Aunque suene tedioso esto no puede faltar, los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, y la historia fue escrita por hikingurl, yo solo traduzco.

Y como siempre, no puede faltar mi agradecimiento a mi beta y amiga durante todo este tiempo en el fandom. Gracias Erica, con tu ayuda he crecido como traductora y ha mejorado un poco mi gramática :P


Capítulo veinte

EPOV

"¿Edward? ¡Edward!" La voz de mi madre es fuerte, y su agarre firme en mi bíceps donde me está sacudiendo para llamar mi atención.

"¿Qué…?"

"¡No hagas eso… no te atrevas a hacer eso!" Su voz reprendiéndome interrumpe mis pensamientos cuando la miro confundido. "Sé lo que estás pensando; puedo verlo en tu rostro. Te estás comparando con ese hombre; preguntándote si eres como él, preguntándote si tus habilidades pudieran convertirte en un avaricioso hombre hambriento de poder. ¡Pero tú no eres él, Edward! ¡No eres Avaro!"

Se vuelve entonces a la pantalla, señalando la imagen de Elizabeth. "Mírala," me ordena. "Esto es quién eres. Esta persona es quien inició nuestra casa y nuestro linaje, no Avaro—y definitivamente no su hijo, Avarus."

"Eres como ella, Edward," continúa, su voz moderándose al mirarme. "Cariñoso y leal—y más que nada, desinteresado. Elizabeth salvó a su familia y a su gente; usó sus habilidades, sus dones, para liberarse del régimen de su padre y encontrar un nuevo hogar, un nuevo comienzo. Justo como lo harás tú, Edward. Tú también salvarás a tu familia y a tu gente. Tus habilidades nos ayudarán a encontrar un nuevo hogar y crear un nuevo comienzo."

Solo puedo quedarme mirándola cuando termina de hablar. Temo preguntar qué es lo que espera de mí. No tengo idea de cómo salvaré a mi gente; pero sé que algunas de las repuestas tienen que ver con la mujer cuya imagen fue capturada hace tantas generaciones atrás… y que ahora me mira desde la pantalla de esta máquina. Una mujer cuya historia necesito entender.

"¿Cómo?" Pregunto, por fin encontrando mi voz. "¿Cómo pasó de ser la nieta de Avaro… a fundar nuestro linaje, y a vivir en nuestro valle?"

Poniéndose de pie, mi madre estira su espalda y rueda sus hombros, antes de servirse otro vaso de jugo. "No es una bonita historia, Edward," advierte, volviéndose de nuevo hacia mí. "La vida de Elizabeth no fue fácil; pero sí tiene un final feliz, eventualmente."

Toma asiento nuevamente, antes de continuar.

"Para cuando el padre de Elizabeth, Avarus, llegó al poder, la vida para la gente ordinaria se había deteriorado rápidamente—y en especial para las mujeres. Esos recintos—con el propósito de protegerlas del Thaay—se habían convertido en algo más que prisiones glorificadas. Tanto Avaro como su hijo, encontraron política y militarmente ventajoso el propagar la idea de que le propósito principal de la mujer en la vida era casarse y tener hijos, uno tras otro… hasta que murieran, o se hicieran muy viejas, y fueran enviadas a campos de trabajo."

"Elizabeth creció en uno de los recintos de Avarus, donde tenía a sus esposas. Ella vio a su madre morir; su cuerpo desgastado y agotado por partos constantes. Vio a sus hermanas usadas como peones en los juegos políticos y militares de su padre, y vio a sus hermanos marchar para perecer en batalla tras batalla."

Escucho a mi madre relatar los horrorosos detalles de no solo la vida de Elizabeth, sino también la de sus hermanas. El recordatorio de mi padre en la noche del juramento que "un Protector puede invitar; pero es siempre decisión de la mujer el continuar" se repite en mi mente. A ninguna de esas mujeres siquiera se les dio una opción.

"Su vida no fue muy diferente de la de sus hermanas," explica, "con la excepción de que ella era extremadamente inteligente, y considerada muy hermosa. Entregada como un premio para uno de los más antiguos oficiales por una campaña victoriosa, soportó por años un matrimonio arreglado, hasta que él finalmente pereció durante una batalla. Ella tuvo su primer hijo a los diecisiete; un muchacho que ocho años después le quitaron para ser entrenado como un soldado. Para entonces, ya había dado a luz dos veces más, a hijas; pero fue la devastadora pérdida de su hijo—asesinado a los dieciséis, en su primera batalla—lo que al parecer desencadenó los dones que había reprimido toda su vida."

La voz de mi madre se hace más suave cuando se vuelve una vez más para estudiar la imagen de Elizabeth en la pantalla. "Probablemente ella era la persona más dotada que había nacido en este planeta. No solo tenía la habilidad de Avaro de líder persuasivo; sino que también podía manipular las emociones, percibir las mentiras, y hacer que la gente y los animales se quedaran dormidos, igual que Jasper puede hacerlo. Además de eso, tenía un escudo como el tuyo, Edward, y la habilidad de suspender el tiempo."

"Wow." No puedo evitar la reacción que se me escapa cuando considero lo poderosa que la habrían hecho sus dones. Desde un punto de vista militar, ella hubiera sido una oponente formidable. El hecho que fue capaz de ocultar sus habilidades de su padre, y por lo tanto evitar que explotara sus dones, la hacía aún más extraordinaria.

"Sí," mi mamá concuerda. "Afortunadamente, también era determinada y tenaz. Indignada con el régimen totalitario de su padre y su falta de consideración por la libertad individual y de elección, juró encontrar una forma de escapar—y de alguna manera, forjar una nueva forma de vida, para ella misma y su familia. La oportunidad llegó un día finalmente, cuando ella y otras mujeres estaban sirviendo comida y bebidas durante una reunión entre Avarus y sus oficiales de más alto rango."

"Después de conquistar todo el continente, Avaro había estado contento con solidificar su control sobre la población, y de disfrutar los lujos y beneficios que el poder le había traído. Estaba al tanto de que algunas personas habían escapado al espacio, y que otras vivían en las pequeñas islas al otro lado del planeta; pero no los consideró dignos del esfuerzo o el riesgo de encontrar una forma de atravesar el océano para atacarlos."

"Sin embargo, Avarus tenía otras ideas. Los consideraba una amenaza—y peor para su orgullo, una afrenta personal a su poder, porque no estaban bajo su control. Por lo que la reunión de ese día era para discutir y planear formas de instigar un ataque contra el Thaay—tanto en la isla base localizada al otro del océano, así como a la estación espacial encima del planeta."

"No comprendo," la interrumpo, frunciendo el ceño al escuchar sus palabras. "¿Cómo podrían lanzar un ataque a través de kilómetros de agua—o a kilómetros encima del planeta? ¿Cómo podrían mover a suficientes hombres y armas para tener éxito?"

"No iba a ser ese tipo de ataque, Edward," mi madre explicó. "Por años, Avaro—y luego Avarus—habían estado trabajando para restaurar un arma tecnológicamente avanzada, que encontraron de la época antes de las revueltas. Los rumores decían que el arma podía enviarse por el aire, para destruir todo su objetivo; fue este artefacto el que Avarus y sus oficiales estaban planeando usar en su ataque."

"No hay honor en ese tipo de batalla," reacciono, sacudiendo mi cabeza indignado.

"Raras veces hay honor en matar, Edward," responde mi madre. "Defenderte, a tu familia y a tu hogar; sí hay honor ahí. Pero la guerra pocas veces se trata de defender. La guerra es el fracaso de la gente razonable a encontrar una solución razonable a problemas que los afectan a todos."

Nos quedamos mirando el uno al otro por unos momentos, mientras considero sus palabras. Finalmente, asiento, y ella continúa con la historia.

"Ninguno de los hombres prestó atención a las servidoras; después de todo, eran mujeres. Pero en el momento en que Elizabeth escuchó y comprendió el alcance de sus planes, supo que tenía que hacer algo para detener la destrucción que estaban planeando. Ella, con mucho cuidado y a través de algunos años, construyó una confiable red clandestina de personas con su misma forma de pensar; todos relacionados con ella de alguna forma, y que tenían algunos de los mismos dones que ella poseía. Cierto, la mayoría eran mujeres; pero también hubo algunos hombres con el mismo parentesco, que también habían rechazado la opresión del régimen militar de Avaro."

"Ese mismo grupo secreto que había ayudado a los primeros disidentes a dejar el planeta seguía operando. Para ese entonces, no mucha gente se estaba yendo, por supuesto; pero aún existían aquellos que querían escapar de la tiranía que controlaba sus vidas. Un soldado enviado a recuperarse en un hospital de campaña que nunca llegó, y que entonces se asumió estaba perdido; una adolescente entregando suministros que desapareció, dejando atrás solo ropa regada ensangrentada, y alimento medio consumido, como evidencia del ataque de un animal; un grupo de niños, nadando en un río para refrescarse después de trabajar todo el día en los campos, nunca fue encontrado… y con el tiempo se pensó que se ahogaron."

"El grupo era inteligente, efectivo y nunca hizo nada mayor que llamara la atención. Una o dos personas aquí, unas cuantas más en otra parte… y todo mediante desapariciones que fácilmente podrían explicarse como accidentes naturales. Este fue el grupo con el que Elizabeth pudo contactar—y entonces, por fin, abordó a un representante de la gente que estaba viviendo en este asentamiento."

Mi madre apaga la pantalla entonces, poniéndose más cómoda en su silla, antes de volverse nuevamente hacia mí.

"Su nombre era Ares; y después de escuchar la historia de Elizabeth sobre el arma, decidieron un acuerdo—un intercambio, por decirlo así. Le tomó algo de tiempo a él y a la gente viviendo aquí, confiar en ella. Sabían quién era, por supuesto, y estaban recelosos de sus motivos; pero después de una serie de cautelosas comunicaciones y negociaciones cuando podían hacerlo de forma segura, Ares se convenció de que ella estaba diciendo la verdad. Después de razonar persuasivamente a favor de cooperar con ella, el resto de la población votó también a favor de apoyar su acuerdo."

"A cambio de que Elizabeth saboteara el arma, Ares transportaría a todo su grupo—con sus niños, y unos cuantos hombres en los que podían confiar—a un valle deshabitado en el centro de la meseta Olympus. Los científicos y agricultores los abastecerían con todos los animales adecuados, semillas y entrenamiento práctico necesario para establecer ahí una nueva vida sustentable."

"Una noche muy tarde, después de una de las fiestas de Avarus en las que terminaban embriagados, Elizabeth extendió su escudo sobre la casa principal—cubriendo la mayor parte de su recinto."

Al escuchar la palabra escudo, me acerco a mi madre, esperando aprender del ejemplo de Elizabeth sobre el uso táctico de mi don.

"Minuto a minuto, consiguió poco a poco suspender el tiempo dentro del capullo invisible que había erigido; y entonces… gradual e imperceptiblemente… hizo caer a todos dentro en un profundo sueño. Mientras sostenía el escudo, su grupo—protegidos conscientemente de la fuerza sutil de sus poderes—se escabulleron en silencio por los pasillos y habitaciones… finalmente emergiendo del recinto para encontrarse de nuevo, antes de encontrase con Ares."

"Él y otro hombre—un miembro de ese grupo secreto disidente que había ayudado a organizar su escape—estaban esperando a una corta distancia, junto a dos transportadores preparados y tripulados. Cubiertos por el manto de la oscuridad, Ares y su ayudante subieron rápidamente a todos los hombres, mujeres, y niños al transbordador más grande, ellos mismos aseguraron firmemente la puerta exterior, y luego—después de dar la señal para que partiera—se unieron a Elizabeth retrocediendo a una distancia segura de la nave antes de que se elevara, se inclinara ligeramente y luego saliera a toda velocidad a través de la noche hacia el valle."

"Con su misión cumplida, el contacto de Ares se fue para regresar con su grupo—que también había planeado finalmente escapar del régimen esa noche, temiendo la represalia que podría venir por la destrucción del arma."

"Cuando era seguro que se habían ido, Elizabeth sintió que al fin podía replegar su escudo; y con los habitantes del recinto todavía profundamente dormidos, ella y Ares abordaron el transbordador más pequeño. Sigilosamente atravesaron la oscuridad a la base de la montaña—donde el arma estaba oculta en un bunker subterráneo, accesible solo por una entrada cerca de la cima de una ladera remota."

Mi madre deja de hablar para tomar un trago de jugo. "Es una gran aventura, ¿no es así?" Pregunta, sonriendo cuando asiento de acuerdo, impaciente por que continúe. Al terminar con su bebida, pone el vaso en la mesa y continúa con la historia.

"Después, cuando todo había terminado, Ares escribió un informe detallado describiendo su misión para sabotear el arma; dijo que fue lo más atemorizante que había hecho en su vida. Tenemos una copia en el estante," dice mi madre, haciendo un gesto hacia la habitación cerrada. "Es una lectura interesante… sobre todo por las descripciones de sus discusiones sobre usar las habilidades de ella—las que él nunca había presenciado, y por lo tanto, se negaba a creer que existían. Eso duró hasta que ella finalmente lo atrapó dentro de su escudo—y luego se negó, a su vez, a liberarlo—hasta que lo reconociera y se disculpara, eso es."

Una sonrisa divertida llena su rostro mientras continúa describiendo sus interacciones. "Al parecer, Ares pensó que ella era una 'rareza mutada'—y ella lo llamó 'un simplón excesivamente educado'—antes de que finalmente encontraran una forma de trabajar juntos. Sospecho que entonces ya sentían algo por el otro, por supuesto; pero los dos eran demasiado tercos para admitir la atracción."

Volviéndose una vez más hacia mí, continúa. "Elizabeth tuvo que usar todos sus dones—y Ares, todo su conocimiento técnico—para finalmente conseguir el acceso, sin ser atrapados o descubiertos, a la cámara fuertemente custodiada donde se encontraba el arma. Tras el minucioso examen de Ares, resultó ser un tipo de dispositivo explosivo, unido a una pequeña máquina voladora que podía ser controlada a distancia. También tenía un mecanismo de sincronización, que parecía estar diseñado para detonar el dispositivo automáticamente después de una cantidad de tiempo programada."

"Los dos consiguieron reajustar las coordenadas en la máquina antes de lanzarla al aire, apuntando ahora en medio del continente. El temporizador había sido fijado en dos horas; suficiente tiempo, pensaron ellos, para regresar al transbordador y alejarse antes de que el dispositivo explotara. Creyeron que solo estaban destruyendo un arma, antes de que pudiera usarse contra ellos, o cualquier otro; pero nadie tenía idea de lo poderoso que realmente era."

Mi madre hace una pausa en su historia, sacudiendo la cabeza. "No tenemos informes que queden de primera mano—si alguna vez existieron—de lo que realmente sucedió durante la explosión. Pero hasta donde podemos discernir ahora, probablemente nadie en el área directamente debajo de su arco pudo haber sobrevivido a la explosión inicial—o la destrucción que ocurrió posteriormente. Mientras tanto, la gente en Aether estaban monitoreando de cerca la superficie del planeta, y estaban conmocionados por lo que vieron."

"Cuando estalló, la explosión fue tan descomunal que desencadenó terremotos por todo el continente. Montañas se derrumbaron por los temblores; ríos y lagos simplemente desaparecieron, cuando abismos enormes abrieron el suelo debajo de ellos, tragándolos por completo. El calor por el fogonazo muy probablemente incineró todo a cientos de kilómetros; sabemos que literalmente quemó el suelo, y dejó la tierra como un manto negro de desecho sin vida."

"La ola de fuerza de la explosión atrapó a Ares y a Elizabeth en el aire. Cuando se dieron cuenta de lo que estaba pasando, ella pudo envolver el escudo alrededor del transbordador, y evitar que se desintegrara—pero no antes de que ambos fueran heridos gravemente, cuando el vehículo fue arrojado de un lado a otro violentamente en la turbulencia… para que al fin se estrellara en el borde de la meseta."

"La nave tenía un pequeño kit médico, con solo los suministros mínimos. Elizabeth fue la primera en recuperar la consciencia, y apresuradamente usó el escaso contenido para tratarse, a fin de recuperar algo de su fuerza para cuando Ares finalmente despertara."

"Puedes imaginar lo que él debe haber pensado," sonríe. "En su diario, admite que estaba indignado de que ella ignorara sus heridas—y evidentemente, solo tratara de salvarse ella. Pero había juzgado mal a Elizabeth. Con la poca energía que le había quedado, ella lo envolvió con cuidado en su escudo—suspendiéndolo en el tiempo, y manteniéndolo seguro—hasta que con el tiempo pudieran ser encontrados y rescatados."

"Durante su larga recuperación, los dos llegaron a conocerse gradualmente. Ares estaba conmocionado—y cada vez más furioso—al descubrir las indignantes condiciones bajo las que Elizabeth, y casi toda mujer en su tierra natal, se habían visto forzadas a vivir. Ella, a su vez, aprendió a aceptar que la tecnología y la educación—descrita y explicada, con ejemplos prácticos por Ares—podía ser verdaderamente beneficiosa para todos… cuando se implementaba de la forma correcta, por las razones correctas. Así que: así como sus cuerpos trabajaron para sanar de sus heridas, los dos tuvieron que esforzarse por hacer a un lado su inherente desconfianza e ideas equivocadas; pero hasta que por fin Ares admitió que ella no era un fenómeno de la naturaleza—y Elizabeth reconoció a regañadientes que él no era un pomposo cretino excesivamente educado—los dos se dieron cuenta que empezaban a tener sentimientos por el otro."

"En los meses que siguieron, los dos trabajaron juntos—junto con los expertos de la estación y su asentamiento—para forjar la nueva vida que Elizabeth había prometido encontrar para sí misma y su familia. La ciudad central fue cuidadosamente diseñada y distribuida; el sistema de irrigación planeado; y los campos y huertos comenzados. La combinación de sus fortalezas individuales los convirtió en un equipo formidable; y poco a poco, de forma natural, los dos se convirtieron en los líderes no oficiales de la nueva comunidad. Cuando reconocer y confesar su renuente pero creciente amor pareció ser algo inevitable, la pareja en cierto modo sorprendida, pero muy contenta pronto se casó."

"Según se dice, el matrimonio—que unió a la excepcionalmente dotada hija del imperio de Avaro con el técnicamente educado hijo de los temidos Thaays—fue uno verdaderamente feliz. Después de un año o algo así, tuvieron una hija que llamaron Eleni—la primera de muchas mujeres de nuestro linaje que ha llevado ese nombre. Pero el esfuerzo por sostener el escudo durante y después de su escape había debilitado gravemente el corazón de Elizabeth, y nunca se recuperó completamente del nacimiento de su hija. Lamentablemente, murió unos años después… rodeada de sus hijas, los miembros de su extensa familia a quienes había ayudado a escapar, y acogida gentilmente en los brazos de Ares—el único hombre que realmente había amado."

Mi madre pausa su relato de la historia, suspirando profundamente y moviéndose en su silla para ponerse más cómoda. "Casi terminamos," sonríe.

"Aunque afligido, Ares estaba determinado a terminar el trabajo que habían empezado. Insistió en que los científicos honraran su acuerdo con Elizabeth; y juntos, ellos—trabajaron con los miembros del grupo que había escapado con ella—transformando completamente el valle en un paraíso para los refugiados. Justo como nos cuentan las historias, enseñaron a sus descendientes cómo cuidar de sí mismos; cómo ser buenos administradores de animales, y de la tierra."

"Ares se quedó en el valle con la gente, un líder respetado y venerado; vivió lo suficiente para ver a sus nietos nacer en un mundo de paz y esperanza. Luego—cuando era un viejo, y sabía que su fin se acercaba, se fue una mañana—justo como las historias dicen que hizo. Salió por la puerta en la muralla, desapareciendo en el páramo… y no lo volvieron a ver más."

El silencio llena la habitación, y los dos estamos perdidos en nuestros pensamientos de Elizabeth y Ares, nuestros ancestros de hace tanto tiempo atrás. Todas las palabras de mi madre—junto con las revelaciones de la tarde—pesan en mi mente; estoy física y mentalmente exhausto.

Pero hay una última cosa que no entiendo; una cosa más que tengo que encajar.

"¿Madre…?" Pregunto vacilante, cuando los dos nos ponemos de pie y nos volvemos hacia la puerta para irnos.

"Edward, se está haciendo tarde; deberíamos parar por un rato ahora, e ir a cenar."

"Lo sé, madre. Pero también tengo que saber… necesito saber. Si nuestra gente comprendió que el Thaay no era real… si en realidad no teníamos que protegernos de ellos, o de otras amenazas… entonces, ¿por qué nos aislamos de las otras ciudades? ¿Por qué Ares hizo que construyéramos la muralla? ¿Por qué entrenamos como Protectores toda nuestra vida?"

Los ojos de mi madre tienen la misma tristeza de un alma abatida que vi en los de Elizabeth mientras estudia mi rostro. Estira su mano, echando lentamente el cabello de mi frente hacia atrás. "Oh, Edward," suspira. "Todo fue parte del acuerdo que Elizabeth hizo con la gente de Ares. Ellos tenían miedo—miedo de nosotros; miedo de nuestros dones. Temían lo que podría pasar si alguien como nuestro ancestro Avaro tomaba el control de nuestro valle. De modo que hicieron que nuestra gente jurara que siempre antepondrían el bien de otros a su propia ganancia personal."

"El programa Protector fue puesto en marcha para asegurar que nuestros hombres jóvenes fueran entrenados para abandonar toda codicia, toda avaricia personal. Las mutaciones heredadas de Avaro—y las habilidades que las acompañan—tienen la posibilidad de volver a alguien muy poderoso. Ese poder puede usarse para traer un gran bien… o algo más. Avaro—y su hijo, Avarus—permitieron que sus habilidades los retorcieran en tiranos egoístas que destruyeron la vida de miles para su propia ganancia personal. Al entrenar a nuestros hijos a valorar la importancia de la comunidad sobre sus propios deseos individuales, nos aseguramos de que entregarán sus vidas, de ser necesario, para evitar que un tirano egoísta le arrebate nuevamente el poder a la gente."

Las palabras del juramento que tomé se repiten en mi mente al escuchar la explicación de mi madre. Había prometido, con mi sangre, servir y proteger a la gente. Había jurado abandonar todo egoísmo, y anteponer sus necesidades a las propias. Toda mi vida, mi entrenamiento me había encauzado en esa dirección—ser un protector de la gente. Mi reacción instintiva a Avaro y sus abusos había probado lo mucho que se había arraigado esa instrucción.

"¿Edward…?" La voz de mi madre interrumpe mis pensamientos. Me está observando de cerca cuando mi atención vuelve a ella.

"La muralla, Edward," continúa. "Tienes que saber que la muralla no fue construida para mantener al Thaay… o a los Yippers… o cualquier otro peligro de nuestro mundo… afuera."

Tomando mis manos, las sostiene con firmeza en las suyas.

"¿La muralla…? La muralla fue construida para mantenernos a nosotros… dentro."

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Bueno, creo que quedó respondida una de las dudas más mencionadas por ustedes. ¿Por qué perpetuar una mentira, como la existencia del Thaay si sabes que no es verdad? ¿Para qué seguir entrenando a tus hijos para combatir un enemigo que no existe? La respuesta aquí está, pero estoy segura que muchas de ustedes, como en su momento yo lo hice, se sentirán indignadas en favor de Edward y los demás jóvenes de Olympus por haber sido manipulados de esa forma, ¿no es así? Tal vez habrá quienes lo entiendan y pensándolo bien, tal vez tuvieron razón en lo que hicieron. Pero, todavía hay mucho que descubrir de esta sociedad. Y en el siguiente Edward se ve en la misma disyuntiva. Así que, ya saben qué tienen que hacer, usen el cuadrito de abajo y díganme su opinión sobre este capítulo, y si no saben que poner con un gracias, un saludo o hasta una carita feliz es suficiente ;) Recuerden que ustedes marcan el ritmo de la historia.

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Antonia, Brenda Cullenn, PRISOL, Summer Suny, torrespera172, Melany, Nadiia16, Vrigny, freedom2604, Noelia, alejandra1987, rjnavajas, Ninee95, Nancy, Sheei Luquee, kaja0507, Gabriela Cullen, Ericastelo, Adriu, saraipineda44, Noir Lark, andreasotoseneca, patymdn, Lady Grigori, Liz Vidal, liduvina, injoa, aliceforever85, Niny96, Pili, Maryluna, JessMel, Alma Figueroa, myaenriquez02, Cristal82, ConiLizzy, Rosy Canul, Gabriela Negrete, Sully YM, Techu, Diablillo07, dushakis, glow0718, Tata XOXO, bbluelilas, Kabum, andyG, Ali-Lu Kuran Hale, Mafer, tulgarita, Lizdayanna, Isabelfromnowon, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el otro, ¿cuándo? Recuerden que depende de ustedes!