Los personajes no me pertenecen.
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Connected: Memories
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Izuku's POV
Por fin había logrado acostar a Shou después de su rutinaria hora de juegos.
Sonrió al ver como su pequeño dormía plácidamente.
Shou casi no se movía al dormir, un hábito que tomó cuando un verano fuimos a tomar vacaciones junto a Iida-Kun y Uraraka-San. En ese entonces, Iida le enseño todo lo que sabía de disciplina y respeto a las normas. Quizás por eso era tan exigente con él.
Sintió a Shou moverse un poco sin despertarse. Sonrió ante esto y tocó la mejilla de su hijo con suma delicadeza para no despertarlo. Eran tan lindo.
Ese pequeño niño era su mundo. No habría nada con que reemplazarlo.
Por eso mismo, jamás lo presentaría ante Todoroki.
Todoroki
Conociendo el carácter de ese hombre le reclamaría por haberlo ocultado tanto tiempo y no quería correr el riesgo de perderlo.
Pensó en el padre de Shōto, Eiji. Él jamás dejaría pasar la oportunidad de tener un niño Alfa al que formar a su imagen y semejanza.
Izuku no permitiría que su hijo pasará por tal estrés. No quería nada de eso para él, Shou merecía ser feliz y crecer como él mismo decida.
Sacudió su cabeza alejando esos pensamientos y salió de la habitación después de darle un beso en la frente a su pequeño.
Rayos, se quedaría mirándolo todo el día, pero tenía que limpiar el departamento.
Cerró la puerta y se acercó a la sala.
La verdad no había un gran desorden pero sabía que si no lo hacía él, Shou tomaría la responsabilidad de hacerlo y no quería eso.
Él era el adulto, él era el que debía tener obligaciones, no un pequeño niño de 6 años.
Ese pequeño a veces se comportaba como todo un adulto cuando se lo proponía.
No sabía si era por no preocuparlo o simplemente su personalidad era parecida a él.
Dejó los rompecabezas de Shou perfectamente alineados y empezó a rebuscar los armarios. Dentro de una caja fuera del alcance de su hijo estaban sus recuerdos de preparatoria. Había muchas fotos de Iida y Uraraka junto con él. Siempre sonriendo uno al lado de otro. Los había conocido durante el examen de ingreso. Ellos eran sus primeros amigos "reales". Nunca les había molestado el hecho de que él era un Omega, a pesar de que Iida era un Alfa y Uraraka una Beta. Para ellos, él simplemente era Midoriya Izuku. Siempre había estado bajo su cuidado y por eso les estaba eternamente agradecido.
Quizás debería llamarlos pronto. Los extrañaba.
Siguió removiendo las cosas de aquella caja: fotos de sus compañeros de clases, de festivales deportivos, de los campamentos.
Buenos recuerdos que aún vivían en su memoria.
Como otros no tan buenos, pensó mientras veía la fotografía al lado de un chico rubio.
Sin embargo, eso no era lo que buscaba. Rebuscó y encontró una pequeña libreta. Esa que antes usaba para anotar datos curiosos de las personas más curiosas que encontraba. Su peculiar hobbie de joven. Pasó página por página viendo las cosas que anotaba sobre cada uno, desde su talla hasta su alimentación, él quería ser muy fuerte en ese tiempo y por eso trataba de imitar las cosas que podrían volverlo así.
Se rio de sí mismo sabiendo lo ridículo y acosador que debió haberse visto. Eso explicaba porque otros estudiantes lo molestaban.
A parte de ser el único Omega masculino de la escuela.
Quiso seguir reflexionando sobre eso, hasta que llegó a la página que buscaba.
En ella, había solo una palabra escrita: Shōto. Nada más que una palabra y una pequeña purikura del tamaño de una moneda. En ella, salía un chico de cabello bicolor mirando hacia un lado y un chico de cabello verde alborotado que hacía un símbolo de paz mientras sonreía con los ojos cerrados.
Primera y única foto que conservó después de lo que pasó.
La acarició con dulzura y recordó el momento en la que se la tomaron.
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Habían estado caminando por el distrito comercial de Shibuya desde la mañana ya que necesitaban comprar cosas muy llamativas para el festival escolar.
Ambos habían sido nombrados por su respectiva clase para ser los representantes y al ser los únicos de primer año que quedaban, les encargaron comprar lo que necesitaban.
A Izuku no le molestaba ir a lugares concurridos, pero siempre cargaba sus inhibidores por si la situación se salía de control.
Mientras caminaban por las calles, había muchos carteles que recordaban a los Omega no salir en ciertos horarios llenos de gente.
Suspiró, no se imaginaba que podía haber pasado para que hicieran eso y era mejor no saberlo.
-¿Te encuentras bien?-
La suave voz del chico lo devolvió a la realidad.
-¿Te molesta la gente? Puedo encargarme de las compras si lo prefieres-
-Uhm...n-no me molestan para nada. No te preocupes por mí, Todoroki-Kun. Todo estará bien-
El chico lo vio fijamente por un rato pero asintió cordialmente.
-Si algo te molesta, por favor dímelo-
-S-Sí, pero realmente no hay problema-
Todoroki Shouto era uno de los chicos más agradables que había conocido. Al principio tuvieron varias riñas y desencuentros debido a la historia familiar del bicolor. Sin embargo, en los últimos meses habían logrado establecer una especie de amistad extraña que consistía básicamente en la sobreprotección de Shouto hacia Izuku. Según él, Izuku le recordaba mucho a su madre, una Omega de familia noble.
-¡Mira Todoroki-Kun! ¡Allí está el confeti que necesitamos!-
-Sí-
Entraron a la tienda y empezaron a buscar lo que necesitaban. Aunque no espero que llamarán tanto la atención.
-¡Qué asco! Mira el collar que ese chico usa, es un Omega-
-No que estaban prohibidos de pasar a esta hora-
-¡Qué pasa si entra en celo, mi marido es un Alfa! ¡Qué escándalo!-
-Seguro ese es su amante, los Omega no tienen moral-
Izuku esuchaba los comentarios encogido, tratando de ocultar del collar de protección. Lamentaba que esto pasará aquí, más que nada porque no quería ser una molestia para Todoroki-Kun.
-C-Creo que es mejor que yo...-
Pero no pudo terminar de hablar porque Todoroki dio un golpe tan fuerte que retumbó por toda la tienda.
-Si no tienen nada mejor que hacer, aléjense de una vez-
La voz que usó el chico le recordó mucho a cuando este hacía referencia a su padre. Fría y con una cólera tan grande que no podía ser controlada.
Todos los murmullos se disiparon al cabo de un rato y Todoroki tomó su brazo y lo jaló hasta la caja para pagar lo más rápido que pudieran y salir de allí.
-T-Todoroki-Kun ya está bien. Puedes soltarme-
Así lo hizo.
-Lo siento, Midoriya, te puse en una situación mala-
-N-No te preocupes, es algo que pasa usualmente, así que ya estoy acostumbrado, no tienes que preocuparte por m...-
-Yo no creo eso-
Izuku se sorprendió.
-Los Omegas tienen derecho a estar dónde quieran cuando quieran. Nadie debe ser capaz de juzgarlo. Además, lucías muy triste. No podía dejar a un amigo ser sometido a eso, a esos repulsivos comentarios que te juzgan sin conocerte-
Ante esas palabras, Izuku no pudo contener sus lágrimas. Era verdad que era insoportable tener que aguantar esos comentarios cuando él no había elegido ser así.
Todoroki solo le dio golpecitos en la cabeza hasta que se calmó. Había sido un acto tan simple pero a la vez tan significativo.
-Oye, Todoroki-Kun-
-¿Qué sucede? ¿Ya te sientes mejor?-
-Sí, muchas gracias por eso. Perdón si suena egoísta pero...¿puedo hacerte una petición?-
-Si eso te hará sentir mejor, no puedo negarme-
Había creado esa tradición con Ochako y Tenya, que cada vez que estuvieran en un buen momento tomarse una purikura. Ahora, quería hacérsela junto a Todoroki.
-Q-Quizás es algo atrevido de mi parte, p-pero es algo que s-suelo hacer con mis amigos y q-quería saber si es posible que nosotros...tú sabes-
-Bueno, no veo el problema. Sólo es una foto. Ven-
Ambos se acercaron y posaron para la fotografía. Izuku en medio de un sonrojo y Todoroki mirándolo discretamente.
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Ese día, un hilo entre ambos se fortaleció más que nunca.Izuku siempre pensó que fue ese día en que se enamoró de él. De aquel chico que se preocupó por su bienestar a pesar de que aún no eran tan cercanos. A pesar de las reprimendas que pudo llevarse por su comportamiento. Ese era el Shōto del que estaba enamorado en aquel entonces.
-Sé que toda separación es dolorosa, pero realmente me alegra que fueras tú quién me rompiera el corazón, Todoroki-Kun. Gracias por dejarme un hermoso regalo también-
Tomó las cosas que sacó y las volvió a colocar en la caja. La guardó cuidadosamente y salió a tomar aire en su pequeña terraza. Un vecino debía estar fumando porque el olor llegaba hasta su ventana. Ese olor que se le hacía tan familiar.
-Parece que volvió a sus hábitos de fumar, aunque siempre se ve genial haciéndolo-
Una última mirada al horizonte y una sonrisa fue lo último que se vio de ese joven de 24 años antes de irse a acostar al lado de su pequeño.
Mañana tendría otro día agitado.
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-¿Shou-Kun, porque no tienes otro papá?-
El niño miró a su compañera de clase de manera un tanto confusa.
-No sé a qué te refieres, yo sólo tengo un papá-
-¿Por qué? ¿Nunca te preguntaste dónde está el otro?-
-No, porque sé lo que le pueden hacer a las personas como mi papá, son cosas muy malas y no quiero que mi papá lloré, porque me gusta mucho mi papá y si él no me lo dice, es porque es algo que lo pondría triste-
-¿De verdad?-
-Eso creo-
-¡De verdad quieres mucho a tu papá!-
-Sí, mucho.
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Las reflexiones de un pequeño cuerpo con una gran mente que sólo busca proteger lo que ama, a pesar de su curiosidad.
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Aclaraciones.-
Purikura: Máquinas japonesas para sacar fotografías con diseños en forma de sticker.
N/A.- Escribí el capítulo mucho antes de lo pensado XD. Ahora si me pondré a hacer trabajos de la universidad XD Espero que les haya gustado el capítulo y se halla aclarado un poco más el panorama de lo que pasó. El siguiente capítulo se enfoca en Shouto y en un personaje clave que se mencionó en el capítulo. Se abren las apuestas XD Les agradezco mucho a todos los que votaron, comentaron y agregaron a favoritos mi historia. Los amo 3.
Bye Bye.
