Los Personajes de esta historia pertenecen, a la historia de Sakura Card Captors de la autoría de las maravillosas CLAMP.

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PRIMER ERROR.

Al salir de la biblioteca, Tomoyo y Sakura se toparon con la mirada acusadora de la guardiana de la puerta, que no las detuvo al salir y verlas caminar con un poco más de prisa de la usual.

Ambas chicas se sintieron un poco cohibidas, ya que era obvio que, aunque Tomoyo vigilaba a la guardiana, ella se percató de lo ocurrido dentro de la biblioteca. Sin decir una sola palabra, ambas caminaron a su salón, donde tomaron asiento y aguardaron a que el timbre que anunciaba el fin del almuerzo sonara, lo cual ocurrió pronto.

Las clases siguieron su curso, era como si nada hubiera pasado, pero pasó. ¿Y ahora qué sigue? se preguntaban a sí mismas en sus mentes; ninguna notó cuando el timbre que anunciaba el fin de las clases sonó.

—Sakura —llamaba la amatista—, ¿podrías hoy quedarte a dormir en mi casa?, tenemos mucho que hablar. —Con picardía comentaba Tomoyo.

—Claro, solo le envió un mensaje a mi padre y hermano para avisarle. —Desconcertada, pero tranquila, Sakura sonreía mientras enviaba los textos—. Listo; vámonos, Tommy.

Ambas salieron del salón sonriendo, pero se quedaron heladas al ver a la vuelta de su pasillo a Mei Ling Souma, que parecía esperar a alguien; internamente ambas rogaban no ser ellas.

—Pero si son alumnas de primero. —Con una cortes sonrisa, Mei Ling las observó detenidamente—. De casualidad, ¿no han visto a mi querido Shaoran? Me han dicho que se escabulle en este edificio. —Aún cortes, la chica de larga cabellera negra, poseedora de unos hermosos ojos rubíes y una proporcionada anatomía, les interrogaba.

—So… So… Souma-Sempai, nosotras venimos saliendo de nuestro salón, que está a la vuelta, y no le vimos. —Intimidada contestaba la amatista.

—Vaya, no te reconocí, eres la noviecita de Hiraguizawa. Bien, pues siendo así, mis amigas y yo seguiremos buscándolo —siseaba cada palabra la bella Mei Ling—. Pero, por favor, por mí no se detengan, sigan su camino y no se interpongan en el mío —sentenciaba amenazante.

Ambas chicas caminaron mecánicamente hacia la salida y, al llegar a ella, subieron a la limosina de Tomoyo que las esperaba. El trayecto lo realizaron en completo silencio, ya que cada una iba sumida en sus ideas.

"¿Por qué, de todos los edificios, escoge el nuestro para esconderse? Pero, aun más, ¿por qué precisamente a la hora de la salida? No entiendo, parece que no es la primera vez que lo hace, pero lo más curioso de todo esto es que Mei Ling parece que se acaba de enterar de esta actividad. Esta noche le plantearé esto a Eriol, quizás sepa algo que yo no" pensaba la amatista mientras que, a su lado, Sakura no paraba de temblar y, al verla mas detenidamente, se percató y alarmó al verla más blanca que un papel.

—Calmante, Sakurita, no nos pasó nada. Ya llegamos a mi casa, estamos a salvo de Mei Ling. —Alarmada aún la amatista, ayudó a su amiga a bajar de la limosina y, abrazándola, dio indicaciones a su servidumbre que llevaran té para dos a su habitación.

Mientras subían las escaleras, Sakura aún temblaba, ya que ella sabía perfectamente el alto precio de haber posado sus esmeraldas ojos en Li, y el ver a Mei Ling ahí esperando, por un momento, pensó que era su fin. Ahora asustada agradecía a Kamisama porque la vigilante no le mencionara a la Sempai lo ocurrido en la biblioteca.

—Pequeña Sakura, trata de calmarte, hoy hablaste con Li-Sempai; además, aceptó tu chocolate… ahora dime qué fue lo que te dijo. —Serena y sirviendo el té, pidió la amatista.

—Pu… Pu… Pu… Pues, mañana me va a entregar un obsequio a la hora del almuerzo, me citó en la azotea de la escuela. —Aún temblando, tomó una taza de té y bebió de ella.

—Eso es maravilloso, Sakurita. ¿Ya pensaste qué le vas a preparar para almorzar?, debe ser algo que, como el chocolate, tenga el toque de Sakura. —Con estrellitas en los ojos y emocionada, Tomoyo, al decir estas palabras, hizo que la pobre castaña escupiera el té.

—To… To… Tomoyo, ¿cómo se te ocurre siquiera pensar eso hoy? Y gracias a Kamisama la chica de segundo no le dijo nada a Souma-Sempai, pero si mañana Li-Sempai se escapa y alguien del grupo de Souma-Sempai lo ve o lo sigue, será nuestro fin. —Exaltada, asustada y aún temblando, Sakura exponía sus puntos a Tomoyo, que la veía tranquilamente mientras bebía un poco de té.

—Pues, Sakura, déjame darte mi humilde opinión. —La amatista suspiró y dejó su taza de té—. Mira, sé que te impresionó mucho ver a Mei Ling esperando, a ambas nos puso nerviosas a distinto niveles, pero el punto aquí es que Li quiere volver a verte, cosa que, hasta donde sé, no había ocurrido con ninguna de sus otras admiradoras, esto debe significar algo, ¿no crees? Además, realmente las secuaces de Mei Ling, en su mayoría, eran fans de Li que se frustraron, ya sea por el rechazo y poco interés de Li, o por las amenazas de Mei Ling. En resumen, esas pobres chicas están llenas de odio hacia cualquiera que, a diferencia de ellas, realmente tenga una oportunidad de llegar a Li. —Fríamente, la amatista expuso su opinión a una atónita Sakura que la miraba con la boca abierta.

—Tomoyo, yo tengo miedo, soy consciente de lo que mencionaste, pero también tienes que recordar a todas aquellas que no se unieron al clan de Mei Ling. Ellas terminaron huyendo de la escuela por el constante acoso y humillación recibida. Tommy, me aterra ser víctimas de esa clase de tratos, me conoces mejor que nadie y sabes que en mi vida he pasado por algo así. —Cabizbaja, la castaña se miraba las manos como si fueran lo más interesante del mundo.

—Sakura, déjame preguntarte una cosa, ¿qué sentiste cuando le diste el chocolate a Li?

—Pues, la verdad, mi corazón latía tan rápido que trataba de concentrarme para que no se me saliera o detuviera.

—Bien, ahora dime, cuando te citó para mañana en la azotea ¿cuál fue tu sentir?

—Pues, sentí que tocaba el cielo con mis manos, fue como si todo mi mundo decidiera cambiar su eje y comenzar a girar alrededor de Li. —Sonrojada confesaba tímidamente.

—Amiga, ¿no crees que entonces vale la pena el verlo mañana? La verdad, creo que debes ver hasta dónde llega todo esto. —La amatista toma la mano de su amiga y la mira a los ojos—. Además, recuerda esto, no estás sola, yo estaré a tu lado pase lo que pase, y no sé por qué algo me dice que Li no permitiría que algo te pasara.

Sakura se sonrojó aún más y apretó la mano de Tomoyo, asintió lentamente ante una complacida amatista que le sonrió. Ambas chicas rieron cómplices para después hacer a un lado el té y comenzar a sacar cuadernos y libros para hacer sus tareas. La tarde transcurrió entre risas, lecturas y aclaraciones de dudas.

Al terminar, ambas chicas se cambiaron de ropa, optaron por algo cómodo ya que ahora iban hacia la cocina a preparar el obento para el día de mañana. Tomoyo grababa cada movimiento y expresión de Sakura en la cocina, ya que, aunque la amatista era talentosa en varias actividades, la cocina no era una de ellas.

Cuando terminaron, ambas chicas subieron nuevamente a la habitación de Tomoyo, donde prepararon las cosas para tomar un baño. Tomoyo, conocedora de que Eriol la llamaría dentro de poco, entró primero a darse un relajante baño dejando a Sakura aún preparando su ropa. Cuando la laptop de Tomoyo sonó, llamó su atención.

Sakura se acercó y vio que era Eriol, así que contestó para no dejarlo esperando.

—Hola Eriol —Saludó contenta la castaña cuando la imagen del joven inglés apareció en el monitor—. Tomoyo toma un baño, creo que no tarda en salir.

—Hola, pequeña Sakura, no te preocupes, hoy me conecté antes. Es un gusto verte, ¿cómo te fue hoy con Li? —La sonrisa enigmática de Eriol la hizo sonrojar.

—Pues mañana va a escaparse de la biblioteca para almorzar en la azotea de la escuela, yo le preparé un obento —comentaba la castaña mientras veía salir a Tomoyo envuelta en toallas.

—Qué sorpresa, Li arriesgándose, pagaría por ver sus proezas al hacerlo. —Jovialmente reía el lord inglés—. Aunque debo admitir que siento envidia, Shaoran comerá un obento especial preparado por ti.

Sakura se sonrojó, mientras Tomyo terminaba de vestirse y sentía una punzada de celos al escuchar esas palabras por parte de su novio.

—No digas eso, Eriol… Mira, cuando regreses, te haré un obento especial de bienvenida. —Sonriente, la castaña le proponía a su amigo, mientras Tomoyo sentía más celos que nunca en su vida.

—Oh, pequeña Sakura, siendo así, haré todo lo posible por regresar antes y comer ese delicioso almuerzo. —Pícara y coquetamente, Eriol disfrutó ver en su monitor cómo Sakura se sonrojaba.

—Eriol, no digas tonterías por favor. —Acalorada suplicó la castaña.

—Bien pues, pequeña Sakura, ¿serías tan amable de darme tu correo electrónico?, es siempre un gusto hablar contigo —Solicitó el chico.

—Sí… Sí… Sí, claro. Es cerecito_k ; cuando necesites algo, llámame.

—Puedes estar segura que lo haré, pequeña.

Eso último fue la gota que derramó el vaso. Tomoyo se acercó y, con un gesto indiferente que provocó escalofríos en la castaña, hizo que inmediatamente se despidiera del inglés y saliera disparada hacia el baño.

—Hola, mi bella amatista, te ves hermosa —Saludó animado Eriol.

—Veo que Sakura te puso al tanto de lo ocurrido con Li, ¿verdad? —Fría, Tomoyo contestaba—. Me alegra que tú y mi mejor amiga se entiendan tan, pero tan bien.

El inglés empezó a reír fuertemente mientras Tomoyo lo veía con los ojos abiertos. —To… To… Tomoyo, por dios, tus celos son totalmente injustificados. —Volvió a reír—. Aunque me halagas, pero, de todas las que quizás intenten algo, ¿tú te preocupas por la pequeña Sakura? —Y siguió riendo.

Tomoyo, que lo miraba fija y seriamente, comenzó a reír también porque Eriol tenía razón, Sakura solo tenía ojos para Li. Además, Eriol siempre ha alabado las habilidades culinarias de la castaña, eso no era nada nuevo. Definitivamente el viaje de Eriol estaba sacando lo peor de ella, y lo peor es que es con la chica que jamás se atrevería a traicionarla.

—Creo… que le… debo una… disculpa a mi amiga. —Entre risas la amatista aseguró.

—Mi bella amatista, eso me parece una muy buena idea, pero ya hablando en serio, mañana lo que Li va a hacer es una proeza. Deben llegar antes que él a la azotea. —Ya calmado, Eriol veía intensamente a su novia.

—Lo sé, hoy que vimos a Mei Ling, me di cuenta que Li se escabullía a nuestro edificio, ¿acaso tú sabes algo respecto a eso? —Ya también tranquila, e intrigada, preguntó la amatista.

—La verdad, mi bella amatista, no sé por qué Li se escabulle hacia allá, pero es algo interesante. Quizás después llame a Shaoran, para hablar con él y saber qué está pasando. —Enigmático, Eriol sonrió.

—Entiendo, aun así, ¿qué opinas sobre su actitud al citar a Sakura mañana?

—Pues, yo creo que es un buen indicio ya que, seamos honestos, él jamás lo había hecho, así que creo que es una buena señal para la pequeña Sakura. Pero, por favor, tú ten mucho cuidado con Souma; aunque sea Sakurita la interesada en Li, ella no tendrá miramientos contigo. Por lo menos traten de mantener un bajo perfil hasta que regrese, o que Li se defina de alguna manera. —Verdadera preocupación era lo que Tomoyo veía en los ojos de Eriol.

—Lo sé, no te preocupes. Pero ahora dime, ¿qué tal tu día?

—Pues aún no termina, todavía tengo que organizar los detalles de las juntas de mañana, pero eso no es tan importante como hablar contigo, princesa. —Coqueto, bromeó el inglés.

—Me halaga tal distinción, lord Hiraguizawa, yo lo he extrañado mucho el día de hoy y me alegra verte aunque sea por este medio.

—A mí también, mi bella amatista, pero por el momento me parece que debemos despedirnos, ya que tú tienes visita y yo aún debo preparar todo para las reuniones del día.

—TE AMOSe dijeron ambos al mismo tiempo, para después soltarse a reír por lo ocurrido, para después mirarse intensamente a través de sus monitores, y cerrar a la vez la conversación.

Eriol miró la foto que tenía en un bello y fino marco de flores con diminutos zafiros incrustados en el centro de ellas, lo que realzaba, a su parecer, la belleza de la amatista que sonreía en la fotografía. El acariciar esa imagen no era suficiente, pero era lo único que podía hacer. Después de un largo suspiro, comenzó a revisar los documentos y proyecciones para sus juntas.

Mientras Tomoyo veía intensamente la fotografía que reposaba sobre su buró, y que se había convertido en su mayor consuelo, no se percató cuando, tímida y nerviosamente, la castaña salió del baño para tomar sus ropas y comenzar a vestirse. Era tal su ensimismamiento que Sakura, con mucho cuidado, se acercó y tocó su hombro.

—Tomoyo, será mejor que me vaya mi casa. —Nerviosa sugirió la castaña.

—Nada de eso, Sakurita. Perdóname por mi actitud, pero hace unos días he descubierto que soy una celosa de lo peor, creo que la partida de Eriol sacó la peor parte de mí. —Sonrojada y muy arrepentida, contestó la amatista—. Creo que me parezco a Mei Ling.

—Tomoyo, te entiendo, no te preocupes, no hay ningún problema. Ahora, por favor, durmamos, mañana será un largo día.

Ambas chicas se acomodaron en la enorme cama de Tomoyo, cada una pensando en el chico que les quitaba el sueño.

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Jueves 6 de Julio. Preparatoria Seijo.

Ambas chicas llegaron normalmente a sus clases, aunque la castaña iba ruborizada, detalle que a la amatista le pareció tierno. Pero no podían permitirse bajar la guardia, las secuaces de Mei Ling están siempre alerta, y ella también.

Al entrar a su salón ambas —no sabiendo por qué— se sintieron observadas, pero también, obviamente, se lo atribuyeron a los nervios. Las clases de ese día pasaron extrañamente rápido para ambas y, por fin, a la hora del almuerzo, ambas se levantaron de sus asientos, y con pasos rígidos, se dirigieron a la azotea.

Tomoyo, lo más disimuladamente posible, veía a su alrededor en busca de posibles amigas de Mei Ling Souma, pero, para su sorpresa, no veía nada fuera de lo normal. Al llegar a la azotea se encontraron, por mala suerte, con ella y tres chicas que, al ver a la a amatista y a la castaña, se detuvieron en seco.

— ¿Adónde creen que van ustedes dos? —Visiblemente molesta preguntaba la pelinegra.

—Pues a almorzar, Souma-Sempai. —Con todo el aplomo posible contestó la amatista.

— ¿Y puedo saber por qué precisamente en la azotea?

—Pues verá, tengo que hacerle unas confidencias a mi amiga Sakura, y me parece que el lugar más privado es este, nadie viene jamás y por ello me pareció adecuado. ¿Acaso ocurre algo ahí arriba? —Con toda la inocencia del mundo, preguntaba la amatista.

—No, no hay nada malo arriba, pero me dijeron que vieron a Shaoran aquí, y me resulta demasiada casualidad, ya que ayer pasó algo similar. Díganme, ¿alguna de ustedes tiene algún interés en mi Shaoran?Escupió amenazante esas últimas palabras.

—Se equivoca, ayer Sakura y yo nos quedamos atrás porque ella avisó a su padre y hermano que se quedaba a dormir en mi casa, y hoy necesito hablar en privado con ella en un lugar donde no nos molesten, nuestros encuentros con usted han sido meramente circunstanciales.

—Tienes un punto, novia de Hiraguizawa; además, ustedes dos son demasiado poca cosa para preocuparme. Pero será mejor que estas casualidades cesen, porque si no dejaré de ser amable con ustedes —Amenazó la chica, y caminó delante de sus acompañantes.

—Sakurita, debes dejar de congelarte cada vez que la veas. Vamos, tenemos que llegar a almorzar. —La amatista tomaba la mano de su amiga y la llevaba hacia la azotea.

Ambas abrieron la puerta y la luz del sol las cegó un poco. Era un hermoso día, perfecto en muchos aspectos, excepto que el chico de mirada ámbar no estaba ahí.

—Comencemos a almorzar mientras esperamos a Li-Sempai, ¿te parece bien, Sakurita? —Trató de animarle la amatista al ver la mirada de decepción de la castaña.

—Bien, Tomoyo, aunque la verdad, dudo que venga. —Desanimada la castaña se sentaba y, con ayuda de su amiga, sirvieron el obento y comenzaron a comer.

—Psss, pssss —Les llamaban.

Ambas comenzaron a buscar el origen del sonido, y lo encontraron entre los tinacos. Ambas se sorprendieron al ver a Li ahí escondido.

—Perdón por hacerlas esperar, pero era necesario asegurarme que nadie se quedara a vigilar. —Y, de un grácil salto, el ambarino quedó frente a la castaña—. Bien, Kinomoto, es un gusto volver a verte.

—Gra… Gra… Gracias, Sempai, por acompañarnos. Le presento a mi mejor amiga, Tomoyo Daidoji. —Nerviosa, la castaña presentó a la amatista.

—La novia de Hiraguizawa, ¿verdad? —Aseguró el ambarino—. Un gusto conocerla.

—Bien, Sempai, comamos; Sakurita se esforzó cocinando para nosotros. —Sonriente sugirió la amatista mientras caminaban de regreso a donde estaban comiendo.

—Vaya, gracias, Kinomoto, será un placer almorzar algo hecho nuevamente por ti. —Coqueto, comentó el ambarino.

—Así que se dio cuenta que el chocolate lo hizo ella, y ¿qué le pareció el osito de chocolate? —Sonriente y curiosa preguntó la amatista, al ver lo sonrojada que estaba su amiga y que a duras penas podía concentrarse en comer.

—Pues, es algo que solo sospechaba, ya que, como gran admirador del chocolate que soy, creo que soy capaz de distinguir uno casero. Aunque, para ser honesto, los únicos chocolates caseros que como son los que hacen en mi casa. —Casualmente comentaba el ambarino, mientas comenzaba a probar las delicias que Sakura había preparado.

—Bien, Sempai, me alegra mucho que usted esté aquí con nosotras, ya que, por obvias razones, su vida social en la escuela se ve limitada. —Seria, la amatista comentaba mientras Li la observaba con recelo.

—Sé a lo que te refieres, Daidoji y, créeme, no disfruto para nada esa limitación, pero no te preocupes, yo personalmente me aseguraré que no las molesten. Kinomoto, toma esto, es para ti —dice el ambarino mientras saca una pequeña bolsita verde con un coqueto moño rojo—. Muchas gracias por el chocolate de ayer; espero que sea de tu agrado.

—Gra… Gra… Gra… Gracias, Sempai, no debió molestarse. —Casi morada, la castaña tomó la bolsa—. Estoy segura que me encantará.

El ambarino se sonrojó ante ese comentario y, para disimularlo, tomó un onigiri y se lo metió de golpe a la boca, mientras la amatista no perdía detalle de sus acciones.

—Li-Sempai, yo… bueno, me gustaría… Sempai, ¿le gustaría comer con nosotras aquí a diario?, así no estaría solo. —Casi a gritos dijo esto, sin tomar aire, la castaña.

Li y la amatista la miraron sin dar crédito a sus palabras, ya que ninguno de las dos, ni en un millón de años, esperarían esas palabras.

—Ki… Ki… Kinomoto, agradezco profundamente tu ofrecimiento, pero ¿eres consciente que si acepto y un día Mei Ling nos descubre, tratará de destruirte? —Serio, el ambarino miró a la castaña intensamente aguardando su respuesta.

—Soy perfectamente consciente de eso, Sempai, pero me parece muy triste que, a causa de esas chicas, usted se autoexilie. Además, si ellas me intentan lastimar, no estoy sola, Tomoyo siempre estará a mi lado. —Segura de sus palabras, la castaña miró al ambarino y a la amatista directamente a los ojos regalándoles una sonrisa.

—Gracias, Kinomoto, acepto tu oferta, pero no solo contarás con Daidoji, tenlo por seguro.

Los tres optaron por seguir comiendo y disfrutar de ese momento donde alabaron la comida de Sakura. Al sonar el timbre, Li las dejó irse primero para evitar sospechas; él más tarde llegaría a su salón, o quizás a casa.

Las chicas, por su parte, bajaron a su salón sin ningún problema a tomar las clases restantes. Al final del día, cada una se fue a su casa.

Al llegar la castaña a su casa subió a toda prisa a su habitación y se encerró en ella. Ahí sacó de su mochila la bolsa de regalo que Li le dio y la abrió. Dentro había una pulsera de plata con esmeraldas incrustadas, tres grandes y las demás pequeñas. Era hermoso, y Sakura la pegó a su corazón antes de ponerla en su muñeca izquierda.

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Notas de la autora:

Hola espero que hayan disfrutado, este capitulo como hoy en hacerlo. Bien empecemos:

1.- Quiero agradecer a Xarito Herondale de Betas FFAD www facebook como / groups / betas ffadiction.

Por corregir mis faltas de ortografía.

2.- Les invito a leer mi Fic. I Will Always I Love You.

3.- También les invito a leer mis One Shot Por Siempre y Aokigahara.

Sin mas me despido nos vemos pronto y mil gracias por leer y dejar sus Revews hasta pronto.