Aunque suene tedioso esto no puede faltar, los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, y la historia fue escrita por hikingurl, yo solo traduzco.
Y como siempre, no puede faltar mi agradecimiento a mi beta y amiga durante todo este tiempo en el fandom. Gracias Erica, con tu ayuda he crecido como traductora y ha mejorado un poco mi gramática :P
Capítulo veintiocho
EPOV
Cuando salgo de mi habitación la mañana siguiente, me sorprende ver a Jasper—recargado casualmente en la pared frente a mi puerta. Se ríe entre dientes al ver la confusión en mi rostro, al empujarse para enderezarse.
"¿Esperabas volver a pasar la mañana ayudando a Alice, Edward?" Dice medio en broma.
"¿Por qué, tienes otro invernadero que mostrarme?" Le respondí en broma. "¿O para que lo destruya…?" Añado.
"No," se echa a reír. "Esto será mucho más divertido," me asegura, tirando de mi brazo al llevarme con él por el pasillo.
"Toma, come esto," dice, empujando una pequeña bolsa en mis manos.
Deteniéndome para abrirla, encuentro bollos calientes, recién salidos del horno; un par de huevos cocidos, y una pequeña manzana madura.
"¿Qué es esto?" Le grito a la espalda de Jasper que se aleja rápidamente.
"Tu desayuno," grita en respuesta. "Come. Tenemos planeado un día ocupado, y vas a necesitar fuerzas."
"Jasper… Jasper, espera," demando, echándome a correr para alcanzarlo. "¿A dónde vamos, y qué vamos a hacer?"
"Te prometí algo divertido, ¿verdad?"
"Sí, pero…"
Mi hermano se detiene abruptamente, permitiéndome que lo alcance. Tiene una sonrisa engreída en su rostro mientras me espera. "Vamos, hermanito," me sonríe con suficiencia. "¡Voy a enseñarte cómo volar!"
Se ríe con más fuerza al ver la expresión atónita en mi rostro, antes de girarse para continuar su camino por el amplio pasillo—dejando que lo siga en un silencio desconcertado, todo mientras trato de tragar el desayuno que me ha dado.
Jasper camina por delante a pasos largos por otro pasillo iluminado antes que de repente dobla varias veces bruscamente hacia pasillos más estrechos. Finalmente se detiene frente a una puerta de metal que se abre hacia una pequeña sala de espera llena de sillas. Ahí hay otras dos puertas para salir del área, y Jasper toma la de la derecha.
Justo detrás de él, pronto me encuentro en lo que a primera vista, es muy parecido al tipo de oficina que ocupan el comandante y su personal en nuestro valle—solo que esta está ocupada con máquinas más elegantes y complicadas, junto a equipo incluso aún más extraño. Una pared son solo ventanas, mientras las otras tres están ocupadas por dos mujeres y un hombre sentados en escritorios, frente a enormes pantallas parecidas a las del cuarto de archivos.
Se ponen de pie cuando entramos, y Jasper me presenta con cada uno de ellos. Me siento inseguro de cómo dirigirme a ellos—preguntándome si con 'señora' y 'señor', y si saludar o no—pero ellos resuelven mi dilema al simplemente tenderme su mano derecha, sujetando cordialmente mi antebrazo. Sonriendo, me piden que por favor los llame por sus nombres.
En la siguiente hora, aprendo que es uno de varios 'centros de control' para este asentamiento. Este en particular es responsable de facilitar la comunicación con la estación espacial orbitando el planeta sobre nosotros, así como de monitorear viajes en la superficie del planeta como hacia el cielo. Al parecer, hay otros de tales 'centros' que miden y regulan el flujo y la temperatura del aire, el uso del agua y almacenamiento del agua, del sistema eléctrico y de energía… y todo lo demás que hace habitable este asentamiento subterráneo.
Todo es un poco confuso para mí; pero Jasper me asegura que no tengo qué comprender todo a la vez—solo aceptar y entender, por ahora, que funciona.
También aprendo que a las pantallas las llaman monitores, y que de alguna manera todas están conectadas a una gran máquina central llamada computadora—que por sí misma es capaz de almacenar una cantidad masiva de información, y tiene la función de desempeñar muchas tareas intricadas y que consumen tiempo para el asentamiento. De algún modo también puede 'pensar'—así como hacer predicciones fiables, y realizar cálculos minuciosamente precisos—basándose únicamente en la información que se le envía a través de 'sensores'.
Una vez más, Jasper me dice que no me preocupe en tratar de entender el cómo en este momento.
Uno de los monitores empieza a emitir un estridente pitido insistente, y una diminuta luz roja en la parte superior parpadea varias veces. La mujer llamada Cora en seguida toca varios botones en rápida sucesión, y la pantalla se llena con el rostro de un hombre desconocido para mí. Sin embargo, me sonríe calurosamente cuando parece verme directamente a través de la superficie de la máquina—presentándose como Gagan, el científico a cargo de las operaciones de la estación espacial.
"¿Puede verme?" Le pregunto a Cora, en un susurro asombrado.
"Sí," me sonríe en respuesta. "Y también puede escucharte."
Solo puedo devolverle la mirada atónito cuando me doy cuenta que estoy hablando con una persona que está miles de kilómetros en el cielo sobre mí.
Jasper se inclina sobre mi hombro—y entonces Gagan también lo saluda—antes de decir que están listos para nuestra visita, y ansiosos por vernos.
"¿Vamos a ir ahí?" Pregunto con incredulidad, volviéndome para mirar a Jasper.
"¿No le dijiste?" Gagan pregunta.
"Na," Jasper sonríe. "Estaba por hacerlo. El transbordador está cargado, preparado y listo para partir. ¿Hay algo más que necesites que llevemos?"
Gagan sacude su cabeza diciendo que 'no' y cierra la transmisión, diciéndonos que nos verá pronto, antes que Jasper me lleve de vuelta por el área de asientos y saliendo por la otra puerta. Avanzamos por un pasadizo corto y estrecho que desciende de forma pronunciada.
Al final está otra pesada puerta que conduce a un espacio inmenso—definitivamente el espacio cerrado más grande en el que había estado—lleno de ruido y maquinaria. Apenas puedo ver el techo sombreado sobre mí cuando miro hacia arriba. Mirando alrededor, veo la pared de vidrio del cuarto de control por encima y detrás de nosotros. Cora y sus compañeros de trabajo están observando, y saludan con la mano cuando notan que los estoy viendo.
Este vasto hangar, como me informa Jasper que lo llaman, es un hervidero de actividad: a donde sea que miro, veo gente trabajando. En un lado del lugar está un vehículo muy grande de apariencia algo voluminosa—que finalmente reconozco como un transbordador, cuando recuerdo las fotos que mi madre me mostró previamente. Mirándolo ahora, me doy cuenta que es más grande que toda la casa de mis padres en el valle; pero incluso su impresionante y voluminoso tamaño es eclipsado, varias veces, por el resto de este lugar cavernoso.
Veo cómo una línea de personas empuja carritos muy cargados subiendo una rampa hacia el interior del transbordador, mientras que otro grupo parece estar reparando un panel en su costado. Puedo escuchar el repiqueteo de metal siendo golpeado, interrumpido intermitentemente por el brusco sonido de gritos con instrucciones.
Al permitir que mi mirada asombrada divague una vez más por el hangar, noto a un número de land rovers—como el que Jasper y Bella usaron para traerme aquí, después de rescatarme del páramo—estacionados a lo largo de la pared de enfrente. También parecen estar siendo sometidos a limpieza y reparación; puedo ver herramientas y partes dispersas alrededor de varios de ellos.
Piezas de apariencia voluminosa de metal o equipo están agrupadas justo más allá de los rovers. Cuando le pregunto, Jasper confirma que, de hecho, son partes de repuesto tomadas de otros transbordadores desechado a través de los años, o que ya no pueden repararse. Los ingenieros en el asentamiento reutilizan todo lo que pueden para mantener funcionando los dos trasbordadores.
En una esquina del fondo, veo lo que parece ser el armazón quemado de un transbordador más pequeño. En este enorme y ajetreado taller de constante actividad, reparación y reutilización, su aislado esqueleto ennegrecido es un feo recordatorio de que algo debe haber salido muy mal. Jasper viene a pararse junto a mí cuando me le quedo mirando por varios minutos.
"¿Qué pasó?" Pregunto.
"Un accidente," responde finalmente.
"Debe haber sido muy grave."
Jasper no responde de inmediato. Por la esquina de mi ojo, puedo verlo asentir despacio antes de volverse hacia mí.
"Edward…" Empieza, vacilante. "Los padres de Bella, Charles y Renee, iban a bordo de ese transbordador cuando voló hacia el borde de una repentina e inesperada tormenta. El piloto trató de desviar el curso, trató de encontrar un lugar seguro para aterrizar; pero todo estaba pasando muy rápido—y fue demasiado tarde. El viento atrapó al transbordador, y empezó a darle volteretas, una y otra vez; él no pudo recuperar el control y finalmente se estrelló. Cuando lo hizo, debe haberse encendido y se quemó inmediatamente; probablemente luego del impacto. Los tres murieron."
"Oh, querido Ares," susurro, enfermo por las imágenes en mi mente. "No lo sabía. Nunca nos dijeron exactamente qué pasó; solo que hubo un accidente que reclamó sus vidas. ¿Lo sabe Bella?"
"Sí, ha visto los restos."
"No puedo creer que lo haya mantenido en secreto. Nunca dijo nada de lo que sucedió."
"Bueno, en realidad no podía contarle a nadie, ¿o sí?" Responde. "Tuvo que guardar muchos secretos los últimos años."
Sacudiendo mi cabeza en simpatía, Jasper reflexiona por un momento antes de comentar otra vez.
"Creo que, con excepción de mi madre, ella debe de ser una de las mujeres—por no decir la mujer—más fuerte que he conocido… incluso si está muerta de miedo por los haboobs."
La expresión pensativa de Jasper se relaja por su poco entusiasta intento de humor, y me sonríe débilmente al mismo tiempo que se encoge de hombros y continúa.
"Pero puedo entender por qué," añade, mirando hacia atrás a los restos. "No estoy seguro de haber visto alguna vez a alguien tan enojado o alterado como lo estaba ella cuando nos fuimos sin encontrarte en el cañón. Le aseguré que estarías a salvo; pero no creo que me haya creído hasta que te encontramos días después. Por supuesto, para entonces habías sido mordido por un Fanger, y ella se culpaba por eso—y también por todo lo demás que sucedió."
"Es una mujer extraordinaria," declara, al empezar a caminar hacia un transbordador más pequeño y modernizado en el centro del lugar. "Espero que aprecies lo afortunado que eres de tenerla; y espero que te haya echo arrastrar, al menos un poco, antes de perdonarte anoche."
Cuando no respondo a su declaración… eligiendo en vez de eso solo seguirlo en silencio… Jasper me mira por encima de su hombro.
"¿Edward…?"
Mi rostro debe mostrar mi culpa, porque se detiene abruptamente, y se vuelve para mirarme.
"Por favor, dime que en algún momento buscaste ayer a Bella, después de que tu conversación con mi madre terminó."
Puedo sentir mi rostro calentarse al mismo tiempo que sacudo la cabeza, tratando de no mirar a sus ojos acusadores.
"¿No hablaste con ella? ¿No te disculpaste por ignorarla cuando trató de explicarte las cosas ayer en el invernadero? ¿Y no te disculpaste por nada de lo que pasó después?"
"No," tartamudeo, tratando de reunir mis pensamientos para una explicación de por qué había elegido no buscarla, por qué en vez de eso me había ocultado en mi habitación. "Yo solo… quiero decir, no pude… era…"
"Edward," me interrumpe. "Tú eres muchas, muchas cosas; pero nunca pensé que una de ellas fuera estúpido, hermanito." Con un bufido y rodando sus ojos, camina una vez más hacia el vehículo.
Después de un momento de aturdimiento, lo sigo, murmurando lo mucho que empieza a sonar como Hunter. Un ligero temblor en sus hombros y una suave risita me dicen que ha escuchado lo que dije.
Me detengo para dar una última y larga mirada alrededor de este increíble lugar. Me sorprende lo extrañamente familiar que se siente mucho de él. Las herramientas, el equipo y la maquinaria—aunque utilizados para propósitos muy diferentes—podrían sustituirse fácilmente por aquellos que se encuentran en el valle. Entonces, quizás los principios básicos de ingeniería son los mismos—utilizados ya sea para construir transbordadores espaciales, para planear complicados sistemas de control de agua, o instalar complejos telares accionados por agua.
Todo esto lo considero, mientras dejo que Jasper me lleve a un extremo del transbordador.
Una gran abertura parecida a una puerta ocupa parte de un costado. Como en la versión más grande, una rampa conduce hacia arriba y al interior, que está lleno de cajas y contenedores. Cuando pregunto por ellos, él explica que la mayoría están llenos de comida fresca; particularmente huevos, queso de cabra, y otros productos animales que no pueden cultivarse en la estación. También hay varias canastas llenas de productos de repostería—pan, pastelillos de miel y otros postres—que la pequeña tripulación ven como obsequios especiales.
Continúa explicando que solo una cápsula sigue apenas operacional en la estación espacial, y está reservada principalmente para vegetales y algunas frutas que crecen rápidamente. Las otras cápsulas fueron desmanteladas, y sus partes usadas para modificar las naves que se han ido a través de los años.
Y entonces, durante su explicación, se me ocurre algo: no hay un lugar aquí en el asentamiento para criar animales para proporcionar los huevos, el queso y la carne que se ha servido desde que llegué, o para cultivar el trigo para la harina en el pan y los 'panqueques' de Alice que tanto había disfrutado.
Cuando le señalo esto a Jasper, confiesa que por generaciones, los otros valles han mantenido abastecido el asentamiento y a la estación espacial con comida; pero por varios años ya, nuestro valle se ha quedado como el único responsable de enviarles suministros.
Haciendo una pausa en su respuesta, presiona una palanca que simultáneamente eleva la rampa y cierra la abertura en la parte trasera del transbordador. Luego, señalando a un sistema de correas y redes, me hace un gesto para que lo ayude a asegurar todos los contenedores en su lugar, explicando que el movimiento o desplazamiento de las cajas mientras volamos podría ser muy peligroso.
Es mientras lo estoy ayudando que noto una caja larga llena de zanahorias frescas. Todos los eventos de ayer vuelven de golpe—y me pierdo en mis pensamientos viendo a Bella usar su don para forzar a los vegetales a crecer, y luego confesar que su madre tenía la misma habilidad.
"¿Edward…?" Jasper pregunta, cuando nota mi falta de movimiento.
Susurrando 'zanahorias', me vuelvo hacia mi hermano y pregunto si estas son las mismas que Bella hizo crecer ayer. Él asiente diciéndome que lo son.
"¿Eso es lo que… eso es lo que Renee hacía? ¿Estaba ayudando a que crecieran los vegetales y la fruta para el asentamiento y la estación espacial?"
Observándome con cuidado, Jasper asiente otra vez.
"¿Estaba haciendo eso cuando el accidente ocurrió?"
"Sí," por fin admite. "La cosecha de nuestro valle había sido más ligera de lo esperado, así que Renee estuvo aquí por varias semanas, forzando a los vegetales y frutas a crecer y madurar. Cuando tuvieron suficiente para el asentamiento y un poco extra para la estación, ella y Charles ayudaron al piloto a cargar el transbordador para hacer el viaje con los suministros. Estuvieron ahí varios días, mientras ella trabajaba en la cápsula de comida reponiendo lo que tenían almacenado, antes de volver."
"¿Y fue entonces que la tormenta los atrapó?"
"Sí."
"¿Y Bella sabe todo esto?"
"Sí, Edward," bufa. "Te lo dije…"
Antes de que pueda terminar, lo interrumpo otra vez. "¿Ha estado ella alguna vez en la estación espacial? ¿Ha viajado con suministros?"
Jasper me analiza por un momento antes de sacudir su cabeza en comprensión. "No, Edward, nunca ha estado. Nunca pediríamos eso de ella; sería muy cruel. Aunque… conociendo a Bella… tal vez lo haga de todos modos, si pensara que es muy importante. O si pensara que es su deber."
Es claro el significado de lo que dice Jasper, y asiento con mi cabeza… todo mientras susurro, "Bien, bien, por supuesto"… antes de seguirlo al frente del transbordador; aliviado de que ella haya estado a salvo—y al mismo tiempo—reconociendo su mención deliberada a su fuerza y valentía.
Un panel de ventanas sesgadas y ligeramente inclinadas ocupa parte del frente del transbordador. Mirando por ellas, puedo ver las paredes distantes en torno a nosotros, así como una superficie despejada y parecida a un camino frente a nosotros. Jasper me hace un gesto para que tome asiento en una de las seis sillas acojinadas frente a las ventanas. Me muestra cómo sujetar y asegurar varios cinturones y correas gruesas y con tejido muy apretado alrededor de mi cuerpo—todo los que, me explica, me mantendrán bien asegurado durante el despegue, y si encontráramos cualquier turbulencia durante el vuelo. Tomando el asiento junto a mí, él se asegura, y entonces empieza a accionar interruptores y presionar botones en los paneles de equipo frente a nosotros.
Una pantalla parpadea a la vida, y aparece la imagen de Cora del centro de control. Ella y Jasper hablan por varios minutos, repasando lo que ellos llaman un sistema de revisión, y luego hablan de varias tormentas pequeñas que hay en las inmediaciones. Después de decidir que ninguna es un peligro inmediato para nosotros, le dice a Jasper que tenemos permiso para irnos, y nos desea un buen viaje.
"Voy a encender los motores ahora, Edward," Jasper me informa. "Se va a poner muy ruidoso; pero en realidad no hay nada de qué preocuparse."
Me mira, expectante, hasta que asiento.
"También me voy a conectar con la computadora que controla el transbordador. Puede que parezca extraño; pero una vez más—no hay nada de qué preocuparse."
Sé que sus palabras son para tranquilizarme; pero aun así experimento un momento de pánico cuando un fuerte rugido llena el transbordador, y empieza a temblar con una vibración que llega hasta los huesos.
Jasper coge un pequeño dispositivo con cuatro extremos del panel frente a nosotros. Coloca la parte más larga sobre su cabeza, donde encaja de forma segura de oreja a oreja. Un extremo con una pequeña perilla redondeada se coloca dentro de su oído, y otro se ajusta para quedar frente a su boca. La cuarta parte se abre para convertirse en una pequeña pantalla, que él coloca en su lugar frente a su ojo izquierdo. Imágenes empiezan a pasar rápidamente por la pantalla, y puedo ver su ojo moverse de un lado al otro, siguiendo su movimiento.
Entonces, Jasper coloca su mano derecha en un panel empotrado junto a él—y veo, fascinado, cómo una bola redonda emerge debajo de su palma. Él curvea su mano sobre ella y alrededor del artefacto, encajando sus dedos en varias hendiduras. Luces empiezan a brillar debajo de las yemas de sus dedos, y numerosos cables delgados emergen para envolverse dentro y alrededor de sus dedos y su mano.
Cuando está asegurado a la bola, mi hermano me mira, una sonrisa burlona moviendo ligeramente las comisuras de su boca cuando me ve mirándolo. "¿Listo para volar, Edward?" Me pregunta.
Solo puedo asentir, vacilante, antes que me advierta que espere un momento. El rugido de los motores y la vibración del transbordador se incrementan dramáticamente… hasta que se combinan poderosamente en una cacofonía de sonido y movimiento que amenaza con superar todos mis sentidos. Veo los dedos de Jasper moverse sobre la bola de control, mientras sus ojos continúan recorriendo de un lado al otro la información que está viendo en la pantalla de su cabeza.
Sus labios se mueven otra vez; pero ni siquiera puedo escuchar mis propios pensamientos—mucho menos lo que está diciendo—por sobre el estruendoso ruido que nos rodea.
Lentamente, rueda su mano hacia adelante… y entonces nos estamos moviendo.
Por un segundo, encuentro imposible entender qué tan velozmente podríamos, o incluso ya estábamos viajando; pero cuando echo un vistazo por la ventana y veo las paredes del lugar pasar como un borrón, me doy cuenta que no solo vamos a gran velocidad—vamos como un rayo desde el centro de la lugar hacia un par de grandes puertas de metal que acechan amenazadoras frente a nosotros.
Un grito estrangulado empieza a subir por mi garganta, y trago convulsivamente para retener el desayuno que había comido antes—justo cuando también amenazaba con salir por mi boca. Sé que mis ojos están muy abiertos y asustados; mis dedos con los nudillos blancos por aferrarme a los reposabrazos de mi silla. Puedo sentir mi corazón latiendo con fuerza en mi pecho, y entonces—justo cuando creo que de ninguna manera podremos evitar la muerte segura acechando frente a nosotros—las puertas se abren, y atravesamos la entrada hacia afuera.
Tengo una momentánea sensación de alivio—que desaparece, igual de rápido—cuando veo lo que está frente a nosotros.
Y, más que nada, lo que no.
Hay una calzada de tierra dura y compacta que conduce directamente a una pequeña colina ligeramente inclinada a la distancia. Después de esa colina… no hay nada. Me toma unos segundos comprender que la razón por la que no puedo ver nada más allá de la colina es porque debe marcar el borde de la pequeña meseta en la que ha sido construido el asentamiento. Y del otro lado oculto de ese borde están… los acantilados.
Todo esto lo registra mi mente por un momento mientras observo la mano de Jasper presionar con fuerza la bola de control a la que está conectado. El repentino aumento de velocidad me echa hacia atrás en mi asiento, y solo puedo ver con absoluto horror cómo aceleramos rápidamente hacia el final de la calzada.
La parte frontal del transbordador se inclina ligeramente hacia arriba cuando llegamos a la cima de la colina… y luego el suelo desaparece debajo de nosotros… y entonces… entonces estamos volando.
El repentino despegue del suelo me hace sentir mareado, como si mi cuerpo no nos hubiera acompañado en el lanzamiento. El rugido de los motores ha disminuido; y la violenta y estremecedora vibración de alguna forma se ha detenido al instante, ahora que salimos disparados silenciosamente por el aire. El único sonido que rompe el repentino silencio es el brusco jadeo de mi aliento.
Jasper me mira con preocupación, y me pregunta si estoy bien.
Asiento, tartamudeando que solo necesito algo de tiempo.
"¿Qué?" Demando, cuando lo sorprendo poco a poco empezar a sonreír.
"Lo hiciste bien, hermanito; mucho mejor que yo la primera vez," admite.
"¿Qué sucedió en tu primera vez?"
"Bueno…" Se ríe. "¡Solo digamos que tú tuviste más éxito en retener tu desayuno que yo!"
Cuando me uno a su risa, puedo sentir que mi cuerpo se permite relajarse un poco… y algo de la tensión deja los cerrados confines del espacio entre nosotros.
Pasamos los siguientes minutos en silencio, mientras observo a Jasper ajustar el ángulo y velocidad de nuestra vuelo. Rueda suavemente la bola de control y el transbordador se inclina hacia un lado, mientras que el frente—o la nariz, como Jasper la llama—se inclina ligeramente hacia el suelo.
"Mira por la ventana," Jasper hace un gesto con su cabeza.
Cuando lo hago, solo puedo distinguir el asentamiento, su extensión a cientos de metros debajo de nosotros.
"Voy a dejarnos caer para verlo de cerca," me dice, antes de ejecutar una serie de espirales descendentes.
El domo transparente más grande sobre el comedor es más fácil de reconocer, así como el contorno de los numerosos pasillos que parten de él. Diviso el domo más pequeño del invernadero al final de uno de esas secciones, luego un grupo grande de molinos de viento que deben estar bombeando toda el agua que se está usando. Sin embargo, hay muchas otras estructuras y máquinas que no soy capaz de identificar.
En los siguientes minutos, mientras continuamos dando círculos en el asentamiento, Jasper explica todo lo que estamos viendo. Aprendo sobre ductos de aire usados para introducir y sacar el aire de los edificios. Me muestra resplandecientes paneles solares generando electricidad, y sensores que reúnen y envían información a la computadora; y finalmente, cuando gradualmente comenzamos a recuperar altitud, me señala los límites del acantilado de lo que alguna vez fue una isla, rodeada por agua, en la que fue construido el asentamiento.
En nuestra siguiente pasada, Jasper señala algo por la ventana; y me doy cuenta que puedo ver un área densa de la neblina verde venenosa que bordea el páramo. Levantando mis ojos, miro hacia el frente, y ahí está—su punta puntiaguda apenas visible, la capa de nieve blanca brillando en la luz del sol.
"Olympus," susurro.
El transbordador cambia de curso, y ahora estamos volando hacia esa montaña alta que marca la ubicación de nuestro hogar. Debajo de nosotros está la seca y polvosa amplitud extensa del páramo. Puedo ver formaciones rocosas, y líneas apenas visibles de lo que pudieran ser caminos o senderos entrecruzándose sobre la arena, cuando Jasper desciende el transbordador para volar cerca del suelo.
Entonces veo la boca del cañón Ares Vallis a mi derecha, y Jasper dirige el transbordador hacia allá. Desde esta altura, es fácil ver la semejanza del canal seco a las estriaciones en el mapa que Hunter había trazado para mí, en el cuarto de archivos en nuestro valle.
Es difícil de entender lo mucho que ha cambiado mi vida desde esa tarde… hace solo unas semanas.
El cañón se estrecha, su lecho rocoso fácil de seguir a medida que desaparece hacia el norte. Aquí es donde el haboob se me vino encima; donde corrí por mi vida de los vientos que arrancan la piel; donde busqué refugio en la ciudad desierta de Korinth.
El transbordador se inclina bruscamente hacia la derecha—y entonces estamos volando sobre Korinth, abandonada para siempre al borde del cañón. Después de rodearla una vez, Jasper se vuelve hacia el oeste, donde nos movemos sobre los acantilados que marcan el borde de nuestra meseta. Y entonces, abriéndose debajo de nosotros, está… nuestro valle.
No puede evitar el '¡Oh!' que se me escapa, al mirar hacia abajo al verde exuberante que separa nuestro valle de todo el marrón que lo rodea. La demarcación es tan repentina—tan sorprendente—que la exclamación deja mis labios sin pensarlo.
Nuestro valle es hermoso… verdaderamente acogedor, con su verde fertilidad… y me abruma una desgarradora tristeza cuando pienso en el futuro que le espera a mi hogar. Que sea el último… y único lugar, sobre el suelo, donde la vida todavía existe en este planeta… hace de su futuro final aún más doloroso.
Jasper guía el transbordador en silencio a otro gran círculo, por encima y alrededor del borde exterior del valle, antes de empezar a distanciarnos de la superficie. Veo cómo el suelo desaparece debajo de nosotros; el verde sustentador de vida de nuestro hogar se pierde gradualmente en la agobiante ausencia de vida de los marrones muertos y opacos rojos del resto del planeta.
Observo hasta que se convierte en una gigantesca bola de color óxido, rodeada por la negrura oscura del espacio.
Las palabras de mi padre del día anterior, explicando la inevitable muerte de nuestro planeta, se repiten en mi mente. Ahora las comprendo, en un nivel visceral… al mirar una última vez, al mundo moribundo debajo de mí… antes de que Jasper incline el transbordador hacia arriba al cielo; y aceleremos hacia la estación espacial—con la última nave esperando ahí—que representa el futuro de nuestra gente.
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Que emocionante para Edward todo lo que ha experimentado estos días, como dice él, difícil de creer todo lo que ha cambiado su vida en unas semanas. Ahora va camino a la estación espacial y verá la nave que les servirá para salir del planeta. Alguien por ahí comentó lo raro que es que vivieran tan en armonía con la naturaleza, de forma algo rudimentaria y que ahora tengan naves. Es cierto, parece extraño, pero tienen que recordar que el mundo ya había alcanzado un gran potencial en lo que se refiere a tecnología y conocimientos avanzados cuando el mundo empezó a deteriorarse, los científicos trataron de ayudar pero no les hicieron caso, ellos dejaron el planeta para vivir en la estación espacial, obviamente usando naves espaciales para llegar a ella y con sus conocimientos y usando los recursos que aún les quedaban las mantuvieron en buenas condiciones. Los valles trataron de vivir más conscientes de los recursos naturales por las muestras evidentes del deterioro del planeta y esperando que pudieran vivir todavía mucho tiempo en él, pero al menos seis de esos valles sabían de la existencia de la estación espacial, las naves y la tecnología, Olympus también, pero recuerden que cuando todos decidieron empezar a dejar el planeta y las mujeres de Olympus decidieron comenzar a reintroducir los dones en su gente, a los oficiales de Olympus no les gustó la idea y volvieron una vez más al aislamiento resucitando la amenaza del Thaay, de ahí que Edward y todos los demás en el valle no sabían de la existencia de naves, o computadoras y toda la tecnología de la que ahora se maravilla Edward. Espero haberme explicado, pero como ya les dije en el capítulo anterior, espero que podamos hablar sobre sus dudas y comparar notas ;) Mientras tanto, no olviden por favor que lo que nos mantiene haciendo esto, es saber que ustedes leen y aprecian el tiempo dedicado para su diversión, y qué mejor forma de demostrar su aprecio que un review, así que usen el cuadrito de abajo y díganme qué les pareció. Por causas de fuerza mayor, en otras palabras que estuve enfermita :( no había podido subir capítulo, pero espero que recuperemos el ritmo.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: aliceforever85, liduvina, Sully YM, Noelia, Vrigny, Manligrez, Kabum, dushakis, Say's Maryluna, Tecupi, Cristal82, Ninee95, PRISOL, Lazz Cullen, sueosliterarios, JessMel, Summer Suny, bbluelilas, freedom2604, Kriss21, torrespera172, calvialexa, Ross, Nancy, Diablillo07, Adriu, Ivonne Evange, carolaap, patymdn, injoa, lagie, Lady Grigori, saraipineda44, kaja0507, myaenriquez02, Melany, Tata XOXO, rjnavajas, Alma Figueroa, solecitopucheta1, Lizdayanna, Noir Lark, Ali-Lu Kuran Hale, AuroraShade, tulgarita, glow0718, EriCastelo, Pam Malfoy Black, Gabriela Cullen, Pili, Liz Vidal, Mafer, andyG, y algunos anónimos.
