Los personajes no me pertenecen.
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Connected: Loneliness
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Shōto´s POV
Eran casi las 8 de la mañana cuando despertó. Había pasado la noche en vela pensando en su encuentro con Midoriya Izuku. Cada que ese recuerdo volvía a su cabeza se enfurecía. Mejor hubiera sido si nunca hubiera pasado para volver a su intento de "vida pacífica".
La gran cama King size rechinó un poco cuando Shōto se apoyó para ponerse los zapatos. Su elegante porte contrastaba con la simpleza con la que vestía una vieja camiseta y un par de pantalones de algodón. Abrió las ventanas de su habitación y se apoyó en la ventana. El cielo estaba despejado y seguramente haría un buen clima para salir a caminar y refrescarse.
Si tan sólo no tuviera que ir a la oficina...
No, lo para él era que estuviera ocupado. Si no buscaría la forma de encontrarse de nuevo con Midoriya y eso ahora no era una opción. Si se encontraba con él y estaba acompañado con esa persona especial, no sabría cómo reaccionar.
Escuchó que alguien llamaba a la puerta, seguramente su hermana lo buscaba para ir juntos a trabajar. Abrió la puerta con lentitud efectivamente se encontró con una mujer un poco más pequeña que él, con el cabello blanco con destellos rojos recogidos en una coleta alta. Ella le sonrió maternalmente diciéndole que ya era un poco tarde por lo que le prepararía el desayuno rápido y dejaría que se cambiará lo más rápido que pudiera. Él aceptó tranquilo y lo hizo.
Cuando terminaron de comer bajaron hacia el estacionamiento dónde los esperaba Watari para llevarlos.
La mayoría del camino se mantuvo en silencio, hasta que Shōto se dispuso a hablar.
-Ayer me cruce con Midoriya Izuku. ¿Lo recuerdas?-
Fuyumi pensó un momento-¡Claro! El chico con el que salías en preparatoria ¿Cierto? ¿Cómo está?-
Él asintió levemente.
-Sí, él. Aunque fue sólo un momento creo que se veía bien. Iba a ver a alguien por eso no pudimos hablar-
-¿En serio? Qué lástima, ese chico siempre fue amable con nosotros. Recuerdo como te divertías estando con él-
-Sí, lo recuerdo-
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-¿Todoroki-kun? Eres Todoroki-Kun de la clase A ¿Cierto? ¡Un gusto en conocerte! Soy Midoriya Izuku de la Clase O, solo quería decirte que hiciste un gran trabajo en la competencia de tiro al arco. ¡Te admiró mucho!-
-Eres un Omega ¿Cierto?-
-Uhmm, sí, ya debes haber escuchado de mí. L-Lamento si te molesté solo quería que supieras eso-
-No es lo que piensas. Simplemente lo deduje por tu collar-
-¡Ah! Cierto, perdón por sacar conclusiones antes-
-No hay problema, agradezco tus palabras-
La cara del pequeño chico se iluminó ante eso.
-No me agradezcas, estoy feliz que te agradarán mis raras palabras-
Shōto había mentido en esa ocasión. Si bien supo que ese chico era un Omega por su collar, el olor que este desprendía lo había delatado hacía varios metros antes de que llegarán.
Aunque eso jamás lo admitiría.
Si dijera en voz alta que sus instintos Alfa habían percibido a un Omega desde la lejanía estaría siendo igual a su maldito viejo.
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Habían llegado hacia las oficinas de Shibuya de la Multinacional Endeavor. Shōto había tenido que bajarse allí mientras que su hermana se iba hasta la escuela dónde enseñaba. Luego, subió el ascensor después de dar un escueto saludo a los trabajadores con los que se encontraba y subió hasta su oficina en el 5 piso del edificio.
Le gustaba la central de Shibuya. No era tan grande como otras oficinas que tenían alrededor de Japón. Está hasta podía considerarse como una de las más simples y humildes, pero le gustaba la tranquilidad con la que trabajaba. Había logrado sacar adelante los negocios que tenían en ese lugar sin ayuda de nadie. Ese era su logro y estaba orgulloso de ello.
La mañana transcurrió tranquila y por fin tuvo una hora libre de todo el papeleo que tenía que hacer. Por lo que se permitió pensar un poco más en el pasado.
¿Qué estaría haciendo Izuku? ¿Seguiría con sus raras costumbres?
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-No deberías espiar a las personas de esa manera, Midoriya-
-¡Todoroki-Kun! Lo lamentó, es que me parecía interesante lo que el Senpai hacía para mejorar su capacidad pulmonar en la piscina. Por eso no pude evitarlo-
Todoroki lo miró extrañado pero aun así se sentó a su lado.
-Si lo haces, al menos estaré a tu lado para que no te metas en problemas-
-T-Todoroki-Kun no te acerques t-tanto, s-sabes que me pongo nervioso-
-No hay problema en eso, ya que...estamos saliendo-
-Y-Yo sé, a-aunque yo fui él que te pidió s-salir, n-no creo que mi corazón resista una distancia tan cercana aún-
El bicolor simplemente chasqueó su lengua para evitar soltar alguna risa. Esa actitud se le hacía tan tierna.
-Por eso mismo, tienes que acostumbrarte, Midoriya-
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Debía admitir que muchas veces tuvo pensamientos demasiado cursis con respecto al joven peliverde aunque jamás lo había dicho en voz alta. Aún ahora no era del todo sincero con sus emociones. Quizás ese fue su falló, quizás lo era ahora.
Pensó en las tardes de su adolescencia, aquellas que las pasaba al lado de su entonces pareja. Tardes tranquilas hablando en su habitación bajo la estricta pero suave mirada de la madre del joven. Días buenos, como aquellos que se permitía sonreír feliz al lado de quién se había enamorado. Aquellas dónde este le contaba sus días de infancia y secundaria, dónde era constantemente acosado por su condición de Omega. Admiraba como contaba esto con la mirada apagada pero con una sonrisa declaraba que ahora todo mejoraría porque se estaba esforzando para cambiar la manera en la que lo veían. Lo admiraba, él era tan brillante. Ese día, Todoroki juró proteger a ese joven con su vida aún si no era del gusto de nadie. Aunque no pensó que todo empezaría a arruinarse poco tiempo después. Más exactamente en la primavera de su último año.
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Un nuevo año escolar había llegado y con ello, nuevos ingresantes y nuevos retos para los estudiantes.
Midoriya le había comentado que su madre le dijo que uno de los que fue "su amigo de la infancia" había sido transferido allí.
Todoroki se preocupó por él, dado que estaba en el mismo salón que Midoriya pero este le resto importancia diciendo que era un nuevo reto que enfrentar.
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Lo que pasó después de ese día, sólo pudo ser obra de la mala suerte.
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Siempre había sabido que los inhibidores no funcionaban del todo bien en Midoriya. Eso fue lo primero que le dijo cuando empezaron a salir.
Siempre había tenido cuidado de cargar con unas inyecciones extra por si se presentaba algún inconveniente.
Él le había prometido no tocarlo hasta que Izuku estuviera listo.
Solo que no esperó que un día que él estuviera en el Club de arquería, llegaría el celo de Izuku más fuerte de lo habitual.
Tampoco espero que se encerrará en su salón mientras esperaba que alguien llegará a ayudarlo.
Tampoco espero que Bakugō Katsuki entrará a la fuerza a esa habitación buscando sabe que cosa.
Tampoco esperó que las feromonas de Izuku lo afectarán a Bakugō a tal grado.
Ni mucho menos espero que Izuku fuera atacado sin que él pudiera evitarlo.
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Él llegó cuando todo ya había pasado. No había podido evitarlo.
-T-Todoroki-Kun, no necesitas hacer eso. E-Es algo que suele pasar a los Omegas, yo podré solucionarlo. No te preocupes-
-Yo te protegeré, te lo prometo, Izuku. No volverá a pasar-
Esa declaración había sido sincera, allí encima de una cama de hospital había hecho una promesa que no pudo cumplir.
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Sin embargo, desde ese día, una actitud posesiva empezó a nacer dentro de Shōto.
No podía dejar a Midoriya ni un momento sólo y celaba a cualquier Alfa o Beta que se le acercará.
Su actitud fue más fría con las personas.
Aún más con Bakugō.
Lo que empeoraba las cosas era la manera en la que Midoriya lo había perdonado por aquel acto tan atroz que había cometido.
-No fue él, Todoroki-Kun, fueron sus instintos-
Y eso lo enfureció más.
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Esos fueron los motivos por los que le había ocultado sus inhibidores el mismo día que empezaba un nuevo celo.
El mismo día que estaban completamente solos en la casa de Midoriya.
Todo fue consensuado, se había asegurado que Midoriya aceptará antes de hacer alguna cosa.
Pensó que eso lo arreglaría todo. Que todas las promesas que le hizo sobre protegerlo, sobre ayudarle a demostrar al mundo que los Omegas eran más que reproducción.
Pero él lo había manchado.
Había hecho lo que tanto despreciaba.
Y jamás podría perdonarse.
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-¿Estás seguro que un Alfa de tu status será bien visto con alguien como yo? Todos te despreciarán-
-Lo único que realmente me interesa eres tú, por eso no te marcaré porque les demostraré a todos que los Omegas no deben ser menospreciados a pesar de no tener un compañero-
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-Lo siento, creo que tenías razón. Esto no iba a funcionar. Lo lamentó mucho- le dijo tranquilo. A pesar de no haber cumplido su promesa Midoriya le sonrió y agradeció el tiempo que estuvo a su cuidado.
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Esta era la manera que debía ser.
Buscando felicidad por caminos separados.
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Entonces, que hacía ese hombre dentro de un elegante auto buscando por las calles de Shibuya algún indicio de aquella persona.
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Que hacía al estacionarse frente a esa estación de tren.
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Que hacía observando desconcertado a ese niño de cabellera blanca de la mano de un peliverde.
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Que hacía paralizado viendo como el niño miraba en su dirección con aquellos ojos de diferente color.
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Que hacía que no se bajaba del auto para encarar a Midoriya.
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No lo sabía.
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Solo sabía que ese encuentro cambiaría su vida para siempre.
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Aclaraciones.-
Celo de los omegas: Varía de versión a versión, en esta el celo viene cada 6 meses en los Omegas y aumenta la posibilidad de embarazo en un 118% si se acuestan con un Alfa.
N/A.- Es un milagro que haya actualizado en tan poco tiempo. Suelo ser un poco más procastrinadora con los fic, pero es que esta temática la amo y mis manos no dejan de escribir, por eso les estoy enteramente agradecida por sus comentarios y votos. Me ayudan a continuar motivada. Los quiero. Muchísimas gracias. Por otra parte, varios le atinaron que Bakugō iba a ser importante XD Pero apuesto que no sabían que sería de esa manera.
