Hola a todos lamento el retraso, pero las cosas de la uni tiene prioridad sobre mi persona.

Espero que disfrutéis del capitulo, por cierto aquí sabréis porque os pregunte lo de Mónaco y San Marino.

Que os valla bien

Dentro de la cuidad una figura femenina se movía rápida y silenciosa por las calles, midiendo sus pasos y vigilando que nadie la siguiera, no quería que nadie supiese donde iba.

La joven de unos dieciséis años de edad, tenía el cabello castaño almendra recogidos en unas trenzas, sus ojos eran del color aguamarina, la joven se llamaba Marina Vargas, y era la única nieta del rey Julio. El motivo por el cual la joven princesa estaba fuera del castillo a esas altas horas de la noche era porque había quedado en verse con su amante, la persona con la que quería pasar el resto de su vida, pero con la que no podía debido a que él era un simple modista, que aunque tenía sangre de noble había sido renegado por su padre, y ella era una princesa, su abuelo jamás aprobaría esa relación.

Habían quedado en verse en un claro del bosque que estaba bastante lejos del pueblo, lejos de las miradas ajenas, lejos de sus familias que no les dejaban ser felices, pero para verse, ella debía salir de la ciudadela.

Llegó hasta la muralla este, tras uno de los arbustos había un hueco por el que cabría un niño o una persona fina como ella, con mucho cuidado se agachó y asomó un poco la cabeza para comprobar que nadie se acercaba. Cuando notó que nadie lo hacía metió todo el cuerpo por el agujero con cuidado de no atascarse, cuando estuvo al otro lado de la muralla se sacudió las ropas y corrió hacia el bosque, con cuidado, sabiendo que en esos momentos el grupo de las antiguas subordinadas del ex capitán Antonio, estaría llegando para efectuar el cambio de guardia y podrían pillarla.

Llegó hasta el claro del bosque y allí le vió, su amante, la persona que mas quería en el mundo, Michael Bonefoy, el hermano menor del capitán Francis Bonefoy, un joven de ojos azul marino y cabellos rubios recojidos en una pequeña coleta.

-Michael-le llamo haciendo que el joven se girase a mirarla con una sonrisa.

-Marina-dijo el joven recibiendo entre sus brazos a la joven princesa- mi amor, estas tan hermosa como siempre-la separó un poco para mirarla mejor-

-Tú también estas hermoso Michael-le dio un beso en la mejilla

Se besaron durante unos instantes, cuanto se habían extrañado, no se habían podido ver en todo el invierno.

-Te extrañé mucho Michael-el joven le acarició la mejilla.

-Y yo a ti pero ahora estamos juntos-la besó otra vez- Je te aime

Marina no podía estar mas feliz, notando como se perdía en esos ojos azules como el cielo estrellado, como aquello suaves labios atrapaban los suyos con amor y pasión, pero todo momento perfecto tiene su final y este no iba a ser la excepción, por que ambos habían cometido un gran error… se habían metido en el bosque en noche de luna llena.

Un ruido les llamó la atención, se separaron un poco ¿les habrían pillado?

-Muy bonito daze~~-dijo una voz-los dos amantes que se encuentran tras tiempo separados daze~

-¿Quién eres?, sal a la luz-ordenó Michael poniéndose ante Marina.

-No creo que deba hacer eso, no sería bueno para mi ni para vosotros-dijo aquella persona que se escondía entre las sombras de lo árboles donde los rayos de luz lunar no llegaban.

-Sal de ahí-ordenó Michael perdiendo la paciencia

-Esta bien, de todas formas tengo que alimentarme-el joven salió de la penumbra.

Durante unos instantes Marina pudo ver a un joven de cabellos castaños con un gracioso rulito y ojos del mismo color con una afable sonrisa, pero todo eso cambió cuando la luz de la luna se proyectaron sobre él. El joven comenzó a retorcerse de dolor, gritando como si le estuviesen torturando de la peor manera, con horror la pareja vio como sus manos se volvían zarpas y su piel se cubría de un pelaje marrón, al cabo de un rato no había rastro del muchacho en su lugar había un lobo de gran tamaño que les miraba hambriento.

-Marina huye-dijo Michael sacando un puñal de Dios sabe donde-Marina

-No, yo me quedo contigo-dijo la joven muerta de miedo

-No, vete de aquí-la ordenó sin mirarla- yo te alcanzare, vamos huye al pueblo ¡corre!

La joven obedeció y salió corriendo, dejando solo a Michael, tratando de convencerse de que su amado pronto la seguiría, que pronto se verían. En cierto momento de su carrera, una raíz de un árbol se enredó en su pierna haciéndola caer estrepitosamente torciéndose el tobillo, no podía seguir corriendo y además estaba sola. Un ruido la alertó.

-¿Michael?-preguntó no muy segura, rogando a Dios que fuese su amado- ¿Michael eres tú?

No hubo respuesta pero si una imagen, una imagen que no se le olvidaría en su vida, de entre los árboles apareció el lobo mostrándole los dientes, manchados de sangre, se le heló la sangre y no pudo evitar comenzar a llorar, aquella bestia había matado a Michael.

El lobo la miro gruñendo y mostrando los dientes, ella iba a ser la siguiente, pero extrañamente no le importó, ella quería morir para estar con Michael. La bestia saltó sobre ella y la princesa cerró los ojos esperando una dentellada que no llegó. Abrió los ojos confusa encontrando que alguien había detenido el ataque, una persona que vestía una capa roja y que portaba un hacha de gran tamaño con cuyo palo había detenido a la bestia.

-Señor Antonio-murmuró

Mientras el de ojos esmeralda usaba toda su fuerza para contener a la bestia, hizo un brusco movimiento con el que lo gro hacerla retroceder no sin antes herirle una pata con el filo del hacha, el lobo le miró, se miraron a los ojos y aquella bestia no pudo evitar temblar, esos ojos no eran humanos, desprendían una energía infernal, no pudo evitar batirse en retirada, le daba igual, de todas maneras ya había comido.

Cuando el animal se fe, Antonio se giró colocándose el hacha a la espalda, miró a la princes que temblaba cual flan.

-¿estáis bien princesa?-no hubo respuesta-¿princesa me oís?-De un sorpresivo movimiento la joven se levantó y se abrazó llorando al capitán, Antonio la rodeo con us fuertes brazos tratando de calmarla-princesa

-Tenia mucho miedo-lloraba la chica- creí que moriría Michael me dijo que huyera y lo hice, le deje solo

-espere, ¿ha dicho Michael? ¿Michael Bonefoy?-la joven asintió-valla al pueblo, yo voy a ver si esta bien, quizás solo este herido

-voy contigo- Antonio fue a replicar-es una orden-pero su réplica murió en su garganta

Antonio suspiró e inició una marcha hasta el claro del bosque atento a cualquier movimiento, no fuese a ser que el lobo regresase, llego al claro del bosque y entonces tapó los ojso de la joven, no quería que viese aquello.

-No mire por favor-dijo entre dientes retrocediendo-no mire

La cogió en volandas obligándola a mantener al cabeza pegada a su pecho mientras corría en dirección al pueblo, la joven lloraba mientras a el se le revolvía el estómago, había visto a mucha gente morir, pero aquella imagen era peor que las de sus recuerdos de las batallas, el cuerpo de Michael devorado, con las sangre manchando la hierba no era algo que se olvidase tan fácilmente.

-Iván-pensó acordándose de por qué había salido al bosque en plena noche- espero que estés bien

Una cosa habéis sido vosotros los que habéis matado a Mónaco por no votarle y votar todos a San marino.