Aunque suene tedioso esto no puede faltar, los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, y la historia fue escrita por hikingurl, yo solo traduzco.

Y como siempre, no puede faltar mi agradecimiento a mi beta y amiga durante todo este tiempo en el fandom. Gracias Erica, con tu ayuda he crecido como traductora y ha mejorado un poco mi gramática :P


Capítulo trece

EPOV

Despierto tarde la mañana siguiente. Por primera vez en mucho, mucho tiempo, tengo problemas para dormir por sueños extraños y retorcidos: de Bella, Jasper, Emmett… y misteriosas figuras sombrías que me persiguen por senderos en el bosque y sujetan mis brazos con fuerza cuando trato de escapar. Dos veces, me levanto de la cama—empapado en sudor, y temblando por un terror desconocido.

Sé que una buena comida y una carrera larga probablemente me ayudarían a despejar mi mente y me harían sentir mejor, pero me decido por una ducha fría y algunos de los refrigerios que mi madre me dio el día anterior. Quedarme en mi habitación me da una oportunidad de pensar tranquilamente en los comentarios de Emmett con relación a Jasper, así como considerar las probables consecuencias de un posible traidor.

¿Es factible que los oficiales sepan dónde está Jasper, y crean que es un traidor porque no ha regresado? Hunter había dicho que esperaba que Jasper estuviera con el Thaay, en vez de muerto dentro de la neblina venenosa. Si ese es el caso, ¿por alguna razón lo tienen de rehén?

Recuerdo el consejo de Hunter de ser cuidadoso al expresar mis ideas en voz alta. ¿Podría haber sido escuchado, y reportado por mis pensamientos traicioneros? ¿O alguien me vio usando mi escudo, y sospecha que pudiera ser un Thaay?

Busco en mi mente cualquier conversación o acción que pudiera haberse escuchado o visto sospechosa. Aunque he visto y hablando con la mayoría de mis amigos de mi antiguo cohorte, no puedo recordar algo que lo vincule con Jasper—o cualquier cosa remotamente desleal. La única otra conexión posible sería mi familia.

"¡Oh, joder!" No puedo evitar maldecir en voz alta, cuando recuerdo mis conversaciones con Alice sobre Jasper, el Thaay, y ser un Ranger. Sin duda, nadie sospecharía de los comentarios de una niña de trece años—hechos mientras estaba perturbada por sus hermanos—como para señalarlo como verdadera traición.

Pensar en Alice me recuerda que actualmente está haciendo una rotación de entrenamiento en los edificios del telar, y que ahí es donde Bella aseguró que se lastimó. Sé que Bella eligió los huertos como su asignación. Si está en el edificio, ¿tiene algo que ver con Alice? ¿Podría una de ellas o ambas estar en alguna clase de peligro?

Considerar todas las posibilidades tiene mi cabeza dando vueltas, y decido que de verdad necesito salir de mi habitación. Termino de vestirme y me dirijo a la cima de los muros de la ciudad, esperando que un paseo al aire fresco y el sol me ayudará a aliviar mis preocupaciones y el persistente dolor de cabeza que están provocando.

Mi valle se ve igual que siempre: los campos, los huertos, y los animales pastando; Olympus sobresale detrás de mí con su blanca capa de nieve. Hay personas debajo de mí—en el camino, en los campos, y en sus casas—dedicándose a sus actividades de todos los días: un niñito juega a la pelota en su patio trasero, una mujer cuelga su ropa para secarla, un hombre cava en el jardín junto a su casa. Respirando profundamente, dejo que la paz de mi hogar se apodere de mí.

Sin embargo, la sensación no dura cuando percibo que Hunter se acerca mientras miro desde los muros. Viene a pararse junto a mí, evaluando en silencio la escena frente a nosotros. Sé que lo que tiene que decirme no va a ser bueno, por lo que evito romper el silencio por tanto tiempo como puedo. Por fin, me vuelvo hacia él y pregunto. "¿Qué?"

Observa mi rostro con atención mientras me informa que se ha convocado un Tribunal de Oficiales para considerar cargos de traición, y que todos los Protectores activos y cadetes tienen que reportarse en el anfiteatro de la ciudad de inmediato. Sacude su cabeza diciendo 'No' cuando pregunto si puede decirme quién ha sido acusado. Los prisioneros que son acusados de crímenes se les lleva a los tribunales con una bata y capucha, que cubre su cabeza y su cuerpo de la vista; se hace esto para garantizar la objetividad del jurado que los sentenciará. En casos de traición, el jurado siempre es el grupo actual de jurados: Emmett, yo, y el resto de nuestro antiguo cohorte. Resignado y temiendo lo peor, lo sigo.

El anfiteatro está en silencio cuando llegamos. Los cadetes y sus actuales entrenadores están sentados en sus grupos por edad, debajo de sus banderas en el lado izquierdo más pequeño del área de asientos. Los entrenadores deben haber hablado con ellos sobre la seriedad de lo que están por presenciar, porque los más jóvenes se ven nerviosos y asustados.

Los Protectores activos están sentados en sus grupos por división. Hunter me deja para sentarse bajo la bandera Ranger, y yo me uno a Emmett y mis compañeros jurados en la hilera frontal de asientos. Un grupo de oficiales de alto rango está sentado a un lado del escenario; la jefa de matronas se sienta frente a ellos en el otro lado, el pesado chal bordado de su puesto cubriendo sus hombros. Normalmente, su presencia es solo una formalidad; pero puede hacer preguntas, o pedir una moción de orden para asegurar la imparcialidad para el acusado.

Han pasado casi tres meses desde que me senté en este mismo lugar para mi toma de juramento. Muchas cosas han pasado en esa corta cantidad de tiempo; casi se siente como toda una vida. Ahora, aquí estoy otra vez—a punto de juzgar a alguien por posible traición; alguien que puede tener una conexión con Jasper, u otros en mi familia. Un miedo abrumador se aloja en mi estómago.

Dos oficiales conducen al prisionero al centro del escenario frente a nosotros. Una capucha suelta le cubre la cabeza por completo, y una bata larga cubre todo su cuerpo, envolviendo incluso sus pies y manos. No hay nada que indique quién es el prisionero, salvo el corto tamaño de su silueta. No hay sogas o cadenas, porque escapar es imposible.

Avanzando para quedar frente a nosotros, el oficial que preside inicia los procedimientos. "Prisionero número 523.43 está acusado de los siguientes crímenes," recita.

"Primero, conspirar la traición contra la gente de este valle y su consejo en funciones."

"Segundo, ayudar y ser cómplice del Thaay, enemigos de la gente, de ese modo poniendo en peligro las vidas de los ciudadanos de este valle."

"Y tercero, provocar—ya sea directa o indirectamente—la desaparición y presunta muerte del Ranger Jasper, Protector de este valle."

La audiencia ha permanecido relativamente callada durante cada uno de los primeros dos cargos, con solo algunas maldiciones murmuradas e inquietud; pero tan pronto como el nombre de Jasper es mencionado, de repente hay fuertes gritos y cada vez más contundentes demandas por castigo. Puedo sentir la ira acumulándose en Emmett, y de hecho, está temblando—su rostro lleno de odio, sus ojos entrecerrados y ardiendo, con sus labios retorcidos por la indignación.

El prisionero se queda completamente quieto durante las acusaciones, con la cabeza gacha, sin hacer nada que indique que ha escuchado los cargos contra él.

Cuando el ruido disminuye y de nuevo hay silencio, el oficial empieza la segunda parte de los procedimientos al preguntar al prisionero si tiene algo que decir para defenderse, o si hay alguien que hable en su defensa. El prisionero sacude despacio su cabeza; pero antes que el oficial pueda hablar otra vez, la matrona pide una moción de orden.

"El prisionero debe responder verbalmente, y lo bastante fuerte para que todos los presentes escuchen," declara.

Asintiendo, el oficial se vuelve hacia el prisionero y pregunta una vez más si tiene algo que decir, o alguien que hable en su defensa. Esta vez, la respuesta es un claro, "No."

Durante todo lo que ha pasado hasta ahora, había intentado mantenerme calmado e indiferente; pero cuando escucho esa voz, mi compostura empieza a desintegrarse en seguida. Aunque no estoy seguro que alguien más haya o vaya a reconocerla, sé de quién es esa voz—y las ramificaciones de lo que está a punto de ocurrir me impactan como un golpe físico a mi cuerpo.

Uno por uno, el oficial que preside repite los cargos y le pregunta al prisionero si es culpable o inocente; y uno por uno, el prisionero responde culpable. Cada respuesta duele como el hiriente impacto del látigo de un entrenador contra mi espalda; los mismos que sé mañana dejarán su espalda ensangrentada, si es encontrada culpable. Quiero gritarle que se detenga, que se calle. Quiero regresar el tiempo a anoche, y forzarla a escapar conmigo al páramo—o a Korinth—o a cualquier otro lugar donde pueda mantenerla a salvo. No puedo hacer ninguna de esas cosas.

Tan pronto como admite ser culpable de la desaparición o posible muerte de Jasper, Emmett está fuera de su asiento y gritando, "¡Derecho de Sangre! ¡Derecho de Sangre!"

Sabía que eso sucedería. Sabía que él haría eso. Como familiares de Jasper, tenemos el derecho de reclamar la primera sangre del castigo de la parte culpable. Y porque Emmett es un oficial, tiene su propio látigo disciplinario. Ya lo ha arrancado de su arnés en el hombro al mismo tiempo que furioso da de zancadas hacia el escenario—donde los oficiales han dado vuelta al prisionero para que su espalda esté hacia nosotros, y donde sostienen extendidos de su cuerpo cada uno de sus brazos.

También me levanto y estoy fuera de mi asiento, cuando veo… casi en cámara lenta… cómo Emmett lanza el látigo hacia su espalda. Los músculos en su brazo sobresalen con la fuerza de su movimiento, y sé que cuando dé en el blanco, traspasará la tela de la bata, sacando sangre a lo largo del latigazo.

Cada parte de mí—huesos, músculos, sangre, pensamientos, cada fibra de mi mismísimo ser—está gritando que proteja a esa mujer. No importa lo que ha confesado; no importa lo que ha hecho: con todo lo que soy, protegeré a Bella. Así que sigo a Emmett al escenario, gritando "¡No!" al mismo tiempo que su látigo atraviesa el aire hacia su espalda—y empujo mi escudo con tanta fuerza que explota y se aleja de mí, recubriendo todo el valle en un domo visible.

El tiempo se detiene. Todo se detiene. Por un momento, me siento abrumado… mirando al reluciente domo sobre mí. Casi parece duro, como si pudiera tocarse; brilla y destella bajo la luz del sol. Sin embargo, no puedo detenerme a pensar en ello, cuando ya puedo sentir el consumo de energía que origina.

Rodeando a los oficiales inmóviles, tiro de la capucha en la cabeza de Bella, ansioso por ver su rostro. Me sorprende ver sus ojos abrirse cuando mira por encima de mí al resplandeciente escudo. Pero estoy aún más sorprendido cuando susurra, "Oh, Edward, ¿qué has hecho?"

"¿Puedes hablar?" Sé que sueno ridículo cuando pregunto—pero además de los ojos de Hunter, nadie ha sido capaz de siquiera moverse dentro de mi escudo—y ahora, Bella está hablando.

"¿Sí…?"

"No importa. Vámonos. Tenemos que sacarte de aquí." Me vuelvo hacia el oficial más cercano, y voy a quitar su mano del brazo de ella, cuando me detiene.

"No, Edward. No lo hagas."

"¿Qué? No puedes quedarte aquí, Bella. Acabas de admitir traición. ¿Tienes alguna idea de lo que van a hacer contigo? ¿La tienes?"

Cuando no responde, continúo, esperando convencerla de irse.

"Escúchame. Después que te proclamen culpable de traición, te encerrarán en una habitación por el resto del día y la noche. Mañana, te llevarán al centro de la ciudad, te desvestirán hasta la cintura; luego—con todos los del valle observando—te azotarán hasta que tu espalda esté amoratada y ensangrentada; y no esperes que sean indulgentes contigo porque eres una mujer. Te darán una sola bolsa de agua y te escoltarán a la muralla del valle—donde serás exiliada de tu hogar para siempre."

Estiro mi mano y toco su mejilla, volviendo su rostro hacia mí y me mire directamente a los ojos; deseando que vea el peligro en el que está, deseando que acceda a irse conmigo.

"¿Es eso lo que quieres? ¿Lo es?" Para cuando termino de hablar, estoy temblando por la tensión y la ira. "No puedes quedarte aquí, Bella. Tienes que irte. ¡Por favor!"

"¿Cómo vas a explicar mi ausencia?" Pregunta. "Cuando quites eso," inclinando su cabeza hacia el escudo, "y todo vuelva a la normalidad, ¿crees que solo van a olvidar que estaba aquí? ¡No puedes hacer eso! Solo hará que sospechen de ti. Puede que ya lo hagan."

Al escuchar sus palabras, dejo que mi mirada recorra a los Protectores inmóviles y los cadetes. Los ojos de Hunter me observan, justo como sospechaba; pero me sorprende ver a varios cadetes, incluyendo a Riley, cuyos ojos me demuestran que están conscientes de lo que está pasando. Todos los oficiales en el escenario parecen no darse cuenta, pero la jefa de las matronas me observa con atención. Sin embargo, es Emmett quién llama mi atención: está claramente temblando, como si tratara de luchar contra la parálisis que lo sujeta.

"Tienes que dejar que continúe, Edward. No tienes mucho tiempo."

Las palabras de Bella devuelven mi atención a ella. "No puedo. Por favor, no me pidas eso. Podemos pensar en algo. Hay otras ciudades allá afuera; podemos irnos ahí. Conozco el camino." Ahora prácticamente le estoy suplicando, rogándole. "Puedo protegerte. Estaremos a salvo. Yo…"

"¡No!" Su voz es dura cuando me interrumpe. "No permitiré que te etiqueten de traidor. Pon la mano del oficial de vuelta en mi muñeca, cubre mi mano, y haz retroceder el escudo. ¡Ahora!"

"¿Y el látigo de Emmett?" Grito. "¿Se supone que también deje que te golpee? Querido Ares, ¿cómo puedes esperar que vea esto, Bella?"

"¿Has pensado en lo que le hará a Emmett cuando se entere a quién ha golpeado con su látigo? Se sentirá asqueado tan solo de pensar que ha golpeado a una mujer; pero él te conoce y siente cariño por ti. Esto será mucho peor. ¿Has pensado en eso?"

"Emmett acaba de escucharme admitir traición y un grave daño contra su hermano. Se sentirá justificado en sus acciones."

"Traición," me burló. "No seas ridícula. Tú no eres más traidora que yo. He escuchado suficiente de esta…"

"Edward, deja de caminar de un lado a otro y mírame."

A regañadientes, me vuelvo y la miro. "Soy una traidora, Edward. He estado en el páramo, ayudando al Thaay."

Sus palabras parecen quedarse en el aire entre nosotros mientras la miro. "No…"

"Sí," responde con tristeza. La pena impregna sus ojos al mirarme. "No se supone que estuviera aquí anoche, pero te echaba tanto de menos, no pude mantenerme alejada. Me atraparon al tratar de irme del valle. Lo siento, Edward, pero tienes que hacer esto, tienes que dejar que continúe. Deja las cosas como estaban, y haz retroceder el escudo."

Ella tiene razón. Sé que la tiene, pero me queda una cosa por decir, me queda una cosa por hacer. Acercándome, la envuelvo en mis brazos, acercándola a mí. "Anoche, me dijiste que me querías mucho. Bueno, también siento lo mismo por ti, Bella. Debes saber esto, mi amor: no importa lo que hayas hecho. Algún día, cuando todo esto haya terminado, te encontraré. Te encontraré, y construiremos una vida juntos y seremos felices."

Entonces, la beso; con ternura y dulzura y lleno de promesas. Cuando retrocedo, me está sonriendo a través de sus lágrimas. Asiente, y—después de una última mirada—vuelvo a colocar la capucha sobre su cabeza, y reviso para asegurarme que la mano del oficial siga en su brazo. Lentamente me pongo en posición detrás de Emmett, pero justo antes de retirar mi escudo, empujo la punta de su látigo a un lado.

Todo empieza a correr tan pronto como dejo caer el escudo. El látigo de Emmett termina su ruta hacia adelante a la espalda de Bella; pero porque había cambiado su trayectoria, la golpea con mucho menos fuerza. Aún es lo bastante fuerte para hacer que se sacuda y grite. Antes de que pueda echar su brazo hacia atrás para otro golpe, lo empujo a un lado, gritando, "¡No!"

Me encara con furia, gritando, sus puños elevados por la ira. "¿Qué demonios fue eso? ¿Por qué me detuviste?"

"Porque uno es suficiente, no más," le grito en respuesta.

"Estás loco si crees que me voy a detener con uno," grita. "Esa escoria traicionera es el responsable de la desaparición de Jasper. Lo escuchaste. Lo escuchaste confesar traición. Tengo derecho a cinco azotes, y que Ares me ayude, voy a dar los cinco golpes—y luego tú vas a hacer lo mismo. ¡Así que quítate del camino de una puta vez, Edward!"

Nunca he visto a Emmett tan furioso. Enfadado, sí; alterado, sí; pero nunca así. Su rostro es una retorcida máscara de ira, y está temblando visiblemente. Por solo un momento, de verdad temo que pueda golpearme con sus puños cerrados cuando su mueve hacia mí.

"Basta, Emmett. No puedes hacerlo. El prisionero no es un hombre, es una mujer. No puedes hacer eso; te odiarás si lo haces."

"¿Qué…?" Se me queda viendo inquisitivamente. Me doy la vuelta, y bajo la capucha de la cabeza de Bella antes de volverla hacia él.

Palidece visiblemente cuando se da cuenta quién está frente a él. "¿Bella…? ¿Qué estás…? Oh mierda, te golpeé. No puedo…" Emmett se aleja tambaleándose, sacudiendo su cabeza al tomar asiento, el arrepentimiento en su rostro es evidente.

Renuentemente, devuelvo a Bella a los oficiales que la sujetan. Ella me da un pequeño gesto con su cabeza y una leve sonrisa, dejándome saber que entiende lo difícil que esto es para mí. Apretando mi mandíbula para evitar decir algo que arruine está charada que estamos interpretando, me alejo, anunciando que el Derecho de Sangre se ha consumado, antes que yo también regrese a mi asiento.

El resto de los procedimientos se manejan rápidamente. El oficial que preside informe a los actuales jurados que son responsables de considerar la evidencia y emitir un juicio para el acusado. Ya que Bella ha admitido su culpa y no ha traído evidencia o testigos de lo contrario, solo hay una conclusión a la que puede llegarse. Es simplemente una formalidad, pero a cada jurado se le pide que declare su decisión verbalmente. Escucho mientras, uno por uno, se pone de pie y declara que la única mujer que he deseado en mi vida es culpable de traición.

Cuando es mi turno, apenas puedo moverme. Pienso en su determinación para continuar con el juicio, rehusándose a mi ayuda para que nadie sospeche de mí. Pienso en lo fuerte que debe ser—una sola mujer de pie frente a tantos hombres—mientras la juzgan culpable del más atroz de los crímenes que nuestra sociedad puede imaginar. Y, finalmente, pienso en la promesa que le hice: que la encontraré, y que seremos felices. Si ella puede encontrar la determinación de seguir con esto hasta el final, entonces también yo puedo hacerlo.

Me pongo de pie—y la pronuncio culpable.

Es un alivio que nunca mira hacia nosotros mientras hablamos. Sé que es una delicada decisión la que está tomando, para aliviar el dolor que ella sabe que Emmett y yo debemos estar sintiendo, y para facilitarnos hacer lo que se requiere de nosotros. Incluso con mi convicción de mantener esta fachada de imparcialidad, no estoy seguro si hubiera podido ver su rostro mientras pronunciaba esas palabras. Sentado junto a Emmett, puedo sentir lo difícil que es también para él. Es lento para levantarse, lento para decir las palabras. Estoy seguro que ver su rostro solo debe haber empeorado su remordimiento.

En vez de mirarnos a nosotros, ella desvía su mirada hacia un lado, donde sé que está su hermano, Riley, sentado. Me pregunto cuánta angustia y confusión debe sentir al escuchar a su hermana admitir traición.

Es sentenciada a veinticinco azotes con el látigo disciplinario, para ser administrados a media tarde del día siguiente —después de los que será escoltada a la entrada del valle, y luego exiliada para siempre; nunca se le volverá a permitir entrar a nuestro asentamiento. Los oficiales se la llevan, y se nos permite retirarnos para volver a nuestros deberes.

Todos están decaídos al dejar el anfiteatro. Acusar y sentenciar a alguien de traición sucede tan pocas veces que es una conmoción que repercute la mismísima base diaria de nuestra sociedad. Que sea una mujer joven, la que admite sin reservas ser culpable, es aún más terrible, y casi incomprensible.

Emmett y yo nos quedamos para darles tiempo a los otros para irse. Sé que quiere hablar sobre lo de esta tarde. "Sabes que nunca la hubiese golpeado, de saber que era Bella."

"Lo sé, Em, está bien. No había forma de que supieras que era ella. Estaba totalmente cubierta, y la escuchaste admitir su culpabilidad."

"¿Cómo supiste que era ella?"

"Por su voz. La reconocí tan pronto habló."

Emmett y yo somos los únicos que quedamos en el anfiteatro ahora. Asiente despacio, luego echa un vistazo alrededor, finalmente sentándose pesadamente en uno de los asientos—con los codos en sus rodillas, con sus manos sosteniendo su cabeza al mismo tiempo que frota lentamente sus sienes. "¿Crees que lo haya hecho, la traición?"

"No lo sé. Ella afirma que sí, pero todo se siente extraño. Nada tiene sentido." Suspiro, sentándome junto a Emmett. Los dos miramos al suelo, perdidos en nuestros pensamientos.

"Hoy hiciste algo ahí," dice por fin, asintiendo hacia el área del escenario donde estaba Bella. "No estoy seguro qué fue… pero un minuto estaba caminando hacia ella, apuntando mi látigo a su espalda—tú seguías varios metros detrás de mí—y entonces las cosas parecieron hacer una pausa, detenerse… casi como un largo parpadeo. Lo siguiente que supe, fue que mi látigo la estaba golpeando en un lugar completamente diferente a donde lo había dirigido—y tú estabas junto a mí, empujándome."

No le respondo en seguida, sin saber qué tanto puedo—o debería—decirle.

"¿Edward…?"

"Las cosas han cambiado mucho desde que me volví un Ranger, Emmett. Puedo hacer más cosas, ¿sabes? De las que podía hacer antes."

"Entonces, ¿por qué no detuviste todo esto?" Pregunta airadamente, haciendo un gesto con su brazo hacia afuera señalando el escenario frente a nosotros. "¿Por qué no hiciste que se fuera, o que se declarara inocente, o algo? ¿Cualquier cosa, Edward? ¿Por qué no hiciste nada?"

"Lo intenté. Créeme; claro que lo intenté. Pero ella no me lo permitió. Rehusó totalmente mi ayuda, dijo que no quería que la gente pensara que yo también podría ser un traidor. Ella confesó, Emmett. Me dijo que era verdad, que había estado en el páramo, ayudando al Thaay."

"¿Hablaste con ella?"

"Sí."

"¿Mientras todos estábamos 'en pausa'—o lo que sea que tú hagas?"

"Sí."

"Maldición," dice riéndose entre dientes. "Debe ser una locura eso que tú haces."

"Sí, fue bastante atemorizante al principio."

"No quiero saberlo, ¿o sí?"

"No, probablemente no."

"Muy bien," asiente, antes de continuar. "Aunque, ¿puedes hacer algo sobre lo de mañana? ¿Puedes detenerlo? Si ella es una traidora, entonces tiene que ser exiliada y enviada afuera; pero la azotaina…" Emmett está de pie ahora, paseándose frente a mí, agitando sus brazos mientras continúa. "¿Sabes? Cuando pensé que era un hombre desconocido—un Protector, o un cadete, el que le había hecho algo a Jasper—estaba tan furioso que quería lastimarlo. Quería hacer que sufriera, como nos había hecho sufrir. Quería mi Derecho de Sangre."

Emmett se detiene a unos centímetros directamente frente a mí.

"Pero es diferente cuándo conoces a la persona, ¿no es así? Cuando has reído, hablado y comido la cena juntos. Cuando has visto a tu hermano buscarla en cada multitud. Ahora parece incorrecto… horrible… excesivo. ¿Por qué estaba bien cuando no lo conocía—pero no cuando la conozco? ¡La idea de lo que va a pasar mañana me da náuseas! Todos van a tener que ver, Edward: sus familiares; su hermano Riley; . ¿Cómo puedes siquiera considerar estar ahí? Querido Ares, mellizo, ¿qué vas a hacer?"

Incluso en medio de la tormenta interna que siento incrementarse en mi pecho y en mi mente, bajo la vista y sonrío brevemente al escuchar que mi hermano usar la palabra mellizo. Es un término que pocas veces utilizamos, por lo que sé que está estresado y preocupado por mí. "No lo sé, mellizo," respondo. "Todavía tengo un poco de tiempo para pensar en algo. Pero Emmett: debes saber que si hago algo para detener esto—si puedo encontrar alguna forma de sacarla del valle—también seré etiquetado como traidor. ¿Puedes vivir con eso?"

Cuando finalmente levanto la vista para mirarlo, encuentro el rostro serio de mi hermano devolviéndome la mirada.

"Ya no estoy seguro de saber qué es un traidor, Edward. A decir verdad, estoy confundido respecto a muchas cosas," responde, sacudiendo su cabeza. "Toda nuestra vida escuchamos del malvado Thaay. Se nos ha enseñado a odiarlos, a temerles; sin embargo, nunca los hemos visto, y nunca nos han atacado o lastimado. Tal vez solo son otras personas tratando de sobrevivir como nosotros. ¿Quién sabe?"

Desvía la mirada, callado por un momento, antes de inhalar profundamente y volverse nuevamente hacia mí.

"Pero sé esto," continúa. "Azotar a Bella no es correcto; no porque es una mujer, sino porque ese tipo de violencia simplemente es incorrecta. Si ella estaba ayudando al Thaay, entonces tal vez tenía una buena razón. Y no creo ni por un minuto que Jasper está muerto, o que ella tenga algo que ver con su desaparición. Así que, para responder a tu pregunta: haz lo que tengas que hacer para detener esto. Tienes mi apoyo. Siempre tendrás mi apoyo, hermano."

Emmett se da la vuelta entonces, y empieza a alejarse. "¿A dónde vas ahora?" Le pregunto viendo su espalda alejarse.

"Voy a tratar de encontrar una forma de escabullirme a la habitación de Rose." Me responde por encima de su hombro. "Necesito un breve momento feliz."

"No está permitido; va contra las reglas."

"Lo sé," se echa a reír. "No me importa."

Más tarde, solo en mi habitación, considero todo lo que ha ocurrido y todo lo se dijo hoy. Mi mente idea un plan para rescatarla, dejar el valle, y encontrar algún lugar seguro donde podamos vivir. Pero cada plan tiene una falla, alguna razón para desecharlo. Me doy cuenta que tengo que conseguir algunos suministros: comida seca para alimentarnos a ambos por varios días; otro contenedor de agua de algún tipo; ropa caliente para Bella—incluyendo una capa, si puedo encontrar una.

Mientras considero todo lo que tiene que hacerse, me paseo por el largo de mi pequeña habitación; una y otra vez, de un lado al otro. La actividad física calma mis nervios y satisface mi necesidad de hacer algo, cualquier cosa. La planeación mantiene mi mente ocupada, y a mi imaginación lejos de los que está—o podría estar—ocurriéndole a Bella en ese momento.

Sé que el momento de actuar también sería crucial. A menos que encuentre la llave para abrir su celda. Voy a tener que esperar a que la muevan de su celda al centro de la ciudad para su castigo, a media tarde de mañana. Entonces, voy a levantar mi escudo, agarrarla y llegar a la muralla del valle tan velozmente como sea posible. Después de salir del valle, podemos viajar a Korinth y pedir asilo—o correr el riesgo con el Thaay.

Por más simple que suene, sé que no será fácil. Mi escudo hace todo posible; pero también significa que voy a tener que cubrir una porción más grande del valle, incluyendo el muro—y dejarlo levantado por un periodo más largo de tiempo de lo que lo he hecho antes. Si alguien es enviado tras nosotros, tendré que usarlo para retrasarlos, o protegernos si nos atrapan.

Con mi plan decidido y mi mente resuelta, me vuelvo para dejar mi habitación y reunir los suministros que pueda encontrar—solo para encarar a un muy determinado Hunter bloqueando mi camino cuando abro la puerta.

"Vuelve adentro," demanda, quitándome de en medio al entrar a mi habitación y cerrar la puerta. "Sé lo que estás pensando, y sé lo que estás planeando. Pero puedes olvidarte de dejar esta habitación pronto."

"Hunter, juro que si no quitas de mi camino justo ahora…"

"No seas estúpido, muchacho," gruñe, interrumpiéndome. "Empieza a pensar con la cabeza, y usa un poco de sentido común. Saben de tu apego por Bella, y te están vigilando. En el primer intento que hagas por reunir suministros, o actúes como si pudieras irte, te arrestarán y te encerrarán—y entonces tendremos un desastre aún más grande en nuestras manos."

"¿Qué…?"

"¡No preguntes, y no dejes esta habitación hasta que venga por ti!" Azotando la puerta, me deja sentado en la cama, preguntándome que debería hacer ahora. Con nada que hacer más que esperar, saco mi equipo y armas y empiezo a limpiar e inspeccionar todo lo que necesitaré cuando deje el valle mañana con Bella.

No sé lo que Hunter está haciendo, pero no voy a cambiar mis planes de rescatarla.


:O ¡Pobre Edward! Esperar encerrado en su cuarto mientras la mujer que ama podría ser azotada y exiliada del valle. ¿Creen que obedezca? ¿Y qué será lo que piensa hacer Hunter? Sin duda a más de una debe haberle sorprendido ver que la traidora era Bella. Alguna por ahí lo dijo, pero otras no se lo imaginaban. ¿Y será que realmente sea ella la culpable directa o indirectamente de la desaparición o posible muerte de Jasper? También algunas de ustedes no creen que este muerto, bueno, pronto lo sabremos y veremos qué pasa con Bella. Mientras tanto, esperaré sus reviews con sus teorías, o si no saben qué escribir con un gracias, un saludos o hasta una carita feliz es suficiente. Lo importante es que están ahí y agradecen el tiempo dedicado para su entretenimiento ;) Un gracias no cuesta nada.

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: torrespera172, Nadiia16, Alma Figueroa, Sully YM, SharOn, Vrigny, alicefoverever85, Niny96, freedom2604, Lyd Macan, Lady Grigori, Say's, Manligrez, liduvina, kaja0507, erizo ikki, Tecupi, ELIZABETH, bbluelilas, dushakis, JessMel, Diablillo07, PRISOL, Melany, tulgarita, Ome Taisho, Summer Suny, Brenda Cullenn, Adriu, Ali-Lu Kuran Hale, Sheei Luquee, carolaap, saraipineda44, Tata XOXO, andyG, Kabum, patymdn, alejandra1987, vfredes2, Liz Vidal, lizdayanna, sueosliterarios,ríosw0718, AuroraShade, Pam Malfoy Black, Ericastelo, ConiLizzy, Techu, calvialexa, injoa, Gabriela Cullen, Pili, Rossmery, rjnavajas, myaenriquez02, Mafer, Rosy Canul, Noir Lark, y algunos anónimos. Recuerden que ustedes marcan el ritmo de esta historia ;)