AMEMONOS

—El perderme en tus brazos, besar tus labios cada momento, aun me parece un sueño, créeme parecías tan inalcanzable. Siempre rodeado de chicas, jamás pensé te girarías a verme a mí, sempai. Soy tan poca cosa —decía Sakura, sentía su cara arder de vergüenza por sus propias palabras, sintió un agarre firme en su antebrazo, lo que provoco que girase y se encontrara con la intensa mirada color ámbar de Shaoran.

—No vuelvas a decir o pensar eso de ti misma, eres increíble Sakura. Yo soy el afortunado de al fin poder estar contigo —la mirada de Shaoran perdió un poco de brillo—, aún después de todo lo que hace Mei Ling, me recluí en mi mismo al ver lo que le hacía a las chicas que se me acercaban, muchas tan siquiera solo a saludar. Pero tú, Sakura —Shaoran tomo una de sus manos y sonrió ante el tacto suave—, mi cerezo, eres la luz que me hizo anhelar ser feliz, y también egoísta, porque tengo conocimiento de los alcances de mi ex, pero no la dejare tocarte un solo cabello.

Ambos sonrieron, estaban tan felices en su mundo paralelo, que cuando notaron que no estaban del todo solos, sino que sus amigos Eriol y Tomoyo los observaban atentamente, no pudieron evitar ponerse colorados como unos tomates maduros.

—¿No te parecen tiernos, mi bella amatista? —pregunto Eriol sonriente, mirando satisfecho a sus amigos.

—Cariño, esto es épico, por fin Li le pondrá un límite a Mei Ling, tengo muchas ansias de verlo.

Tomoyo soltó una carcajada teatral, tratando de darle un toque cruel, lo que provoco que Eriol sonriera ampliamente. Amaba cada faceta de Tomoyo, y se enamoraba cada día más al descubrir que siempre tenía un as bajo la manda. Tomoyo era como una selva virgen, con mucho encanto y tantas cosas que descubrir.

Los cuatro siguieron conversando y jugando, estaban tan concentrados en su labor que no se percataron de que había alguien observándolos detenidamente, aquellos ojos color rubí lanzaban laser a esas cuatros personas, y también sus otras cinco acompañantes.

—¿Cómo demonios paso esto? —Decía Mei Ling, sin quitar su atención de Shaoran—. Natsumi, explícame ahora mismo, ¿CÓMO ES QUE MI SHAORAN ESTÁ CON ESA? —Mei Ling se giro unos segundos para darle más intensidad a sus palabras, el tiempo suficiente para dejar en claro que no iba a aceptar cualquier pretexto—. Esa… esa… poca cosa que es Kinomoto…

Natsumi sabía que estaba arruinada, le había costado tanto entrar al grupo de Mei Ling, por precaución retrocedió dos pasos, comenzó a jugar con su cabello, mientras buscaba una respuesta que la dejara satisfecha.

—No… no… no lo sé, Mei Ling, yo solo los vi al llegar y te informe de inmediato, si algo paso, fue antes de que se cruzaran conmigo aquí. Te lo juro, no tengo porque mentirte…

Mei Ling no se había movido ni un milímetro, pero Natsumi había terminado retrocediendo tanto que termino tropezándose, estaba al borde de las lágrimas, y cuando por fin Mei Ling decidió moverse, pensó que quizá debería haber escrito su testamento con anticipación. Pero Mei Ling solo le dio otra mirada envenenada y camino hacia los baños seguida de su sequito de fans frustradas. Hasta que todas desaparecieron detrás de la puerta, no pudo sentirse capaz de respirar con normalidad.

—Demonios—dijo poniéndose de pie—, bueno, al menos así me dejara en paz un tiempo y podre irme tranquila del colegio. Seguir fiel y ciegamente a Shaoran por años y que terminara con Kinomoto —se encogió de hombros—. Iniciare de cero, en otra ciudad y quién sabe, quizás me vuelva a enamorar— dio un último vistazo a Shaoran, y luego se dirigió a la salida, cuanto más lejos de Mei Ling, mejor.

Mientras una de sus seguidoras abandonaba el lugar, Mei Ling estaba planificando su siguiente movimiento, no iba a darse por vencida, y se alegraba de al menos haber previsto muchas maneras de salirse con la suya.

—Vigilen que nadie entre, tengo que hacer una llamada— al quedarse sola marco furiosa el numero, golpeaba ansiosa los azulejos con los puños, cuando escucho la voz de su interlocutor no espero y soltó las palabras—. Yue, ya comprobé lo que me habías dicho previamente, acepto ayudarlos quiero a Kinomoto lejos de Shaoran.

*—*—*

Tomoyo y Eriol se encontraban comprando las hamburguesas que comerían con la pareja de castaños, ella no pudo evitar mirar su celular y notar que ya casi era la hora de despedirse de Eriol.

—Eriol, quisiera hacer este momento eterno, créeme, me esfuerzo en no penar que en un rato más, este maravilloso día terminara. Pero soy consciente de eso y más, aún así quiero hacerlo perdurable.

Eriol la miro con ternura, levanto su mentón, acaricio su mejilla y le dio tierno un beso en sus ya temblorosos labios.

—Mi hermosa amatista, te entiendo más de lo que crees, pero por el momento no pensemos en el hasta pronto, porque créeme jamás seré capaz de decirte adiós, te propongo que por ahora sigamos disfrutando cada minuto juntos, y lo compartamos con nuestros despistados amigos.

Ambos ordenaron y llevaron la comida a la mesa donde rieron y disfrutaron de un momento agradable con sus amigos, quienes notaron la nostalgia en el rostro de Tomoyo, pero decidieron que si bien no podían ignorarlo, al menos hacer todo más memorable y agradable.

Mientras en la parte superior del centro comercial tres sombras los veían.

—Parece que tenemos que utilizar la vulnerabilidad de tu amada Tomoyo hermano, bueno si queremos lograr una ruptura profunda entre esos cuatro…

—Lo sé hermano, pero en la guerra y en el amor todo se vale... y vamos al todo por el todo.

—Queridos nuevos mejores amigos, organicemos bien esto... no debe haber errores.