle."
Su resoplido de incredulidad es ruidoso, y lo acompaña con unos exagerados ojos en blanco. "¿En serio, Edward? ¿Cuándo fue la última vez que el valle fue atacado por el Thaay—o por cualquier otro, para esto? ¿Siquiera sabemos cómo son? Y, además," continúa, "si los Rangers nunca vuelven, ¿de qué utilidad es la información que averiguan?"
Sus palabras tienen sentido; yo mismo lo he pensado. Pero había pasado once años siendo entrenado para seguir órdenes, por lo que nunca me he permitido considerar la posibilidad de que los oficiales estén equivocados o mal informados.
"No deberías de ir, Edward. Cuando te ordenen salir, deberías rehusarte a ir."
"Sabes que no puedo hacer eso, Alice. Hice un juramento, prometí obedecer órdenes y proteger a la gente. Lo que tú sugieres es traición, y no seré un traidor o un cobarde. Además: sé que tú nunca has visto una azotaina pública como castigo por traición, pero yo sí. Es sangrienta, dolorosa y horrible, y te verías forzada a presenciarlo."
Sacudo mi cabeza, recordando la azotaina pública que presenciamos de muchachos; el sonido del chasquido del látigo en la aire, los gritos del prisionero cuando golpeaba su espalda, y la sangre que fluía de sus heridas. "No quieres que eso me suceda a mí." Continúo. "Prefiero correr el riesgo en el páramo. Te prometo, Alice, volveré. Voy a encontrar a Jasper, y voy a volver."
"Bueno," dice, levantándose con un bufido. "Sigo pensando que es estúpido salir ahí, igual que todo eso de no llorar. ¡Estúpido, simplemente estúpido!"
Con un último bufido, sale dando pisotones de la habitación, murmurando en voz baja. Me quedo sacudiendo la cabeza, considerando las perplejidades de las niñas de trece años.
La semana del juramento llega a su final, y estoy ansioso por iniciar mi entrenamiento y una nueva rutina. Después de mi conversación con Alice, estoy incluso más determinado a averiguar todo lo que necesito para sobrevivir y regresar de una misión al páramo. De manera que, es con una nueva resolución que entro al comedor, esperando encontrar a Hunter en la mesa. No está ahí. Sin querer comer solo, me encamino a la cocina hacia la mesa que había estado compartiendo con Alice. Ella tampoco está ahí.
Kate aparece con un plato lleno de comida. Después de colocarlo frente a mí, se sienta, al otro lado de la mesa. "Alice comenzó una nueva rotación de entrenamiento esta mañana," me explica. "Va a estar en los edificios de los telares durante los próximos meses. Aunque no creo que lo disfrute tanto como la rotación de la cocina," continúa, riéndose. "Es muy ruidoso ahí como para conversar mucho."
La tela que usamos en nuestra ropa es tejida en grandes telares alojados en varios edificios de piedra en un extremo del valle. Molinos de agua proveen la energía para los carretes giratorios que enrollan el hilo, y para las lanzaderas que transportan el hilo de un lado al otro del telar. Es ruidoso ahí. También es un trabajo difícil. Aunque sé que Alice estará bien.
Mientras como mi desayuno, le pregunto a Kate si ha visto a Hunter, explicándole que también estoy listo para iniciar mi nuevo entrenamiento; pero ella tampoco lo ha visto. Me promete enviarlo conmigo si lo encuentra.
Con nada planeado para el día y sin nadie que me diga qué se supone que estaría haciendo, vuelvo a mi habitación, esperando algo de inspiración. La encuentro ahí, colgada en la pared: mis nuevas armas. Reuniéndolas me dirijo al área de entrenamiento, buscando a un maestro de armas que me ayude a mejorar mis habilidades.
Paso la mañana en el campo de arquería trabajando en mi distancia y precisión. Mi nuevo arco es más grande que los que cargábamos como cadetes, y requiere más fuerza para tirar. Las flechas también son diferentes: más largas, más pesadas, y terminan con una cabeza de piedra más larga y letal; están designadas para viajar distancias más largas, y para dar un tiro fatal. El balance no se siente bien, y me esfuerzo toda la mañana para adaptarme a las diferencias. Los entrenadores de arquería me dan consejos e indicaciones; pero para cuando me detengo a comer el almuerzo, estoy cansado, adolorido, y más que un poco frustrado.
En la tarde, decido practicar con el látigo. Tuvimos un poco de instrucción con los látigos disciplinarios que llevan los oficiales; pero esos son cortos, y tienen una tralla suave. Este látigo es lo mismo solo en nombre. El mango es de madera, tallado para caber en la mano y de cuarenta y cinco centímetros de largo, revestido de piezas estrechas de cuero duro para un mejor agarre. Un asa de unos quince centímetros de largo está unida al extremo del mango, para asegurar el látigo alrededor de la muñeca. La tralla es la que distingue este látigo de los disciplinarios: es larga, de unos seis metros o más, tiene pedazos de obsidiana negra afilados como una navaja. Solo puedo suponer el daño que puede infligir si se maneja correctamente.
Resulta ser extremadamente difícil de usar. Después de unos cuantos movimientos de práctica que consiguen envolverlo en mis piernas, voy en busca de algún equipo de protección y un entrenador para ayudarme. Al equipo lo encuentro; al entrenador no. Las siguientes horas las paso tratando de perfeccionar un giro que me permita extender todo el largo del látigo frente a mí; pero mi técnica es extremadamente deficiente, y termino la tarde aún más frustrado que como estaba en la mañana.
Los días que siguen es más de lo mismo. Tomo mi desayuno en la cocina, algunas veces acompañado por Kate; me dirijo al campo de arquería en la mañana, y luego entreno con el látigo en la tarde. No toma mucho tiempo ver algo de mejoría con el arco. Mis músculos se adaptan al esfuerzo adicional, y en cuestión de días mi distancia y precisión se incrementan dramáticamente. Los entrenadores me ayudan mucho; y los nuevos y más largos brazales que me dan para proteger el interior de mis antebrazos significan que ya no titubeo en tirar del arco a toda su capacidad. Incluso me entregan una aljaba más grande, llena de flechas finamente elaboradas.
Sin embargo, el progreso con el entrenamiento del látigo no viene tan rápido. Todavía no he localizado a un entrenador que sea diestro con el látigo largo, capaz de enseñarme más que solo técnicas rudimentarias. La mayoría de los días, renuncio después de un par de horas, muy frustrado y enojado para lidiar más con ello.
Después de una tarde particularmente agotadora, decido dar un paseo por el valle para aclarar mi cabeza, poner algo de distancia entre ese frustrante pedazo de cuero y yo. Había caminado un par de horas cuando me encuentro de pie frente a la casa de mis padres. Mi madre abre la puerta cuando toco, y la sonrisa cordial en su rostro me recuerda lo mucho que echo de menos comer juntos nuestras comidas.
Me hace pasar a la casa, y después de cerrar la puerta detrás de mí, me da un fuerte abrazo inusitado. "Oh, no digas nada," me advierte, cuando le doy una mirada sorprendida. "Tengo permitido abrazar a mi hijo en mi propia casa. Ahora, ven a sentarte conmigo en la cocina mientras termino de cocinar, y cuéntame todo lo que ha pasado en las últimas semanas en que has comenzado tu entrenamiento."
Su comentario sobre mi nuevo entrenamiento es todo lo que necesito para iniciar el flujo iracundo de palabras sobre mis frustraciones ante la falta de orientación y el estado general de mi vida. Entre más escucha, más le cuento sobre mi soledad, mi carente contacto con mi hermano y mis anteriores amigos, la decepción con la desaparición de Bella. Comparto mis sentimientos de ineptitud, mi miedo por el páramo, y lo que me ocurrirá ahí. Las palabras no se detienen al sacar el dolor que siento al saber que tal vez nunca comenzaré mi propia familia, o tendré una oportunidad de trabajar por la vida que creí que deseaba; y finalmente, le confieso que incluso he comenzado a cuestionar nuestra sociedad, sus reglas, mi entrenamiento como un Protector… hasta el mismísimo juramento que había tomado hace solo dos semanas.
Cuando me he quedado sin palabras, ella se levanta, y en silencio nos prepara a ambos una taza de té. Mi madre coloca la taza frente a mí, junto con un pequeño plato de galletas. "Me he dado cuenta," dice, instándome a beber, "que algunas veces, los problemas más difíciles pueden ser resueltos con una simple taza de té y un par de galletas."
El té está caliente, con sabor a menta, y endulzado con una gran cucharada de la miel de mi padre. El sabor desencadena el destello de un recuerdo de la noche de la primera fiesta social, cuando encontré agua y jarabe de menta esperándome junto a la palangana. Siempre supuse que fue Kate quien lo había dejado ahí para mí. "¿Menta?" Pregunto, después de tomar un sorbo.
Mi madre asiente y dice que sí. "Siempre ha sido mi favorito, muy relajante para el estómago y la mente." Nos quedamos un rato en silencio, bebiendo el té y comiendo las galletas. Mis pensamientos están en esa noche, y en Kate, y recuerdo, una vez más, su amabilidad hacia mí.
"Sé que en realidad esto no me concierne, madre, pero, ¿puedo preguntarte sobre Kate? Ha sido amable, y más que servicial conmigo. Sin embargo, es muy joven para ser una matrona. ¿Por qué eligió hacer eso, en vez de casarse y comenzar una familia?"
"No puedo contarte los detalles de la historia de Kate, Edward; pero puedo contarte que Kate amó una vez a un joven, que era muy parecido a ti. Tenían sueños y planes para una vida juntos; pero cuando él tomó su juramento, fue asignado como un Ranger. Fue una conmoción para ambos. Sin embargo, estaban determinados a tener la vida que querían juntos. Él se entrenó y preparó, y pasaron tanto tiempo juntos como se les permitió. Un día él se fue en una misión y, como tu hermano, nunca volvió."
Mi madre hace una pausa y toma un sorbo de su té. Pienso en Bella por un momento, preguntándome si ella sabe de la pena de Kate, y si su desaparición es su forma de evitarse ese dolor.
"Kate lo esperó," empieza otra vez. "Después de un tiempo, se le acercaron otros hombres que se sentían atraídos por ella, pero ella siempre los rechazó. El año pasado cuando cumplió veintiocho años y terminó su servicio activo para la comunidad, decidió convertirse en matrona y supervisar las rotaciones de entrenamiento para las jóvenes. Puede elegir casarse en cualquier momento, si lo desea; pero creo que sigue esperando que él regrese. Kate tenía un interés especial en Jasper, así como lo tiene contigo. Conoce de primera mano lo difícil que puede ser tu asignación. Espero que le agradezcas, Edward."
Los dos nos quedamos en silencio por un rato, perdidos en nuestros pensamientos. Pienso en Kate y sus sueños perdidos; en mi madre, y la pérdida de su hijo—y la posibilidad de perder otro. Pienso en todas las madres, esposas y novias que han visto a los jóvenes que aman irse y nunca regresar… sacrificados a lo absurdo de la guerra y la violencia.
La tristeza en el rostro de mi madre refleja mis pensamientos. Estiro mi mano y tomo la suya en la mía. "Madre," empiezo a decir. "¿Cómo es que tú…? ¿Cómo las mujeres…? Quiero decir, ¿cómo sigues adelante?" Tartamudeo finalmente. "¿Cómo sobrevives a la tristeza?"
Mi madre lleva su mano a mi cabeza, y quita el cabello de mi frente con dulzura. Veo una miríada de emociones pasar rápidamente por su rostro al mirarme. Por fin, sonríe.
"Oh, Edward. Mi dulce y maravilloso hijo. Amo a todos mis hijos, pero tú siempre has sido muy especial para mí. Si solo supieras por cuánto tiempo te hemos esperado, a que alguien como tú hiciera esa pregunta. Sé que justo ahora estás pasando por un momento difícil. Sé que te estás cuestionando todos los principios que se te han enseñado durante toda tu vida; pero quiero que sepas que tengo fe en ti. Lo que sea que pase allá afuera, sé que sobrevivirás. Sé que volverás con nosotros. Hasta entonces, hago lo que siempre hemos hecho: aguantamos, Edward. Aguantamos hasta que tengamos el poder de cambiar."
Una conversación muy significativa la que tuvo Edward con su madre, ¿no creen? ¿Qué creen que quiso decir Esme con que Edward es muy especial y hace mucho esperaban por él? Les diré que en cada capítulo hay detalles que nos ayudan a descubrir un poco más de la trama, presten atención y no se centren tanto en la aparición de Bella. Una de ustedes hizo un comentario muy interesante respecto a la noche de la borrachera de Edward, un detalle que al parecer a varias de ustedes se les pasó, por centrarse en Bella. Voy a compartir con ustedes otra respuesta que dio la autora a una de las lectoras:
There are good reasons that Bella did not come to the social but the reasons are part of the overall plot. There is not a third person. No cheating for Bella and Edward. Lots of mystery and lots of secrets. I'm happy you are enjoying the story.
Hay buenas razones por las que Bella no fue a la fiesta social, pero las razones son parte de la trama en general. No hay una tercera persona. No hay infidelidad entre Bella y Edward. Mucho misterio y muchos secretos. Me alegra que estés disfrutando de la historia.
Creo que eso responde algunas de sus dudas y cuando dice que la historia tiene mucho misterio y secretos, indica que tenemos que estar atentas a lo que ella revele en cada capítulo, no solo se trata de la pareja, sino del papel de Edward en su sociedad. Así que, estén atentas y díganme sus teorías. Recuerden que sus reviews marcan el ritmo de la historia, no lo olviden.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Pao-SasuUchiha, PRISOL, Danny CullenMa, Tecupi, Cary, Ali-Lu Kuran Hale, Summer Suny, Vrigny, Sully YM, calvialexa, Ome Taisho, gmea, LeidaJim, Adriu, Kabum, Shinigami Cullen Grey Darcy, Pili, Liz Vidal, Nadiia16, ELIZABETH, sueosliterarios, Tata XOXO, bbluelilas, Nancy, lizdayanna, Manligrez, carolaap, Diablillo07, patymdn, alejandra1987, kaja0507, Rossmery, BereBe, myaenriquez02, zary65, saraipineda44, JessMel, Alma Figueroa, Techu, tulgarita, rosycanul10, Ericastelo, andyG, glow0718, injoa, Noir Lark, rjnavajas, Isabelfromnowon, Mafer, Gabriela Cullen, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? Depende de ustedes.
PD. Alguien pregunta si todos los años eligen a alguien para ser Ranger o si tiene que tener habilidades. Se supone que cada año tienen que salir de los nuevos Protectores miembros para cada una de las divisiones incluyendo la de los Rangers, y obviamente tienen que tener ciertas aptitudes, pero no olviden que tener habilidades como las de Edward no son bien vistas en esta sociedad, cuando Edward reveló su habilidad de presentir las cosas se le consideró un Thaay y lo castigaron. Es importante que recuerden eso. En cuanto a qué implican las misiones y cuál tenía Jasper, se verán en unos capítulos más adelante. También preguntan si Bella y Edward tienen alguna conexión y evidentemente la tienen a cierto grado considerando el sueño de Edward, pero más adelante les quedará más claro ;)
