Capítulo 5
Tormenta
-Carajo…- Mientras Marceline subía al elevador hacia su departamento, no podía olvidar lo que acababa de pasar.
-Mierda…Ahora como voy verla- se preguntaba mientras subía cada piso.
Cuando por fin estuvo en la puerta de su departamento, lo pensó dos veces antes de entrar, hasta que finalmente abrió la puerta y entro.
Bonni estaba en el sofá, ya con la ropa puesta y aun con una cara avergonzada.
-Bonni... Yo…-
-Marceline, lo lamento por todo esto, mañana llamare a Finn para decirle que cancele todo esto- la chica respondió fríamente mientras tomaba su bolso y comenzaba a camina hacia la puerta.
-¡Espera!... ¿Cómo que terminar todo esto?- Se apresuró a tomarla del brazo.
-Suéltame!-
-¡Bonni! ¡Escúchame carajo! ¡Deja de huir de los problemas como siempre!-
-¿Problemas?- Esta vez Bonnibel se soltó del agarre y se acercó ella.
-Tu eres la que casi me viola aquí mismo, ¡maldita enferma!-
-¿Violarte? Yo vi mucho consentimiento de parte tuya... ¿Qué decías? ¡Ah sí! ¡Cógeme Marceline, cógeme!- La chica simulaba las acciones de la otra.
Bonnibel no pudo evitar sonrojarse y enojarse aún más.
-Yo….- La voz se cortaba para la chica rosa.
-Escucha, yo tampoco sé por qué paso esto, pero paso, y fue bueno, ahora creo que podemos hablar… ¿Vienes?-Se sentó pesadamente en el sillón haciendo seña a Bonnibel de que se sentara con ella.
Cuando la chica se sentó, Marceline tomo su mano.
-No quiero hacerte daño, de ninguna forma, ¿de acuerdo? Yo sé que todo esto es por lo de…Flame….- su voz se cortó con esto último.
-Lo se… Yo también sé que es por ella…-
-Bonni, lo que le paso… lo que nosotras hicimos…Lo que le hicimos…Oh dios- Su voz comenzó a cortarse y las lágrimas salieron sin control de sus ojos.
-¡No Marcy! ¡No es tu culpa!, ¿cómo íbamos a saberlo?-Se apresuró a calmarla.
-Yo estaba ahí Bonni…Tan cerca de ella…Si solo hubiera sido más rápida… Ella no…- Esta vez Marceline no pudo contener el llanto.
-Marceline….-
-La matamos Bonni…-
Bonnibel no pudo más, todo se rompió cuando Marceline había dicho aquello…A su mente llegaron todas las desagradables imágenes que al parecer ni con meses de terapia se pudieron borrar.
-Marceline…Se lo que paso, y lo que hicimos fue algo enfermizo… ¿tú has…Hablado con alguien de ello?...-
-No…Jamás…-
-Es por eso, es horrible tener todo eso dentro Marcy…Deberías ir a terapia, yo lo hice hace tiempo y me ayudo bastante-
-Mientras no borre el pasado, no creo que sirva de nada princesa, a veces no puedo dormir pensando en eso, me cuenta trabajo no vomitar.-
-Lo entiendo…Marceline, de verdad creo que es mejor que me vaya…- La chica comenzó a acercarse a la puerta.
-Bonni, por favor…no me dejes sola- Le suplicó.
-…Te veré en dos días de acuerdo Marcy…Cuídate, te llamare- Se apresura la chica en salir de la habitación
-¡Bonnie!…-
Bonnibel toma sus cosas y se apresura a salir del departamento de la morena, mientras baja en el ascensor las lágrimas no pueden seguirse reteniendo y caen manchando su ropa.
-Carajo, ahora todos verán lo mal que estoy- Se lamentaba mientras llevaba sus manos a la frente.
Mientras comienza a caminar a la calle y voltea su mirada para pedir un taxi, una voz familiar la alerta.
-¡Oye Bonnibel! Debiste llamarme para que te recogiera, es una suerte que decidiera venir temprano a recoger unos papeles, ¿no crees?...Oye… ¡Oye! ¿Estas llorando?-
-Finn…Yo no… ¿Qué diablos haces aquí?, ¡No te pedí que vinieras!-
-Oh no, no, señorita no me harás idiota de nuevo, ¡vas a contarme que rayos te está pasando!-Se apuró a decir el rubio mientras tomaba su mano.
- ¿Acaso fue Marceline?- Pregunto sumamente preocupado.
-¿Que? ¡No!, Es complicado- Contesto la chica mientras se limpiaba las lágrimas con el dorso de la mano.
-Toma- El chico le extendió un pañuelo.
-Gracias…-
Finn se acerca a la chica y la abraza, el rostro de Bonni quedo en el pecho del muchacho y ya no pudo aguantar más sus lágrimas.
-Bonni…debes contarme que te pasa…-
-Está bien…Pero no aquí.-
-Ok, ¿Qué tal si vamos a ese restaurante que te gusta? Pediremos la zona privada y ahí podrás decírmelo, ¿De acuerdo?-
-Ok…Esta bien…Gracias de nuevo-
-No te preocupes hermosa, no quiero verte triste-
Ambos caminaron lentamente hacia la limusina negra que estaba esperándolos del otro lado de la acera.
Durante el viaje ninguno dijo nada, Finn indico el camino al chofer y lo único que adornada el ambiente eran los suspiros ocasionales de Bonnibel.
Cuando llegaron al restaurante, ambos pidieron un par de cortes de carne y Bonnibel ordeno una botella del mejor vino que tenían.
Apenas llego su pedido, la chica engulló totalmente la primera copa que le sirvieron, dejando al camarero y a Finn totalmente sorprendidos por la hazaña.
-Ok…Si aún sigues sobria… ¿Podemos hablar de lo que pasó?-
-Necesito estar un poco ebria para poder contártelo...- Sonrió dulcemente.
-Deberías haber pedido algo más fuerte, ¿No crees?- Finn se echa a reír, mientras ve como a la chica se le empiezan a poner la mejillas coloradas.
-Finn…Sabes que antes Marceline y yo éramos pareja, ¿Verdad?-
-Uff claro que lo sé, las oía prácticamente romper la cama desde el otro lado de la habitación cuando vivíamos juntos, ¿Recuerdas?-
Bonnibel se ríe ante el comentario y recuerda un poco avergonzada aquella época.
-Recuerdas a la chica con la que Marceline comenzó a salir después de mí…-
-Oh si esa chica…Fle…Flame-
-Si…-
-Supe que ella…Falleció…- El chico encoge los hombros y mira a la chica.
-Si…en realidad…Marceline y yo tuvimos que ver con eso…-
El silencio se apodera de ambos.
-Bonnibel… no me digas que tú… ¡¿Lo hiciste por celos?!-
-¡No! Bueno…si, ¡Pero escúchame hasta el final idiota!- Las copas se le habían subido a la chica.
-Ok ok-
-Esto será bastante largo, así que… trata de no interrumpirme…-
-Entendido…-
-Cuando Marceline comenzó a salir con ella…aun salía conmigo. Descubrí su infidelidad un día mientras escuche una de sus conversaciones con una amiga por accidente. Cuando la confronte, Marceline me dijo que lo mejor era terminar. Me destrozo el corazón, yo había imaginado toda una vida con ella, y como buena idiota no la culpe ella, si no la otra pobre chica que yo siquiera conocía pero ya me había robado toda mi vida.
Me porte como una loca todo ese tiempo, acosándola, descubriendo quien era y como se llevaba con Marceline.
Después de un tiempo, supe que habían tenido problemas, y aproveche la situación para acercarme a Marceline y hacerla que volviera conmigo-
-¡Wow! Eso es desesperación chica...- Interrumpió Finn.
-¡Oye! ¡Te dije que no interrumpieras carajo!-
-Ya ya….- Bajo los ojos como cachorro regañado.
-En fin, arregle un encuentro con Marceline, una cosa llevo a la otra y terminamos muy borrachas en su coche. Y bueno puedes imaginar que pasó después…-
-¡Rayos! ¡Creo que necesitare una cubeta con agua helada mujer!-
-¡Finn! ¡Cerdo, estamos en público!-
-Perdón, es broma cariño- Se apresura a guiñar el ojo, pero Bonni nota como se revuelve incomodo en su asiento.
-Bueno, después de aquella noche, Marceline y yo nos empezamos a ver, ahora ella engañaba a Flame conmigo, y bueno en ocasiones notaba como Marcy empezaba a extrañarla y yo inmediatamente hacia presencia para que la olvidara. Era totalmente una perra.- Da un largo sorbo a su vino.
-Un día, Marceline y Flame habían peleado de una manera horrible, como imaginaras fui de inmediato von ella a consolarla, bueno luego de algunas rondas de sexo desenfrenado, pude calmarla.- Finn se seguía removiendo en su asiento.
-Ese día estaba cayendo una horrible tormenta, había muchos truenos y el agua caía a borbotones.- Bonnibel llena su copa.
-Mientras Marceline tomaba un baño en ese momento, yo estaba desnuda en su cama, no me moleste siquiera en ponerme una sábana encima, cuando mire, Marcy ya estaba fuera de la ducha y solo tenía puesta una blusa y su ropa interior.
Pude notar su cara triste y la abrace para tranquilizarla, como la pasión aún no se había terminado, volvimos a besarnos apasionadamente. Yo desnuda y ella a punto de estarlo de nuevo.
Pronto la tormenta comenzó a empeorar y podía ori como la ventana palpitaba ante los estruendosos rayos.
En ese mismo instante, escuche como se caía al suelo algo en la habitación.
Mire de reojo por el hombro de Marceline quien ni se había inmutado por el ruido, en el suelo logre ver una especie de caja de cartón con un par de adornos.
Y de pie en la puerta, cubierta de agua por la lluvia, estaba Flame mirándonos…-
