Capítulo 7
Allí, de pie en el patio del castillo, con Isabella a su lado, acariciándole el brazo de aquella forma, delante de todos, y abiertamente desafiando a Mike con sus palabras inteligentes, Edward se preguntó hasta que punto debería dejar que aquella conversación prosiguiese.
Pero, para su propia sorpresa, le estaba gustando esa extraña situación. Estaba particularmente interesado en la consternación que veía en el rostro de Mike. Él siempre había sido muy seguro de sí mismo y tenía una lengua afilada.
Por otro lado , quien podría imaginar que Isabella , que había estado aislada del mundo por tanto tiempo, se mostraría a la altura de él, un enemigo tan experto y sofisticado?
Y quien podría imaginarse que él, Lord cullen, no hallaría una demostración pública de afecto algo desconcertante, sino , por el contrario, altamente excitante?
— No sabía que era tan feliz — Mike comentó, todavía avergonzado.
Isabella rió una vez mas.
— Me parece que los rumores vuelan mas rápido que los halcones de por aquí, mi Lord — observó. –Ya que sabe tanto sobre nuestro casamiento que fue celebrado anoche… Pero, mas allá de eso, creo que no debe dar tanto crédito a los rumores. Yo misma puedo asegurarle que después de tantos años en el convento, no acostumbro a dar oídos a las habladurías.
— Pero … donde hay humo … — Mike parecía estar defendiéndose como si estuviera en una batalla y eso le daba un placer increíble a Raymond.
— Tal vez ese dicho se aplique a ciertas situaciones — Isabella continuaba, sin la menor interferencia de su marido — que no son frecuentes . Mas allá de eso, mi marido sabe muy bien como hacerme feliz, en especial después de la noche de ayer , no es verdad, mi Lord ? — Y sonrió, bajando los ojos, como si estuviese absolutamente avergonzada y deleitada al mismo tiempo.
La implicación de sus palabras era obvia: que su noche de bodas había sido maravillosa.
Edward continuaba quieto. Ella era increíble. Quien podría imaginar lo que diría inmediatamente después ? Entonces levantando el rostro, lo miró . E se dio cuenta, de repente, que Isabella quería su participación en la conversación . No podría anunciar sus sentimientos delante de todos!
Pero, como ella continuaba con aquella mirada indagadora y Mike se movía, pareciendo incómodo en esa situación, sabía que tendría que decir o hacer algo.
Llevó la mano de Isabella a sus labios y la besó con suavidad. Habían sido besos leves, que siguieron hasta la palma, casi hasta la muñeca , y que la había hecho ruborizarse vigorosamente.
Edward lo notó y se sorprendió . Ella se ruborizaba con un simple beso en la palma de la mano… Como se pondría si le besara la … de repente, invadido por una inesperada oleada de deseo, él se enderezó, encarando al otro noble.
— Debe perdonarme, señor — murmuró Isabella volviéndose hacia Mike. — No deberíamos estar aquí, en el patio. Por favor, acompáñenos hasta nuestro salón.
Nuestro salón , pensaba Edward mientras se encaminaban hacia allá, con Mike detrás de ellos . Si alguna mujer fuese digna de compartir aquella casa con él… Y su riqueza, su cama…
También había imaginado que tania sería digna de eso.
Cuando entraron, Isabella le dijo en secreto:
— Perdón, mi Lord , por mi apariencia.
Lord cullen pensó que ella se refería al vestido simple que usaba y que él sólo había notado en aquel momento. Era verdad, no hacía justicia a su belleza. Si se estuviese refiriendo a la falta de esa toca que lucía cuando había llegado , hallaba perfecto que no la estuviese usando y que sus cabellos pudiesen estar sueltos de aquella forma, como si Isabella fuese un ser salvaje, libre…
— Si me disculpan — dijo ella, volviéndose hacia su marido y el invitado — pretendo cambiarme este vestido de entrecasa por algo mas apropiado para recibir visitas.
Y así diciendo, se apresuró a subir las escaleras de la torre. Viéndose a solas con su enemigo, Edward le indicó una silla, con gesto brusco. La extrañeza de la situación comenzaba a retomar su apariencia normal.
Había Jurado, cierta vez, que moriría antes de dejar que Mike entrase en su casa nuevamente. Pero, él estaba allí, y como un invitado de su esposa… Su linda y sorprendente esposa.
Se sentó en una silla enorme, que había pertencido a su padre y Cadmus vino pronto a echarse a sus pies. Hubo algunos momentos de un incómodo silencio, hasta que Mike lo quebró:
-Nada parece haber cambiado. Ni los muebles, ni los tapices… —
No hubo respuesta. Y Mike insistió:
— Ella sabe lo de tania?
— Eso es asunto mío y de mi esposa — fue la respuesta seca.
Los labios del visitante se curvaron en una sonrisa malvada y él se inclinó un poco hacia adelante, haciendo que Edward pensara en una serpiente lista para atacar .
No, ella no sabe… —
Edward sonrió levemente. Parecía obvio que Mike no creía en su negativa muda, pues continuaba sonriendo de aquella manera.
— Bien , tal vez ella no esté feliz y enamorada cuando sepa lo que vos le hiciste a a mi hermana… — comentó.
— Parece estar olvidando lo que tu hermana casi me hizo a mí… — Edward replicó.
— Sean cuales fueren las circunstancias que rodearon a los hechos, ella debe haber tenido un matrimonio miserable para querer matar a su marido. Tal vez cuando tu actual esposa…
Lord cullen se levantó, las manos cerradas en puños. Cadmus también se levantó, gruñendo bajito, amenazador.
— Oh, señores, lo siento mucho — oyó detrás de sí y se volvió para ver a Isabella , que volvía. — Pedí que nos sirviesen vino inmediatamente. Debía haberlo hecho antes de ir a cambiarme de ropa. Por favor, perdónenme por la falta de atención. — Miró a Mike, que amenazaba con levantarse, pero que ahora se sentaba nuevamente.
— Esposo mío , te pido disculpas también.
Edward no sabía como actuar. Isabella creía que se había enojado con ella por no haber pedido e l vino antes? Se preguntaba . La rabia que sentía en ese momento no tenía absolutamente nada que ver con ella. Excepto que no quería que ella supiera sobre tania por los labios de Mike newton
— Pedí a sue que informase a la cocina sobre nuestros invitados y preparase lugares extras para que duerman en el hall — continuó ella.
— No vamos a pasar la noche aquí — mike se apresuró a informar.
Edward asintió, en silencio. Eso sería demasiado ! No extendería su hospitalidad hasta ese punto . Sin embargo , había jurado jamas recibir a newton en su casa y ahora … sería mejor no jurar tanto antes de conocer a su esposa un poco mejor…
— No? Tal vez, en otra oportunidad entonces — aceptó ella.
— En verdad, no quiero abusar de su bondad, señora. — Mike se puso de pie , dispuesto a partir.
— Espero que no haya encontrado algo malo en la manera en como lo hemos recibido…-
No, señora. Para serle franco, la considero una persona muy gentil. Pero su marido sabe que no podré compartir su comida, ni dormir bajo este techo, ya que él mató a mi hermana.
La mano derecha de Edward , respondiendo a un impulso poderoso, fue directo a su espada, mientras sus ojos se volvían , aprensivos, hacia Isabella .
Una extraña expresión pasó por el rostro de ella, suavizándose de a poco.
— Entiendo, mi Lord — dijo ella, muy dulcemente . — La vergüenza de tener una hermana capaz de cometer un asesinato debe ser muy grande.
Edward sintió como si el techo se hubiese venido abajo mientras Mike la observaba, completamente sorprendido, con la boca entreabierta, los ojos desorbitados.
Ella había oído hablar sobre tania? edward se preguntaba si su tío le había contado? Y cuánto él sabría?
Isabella fue hasta Mike , y le palmeó amigablemente el brazo, como haría para consolar a una criatura.
— Debe ser terrible tener una hermana tan mala . Pero , con certeza, mi marido, en su magnanimidad, está dispuesto a colocar un manto de piedad y olvido sobre el pasado. -
Ahora que el shock inicial había pasado, Edward pensaba con mas claridad sobre Mike y la manera con que él vehementemente había reclamado a los cuatro vientos y en especial ante el conde de biers, diciendo que su cuñado era un asesino a sangre fría que había matado a su hermana sin motivo alguno.
Y él podría haber convencido a mucha gente, si no fuese por el testimonio, de todos en Donallow, por la reputación intachable de Edward y las evidencias del crimen de tania : la marca en torno de su cuello y su voz perdida para siempre.
Aquella era la primera vez que Edward veía a alguien diciéndole a newton que él debía avergonzase de su hermana. Podría besar isabella por eso!
Lleno de ira, su enemigo dejó de mirar a Elizabeth para volver los ojos brillantes en su dirección y después darle la espalda y llamar a sus hombres y salir de Donallow lo mas rápido posible.
— Mi Lord, espero no haberlo ofendido demasiado . — Isabella se disculpó, llena de inocencia.
Si ella imaginaba que Edward estaba enojado, no podría estar mas equivocada.
La tomó por las manos, con suavidad, y murmuró:
— Ven.
— Pero… a dónde?
— A Mi solar.
Isabella se dejó llevar en silencio. Cuando llegaron , él cerró la puerta detrás de sí y la miró.
— Siento si lo avergoncé, mi señor — ella volvió a disculparse.
– Cuánto sabes sobre tania? — Lord cullen fue directo al asunto.
— Conversé consue esta mañana. En verdad, casi la forcé a que me cuente. Ella no estaba muy dispuesta a hablar, puedo asegurarle . Pero , como insistí mucho, ella acabó contándome que el señor, accidentalmente, mató a su esposa después de que ella lo había drogado e intentado estrangularlo.
Él asintió.
— Yo no sabía que ese hombre era hermano de ella hasta que él lo dijo en el hall — Isabella continuó explicando. — Percibí que son enemigos, pero no había entendido el motivo hasta entonces. Espero que no halle extraño que haya notado que eran … Bueno, era tan obvio. Por el modo en que los dos actuaban… Él lo odia y lo envidia, mi Lord . Aunque haya matado a su hermana, en legítima defensa, no creo que tal odio se justifique. — isabella lo miraba con expresión arrebatada . — Confieso que tuve algunas dudas en cuanto a lo que lo llevó a matar a su ex - esposa, pues, después de todo, el señor es un guerrero y ella era apenas una mujer…
Lord cullen frunció las cejas antes de interrumpirla:
— "Tuviste" algunas dudas?
— Si, pero Lord newton las hizo desaparecer , ya que me parece claro que él no vacilaría en llevarlo a la justicia del rey en caso que hubiese la menor evidencia para acusarlo de asesinato. Y como tal cosa no pasó, creo que mi Lord señor no tuvo culpa alguna por matarla.
Edward respiró profundamente, era como si le hubiesen sacado un peso enorme de sus hombros .
— No, no la tuve — reiteró.
— Aún así, mi señor, si me permite expresar mi opinión, creo que la envidia de ese hombre es lo que causa el odio que él alimenta hacia usted . Tal sentimiento debe tener raíces muy antiguas.
Edward apenas la miró, imaginando como una jovencita podía adivinar tanto.
— Sos una vidente? — preguntó, casi sin pensar.
— No! Pero pude percibir todo sólo observando la manera en que él miraba Donallow y a usted .
"Y a vos ", Edward agregó, para sí mismo, recordando como Mike la había mirado. Conocía al otro muy bien por haber compartido aventuras amorosas en la juventud, para saber como newton miraba a una mujer que le agradaba.
Un extraño sentimiento lo invadió.
Sería Isabella capaz de traicionarlo también? Tal vez… Mas allá de eso cualquier hombre que la viese la desearía. Cualquiera podría intentar arrebatársela . Una sensación incómoda le pasó por el pecho al pensar tal posibilidad. Podría quedar muy herido por esa mujer… Y había jurado que ninguna otra mujer lo haría, que sería siempre fuerte.
— No quiero que se enoje conmigo, mi Lord — la oyó murmurar.
— Todo lo que precisas hacer es no darme motivos para que eso pase — respondió fríamente .
— Intentaré no hacerlo.
Isabela poseía una voz tan dulce y tan frágil, pensó. La voz de una mujer que quería agradarlo y que había sido rechazada. No había como remediar eso ahora. Podría desearla, hacer el amor de vez en cuando, pero, enamorarse jamas.
La tomó por los hombros y la hizo mirarlo, los grandes y brillantes ojos sorprendidos. Entonces la besó con pasión. Y se descubrió espantado el fervor con que ella correspondió a su beso…
Hacia años que no besaba a alguien de esa manera . No lo había querido ni lo había necesitado . Había sido un idiota por no haberla besado así la noche anterior, por no haber acariciado su cuerpo voluptuoso. Debía haber usado su boca y sus manos para prepararla para recibirlo.
En aquel momento, sus manos se deslizaban con deseo por las curvas de su cuerpo, explorando, buscando, descubriendo…Isabella gimió y eso lo excitó todavía mas. Sin dejar de besarla, pasó la mano por bajo debajo de sus faldas y la levantó, cargándola hasta la mesa. La Soltó lentamente para que se sentase en el borde .
Sólo entonces se apartó para librarse de sus propias ropa. Isabella lo observaba, los ojos brillantes como los de un gato en la oscuridad. Y cuando él la penetró, fue con placer que ella susurró en su oído:
— Oh, mi Lord, por favor…
Edward no conseguía pensar, tal era el estado de excitación en que se encontraba. No Podía saber por qué Isabella lo ponía así, pero , en aquel momento, eso no importaba. Sólo Quería poseerla , sentir ese cuerpo frágil vibrar junto al suyo.
Y , cuando todo a su alrededor dejó de existir, para entregarse por completo al placer, la abrazó con fuerza, no queriendo apartarse mas .
— Supongo que esto significa que estoy perdonada… -— dijo ella, en un murmullo.
— Si — Edward susurró, casi no pudiendo hablar.
— Me siento feliz, señor. Pero … si esta era su idea de castigo… debo confesar que me gustaría ser impertinente mas veces para volver a ser castigada…
Intentando no sonreír, él se apartó, volviendo a vestirse.
— Oh! Mi vestido — gimió ella, mirándose. — Está todo manchado! Oh, no! Yo lo estropeé! — Y pasó a frotar las manos sobre el terciopelo, de un modo que, a los ojos de Edward , era increíblemente excitante.
— No. "Yo" lo estropeé — él corrigió.
— No está enojado por eso también, o lo está?
Él negó con la cabeza. Estropearía un vestido por hora si fuese para hacerlo de aquella manera, se imaginó divertido.
Isabella paró de pasar las manos por el tejido y ; lo miró , con cierto recelo .
— Creo que debo confesar una cosa mas — dijo, sumisa. Estaba tensa, como si esperase, que él la insultase o algo parecido. — Un vendedor ambulante, su esposa y su hijo están en la cocina, comiendosue me dijo que mi Lord no aprueba la presencia de vendedores de ese tipo, pero… yo no compré nada…
— No soy parte del clero — declaró Lord cullen , muy serio. — No hago caridad.
— Mi Señor, creo que ella sólo precisa alimentarse… el bebé no está enfermo ni…
— El bebé que vos estabas sosteniendo?
— Si, mi señor. Es una criatura saludable y …
Él no esperó oír mas. Salió, con pasos pesados del solar y fue directo a la cocina, ignorando las miradas asustadas de los criados. Isabella se apresuraba a su lado, sin conseguir acompañar sus pasos.
Su padre había muerto de una enfermedad traída a Donallow por un vendedor ambulante y él mismo casi había tenido el mismo destino. Y ahora su esposa había dejado que uno de aquellos impresentables entrase en su castillo, con una mujer enferma ! Ella, inclusive, había tenido al hijo de ellos en sus brazos!
Al llegar a la cocina, pasó los ojos alrededor, notando que la pareja se encogía en uno de los rincones mientras los sirvientes preparaban algo para comer.
— Aquí están ! — gritó. — Salgan de Donallow ahora mismo! El hombre empujó a su esposa por el brazo. Ella era delgada, como Isabella había dicho. La criatura que traía en los brazos comenzó a llorar.
— Señor por favor, no se enoje con ellos —Isabella pidió, viéndolos dirigirse a la puerta. — Fue mi culpa! sue me avisó!
Los criados bajaban la cabeza, amedrentados, mientras Lord cullen se volvía a su esposa.
— Ya que están aquí, un poco de misericordia… -— pedía ella.
— Quién es el Lord aquí? - reclamó cullen.
— El señor.
— Entonces se acuérdate siempre de eso!
isabella asintió y murmuró:
— Recordaré también lo que dijo al aceptar casarse conmigo, mi señor. Es el dueño y señor de este castillo y me equivoqué al desobedecerlo. No volveré a hacerlo.
Delante de tanta humildad ,Edward deseo no haber reaccionado con tanta rabia. aún así, no quería vendedores o mendigos en Donallow, para traer enfermedades, intrigas o trampas. ..
Miró a la cocinera e indagó bruscamente :
-— La comida está lista?
— Si, mi señor —Tia respondió, asustada.
—Entonces, sirva! — Y pasó por al lado de Isabella , volviendo al hall. Los criados se apresuraron a seguirlo y , en segundos, Isabella oyó el tintineo de los cubiertos siendo colocados en la mesa.
La cocinera y sus ayudantes, que parecían piadosos, pero amedrentados al mismo tiempo, volvieron a sus quehaceres.
Isabella tomó un pedazo de pan que había quedado sobre la mesa y salió rápidamente, pasando por el patio, detrás del vendedor y de su esposa. No entendía como todo se había estropeado de repente. Esa mañana había estado tan feliz y segura de que había tomado la decisión correcta al dejar el convento! Pero ahora, después de saber algunas cosas sobre su marido y de haber visto su temperamento fuerte, después de haber sido testigo de su falta de generosidad… Y sin poder decir o hacer nada que criticase su comportamiento, ya que le había jurado obediencia ciega… Se sentía una tonta.
Pasó la mano por la piel de su rostro, por donde rodaban dos lágrimas, y se detuvo delante de los portones enormes e imponentes. No quería que los guardias la viesen llorando.
En verdad, no quería llorar. Había elegido su camino. Y ahora tendría que caminar por él, no importaba cuantas piedras hubiese bajo sus pies.
