Ni laistoria ni los personajes me pertenece

Capítulo 6

Isabella no quería creer en lo que acababa de oír.

— Cómo? — preguntó, mas avergonzada que nunca.

— Él la mató, señora. EN este cuarto.

— Pero, … por qué?

— Lord cullen dijo que ella intentó matarlo. — sue cambió el bulto de sabanas a su otro brazo . — Lo que oí decir es que ella le puso algo en el vino y , cuando él se durmió pasó una tira alrededor de su cuello e intentó estrangularlo. Lord cullen la empujó y la hizo caer. Ella se golpeó la cabeza en el suelo y murió en seguida.

— Es por eso que Edward tiene la cicatriz en el cuello… — Isabella pensó en voz alta. — Por eso es que su voz es así… — Y, volviéndose a sue, indagó: — No cree en la explicación que él dio?

— El patrón es muy bravo.

— Él fue llevado ante la justicia por el crimen de asesinato?

— No.

—Entonces, lo que él dijo a respeto al crimen deben ser considerado como verdadero.

— Lord cullen es un noble.

— Aún así, hay castigo para un noble que haya matado a su propia esposa. Él la había agredido antes?

— Jamás vi marcas en su cuerpo, señora.

Lo que no significa que no hubiese marcas por debajo de su ropa, se imaginó Isabella . O que él no fuese cruel con su esposa de otra manera…

— Él acostumbraba a ser agresivo con ella? — insistió.

— No, que yo haya oído o visto.

— Bien, mi marido tiene la cicatriz y su voz dañada para probar que fue atacado — consideró.

sue bajó la cabeza y no dijo nada.

— Por qué ella quiso matarlo? — Isabella no conseguía controlar su curiosidad.

— No lo sé, señora.

— sue, si no cree en las explicaciones de mi marido, y noto que no lo hace, debe haber alguna razón para pensar que él quería matarla.

— Tal vez… tal vez sospechase de su fidelidad…

Isabella pensó por unos instantes.

— Y con quien cree que ella lo engañaría?

sue se encogió de hombros.

— Nadie de quien sospechar ?

— No, mi lady.

Isabella pensaba con rapidez. Si hubiese la menor sospecha de que su marido no había tenido un buen motivo para matar a ex esposa, habría rumores en el castillo.

— Señora, puedo retirarme y llevar estas sabanas para abajo? — sue parecía un poco incómoda.

— Si, gracias sue. — Una vez mas las palabras sabias de lady marie eran sopladas en su oído, diciéndole que no creyera en las conversaciones de los criados. — Mi tío ya tomó el desayuno ?

— Él y sus hombres partieron a la madrugada , señora, como Lord cullen les ordenó.

— Él ya partió?

— Así que Lord cullen recibió la dote y lo despachó . Y su tío estaba tan mal todavía a causa del exceso de vino que apenas podía mantenerse sentado en la silla de montar .

— Pero Lord cullen estaba aquí cuando desperté…

— Él volvió, señora.

— No oí nada…

— Debía estar durmiendo profundamente…

— Debe haber sido así.

— No tiene un vestido mas abrigado, señora?

— No. Pero hay una chimenea en el hall, verdad ?

— Si, es una muy buena! Lord cullen es muy especial en cuanto a eso .

— Entonces iré allá y estaré caliente . Y, cuando termine con el lavado de la ropa, podría volver y mostrarme mi nuevo hogar?

— Como quiera, señora.

— Allá, mi Lord ! Lo Ve? — dijo ben, apuntando al puente. — Está pudriéndose. El puente puede caerse con la llegada de la primavera.

edward se inclinó para poder ver mejor, tomando el borde de su túnica para que no arrastrase en el terreno barroso. Tenía el dinero para pagar las reparaciones, gracias a la dote de Isabella . Realmente Había sido suerte vulturi no había notado cuanto necesitaba el dinero… o él habría diminuido el valor de la dote . Ahora, sin embargo , podía mandar a arreglar el puente y otros lugares de su propiedad.

Podría haber exigido una dote todavía mayor, pensó, pero temió quevulturi desistiese del acuerdo y llevase a Isabella de vuelta al convento. Y ella estaba tan desesperada por no volver… Tendría que haber tenido un corazón de hierro para no ceder a las súplicas que ella le había hecho.

Si tuviese un corazón de hierro, podría haberla ignorado esa mañana y no haberse quedado allí, observándola mientras dormía, como un tonto sentimental .

Podía todavía acordarse de la suavidad de aquella visión, los cabellos esparcidos por la almohada, uno de los brazos extendido sobre un lado de la cama, como si lo estuviese abrazando en caso que él todavía estuviese allí… -

Se acordó de la cicatriz hecha por el perro en el hombro de ella y de las otras marcas finas y largas en su espalda . Qué tipo de monja haría hecho eso ? El tipo de monja que a él gustaría encontrar para hacerla arrepentirse por el resto de su vida…

Se Enderezó e indagó:

— Cuántos puentes están en este estado?

— Diez, mi señor — ben respondió, caminando de vuelta al terreno mas firme. Era un hombre bajo, achaparrado; de movimientos bruscos aunque fuese un soldado, también era un gran conocedor de estructuras de madera y de piedra. — Todos precisan ser reparados este verano y creo que el mejor momento para eso sería en agosto cuando las aguas están bajas. Pero, creo que los puentes aguantarán todavía algunas semanas, señor.

— Perfecto.

edward levantó los ojos hacia el cielo, era casi mediodía. Debía volver a la casa. Casa… Por la primera vez en quince años, realmente sentía que tenía un hogar a donde volver. Cascos de caballo en el camino le llamaron la atención. Mike newton se aproximaba, seguido de algunos de sus hombres. Edward sacó la espada de inmediato y se dirigió al medio del camino: esperando a su vecino y antiguo amigo, que se transformara en su mas detestado enemigo . Mike hizo una señal a sus hombres para que se detuviesen .

— Edward , que sorpresa! — exclamó, desde en cima de su nervioso garañón que montaba.

Lord cullen lo miró con seriedad. Como siempre, Mike estaba vestido de manera extravagante, esta vez de verde y dorado, ya que era tan vanidoso como tanya había sido. También era tan atractivo como ella, con el cuerpo delgado y los cabellos claros enmarcándole el rostro de rasgos finos.

— Imaginé que el novio se iba a quedar en su casa, por lo menos hoy! — Había una sonrisa jocosa en sus labios.

Entonces , él había oído hablar del casamiento…

— Fue exactamente .por eso que vine hasta tus tierras — Mike proseguía — para desearte felicidades.

— Con veinte soldados?

— Una guardia personal apropiada, nada mas .Todos sabemos que vivimos tiempos peligrosos y que ciertas precauciones deben ser tomadas… Vos mismo, estás con diez de tus hombres y te encuentras en tus propias tierras!

Edward jamas explicaría que aquellos eran pedreros y carpinteros que lo acompañaban en la verificación de los puentes y los caminos. En verdad, no tenía la menor intención de explicar cosa alguna a Mike newton

— Ciertamente vas a ser un caballero, me invitarás a conocer a tu esposa? — insistió él, siempre sonriendo!

Edward preferiría mandarlo al infierno con sus veinte soldados, pero eso sería hacer el primer movimiento de hostilidad y jamas actuaría así.

— Por favor — asintió, volviéndose a su caballo. Miró a ben y ordenó: — Vos y cuatro mas , cabalguen detrás de los hombres de mike.

— Si, mi Lord ! — obedeció el soldado, comprendiendo la mirada de su amo: — No le gustaría que ninguno de ellos se perdiese, verdad ?

Edward apenas asintió y , con un gesto, puso a sus hombres en movimiento de vuelta al castillo.

— Todavía hay mas despensas? — Isabella preguntó a la criada.

— No, mi lady — respondió Rual.

El castillo, por lo que podía entender, era enorme y apenas conseguía recordar todo lo que había visto. Mucho menos conseguir recordar los nombres de todas las personas que le habían sido presentadas en su visita a su nuevo hogar. Repasaba, sin embargo , aquellos que habían quedado grabados, por algún motivo en su memoria: como Hale, el sargento de armas y segundo en comando en la guarnición del castillo. Él era un hombre fuerte, de hombros anchos y facciones rudas que, sin embargo , le había sonreído con bondad.

Le Había gustado ver las aves que Lord cullen poseía, todos muy fuertes y bellos, animales de caza en su mayoría. El cuidador, un hombre tímido y callado, apenas la observaba, sin sonreír.

Tia, en la cocina, y sus ayudantes, habían sido muy amables. Era extraño, pero Isabella notaba que, en Donallow, todos hacían sus tareas con presteza y con alegría al mismo tiempo.

La única persona que parecía no encajar en ese perfil era Alice , la mujer que cuidaba da lavandería, Era delgada y tensa, de ojos asustados y dedos largos y finos. Ella le había parecido demasiado nerviosa y Isabella había intentado hacerla sentir cómoda , imaginando que su presencia era el motivo para que ella estuviese tan tensa. Pero no tuvo éxito , y acabó sintiéndose aliviada al dejar la lavandería.

La mañana había sido muy ocupada para ella y sus pies le dolían tanto que por lo que había caminado por el castillo. Sólo Quería sentarse un poco y esperar el almuerzo. Donallow era tan grande, y populoso, que se sentía, definitivamente, postrada.

Conforme caminaba al lado de sue, rumbo al hall principal del castillo, notó el carro de un vendedor ambulante próximo a la entrada.. Un hombre estaba al lado de el , hablando con los soldados. En el asiento estaba una mujer muy delgada que sostenía un bebé.

Sonriendo, Isabella se aproximó, mientras que el hombre y la mujer parecían estar muy asustados.

La mujer, como podía notar, tenía una apariencia muy debilitada y Isabella le sonrió de nuevo, para tranquilizarla.

— Puedo sostenerlo? — pidió, haciendo un leve gesto en dirección a la criatura. — Es niño o niña?

— Niño, señora — respondió la mujer, de modo tímido.

— Ella es lady cullen — uno de los guardas informó.

— Haga que ella…

Isabella lo silenció con una mirada mas firme.

— Adoro los bebés — explicó — Pero , si prefiere continuar sosteniéndolo, yo la entiendo.

— Señora! — avisó sue, pareciendo afligida. — A Lord cullen no le gustan los vendedores ambulantes!

El hombre que estaba al lado del carro le lanzó una mirada enojada. Sus ropa humildes no mejoraban su apariencia demacrada y las cosas que traía en el carro eran, en su mayoría, elementos sin mayor utilidad.

Pero no era el hombre ni las cosas que vendía lo que interesaban a Isabella.

— Yo no dije que quiera comprar algo— respondió ella. — Por favor, puedo sostener o bebé?

— Se no va a comprar nada, es mejor no quedarnos - respondió el vendedor, malhumorado.

Isabella y la mujer lo miraron, después se miraron la una a la otra y sonrieron, mientras la madre le pasaba el bebé con cuidado para que ella lo tuviese un poquito.

— Oh, qué lindo! — exclamó, viendo la carita colorada que aparecía por entre las mantas .

La criatura, sin embargo , comenzó a llorar y su madre se mordió el labio.

— No me importa el llanto — Isabella le aseguró . Pasó a acunarlo intentando hacer que se calmase.

De repente; el bebé paró de llorar, y pasó a mirar a todos con curiosidad. La madre sonrió mientras el vendedor, contrariado, ponía una cara neutra.

— Ya que no tengo dinero, nada puedo comprar, pero esa no es razón para que no se queden por una noche e comer con los criados en la cocina.— Isabella ofreció. — Mi marido tiene una mesa muy generosa. Por favor, digan que se van a quedar y déjenme tener por mas tiempo al pequeño…

— Erick — aclaró la madre suavemente . Después se volvió hacia su marido y le pidió: — Por favor, vamos a quedarnos sólo por esta noche…

— Señora — llamó sue, todavía mas tensa. — Creo que Lord cullen no va a estar de acuerdo con esto. Él creerá que los está animando a …

Isabella miró con atención a la criatura y después a su madre visiblemente abatida.

— Deja que yo me preocupe de mi marido, sue — dijo –mientras tanto ellos pueden permanecer aquí.

— Bien, muy pronto va a saber lo que él piensa al respeto — sue murmuró, apuntando con un gesto de cabeza a los portones del castillo.

Lord cullen llegaba con sus hombres y , Isabella lo halló increíblemente imponente y elegante montado en su bello caballo negro. Notó que había otro hombre que montaba un buen animal, detrás de su marido.

El extraño había tenía vestimentas alegres, verde y doradas, y traía una gran capa de terciopelo verde sobre los hombros.

Entre los hombres de Lordcullen, había otros que no reconocía que hubieran estado en su casamiento. Debían estar acompañando al extraño, se imaginó, quien paseaba los ojos mirando detalladamente alrededor suyo.

Isabella sintió, de inmediato, que aquella mirada no era buena. Aquel hombre no era un amigo. Y había algo mas en la manera en que observaba todos los puntos de Donallow.

Ella reconocía aquel brillo en la mirada de él. Envidia! Había visto tal mirada millares de veces en el convento entre las muchachas que competían por los favores de la reverenda madre.

Isabella , sin embargo , jamas había tenido la oportunidad de sentir tal cosa, ya que sabía que no debería esperar nada de la reverenda . Pero supo observar y notar…

Y la mirada que su marido lanzó al extraño le confirmó sus sospechas de que no eran amigos. El extraño , a pesar, de las sonrisas y palabras que distribuía y que ella no entendía debido al barullo general, le era posible notar que estaba tenso. Como preparándose para una batalla.

Fue entonces que Lord cullen la vio y un escalofrío de alarma pasó por su espina dorsal. Se enojaría él al saber que ella había ofrecido hospedaje al vendedor y a su familia? Pero, él no parecía irritado, no había nada en su expresión.

Los ojos de Edward se cerraron un poco mas, conforme le hacía señas para que se aproximase. Isabella devolvió el bebé a la madre y le susurró:

— Quedense a menos que les sea dicho lo contrario.

Al llegar mas cerca de su marido, Isabella notó la mirada del extraño y en él, la expresión de sorpresa fue lo que mas le llamó la atención.

Se Imaginó que sus cabellos debían estar despeinados, ya que se había sacado la toca cuando había estado en la lavandería, donde el aire era caliente debido a la ropa que estaba siendo hervidas . Su nariz debía estar roja porque transpiraba demasiado por la humedad de la lavandería le había dejado su ropa pegada al cuerpo.

Si el extraño fuese un amigo, eso no tendría importancia, pero él no era… Lord cullen era un hombre orgulloso y , ciertamente, no le gustaría ver fea a su esposa o que pareciera muy mas una criada que la dueña del castillo.

Se sintió enrojecer por estar avergonzando a su marido.

— Isabella , este es sir Mike newton — dijo Lord cullen cuando ella los alcanzó. — Mike , mi esposa, Isabella.

Ella hizo una reverencia.

— Encantada, señor.

— Soy yo quien está encantado, señora! — dijo el noble, sonriendo e curvándose en exageradamente. — No pude descansar hasta conocer a la joven y bella esposa de Edward

— Es usted casado, señor?

La pregunta lo tomó de sorpresa, lo que le agradó a Isabella .

— No, señora. Siento no haber tenido tal suerte todavía.

— Entiendo… — Isabella murmuró, en un tono que dejaba claro que ella entendía el motivo. Este no es muy agradable, concluyó ella.

Entonces pasó la mano por el brazo de su marido, pidiéndole a Dios que él así lo permitiese y que no se apartase.

— Va a quedarse a comer con nosotros , supongo…

Isabella sintió los músculos de su marido mas tensos. Habría ido demasiado lejos en sus atribuciones ?

— Comer? Bien , sería muy agradable. Hace muchos años que no soy invitado a compartir una comida en Donallow.

— Tal vez porque los hombres se ponen muy … irritables cuando no tienen compañía femenina — Isabella intentó explicar, pasando la otra mano por el brazo fuerte de Lord cullen y mirándolo con verdadera adoración. Podía no ser bonita, pensó, pero daría a aquel impertinente y vanidoso visitante un motivo para creer que su marido no debía ser compadecido.

Y notó, que los ojos de Edward la miraban fijamente con un cierto aire de… interés , tal vez, hasta de diversión…

— Oh, creo que no sea necesario temer tal cosa en este castillo, señora — respondió Mike . — Él nunca estuvo sin compañía femenina…

Se estuviese enamorada de su marido, aquellas palabras habrían sido muy dolorosas, se imaginó. Y de hecho, la habían herido aún habiéndole asegurado a Lord cullen que él podría tomar una amante… No podía entonces, pensar en reclamar por lo que él había hecho antes de conocerla. Se volvió a Mike con una sonrisa en los labios y respondió:

— Siendo un hombre tan viril mi marido, no podía esperar otra cosa .

— cullen tienes suerte de haber encontrado una esposa tan … comprensiva.

— Soy yo quien tuvo suerte, mi Lord — Isabella corrigió — Y estoy muy feliz. He sido bendecida , en verdad — Y lanzó otro mirada de adoración hacia Lord cullen

— Oí decir, señora, que vino de un convento…

— Es así. — Ella continuaba acariciando el brazo de su marido. — Y si hubiera sabido lo que me estaba perdiendo, me haría fugado de allá hace años. Pero , si hubiese hecho eso, no estaría casada con mi Lord , por lo tanto creo que fue mejor haber permanecido en el convento hasta que mi tío me fue a buscar para traerme hasta aquí. No le parece?