JUNTOS SOMOS TU Y YO, EL AMOR
CAPÍTULO FINAL
"Dulce locura"
Eran exactamente las seis menos cuarto de la tarde. Ranma había quedado en ir a la casa solamente a dejarle comida a Akane para que debido a la ausencia de su familia y a sus nulas habilidades culinarias no muriera de hambre.
Ella por su parte estaba nerviosa. Nerviosa y contrariada... Nerviosa, contrariada y enojada.
No podía ser que ya lleven meses de estar juntos al fin y hasta con el gran beneficio de que esta vez los padres se están manteniendo al margen de la relación y pues hasta ahora... de aquello... nada.
Aunque parezca mentira la muchacha de cabellos azules se sentía 20 por ciento respetada y ochenta por ciento rechazada. Se veía quinientas veces al día al espejo. Comparaba mentalmente su aún aniñado cuerpo con el de la amazona china Shampoo, o su cara algo seria con los ojos saltones y vivarachos de Ukyo. Sus caderas afinadas con las carreteras sin frenos que Kodachi se manejaba y definitivamente salía perdiendo de todas, todas. Claro que solo en su mente se libraba esta competencia imaginaria ya que Ranma la miraba y era suficiente para que se quede en blanco. Para él ella era la más linda, la más tierna y por supuesto que la más sexy. Pero su ralentizado comportamiento hacían que las dudas se apoderen de su joven novia.
Perdida en sus pensamientos se encontraba cuando sono el teléfono de la casa.
- Hola? Casa de la familia Tendo.
- Akane, soy yo Kasumi. Necesito un favor. Midori, la hija de la vecina irá a casa por un juego de cintas que le prometí. Ten la amabilidad de buscarlos en mi armario y entregarselos por mi. Están en el tercer cajón a la derecha.
- Está bien hermanita, todo bien por allá?
- Estupendo. Todos envían saludos y suerte para tu examen.
- Gracias Kasumi, nos vemos.
- Pero Nab...
Colgó sin darse cuenta que Kasumi seguía hablando y presurosa fue a buscar las cintas al cajón donde su hermana la mandó.
Lo abrió, tomó las cintas, lo cerró y casi ya yéndose del sitio se quedo inmóvil. Regresó a ver al cajón nuevamente y se quedó pensando - Es que en verdad vi lo que vi? - Y luego de unos segundos breves de meditación regresó y lo abrió de nuevo.
Asombradisima quedó cuando miró la cantidad de blusitas menudas y shorts ligeritos y sexys que su hermana mayor Kasumi guardaba allí. De todos los estampados, desde un seductor tigresa print hasta colores pastelitos.
No podía negar que sea cual sea la razón de su hermana para tener tan completo arsenal allí, en este preciso momento le era demasiado útil.
Quería parecer sexy pero no vulgar, atrevida pero no desesperada. Y un par de muy muy cortitos shorts color turquesa pastel combinados con una blusita floja ombliguera color blanca y semi transparente fueron exactamente lo que ella necesitaba para llevar a cabo su plan.
Se la iba a jugar el todo por el todo y si fallaba, bueno pues ya se vería.
Desordeno su cabello en una coleta alta simulando descuido natural del look "casa" y se obligo a tomar una breve siesta de unos minutos para que toda toda la escenificación sea simplemente perfecta.
Llevaba dormida 18 minutos cuando Midori tocó la puerta.
Es tan tipico y normal que cuando te duermes fuera de hora aunque sean 5 minutos despiertas sin saber ni en que día vives. Salió hasta asustada a ver quién era y al ver a la niña la hizo esperar un poco cuando ingresó de nuevo a ver las cintas a la sala.
- Hola Ranma como estás! - Saludaba la pequeña al visitante recién llegado.
- Dori chan que tal! Akane está?
- Si, está abierto, fue a ver un encargo para mi.
El joven de la trenza aprovechando la oscuridad de la noche quiso jugarle una inocente broma a su novia y entrar a la casa sin decir nada. Le hizo señas a la niña que no diga nada a lo cual ella respondió con un guiño.
El chico se escabullo hasta la sala de te donde por poco y se quiebra un pie al tropezar con el futon donde Akane habia tomado su siesta hace rato. Como las luces estaban apagadas solo contuvo su llanto adolorido y se quedó detrás de la puerta corrediza esperando a que entre.
- Muchas gracias Akane san! Agradece a Kasumi también de mi parte.
- Ve con cuidado Midori. Adiós
Cerró la puerta no sin antes checar que Ranma no venía. Miraba a la derecha, a la izquierda y nadie. Resoplo molesta y se metió a la casa. La ropita le estaba dando frío ya a esa hora y el enojo por la tardanza del muchacho también ya estaba haciendo efecto.
- Este idiota no va a venir. Y ni siquiera se dignó en llamar. Pero qué ... uuiiiishhh! - Renegaba rumbo a la habitación de Kasumi para devolverle la ropa a su hermana. Iba subiendo las escaleras y se fue desabrochando el sujetador. Al fin se lo quitó quedando solo con la blusa y el short, casi llegando al piso de arriba también tropezó en un escalón y se fijo que ninguna luz estaba encendida abajo.
- Si no quiero terminar con una pierna rota será mejor que encienda la luz del salón.
En completo silencio se dirigió al salón de te. Metió la mano hacia el interruptor de la luz y casi sufre un infarto al sentir que tomaban su mano del otro lado.
- Aaaaaaaaahhhhhhhhhhhh! - Dio un grito que si no levantó el techo fue por puro milagro.
Comenzó a repartir golpe a diestra y siniestra gritando.
- Akane por dios ya calmate! Soy yo! Hey Akane soy yo! Mirame! - Desesperado por no poderla calmar y evitando que lo siga abofeteando, con esfuerzo encendió la luz.
La peliazul dejó de gritar al verlo al bromista del siglo parado frente a ella. Un golpe de puño directo a la cara lo hizo caer al piso.
- Pero qué haces! Si ya viste qu... que.. era... y...yo... - Incorporándose poco a poco Ranma tuvo la más perfecta de las visiones de abajo hacia arriba. Akane, su Akane usando una pequeña imitación de pijama que jamás, ni en sus sueños más irrespetuosos, imaginó poder ver en ella. Quien iba a pensar, mucho menos el shockeado joven que aquellas seductoras prendas pertenecían a la más pudorosa de las hermanas.
Akane al darse cuenta de la mirada de hambre que el chico le obsequió, estuvo a nada de devolverlo al piso de otro golpe gritándole que era un pervertido, pero con las justas recordó que era exactamente lo que ella buscaba, y parecía que estaba dando resultado.
Ranma al recuperar el aliento se golpeó mentalmente y ahora casi enojado le reclamó - Acaso estás loca!? Como pudiste abrir la puerta de la casa vestida así? Medio Japón te miró casi desnuda! - Histérico tomó una sabana y la envolvió como a bebé. - Hasta podrías resfriarte! Que irresponsabilidad la tuya Akane! - Estaba un poco celoso pero a la vez contrariado. Tenía que quitar esa sexy imagen de su memoria! Ya! Era necesario que salga de allí ahora mismo o no iba a responder por sus acciones.
- Ranma qué haces! No exageres! Quitame esto que me duele! - Reclamaba la envuelta joven enojandose más.
Casi sin verla Ranma le mostró el recipiente con ramen que le llevaba para cenar - Bueno, vine a ver como estabas y a traerte de cenar. Ya te vi, ya te di esto, ya me voy... - Iba a dar dos pasos hacia afuera cuando miró a Akane a la cara y se quedó con un signo de interrogación enorme en su cabeza. Ella lo miraba con los ojos llorosos, a la vez con resentimiento y tristeza. Se preguntaba por que!? Si el solo quería protegerla! Además no había sido grosero.
- Te sucedió algo malo? - Preguntó rayando en la ingenuidad masculina.
Ella solo lanzó una sonrisa sarcástica y le señaló la puerta desatandose de esas sabanas como pudo - Ya vete Ranma. No quiero verte y mañana tenemos que hablar.
Eso a él le sono a sentencia de muerte, quería pedirle explicaciones pero cada que el hablaba ella se cerraba más y más. Estaba tan confundido pero a la vez asustado. No podía dejar de pensar en cómo la vio vestida y en sus instintos normales librando una guerra en su cabeza y en su... mente.
- Ya te dije que te fueras Ranma! Largo de aqui! Ve y busca a tu voluminosa Shampoo donde quiera que esté! Ya que a ella no te desagrada verle hasta el alma - Gritó muy dolida y molesta.
Un pequeño rayito de luz iluminó la mente del chico. Justo cuando el iba a hablar la muchacha se desató completamente y lo empujaba hasta la salida insistiendo que se vaya.
- Akane otra vez?
Ella paró y lo miró extrañada - Otra vez Qué?
- Otra vez te pones así en ese plan y me lanzas indirecta tras indirecta que para colmo no entiendo! Igual que cuando querías que mirara si tus pechos crecieron, hace mucho tiempo y por poco mi madre me mata!
- Pero...
- Si quieres que te mire solo dímelo! Aunque está completamente de más por que ya te mire!
- Pero Ranma...
- Te mire y te volví a mirar! No estoy loco ni ciego para no ver lo transparente de esta blusa ni lo corto de ese pantaloncillo!
- Ranma pero...
- No estoy anesteciado tampoco para no sentir que mi... mis pensamientos no son los más sensatos justo ahora y tampoco estoy demente como para quedarme aquí sabiendo que si te vuelvo a mirar haré algo de lo que me arrepentire pero no por lo que pasaría sino por que me matarías! Que no ves que estoy tratando de ser un caballero!
- Puedes por fin cerrar la boca grandísimo idiota y darte cuenta que hoy, ahora, en este momento quiero todo menos que te portes como un caballero!
La misma Akane se quedó muda ante semejante declaración. No tuvo mucho tiempo para pensar tampoco.
Ranma había dejado de respirar o al menos eso creía. La miró de nuevo Esta vez de pies a cabeza. La miró suya, la miró como ese hombre tan varonil que era.
Una fuerza que lo dominaba lleno de fuego sus ojos y lo empujaron a actuar.
Se acercó a ella con no mucha delicadeza y la aprisiono fuertemente contra él. Percibió como perdido el olor de su pelo, el ardor de su mirada y lo caliente de su piel.
Le dio un corto beso en los labios y sin abrir los ojos besó lentamente su mentón, su mejilla, respiró sobre su cuello causando deliciosos suspiros en la dispuesta chica. El se dio cuenta de aquella reacción y sonrió encantado. Besó poco a poco su piel hasta llegar a su oído. Dio una pequeña mordidita en la oreja de la sensible y ya muy provocada muchacha. Ella como por impulso lo tomó del cuello de su camisa igualmente nada delicada y lo aferró a su cuerpo. Parecía tan raro todo este ritual, no sabía lo que hacía pero el instinto la obligaba a juntar sus cinturas lo más posible. Ella podía sentir la reacción natural de su inexperto hombre aparecer entre sus piernas y muy a pesar de la ropa que aun llevaban.
Su piel comenzó a erizarse por esas crueles mordidas en su cuello y su oreja.
- Te amo - Le susurró en el oído.
- Yo más - Le respondió ella casi que perdida.
Esas palabras eran lo único que el joven necesitaba para seguir su naturaleza.
La puso de espaldas delante de él sin dejar de besar sus hombros y percibir su cabello.
Ella solo cerraba los ojos y muy dispuesta se dejaba llevar a donde él quisiera.
Abrazó la delgada cintura de la muchacha y clavó su rostro en el hombro de la joven para sentir segundo a segundo eso que tanto deseaba. Muy dudoso y sin poder evitar sonrojarse bajó lentamente, muy lentamente su mano de la cintura hacia su delicado vientre, acariciandolo con suavidad con la yema de sus dedos.
El noto como ella se tensaba un poco y pensó en detenerse. Seguro se había pasado de la raya. Ella se dio cuenta de lo que el estaba pensando y se volteó de frente a el para tomar su rostro con ambas manos y besarlo tiernamente, pero al final del beso una mordida seguida de una mirada llena de pasión le dio luz verde completa para continuar.
Ranma tragó saliva entre nervios y ansiedad cuando tuvo una idea mejor para romper un poco la tensión. La llevó de la mano al futon y se sentó en el dandole un beso en la mano a su joven prometida. Ella se mordió los labios y accedió a todo lo que el le pida.
El se sentó en aquel colchon con las piernas abiertas como formando un espacio para que ella se siente de espaldas a el. La chica lo hizo y lanzó su cabeza hacia atrás para que el la besara y relajarse un poco más.
Nuevamente las inquietas manos del azabache retornaron a donde se quedaron. Esta vez con más delicadeza y ternura se atrevieron a rozar los erizados pechos de la joven por encima de la delgada blusa.
Al solo sentir el tacto de aquellas varoniles manos sobre la parte mas sensible de sus pechos no pudo evitar lanzar un quejido muy suave pero que no tuvo idea el efecto que este tuvo en el.
Sin apresurarse comenzaron las caricias a ser más intensas, mas libres. Sus manos apretaban, abarcaban, acariciaban y disfrutaban de ese instante tan íntimo y sin prisas.
Nunca esperó que este momento sea normal, forzado. Como en el auto de Nabiki hace meses, hacer cosas tan bellas al calor de besos y caricias. El quería sentir, conocer, provocar, y lo estaba logrando a la perfección.
La peliazul estaba en un transe tan perfecto que sin pensarlo se quitó la pequeña blusa descubriendose para él. Las caricias prohibidas continuaron y los besos en la espalda no se hacían esperar.
El chico también desnudó su parte superior y así iban encendiendo más el ambiente.
Akane no pudo más y se volteó de nuevo, necesitaba besarlo con ese ímpetu que la caracterizaba. Sentía sus pechos desnudos en contacto total con el pecho de él. Podían sentir sus corazones sin ningún intermediario.
El joven se deslizó un poco para quedar recostado y la chica colocó una sabana sobrepuesta tapandole los ojos.
El joven sonrió y humedecio sus labios.
Ella no tenía ni idea de lo que iba a hacer pero su cuerpo se lo pedía.
De rodillas sobre el lo besaba, lo mordia. Pasaba su lengua sobre su varonil pecho dejando húmedos rastros en su piel.
El joven esperaba más caricias en su cuello cuando sintió que por sobre su pantalón recibía delicadas y suaves mordidas en su masculinidad dejandolo literalmente loco. Ella retiró las últimas dos prendas que cubrían al joven con un poco de ayuda y comenzó a hacer de las suyas.
La cara y los gestos de Ranma lo decían todo. Caricias y besos de la joven sobre sitios que el jamas hubiera imaginado tenerla lo estaban matando en serio.
Sin dejar de ser delicado posó ambas manos sobre la pequeña cabeza de la chica quien en menos de dos minutos se volvió una experta en enloquecerlo y la movia un poco sobre él invitandola a más y más.
Los besos continuaron y ya se encontraban acostados en aquel pequeño sitio sin ninguna prenda de más. Las manos de él no paraban un segundo de recorrerla toda, de descubrir con sus dedos cuál es la reacción normal de una mujer enamorada cuando su hombre la toca, la besa, la desea... Esa deliciosa humedad que lo invitaba a probarla y que el solo podía limitarse a obedecer.
Los labios del chico provocaron más de un grito aquella acalorada noche. Sin dejar pasar más tiempo el momento llegó y sin sentir dolor alguno o reacciones exageradas, sus cuerpos ya eran uno solo en un sincronizado viene y va. Lento, despacio, sintiéndose dentro milímetro a milímetro. Susurrandose al oido que se amaban como nadie y que ella era suya y el de ella para siempre.
Ese momento ciego donde no sabes si la respiración se hará escasa y morirás allí mismo, pero poco importa por que estás siendo una sola alma con el amor. Ese instante donde no sabes que llena más tus momentos de placer, si los besos, las caricias, las sensaciones intensas naturales de aquel vaivén o el abrir los ojos y ver como ese ser que tu amas está perdido dentro tuyo. Se muerde los labios, juega con su lengua, sonríe, suspira, se queja, le duele, le encanta y tu sabes que todo, todo eso se lo estás causando tu.
Luego de una intensa batalla íntima y suavemente agresiva llegas a ese instante donde todo termina. Todo acaba y tu sabes que para siempre algo de el vivirá dentro de ti y algo tuyo dentro suyo. Tu eres de el y él no es de nadie más que tu.
- Te amo... - Se miraban perfectamente desconectados del universo entero - Te amo mi Akane. Eres mía, mi mujer... - Se lo repetía con devoción, con admiración, con pertenencia mutua.
- Tu mujer - Le sonrió - Y tu eres mío, mío para siempre.
Tomaron un pequeñisimo descanso antes de que el chico se fuera.
Nadie en su casa sabía que iba a demorarse tanto así que debía regresar a quitarle la preocupación a su joven madre. Aunque en realidad Nodoka lejos de estar asustada estaba rogando a todos los astros que esa noche pase de todo y al fin la hagan abuela.
El se arregló y Akane también se vistió, pero mientras Ranma acomodaba su pantalón ella robó su camisa y se la sobrepuso.
- Así no te puedes ir - Lo abrazó del cuello para darle un dulce beso de despedida junto a la puerta de salida.
- Quieres que vuelva a la madrugada? - Le proponía seductoramente besandola con naciente deseo.
Tan metidos estaban en ellos mismos que no sintieron ni escucharon que la chapa de la puerta giró dos veces.
A la tercera y con llaves en mano, la gran Nabiki se quedó en cero al encontrarse con su hermana vistiendo la camisa de Ranma colgada de el quien aun no terminaba de subir bien sus pantalones y con el torso desnudo.
- Pero qué demonios se han creído ustedes! - Nabiki gritó histérica asustandolos a ambos, jamás esperaron que ella se pusiera así al ver lo que vio. Pero se quedaron helados cuando la castaña continuo el griterio - Acaso no ven que volví sin mi cámara y no puedo fotografiarlos!
Ambos jóvenes se quedaron para atrás ante semejante reacción que por cierto aprovecharon para huir dando explicaciones a medias que por supuesto Nabiki no creyó ni ahí.
***Fin del flashback de Nabiki, de vuelta a la boda***
Por fin los novios pudieron tomarse sus fotos, Akane lanzó el ramo y lo tomó Kasumi, bailaron mucho mucho y cantaron otro tanto hasta que la hermosa y algo incómoda recepción llegó a su fin a las tantas de la madrugada y con medio mundo ebrio pero feliz. Sobre todo los novios quienes no dejaron de mirarse y repetirse cuanto se amaban en toda la celebración, y de recordar como si de una serie de tv se tratara toooodo lo que tuvieron que pasar y los problemas que les tocó vencer para que al fin tenga un resultado la suma perfecta: Tu y yo = el amor.
La noche de bodas fue espectacular, la luna de miel a Hong Kong ni se diga y el comienzo de la familia Saotome Tendo, pues definitivamente algo lindo para contar. Aunque claro, cada quien la hará de una manera diferente, y Akane y Ranma ya se irían preparando para esas nuevas historias inventadas por sus padres para cada nacimiento de sus hijos. Por mientras, el primero ya no se hacía esperar y como mínimo esperaban sumar tres más.
Por ahora, esta es la versión mia de esta bella y dulce historia. La que yo elegí recordar... Con la memoria y el corazón.
***Fin***
Saluditos!
Carol FVargas: Amigaaa! Pues allí fue una dosis pequeñita de lemoncito endulzado jeje Que tal te pareció :3 Gracias por haber compartido este mini fic conmigo y espero en un futuro reaparecer aunq sea para mi otro cumpleaños jjjj Muak!
Lizzy Dezzy: Pues que más quisiera amiga mía! Estás más que invitadisima a mi país! Ya sabes que acá hay guía turística full time con parada obligatoria en un karaoke jeje. Gracias por leerme una vez más mi Lizzy bonita, te leere de nuevo como el rw 1 de cada actualización :D Promise! Besito!
SARITANIMELOVE: Qué te pareció esta dosis romanticosa amigui mia? Te mando un abrazo gigante y un agradecimiento enorme también por seguir mis historias desde siempre!
Haruri Saotome: Mi Haru linda pues aquí reportandome y agradeciendote mil tus lecturas y comentarios desde mis inicios, te mando un beso inmenso y espero tu opinión de este capítulo sonrojador jeje.
Guest: Gracias mi lectorcitx fantasma jeje besos! y mil gracias!
Gogoga: Muchísimas gracias por tus comentarios ami! Que pena no saber que me leias desde antes para siempre tenerte presente en los Saluditos. Un besotote enorme!
Luna Akane: Gracias por tu opinión amiga :D Y pues aunque ya llegamos al final espero poder tener el valor de regresar alguna vez con algo más larguito :*
Saludos enormes a Ranma84, Litapaz, SakuraSaotome, GabyCo, Emilse Camila Silva, Nancy ricoleon, Emiluncis y si me queda alguien disculpen amigos! Gracias millón a todos por seguirme desde "Dilema de amor", a sus follows y favs, sus MP y todas las formas donde me permiten sentirme cerca de uds con mis historias locas.
Espero leernos prontito! Les mando muchos besitos y saludos! Los leo ;) qué tal les pareció este final?
Los quiero musho!
SK47
