Capitulo 9. El día después. (Rachel)

Cambiar el humo del tabaco y la música a volúmenes desorbitados por el aire limpio y la tranquilidad de un parque, había sido una gran idea para la salud de sus pulmones y oídos, no tanto para la mental.

Habían caminado un par de calles y de pronto la morena estaba corriendo hacia los columpios de aquel pequeño parque ¿infantil? Seguro, pero a ella le parecía totalmente dulce que conservara esa parte de niña. Quinn la siguió acomodándose a su lado, en otro de los columpios y habían caído en un profundo silencio, por suerte no uno incomodo, ambas intentaban encontrar las palabras exactas para empezar la conversación, algo a lo que no estaban acostumbradas, al menos no entre ellas.

A los dieciséis años su relación estaba basado en ataques, solo verbales eso sí, y ahora, realmente a solas desde que se produjo su reencuentro ninguna sabia muy bien que decir. Para alivio de la rubia, Rachel parece haber encontrado las palabras, dejándole a ella hacer una de las cosas que mejor se le da, escuchar.

Cuando era pequeña podía pasar horas columpiándome en el parque, especialmente si mis padres venían juntos, los pobres se turnaba para empujar, mientras uno lo hacia, el otro descansaba – recuerda sonriendo

¿Siempre iban los dos contigo?

Lo intentaban, por muy cansados que estuvieran, íbamos unos minutos aunque ya no hubiera mas niños en el parque, a mi me daba igual

Que suerte – comenta con cierta tristeza que rápidamente nota la morena

¿Tus padres no te llevaban al parque?

Era un milagro si por mis cumpleaños los tenia a los dos juntos y sobrios… creo que una vez si fuimos, estaba cerca de casa y yo acaba de ganar un recital infantil de piano, así que como premio fuimos a tomar un helado, estaban contentos de poder presumir frente a sus amigos… junto a la heladería había unos columpios y toboganes, también una pequeña parcela de arena para hacer castillos y esas cosas – le explica mirándola mientras Rachel sonríe y asiente – en un despiste me fui hacia la arena, ni siquiera llegue a entrar pero me manche un poco y mi madre puso el grito en el cielo nada mas verme, por lo visto teníamos que ir a casa de unos amigos o clientes, no sé, al final llamaron para decir que me había puesto enferma…

¿Solo por que te manchaste un poco?

Si – afirma a la vez que asiente – y no solo eso, estuve castigada como dos semanas, nada de salir, ni dibujos animados, ni siquiera podía jugar dentro de casa… aprovecharía mejor el tiempo con más clases de piano, esa fue la gran idea de mi padre – concluye con ironía

Lo siento – por alguna razón Rachel sentía que debía disculparse, ella había empezado a hablarle de columpios, parques y una familia feliz, y solo había conseguido hacerle recordar que la suya era una mierda, porque eso es lo que piensa de sus padres, solo los había visto una o dos veces pero no le caían muy bien de todos modos

Por supuesto, no volví a ir a ningún parque hasta que no fui lo suficientemente mayor para ir sola – añade bajo la atenta mirada de la cantante, Quinn no le había contado esto a nadie mas, ni siquiera a Santana o Britt, ellas se habían podido dar cuentas de cosas así cada vez que iban a casa de la rubia pero este episodio en particular no lo conocían, y por alguna extraña razón le había resultado extremadamente fácil contárselo a Rachel, el alcohol en su cuerpo podía haberle ayudado también a abrirse de esa manera

El silencio volvía a ser el protagonista pero esta vez se miraban una a la otra y no al frente como al principio de llegar ahí. Antes de pensar si quiera en lo que estaba haciendo su mano ya acariciaba la mejilla de la morena, estaba helada pero rápidamente el calor empieza a hacer acto de presencia en ambas, se sentía tan bien y estaban tan cerca que en lo único que podía pensar era el pequeño espacio que tenia que recorrer para alcanzar lo que tanto había deseado.

¿Había sido ella o Quinn? ¿O las dos? No lo tenía muy claro y daba igual porque la estaba besando y era increíble, suave y cálido, y respondían de forma tan natural a los movimientos de la otra que pareciera que lo llevaban haciendo toda la vida. Pero no era suficiente, quería mas y por lo visto la rubia también, o eso le indicaba la forma en que rozaba sus labios con la punta de su lengua consiguiendo abrirse paso casi inmediatamente, para asi encontrar a su gemela con las mismas ganas de probar y explorar que ella.

¡Maldita sea! Tenían que separarse, eso o morir por falta de aire y ninguna estaba dispuesta a morir después de pobrar los labios de la otra, al contrario, las dos querían repetir y para ello necesitaban estar vivas. La mano de Quinn seguía en el rostro de la morena y una de las manos había ido a parar a la cadera de la rubia manteniendola lo mas cerca posible, con la frente de una apoyada en la de la otra y los ojos cerrados, temían abrirlos y que todo acabara.

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Vale, había besado a Quinn o Quinn a ella, no sabia como había pasado exactamente pero ¿y ahora? ¿Qué se supone que debería hacer? ¿Llamarla? ¿Esperar que ella llame? Tantas preguntas y ni una sola respuesta, lo que tampoco le preocupaba demasiado, ¡Había besado a Quinn! Y ¡Había sido fabuloso! Delicado, profundo, con un toque de romanticismo y sobre todo lleno de deseo. Lo había imagina infinidad de veces pero nada se acercaba a la realidad, ni el momento, ni las sensación, nada. Otra de las preguntas que rondaba su mente era ¿de donde había sacado el valor para hacerlo?

La historia de la animadora le había conmovido y después ella la estaba acariciando, era tan suave y estaba tan cerca… se había inclinado ligeramente hacia ella y la rubia también tenia que haberlo hecho, no lo recordaba del todo, pero de no ser así no habría sido posible que sus labios llegaran a tocarse, y luego… luego todo había sido tan habitual, como si ya lo hubieran hecho antes, la mano de Quinn en su cuello, la suya bajando por el costado de la rubia y quedándose en su cadera…. Simplemente perfecto.

Había bebido, si, pero eso solo había influido a la hora de desinhibirse, no se arrepentía ni por un segundo de lo que había pasado y lo recordaba todo, así que no iba borracha. Juraría que Quinn tampoco lo estaba ¡mierda! ¿y si lo estaba? ¿y si ahora no recuerda nada? O peor aun ¿y si se arrepiente? A lo mejor la rubia solo se había dejado llevar a consecuencia del alcohol y todo era un error para ella, es decir, es Quinn Fabray, reina del baile, jefa de animadoras y supuestamente con unas fuertes creencias religiosas debidas al ambiente familiar en que creció, con unos padres mas preocupados por su imagen y el que dirán que por su propia hija y su felicidad, ni siquiera siendo una niña. Los odiaba, odiaba a los padres de la rubia, posiblemente esa no era la palabra exacta pero era la única que le venia a la mente al pensar en la infancia que tuvo que pasar Quinn.

Ella en cambio fue una niña muy feliz, las burlas por tener dos padres no habían faltado, pero hay estaban ellos para cuidarla y quererla todo lo que hiciera falta y más. ¿Si le hubiera gustado tener una madre? A veces, no lo niega, pero no cambiaria a ninguno de sus padres por nada ni nadie. Ellos habían estado ahí para jugar con ella cuando ningún niño quería hacerlo, para hacerla reír vestidos de payaso para sus cumpleaños, para castigarlo cuando desobedecía y premiarla cuando cumplía con sus tareas.

Si tuviera que ponerles nota a sus padres, les pondría un nueve y no porque no merecieran el diez, dios sabe que si, pero nadie es perfecto. Tenía que llamarlos y agradecerles por haber estado y estar ahí siempre para ella.


Descargo de Responsabilidad: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.

Y hasta aqui llega este nuevo capitulo xD como ven algo paso en la fiesta y Rachel encantada pero ¿y la rubia?¿estara arrepentida Quinn?¿Y ahora que?

Es genial que sigan dejan sus comentarios, MUCHAS GRACIAS... espero que este capitulo os guste y comenteis !

Saludossss.