Aunque suene tedioso esto no puede faltar, los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, y la historia fue escrita por hikingurl, yo solo traduzco.
Y como siempre, no puede faltar mi agradecimiento a mi beta y amiga durante todo este tiempo en el fandom. Gracias Erica, con tu ayuda he crecido como traductora y ha mejorado un poco mi gramática :P
Capítulo veintinueve
EPOV
En el siguiente par de horas, Jasper y yo hablamos de todas las cosas relacionadas con el espacio, volar, y la nave.
Lo bombardeo con cientos de preguntas que se me vienen a la mente.
¿Qué tan lejos está la estación espacial?
¿Qué significa el término 'atmósfera'?
Si estamos por encima de la 'atmósfera', ¿cómo podemos seguir respirando dentro de la estación espacial o el transbordador?
Y, hablando del transbordador…
¿Cuándo—y cómo—aprendió él a volarlo?
¿Cuál es su fuente de energía?
¿Por qué no solo vuelve a caer al planeta?
Si la estación espacial, los transbordadores y las naves son viejas—construidas incluso antes de que Avaro llegara al poder— ¿cómo es que todavía existen, y no se han deteriorado?
¿A qué se refiere con 'vacío espacial'—y cómo eso protege las naves?
Las preguntas fluyen una tras otra, cada respuesta conduciendo naturalmente a otra pregunta—y a absorber la nueva información aparentemente antinatural y que cambia la realidad cuando Jasper responde todas pacientemente, una por una.
Se me ocurre que él podría ser un buen entrenador, y aún mejor instructor.
Finalmente, nuestro principal tema de conversación se vuelve la nave hacia dónde nos dirigimos. Mi preocupación más inmediata se centra en por qué no hay suficiente lugar a bordo para todos, y por qué es tan importante el que yo suspenda el tiempo dentro de la nave.
Por las respuestas de mi hermano, descubro que aunque la nave es enorme—más grande que cualquier cosa que hayamos visto—la mayor parte de su interior es simplemente una enorme bodega de carga; solo un cavernoso espacio cerrado y vacío, construido principalmente para transportar mineral de metal a granel que, antiguamente, se extraía de nuestras lunas.
Nuestro planeta, explica él, contenía solo unos cuantos depósitos y vetas esparcidas de la mayoría de los metales y minerales que nuestros ancestros descubrieron necesitarían para su tecnología en expansión. Cuando esos suministros existentes fueron agotados rápidamente, se aventuraron al espacio—suponiendo que esos mismos metales y rastros de elementos detectados en pequeñas rocas golpeando nuestra superficie también podrían encontrarse en nuestras lunas, o un cinturón de asteroides cercano.
Unos años más tarde, después de misiones exploratorias en las que exitosamente identificaron depósitos de lo que estaban buscando, con el tiempo construyeron naves para viajar de ida y vuelta—transportando pequeños equipos pero altamente especializados, entrenados para conseguir y extraer el mineral del metal que encontraron ahí.
Ya que solo se necesitó una tripulación mínima durante esos viajes mineros, la nave nunca fue diseñada para almacenar, separar y distribuir las masivas cantidades de agua, comida y suministros que se necesitarían; ni estaba equipada con la capacidad para procesar los desechos que se producirían por un número tan grande de personas, durante los muchos meses que tomaría llegar a nuestro nuevo hogar.
Y en ello yacía el problema: llevar unas cuantas personas, con suficientes suministros; o evacuar a más personas—con menos provisiones para sustentarlas.
La primera opción de dejar a alguien es completamente impensable; la segunda resultaría en un inimaginable horror si llegara algún desastre inesperado, y toda la comida y el agua se agotaran antes que la nave pudiera llegar a nuestro nuevo hogar.
Sin embargo, mi escudo, con sus habilidades para detener el tiempo parece resolver el problema.
Mientras que Bella y yo podamos mantenerlo, toda nuestra gente debería poder irse en la nave, para entonces permanecer seguros a bordo—suspendidos en una especie de estado mental y físico crepuscular, sin necesidad de comida o agua—hasta que lleguemos a nuestro destino.
Jasper también explica cómo mi escudo protegerá la nave contra cualquiera de los escombros espaciales que podríamos encontrar durante nuestra travesía. Encuentro difícil de creer como algo tan pequeño como una roca del tamaño de un puño podría provocar un daño extenso a la nave; pero él me asegura que es una posibilidad real, considerando la considerable velocidad a la que estaremos viajando—refiriéndose aún a otro concepto que tengo problemas en comprender.
Es mientras estamos discutiendo sobre mi escudo y sus habilidades que Jasper me sugiere que practique abriéndolo en torno al transbordador para que pueda experimentar cómo se siente. Cuando titubeo, sin saber cómo le afectará a él, me recuerda que él y Bella fueron capaces de funcionar dentro de él durante nuestro escape de los Yippers.
Rodear el transbordador con mi escudo se siente un poco extraño. Sé que está ahí; pero no puedo sentir ninguna presión contra él, o verlo en realidad en la oscuridad afuera de las ventanas. Jasper me instruye a expandirlo, luego contraerlo. Practico haciéndolo más delgado, débil; luego intento fortalecerlo hasta ser una barrera dura y sólida. Cada alteración afecta mi energía de una forma ligeramente diferente—desde un ligero esfuerzo insignificante, a un impulso de fuerza determinado—y me concentro en memorizar la forma en que me hace sentir cada uno.
Por último, Jasper me recomienda que lo deje abierto alrededor del transbordador—para luego tratar de ignorarlo, mientras comemos el almuerzo que él ha proporcionado y continuamos con nuestras actividades normales.
Esto prueba ser mucho más fácil de hacer de lo que pensé que sería.
El escudo está ahí, apenas más allá de mi consciencia; pero soy capaz de disfrutar de nuestra comida y conversación, sin pensar activamente en él. Mi hermano se ríe al ver mi engreída satisfacción cuando me doy cuenta que ha pasado más de una hora desde que he pensado en el escudo; pero sigue en el mismo lugar—todavía abierto, aún protegiéndonos, sin mucho esfuerzo de mi parte.
Sin embargo, la seguridad que gano con este logro en seguida es minada gravemente, cuando Jasper anuncia abruptamente que es el momento de mi lección de vuelo.
Sacudiendo mi cabeza en negación, aun así cojo unos auriculares como lo que él está usando, y—siguiendo sus instrucciones—los ajusto para encajar sobre mi cabeza, mi oído, mi boca y mi ojo. Entonces, deliberadamente coloco mi mano sobre el panel de descanso junto a mí… y veo la esfera redonda emerger gradualmente bajo mi palma, mientras encajo cuidadosamente mis dedos en las hendiduras en sus costados.
Aunque estoy esperando los diminutos cables que empiezan a emerger, todavía me sobresalto al sentirlos retorcerse sobre mi piel. Jadeo sorprendido cuando siento un pequeño pinchazo en la punta de cada dedo y me doy cuento que un cable, o los cables, realmente han entrado a mi mano. No hay verdadero dolor; solo una ligera sensación de cosquilleo donde ahora estoy totalmente conectado a la bola de navegación.
Puedo escuchar la voz de Jasper en mi oído asegurándome que lo estoy haciendo bien, instándome a relajarme.
Y entonces algo sucede.
Por el más breve de los momentos—una minúscula demora, entre el parpadeo de un ojo y el siguiente—me siento suspendido; desconectado de mis sentidos, como si hubiera sido… por unos pocos y sutiles segundos… pausado.
Siento una presión en mi cabeza, la sensación de alguien o algo esperando fuera de mi percepción mental. Cuando abro mi mente, está ahí; no completamente humano en su inteligencia y poder; pero aun extrañamente parecido a un humano en su presencia.
La extrañeza del contacto causa que titubee antes de profundizar la conexión; pero antes de que pueda explorar más las sensaciones, me distrae una voz hablándome al oído.
"Bienvenido, Edward, hijo de Esme," dice. La voz tiene una naturaleza rara. Suena masculina; pero sus palabras son ligeramente alteradas, tanto en su cadencia como en su pronunciación.
"¿Quién…? ¿Qué…? ¿Cómo sabes quién soy?" Finalmente logro tartamudea.
"Cora me informó que hoy acompañarías a tu hermano, Jasper," me dice. "Cuando colocaste tu mano en la bola de navegación, me tomé la libertad de tomar una pequeña muestra de tu sangre para confirmar tu identidad. Espero que no te moleste que lo haya hecho, ya que facilitará nuestra conexión en el futuro."
"¿Tú… tienes un nombre?" Pregunto, vacilante. "¿Cómo debería llamarte?"
Por un momento, hay silencio… y empiezo a preguntarme si hice la pregunta equivocada. Entonces, de pronto, una de las grandes pantallas frente a nosotros se enciende, y veo la imagen de un hombre mayor. Está mirando hacia el frente; su cabeza, sus hombros y parte de su pecho está visible. Su ropa impersonal: una camisa de color crema, con ninguna marca visible o insignia. Cabello castaño claro, con canas abundantes y deslumbrantes ojos azules, destacan un rostro de otra forma de apariencia normal. No hay nada en el fondo negro detrás de él que indique dónde está, o que dé alguna pista de su identidad.
Aunque hay algo en él vagamente familiar, sé que nunca lo he conocido.
Sus ojos buscan en el lugar a nuestro alrededor, antes de enfocarse en mí. "Hola, Edward, hijo de Esme," la voz repite. Esta vez, escucho las palabras en mi auricular, así como del hombre en la pantalla. Su voz es más profunda, la cadencia más normal. Sonríe un poco, y luego me saluda una vez más.
"Hola, nieto."
"¿Quién…quién eres tú?" Consigo decir con voz estrangulada, mi mente dando vueltas por las posibilidades de lo que ha dicho. "¿Eres el padre de Esme?"
"No, no su padre. En realidad, también soy su abuelo—aunque muy, muy lejano."
"No… no comprendo." Incluso al decir las palabras, me doy cuento que sí sé quién es; pero las implicaciones de admitir esa comprensión son más de las que puedo aceptar por el momento.
Mirando fijamente la imagen frente a mí, por fin logro susurrar. "¿Ares?"
"Sí."
Y esa sola palabra de pronto hace añicos todas las nociones preconcebidas de la realidad a las que me había estado aferrando en los últimos días.
He tenido que aprender, comprender, y aceptar muchas nuevas verdades sobre mi mundo y mi lugar en él.
Pero esa simple y pequeña palabra—expresada en un simple tono declaratorio de reconocimiento y estimación—confirma que hay un entero, vasto y establecido mundo oculto de secretos todavía esperando por mí. Secretos existentes que afectarán totalmente mi entera comprensión sobre el pasado, presente y futuro del tiempo, la muerte, y la existencia.
Me desplomo hacia atrás en mi silla, desconcertado y confundido. "Pero tú estás… tú estás…"
"¿Muerto?" Se ríe entre dientes, interrumpiendo mi tartamudeo. "Tienes razón, Edward. Mi cuerpo físico murió hace mucho tiempo; pero mi inteligencia y mi personalidad fueron añadidas a la computadora cuando modifiqué su programación. Lo que estás viendo es la representación… una grabación de mi rostro y mi voz que fue tomada hace mucho tiempo, para entonces almacenarse en la computadora. Mi imagen está siendo manipulada para ayudar a comunicarnos."
Frunciendo el ceño, estudio la imagen, tratando de entender su explicación. ¿Estoy hablando con un hombre, una máquina, o algo que es una combinación de ambos? La peculiaridad de la entidad que toco con mi mente sostiene que es una combinación de las dos.
Ares también me observa. Sus ojos parpadean, su cabeza se inclina, y sus labios se curvean hacia arriba en una ligera sonrisa. Encuentro difícil de creer que él es una proyección en la pantalla y no una persona real.
"Estás tratando de decidir qué soy, ¿no es así, Edward?"
Asintiendo, le admito a él y a mí mismo que aún no comprendo qué es él, o cómo llegó a formar parte de la computadora y de este transbordador.
"Tiene su historia; pero creo que tenemos tiempo para que te la cuente—y aunque Jasper ya ha escuchado esto antes," asiente hacia mi hermano, antes de volverse nuevamente hacia mí con otra sonrisa, "No creo que le importe escucharla de nuevo."
Le echo un vistazo a mi hermano, que me observa con cuidado. "¿Sabías todo esto?" Agito mi mano libre hacia la pantalla y el equipo frente a nosotros. "Podrías haberme advertido, ¿sabes?"
Jasper solo me responde con una sonrisa de suficiencia, rodando sus ojos antes de declarar que no lo hubiera creído hasta que lo experimentara por mí mismo.
Tiene razón, por supuesto; nada en mi mundo en ese momento podía haberme preparado para ver y hablar a una imagen de mi respetado ancestro, y renombrado héroe de casi todas nuestras leyendas. Cualquier explicación que Jasper pudiera haberme dado—o que cualquier otro, para esto, hubiera ofrecido—palidecería en comparación con el acto real de comunicarme con Ares en la pantalla y en mi cabeza. Incluso ahora en medio de nuestra conversación, todavía me estoy cuestionando qué es real… o pensando, que tal vez, mi comprensión de lo que es real necesita cambiar… y ampliarla para aceptar un concepto diferente de la realidad.
Abrumado por la dirección de mis pensamientos, los reservo para examinarlos en otro momento; en vez de eso, concentro mi atención de nuevo en Ares—que aún me observa pacientemente.
"Quizás si escuchas más de mi historia, te ayudará a comprender lo que soy, Edward." Cuando asiento, continúa. "Sé que Esme te ha explicado las circunstancias que rodean la fundación de nuestro valle."
Hizo una pausa, esperando una señal de aceptación de mi parte antes de empezar otra vez.
"Sabes sobre nuestro escape; el arma que lo hizo posible, y los acuerdos que tuvimos que hacer con las otras ciudades en intercambio por su ayuda. Fue una época excitante, pero también… frustrante."
"Excitante, porque estábamos construyendo una nueva sociedad, una nueva forma de vida. Excitante, porque—por primera vez, en la vida—teníamos la posibilidad real de reunir dos facciones de la misma gente que había sido dividida y separada, tanto por la distancia como por su ideología, por demasiado tiempo."
Ares se inclina hacia adelante, entusiasmándose con su historia mientras continúa.
"¡Imagina el desafío físico e intelectual! Oh, Edward, el ingeniero y científico en mí se deleitó con la planificación del sistema de agua; en la disposición de los caminos, villas y ciudades. Hubo campos y huertos qué diseñar y disponer; metales qué procesar, y madera qué triturar."
El rostro de Ares está resplandeciente y animado al continuar hablando de los primeros días de nuestro valle. Sus ojos brillan, y sus cejas se mueven dramáticamente cuando sonríe y frunce el ceño durante su relato. Líneas tenues y arrugas aparecen y desaparecen, incluso cuando sus expresiones faciales cambian tan rápido que apenas puedo distinguirlas—es imposible no notar la emoción en cada nota y tono de su voz.
Me doy cuenta que estoy sonriendo y asintiendo, reaccionando a él de la misma forma en que lo haría con una persona que de verdad estuviera sentada frente a mí. Una persona que fuera real; una persona que estuviera con vida.
"¡Pero Elizabeth era lo más frustrante de todo!" Oigo que dice Ares, al salir de mis reflexiones, intentando una vez más concentrarme en escuchar el resto de la historia.
"Ella era la persona más asombrosa que había conocido. Tan talentosa, muy poderosa… y aun así tan cariñosa y compasiva, incluso después de todo lo que había soportado en su vida." Su rostro y su voz se han suavizado mientras habla de la fundadora de nuestro valle.
"También era la mujer más obstinada, testaruda y arraigada en sus costumbres con la que había tratado de lidiar." Se ríe entonces, sacudiendo su cabeza y rodando los ojos, antes de continuar, con cariño. "Nos resistimos a nuestra atracción por un largo tiempo antes que finalmente tuviéramos que admitir que no podíamos negar nuestros sentimientos."
Ares hace una pausa, y observo como la tristeza poco a poco se apodera de su rostro.
"Amaba mucho a Elizabeth. Después de su muerte, quería dejar el valle. La echaba de menos, Edward," susurra, la pena reflejada en su rostro y en su voz. "Pero tenía una hija que criar, y una promesa que cumplir. Así que me quedé."
Lo veo mientras hace otra pausa… sus ojos desenfocados, como si estuviera perdido en sus recuerdos. Después de un momento suspira, encoge sus hombros y empieza a hablar. Una vez más, me encuentro reaccionando a él como si fuera una persona real; pero al mismo tiempo, una parte de mí se pregunta: ¿cómo puede verse tan vivo? ¿Cómo puede ser simplemente una imagen que la computadora está manipulando?
Debe haber más aquí de lo que ahora estoy comprendiendo.
"Eleni fue una mujer extraordinaria," continúa orgulloso. "Una combinación única de lo mejor de los dones de Elizabeth y mi experiencia científica. La vi madurar hasta convertirse en una líder cualificada y administradora exitosa. Después de que estuvo felizmente casada, y me hubiera hecho varias veces abuelo… después que se implementaron todos los planes y salvaguardas para proteger nuestro valle, y habíamos cumplido nuestras promesas a las otras ciudades… bueno, fue entonces que supe que era el tiempo de irme."
"Sé que la historia dice que atravesé la puerta en la muralla y desaparecí en el páramo. Pero lo que no les cuentan es que entonces me fui directamente al asentamiento subterráneo donde crecí, uniéndome a los otros científicos que ya habían previsto que algún día tendríamos que dejar el planeta."
"El daño al medio ambiente había pasado el punto de no retorno incluso antes que Elizabeth y yo lanzáramos el arma que destruyó el imperio de Avaro; pero ninguno de nosotros tenía idea de lo poderosas que eran las modificaciones que Avarus le había hecho. La antimateria que de alguna manera había fabricado y añadido a la bomba desató una reacción en cadena cuando explotó—rasgando nuestra atmósfera, destruyendo los campos magnéticos que nos protegían de los vientos solares y asegurando la muerte definitiva de nuestro planeta."
Ares desvía la mirada, sacudiendo su cabeza con tristeza, antes de enfocarse en mí una vez más.
"Muchas personas inocentes murieron ese día, Edward. Cargué con la culpa de mis acciones por el resto de mi vida; y el recuerdo de esa culpa está almacenada aquí, conmigo, en esta computadora."
Una expresión de profundo arrepentimiento se apodera del rostro de Ares, y no puedo evitar preguntarme qué tan terrible debe haber sido vivir con el conocimiento de haber causado tantas muertes. La imagen en la pantalla es la de un hombre humillado por esa experiencia, no el héroe orgulloso de nuestras leyendas.
Cuando habla otra vez, su voz es más baja, apagada.
"Después, cuando me di cuenta de lo que habíamos hecho, dediqué mi vida a mejorar la vida de las personas que quedaban en nuestro planeta—y a encontrar una forma de proporcionarles un escape seguro, cuando llegara el tiempo de irnos."
"De modo que, comenzamos a planear. Ya no teníamos los materiales o la tecnología para fabricar o construir nuevas naves espaciales; nos concentramos, en vez de eso, en mantener reparadas y en buenas condiciones de funcionamiento las que ya teníamos."
"Pusimos más énfasis en las computadoras que servían a las naves y el asentamiento. Esta era mi área de atención; y pasé el resto de mi vida encontrando la forma de incrementar su eficiencia y mejorar su desempeño. El primer paso fue unirlas en un sistema cohesivo, con todos los componentes individuales bajo la dirección de un programa principal."
"El segundo paso fue encontrar una manera de incrementar la facilidad y precisión de comunicación con la computadora. Los auriculares que estás usando—y la bola de navegación bajo tu mano—son dos de mis invenciones. Me llevaron a explorar otras formas más táctiles, inmediatas y efectivas de unir nuestras mentes con la máquina."
Mis dedos—enterrados profundamente en las hendiduras en la esfera redonda, y bien envueltos en los cables sensoriales—se tiraron espontáneamente al escuchar su comentario sobre nuestra conexión. Bufo irritado para mis adentros cuando me doy cuenta que subconscientemente había tratado de apartarme de esta extraña unión entre el hombre y la máquina.
Ares debe haber sentido mi repentina incomodidad, porque hizo una pausa en su narrativa para darme tiempo a calmarme, antes de continuar con su historia.
"Para cuando mi vida física llegó a su fin, había pasado tanto tiempo conectado a la computadora que mis recuerdos, mis pensamientos—ciertamente, mi mismísima consciencia—se había almacenado e integrado en su totalidad dentro de los bancos de datos; y aunque no era mi intención original, comprendí que básicamente me convertí en parte del cerebro electrónico que tiene el control de todo el sistema."
"Así que, para responder a tu pregunta sobre qué soy, Edward: Soy Ares. Una persona que ayudó a fundar nuestro valle; un hombre que una vez amó a una mujer llamada Elizabeth, y procreó a Eleni, tu ancestro. Todo lo que me hace un individuo único aún está aquí. Pero también soy una computadora; una máquina consciente a cargo de monitorear y controlar todos los sistemas que operan este transbordador, el asentamiento, y la estación espacial, y la nave acoplada ahí."
"En este momento, mi consciencia está enfocada aquí contigo y Jasper, mientras nos comunicamos; pero al mismo tiempo, otras de mis partes operacionales están llevando a cabo simultánea y sistemáticamente todas esas funciones que acabo de mencionar."
"Y solo para hacerlo más confuso para ti…"
Otra sonrisa arruga su rostro, antes de reírse entre dientes y continuar.
"También soy el transbordador. Él soy yo, y yo soy parte de él. Así como tu cerebro piensa y toma las decisiones críticas por todo tu cuerpo, yo también pienso y tomo las decisiones por este vehículo."
La mueca en mi rostro debe transmitir mi total desconcierto, porque Ares detiene su explicación, dándome el tiempo que necesito para considerar las implicaciones de su analogía.
Bajo la vista a mis rodillas, mis dedos, mis codos… todas las partes de mí en las que rara vez pienso, sin embargo, son usadas para todas mis actividades diarias. ¿Es esto lo que Ares siente? ¿Son las naves, el asentamiento y la estación 'partes' de su cuerpo que continúan existiendo y funcionando, aun cuando no está pensando en ellas conscientemente?
Todo es demasiado para considerarlo, para comprenderlo en este momento; y sacudo mi cabeza derrotado, jurando analizar esos pensamientos otro día.
Cuando miro nuevamente a la pantalla, encuentro a Ares observándome con cuidado. Asiente, como si me dijera que lo entiende, antes de continuar con su explicación.
"Mi objetivo principal es asegurar la seguridad del transbordador, y todas las personas en él. Si fuera necesario, podría pilotear y operar esta nave totalmente por mi cuenta; pero cuando nos vinculamos, mejoran las habilidades de ambos para llevar a cabo nuestra misión. Tus reacciones y sentidos más inmediatos, a los que puedo acceder cuando estamos conectados, pueden resultar más eficientes y competentes en cualquier momento que los miles de sensores conectados previamente en este vehículo, si lo hicieras solo. Como resultado de nuestra mejora simbiótica, nuestro todo combinado—trabajando juntos, utilizando mis procedimientos preprogramados con tus respuestas—se convierte en algo potencialmente superior que nuestras partes individuales."
"Por ejemplo: puedo sentir y monitorear el escudo protector que colocaste a nuestro alrededor."
"¿Puedes hacerlo?" Lo interrumpo, sorprendido.
"Oh, definitivamente," continúa. "Ya ha bloqueado varias cantidades pequeñas del polvo de la atmósfera. No el suficiente para ser peligroso; pero aún el suficiente para probar que es capaz de protegernos. De hecho, Edward, creo que podrías disminuir la fortaleza del escudo sin alterar su efectividad—de esa forma demandaría un menor consumo de energía de tu cuerpo del que estoy detectando—mientras se sigue manteniendo y desempeñando su función."
Todavía confundido por el concepto de hablarle a una máquina consciente, titubeo… renuente a confiar nuestra seguridad totalmente a algo que no comprendo realmente… hasta que escucho la voz de Jasper en mi oído alentándome a solo intentarlo.
"¿Estás de acuerdo?"
"Sí," responde. "Los tres estamos conectados, y de hecho, puedo sentir tu escudo a través de la computadora. ¡Es asombroso, Edward!" Exclama. "No tenía idea de qué esperar."
Respaldado por su confianza, me concentro en disminuir gradualmente la fuerza de mi escudo… hasta que me dice que está en el nivel perfecto.
"Ahora, podremos duplicar el mismo grado de protección en la nave más grande, sin estresar demasiado a tu cuerpo—y podré alertarte a tiempo, si la fortaleza del escudo fluctúa muy por arriba o debajo de este nivel," me asegura Ares.
"¿Estás listo para continuar con tu lección de vuelo, Edward?"
"Sí."
"Entonces, vamos a empezar."
Durante la hora restante o algo así de nuestro viaje, aprendo todo lo que puedo sobre volar y manejar el transbordador. Jasper me transfiere los controles para que pueda experimentar las reacciones entre mis pensamientos, el transbordador, y la computadora controlándolo. Aparecen imágenes en la pantalla grande frente a nosotros, y Ares me dirige para maniobrar el vehículo a través de una serie de cada vez mayor de amenazadores obstáculos.
Descubro que la pequeña pantalla frente a mi ojo izquierdo sirve como un tipo de 'sensor' para la computadora. Al monitorear el sutil desplazamiento de la inclinación de mi cabeza y cualquier cambio en el enfoque de mi ojo, puede monitorear mis intenciones y decisiones incluso antes de que yo esté consciente de estar haciéndolas. Movimientos insignificantes en mi mano y mis dedos en la bola de navegación indican mis finalidades a través de las fibras técnicas envueltas alrededor de mi mano y mis dedos. Los diminutos cables incrustados en las yemas de mis dedos registran constantemente los cambios en mis niveles de estrés, el latido de mi corazón y mi respiración.
A medida que progresamos en cada uno de los escenarios de práctica, se vuelven más difíciles, arriesgados, y mucho más peligrosos. Pronto, reacciono puramente por instinto—retorciendo y girando mi cuerpo, revisando las pantallas por formas de rodear y atravesar, de pasar por encima y por debajo de los obstáculos que aparecen, todo con una velocidad cada vez mayor e inminentes amenazas de peligro—representadas en la pantalla frente a nosotros. Acelero, luego bajo la velocidad; incremento la fortaleza de mi escudo para repeler los escombros en el espacio, entonces recuerdo en seguida disminuirlo para ahorrar energía.
En algún momento, de hecho, inclino el transbordador sobre el borde de su costado más estrecho y delgado con el fin de deslizarme a través de una angosta abertura entre dos gigantescas rocas espaciales bloqueando nuestro camino.
Todo esto lo hago con una gran cantidad de inesperada seguridad, pero sin tomar o expresar una sola decisión consciente. El transbordador, de alguna manera, repentinamente pero con toda certeza, se ha convertido en una extensión de mi cuerpo—y yo me he convertido en la voluntad que lo controla.
Cuando la pantalla se despeja, me quedo sin aliento. Mi corazón está acelerado, estoy jadeando por aire, y mis músculos están temblando por la fatiga; pero también estoy eufórico, y casi mareado por la adrenalina corriendo por mi cuerpo.
Una risita de alegría empieza a abrirse paso por mi garganta—y aunque me atraganto y suelto un resoplido tratando de contenerla, no puedo detener la exultante carcajada que se escapa de mi boca.
"Oh, mi… ¿Tú…? ¿Viste…?" Empiezo a decir y tartamudeo, tratando de ordenar mis pensamientos. "¡Eso fue… eso fue increíble!" Exclamo finalmente.
Mirando a mi hermano, veo que la misma emoción y euforia irradian de su rostro; y entonces, los dos estamos riendo—son fuertes y ruidosas risotadas, que liberan la tensión de nuestros temblorosos cuerpos.
"Bien hecho, Edward," me felicita la voz de Ares en mi oído. "Tu tiempo de reacción física es muy impresionante, y demostraste una excepcional agilidad al usar las cuatro dimensiones para esquivar los obstáculos a tu alrededor. Integrar el uso de tu escudo en ciertas situaciones fue simple genialidad. Creo que en su forma más dura y densa, tu escudo podría en realidad usarse para alejar obstáculos de la nave, o viceversa. Mmmm. Un inesperado y potencialmente valioso efecto adicional que tendré que considerar más en el futuro."
"Gracias," respondo, arqueándole a Jasper una ceja inquisitiva.
"Significa que lo hiciste bien, hermanito," Jasper me responde con una sonrisa de suficiencia.
La pantalla en blanco frente a nosotros parpadea de nuevo a la vida. Esta vez, la imagen de la estación espacial y sus anexos—incluyendo una enorme nave que empequeñece todo en tamaño—se exhibe en la superficie. Es muy parecida a la foto que mi madre me mostró en el cuarto de archivos; pero a esta le faltan la mayoría de las naves, cápsulas y módulos que estaban en la foto original.
"¿Te gustaría intentar acoplar un transbordador a la estación?" Pregunta Ares.
"Claro," respondo, ansioso por practicar otra vez volando la nave.
"Entonces, comencemos."
Durante los siguientes treinta minutos o algo así, a medida que la estación continúa haciéndose más grande y se acerca más en la pantalla, escucho la voz de Ares instruyéndome cambiar el curso, reducir la velocidad, y alinear la nave con una puerta de gran tamaño que se abre a un lado de la plataforma. Se me indica dejar mi escudo en su nivel más bajo, para protegernos en caso de un accidente, mientras sigo luces rojas parpadeando al interior de las oscuras fauces de lo que llaman una 'plataforma de transbordador'.
El transbordador queda suspendido por un momento, luego aterriza con un realístico golpe sordo antes de que la pantalla se oscurezca otra vez.
"Eso fue…" Me vuelvo hacia Jasper, solo para encontrarlo desabrochando sus correas y cinturones de seguridad. "¿Qué estás haciendo?" Pregunto sorprendido. "Dijiste que teníamos que dejarnos esto puesto hasta que llegáramos."
"Lo sé… y ya llegamos."
"Pero…" Empiezo a protestar, solo para que me distraiga el movimiento de los cables en mi mano. Se desconectan rápidamente, dejando una ligera sensación de cosquilleo al deslizarse por mi piel, desapareciendo dentro de la bola de navegación mientras esta retrocede introduciéndose en el panel una vez más.
Siento una desconexión repentina con el transbordador y la computadora; ya no puedo sentir su peso y poder en mi mente. Mi escudo también se ha replegado automáticamente, y por un desconcertante momento—un minúsculo, y completamente inesperado fragmento de tiempo—experimento la unidad absoluta que es mi existencia física. Sé y comprendo por qué buscamos la compañía de otros; por qué la familia y los amigos son tan importantes para nuestro bienestar.
Estar solo, verdaderamente solo, es algo aterrador.
Incluso mientras esos pensamientos se forman en mi mente, siento la presencia de alguien… o algo… aguardando al borde de mi percepción mental. Es Ares. Y con otra realización repentina, comprendo que es lo que ha estado merodeando, apenas debajo o más allá de mi consciencia, durante toda la tarde.
Es lo que me tenía un poco receloso de nuestras interacciones. Es por lo que parece tan real en sus reacciones y movimientos en la pantalla. Porque es lo que es Ares: él es real.
Mi mente divaga hacia mi solitaria travesía a través de la meseta a Korinth. Recuerdo toda la vida que percibí mientras corría por el sendero; todos los pequeños animales que se quedaron inmóviles al acercarme, y luego continuaron sus vidas después que pasé junto a ellos. Algunas veces, si me concentraba lo suficiente, casi podía percibir las plantas que luchaban por sobrevivir en la polvosa planicie seca. Podía percibirlas porque tenían energía, porque existían, porque tenían un verdadero cuerpo físico.
Pero también puedo percibir a Ares. Tiene energía; existe. E incluso sin un cuerpo físico, también es real. Ares está con vida de una forma completamente diferente, en una realidad totalmente diferente de tiempo y existencia.
Cuando estamos conectados a través de la bola de navegación y los auriculares, puedo percibir el transbordador y la computadora que lo guía. Puedo percibir los motores que lo impulsan, y todos los sistemas que lo operan. Puedo percibir 'la máquina' en todo ello.
Pero no necesito esa conexión para percibir a Ares.
Él está ahí, esperando, separado de la máquina. Todo lo que tengo que hacer es abrir mi mente para tocarlo—y todo el conocimiento, las emociones, las experiencias de este hombre extraordinario esperan ahí a ser exploradas y asimiladas.
Las ramificaciones de todas las posibilidades me dejan sonriendo con anticipación.
Me imagino con Bella… los dos pasando grandes tramos de nuestra travesía, conectados a Ares… mientras nos muestra la extraordinaria historia de nuestro planeta. Los dos podremos experimentar de primera mano, el mundo como él lo conocía—así como todos los eventos que acontecieron mucho antes de que naciéramos. Juntos, podremos sentir sus emociones: su orgullo, su felicidad, su pena, su amor.
Mi mente se acelera con entusiasmo y anticipación por todas las historias que escucharemos, por todas las oportunidades de comprender lo que sucedió antes de nosotros—lo que nos espera justo ahora, y descubrir nuestro futuro.
Una sensación de aprobación y acogida toca mi percepción, y sé que Ares ha percibido la dirección de mis pensamientos.
Antes de que pueda considerarla más, es interrumpida por la voz de Jasper.
"Llegamos, Edward. Nos hiciste aterrizar a salvo."
Mis reflexiones son interrumpidas abruptamente cuando escucho las palabras de mi hermano—y el sonido del movimiento del equipo—al darme cuenta que de verdad he volado y aterrizado un transbordador dentro de la estación espacial.
"Pero… ¡pensé que era solo práctica!" Protesto, mirando nuevamente a las pantallas en blanco frente a nosotros. "Pude habernos estrellado, pude haber…" Mi rostro palidece al pensar en las posibilidades.
"Lo hiciste muy bien," interrumpe Jasper. "Además—Ares habría asumido el control, si hubieras cometido cualquier error grave. Siéntete orgulloso. Hiciste un gran trabajo."
La pantalla en blanco captura mi atención una vez más… sobre todo al recordar las gigantescas rocas y los demás escombros pasando velozmente junto a nosotros, mientras desviaba y giraba el transbordador para escapar de ellos.
"Jasper," susurro, atrayendo de nuevo su atención hacia mí. "Antes… antes, cuando estaba volando el transbordador entre las rocas, cuando estaba haciendo todas esas… esas cosas…" Digo, imitando con los gestos de mis manos las volteretas y giros del transbordador. "Eso fue práctica, ¿verdad?"
"Oh, por favor… dime que eso fue solo práctica," le suplico, un poco mareado, una vez más, al pensar en lo que pudo haber ocurrido.
Jasper solo me da su acostumbrada sonrisa engreída, diciéndome que me quite los auriculares y las correas de seguridad porque tenemos que descargar un transbordador.
Con piernas y manos temblorosas, y una mente dando vueltas por todo lo que he aprendido y experimentado en las últimas horas—intentando anticipar, pero al mismo tiempo no pensar en lo que el futuro nos depara—sigo a mi hermano en silencio… agradecido de tener algo tan mundano y ordinario que hacer como descargar suministros para distraer mi mente de escudos protectores, escombros espaciales, y una inteligente máquina consciente que es la encarnación de Ares… mi ancestro, y el héroe de la historia de nuestro valle.
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Bueno, imagino que la autora recibió las mismas preguntas que ustedes se han hecho al leer la historia porque muchas de las que planteó en este capítulo, las han hecho ustedes en sus reviews. Como el tamaño de la nave, y como es que hay naves después de tantos años desde la destrucción del imperio de Aro. Y no sé si lo han notado, algunas de ustedes lo hicieron y lo comentaron en su momento, cuando Ares dijo que las naves eran del tiempo en que se extraía mineral, ¿notaron de dónde lo extraían? Tomen en cuenta eso, porque servirá al final de la historia. En fin, les puedo decir que el tiempo de explicaciones ha terminado, al menos por ahora, ya vimos cómo Edward pudo manejar el transbordador con la ayuda de Ares, cómo utilizó su escudo para proteger el transbordador y pudo disminuir su fuerza para protegerla sin drenar mucho su energía y poder hacer otras cosas al mismo tiempo. Y entonces, ¿para qué necesitará a Bella? Recuerden que el don de Bella es el de dar energía adicional, energía que Edward necesitará para mantener el escudo funcionando permanentemente y en caso de emergencias donde necesite aumentar su grosor y fortaleza. Si les quedó alguna pregunta, con gusto trataré de responderla, sin spoilearlas, claro está. Para las que están ansiosas por saber de Emmett, esperen pronto saber de él ;) Ahora, me encantaría saber qué les pareció este capítulo y qué esperan de los que siguen. Así que usen el cuadrito de abajo y dejen su review, si no saben que decir, con un saludo, un gracias o hasta una carita feliz es suficiente. Sus reviews es el único pago que recibimos por hacer esto para su diversión, no lo olviden.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Nadiia16, Maryluna, Antonia, Kabum, Manligrez, Brenda Cullenn, kaja0507, PRISOL, JessMel, Adriu, aliceforever85, dushakis, cary, Sully YM, torrespera172, Melany, liduvina, alejandra1987, Lazz Cullen, Vrigny, solecitopucheta1, Cullenland, Nancy, Noelia, glow0718, Techu, bbluelilas, Liz Vidal, Alma Figueroa, injoa, ELIZABETH, Tata XOXO, myaenriquez02, Summer Suny, sueosliterarios, Lizdayanna, Tecupi, Johanna22, carolaap, Noir Lark, Pam Malfoy Black, Pili, EriCastelo, Ninee95, rjnavajas, erizo ikki, patymdn, Lady Grigori, Diablillo07, andyG, Gabriela Cullen, saraipineda44, lagie y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, recuerden que de ustedes depende cuando :/
