Aunque suene tedioso esto no puede faltar, los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, y la historia fue escrita por hikingurl, yo solo traduzco.

Y como siempre, no puede faltar mi agradecimiento a mi beta y amiga durante todo este tiempo en el fandom. Gracias Erica, con tu ayuda he crecido como traductora y ha mejorado un poco mi gramática :P


Capítulo catorce

EPOV

Hunter nunca regresó a mi habitación. Esperé toda la tarde, alternándome entre pasearme por la habitación y acostarme en la cama, mirando al techo. Una y otra vez, examiné con cuidado cada detalle de mi plan para salvar a Bella. Mi equipo estaba limpio, aceitado, y listo para usarse. Había encontrado unos cuantos paquetes de carne seca que quedaban de mis carreras diarias, y las guardé en los bolsillos de mi camisa. No era lo suficiente para durar máximo un par de días, pero esperaba que pudiéramos reabastecernos al llegar a Korinth.

Empaqué uno de mis viejos uniformes más pequeños para Bella. La camisa y los pantalones serían muy grandes, pero le quedarían perfectamente sobre cualquier ropa con la que la hubieran vestido. También podía usar mi ropa térmica tejida, si surgía la necesidad de más calor.

La vejiga de agua en mi camisa tendría que ser suficiente para llevarnos a la primera fuente de agua en el cañón. No había nada más para cargar agua, a menos que pudiera robar una cantimplora cuando pasáramos por las barracas en la muralla.

Soy un manojo de nervios por la indecisión cuando llega la hora para que sirvan la cena. No tengo idea de qué podría generar más sospecha: perderme la comida, o tratar de actuar como si nada mientras como. Kate me ahorra la preocupación de tomar una decisión al tocar a mi puerta. Cuando abro, está ahí de pie con una pila de toallas dobladas.

"Hunter me dijo que necesitabas algunas toallas limpias y ropa de cama, Edward. Me disculpo por el descuido. Debiste haberme informado." Sacude ligeramente su cabeza cuando voy a responder. "No, no, no hay problema. Toma—ten estas y guárdalas rápidamente," añade. Dándome la pila, deja que sus ojos comuniquen lo que no puede decir en voz alta.

Tan pronto como las toco, sé que hay algo oculto entre los pliegues; están demasiado pesadas para ser solo toallas. Ya que me dijo que las guardara rápidamente, abro mi último cajón y las coloco dentro con cuidado junto a mi otra ropa de cama limpia.

"Gracias, matrona Kate," le respondo con un ligero gesto con mi cabeza. "¿Me acompañará Hunter en la cena?"

"No, se ha retrasado; pero me pidió que te avisara que debes ir a tus comidas sin él—y que debes continuar con tu entrenamiento normal."

El ligero énfasis que le da a la palabra comidas me dice que probablemente no lo veré hasta después del desayuno, por más pronto. Su otro mensaje también es claro: que debo actuar y comportarme como lo haría normalmente. Tengo cuidado de mirar a Kate directamente a los ojos cuando le doy las gracias otra vez, y le digo que le informe a Hunter que agradezco su mensaje. Asintiendo, deja la habitación—y despacio pero deliberadamente me encamino hacia el comedor para comer.

No sucede nada fuera de lo extraordinario durante la cena. En vez de sentarme en mi lugar habitual, llevo mi bandeja a la mesa de la división médica donde el doctor Banner está comiendo. Parece feliz de recibirme; y ya que no lo he visto en algún tiempo, pasamos nuestra comida conversando sobre algunos nuevos tratamientos médicos que está probando. Ninguno de nosotros lo menciona, pero sé que está aquí en la ciudad—en vez de en la enfermería, en la muralla—por Bella, y su acción disciplinaria de mañana en la tarde. Siempre es un procedimiento estándar tener al personal médico con experiencia presente cuando se administra castigo corporal de tal severidad, solo en caso de que algo saliera mal.

Logro actuar razonablemente normal, creo; pero cuando el salón empieza a despejarse, rápidamente me excuso para regresar a mi habitación. Durante toda la cena, había tratado de no pensar en lo que Kate pudo haberme dado en la pila de toallas. Fue casi imposible no preguntarme qué me esperaba; ya varias veces, había tenido que hacer un esfuerzo consciente para prestar atención a la conversación en torno a mí. Tan pronto como estoy de vuelta en mi habitación, cierro la puerta con seguro, luego las saco de mi cajón—abriéndolas con cuidado para encontrar suficientes paquetes de comida seca que le duraría a dos personas por lo menos una semana. Envuelta a su alrededor está otra vejiga de agua, y una capa más pequeña con capucha con una máscara para el polvo cosida a ella. También hay una nota de Hunter, escrita en un pequeño pedazo de papel viejo.

Me siento en mi cama, lo desdoblo y empiezo a leer. Me dice que continúe como si todo fuera normal, y que NO haga nada que pueda parecer sospechoso. Si no lo he visto o escuchado de él antes de que sea el momento de ir al castigo, entonces debo seguir adelante y hacer lo que sea que esté planeando. Me desea suerte, y termina diciendo que espera verme pronto.

La comida, la vejiga de agua y la capa extra las empaco rápidamente en mi camisa, y la nota la rompo en pedacitos y la echo en el inodoro. Sin ninguna otra parte a dónde ir—y sin que me quede nada más que preocuparme—decido asearme y prepararme para dormir. Estoy exhausto por la falta de sueño de la noche anterior y por la agitación de los eventos del día, pero mi mente no deja de proyectar la imagen de Bella diciéndome que la atraparon porque se había metido a escondidas al valle para verme. Si se hubiese mantenido alejada, nada de esto hubiera ocurrido; reconozco en silencio que nuestra necesidad por el otro ha conducido a su captura. Mi culpa me tiene dando vueltas durante la noche, hasta que la fatiga me reclama y, finalmente me quedo dormido.

El desayuno de la mañana siguiente es una repetición de la cena anterior. Sin embargo, esta vez, logro sentarme con Emmett en la mesa de los oficiales. La conversación es en susurros; y de vez en cuando, siento que me están vigilando. La mesa se silencia enseguida cuando uno de los oficiales de menor rango le pregunta a Emmett sobre su reacción de ayer en el juicio, y su arrepentimiento al enterarse que había golpeado a una mujer.

Emmett está tranquilo y relajado cuando responde que aunque puede que no esté de acuerdo con el alcance del castigo físico, él—y su hermano—no tienen problema con exiliar a un traidor confeso. Su respuesta parece satisfacer a la mayor parte de los que están en la mesa, y veo a unos cuantos asentir de acuerdo. El resto de la comida continúa de forma habitual.

Paso el resto de la mañana solo en los archivos, sacando los mapas y tratando de memorizar tanto de ellos como puedo. Repaso mi plan, paso por paso; decidiendo dónde sería el mejor lugar para interceptar a Bella y los oficiales que la acompañen; planeando cómo darle forma a mi escudo para cubrir la ciudad y el camino a la salida del valle; estimando qué tan lejos tendría que estar antes de replegarlo. Hunter nunca se aparece, y estoy cada vez más nervioso y preocupado al acercarse la comida del mediodía.

Cuando es hora, entro al comedor para encontrar a Hunter sentado en nuestra mesa habitual. Me uno a él, casi desplomándome de alivio al sentarme. Me saluda, y pregunta cómo me fue en mi estudio esta mañana; y respondo, tratando de mantener la conversación tan normal como es posible. Su voz es determinada solo un poco más alta de lo acostumbrado, y comprendo que es para que los están a nuestro alrededor escuchen lo que estamos diciendo. Nuestra comida es servida y trato de comer, pero termino moviendo la mayor parte de la comida por mi plato. Un ligero empujón a mi pie provoca que mire al otro lado de la mesa a Hunter. "Come," articula. "Todo." Asintiendo, tomo otro bocado—pero tengo que pasarlo rápidamente con agua, antes de que pueda volver a subir.

Hay una conmoción en una de las puertas, y me vuelvo para ver al Oficial Comandante y dos de sus oficiales subalternos acercándose a nuestra mesa. Toda conversación en el comedor se ha detenido; incluso los ruidos de la cocina están en silencio. Hunter y yo nos ponemos de pie y saludamos cuando se detienen frente a nosotros.

"Ranger Edward," se dirige a mí formalmente.

"Sí, señor."

"Ha sido asignado a una misión fuera de los muros del valle, para comenzar de inmediato. ¿Acepta esta asignación?"

Lo que pregunta es solo una formalidad; él y yo—así como todos los demás—lo sabemos. Pero es nuestra costumbre, y es por eso que le respondo formalmente.

"Sí, señor. Acepto esta misión. Señor."

"Gracias, Ranger Edward, por su servicio. Su misión es rastrear y recuperar al prisionero 523.43 – que escapó de su confinamiento en algún momento durante la noche anterior, y se cree se dirige al páramo. También se ha verificado que durante su escape, secuestró a una jovencita de este valle: de hecho, a su hermana, Alice. Tiene que regresar al prisionero para su castigo por su traición confesa, y por el secuestro de Alice. El Ranger Hunter le informará los detalles, y le ayudará a prepararse para su viaje. Que tenga una misión exitosa, y que Ares le conceda un retorno a salvo."

Asiente, se da la vuelta y se aleja, con sus dos ayudantes detrás de él—dejándome con la boca abierta, tratando asimilar el hecho de que Bella se ha llevado a Alice con ella al páramo.

Hunter agarra mi brazo, sacándome a rastras por una puerta lateral mientras tartamudeo y murmuro sobre todo lo que acabo de escuchar. "Contrólate, Edward," me advierte. "Al menos hasta que pueda llevarte a tu habitación."

Vamos a mitad del patio cuando escucho a Emmett corriendo detrás de nosotros. Está gritando y maldiciendo, vociferando sobre Alice. Nos sigue por la puerta de las barracas—pero una vez dentro del pasillo, Hunter se vuelve hacia él, escupiéndole furiosamente que se calle y escuche.

"Juro por la placa de hielo en Olympus—que ustedes dos, tú hermano, y ahora Bella y tu hermana—me están llevando al límite de la locura. Estoy casi a punto de agarrar a Kate y escapar a otro valle, tan solo para alejarme de su familia."

Los tres estamos de pie en el pasillo afuera de mi habitación. Observo a Emmett mientras fulmina a Hunter con la mirada, las manos cerradas en puños, la ira claramente evidente en su rostro. Hunter se ve exasperado, pero sobre todo… cansado, y me pregunto qué ha estado haciendo desde la última vez que lo vi antes de la cena de ayer.

"Emmett, tu hermana va estar bien," suspira. "Eso es todo lo que voy a decirte. Pero necesito que estés preocupado; necesito que estés enojado con esa escoria traicionera—como lo dijiste ayer tan elocuentemente—y que vuelvas a tus deberes inmediatamente—para que pueda preparar a Edward y enviarlo."

"Yo…"

"No, Emmett," Hunter lo interrumpe. "¡Sal!"

"Ranger Hunter," Emmett lo encara furioso, echando sus hombros hacia atrás y parándose derecho. "Tal vez sea mi superior en años, señor, pero soy un oficial de este valle, y maldición, me iré cuando esté listo para irme—y eso será después que hable con mi hermano."

"Edward," comienza a decir. "No tengo una puta idea de qué está pasando aquí. Ayer, hubiera jurado que Bella no era un traidor—incluso después que admitiera serlo; pero ahora, estoy tan confundido que ya no sé qué pensar. No puedo creer que expusiera a una niña de trece años a los peligros del páramo."

Emmett empieza a caminar hacia la puerta, antes de detenerse y volver dando zancadas hacia mí. Se detiene directamente frente a mí, mirándome intensamente.

"Vas a salir, hermano," demanda. "Vas a salir y vas a traer de vuelta a nuestra hermana; y si puedes encontrar a Jasper, también lo traerás de vuelta. Justo ahora, estoy tan enojado que me importa una mierda lo que le suceda a Bella… pero quiero a mis hermanos y a mi hermana de vuelta a salvo." Me da un gesto afirmativo con su cabeza, luego se da la vuelta para irse. "Te cuidado, mellizo," susurra, justo antes de que la puerta se cierre detrás de él.

Cuando se ha ido, Hunter se vuelve hacia mí. "Me agrada tu hermano," sonríe con suficiencia. "Va a ser un excelente líder. Ahora, vamos a prepararte para que partas a tu misión."

Me toma menos de diez minutos cambiarme de mi uniforme habitual a mi equipo de Ranger. Traigo puestos mis pantalones de piel de cerdo, mis mocasines y mi camisa. Hunter me ayuda a ordenar los paquetes de comida seca de manera que el peso esté equilibradamente distribuido, luego llena la vejiga de agua y la inserta y su tubo en el bolsillo de mi espalda. Me dice que deje vacía la vejiga extra, pero que me la lleve—solo en caso de que algo le pase a la primera, o si las normales fuentes de agua se hayan secado, y vea necesario cargar más agua entre paradas. Aunque cuando cojo la capa extra, me dice que puedo dejarla; al parecer, cuando Bella escapó y secuestró a Alice, también robó suficiente equipo para las dos.

Después de ponerme mi capa, acomodo mi espada, la aljaba y el arco en mi espalda, colocando mi escudo de madera sobre ellos. Mi látigo está enrollado en su lugar en mi hombro izquierdo, y mi cuchillo, en su funda está atado a mi muslo derecho. Hunter entonces me muestra una copia más pequeña del mapa que había estado estudiando, antes de meterlo en el bolsillo izquierdo de mi pecho. Con una última revisión a mi equipo y ropa, me pronuncia preparado para irme.

Cuando paso a algunas personas de camino a las afueras de la ciudad; cada uno de ellos me desea un buen viaje. Cuando salimos por las puertas, encuentro a mis padres esperándome. En mi prisa por prepararme, me había olvidado de ellos por completo—y cómo deben sentirse por la desaparición de Alice.

La culpa me agobia al mirar el rostro afligido de mi madre. Coloca sus manos sobre mis hombros, acercándome a ella, al mismo tiempo que se inclina hacia mi oído. "La encontrarás, Edward," susurra bajito. "Encuentra a Alice y Jasper, y tráelos de vuelta… y tú con ellos."

Da un paso hacia atrás junto a mi padre; y con gestos de cabeza y sonrisas tristes, repiten las palabras formales que el Oficial Comandante dijo antes, deseándome una misión exitosa y un retorno a salvo.

Con una última despedida, Hunter y yo nos volvemos hacia la entrada del valle, empezando a trotar cómodamente para cubrir la distancia rápidamente. El doctor Banner está esperándome cuando entro a las barracas en el muro. Me da un pequeño contenedor de medicina y suministros de primeros auxilios, que guardo en uno de los bolsillos de mi camisa. Él también me desea un buen viaje.

Y entonces cruzamos el muro y salimos por la puerta de entrada, dejando el valle detrás de nosotros al dirigirnos al sur a lo largo del camino hacia el páramo. El sendero es fácil de encontrar; es el que habíamos usado cada vez que teníamos un viaje de exploración fuera del valle. Pasamos por el bosque más frío de la ladera antes de descender a una zona más caliente y seca de pequeños árboles y arbustos.

Hunter se queda conmigo por varias horas, nuestras relajadas zancadas cubriendo los kilómetros hasta que llegamos al inicio del desierto—y donde comienza el sendero lateral que dobla a la izquierda hacia Ares Vallis. Aquí, nos detenemos, sé que él no me acompañará más allá.

De repente no puedo hablar. Tengo mucho que decirle, muchas cosas por las que agradecerle—pero al parecer no puedo encontrar las palabras para expresar lo mucho que aprecio todo lo que ha hecho por mí, lo mucho que valoro su amistad. Me muevo incómodo, tratando de encontrar una forma de iniciar la conversación.

Él debe sentir lo mismo, porque finalmente rompe el silencio incómodo con una ligera risa y palmea mi hombro. "¿Sabes, Edward? Realmente me alegra que me hicieran quedarme para entrenar a un Ranger más. Tal vez hayas sido un dolor en el trasero algunas veces, pero maldición, eres un excelente soldado. Me siento orgulloso de llamarte un compañero Ranger. Y cuando vuelvas, voy a ser realmente un cabrón feliz, porque finalmente puedo darme de baja, casarme con Kate y tener muchos bebés."

Esa sonrisa engreída a la que me había llegado a acostumbrarme tanto está de vuelta cuando le sonrío. "Hunter…"

Pero me interrumpe antes de que pueda terminar. "Deja de retrasarte, muchacho, y haz lo tuyo. Me estoy haciendo viejo aquí parado. Que tengas buen viaje, y toda esa mierda," se echa a reír otra vez, luego se da la vuelta y empieza a alejarse.

Lo observo por un momento o dos antes de llamarlo. "Hunter…"

Cuando se vuelve otra vez, finalmente le pregunto. "¿Qué voy a encontrar ahí?"

Mira más allá de mí con sus ojos entrecerrados al panorama seco y árido, antes de enfocarse nuevamente en mí. "La verdad, Edward. Vas a encontrar la verdad."

Y entonces se va, trotando rápidamente de regreso lo que acabamos de recorrer, cuando me vuelvo para ver el sendero frente a mí.


Su primera misión en el páramo y tiene que ser en estas circunstancias. Preocupado por la seguridad de Bella y Alice, veremos si puede encontrarla. ¿Pero alguna de ustedes reparó en las últimas palabras de Hunter? 'La verdad, vas a encontrar la verdad' muchas teorías por ahí de ustedes muestras que creen que el Thaay no es lo que los habitantes del valle piensan, ¿será así? Otras piensan que no existe. Bueno, puedo decirles que se acercan capítulos muy reveladores. Mientras tanto, ¿qué les pareció este? ¿Qué fue lo que más les gustó o qué parten consideran que reveló algo importante? Estaré esperando sus reviews para saber su respuesta, y si son de las que no saben que escribir, me conformo con un saludo, un gracias o simplemente una carita feliz, solo necesito saber que están ahí y disfrutan del trabajo que hacemos ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Kabum, Cary, Summer Suny, glow 0718, torrespera172, dushakis, Brenda Cullenn, saraipineda44, Vrigny, lagie, sueosliterarios, gmea, freedom2604, Melina, Gabriela Negrete, Tecupi, vivi85, johanna22, ConiLizzy, solecitopucheta, Lady Grigori, myaenriquez02, alejandra1987, AuroraShade, patymdn, JessMel, Melany, Noelia, Sheei Luquee, Alma Figueroa, Manligrez, Niny96, Liz Vidal, carolaap, Rosy Canul, Ericastelo, lizdayanna, tulgarita, injoa, Marce Ortiz, Pili, Cristal82, sagecristin, kaja0507, Noir Lark, Techu, aliceforever85, Diablillo07, Ali-Lu Kuran Hale, Mafer, conitariconer1, Cam, rjnavajas, Tata XOXO, erizo ikki, Sully YM, bbluelilas, Pam Malfoy Black, andyG, Gabriela Cullen, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, recuerden que ustedes marcan el ritmo de la historia.