Descargo de Responsabilidad: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.
Capítulo 35. Mi novia… Tú novia
Quinn había hablado con Santana y Beth, incluso con Brittany, y las tres le habían suplicado que dejara a la pequeña quedarse a dormir allí. A regañadientes Quinn había aceptado, quería pasar tiempo con Beth y hablar cuanto antes con ella pero no podía negarse a la petición en grupo.
Que Beth no estuviera con ellas esa noche le dejaba a ella más tiempo para estar con Rachel pero también con los padres de ella, aún tiene sus reservas con ellos aunque tiene mucho que agradecerles también. No entiende como no le han hecho ni una sola pregunta por el pasado, simplemente confían en ella porque Rachel lo hace.
Cuando esta alrededor de ellos espera que en cualquier momento le reprochen su comportamiento, lo que no le extrañaría, Rachel le había contado que muchas noches se dormía llorando por su culpa y eso la destrozaba, así que para sus padres debía ser peor, si alguien le hiciera algo así a su niña no podría olvidarlo fácilmente.
¿En qué piensas? – Rachel había observado intermitentemente a Quinn y sabe que algo ronda por su cabeza
En Beth, en mí, en ti, en tus padres…
¿Mis padres?
Si, están dejando que Beth y yo nos quedemos en su casa sin decir ni pedir nada a cambio
Hay sitio de sobra y yo no iba a permitir que fuerais a ningún lado – sentencia la morena – Además sabían lo que tenían que saber
¿Les habías hablado de mí?
Un poco – confiesa llegando a la entrada de la casa y parando el coche
¿Qué sabían de mí antes de venir?
Que nos vemos desde que nos encontramos en una de mis funciones, que eres fotógrafa, que te has ocupado de Beth tu sola…
¿Nada más? – Quinn persigue a Rachel hasta la puerta y espera que la morena abra
Creo que ahora saben demasiado, al menos papa – Rachel hace que Quinn se sonroje recordándole la pillada de Hiram después de estar juntas
Te das cuenta de que cualquier otro padre se habría escandalizado y echado al novio de su hija de casa ¿no? – susurra una vez dentro de la casa para que nadie más la escuche
¿Te convierte eso en mi novia? – pregunta provocativamente guardando la emoción hasta conocer la respuesta
Te convierte en lo que tú quieras ser
¡Quinn! – la morena se queja por los rodeos de la rubia
Si… si quieres – dice poniéndose seria
¡Papa!
¿Qué haces?
¡Papi!
Rachel, pa… - antes de poder pedirle que pare de gritar, Rachel estrella sus labios contra los de ella – Rach, tu padres – trata de hablar en medio del beso
Estamos – dice separándose para tomar aire y volver a besarla – solas – añade para tranquilidad de Quinn, si alguno de los hombres hubiera estado en casa, habría acudido a sus gritos
Después de ese primer beso todo se vuelve vertiginoso, tropiezos aquí y allá, caída en el sofá del salón y más tropiezos al tratar de subir a la segunda planta sin dejar de besarse. Para cuando llegan a la habitación de la diva, ambas tienen sus pantalones desabrochados y las camisetas a medio quitar, dejan de besarse por unos segundos para poder deshacerse de ellas y rápidamente Rachel se abalanza sobre la rubia, atrapándola entre su cuerpo y la puerta cerrada de su cuarto.
Al contrario que la primera vez, en la que Rachel cedió el control de la situación sin pelea alguna, en esta ocasión ambas luchan por dirigirla. Con un rápido movimiento Quinn gira a Rachel dejándola atrapada al igual que estaba ella antes. Sus manos viajan por todo su cuerpo hasta sujetarla por el cuello para mantener y profundizar el beso.
Profundos gemidos escapan de la garganta de cada una al caer sobre el colchón, la morena se mueve sobre su chica buscando más contacto y lo único que se lo impide son los vaqueros de la rubia y los suyos propios. Gruñidos de frustración se oyen cuando no consigue quitárselos al primer intento y Quinn se ríe por ello, un segundo tirón y Rachel los tira bien lejos de ellas. Quinn la acerca rodeándola con sus piernas y tirando de su cuello para volver a saborear sus labios, su boca. Pasa su lengua por el labio inferior de ella y enseguida se encuentra con su gemela, ávida de deseo.
Magistralmente y sin Rachel saber cómo, Quinn le quita sus pantalones junto con su ropa interior sin ni siquiera romper el beso, antes de poder pensarlo la mano de la rubia ya acaricia la humedad entre sus piernas y la morena se deja llevar por el placer, emitiendo gemidos y jadeos, que aumentan cuando la lengua de la rubia alcanza uno de sus pechos.
Palabras incoherentes salen de su boca por culpa de los hábiles movimiento de Quinn, que no le permiten pensar ni hacer nada, de nuevo se rinde antes las manos expertas de su novia, porque por fin puede decir que es su novia.
Quinn, por otro lado, si puede pensar con claridad, aunque solo en una cosa, hacer llegar a Rachel de forma que nunca lo pueda olvidar. Quiere recordar cada caricia, cada gesto de su rostro, cada maldición que sale de su boca producto de la excitación.
¨ ¡Joder! ¨ se queja Rachel cuando, sin avisar, Quinn introduce dos de sus dedos en ella y comienza a moverlos lentamente para que se vaya amoldando. Rachel rodea la pequeña cintura de Quinn con su pierna facilitándole el trabajo e instándola a continuar. ¨ Más… rápido ¨ le pide ahogando sus gemidos con besos en los labios de la fotógrafa, quien obedece aumentando la velocidad de sus movimientos hasta detenerse pasados unos minutos, justo cuando la morena está muy cerca de acabar. ¨ ¡Maldita sea! ¨ jura cuando Quinn saca sus dedos y vuelve a maldecir cuando los sustituye por su lengua.
La cálida respiración sobre su centro no hace sino aumentar su excitación y el volumen de sus gemidos, estando la casa sola no tiene que contener sus gritos y duda seriamente que pudiera hacerlo en caso de necesidad.
Quinn sabe que no falta mucho para que Rachel llegue, la morena apenas puede mantener su cuerpo sobre el colchón, sus movimientos buscan desesperadamente algo que la ayude a acabar y Quinn sabe perfectamente que es. Con una de sus manos mantiene las piernas de Rachel lo más separadas que puede, lo que le es complicado porque la morena inevitablemente tiende a cerrarlas cuando está llegando al orgasmo, su otra mano se dirige para concederle lo que tanto desea. Con su pulgar proporciona algunas caricias al manojo de nervios entre las piernas de la diva y poco después comienza a sentir como todos sus músculos se tensan, a la vez que grita su nombre.
Eres increíble – dice Rachel tras unos minutos de silencio, los que le cuesta recuperar el habla
Tú lo eres – le asegura Quinn besando su frente y colocándose a su lado sin separar sus cuerpos
¡Dios! Aun me cuesta respirar – confiesa con la respiración entrecortada
¿Eso es bueno o malo? – cuestiona con una sonrisa por las palabras de Rachel
Bueno… muy bueno – reconoce entre susurros
¿Qué haces?
Nada – dice sin dejar de besar el cuello de Quinn
Eso no parece ¨ nada ¨ - entrecomilla con sus dedos en el aire al sentir los dientes de Rachel sobre su clavícula
¿No te gusta? – indaga situándose a horcajadas sobre el cuerpo tendido de Quinn
Yo no he dicho eso
¡Pues entonces, calla! – le ordena sujetando sus manos por encima de su cabeza y presionando sobre la almohada – Es de buena educación ser agradecida ¿sabías? – Rachel comienza a jugar con el lóbulo de su oreja, algo que vuelve completamente loca a Quinn
Lo… lo tendré en cuenta
Bien, porque a mí me gusta devolver los favores – la morena comienza a bajar por el cuerpo de la rubia dejando pequeños y húmedos besos – especialmente si se trata de hacerte gritar mi nombre – añade atrapando entre sus dientes uno de los pezones de Quinn que deja salir un gemido gutural desde lo más profundo de su ser.
Y hasta aqui llega el capitulo de hoy :) GRACIAS por comentar y leer.
Espero que este capitulo, exclusivo para Faberry, os haya gustado.
En el próximo capitulo mas Faberry, por fin sabremos algo de la herencia de Quinn. Un poquito Santana/Beth y de nuevo Kyla/Sam.
Saludos.
