Hola a todos lamento el retraso. Aquí la continuación, para todos los que habéis preguntado quien era Nikolai deciros que es la encarnación de la ya inexistente Yugoslavia.
Bueno aquí vamos con la parte de Iván. Dentro de poco empezara el pasado de ambos.
Había pasado una semana, una semana en la que poco a poco Iván se había ido integrando en el grupo de licántropos que le había acogido, con el que mejor se llevaba era con Nikolai al que, cuando volvió a su forma humana reconoció como el titiritero de la ciudadela y al que regaño por el final de la historia de la muñeca rubia. Junto a ellos había descubierto que podía transformarse a pesar de que no hubiese luna llena, lo que permitía que pudiese seguirles el ritmo en dieversas acciones de caza.
Conoció también al que era el líder de la manada, un hombre viejo, de pelo blanco y ojos negros, con cara de pocos amigos al que llamaban el general y que no paraba de observarle con desconfianza.
En esa semana se había sentido muy bien se había mantenido ocupado para ttatar de no pensar en cierto chico de ojos esmeraldinos, al que no podía resistir visitar por las noches, torturándose desde la ventan abierta del cuarto que una vez compartieron, viendo desde el escondrijo que le ofrecían los árboles como Antonio permanecía una hora asomado tras un día de búsqueda, por si acaso le veía. Al menos sabía que estaba bien, ambos lo habían pasado mal tras el incidente del bosque, Iván tras enterarse de que Antonio había sido atacado había puesto todo su empeño en encontrar aquel licántropo y darle su merecido.
-¿vuelves a salir?-le preguntó Nikolai una de las noches mientras Iván se disponía a transformarse - ¿vas a volver a ir a ver a ese humano?
Iván no le respondió, sabía que Nikolai no veía con buenos ojos el amor que profesaba por el excapitán, simplemente se transformó y se internó en la noche.
-¿crees que hacemos bien dejándole ir, general?-preguntó el de cabellos plateados al anciano
-Deja que valla, proteger a ese humano es lo que le mantiene con nosotros, además-cogió un muñeco del peliplata, un muñeco nuevo vestido de rojo- ese muchacho lo necesita, se necesitan el uno al otro.
-no te entiendo general
-Hay veces que las heridas que guardamos en nuestro interior no sanan por si solas, hay veces que necesitamos que otros nos ayuden a cerrarlas-miró el bosque- Iván necesita que Antonio cierre sus heridas, así como Antonio necesita a Iván.
- A veces me sorprende lo mucho que sabes de todo viejo-suspiró antes de sentarse en una silla a hacer un muñeco que se parecía a Iván-
-es lo que tiene haber vivido mucho-dijo sentándose al lado de Nikolai.-
Mientras Iván, transformado ya en lobo, corría por el bosque, ansioso, quería ver a Antonio, quería verle, aunque no pudiese acercarse a él, se contentaba con saber que estaba bien, se detuvo un momento al ver una pequeña flor que comenzaba a florecer, la acarició con el morro tras olfatearla.
-A Toño le gustará-pensó mientras la arrancaba de un mordisco.
Cuando llegó a la casa del ex capitán se detuvo unos instantes al ver como la puerta del joven se abría y el de ojos esmeralda salía vestido con su túnica roja y el gran hacha a la espalda.
-¿Dónde irá estas horas?-se preguntó- será mejor seguirle.
