Descargo de Responsabilidad: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.
Capítulo 52. Fin de fiesta
Ha metido la pata hasta el fondo y lo sabe, se lo ha repito al menos treinta veces en el baño, frente al espejo. Al mirar su reloj se da cuenta que lleva ahí más tiempo de lo normal o de lo que se podría considerar normal, cerca de veinte minutos. Al salir, localiza a Sam un poco apartada del resto y acompañada por un chico, uno de los amigos más jóvenes de Rachel, de unos veinte años. La pelirroja ríe alguna de las gracias del chico y ni siquiera se da cuenta de la presencia de su novia, tampoco parece preocupada por su repentina desaparición, lo que molesta a la morena. Lo normal, si tu novia desaparece durante veinte minutos o más y supuestamente solo va al baño, es que te preocupes ¿no?
Sin molestarse en llamarla se aparta de todos para acostarse en una de las tumbonas que hay, colocándose en el camino sus gafas de sol y los auriculares conectados a su iPod para aislarse del mundo.
Sam estaba esperando a Kyla cuando ese tal Marcus se le acercó para contarle acerca de mil cosas que realmente le importan poco y nada, es la segunda vez que el chico intenta impresionarla y ella no sabe cómo decirle que la deje en paz sin ser maleducada. Desea con todas sus fuerzas que su novia aparezca y lo haga desaparecer por arte de magia, cuando dice magia se refiere a cualquier comentario acido que lo haga sentir lo suficientemente incomodo como para irse, su chica es experta en eso, puede ser tan borde si se lo propone que la hace sonreír con solo imaginar la situación.
Su mirada recorre otra vez los alrededores cuando el muchacho empieza a contarle una de sus aventuras, debe pensar que ella es idiota, porque no hay nadie que se crea que paso una semana rodeado de tiburones y a la deriva en una barca hinchable, cuando se nota que ha vivido entre algodones toda su vida, probablemente pague a alguien para que lo lleve desde el embarcadero hasta el hotel, no sea que se moje sus zapatillas último modelo. Por suerte la pelirroja localiza a su chica tomando el sol y escuchando música, se despide sin importarle el final de la historia, para ir junto a ella.
Kyla no se da cuenta de la presencia de Sam hasta que esta le hace sombra parándose a su lado, la morena había cerrado sus ojos para no caer en la tentación de mirar hacia donde estaba ella.
He estado buscándote – anuncia tomando asiento en la tumbona de al lado
¿De verdad? Parecías muy ocupada – espeta sin mirarla ni retirar los auriculares de sus oído
Estás enfadada – afirma la pelirroja preocupada - ¿Puedes quitarte eso para que hablemos? – señala el cable y Kyla no le hace ni caso por lo que ella misma se los quita – Si es por lo que ha pasado antes, lo…
Eso no tiene nada que ver y no estoy enfadada – vuelve a ponerse los auriculares y cruza los brazos en una clara actitud defensiva - ¿Qué quería ese? – pregunta señalando con su cabeza al lugar donde antes estaba Sam con Marcus
¿Marcus? – Sam se ríe – Quiere que vaya con él a conocer el mundo en su fabuloso yate – se burla la pelirroja aunque a Kyla no le hace ni pizca de gracia
Muy interesante... mándame una postal – pide con sarcasmo subiendo el volumen
¡Eh! – Sam le arrebata el aparato de música de sus manos y lo pone lo suficientemente lejos como para que no lo alcance – No te pongas estúpida conmigo, ni me vas a asustar, ni pienso ir a ningún lado – le advierte, así como algunas veces adora cuando es así, odia cuando lo hace con ella
¿Lo sabe él? Por qué es la segunda vez que intenta ligar contigo y parece que no lo entiende – insiste en traer a la conversación al chico
¡No! ¡La que parece que no lo entiende eres tú!– Sam alza la voz lo suficiente para que Kyla note su molestia pero no tanto como para llamar la atención de los que están alrededor – ¡No me interesa él ni nadie más que tú y lo sabes!
Perdona – se disculpa Kyla sujetándola del brazo y obligándola a quedarse, ya se había levantado y alejado unos pasos
No te he dado motivos para que desconfíes de mi Kyla y no entiendo por qué lo haces
Porque soy idiota – admite retirando las oscuras gafas de sus ojos y haciéndole un sitio a Sam a su lado, la chica más pequeña se tumba a su lado con parte de su cuerpo sobre el de ella por culpa o gracias al poco espacio, según se mire – Siento lo que ha pasado cuando estábamos… no era mi intención molestarte, ni siquiera sé cómo ha pasado pero te prometo que puedo controlarme, no va a pasar de nuevo – se disculpa realmente arrepentida y Sam se lamenta y se siente culpable a su vez por hacerla sentir así
Yo… - habla dubitativa y sonrojada a pesar de no haber dicho nada aun – me ha gustado – suelta lo más rápido que puede escondiéndose en el cuello de su chica para que no sea capaz de ver el color de sus mejillas
¿Qué has dicho? – pregunta Kyla sinceramente, ha hablado tan rápido y contra su cuello que no ha entendido nada
No estoy enfadada ni nada parecido, he dicho que me ha gustado – susurra sus últimas palabras sin atreverse a mirar a Kyla, quien por su parte tiene una sonrisa enorme en su cara – si he reaccionado así es porque me ha sorprendido y después no sabía qué hacer y… - las diatribas de la chica son interrumpidas por un repentino beso de la morena acompañado de un abrazo para acercarla más a su cuerpo
~/~/~/~/~/~
Su novia la tiene acostada boca arriba, completamente atrapada bajo su cuerpo y sosteniendo con fuerza sus manos contra el colchón. Por más que le había suplicado no le había dado opción a tocarla y ya le es imposible hacerlo, la rubia la tiene a su merced.
La lengua de la bailarina recorre lentamente el abdomen de la latina deteniéndose entre sus pechos para dejar un húmedo beso, después continua con su recorrido hasta saborear la bronceada piel de su cuello. La frustración se apodera de Britt cuando entre jadeos la morena le pide que no le deje marca esta vez, le guste o no, no podía presentarse a otro día en la sesión de fotos con su cuello amoratado gracias al lado salvaje de su novia. En venganza la rubia le propina un mordisco en el lóbulo de su oreja haciéndola quejarse por el leve dolor para después lamerlo y hacer que se queje pero de placer.
El punto débil de Santana siempre ha sido detrás de sus orejas, si la rubia quiere calentarla rápidamente solo tiene que centrar su atención ahí y es lo que hace. Sabe que funciona cuando la latina trata de liberar sus manos y lanza una serie de improperios que prefiere no repetir ni siquiera en su mente.
Se supone que es un castigo y el peor castigo para la ex animadora es que no le permitan llevar el control, por eso la rubia le impide cualquier movimiento, solo le había dejado creer que tenía el control hasta quedar ambas semidesnudas, con la única prenda que separa las zonas más íntimas de su cuerpo.
La cadera de la latina se levanta buscando el roce con su chica, quien se mueve rítmicamente sobre ella. La fina tela de ambas deja notar la humedad entre sus piernas y el vaivén de sus cuerpos incrementa el ritmo de sus respiraciones y los latidos de sus corazones. La boca de la bailarina juega con uno de los pechos de su chica, su lengua hace círculos sobre él, evitando tocar su pezón endurecido, burlándose del deseo de la latina que implora por sentir la calidez y humedad de esa lengua en él. Los planes de su novia son otros y rápidamente se olvida de ese pecho para repetir la misma jugada en el otro.
Sus manos presionan un poco más fuerte cuando aumenta el ritmo de sus movimientos sobre la pelvis de su chica. Los gemidos, cada vez más altos, se hacen presentes por toda la habitación sin importarles que alguien pueda oírlas. La mirada de la latina busca desesperadamente encontrarse con la de la dueña del cuerpo sobre ella, y lo hace además con una sonrisa provocativa en su rostro. Pronto entiende el significado de esa sonrisa, la rubia ralentiza el balanceo de su cuerpo pero aumenta la presión entre sus centros. Se mueve lento sobre ella llevándola a la locura y la desesperación por más.
Britt apenas mantiene el juego unos minutos y vuelve a tomar el ritmo acelerado que antes había conseguido, mantenido cuanto le es posible la presión conseguida. La respiración pesada de ambas se hace notar, jadeos incontenidos, gemidos, todo le indica a la rubia que es el momento de liberar a su chica. Automáticamente las manos de Santana sostienen por la cadera a Britt obligándola a mantener el ritmo, a su vez la rubia se apoya directamente con sus manos sobre el colchón para ayudarse a no perderlo.
En cualquier otra circunstancia o momento, se habrían deshecho de la poca ropa que les queda, aunque eso implicara separarse, pero ya es demasiado tarde. Ambas están tan cerca que separarse ahora les es imposible.
Santana presiona fuertemente a ambos lados del cuerpo de su chica llegando incluso a clavar sus uñas y Britt arruga las sabanas en sus puños al alcanzar el final, sus cuerpos entran en tensión y un profundo gemido se libera de sus gargantas. La latina siente como cada uno de los músculos de su cuerpo se relaja lentamente al igual que los de su chica, que ahora descansa a su lado tendida boca abajo. La morena mueve su cuerpo ligeramente para estar más cerca y poder besar dulcemente sus labios, las dos yacen sin apartar sus ojos de los de la otra.
~/~/~/~/~/~
¡Hey, cuidadito! – advierte Rachel señalando a su amigo - ¿Se puede saber a qué se debe tanto abrazo y tanto beso? – pregunta rodeando con sus brazos el cuerpo de Quinn hasta descansar sus manos en su abdomen
¡Tu novia es la chica perfecta! – exclama Michael haciendo reír a la aludida – Es hermosa, inteligente, apasionada…
Porque sé que eres gay sino me preocuparía ¿Qué le has hecho? – indaga besando la mejilla de su novia y esperando su respuesta
Nada – Quinn ríe por las exageraciones del chico – solo le he invitado al estudio, si quiere venir claro
Si quiero dice… por supuesto que quiero – acepta dando saltitos emocionado – No sé de donde la has sacado pero no dejes que se vaya – le pide a la morena alejándose – Tengo que irme, nos vemos mañana en el teatro y a ti rubia, espero tu llamada
No pienso – murmura Rachel
No piensas ¿Qué? – interroga dándose la vuelta para quedar cara a cara
Dejar que vayas a ninguna parte, al menos no sin mí
¿Quién ha dicho que yo quiera irme? – la morena se encoge de hombros
Solo te aviso por si acaso – dice rozando con la punta de su nariz la mejilla de la rubia que sonríe sin parar
Ya se han ido todos
Lo sé ¿Dónde están Santana y Brittany? – Rachel pregunta sin cambiar su posición
No quiero saberlo, hace rato que desaparecieron
Tienen suerte – asegura la diva
¿Sí?
Si, si hubiéramos podido me habría encantado desaparecer contigo – musita rozando los labios de Quinn
Creo que tenemos un castigo pendiente ¿no?
Eso creo
Pues prepárate porque el castigo se cumple esta noche, en mi casa, en mi habitación, en mi cama – enumera cada sitio con voz sugerente provocando que la morena trague saliva nerviosa y excitada, las ganas de salir de ahí y llegar a la casa de su novia aumentan considerablemente
Bueno, bueno, bueno... parece que es algo común el odio a Abby por aquí,
menos mal que no ha salido en este capitulo ¿no?
De momento Quinn no dice nada de la chica ¿sera buena o mala señal?
Lo que si parece es que quiere venganza por la pequeña travesura de Rachel junto con Beth, en este
caso creo que solo va a pagar la diva jeje ¿que tendra preparado?
Me parece que con castigos así, Santana no va a aprender nada, al menos no sobre lo que debe y
no debe enseñar a Beth ajaja Como alguien ha dicho en un review, estas están en luna de miel permanente xD
Y como también se ha comentado, lo de Sam son solo nervios ante cualquier cosa nueva en el terreno
sexual, están en fase de descubrimiento, lo que les gusta, lo que no, lo que les gusta demasiado como
para pensar en detenerse por si no pueden hacerlo mas tarde... esas cosas.
Parece que los celos también van a ser parte de esta parejita ajaja
Creo que no me queda nada mas por decir, solo GRACIAS por los comentarios y alertas, como siempre ;)
Sigan haciéndolo, cuantos mas comenten, mas me animo a escribir xD
Próximo capitulo para el viernes o sábado.
Cargadito de Lemmon !
Titulo: Dulce castigo.
Saludos.
