Descargo de Responsabilidad: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.


Capítulo 45. Cuidar de una misma

Otro día agotador llega a su fin, pero a diferencia del resto de la semana este acababa muy bien, las dos tendidas en el sofá, en el salón de casa de la rubia, a solas, charlando, mimándose, besándose…

¡Wow! Tranquila fiera – susurra Quinn al sentir los dientes de su chica en el cuello

Lo siento – se disculpa un poco avergonzada

Solo tenemos que esperar a que Beth se duerma ¿ok?

¿Hace cuánto se fue a la cama? – pregunta a la vez que asiente

Una hora más o menos – responde volviendo a unir sus labios sin prisa, el beso se mantiene lento por poco tiempo, la morena se encarga de aumentar el ritmo sin poder controlarse, dejando que su lengua salga en busca de su homónima, Quinn no pone resistencia hasta que a la morena se le escapa un suave gemido

Lo siento – se lamenta de nuevo bajo la mirada de Quinn – una semana es mucho tiempo, no entiendo cómo puedes estar tan tranquila – declara enderezando su postura, por lo que queda sentada a horcajadas sobre la pelvis de la rubia

Ha habido periodos de sequía más largos en mi vida que una semana… además tengo un gran autocontrol – confiesa sonriendo y tratando de volver a besar a su novia, pero esta se hace para atrás evitando el contacto

Yo también tengo autocontrol

Ya lo veo – acepta cuando su segundo intento para besarla falla

¿Cómo lo haces?

¿El qué? – cuestiona Quinn sin dejar de acariciarle las piernas, es lo único que le deja hacer

Estar así… como si nada, me hace parecer desesperada – dice cruzándose de brazos y esperando una respuesta

¿De verdad crees que no necesito estar contigo tanto como tú? Lo necesito – afirma sin dejarla hablar – unos días más que otros pero si no estás y no se puede, siempre puedo cuidar de mi misma, no sé si me entiendes

Oh… ¡oh! – exclama llevándose las manos a la cara y enrojeciendo por momentos

¿No me digas que te da vergüenza? Que yo recuerde tú eras la que decía que una chica tenía que saber cuidar de sí misma ¿no? – Rachel asiente sin apartar sus manos - ¿Entonces?

No pensé que tú… que… ya sabes…

¿Por qué no? – pregunta sin ningún pudor obligándola a que la mire, años atrás jamás habría tenido esta conversación pero ahora es diferente

Porque… no sé…

¿Por qué yo era una estirada y mis creencias religiosas me lo impedían? – Quinn lo argumenta por ella y la morena asiente – Las cosas cambian y no creo que sea malo cuidar de uno mismo en caso de necesidad – dice deslizando sus manos bajo la ropa de Rachel para acariciar su abdomen

¿Y cuidas muy a menudo de ti misma? – pregunta dejándose llevar por las caricias de Quinn

Hacía tiempo que no pero después de que habláramos la otra noche… - confiesa acercando el cuerpo de Rachel al suyo para besar su cuello hasta que la morena se separa de golpe

¿Pensabas en mí? – interroga con los ojos bien abiertos

Por supuesto y ¿sabes qué?

¿Qué? – pregunta tragando fuerte, la conversación no está ayudando nada para controlar su excitación

Nunca antes había llegado tan rápido y con tanta facilidad – Quinn susurra en su oído e inevitablemente la morena deja escapar un jadeo incontenible y había dejado salir otro de no ser porque la boca de la rubia se lo impide con un acalorado beso

Arriba… ya… - habla entrecortadamente por la falta de aire

Pensé que no lo ibas a decir nunca – murmura Quinn riendo por la actitud ansiosa de la morena que la arrastra escaleras arriba, en mitad del pasillo la rubia se detiene – voy a asegurarme de que esta durmiendo – dice en voz baja dirigiéndose a la habitación de su hija

No tardes – ruega Rachel entrando en el dormitorio principal

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Sin duda uno de los alicientes de tener su propio apartamento es poder hacer el amor donde y cuando quieran. Cualquier lugar de la casa, el baño, el cuarto, la cocina, el salón… el salón es su preferido sin lugar a dudas. Para algunos incomodo pero para ella y gracias a la flexibilidad de Britt no hay ningún problema.

Santana mece sus caderas adelante y atrás rítmicamente sobre el muslo de su chica, que a su vez, controla sus movimientos con las manos en sus caderas. Se habían propuesto ver una película antes de ir a dormir pero de un modo u otro las dos habían acabado completamente desnudas. El sonido de sus gemidos aplaca el sonido de la televisión creando un ambiente perfecto de excitación. La rubia siempre ha sabido cómo hacer suplicar a su chica y lo consigue con solo un movimiento, en cuanto Santana siente las uñas de Britt recorrer su espalda y clavarse en su trasero, la latina pide silenciosamente más, empujando fuertemente las caderas contra ella.

Con un rápido movimiento Britt acuesta a Santana en el sofá y se coloca entre sus piernas, haciendo que sus centros se rocen. Se mueve sobre ella aumentando considerablemente el ritmo, de la misma forma que los quejidos de placer aumenta su volumen por parte de las dos. La rubia se sostiene con sus brazos, elevando su torso y permitiendo que la morena juego con sus pechos, algún mordisco, suaves caricias con su lengua, mientras sus manos hacen lo propio en su trasero, amasando y presionando contra su propio cuerpo para unirse más a ella.

Ambas se mueven al compás como si de un baile se tratara y la pareja perfecta esta con ellas, se envuelven en una sincronía única, con besos, miradas, mordiscos… con ellas siempre se vuelve salvaje y acaban dejando alguna marca en la otra pero no les importa, al contrario, las lucen con orgullo. Se pertenecen, son la una de la otra y nada ni nadie va a cambiar eso.

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Un breve vistazo a Beth que duerme apaciblemente entre sus mantas y con ginger, el duende que Rachel le regaló hace un tiempo, la rubia sonríe cada vez que la ve con el muñequito. Lentamente abandona la habitación entornando la puerta a su salida, suspira y se encamina a su propio dormitorio donde sabe que le espera una gran noche.

La sonrisa de su rostro se borra inmediatamente después de cerrar la puerta de la habitación, la morena no está en ningún lado y no hay ruidos que indiquen su presencia.

¿Rachel? – Quinn la llama sin alzar mucho su voz - ¿Rach? – lo vuelve a intentar y automáticamente escucha el agua de la ducha caer, en unos segundos la morena asoma su cabeza por la puerta del baño

¿Vienes? – pregunta con una sonrisa provocativa

Ni siquiera se lo piensa, acelera su paso despojándose de parte de su ropa en el camino, Rachel ya se ha deshecho de toda la suya y espera a la rubia dentro de la ducha. La imagen de la morena bajo el agua y completamente mojada hace que Quinn se moje pero en otro sentido. Las gotas de agua caen por su cuerpo y en lo único que puede pensar es en recogerlas con su propia lengua. El pelo mojada le hace querer perder sus manos en él.

La rubia se queda paralizada frente a la ducha, recorriendo cada milímetro del cuerpo de su novia, sus piernas ¿Cómo alguien tan pequeño puede tener unas piernas tan largas? se pregunta siguiendo su camino para detenerse en su trasero, lo observa y sonríe, simplemente perfecto. Luego su espalda y ¡ups! Rachel la mira sobre su hombre descubriéndola y ella enrojece por completo. La morena le guiña un ojo y le hace una señal para que se acerque, ella lame sus labios y obedece acercándose, como si un imán la atrajera hasta su cuerpo.

Eres tremendamente sexy – susurra sintiendo las primeras gotas de agua sobre su cuerpo y tocando el cuerpo de Rachel lentamente

¿Dónde quedo tu autocontrol? – pregunta ella divertida

¡A la mierda mi autocontrol! Te quiero aquí y ahora

Su confesión va acompañada por su cuerpo que instintivamente se acerca a ella, atrapándola contra la pared de la ducha y explorando su cuello con su boca. Succiona en el hasta que escucha a la morena quejarse y entonces pasa su lengua por el lugar para calmar la zona, Rachel jadea al sentir la cálida lengua de la rubia en su cuello y una de sus manos en su pecho.

La morena lleva su cabeza hacia atrás dándole un mejor ángulo a la rubia y se sujeta fuerte de sus caderas, al ritmo que va no va a durar mucho antes de acabar, incluso sin necesidad de que la toque. Pero está equivocada si cree que los planes de Quinn se limitan a besar su cuello y tocar su pecho, ágilmente mueve su pierna deslizándola entre las de la diva y golpeando justo en su centro, a ella se le escapa su nombre en un profundo gemido y la rubia sonríe.

Rachel hace su mayor esfuerzo por mantenerse de pie cuando las manos de Quinn en sus pechos son sustituidas por su boca y la rodilla entre sus piernas, por una de sus manos. La morena se aferra al cabello de la rubia al sentir la yema de sus dedos masajear con decisión el manojo de nervios entre sus piernas.

Sentir la humedad entre las piernas de su chica hace que la suya crezca inesperadamente, y la presión sobre su cabeza por la mano de ella la invita a masajear con sus labios su pecho, el cual abandona al tirar de ella hacia arriba la morena, llevándola hasta su boca y ahogando sus gritos en ella.

La diva rodea con una de sus piernas a Quinn y presiona acercando más sus cuerpos, Quinn jadea al chocar con su propia mano en medio de las dos, entreabriendo sus labios y dándole paso a la lengua de Rachel, acaricia el labio de la rubia provocándola e instándola a participar en el juego, mientras no deja de mover su mano en la entrepierna de la morena.

Quinn rompe el beso repentinamente para centrar su mirada en los ojos de Rachel. No necesitan palabras, con solo ver sus ojos saben lo que la otra necesita y quiere, Rachel sabe lo que Quinn va a hacer y Quinn sabe lo que Rachel necesita que haga. La besa suavemente de nuevo acariciando su mejilla a la vez que sus dedos entran en el cuerpo de la morena y comienzan a moverse. Se acompaña del movimiento de su cuerpo cada vez que entra en ella, tratando de llegar lo más profundo posible, solo le lleva algunos intentos encontrar el punto exacto que quiere y donde cada vez que toca escucha los gritos ahogados de Rachel.

Se abraza a ella manteniéndose en pie y apoyándose en su hombro, donde muerde cada vez que Quinn entra en ella, la rubia la rodea con su brazo libre para darle mayor estabilidad y continúa con su trabajo sin descanso. Según aumenta el ritmo, la respiración de su chica también lo hace, así como la cantidad y el nivel de sus gemidos, Quinn no necesitan mucho más para acabar, es increíble como con solo escuchar y sentir a Rachel junto a su cuerpo puede conseguirlo. Las palabras incoherentes de la diva le indican que es el momento, mueve su pulgar para hacerlo tocar su centro y hacerla estallar en un grito rápidamente silenciado por la boca de Quinn.

Las dos permanecen de pie en silencio, abrazadas bajo el agua que se encarga de eliminar cualquier mínimo rastro de sudor en sus cuerpos. Quinn deja pequeños beso en el hombro de su chica mientras esta intenta recuperar el aire y la estabilidad.

¿Has…? – Rachel deja la pregunta a mitad al obtener la rápida respuesta de Quinn

Casi… y ni siquiera me has tocado – añade manteniendo la vista en la pared tras el cuerpo de la morena quien no tarde en encenderse de nuevo con esas simple palabras y aprovecha su posición para jugar con el lóbulo de la oreja de Quinn

El cruce de palabras cesa para dar paso a otro encuentro, esta vez bajo el control de Rachel. La morena mueve su cuerpo ligeramente, dejando el espacio suficiente para deslizar su mano entre los dos cuerpos e ir directa a encontrarse con la humedad de Quinn. La rubia emite un pequeño quejido de placer y apoya sus manos en la pared para mantenerse firme ante las embestidas de Rachel en su interior. Un sonoro ¨ joder ¨ escapada de la voz de Quinn cuando la palma de la mano de su novia se estrella contra su clítoris. Pronto le sucede un ¨ más rápido¨ y un ¨ por favor, Rachel…¨ antes de dejar salir una bocanada de aire contenido en su garganta contra el cuello de su chica, acallando así cualquier sonido.


Hasta aquí este capitulo xD en el siguiente continua el lemmon así que prepárense jeje

Gracias por seguir fieles a la historia y dejar vuestras impresiones mediante los reviews :)

Continuación el Martes.

Saludos.