Descargo de Responsabilidad: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.
Mil disculpas por el retraso en la actualización del fic, una semana complicada por aquí. Volvemos a la actualidad en NY y nos olvidamos de Lima por el momento. Además hay acercamiento entre las chicas, espero que lo disfruten ;) . Muchísimas gracias por todos los comentarios en el ultimo capitulo y por seguir leyendo. Intentare subir el capitulo siguiente para el Domingo.
Saludos.
Capitulo 15. Promesas
- Quinn – la llama sin mucho éxito – eh, Q! – lo vuelve a intentar colocándose delante tapándole el sol
- ¿Qué… Santana?
- Por fin te das cuentas ¿se puede saber que demonios te pasa?
- Nada – contesta de mala gana
- A otra con ese cuento. Pareces agotada, tienes ojeras y tu humor no es muy dulce que digamos
- Mira quien habla
- Deja de atacarme ¿Por qué me atacas? – cuestiona sin entender nada
- Esta cansada, habrá dormido unas tres horas por día esta semana
- ¿Qué? – interrogan las dos a la vez
- ¿He dicho algo malo? – mira a las dos extrañada por su reacción
- No, claro que no ¿Por qué dices eso nena?
- Rachel y ella hablan todas las noches por teléfono
- ¿Cómo sabes eso? – pregunta la rubia curiosa
- Eso… ¿Cómo lo sabes?
- Rachel me dijo
- ¿Desde cuando hablas con Rachel? – interviene Quinn
- A veces me llama o la llamo, también ha venido al estudio de baile alguna vez
- No me lo habías dicho – le espeta la latina
- Se me olvido ¿estas celosa?
- ¿De Berry? Para nada – asegura aunque ninguna la cree, ni siquiera ella misma
Era verdad, las llamadas se habían repetido durante toda la semana siguiente, cada noche al terminar su show y llegar a casa, la morena se enganchaba al teléfono como si de un tesoro se tratara. La rubia no era menos, espera ansiosa esa llamada y aprovechaba el tiempo de espera para leer y leer alguno de sus libros.
Podían hablar sobre cualquier cosa, desde los últimos acontecimientos en el mundo hasta lo que habían comido ese día, cualquier cosa con tal de mantener a la otra unos minutos más al otro lado de la línea.
Había sido así cada noche hasta la anterior, Quinn había esperado esa llamada, estaba realmente cansada pero también quería hablar con la morena, quería saber como le había ido el día, como había ido la actuación… todo. Pero esa llamada no llegó, media hora después de la hora de siempre se había preocupado, una hora después estaba de los nervios, ni siquiera un mensaje para tranquilizarla. No era una obligación que la llamara y mucho menos quería que la morena así lo sintiera, pero después de escucharla cada noche era ya una necesidad y en el fondo le molestaba que para Rachel no fuese así.
Dos horas más tarde no podía seguir esperando esa maldita llamada, así que decidida había llamado al teléfono de Rachel para encontrar al otro lado una voz que no era la de la morena y música de fondo, al parecer estaba en una fiesta y muy bien acompañada.
Si le preguntaban si había sido una buena noche, definitivamente no, no había podido conciliar muy bien el sueño después de eso y encima tenia que aguantar las carantoñas de las otras dos chicas, lo hacia solo porque le había prometido a su hija ir a la piscina de su tía Britt.
- Así que ¿sexo telefónico?
- ¡¿Qué? ¡No! – exclama escandalizada por la pregunta de la latina
- ¿Solo hablabais? Que aburridas
- Tu eres una pervertida
- De eso nada, si tu chica pasa semanas de gira tienes que adaptarte a lo que hay
- Y lo hace de maravilla – asegura Britt besando a su chica
- Aaaagggggg – pronuncia poniendo cara de asco pero riendo al igual que las otras chicas – delante de mi hija os agradecería que no comentarais estas cosas
- Tranquila, solo lo hacemos delante de ti para ver como te escandalizas – aclara la morena riendo más aun
- ¿No contestas?
- ¿Eh? - pregunta confundida, se había distraído vigilando a Beth en la piscina
- El móvil – señala la otra rubia al ver la pantalla iluminarse de nuevo
- No
Claro que no iba a contestar, ¿si la noche anterior estaba demasiado ocupada para llamarla porque debería ella ahora contestar?, Quinn Fabray no es ningún perrito que al primer silbido acude rápidamente a su amo. Esta molesta con Rachel y la forma de dejárselo claro es rechazando todas sus llamadas, en concreto tres desde que se había levantado. Iba a contestar la primera vez pero después de encontrarse con fotos de la morena en Internet en la dichosa fiesta, no pensaba hacerlo.
- Quinn – la llama Brittany
- ¿Mmm?
- Eh… yo… deberías hablar con ella
- No pienso hacerlo
- Pero…
- Que no Britt, no insistas – se niega rotundamente alejándose de ellas hacia una de las toallas en el jardín
- ¿Qué pasa Britt? – se preocupa Santana
- Es que… puede que Rachel vaya a venir
- ¿De verdad? – la rubia asiente entre los brazos de su novia – esto va a ser bueno – añade sonriendo
~/~/~/~/~/~
Brittany le había pasado la dirección de su casa el día antes por si le apetecía pasarse y no estaba segura de que sea una buena idea pero no lo queda mas remedio que hacerlo, si Quinn no quiere contestar sus llamadas tendrá que hablarle cara a cara, si o si, lo difícil iba a ser hacerlo con Beth, Santana y Britt por allí.
Nada más llegar la atiende una señora de mediana edad que le indica que las chicas están en la parte de atrás de la casa, en el jardín, por su apariencia y por como la trata la morena supone que debe ser una de las empleadas de la casa, la sigue hasta la salida al jardín donde se despide amablemente.
A las primeras que ve, juntas como siempre, es a la parejita, están frente a la piscina, descansando en la misma hamaca, ellas ni siquiera se dan cuenta de que ha llegado. Beth esta dentro de la piscina con sus manguitos jugando con otro niño, de su misma edad mas o menos, no sabe quien es, ya lo descubrirá más tarde. Un poco más alejada esta ella, Quinn esta de espalda a la casa por lo que no puede verla, esta leyendo, Rachel se pregunta si alguna vez se cansa de leer, sin llamar mucho la atención camina hasta la rubia y se coloca justo detrás, tapándole el sol.
- ¡Lárgate Santana! – le espeta la rubia, no parece de humor para muchas charlas, de todas formas la morena se tumba a su lado sin hablar ni una sola palabra - ¿No me has oído? He dicho que… - se queda callada al ver que no es Santana quien esta a su lado – Genial – se pone sarcástica - ¿Qué haces aquí?
- Venir a verte
- Pues ya me has visto – dice bruscamente y sigue leyendo
- No contestas mis llamadas – le reprocha
- No sabia que era una obligación
- No lo es pero…
- Pues eso… si no las contesto por algo será
- Quinn, por favor
- Por favor ¿Qué? – dice dejando el libro a un lado pero sin mirarla
- Iba a llamarte anoche, de verdad que si – le asegura y la rubia parece que le cree
- Pero…
- Anthony cumplía años y le habían preparado una fiesta sorpresa, no tenia ni idea y de pronto me vi arrastrada a su casa
- ¿Anthony? – pregunta mirándola por fin
- Mi compañero
- Estaba preocupada
- Lo siento – se disculpa acercándose y pasando uno de sus dedos por el brazo de la rubia
- La próxima vez me mandas un mensaje o algo para avisarme
- No habrá próxima vez… Si digo que te llamo, llamo – dice haciendo sonreír a Quinn
- Bien pero si te ves arrastrada de nuevo a… - insiste
- Ok, te aviso… que cabezota eres
- No lo sabes bien – sonríe provocadora moviéndose un poquito mas cerca
- Te queda muy bien el amarillo – coquetea haciendo referencia al color de su bikini
- ¿Si? – cuestiona haciéndose la inocente
- Aja… tienes un cuerpo increíble – le susurra jugando con el lazo lateral de la parte inferior
- Lamento no poder decir lo mismo – habla haciendo que la morena se separe para poder mirarla, Quinn sonríe maliciosamente – No he tenido la oportunidad de verte en bikini – aclara y Rachel respira tranquila
- No sabia que había piscina
- ¿No has traído nada?
- Helado
- ¿Helado? – habla entre risas la rubia
- Si, por si tenia que sobornarte – explica encogiéndose de hombros
- Seguro que Britt tiene alguno para dejarte, vamos – dice e intenta levantarse pero Rachel la sujeta por la cintura reteniéndola a su lado
- Antes… - susurra mirando a su alrededor, cuando esta segura de que nadie las mira le da un corto beso que Quinn se encarga de alargar un poco más – ha sido una semana muy larga – dice sonriendo
- Lo sé – coincide tirando de ella para levantarla
~/~/~/~/~/~
- ¿Te falta mucho? – pregunta impaciente
- Quinn acabo de entrar
- ¿Cuánto tiempo necesitas para cambiarte? – dice desde la cama de Britt, la chica le había dicho que subieran a su habitación y que se pusiera el conjunto que quisiera
- Más de un minuto seguro – contesta sonriendo por la inquietud de la rubia
- Pues vale – se da por vencida jugando con una de sus pulseras
- ¡ejem, ejem! – carraspea Rachel al salir del baño - ¿Y? – pregunta cuando la rubia se incorpora para mirarla
- ¿Qué? – dice después de un corto silencio, la imagen de Rachel la había dejado sin palabras
- Déjalo – sonríe dirigiéndose a la puerta, desde luego su reacción ha sido mucho mejor que cualquier respuesta que pudiera darle - ¿Vienes?
- No – titubea nerviosa
- ¿No?
- No – repite con seguridad poniéndose a su altura – Como bien has dicho, la semana ha sido muy larga
Quinn cierra el espacio que las separa atrapando a Rachel contra la puerta, rápidamente la morena rodea su cuello y responde al contacto de los labios de la rubia contra los suyos. Esta vez no es un beso lento, no es delicado, es voraz, lleno de urgencia y necesidad, sus lenguas ágilmente entran a formar parte del juego intensificándolo aun más. La fotógrafa es la que lleva el control y se aprovecha de ello presionando con su rodilla entre las piernas de la cantante, a quien se le escapa un gemido. La mira sorprendida, no esperaba eso de Quinn y menos aun que la dirija a la cama y la tumbe en ella como hace a continuación. Las diminutas prendas que ambas llevan les permiten acariciar mucho más de lo que habían tocado hasta ahora, Quinn se centra en besar el cuello de la chica bajo su cuerpo a la vez que acaricia sus piernas, le fascinan las largas y perfectas piernas de Rachel. Por su parte la morena siempre ha tenido una especie de fijación con el culo de la rubia y no pierde la oportunidad de tocarlo.
Se estaba tan bien pero tan bien así que ninguna de las dos se había parado a pensar en nada, ni en que estaban en casa de Britt, en su habitación concretamente, ni que abajo estaban sus amigas y Beth, ni que cualquiera podría entrar de un momento a otro.
- ¡Dios! – se le escapa a la rubia entre jadeos
- Lo sé... – corresponde inmediatamente la morena volviendo a atacar sus labios
- No tienes idea de cómo me tienes – susurra causándole a Rachel ciertas cosquillas al sentir la respiración de Quinn en su oído
- Créeme, me hago una idea – afirma situándose ella encima con una sonrisa triunfadora
- Me encanta…
- ¡Joder! – exclama la morena al escuchar los golpes en la puerta, Quinn simplemente agradece mentalmente que haya llamado en lugar de entrar directamente
- Chicas ¿todo bien? – escuchan del otro lado en la voz de Brittany
- Si Britt, ya bajamos – contesta Quinn intentando ocultar su excitación
- ¿Por qué? – inquiere en voz baja Rachel sabiendo la respuesta de antemano
- Ya habrá tiempo, vamos anda, la piscina nos espera
- Espero que el agua este bien fría – dice antes de salir de la habitación siguiendo a Quinn que ríe por el comentario
