Aunque suene tedioso esto no puede faltar, los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, y la historia fue escrita por hikingurl, yo solo traduzco.
Y como siempre, no puede faltar mi agradecimiento a mi beta y amiga durante todo este tiempo en el fandom. Gracias Erica, con tu ayuda he crecido como traductora y ha mejorado un poco mi gramática :P
Capítulo diecinueve
EPOV
La explicación de mi madre sobre el Thaay me deja extrañamente aliviado.
Es solo después de escucharlo en voz alta que poco a poco caigo en cuenta que por años me preocupaba en silencio que mis habilidades inusuales significaban que de alguna forma era anormal; que era diferente, otro; un mutado fenómeno de la naturaleza que no debería existir. Todos los días, nuestro entrenamiento enfatizaba la cooperación, el trabajo en equipo, y el grupo más que al individuo; pero sin importar lo mucho que participaba, o lo mucho que creía en lo que me decían—siempre me sentí aislado de mi cohorte, como si no encajara del todo. Incluso como joven cadete, sabía que no era normal extender mi percepción mental y 'percibir' a otras personas.
Algunas veces la conexión era tan fuerte, que sentía que casi podía leer sus pensamientos. Eso siempre me dejaba sintiéndome culpable y en conflicto, como si de alguna forma estuviera invadiendo sus mentes y forzando mi voluntad en ellos.
Peor aún, me había preguntado si yo podría ser una amenaza potencial para mi gente. ¿Podrían mis 'sentidos' de alguna forma hacerme un traidor? ¿Podrían atraer la atención de nuestro enemigo, El Thaay? ¿Sería destruido mi hogar porque fallaría en ser el tipo de Protector para el que estaba entrenado a ser? Mi joven mente conjuró todo tipo de horribles escenarios por los que de alguna forma era responsable—todo porque no era normal.
Luego, a los diez años, cuando había tratado de advertir al entrenador del Fanger bajo la roca en la que estaba por sentarse, había sido reprendido severamente—porque escupió que solo los Thaays podían 'percibir' las cosas. Sus palabras sirvieron para alimentar mis miedos—tanto que había dejado de usar por completo mis habilidades por años; reprimiendo cualquier impulso a utilizarlas, y temeroso de que fuera algún tipo de retorcida media persona. Solo empecé a emplearlos de nuevo, en secreto, cuando comencé a dejar el valle en misiones de exploración. Para entonces, me había dado cuenta que podían ser de ayuda para nuestra seguridad; pero aun así evité usarlos dentro del valle, donde—me temía—podrían notarlos o descubrirlos más fácilmente.
Hunter me había forzado ese día con su látigo. La autodefensa es un poderoso motivador; y fue solo la amenaza inminente del peligro a mi rostro lo que me había empujado a abrir mi mente y descubrir el poder—que había estado esperando ahí, dormido, todo el tiempo—para formar mi escudo.
Nunca se me ocurrió usarlo como un arma contra alguien o para mi beneficio personal—aunque ahora entiendo, después de descubrir lo de Avaro, cómo mis habilidades ciertamente pueden hacerme muy poderoso. Pero mi deber siempre ha sido proteger a mi gente, no controlarlos. La única vez que estuve preparado para ir contra mi entrenamiento había sido para salvar a Bella de su castigo por traición—y eso fue solo porque sabía que había algo extraño en las circunstancias en torno a su juicio o sentencia.
Las dudas que había tenido en los últimos meses sobre el Thaay no parecen tan desleales ahora. Todavía no entiendo cómo un hombre pudo haber tenido mucho poder sobre tantas personas; aunque incluso al pensarlo, sé que no soy tan diferente de aquellos que siguieron ciegamente a Avaro. También he sido entrenado para seguir órdenes, y para creer todo lo que se me ha dicho.
Mi rostro debe reflejar algo de la confusión que siento, porque mi madre le habla en voz baja una vez más a la pantalla, y una imagen de Avaro aparece. Esta vez, sin embargo, la imagen se mueve… y hay sonido. "Tal vez esto te ayudará a entender cómo atraía a la gente," explica.
Él está de pie en un escenario, con miles de personas debajo y frente a él. Observo y escucho mientras habla a la multitud, advirtiéndoles de los peligros del Thaay. Su voz es profunda y armoniosa; los movimientos de su cuerpo hipnóticos. Una vez más, estoy fascinado por él… y puedo entender a la multitud cautivada por su obvia fascinación. Estoy casi convencido, al escucharlo, que él debería salvarlos del Thaay —y lo haría.
"Lo dijo tantas veces, que la gente empezó a creerle." Su voz interrumpe mi atención en la pantalla, y la devuelvo a ella. "Todos querían a un líder fuerte—alguien que restaurara la paz y prosperidad, alguien en quien confiar. Era conveniente tener una persona o un grupo al qué culpar de sus problemas, y así 'El Thaay' nació. Cualquiera que no estuviera de acuerdo con Avaro—cualquiera que cuestionara sus motivos, cualquiera que fuera diferente—era etiquetado como 'otro,' y en seguida se convertía en parte del malvado Thaay."
Sacudiendo su cabeza, con arrepentimiento, mi madre hace un gesto hacia la pantalla otra vez.
"La estrategia funcionó perfectamente. La población se congregó en torno a él, y rápidamente se le concedió poder ilimitado para protegerlos de sus enemigos. Él tomó ese poder… y entonces nunca lo soltó. La propiedad privada ya no existía; todo pertenecía al imperio y a Avaro, que era el único considerado capaz de tomar las decisiones correctas para defender a la gente del 'Thaay'. Las mujeres jóvenes en edad fértil fueron colocadas en recintos para protegerlas; muchachos entraron al entrenamiento militar a la edad de ocho años para convertirse en soldados. Los hombres demasiado viejos para luchar, las mujeres demasiado viejas para tener hijos, y las niñas demasiado jóvenes para ser dadas como esposas eran asignados a trabajar en divisiones, para que pudieran producir la comida y los suministros que se necesitaban para derrotar a 'El Thaay'."
Vimos por unos minutos más mientras Avaro exhorta a su gente que le crea. La multitud aplaude cada vez que promete la muerte del Thaay, y corea su nombre una y otra vez cuando termina.
"Él creó un gigantesco poder militar," mi madre explica, "que estaba respaldado por una población civil organizada y dedicada. Nada podía detenerlo; nadie podía esperar defenderse contra él. Ciudades, pueblos y asentamientos por igual… o aceptaban voluntariamente su régimen, o era seguro que enfrentarían una masacre. Tomó años, por supuesto; pero finalmente, él—y su hijo, que lo siguió—gobernaron todo su continente. Lo único que los detuvo fue el océano."
Volviéndose de nuevo hacia la pantalla, detiene la imagen del discurso de Avaro antes de continuar.
"Los científicos y educadores que él persiguió comprendieron lo que estaba pasando; empezaron a buscar un lugar seguro al que escapar con sus familias. Una estación espacial, Aether, había sido construida muchos años antes, cuando los avances en la tecnología hicieron del viaje por el aire y el espacio algo común. Aún había gente viviendo ahí; y gradualmente, los renegados más sensatos empezaron a mover pequeños grupos de familias de la superficie del planeta a la estación. Cuando finalmente casi se llenó de gente también, mudaron a los recién llegados a las naves más grandes que estaban ancladas ahí."
Mi madre toca la pantalla una vez más, y la siguiente foto que aparece se ve como un grupo de grandes edificios de metal. Sin embargo, en vez de estar en el suelo, parecen estar suspendidos frente a un cielo negro. "Esta es la estación espacial, Edward."
Señala diferentes partes de ella, explicando qué son y cómo se usaban. Escuché las palabras centro de control y dormitorios, contenedores de alimentos y módulos de mantenimiento. Unidas al perímetro de la estación están grandes formas de metal que ella llama naves espaciales—que me dice, pueden moverse individualmente, por el aire. Las naves más pequeñas son transbordadores, y pueden usarse como transporte entre la estación y el suelo. Esas fueron las que se usaron para transportar a la gente del planeta a la estación.
"Tuvieron que ser cuidadosos, por supuesto, para no levantar las sospechas de Avaro—o de cualquiera de sus oficiales," continúa. "Unas cuantas personas a la vez se escabullían a un remoto punto de encuentro; por lo general localizado en las montañas más cercanas, o tal vez en medio de un desierto o bosque. Un pequeño trasbordador los encontraba silenciosamente en medio de la noche, para entonces volver veloz y sigilosamente a la estratósfera y alejándose para trasportarlos a la estación. Al parecer, había una organización secreta clandestina que operó por años para ayudar a la gente a escapar."
Escuchando a mi madre describir las acciones de personas desesperadas por huir de Avaro y su régimen, no puedo evitar admirar su valor. Dejaron todo lo que conocían—incluso arriesgaron su propia vida—para iniciar de nuevo en un lugar desconocido donde tendrían una oportunidad de construir una nueva sociedad y una nueva vida para sus familias. No puedo evitar preguntarme si podría ser así de valiente.
"Con el tiempo, a medida que más personas dejaban el planeta y la población en la estación y las naves aumentaba, se hizo evidente que se necesitaba espacio adicional para vivir e instalaciones para la producción de alimentos. La instalación subterránea en la que estamos ahora fue alguna vez el centro de los viajes espaciales del planeta. Estaba ubicado en una isla—rodeada por miles de kilómetros de océano, y al extremo opuesto del planeta del imperio de Avaro—lo que la convertía en el perfecto sitio para establecer otro lugar para que la gente viviera."
"También estaba bastante cerca de una isla mucho más grande donde ahora se encuentra nuestro valle. De modo que, a medida que la cubierta de hielo empezó a derretirse de la meseta que rodea a Olympus, y los valles se volvieron habitables—más descendientes de los primeros científicos y educadores que escaparon de Avaro pudieron mudarse a seis de esos valles. Se convirtieron en Korinth, Dellfi, Argoess… y las otras ciudades que Hunter te mostró en el mapa."
Un suave golpe interrumpe la explicación de mi madre. Jared se asoma vacilante en la habitación después que ella le dice que entre. "El doctor Marcus dice que Edward necesita comer y beber otra vez, señora," dice, señalando la bandeja que está sosteniendo. Cuando ella asiente, él la coloca en una mesita antes de marcharse en silencio.
"Te ves cansado, Edward. ¿Necesitamos parar y terminar esto mañana?"
Aunque empiezo a sentirme hambriento y exhausto, de ninguna manera quiero detenerme ahora; todavía tengo muchas preguntas de las que quiero respuesta antes de que termine nuestra discusión. Cuando le digo eso—mi voz se eleva en frustración al pensar en parar—ella sugiere con gentileza que coma y beba algo de la bandeja que Jared ha traído, asegurándome que entonces puedo hacer mis preguntas y podemos terminar nuestra charla.
La bandeja contiene una jarra de frío y dulce jugo de manzana y un plato de pan recién horneado. Estoy mucho más sediento de lo que pensé, y rápidamente me bebo la mayor parte de la jarra después de servir un vaso para mi madre. Dos piezas de pan caliente se esfuman incluso antes de que me dé cuenta que estoy comiendo.
Mientras mastico despacio la tercera pieza, mi mente vaga hacia Jasper y cómo pudo haber reaccionado a la información que ella está compartiendo conmigo. "Madre…" Mi repentino llamado la sobresalta, y me mira expectante.
"Sí…"
"Jasper sabe todo lo que me has estado contando, ¿verdad?"
"Sí, por supuesto," responde. "¿Por qué preguntas?"
"¿Cómo… cómo reaccionó a toda esta información?"
"Ahh, Jasper," se echa a reír. "El don de Jasper es muy diferente al tuyo, Edward. No solo puede influir en las emociones, sino que también parece ser capaz percibir cuando alguien no está diciendo la verdad—o cuando están contando solo parte de la verdad. Aún era un joven cadete cuando empezó a cuestionarse muchas cosas que escuchaba o le enseñaban; y fue particularmente confuso para su sensibilidad adicional cuando se leían o recitaban las historias, porque él escuchaba que había algo malo en ellas. Finalmente, se abrió conmigo sobre lo que estaba sucediendo… y tu padre y yo lo ayudamos a aprender a lidiar con la discordancia que su talento algunas veces traía a la luz. Al crecer, fue capaz de controlarlo, entenderlo, y usarlo más efectivamente."
"Él nunca reprimió su don—al menos, no de la forma que tú sentiste que deberías de hacerlo después que ese entrenador te castigó," hizo una mueca. Su expresión deja claro lo que le gustaría hacer al entrenador. "Por lo que cuando finalmente compartimos toda la historia de nuestro pasado, lo aceptó y comprendió sin mucha explicación."
Sonriendo, añade, "Él fue un poco más fácil de convencer de lo que tú has sido."
"Y Emmett," pregunto, rodando los ojos al escuchar que me toma el pelo. "¿Qué tanto sabe él?"
"Nunca hemos compartido nada con Emmett, todavía; pero tendremos que hacerlo, pronto. No estoy segura de que tan fácil será esa conversación."
"Creo que empieza a tener fuertes dudas."
Mi madre me estudia con atención antes de preguntar. "¿Qué te hace pensar eso?"
"El juicio de Bella, y la reacción que tuvo después."
"Ahh, sí," asiente.
"Y está teniendo dolores de cabeza."
Se queda callada por unos momentos más, considerando lo que acabo de decir, antes de preguntarme si me siento mejor y si he comido suficiente. Cuando le digo que sí, me anima a hacer mis preguntas para que podamos comenzar de nuevo.
Incluso con todo lo que he descubierto hoy, sé que todavía hay algo que no me convence del todo… algo que ella no me ha dicho. Algo que todavía necesito entender.
Mi madre espera pacientemente mientras intento ordenar mis pensamientos, y levanto la vista para encontrarla mirándome. "Pregunta, Edward," me alienta. "Sabes que necesitas preguntar."
Mi mente repite todo lo que me ha dicho, todo lo que ha explicado. Analizo sus palabras, encajo los detalles, buscando causas y efectos.
Y entonces sé lo que me perdí, y qué es lo que ella no me ha dicho todavía.
Volviéndome una vez más hacia ella, pregunto si puede mostrarme el mapa de la isla donde está localizado nuestro valle. Mi madre le ordena a la máquina que muestre la foto de la meseta de Olympus. Cuando está en la pantalla, lo estudio con atención. Es igual que el mapa que Hunter me mostró: seis valles dispersos por el continente, con el séptimo localizado en el centro. Siete valles—y todos habitados por personas, en algún momento.
"Dijiste que los descendientes de los científicos y educadores que escaparon de Avaro se establecieron en seis valles… pero hay siete valles habitados, madre. Nuestra gente se estableció en el séptimo valle, el único con lo que quedaba de la capa de nieve. Así que, ¿de dónde venimos nosotros? ¿Quiénes somos?"
Mi madre me responde con una orgullosa pero triste sonrisa. "Nunca me decepcionas, Edward."
Estirando su mano, toca unas cuantas palabras en la pantalla. La siguiente imagen que aparece es la foto de una mujer. Su cabello de un claro color rojo está enrollado en la parte superior de su cabeza, con suaves rizos rodeando su rostro que es muy pálido; pero es en sus ojos que me centro. Me doy cuenta con un sobresalto, que es el mismo cautivador verde de los ojos de Avaro. Pero los de ella están llenos de la tristeza de un alma abatida.
Sin embargo, de nuevo hay algo más de ella que también me parece… familiar. Un vistazo a mi madre confirma mis sospechas: salvo por una ligera diferencia en el tono de su piel y su edad, podrían ser gemelas.
Mi madre no dice nada mientras miro de aquí para allá entre la foto en la máquina y su rostro, comparando visualmente a las dos. Sus ojos tienen la misma inclinación hacia arriba; sus labios con el mismo arco pronunciado. Cada una con un solo hoyuelo en su mejilla derecha, junto a la misma nariz pequeña y delicada.
Tengo un presentimiento, y sé lo que significa.
Pero no quiero preguntar. No quiero que confirmen mis sospechas. De repente, siento una gran añoranza por mis barracas de cadete—y por la cama sencilla en la que dormí alguna vez. Rodeado por mi cohorte de edad, estaba seguro en mi inocencia… casi protegido en mi estado de ignorancia.
Tomando una respiración profunda, finalmente consigo murmurar, "¿Quién… quién es ella?"
Mi madre es lenta para responder; como si ella también se arrepintiera de repetir la verdad que sabemos se acerca.
"Su nombre es Elizabeth," responde. "Ella fue la fundadora de nuestra casa y linaje, y… ella fue la nieta de Avaro."
Sus palabras. Dichas en voz alta se volvieron reales, se volvieron una verdad que debe enfrentarse. No puedo ignorarlas; no puedo ocultarme de ellas en mi anhelo por mi inocencia. Con todos sus significados, con todas sus, connotaciones… expresadas y no expresadas, sus palabras cambian mi mundo para siempre.
"Pero…" Tartamudeo al mismo tiempo que mi corazón se acelera, y trato de expresar mis confundidos pensamientos. "Pero eso significa… entonces es cierto, que nosotros somos… que nosotros somos descendientes de Avaro."
"Sí, Edward," asiente tristemente con su cabeza. "Él fue tu ancestro—tu abuelo—muchas generaciones atrás."
Sus palabras me dejan mudo.
Aunque entiendo lo que acaba de admitir, no parece que pueda entender que lo soy… que mi familia es… que quizás todos los que conozco… son descendientes de ese tirano.
Un tirano, que mató a miles de personas y ayudó a destruir nuestro planeta.
Un dictador egoísta, cuya avaricia por el poder forzó a miles a vivir en la miseria.
Un hombre abusivo, cuyo don pudo haber sido usado para salvar a su gente—pero en vez de eso, fue retorcido para manipular su voluntad.
Un hombre, que vivió hace tanto tiempo que su nombre ha sido olvidado por la mayoría de sus descendientes—pero cuya sangre todavía corre por mis venas.
Tal vez mis miedos respecto a mí no están tan errados después de todo.
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Pobre Edward :( no es de extrañar que no le sentara muy bien enterarse que es descendiente de ese monstruo, o más bien todos los que habitan Olympus. Entonces, espero que hasta ahora haya quedado claro que los otros seis valles son descendientes de los científicos y educadores que escaparon del régimen de Avaro, y en este séptimo, Olympus, están algunos de los descendientes de Avaro. Pero si los que escaparon se fueron al extremo opuesto del imperio de Aro, ¿cómo fue que estos descendientes de él terminaron tan cerca? Eso lo veremos en el siguiente, y aclara un poco más de sus dudas. He leído muchas de sus preguntas en sus reviews, no crean que no, pero no puedo responderlas sin spoilearlas así que estoy dejando que sea la historia la que las responda, si después de leer todavía tienen dudas. Con gusto se las responderé ;) Ahora, usen el cuadrito de abajo y díganme qué les pareció el capítulo, qué dudas aclaró para ustedes, recuerden que gracias a su apoyo la historia está manteniendo un buen ritmo. Continuemos así ;)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Antonia, Cary, Gabriela Negrete, ConiLizzy, Summer Suny, Ali-Lu Kuran Hale, Adriu, Nadiia16, Tata XOXO, AuroraShade, Niny96, lizdayanna, Lady Grigori, Techu, Kabum, Manligrez, Say's, sueosliterarios, Sheei Luquee, soly, merme, Nancy, Noir Lark, PRISOL, alejandra1987, liduvina, calvialexa, saraipineda44, aliceforever85, Liz Vidal, injoa, tulgarita, Ninee95, vfredes2, torrespera172, glow0718, Alma Figueroa, kaja0507, JessMel, Maryluna, dushakis, Sully YM, carolaap, bbluelilas, Rosy Canul, Tecupi, Brenda Cullenn, myaenriquez02, andyG, Isabelfromnowon, patymdn, ELIZABETH, solecitopucheta, Ericastelo, lagie, Mafer, Diablillo07, liduvina, Gabriela Cullen, Lyd Macan, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo.
