Hola soy nueva en esto wiiiiiiiiii ESTO ES UNA ADAPTACION CON LOS PERSONAJES DE STEFANY MEYER AL FINAL DE LA HISTORIAS PONDRE EL NOMBRE DE LA AUTORA

Capítulo 1

— Basta de hacer muecas como si fueses una tonta! — advirtió Lord VOLTURI, con arrogancia, en dirección a su sobrina, esperando que ella colocase su caballo junto al suyo.

Isabella dejó de mirar hacía el castillo que se erguía frente a ellos . La estructura maciza se levantaba por entre la bruma como si fuese una enorme fiera a la espera de su presa.

Considerando todas las cosas inesperadas que me acontecieron en los últimos tres días, no sería de se esperar que yo hiciese tantas preguntas? — la muchacha protestó, provocando una mirada de enojo en su tío.

Había tanto disgusto en el modo en que la había tratado desde que fuera a buscarla al convento, que sería imposible disimular su mal humor.

— Continuas siendo la misma!— comentó sardónico. — Pensé que las piadosas hermanas ya te habrían domado…

— Bien, tío, todo lo que puedo decir es que ellas lo intentaron arduamente .

Lord Vulturi protestó su descontento con un gruñido sin significado. La Miró de arriba a abajo, con atención.

Isabella sabía que a el no le debería estar gustando lo que veía. Si lo estuviese ella no habría sido enviada a aquella muerte en vida trece años atrás. Se habría quedado con lady marie DuMonde para terminar sus estudios, su preparación para el matrimonio y sus deberes como ama del castillo. También, se habría casado y tenido hijos.

— Debes esforzarte por comportarte decentemente, como una muchacha de alto linaje — ordenó su tío.

— Imagino que te gustaría de verme mas parecida a mi prima Bree

— Esa ramera? No, ciertamente no!

Isabella mantenía una sonrisa de satisfacción en los labios. La bella Bree era quien debería estar haciendo aquel viaje al Castillo Donallow en aquel día.

Pero, había comprometido su honra con un noble normando y se había casado con él, dejando a su tío en un terrible dilema, pues él ya había la comprometido en una alianza de casamiento con el poderoso Lord Cullen.

Sin dejar abatir Lord vulturi había ido hasta el Convento del Santísimo Sacramento y le había dado a Isabella la opción de permanecer allá hasta el fin de sus días o salir y tomar el lugar de su prima.

Nunca había habido, para ella, elección mas simples de hacer. La oportunidad de ser liberada, fuese bajo las condiciones que fuesen, le pareció infinitamente mejor que la esclavitud en la que vivía entre las monjas.

— No me dijiste casi nada sobre Lord Cullen tío — comentó, mientras proseguían la ruta hasta Donallow. Ahora ya le era posible avistar una pequeña villa al pie de las murallas y le parecía poder percibir algunas personas agitándose alrededor de una hoguera.

— No hay nada que saber — su tío respondió secamente. — Cullen es rico, respetado, tiene amigos en la corte y debemos rogar a los cielos que él te acepte en lugar de la loca de tu prima.

— Y, si, al verme, él decide no aceptarme?

Los ojos negros de Lord se volvieron hacía ella una vez mas.

— Digamos que será mejor que el acepte — dijo duramente. — Un hombre precisa tener el máximo de amigos en la corte que conseguir un arreglo.

Isabella pensó por unos instantes, antes de indagar:

— No confías en los amigos que ya tienes allá?

El rostro de Lord vulturi se puso intensamente rojo.

— Yo no dije eso! — protestó.

—Entonces, porque buscas tener una alianza de familias con Lord CUllen? Las tierras de él quedan muy distantes de las tuyas!

— Y desde cuando una mujer que pasó los últimos trece años en un convento sabe algo de política o alianzas?

— Crees, tío, que no hay política en un convento? Ninguna alianza que se hacer o que romper? Ningún secreto a ser guardado? Nada poder en juego ? Por Nuestra Señora, tío, créame que no soy la tonta que se imaginó al principio!

— Pavadas ! Lo que importa ahora es que Lord Cullen te acepte para que todo esté bien, tanto para vos como para mí.

— Ya que tengo que atenerme a asuntos exclusivamente femeninos, tío, dime al menos cómo es él?

— Qué mas quieres saber, mas allá de lo que ya te conté?-

— El es guapo?

Lord vulturi rió con desdén.

— Vos no estás en posición de preocuparte por la apariencia del hombre— Observó él.

Es que, como yo no soy bonita, se me ocurrió que… tampoco siendo

Él guapo podría no importarle mucho mi apariencia…

Una vez mas los ojos negros se volvieron a Isabella, recorriéndola de arriba a abajo.

— En verdad, te pareces aBree mas de lo que creo conveniente — comentó el, en tono taciturno.

Isabella se sorprendió con tales palabras. Era imposible parecerse a su prima, que tenía un rostro perfecto y cabellos maravillosos. No la veía desde que había dejado la compañía de lady marie, pero, aún así, no podía imaginarse que Bree no hubiese cambiado tanto.

— Bree estuvo enferma? — preguntó, queriendo justificar sus pensamientos.

— No. Vos eres mejor que ella.

Ella lo miró incrédula, una vez mas, recordaba muy bien los comentarios y las críticas que siempre había recibido en el convento, en especial de la reverenda madre! Sabía que no era bonita. Por qué su tío estaba, entonces, sugiriendo que lo fuese?

— El no lo sabe, no es así ? — indagó en voz baja.

— Quién no sabe qué? — Lord vulturo preguntó, en un tono irritado.

— Lord cullen no sabe lo que pasó con Bree, verdad ?

— Yo nunca dije eso.

A pesar de la negativa, Isabella insistió:

— Cuándo pretendes contarle quien soy en verdad? Antes o después del casamiento?

Esa vez, su tío prefirió no responder.

— Si él es un hombre experto no deberías intentar engañarlo — ella prosiguió — decidida a dejar claro su punto de vista — Si él tiene amigos en la corte, va a saber sobre Bree en breve y eso no sería nada bueno para vos . Mas allá de eso, no permitiré tal cosa. No pretendo casarme bases falsas.

— Prefieres volver al convento?

— No. — Isabella recordaba muy bien de lo que había pasado allá: un infierno de hambre, castigos y frío que quería borrar de su memoria. — Pero no quiero comenzar una nueva vida con una mentira — insistió — No hay Nada de malo en aclarar las cosas. Con certeza, él verá que vos estás intentando mantener tu palabra en el acuerdo. O él tenía una preferencia por Bree. No lo creo, pues si él la hubiese conocido, no estarías ahora intentando engañarlo…

— Todo lo que Lord Cullen quiere es que su novia sea virgen.

— Bien, en cuanto a eso soy mas que adecuada. Ni siquiera hablé con un hombre desde que entré en aquel convento. Por lo tanto, tío, no veo razón para mentir. Mas allá de eso, Bree no se casó con un hombre influyente, a pesar de ser galés?

— Es de una familia galesa con sangre normanda — Lord Vulturi explicó. — Yo no pretendo hacerte pasar por tu prima. El hecho es que… Bien no veo motivo para contarle a Lord Cullen la verdad. Después de todo , una mujer Vulturies una mujer Vulturi.

— Pero no soy Bree. Para comenzar soy mayor que ella.

— Confía en mí, Isabella. — Una vez mas, las palabras de su tío eran frías y no muy claras.

La duda, sin embargo , permanecía en la mente de Isabella. Y si Lord Cullen no la quisiese? Y la mandase de vuelta ?

— Yo no hablaría con él como vos hablas conmigo. — dijo Lord Vulturi, después de haber pensado mucho. — Puedo asegurar que es a un hombre con la reputación que él tiene, no le va a gustar eso.

— Prometo ser una novia humilde y delicada, tío. — Estaba determinada a hacer cualquier cosa para no volver al convento. — La reverenda madre hizo lo que pudo para convertirme en la mas humilde de las siervas de Dios.

— Pero no creo que ella haya tenido mucho éxito en tal empresa.

— Ella me enseñó a parecer humilde y dedicada cuando es necesario — Isabella esclareció.

— Entiendo. Bien, a mi me gustaría que vos actuases de ese modo conmigo, entonces !

Ella sonrió sinceramente.

— He sido auténtica con vos, tío. Eso no es mejor?

— No.

La respuesta irritada la hería, pero ella había aprendido también a ocultar sus sentimientos en aquel convento. Dejó que algunos minutos pasasen para preguntar:

— Qué edad tiene Lord Cullen?

— No te interesa.

— Pero , si él no es joven tal vez, me interese saber si podré ser su viuda algún día, Una viuda muy rica, dueña de una fortuna inmensa…

Isabella había acertado en el argumento.

— Creo que el debe tener unos treinta y algo — su tío respondió, con expresión calculadora . — Pero creo que podrá tener un hijo que herede su fortuna antes que él muera.

— Espero tener muchos hijos e hijas, tío. El ya tiene otros hijos?

— No. -

— Pero, ya estuvo casado antes?

Lord Vulturi carraspeó , irritado.

— Basta de preguntas! — determinó volviendo los ojos hacia el cielo gris. — Creo que va a llover y es mejor que nos apresuremos! — Llamó, entonces, al líder de sus hombres, que iba al frente del grupo, y luego trotaron en dirección al Castillo Donallow.

Edward mansen, Lord Cullen, acariciaba la cabeza de su perro favorito, sentado en la enorme silla del hall, como un rey en su trono. A su alrededor, los criados esperaban, también, ansiosos y tensos, mirando, de vez en cuando a su señor. Ninguno se atrevía a hablar, por miedo de recibir la mirada severa de Lord Cullen.

Nadie allí quería ser notado por él. Afuera, la lluvia caía fuerte, golpeando contra las murallas de piedra del castillo, lo suficientemente intensa para ser oída sobre el crepitar de las llamas en la enorme chimenea.

La fiesta de casamiento estaba atrasada. Vulturi y su sobrina, novia del Lord Cullen, deberían haber llegado hacia horas. Edward se impacientaba. Imaginaba lo que podría haberlos detenido. Venía recibiendo mensajeros de Vulturi hacia días, siempre disculpándose por el atraso.

Si el hombre y su sobrina no llegasen aquel día, sería el fin. No era un pez para ser mantenido en un anzuelo de esa manera . Precisaba, eso si, del dinero que la dote de la muchacha le aseguraba , pero podría encontrar otra novia ahora que había decidido casarse nuevamente. En Cuanto a las características de la mujer en cuestión, esas eran mucho menos importantes que el dinero que la acompañaría.

EN los últimos días, Edward venía intentando mantener su castillo sólo con a las rentas de sus propiedades, pero Donallow era una construcción muy antigua y precisaba reparaciones. Prefería casarse a ver su hogar en ruinas a su alrededor.

Necesitaba también una alianza a través de ese matrimonio, con recelo de que su enemigo obtuviese mayor apoyo que él en la corte y también aumentase el poder del vizconde de biers, señor de toda la región. Vulturi y sus amigos podían fortalecer tal apoyo.

Un grito sonó, venía de afuera del castillo, y todos los criados se volvieron hacia su amo, pero él no se movió. Ya que lo habían mantenido esperando, permanecería aguardando allí. No saldría bajo la lluvia para dar la bienvenida a los recién llegados.

Las puertas de la enorme sala se abrieron y , macarty, comandante de la guardia, marchó dentro de la gran sala , parándose delante de su señor. Innumerables gotas caían de su armadura .

— Lord Vulturi y su comitiva llegaron, señor! — Anunció, con una postura al mismo tiempo severa y humilde.

edward, aún así, no se movió. Quería que entendiesen que estaba irritado. Muy irritado.

macarty, que había comenzado su carrera militar allí, conocía a su amo lo suficiente para saber que no habría ningún comentario por parte de Lord Cullen. Y , con su eficiencia de militar, bajó la cabeza brevemente y , girando sobre sus talones, salió.

Minutos después, las puertas se abrieron nuevamente y la figura familiar de Lord Vulturi surgió apresurada. Detrás de él, también muy mojada, venía una mujer. La novia, con certeza.

Edward continuaba mirando inexpresivo , mientras los recién llegados se aproximaba, se inclinó levemente , los ojos negros fijos en el perro, Cadmus.

Quiera perdonar la demora, señor, pero el tiempo ha sido terrible, además hemos tenido problemas con uno de los caballos — Vulturi se disculpó.

— Apenas puedo expresar mi alegría por haber llegado seguros.

Edward sólo inclinó la cabeza en respuesta.

— Permítame presentarle a mi sobrina, señor — vulturi prosiguió aliviado. Se volvió ,entonces, e indicó a la muchacha que lo acompañaba. -

Isabella dio algunos pasos al frente, empujando el gorro que le cubría la cabeza y que también estaba había dicho que su sobrina era de una belleza fascinante , lo que había hecho que Edward tuviera sus dudas. Había imaginado que era una exageración , o, hasta, una mentira, que había creado para aumentar el valor de la novia. Pero, para su sorpresa, el hombre había dicho la verdad.

El rostro suave estaba enmarcado por una especie de toca, pero eso parecía servir para realzar sus rasgos suaves. Los ojos, grandes y castaños, estaban enmarcados por pestañas espesas y curvas, y brillaban. La nariz pequeña era perfecto, muy diferente de la de su tío, y su rostro parecía ser suave y blanca como el alabastro . En Cuanto a los labios, rosados y carnosos, parecían invitar a un beso…

Una sensación ya muy olvidada se despertó en Edward mientras la observaba. Algo fuerte, un deseo diferente, intenso, extraño… La sangre pareció circular mas rápido en sus venas, recordándole la soledad absoluta en que estaba viviendo.

Buscó apartar tales sensaciones, imponiéndose la necesidad de no sentirlas. Una vez, en el pasado, se había dejado llevar por sensaciones muy parecidas y había jurado nunca mas tenerlas. La muchacha estaba parada junto a su tío.

— Soy Isabella Vulturi — anunció, en voz suave.

EDward frunció el ceño de inmediato. La mujer que había estado esperando debía llamarse Bree Vulturi…

— Señor — intervino el tío de la novia, después de lanzar una mirada severa a la muchacha— está es mi otra sobrina. Siento decirlo, pero …Bree probó no ser digna de Vuestra Señoría y de la honra de ser su esposa. Isabella es una excelente doncella, y , está claro, que su dote será la misma.

Fuese lo que fuese que estaba pasando,Edward concluyó, no precisaban de una audiencia. Podían discutir el asunto con mayor privacidad. Hizo un gesto para que Cadmus permaneciese donde estaba y miró a Lord Vulturi con insistencia, quien lo siguió a la torre que llevaba a su solar.

— Espera aquí — Vulturi recomendó a Isabella. — Voy a resolver este asunto.

— No, tío — ella rebatió, haciéndolo abrir los ojos ante tanta audacia. — Este asunto me involucra ,entonces, debo formar parte de la conversación. No soy un mueble , o un pedazo de tierra.

—Isabella… — el la reprendió en voz baja.

Edward, parado a algunos pasos de distancia levantó las cejas. Lord Vulturi, percibiendo la impaciencia, se apresuró a seguirlo, con su sobrina pegada a sus talones.

Una mujer osada, pensaba Edward mientras caminaba. Eso sería bueno o malo ? Tania no fue osada, por lo menos, no hasta la última noche de su vida…

— Él es mudo? — Isabella preguntó a su tío.

Los labios deEdward esbozaron una sonrisa.

Al llegar a la puerta del solar, se detuvo, dio paso a Lord Vulturi y, cuando Isabella iba a pasar, respondió en un tono áspero y bajo que era lo que restaba de lo que fue algún día una bella voz:

No. No soy mudo

PORQUE NO LE GUSTARA HABLAR TEORIAS….. NOS VEMOS EN EL PROXIMO

SABI