Aunque suene tedioso esto no puede faltar, los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, y la historia fue escrita por hikingurl, yo solo traduzco.
Y como siempre, no puede faltar mi agradecimiento a mi beta y amiga durante todo este tiempo en el fandom. Gracias Erica, con tu ayuda he crecido como traductora y ha mejorado un poco mi gramática :P
Capítulo veintitrés
EPOV
Por primera vez, me quedo dormido sosteniendo a la mujer que amo en mis brazos.
Y, por primera vez, despierto—sosteniendo a la mujer que amo, en mis brazos.
En algún momento entre los dos, habíamos conseguido taparnos con las mantas y rodarnos por lo que Bella ya no está acurrucada en mi costado, con su cabeza descansando en mi pecho. En vez de eso, está acostada de espaldas a mí, y yo la había cubierto con mi cuerpo: un brazo alrededor de su cintura, sosteniéndola contra mí; el otro acunando su cabeza, donde descansa sobre la almohada.
Puedo sentirla, cálida y suave junto a mí, mientras su pecho sube y baja con cada lenta respiración que da.
La habitación está fría y oscura, un suave rayo de luz plateada de la luna traza una trayectoria apenas visible por el piso para iluminar la cama donde estamos acurrucados juntos, envueltos en nuestro nido de mantas. Solo hay la luz suficiente para ver el perfil de su rostro—sus espesas pestañas proyectando sombras en sus mejillas, y sus labios delicadamente fruncidos como si estuviera pensativa. Un ligero movimiento bajo sus pestañas me hace preguntarme si está soñando… y, si es así, ¿estará soñando con nosotros?
Verla dormir me recuerda la última vez que estuve en una patrulla de exploración con mi cohorte—y la última vez que había dormido junto a otra persona.
Debe haber algo en nuestro ser primitivo… una arraigada necesidad innata… que busca compañía en una noche oscura y fría. Siempre me sentía a salvo con mis compañeros cadetes a mi alrededor; pero esa sensación no es nada en comparación al placer intenso que siento al dormir junto a Bella. Hay algo muy satisfactorio e inocentemente sensual en solo yacer junto a ella. Sonrío cuando pienso en lo mucho que prefiero su compañía a la de Tyler o Emmett.
Esa fue también la última vez que soñé con proteger a Bella, y había despertado a tiempo para alertar a todos antes de que los Yippers atacaran. Recuerdo enviar dedos de percepción para ver cómo estaban los guardias, luego ver de repente el destello de luz más allá de la neblina verde.
Ahora aquí estoy, menos de cuatro meses después… en un asentamiento subterráneo oculto aún más allá de la barrera brumosa… diferente de muchas formas, tanto física como mentalmente.
Antes de perderme considerando todos los secretos que me han sido compartidos—o en toda la multitud de detalles que sé todavía no comprendo—me concentro en la mujer aún dormida junto a mí. Hoy, Bella me reveló mucho de sí misma: su abrumadora culpa por la mordida del Fanger, y las oportunidades perdidas durante la tormenta; su fiera lealtad a mi familia, sobre todo a Alice y Jasper; y su osada valentía al enfrentar el haboob y los Yippers, cuando luchó por rescatarme.
Pero es de la conexión más profunda que compartimos de lo que había aprendido más en nuestra conversación. Aún estoy asombrado de poder sentir sus emociones, incluso cuando estamos físicamente separados. Me pregunto qué tan intensa será nuestra conexión, a medida que crece nuestra relación.
Esa, por supuesto, es la gran pregunta… y el tema que ella se las arregló para ignorar esta tarde. Había aprendido tanto en los últimos dos días; pero la respuesta que verdaderamente ansío es, ¿por qué? ¿Por qué tuvo Bella que dejar el valle y a mí por los últimos cuatro meses? ¿Y por qué no podía ir a las fiestas sociales?
Justo cuando empiezo a considerar todas las posibilidades, Bella se mueve dormida, rodándose para quedar frente a mí. Saca mi brazo debajo de su cabeza y lo rodea con los suyos, acurrucándolo contra su pecho. Mi otro brazo y mi mano descansan en la curva de su cadera y espalda baja. Cuando se mueve otra vez, puedo sentir sus senos a través de la delgada tela de su túnica. Su peso exótico llena mi mano, y me abruman las ganas de tocarla.
Quiero acercarla tanto que no haya un inicio y un final entre nosotros.
Sin deseos de perturbar su sueño, cierro mis ojos y trato de calmarme, relajarme en la quietud del momento. Ha pasado mucho tiempo desde que intenté tocar a alguien con mis sentidos; solo los había usado para asegurarme de que mis compañeros cadetes estuvieran a salvo, o de que no hubiera Yippers o Fangers en el área. Usar mi percepción solo me da una vaga impresión general de que alguien, o algo, está ahí. Puedo darme cuenta de la diferencia entre una persona y diferentes animales, pero no los verdaderos detalles de cada uno.
Al yacer a un lado de Bella bajo la luz de la luna, me pregunto cómo sería sentirla. ¿Qué podría percibir de ella, si tratara de tocarla con mi mente? Y tan pronto como lo pienso, empiezo a buscarla. Vacilante, abro mi mente para enviar percepción en busca de ella. Entonces—justo cuando inicio—también puedo sentir el asentamiento en torno a mí: el leve pulso de cientos de personas, durmiendo en sus camas. Algunas de ellas despiertas, y puedo percibir su actividad física en un extremo del edificio.
Desviando mi atención de ellos, busco a Bella otra vez. Lo que encuentro me abruma.
Ella no es solo una vaga impresión; ella no es solo una de muchos. Ella es una palpitante energía brillante que llena mi percepción, todos mis sentidos, y llama a mi mismísima esencia. Siento que tira, me atrae, y mi mente se apresura hacia ella, llamándola por su nombre. Quiero estar con ella y dentro de ella. Quiero unirme a esa energía, y disfrutar de la fuerza que encuentro ahí.
"Edward," la escucho llamarme—pero no sé si es en mi mente, o si ha hablado en voz alta.
"¡Edward!" Esta vez la escucho, y siento su mano tocar mi mejilla.
"¡Edward!" Me llama otra vez.
Mis ojos se abren de golpe para encontrarla mirándome. Por primera vez, estoy consciente del intenso verde en sus ojos; casi brillan bajo la luz de la luna, cuando me observa de cerca.
"Ese eras tú, ¿no es así?" Al fin pregunta, interrumpiendo el silencio. "Te sentí en mi mente."
Todo lo que consigo hacer es asentir, aún abrumado por lo maravillosa que es.
Por un largo rato, solo podemos vernos el uno al otro. Cada uno tratando de entender qué acaba de ocurrir.
"¿Cómo pudiste sentirme?" Finalmente logro preguntar.
Bella sacude ligeramente su cabeza. "No estoy segura. ¿Por tu don, tal vez… o nuestra… conexión? Tengo la esperanza," me da una suave sonrisa. "Que se hará más fuerte, creo. Sobre todo cuando nosotros…" Se detiene, con un débil sonrojo en sus mejillas al mismo tiempo que desvía rápidamente la mirada.
"¿Cuándo qué, Bella?" Sé a lo que se refiere, pero quiero escuchar que lo diga.
Pero no lo hace, negándose a verme a los ojos mientras mira brevemente alrededor de la habitación. "Es tarde, Edward. Tenemos que volver a dormir. Creo que probablemente tu hermana va a estarte esperando muy temprano mañana por la mañana. Ya reclamó tu atención por el día," se ríe entre dientes, tratando de cambiar el tema.
Sé lo que está tratando de hacer, pero me rehúso a que me distraiga. "No, Bella, necesito que me lo digas ahora. ¿Nuestra conexión se hará más fuerte cuando nosotros qué? ¿Cuándo finalmente estemos juntos? ¿Cuándo me permitas hacerte el amor?"
Sigue sin mirarme, así que toco su mejilla con mi mano y muevo su cabeza gentilmente hasta que tiene que mirarme a los ojos. "Dime, Bella. Necesito saberlo."
"Sí," por fin admite. "Cuando tengamos sexo, nuestro vínculo se fortalecerá."
"¿Y cuándo va ocurrir eso?" Mi pregunta la toma desprevenida, y veo cómo le cuesta responderme. Está ocultando algo; algo que todavía no me han dicho. Un sentimiento de traición, de ser manipulado una vez más, me inunda en un instante—y me llena de ira y de tristeza que Bella parecer ser parte de cualesquiera que sean los secretos que todavía me ocultan.
"Bella, dime… por favor. ¿Por qué no fuiste a las fiestas?"
"Yo… yo…" Empieza a tartamudear, desviando la mirada en pánico. "No podía ir. Te lo dije…"
"Sé lo que dijiste, Bella," la interrumpo. "Pero no me has dicho nada. Solo han sido pistas vagas sobre órdenes y razones por las que no estuviste ahí." Moviéndome en la cama, me incorporo, poniendo algunas almohadas detrás de mí, y enciendo la lámpara de mesa para poder verla más claramente. Su cálido resplandor ilumina la habitación, permitiéndome ver su rostro al reaccionar a mis preguntas.
"Dime… dime qué pudo haber sido tan importante, tan necesario, que tuviste que dejar el valle y a mí. ¡Explícame por qué, si me querías tanto, estuviste dispuesta a desaparecer—sin una palabra, un mensaje, nada que me informara siquiera que estabas bien, o dónde estabas!"
Me doy cuenta que estoy gritando para cuando he terminado de hablar, escupiéndole mis palabras con frustración e ira. Tomando una respiración profunda, la dejo escapar lentamente, tratando de relajarme y controlarme al ver miríadas de emociones cruzar por su rostro.
Bella se sienta entonces, cruzando sus piernas frente a ella al colocarse frente a mí. "Traté de decirles, Edward. De verdad lo hice," suplica. "¡Insistí en que debían permitirme decirte la verdad, que entenderías… pero dijeron que no! Dijeron que tu habilidad tenía que manifestarse por sí sola primero; que era muy peligroso que conocieras la verdad, si tu don nunca se manifestaba." Su voz estaba llena de frustración e ira cuando continúa. "Y ahora, mira lo que ha pasado— ¡estás molesto, dudando de mí y de los sentimientos entre nosotros!"
Sus palabras no tienen ningún sentido para mí. Al devolverle la mirada desconcertado, sus hombros caen… y una expresión de resignación remplaza la ira en su rostro.
"Edward," suspira. "No podía ir contigo, no podía estar contigo, porque no podía arriesgarme a quedar embarazada."
De todo lo que Bella podía haberme dicho—de todas las misteriosas excusas que podría haberme dado por su ausencia—nunca hubiese considerado o creído lo que acaba de decirme. Su respuesta contradice todas nuestras costumbres y convicciones, todos nuestras conductas sociales aceptables. Su preocupación por un embarazo contradice incluso los conocimientos básicos más fundamentales que se nos enseñaron en todas nuestras clases de biología.
"Yo… ¿Qué…?" Consigo tartamudear. "Pero eso es imposible. ¡Eso no es verdad! ¿Por qué dirías algo así? Las mujeres no tienen permitido tener hijos hasta después del matrimonio, y el matrimonio solo sucede después que el hombre ha terminado su servicio activo y ha sido dado de alta."
"Sé eso, Edward. Sé que es la costumbre en nuestro valle; pero, ¿sabes por qué? ¿Sabes cómo se previene el embarazo hasta después del matrimonio? ¿Qué te enseñaron en tus clases?"
Sus palabras hacen que me detenga y piense.
Teníamos doce años, y entrando apenas a la pubertad cuando la explicación del sexo y reproducción se añadió a nuestras clases de biología. Puedo recordar claramente a los entrenadores diciéndonos que la paternidad era una de las recompensas de terminar nuestro servicio a nuestra sociedad. Mientras estuviéramos bajo juramento, nuestra primera prioridad era proteger y servir. Darnos de baja significaba que estábamos libres de elegir esposa y empezar una familia, porque entonces podríamos concentrar todo nuestro tiempo y energías en nuestra esposa, nuestros hijos, y nuestra vida en el hogar. Pero incluso antes de llegara ese tiempo, al sexo todavía se le consideraba una parte importante de acercarse a la edad adulta, y como una forma de aprender a formar vínculos entre hombres y mujeres. Durante ese tiempo y hasta el matrimonio, las mujeres usaban una medicina a base de hierbas para prevenir el embarazo.
Bella me observa de cerca cuando la miro otra vez. "Nos enseñaron que las mujeres tomaban un tipo de anticonceptivo hasta después de casarse, y que estuvieran listas para empezar una familia."
"Sí," asiente. "Eso fue lo que hicimos por mucho tiempo. Pero hace muchos años, los doctores y los científicos notaron que cada vez nacían menos niños. Cuando empezaron a hacer pruebas y a estudiar el problema, se dieron cuenta que en el transcurso de muchas generaciones, la medicina había tenido un efecto acumulativo—y cada vez, más muje*res eran incapaces de concebir. Cuando se detuvo el control de la natalidad, el problema se resolvió gradualmente por sí solo; y, con el tiempo, más mujeres eran capaces de tener hijos otra vez."
"Todavía no entiendo cómo…"
"Edward," me interrumpe. "Aunque la población había disminuido, todavía era importante poder controlar el número de nacimientos, ya que nuestro valle solo podía sustentar a un número limitado de personas. Nadie quería que se repitiera lo que le había ocurrido a nuestro mundo cuando la población excedió la capacidad de la tierra para sustentarla; de modo que se necesitaba desarrollar otra manera de controlar la natalidad y los doctores finalmente encontraron una fórmula que se podía dar a los hombres en vez de a las mujeres, sin efectos secundarios permanentes, por el rápido reemplazo de esperma en el cuerpo."
"¿Estás diciendo que ahora los hombres toman anticonceptivos, y no las mujeres?" Pregunto.
"Sí…" Bella responde despacio. Sus ojos deambulan minuciosamente por mi rostro buscando una reacción. "Seis meses antes que el grupo de dieciocho tome su juramento, la fórmula es añadida a su comida. Luego, una vez al mes, casi todo Protector activo recibe una dosis de la medicina. Cuando se dan de baja y se casan, y ya no toman sus alimentos en el comedor, dejan de tomar la medicina y los efectos se invierten en cuestión de meses."
"Entonces, si estoy tomando la medicina, ¿cómo podrías quedar embarazada?" Pregunto. "Tu explicación aún no tiene sentido para mí."
"No todos los Protectores pueden tomar la fórmula, Edward… y sucede que tú eres uno de ellos."
Cuando deja de hablar y no añade nada a su explicación, suspiro exasperado. "Bella, tienes que decirme todo—incluyendo todos los detalles que pareces estar omitiendo. Ahora: ¿por qué no puedo tomar la fórmula?"
"Porque tienes un don, una habilidad," por fin responde. "Hace años, descubrieron que la medicina tenía un desafortunado efecto secundario: tomar la fórmula detenía el desarrollo de cualquier habilidad que el Protector podría tener naturalmente. Al principio, fue aceptado; principalmente porque significaba que ya no teníamos que preocuparnos de que alguien como Avaro desafiara el sistema y tratara de tomar el control. Pero después, cuando las cosas cambiaron y el medio ambiente continuó deteriorándose, comprendimos que muchas de esas habilidades relacionadas todavía se necesitaban, y podían perfeccionarse para ayudar a nuestra sociedad. Por lo que, como un cambio en el protocolo, cualquier cadete que presentara indicios de un don era excluido discretamente de recibir la fórmula. Después que se desarrollaran sus habilidades, se le explicaba la verdad sobre nuestra historia y el programa Protector; en ese momento, también se les hablaba del anticonceptivo, y se discutían sus opciones."
"¿Entiendes… entiendes lo que estoy tratando de decirte, Edward?"
Sé que está esperando mi respuesta cuando deja de hablar; pero – una vez más—me afecta la multitud de cosas que se me han ocultado. Su uso constante del plural también me molesta. Es el mismo que Hunter seguía usando y nunca explicó. El mismo que mi madre también usó. En alguna parte, está un grupo misterioso de personas que saben todas estas cosas, pero deciden mantenerlas en secreto por alguna razón. Una razón que estoy determinado a averiguar.
Sin embargo, primero tengo que descubrir más sobre lo que acaba de revelar.
"¿A qué te refieres con opciones?" Pregunto.
"Bajo circunstancias normales, la mujer que has favorecido podría comenzar a tomar la medicina original para el control de la natalidad. Ha pasado tanto tiempo desde que se usó, que ya no tiene el efecto acumulativo si se toma por unos años."
Bella baja la vista a su regazo, jugando con la orilla de la manta que levanta y pone sobre sus hombros. Una vez más, parece reacia a añadir detalles a su explicación.
"Pero estas no son 'circunstancias normales', ¿no es así?" Pregunto, observándola de cerca cuando finalmente levanta la mirada. "Porque no puedes tomar la antigua medicina, ¿verdad?"
Sacude su cabeza, sonriéndome con tristeza.
"Porque tienes un don… y tomar el anticonceptivo lo afectaría, ¿no es así?"
"Sí," al fin admite. "Y en este momento, mi don es importante para la comunidad. Así que, hasta que las cosas cambien, tú y yo no podemos estar juntos de esa forma, porque definitivamente no puedo arriesgarme a quedar embarazada. No estamos muy seguros de cómo le afectaría a un bebé no nacido cuando tenga que usar mi habilidad."
Sus ojos se llenan de lágrimas sin derramar y aleja su rostro de mí, apretando su mandíbula para tratar de controlar sus emociones.
"Lo siento, Edward," por fin susurra, después de que me quedo callado por un rato, sopesando en mi interior todo lo que ha revelado. "Quizás…" Continúa, viéndome nuevamente.
La interrumpo antes de que pueda decir algo más—porque sé, de nuevo, que no me está diciendo todo.
"Bella," suspiro, observándola de cerca por su reacción. "¿Qué hubiese ocurrido si hubiera invitado a alguien más a pasar una noche conmigo?"
Mi pregunta la sorprende; y por un momento, su rostro se ve herido, pero rápidamente lo aleja de mí.
"¿Es lo que deseas haber hecho, Edward?" Pregunta. "¿Es eso lo que querías?"
"Solo responde mi pregunta, Bella, por favor. ¿Si se lo hubiera pedido a alguien, hubieran ido a mi habitación conmigo?"
Suspira pesadamente, antes de volverse hacia mí. "Hay varias mujeres solteras que son incapaces de tener hijos, y si hubieses invitado a una de ellas, puede haber aceptado tu invitación. Pero, si se lo hubieras pedido a alguien más, te habrían dicho que no."
Su voz es un poco petulante, y rápidamente desvía su rostro, sin querer que vea el ligero puchero que trata de ocultar.
Sé que la ofendí con mi pregunta, pero su respuesta me ha dicho más de lo que creo que se da cuenta—sin ser la menos importante que está un poco celosa de que considerara pedírselo a alguien más. No puedo evitar provocarla un poco más.
"¿'Podían' haber aceptado mi invitación?"
"Sí," bufa, rehusándose a mirarme cuando hablo. "Probablemente no sabes esto, pero en realidad es considerado un honor entre las mujeres el pasar la noche de juramento con un recién jurado Protector. Hay al menos un par que siempre te han favorecido, que habrían dicho que sí a tu invitación. El resto de las mujeres saben de nuestra conexión, y la aceptan—así que te hubieran dicho que no, por respeto a mis sentimientos."
"Pero no esas dos, ¿eh?" Pregunto, sonriendo con suficiencia cuando me mira sorprendida.
Rueda sus ojos, soltando una suave risita al escuchar mi pregunta. "No," suspira. "Esas dos hubieran aprovechado la oportunidad de tenerte, solo para poder alardear el día siguiente."
"Oh, suena que están ansiosas. Tal vez debería preguntar sus nombres cuando vuelva al valle."
La expresión de furia en su rostro al gritar "¡No!" Me hace estallar en carcajadas que ella intenta desesperadamente ignorar; pero en poco tiempo, está riéndose entre dientes junto conmigo. "No es gracioso, Edward," me reprende, sacudiendo su cabeza cuando sigo sonriendo engreído al ver la expresión de su rostro.
Finalmente, los dos nos quedamos callados, viéndonos fijamente a medida que nuestro estado de ánimo se ensombrece.
"Bella…"
"Sí…"
"Ven aquí, por favor." Abro mis brazos y mis piernas y, después de titubear por un momento, gatea hacia mí; colocando su espalda contra mi pecho, y descansando su cabeza bajo mi barbilla. Subo las mantas para cubrirnos antes de envolverla con mis brazos. Nos quedamos así por un rato, disfrutando del calor del otro. Dejando un ligero beso en la parte superior de su cabeza, empiezo a hablar.
"Tienes que saber esto: que, aunque estaba decepcionado y no quería pasar la noche de mi juramento solo, no había nadie más a quién quisiera esa noche—o cualquier otra noche. Sí cruzó mi mente una o dos veces, cuando vi a mis amigos irse con sus parejas elegidas, que tal vez podría habérselo pedido a alguien. Pero siempre has sido tú, Bella. Solo has sido tú. Incluso en algunos de mis primeros recuerdos, estás ahí. No quería a alguien más. Solo te quería a ti."
Inclina su cabeza hacia atrás para mirarme; sus ojos brillantes de alegría y su sonrisa anhelante de felicidad. Cuando abre su boca para hablar, la detengo con una mano levantada.
"Antes, hablamos de opciones y circunstancias normales; pero tú y yo no tenemos opciones, ¿o sí, Bella? Y nada de esta situación podría considerarse normal, ¿no es así?"
Sus expresiones cambian entonces. La alegría se ve remplazada por el arrepentimiento, la felicidad con resignación.
"No, no hay otras opciones para nosotros, Edward," admite finalmente, a regañadientes. "Y tienes razón, que no hay nada normal en nuestra situación."
"Lo siento, mi amor," susurra, apartándose antes de darse la vuelta para mirarme. "Tú y yo no tenemos el lujo de tener otras opciones. Solo hay una opción abierta para nosotros, y nos necesitamos el uno al otro si vamos a tener la oportunidad de completarla con éxito."
Me le quedo mirando a su hermoso rostro, tan querido y preciado para mí. Considero todas las cosas que hemos discutido, y todas las cosas que he aprendido sobre ella. Y luego recuerdo lo espectacular que fue cuando la toqué con mi mente. Estirando mi mano, paso mis dedos por su cabello, deshaciendo los nudos por dormir. "En ese caso, yo también lo siento, mi amor," repitiendo sus palabras, antes de sonreír al ver el ligero ceño fruncido en su rostro. "Pero tal parece que estás atrapada conmigo. En las buenas y en las malas, lo que sea que pase, estaremos los dos juntos. ¿Verdad?"
"Sí," se ríe bajito, cuando la agarro y la vuelvo a atraer a mis brazos. "Juntos."
La abrazo por largos momentos, tratando de decidir cómo hacer las preguntas que necesito que me respondan. "Bella," finalmente susurro.
"¿Uhm?" Bosteza.
"Hay muchas cosas que aún no me han dicho. ¿Verdad?"
Su cuerpo se tensa al escuchar mi pregunta antes de asentir en silencio.
"¿Y vas a responder todas mis preguntas y contarme lo que quiero saber?"
"¿Bella…?" Insisto cuando no responde. "Si somos un equipo, si estamos en esto juntos, tengo que poder confiar en ti."
Tomando mi mano en la suya, Bella la coloca sobre su corazón, echando su cabeza ligeramente hacia atrás para mirarme. "Te lo prometo, Edward. Te prometo que te diré y explicaré todo lo que tenga permitido compartir. Y estaré junto a ti y te apoyaré cuando todo lo demás se explique."
La verdad está escrita en su rostro; así que le sonrío, y asiento de acuerdo.
"Y también te prometo esto, Edward," continúa. "Te prometo que algún día, cuando todo esto haya terminado, tendremos todo lo que hemos soñado, todo lo que alguna vez deseamos. Vamos a estar juntos—y seremos felices, Edward. Sé que lo seremos."
Bella se vuelve a recargarme en mí, todavía sosteniendo mi mano en la suya. Vuelve mi palma hacia arriba, sus dedos trazando ligeramente la cicatriz que queda de la ceremonia de toma de juramento.
"Hace meses tomaste un juramento, Edward. Me hiciste una promesa a mí y a toda la gente de nuestro valle. Así que hoy, yo te hago una promesa—una promesa de amor, y felicidad, y por los sueños hechos realidad. Esa es mi promesa; ese es el juramento que te hago."
.
.
Nada más se dice o necesita decirse entre nosotros dos. Moviendo las almohadas detrás de mi espalda, coloco una junto a mí para Bella, y los dos volvemos a acostarnos en la cama, mientras nos arropo con las mantas para mantenernos calientes.
Y entonces, por segunda vez en mi vida, me quedo dormido sosteniendo a la mujer que amo en mis brazos.
.
.
.
Uyyy pobre Ed, lo van a tener a dieta jejeje. Pues sí, para aquellas que querían algo más fogoso no se va a poder. Ellos se desean y quieren unirse y así fortalecer su don, ajá :P Pero como ninguno de los dos está tomando anticonceptivos para no afectar sus dones que son tan necesarios para su gente y Bella no puede arriesgarse a quedar embarazada porque no sabe qué efecto tendrá en el feto el uso de su poder, tendrán que conformarse con solo besos y algo más, solo falta que lo descubran *menea las ceja*. En fin, la pobre Bella al fin soltó gran de la carga que viene cargando y como ella temía, si se ha visto afectada su relación con Edward el ocultarle tantas cosas, pero como dijo antes, le dieron órdenes de no hacerlo. Supongo que ustedes al igual que Edward están ansiosas por saber quiénes son "ellos", los que están detrás de todas esas órdenes y manipulaciones, y por qué han hecho todo eso. Un poco más de paciencia, nos acercamos al final de los secretos y el momento de la verdad. Mientras tanto van a ver a Edward sufrir un poco de frustración, y nosotros con él jajajaja. Como siempre espero que hayan disfrutado del capítulo y que me digan qué les pareció con un review, recuerden que no recibimos nada por dedicar este tiempo para ustedes, solo sus reviews, saber que están disfrutando de la historia, saber sus teorías y porque no, conocer sus frustraciones. No les cuesta nada usar el cuadrito de abajo y escribir unas cuantas palabras, hay que ser agradecidos.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Brenda Cullenn, Johanna22, freedom2604, Cristal82, torrespera172, Juliet, Ali-Lu Kuran Hale, ELIZABETH, Gabriela Negrete, sueosliterarios, Vrigny, Niny96, Noir Lark, Lizdayanna, aliceforever85, Kabum, Noelia, Nadiia16, Antonia, carolaap, ConiLizzy, myaenriquez02, Tecupi, cary, patymdn, AuroraShade, Ericastelo, lagie, Maryluna, Adriu, injoa, Ninee95, glow0718, Diablillo07, Summer Suny, Isabelfromnowon, tulgarita, rjnavajas, JessMel, Alma Figueroa, Gabriela Cullen, AleCullen, kaja0507, Lady Grigori, Liz Vidal, alejandra1987, Pili, rosycanul10, Mafer, Melany, Sully YM, Pam Malfoy Black, saraipineda44, andyG, 1, Tata XOXO, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, depende de ustedes cuándo sea eso.
