Lamento el retraso, pero asuntillos de los estudios me mantuvieron con la mente puesta en otro lado, para ser concretos en la ontología filosófica, asi que antes de que se me derrita el cerebro y pierda la poca cordura que conservo aquí va la continuación.

Caminaba lentamente por el bosque, siguiendo un río en el cual se reflejaba la luna llena que le había transformado nada más poner un pie fuera de casa del chico de ojos esmeralda, eso le había permitido alcanzar una velocidad mayor para salir de allí, sabía que la había fastidiado con el hispano, lo sabía tan bien como que ya no podría regresar a esa casa que había sido su hogar durante un mes entero, pero ¿Qué podía hacer en esa situación?, Antonio le gustaba demasiado y el verle en ese estado de fragilidad y debilidad tan diferente a él, como una muñeca de cristal de las que vendían en el pueblo, verle así hizo que su autocontrol se marchase muy lejos y su razón se nublase, pero no se arrepentía, no se arrepentía en lo más mínimo de haber tomado a Antonio entre sus brazos y mucho menos de haberle besado; no no se arrepentiría jamás de haber besado al ex capitán, porque lo había deseado, había deseado a Antonio desde la primera vez que le vio.

Los labios del ex capitán eran suaves y su boca sabía a tomate, solo el recordar le hacía querer volver y besarlos otra vez, durante toda su vida, quería volver y estrechar a Antonio entre sus brazos, declararle como suyo, y que Antonio le correspondiera como había hecho durante unos instantes, instantes que le habían parecido días de radiante sol. El lobo ártico suspiró, ya no habría más de ese sol en su vida, ahora todo sería soledad, triste, oscura y dolorosa soledad.

-Hubiera sido así de todas maneras-se dijo acercándose a beber agua-no hubiera podido estar con él-miró su reflejo lobuno en las cristalinas aguas, tras él la luna llena se erguía radiante y hermosa.

Lo sabía, y lo había sabido durante todo el tiempo que permaneció en aquella casa, había tratado de olvidarlo, de dejar a un lado esa bestia que era, como si, por olvidarse de su existencia esta fuese a desaparecer´, pero muy en el fondo lo sabía, Iván sabía que tarde o temprano tendría que marcharse de aquel lugar, porque él era una bestia peligrosa y que en cualquier momento podría dañar a Antonio en un ataque de ira.

Esa chica fue un corto momento feliz

Pero es que yo soy una bestia anhelante de sangre

Seguramente un día la lastime

Así que antes de que eso suceda me iré silenciosamente

-Lo lamento, da svidaniya-siguió cantando el lobo mirando la luna.

Aquel que rogó por la felicidad de la chica

Fue una horrible bestia, un lobo maldito, manchadas por amargas lágrimas

Fueron sus sonrisa, una caperuza roja y la luz lunar

Suspiró triste antes de ponerse en marcha, no sabía dónde ir, no tenía lugar a donde regresar, tenía pensado simplemente dejarse llevar, pero un ruido le alertó, agudizó el olfato y al notar un olor no humano se puso en posición de ataque, mostrando sus dientes.

-No hace falta ponerse así-dijo una voz graciosa- no vamos a atacarte

-dejaos ver-ordeno sin bajar la guardia, si creían que le iban a engañar es que no sabían con quien se estaban metiendo.

-Tipo, que tío más agresivo-dijo una voz y de entre las sombras salió un lobo, más pequeño que él de pelaje rubio-¿no crees Liet?

-No seas cruel Feliks-dijo un lobo de pelaje castaño mostrándose.

-este lobo da miedo ¿no Eduard?-dijo un lobo rubio, que era el más pequeño.

-¡Raivis!-le regaño el tal Eduard que parecía su gemelo, salvo que más grande.

-ya vale chicos-dijo el que había hablado primero, un lobo de pelaje grisáceo que era el más grande del grupo, Iván aun así, era más grande que él-puedes relajarte, nunca atacamos a uno de los nuestros.

-¿delos vuestros?-inquirió no muy seguro.

-Claro, tu también eres un licántropo tipo-dijo FEliks acercándose al rio para mira su reflejo.

-Me llamo Nikolai-dijo el lobo grisáceo-estos son Toris, Eduard, Raivis y Feliks-le sonrió-¿y tú eres?

-Iván, me llamo Iván-dijo relajándose al ver que Feliks pasaba olímpicamente de él y que los otros tres le miraban con miedo-¿entonces sois licántropos también?

-s-si-dijo Toris con respeto

-¿Qué haces aquí solo?-inquirió Nikolai-¿has salido a cazar?-Iván negó

-No tenía hambre, solo quería huir-dijo apenado

Nikolai le observó bien, aquel semejante parecía afectado por algo, en aquel estado un licántropo podía ser muy peligroso, y más uno de ese tamaño.

-Ven con nosotros, tenemos comida y alojamiento-ofreció haciendo que todos le mirasen como si estuviese loco.

-¿de verdad puedo?-preguntó no muy seguro, pero Nikolai asintió solemne-gracias.

Se fueron de allí todos juntos, Iván a la cabeza junto a Nikolai, pensando en que esta vez no tendría que abandonar a su familia por ser diferente, se marchó de allí sin saber que mientras Antonio había salido a buscarle y estaba luchando contra uno de sus semejantes.

Bueno, y hasta aquí hoy, espero que les haya gustado

Un beso