Extensión: 477 palabras

Pareja: Jealous x Misa

Categoría: K

Género: ¿Romance?

Summary: Alguna vez existió un semi-Dios que violó la única regla de su mundo: no alargar la vida de un humano al que amas.


Dios Humano


Hace muchos años, más de los que una persona pudiera contar sin ayuda de un tercero, el Dios creador, cansado de la ambivalencia de su ser, se separó en dos. La parte buena reinó en un lugar hermoso y cómodo, lleno de paz y tranquilidad; mientras que la parte mala fue condenada a vivir entre polvo y restos de animales desconocidos.

Desde entonces, ambas fuerzas reinaron sobre los humanos, rigiendo sus vidas y guiando sus destinos. La parte buena se encargaba de dar virtudes, milagros y belleza, mientras que la parte mala, dividida en decenas de pequeños semi –dioses mortales, se encargaron de robar las vidas de los seres humanos para poder mantener las suyas. No se les permitía dar vida, no se les permitía tener piedad. Su única y particular función era matar.

Sin embargo un buen día uno de esos semi-dioses, más humano que divino, posó sus ojos en aquel portal que le mostraba a los mortales y su única tarea no pudo ser realizada. La belleza de aquella chica que sería su víctima lo hizo enloquecer y desde entonces sufrió uno de los malestares más crueles de la existencia humana.

Dicen que pasaba días y noches observándola, sufriendo en silencio por la hiperpotencia de la naturaleza humana, llorando por cada minuto que disminuía su reloj de vida; que en ocasiones bajaba al mundo humano para admirarla dormir, acariciar su bello rostro y elogiarla con su tétrica voz. Pero aquello que parecía la Gloria desaparecía al verla despertar. Era entonces que el Dios regresaba a su propia desdicha, no sin antes posar sus labios sobre la frente de la hembra, guardando la promesa de volver a encontrarse a la noche siguiente para volver a compartirle de su amor.

Algunos lo vieron maldecir y robarle la vida a cualquiera que quisiera cortejarla; que lo vieron reír con cada buena y mala broma que ella en sus tiernos 19 decía; que lo vieron soñar con el día en que esa mujer de amor puro y sentimientos nobles pudiera verlo y amarlo con todo y su extraña apariencia.

Muchos lo vieron preguntarse miles de veces sobre el tabú y la línea que los dividía y le impedía estar juntos. Pero todos respondían con desdén, porque para él ella lo era todo, pero para ella él era menos que nada.

Y a la par de los comentarios, su tiempo disminuyó. La idea de no volver a verla llenó su mente de oscuridad e hizo lo prohibido. Con sólo unas cuantas palabras, la autoridad reinante en la parte mala del Dios Todopoderoso, lo castigó. Su cuerpo se volvió arena y polvo y se confundió con los alrededores, pues un Dios de su condición no podía tener piedad, porque un Dios no podía amar.

Porque un Dios de la Muerte no podía dar vida a quien por designio divino debía perderla.