Lamento la tardanza. Perdonadme-
Iván siguió a Antonio a través del bosque, a varios metros de él, para que no le viese, no quería ser carne de hacha. Con sus ojos lobunos le miraba caminar, su capa roja ondeaba a cada paso, iluminada por la luz de la luna.
Enséñame lo que veo cuando abro mis ojos
quiero conocer todo sobre el amor
Un suspiro doloroso, piso firme sobre la arena agridulce
hacia el país de la palpitaciones
Pudo escuchar a Antonio cantar mientras caminaba, su voz le encantaba, le atraía irremediablemente, era como el canto de una sirena. Entonces reconoció a donde se dirigían, al gran lago que había en el bosque.
Iván vio como Antonio se acercaba a la orilla y miraba el reflejo de la luna en el agua, en sus ojos verdes podía verse un deje de tristeza y de melancolía.
dentro de mi sueño, que se rompe como las olas
pienso sobre si el aburrimiento estaba bien
ahora, mi corazón vacila en esta confusión
que comenzó poco a poco
y quiero mostrarme sólo a ti
Adoptó su forma humana pensaba acercarse a Antonio, quería abrazarle, estrecharle entre sus brazos, quitarle la tristeza y volver a besarle.
Por su parte Antonio, se sentía muy confuso con sus sentimientos, creía que jamás podría a volver a sentir algo como aquello que sentía por cierto eslavo de ojos amatista, no después de que cierta persona destrozase su corazón de la manera mas vil y rastrera que jamás había habido.
ya que lo que me diste
fue un beso mágico
me perdía a mi misma en el tiempo
abro mi solitarios ojos
estoy despertando en un mundo
sólo nosotros, y la fantasia
escribamos
una historia sin fin
juntos
Iván se sonrojó enormemente no solo por como describía Antonio el beso que le había dado, si no por que el moreno empezó a quitarse la ropa despacio, haciéndola resbalar por su piel. Iván se relamió los labios hambriento, deseando que fueran sus manos la que tocasen esa piel con delicadeza.
Con cuidado Antonio se metió en el agua, temblando un poco al principio por el contacto de su piel con el frío líquido, soltó un pequeño gemido que consiguió excitar aún más al licántropo que le observaba desde las sombras.
-Iván-suspiró Antonio- ¿Dónde estas?
Eres parecido a mi de forma diferente
ya que queremos conocer la forma del amor (santia)
nuestros dolorosos suspiros se convertiran en uno (iya)
mi pecho se hincha por el sonido de las olas(sontia)
Iván no podía resistirlo, su deseo de estar con Antonio era insoportable, le necesitaba a su lado, tanto como el moreno le necesitaba a él, dio un paso al frente estaba dispuesto a salir y a estar con Antonio, quería hacerle feliz, quería que dejase de cantar canciones tan melancólicas, y hacerle cantar una feliz y que se la cantase solo a él. Pero se acordó de algo, algo que le hizo retroceder.
-Soy una bestia-murmuró retrocediendo hacia las sombras.
No podía, no quería estar con Antonio siendo lo que era, un horrible licántropo, un asesino, un repudiado…un maldito.
dentro del mar de lágrimas (iya)
y de una oscuridad parcial
la lluvia pronto traerá (iya)
la luz del comienzo (sontia)
Antonio nadaba en el agua, extrañaba a Iván demasiado, solo Dios sabía la cantidad de lágrimas que había derramado a causa de la culpa, de no tener al eslavo a su lado, le hacía tanta falta, con él incluso había logrado olvidarse de la persona que pensó que siempre ocuparía su corazón, y por la cual se había sumido en una depresión. Pero gracias al eslavo había logrado olvidarla poco a poco, incluso se había olvidado de ir a visitarla a su nuevo hogar.
Acurrucada dentro de tus brazos (iya)
dentro de tu voz
pronto el sueño llegará a su fin (iya)
y aparecerá el alba (sontia)
Salió del agua al cabo de un rato, haciendo que Iván se deleitase con su figura, le amaba, le amaba más allá de lo lógico, Antonio le volvía loco.
Un ruido alertó a ambos, algo tiró a Iván al suelo, un lobo, un lobo enorme y negro, de ojos dorados como los de las águila, un lobo que no venía solo, le acompañaban otros tres, y un humano que se acercó al hispano que se había armado con el hacha y se había puesto su capa roja.
-Hola mi Antonio
-Rey Rómulo
-Te encontré cachorro-dijo el lobo.
-Tú…bastardo-murmuró Iván mientras las imágenes de su casa quemada acudían a su mente
