Aquí os dejo este capítulo, aunque estoy que me caigo de sueño, pero bueno.

Un besazo, cuidaos, aunque creo que después de este capítulo la que se va a tener que cuidar soy yo por que más de uno me va a arrojar algo fijo.


Acababa de llegar de una cruenta batalla, la sangre aún no se había secado de sus ropas, tras él Whisper, Sam, Shasa y Ariadonechan reían tras la victoria.

-Mira que si no llegamos a llegar a tiempo al capitán Francis le hubieran dado por todos lados-rió Sam.

-Es que en lo que piensa es en repartir amor y no en repartir golpes-rieron entonces todos, incluso Antonio a pesar de que el capitán galo era uno de sus mejores amigos.

-Bueno chicas, nos vemos mañana-dijo Antonio cuando llegaron a la zona de los dormitorios-daos una ducha o algo, no estáis nada lindas con sangre por todos lados.

-Buenas noches capitán-hicieron un saludo militar y se fueron hacia las habitaciones rememorando como el "awesome" capitán Gilbert se había caído del caballo.

Antonio las observó alejarse con una sonrisa, solo Dios sabía cuanto apreciaba a esas chicas, las mejores luchadoras de su regimiento, el temido escuadron del demonio Hispano, sanguinarios como ninguno, dispuestos a morir por su gente y por su pueblo, lo que se dice luchadores natos. Tras dar un suspiro decidió ir a su cuarto, estaba molido, aquellos invasores habían sido demasiados y tenía los huesos molidos.

Llegó a su cuarto, tiró su hacha y su capa roja y dorada a un lado y se desabotonó la camisa que estaba teñida de un apacible carmesí, tan ensimismado estaba que no notó que había alguien tras él hasta que esa persona tocó en la puerta.

-Hola capitán, ¿puedo pasar?-Antonio se giró alarmado, pero al ver quien era se relajó, esa persona que estaba ahí de pie ante él no le haría daño.

-Por supuesto mi rey-dijo con una sonrisa


Antonio se despertó desubicado, no sabía dónde estaba, solo que por la poca luz que entraba estaba atardeciendo, se incorporó y se llevó una mano a la frente tratando de evitar que los recuerdos que seguían a esa sonrisa emergiesen, no quería recordar, no quería revivir ese momento en el que la confianza que puso en ese hombre le fue arrebatada, le traicionó vilmente y Antonio no quería recordarlo.

-no lo pienses, simplemente no lo pienses-dijo incorporándose y acercándose a la ventana, se apoyó en el cerco de la ventana y tomó aire-no lo pienses

Mientras esto sucedía Iván se encontraba en el piso de abajo preparando un poco de comida para cuando Antonio despertase pudiese comer algo, en unas horas o puede que incluso menos él tendría que irse al bosque, esa noche había luna llena y no quería estar cerca de Antonio por si se descontrolaba.

-No quiero dañarle-pensó- para una persona que ha sido amable conmigo no quiero dañarle.-fue entonces cuando la escuchó, la voz de Antonio cantaba dulcemente.

Estoy dentro de mis sueños

El mecanismo de una chica

¿Puedes escucharme, querida?

De un caja de música

Estoy dentro de mis sueños

Dentro de una libro de imagenes

¿Puedes escucharme, querida?

Espera por ella.

Dejó de hacer lo que estaba haciendo solo para ir al piso de arriba, lentamente, la voz de Antonio le atraía al igual que todo de él, pero eran la voz, los ojos y la sonrisa lo que más le gustaba.

Hay luna creciente esta noche

La esencia de la hierbabuena

Suavemente, las luces de la ciudad

Adornan el vestido de encaje

La luna goteando

Cae en la oscuridad

El tiempo se detiene.

Iván llegó a la habitación y la boca se le secó, la brisa fresca de primavera entraba por la ventana revolviendo los cabellos de Antonio, abriéndole aún más la camisa, la luz del crepúsculo se reflejaba en sus ojos que se notaban tristes, una pequeña lágrima se deslizó por su mejilla y algo en el interior de Iván se rompió. Le dolía mucho ver a Antonio llorar.

"El mecanismo del reloj de una chica ha sido robado"

「¿La chica está dentro del reloj?

"Regresa en el tiempo"

「Escucha cuidadosamente a la caja de música

Un carruaje mágico se detiene frente a ella

¿A que clase de mundo la llevará?

Estoy dentro de mis sueños

El mecanismo de una chica

¿Puedes escucharme, querida?

De un caja de música

Estoy dentro de mis sueños

Dentro de una libro de imágenes

¿Puedes escucharme, querida?

Espera por ella.

Antonio iba a continuar con la canción, pero la sorpresa no le dejó continuar, unos brazos fuertes le rodearon, atrayéndole hacia un cuerpo tibio, protegiéndole.

-¿Iván?…-murmuró Antonio sin mirarle- ¿Qué?

-No llores-le dijo- por favor no llores, no quiero verte así-cuando Iván pronunció esas palabras Antonio se dio cuenta de que estaba llorando, pero no tuvo tiempo de hacer nada, Iván le había hecho girar sobre si mismo para que pudieran mirarse.

El eslavo acerca su rostro al de Antonio y le besa las lágrimas, haciendo que Antonio cierre los ojos ante el contacto, se sentían tan bien los labios eslavos sobre su mejilla. Se miraron por unos instantes, sintiendo que se perdían el uno en la mirada del otro.

Iván acercó sus labios a los de Antonio, poco a poco mientras ambos cerraban lo ojos esperando ese contacto y cuando llegó se sintió el paraíso, un calor que ninguno jamas había sentido se apoderó de sus corazones. Pero a veces los malos recuerdos pueden más y salen a la superficie cuando menos los esperas, y cuando menos lo esperó Antonio empujó a Iván lejos de si.

-Yo..yo Iván-el eslavo no dijo nada, ni siquiera le miró.

-Lo siento-fueron las únicas palabras que salieron de sus labios antes de abandonar la casa con la luna a punto de salir.


Bueno aquí les dejo este cap, dentro de poco empezare a contar el pasado de Antonio, un besazo