Descargo de Responsabilidad: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.


Capítulo 43. Ultima noche antes de la rutina

¿Cómo una situación tan simple puede hacerlas sentir tan bien? Rachel sentada en el sofá y Quinn acostada, con la cabeza apoyada en su regazo y dejándose acariciar por ella en silencio. Intercambiando miradas, sonrisas y pequeños besos cada poco tiempo, como si de una secuencia a seguir se tratara, después caricias distraídas sin necesidad de palabras. Uno de esos momentos en los que hablar está de más, sus cuerpos lo hacen por ellas. Hasta que la rubia murmura ¨ vamos a la habitación ¨ ninguna había hecho ningún movimiento para cambiar su situación. Ella es la primera en incorporarse y arrastra a Rachel hacia las escaleras sin soltar su mano, la morena la sigue sin quejas.

Al llegar a la habitación, Quinn cede el paso a Rachel, abriendo la puerta para ella, gesto que agradece con una sonrisa. Una vez dentro, la diva da unos pasos acercándose a la cama, la rubia se queda junto a la puerta cerrada. Lentamente comienza a quitarse su ropa, sin apartar su mirada de la morena que hace lo mismo. Primero la camisa, después los zapatos y el jean, hasta quedar en ropa interior, entonces Rachel rompe el contacto girándose para alcanzar su pijama, su maleta aún está ahí desde que volvieron de Lima. Son solo unos segundos pero los suficientes para que al darse la vuelta de nuevo, Quinn haya recorrido la distancia que las separaba y este frente a ella, a solo unos centímetros. ¨ Esto no te va a hacer falta ¨ susurra sobre sus labios a la vez que le quita la ropa de sus manos y las dirige sobre sus hombros para que la rodee con ellas. A su vez Quinn pasa las suyas alrededor de su cintura y baja lentamente hasta dejarlas sobre su trasero. La fotógrafa trata de unir sus labios pero Rachel prefiere jugar y se aparta ligeramente, sonriendo por su travesura. Quinn no puede enfadarse, le encanta cuando juega con ella, cuando la provoca y eso es lo que hace, rozando sutilmente sus labios o pasando su lengua por ellos para humedecerlos. Pero a veces, la morena no sabe cuándo parar el juego y Quinn se lo hace saber apretando suavemente su culo y obligándola a estar más cerca de ella. Sus miradas siguen conectadas, brillantes y oscuras producto de la excitación. El espacio entre sus cuerpos es nulo y el que había entre sus labios, Rachel lo elimina alzándose sobre los dedos de sus pies para alcanzar el ansiado beso. Un roce, un suave contacto y sus lenguas entran en juego rápidamente, despacio, sin prisas, Quinn enreda sus dedos en la larga cabellera de la morena para intensificarlo, no demasiado solo lo justo para lograr un pequeño gemido de su chica. Rachel consigue lo mismo cuando la hace chocar contra los pies de la cama y la deja caer en ella. Quinn se mueve hasta llegar al cabezal de la misma y apoyada en sus codos, observa como Rachel gatea hasta colocarse a su lado, con una pierna entre las suyas. No lo duda ni por un momento y al sentir los labios de la morena en su cuello, echa su cabeza hacia atrás, dejándole más espacios para que actué.

Completamente acostadas, Rachel con parte de su cuerpo sobre el de Quinn, se dejan envolver por la tenue luz de la ciudad que, a través de la ventana, las ilumina. Con sus labios traza una línea imaginaria desde la clavícula hasta detrás de la oreja de la rubia, se detiene en el lóbulo de esta, muerde y provoca un suspiro a la chica. Con una de sus manos recorre el cuerpo bajo ella, desde la pierna hasta su cuello, haciendo una breve parada en su cadera para jugar con la fina tela que aún permanece ahí.

Las manos de Quinn trazan suaves caricias por la espalda de Rachel, centrándose especialmente en su trasero y sus piernas, a la rubia le vuelve loca acariciar las piernas de su chica. Finalmente una de sus manos va más allá, necesita más contacto, necesita sentir su piel y acaba bajo el sujetador de la morena, quien al sentir el contacto inmediatamente deja escapar un suave jadeo sobre el cuello de Quinn.

Por primera vez tienen que hacer el menor ruido posible y la diva se encarga de recordárselo a Quinn con un simple ¨ shhh ¨ cuando inesperadamente se le escapa un ¨ joder¨ al sentir la rodilla de Rachel en su entrepierna. La morena vuelve a repetir el movimiento y esta vez Quinn se muerde el labio para no decir nada. cosa que no puede hacer cuando Rachel decide besar uno de sus pechos sobre el sujetador que aún conserva y pronto desaparece, al igual que el de la morena.

Con su pecho al descubierto Rachel se posa lentamente sobre el de su novia para sentirla por completo, el roce de sus cuerpos semidesnudos aumenta los movimientos de Quinn contra su muslo. A su vez, en el vaivén de sus caderas Rachel golpea contra la pierna de la rubia también.

Los sonidos se sus respiraciones agitadas, los jadeos y los gemidos se mantienen a bajo nivel, imperceptibles fuera de la habitación. Rachel baja su mano para acariciarla sobre la ropa interior, sintiendo la humedad de la rubia, que tiene que morder su propio puño para no dejar salir un grito, su novia sonríe, que trate de no hacer ruido es más excitante aun que cuando lo hace.

Quinn se incorpora quedando sentada en la cama y obligando a Rachel a hacer lo mismo sobre ella, confundida la mira, lo justo para verla abalanzarse sobre sus labios en un beso feroz, lleno de deseo y muy provocador, cuando trata de separarse Rachel la sujeta poniendo las manos en su cara y al final es ella quien rompe el beso, sin poder evitar dejar un pequeña mordida en su labio al final, juraría que provocándole algo de dolor, pero a la rubia no parece importarle porque automáticamente vuelve a besarla, abrazándola por la espalda y dejándose caer hacia atrás de nuevo.

Rachel se separa para poder mirar los ojos color avellana de la rubia y se queda tanto tiempo mirándola que la rubia tiene que preguntar, ¨ ¿Qué? ¨ musita a la vez que su pecho sube y baja acelerado, ¨ Eres preciosa ¨ responde ella apartando algunos mechones rubios de su cara, ¨ tú lo eres ¨ afirma la rubia tirando de ella para volver a unir sus bocas. La actriz repite una y otra vez sus palabras mientras baja por el cuerpo de Quinn sin dejar de besar cada parte que encuentra en el camino, su cuello, sus pechos, su abdomen… hasta llegar a las braguitas de color negro de la rubia, que contratan perfectamente con su blanca piel, de un rápido movimiento se deshace de ellas y continua susurrando ¨eres preciosa ¨ a modo de mantra mientras sube por una de sus piernas.

Cuando llega a su entrepierna se detiene para mirar por un momento hacia arriba, donde se encuentra con la atenta mirada de Quinn, llena de deseo y excitación. La morena desvía su vista para poder enfocarse en la parte de la anatomía de su chica que tiene justo en frente y besando su pelvis vuelve a repetir ¨ Eres preciosa¨, pero sin pensarlo ni haberlo planeado añade algo más ¨ Eres preciosa y… te quiero ¨ susurra antes de un último beso sobre el clítoris de la rubia, seguido de las caricias de su lengua.


Cero tiempo hoy para revisar, asi que pido disculpas si hay algun error.
Se vienen capítulos cargaditos de lemmon y después llegara algo de drama.

Gracias por leer y comentar.

Saludos.