Le dije a una lectora que demoraba de una a dos semanas en actualizar y le he mentido, he demorado un día demás GOMENE U.U peroooo… ya está aquí el 4 capítulo! Sii! Como les comenté chicas, es un EDWARD POV wiii! Así que disfruten leyendo a este romántico hombre
CAPÍTULO 4
Pelea y reconciliación.
"No es tan malo… si la reconciliación es contigo"
Edward POV
Hoy era el segundo día en el instituto, un nuevo día y a pesar de eso, el sabor tan dulce proveniente de los labios de Bella, aún permanecía en mi boca, era una deliciosa sensación y no quería que se acabara, porque ¿cuánto tiempo más pasaría hasta volver a probar esos labios carnosos que se habían convertido en mi debilidad? Ahora no sabía lo que haría para evitar abalanzarme a besarla cada vez que la viera.
Sin embargo cuando pensaba que ella jamás querría besarme, porque después de lo que hice ayer, no había querido verme ni hablarme, de hecho, desde entonces me estuvo evitando y lo mismo continuó todo el día. Le hubiera pedido disculpas pero ella no me había enfrentado, solo se hizo la dormida y yo también había decidido hacer como si nada hubiera pasado.
A pesar de eso, sentí la necesidad de recompensarla intentando hacer que su día fuera agradable y comencé por prepararle el desayuno.
Mi madre me dijo que sería una buena manera de sorprenderla y disculparme, aunque ella solo lo decía por haberla dejado en estado de shock gracias a mi adicción a la velocidad.
Bella notó mi actitud diferente a la del día anterior en que había estado molestándola por pura idiotez mía, aun así no dijo nada y preguntó por el resto de la familia como si solo ellos importaban. Supuse que más que amabilidad, solo quería que la dejara tranquila, así que decidí el resto del día no molestarla para que estuviera bien.
En el instituto conversé con algunos chicos que había conocido el día anterior, entre ellos Mike y Tayler -aunque quería estar al lado de Bella todo el rato pero, no quería volver a hacerla sentir mal o que estuviera incomoda con mi presencia-. Los chicos no me parecían demasiado sinceros, más bien pensaba que se habían acercado para mantenerme vigilado porque el día de ayer casi todas las chicas estuvieron pendiente de mí aunque yo intenté escabullirme de ellas a toda costa. Aun así no tenía más opción que permanecer conversando con ellos ya que no era bueno haciendo amistades y necesitaba una excusa para no irme corriendo hacia Bella y seguirla como un cachorro perdido.
La mañana pasó demasiado lento para mi gusto, pero llegada la hora de almuerzo tuve la esperanza de comer junto a Bella para ver como seguía, sin embargo, mi anhelo no llegó a realizarse. Cuando la seguí hasta la cafetería un chico bajo de pelo negro azabache me tomó por el brazo deteniéndome, me explicó que pertenecía al grupo radial de la escuela y que cada vez que llegaba alguien nuevo lo entrevistaban. No me pareció buena idea pero acepté, más tarde descubrí que hubiera sido mejor haberme negado.
El chico, llamado Ben, me guió hasta una sala especial de locución y allí comenzó a transmitir.
– Que tal queridos compañeros, espero que la música que hasta ahora ha sonado haya sido de su agrado y recuerden que pueden solicitar sus temas favoritos en la oficina de la radio aquí en la sala n° 57 o a través de las páginas web que ustedes ya conocen. – Debo admitir que el chico era bastante profesional. – pero ahora, les tengo una sorpresa sobre todo a las chicas del instituto, ya se imaginarán de quién les hablo, el chico que con menor tiempo –ya que es recién su segundo día aquí- en la escuela se ha hecho el más popular. –su comentario me causó bastante gracia.
– Con ustedes, Edward Cullen – de pronto en la lejanía escuché un gran ruido, como gritos de chicas, esperaba que nada malo hubiera ocurrido.
– Dinos Edward –comenzó el chico a entrevistarme– ¿por qué es que decidiste venir al pueblo de Forks y por ende este instituto?
– La verdad –respondí sintiendo otro bullicio de chicas y comprendí lamentablemente que la entrevista era transmitida en vivo para todo el instituto ya que nadie se encontraba en clase a esta hora. – es que no he decidido venir yo, sino mis padres.
– ¿y has podido acostumbrarte, te gusta el clima del lugar?
– Claro que sí, extrañamente me gusta el clima.
– Ya saben chicas – habló Ben dirigiéndose a la audiencia– a Edward le gusta el clima por lo que sabemos que no saldrá corriendo pronto de aquí. – ya no le presté atención al ruido de fuera.
– y dinos Edward, que hay entre tú y la chica con quien llegas al instituto. – la pregunta me tomó por sorpresa.
– ¿te refieres a Bella?
– Si, la misma. –era obvio, no venía con nadie más. Esperaba no haberme oído muy tonto.
– Bueno, es lógico que llegue con ella… ya que vivimos juntos. – contesté con naturalidad, pero luego dudé si habría sido la respuesta correcta.
– Whow se lo tenían bien guardado –lo que creí, lo habían tomado con otro sentido. – ¿desde cuándo se conocen?
– la verdad, solo hace dos días. – supuse que no tenía caso mentir, tal vez Bella ya le había contado a sus amigos lo que le había pasado y yo no diría otra cosa o la podría dejar mal.
– otra vez whow, eso es fuera de lo común– dijo sorprendido el chico.
– algo así pensaba yo cuando supe que mis padres (que por cierto eran mejores amigos con los suyos) la habían invitado a quedarse, ya sabes, quedó sola después del accidente y hubiera sido difícil para ella una vida sin padres a esta edad.
– ohh ya entiendo – dijo algo decepcionado por la historia que acababa de contar, creo que le encantaban los chismes y yo acababa de arruinárselo.
Después de eso, siguió con preguntas menos interesantes y luego me despedí.
En cuanto salí por la puerta me encontré con una muy enojada Alice esperando por mí. Estaba apoyada en la pared de brazos cruzados y mirada asesina…
– Si las miradas mataran – pensé en voz baja, pero no lo suficiente, ella me había escuchado.
– ¡Si fuera así ya no estarías aquí idiota! – ¿por qué no me extrañaba su actitud?
– ¿vas a dejar de insultarme? ¿Qué hice ahora? Me tratas así desde que me viste.
– ehm… veamos… –dijo tomándose la barbilla de forma pensativa – nada excepto, dejar a mi amiga en shock, luego confundirla y luego hacerla llorar.
No entendía de lo que me estaba hablando.
– ¿confundirla? Y ¿Cuándo la hice llorar? – el confundido era yo
– ¡ahora tontoo! – seguía sin entender el por qué y ahora más encima estaba preocupado.
– ¡ya basta Alice! –grité yo exasperado, ya me estaba colmando la paciencia y si no hubiera sido una chica ya la hubiera golpeado, pero aún conservaba mis principios y buenos modales. – solo… ¿dime qué es lo que se supone que hice?
– ¡la hiciste quedar como puta frente a toda la escuela imbécil! Como se te ocurre decir esas cosas en la radio, ahora ella no podrá caminar tranquila sin que otra chica la quiera golpear.
– yo… – ¿tan terrible había sido? Aun así quien se creía ella para tratarme de esa forma, no era mi madre, ni amiga, ni nada– hey... primero que todo, deja de hablarme así, por cada oración tienes un nuevo insulto, deberías cuidar tu lengua… y segundo, – lo pensé un momento – no te daré explicaciones a ti, dime donde está Bella.
– no lo sé ¡estúpido! –dijo provocándome y le habría respondido de no ser porque mi prioridades eran otras en ese momento. – ella solo salió corriendo después de ser insultada por todas las chicas de las escuela. Ni siquiera sé si sigue aquí, aunque creo que Jac…
No la dejé terminar y salí corriendo a buscarla. Fui al salón de clases, fui a la biblioteca, al baño, recorrí los pasillos, pero nada. Por cada paso, estaba más preocupado, donde se había metido, y era mi culpa, ya llevaba cuatro errores desde que la conocí, aunque solo tres de los que me arrepentía realmente.
Por último recorrí el patio, ya estaba totalmente agotado, había corrido por todo el instituto, me paré un momento a tomar aire apoyando mis manos en mis rodillas. Recién ahí me di cuenta que estaba transpirando, limpié el sudor de mi frente con mi puño y me dispuse a continuar mi búsqueda, hasta que unos pasos más adelante, la vi.
Estaba sentada a la sombra de un árbol, con la mirada gacha, sentí un alivio de ver que aún siguiera aquí y al menos físicamente estuviera bien. Di otro paso y la visión que me tapaba el árbol se despejó. Un chico moreno, seguro un poco más alto que yo, la acompañaba, no me agradó para nada.
Ellos no se dieron cuenta de mi presencia, así que me acerqué lo que más pude y me dispuse a escuchar su conversación.
– …no quiero volver a perder a quienes quiero Jake. – le decía Bella. Jake seguro no era su nombre, tal vez su apodo… ¿qué tanta confianza había entre ellos?
– Jamás me perderás – le dijo él... y la abrazó. Pero qué rayos… de pronto me sentí lleno de ira, no sabía muy bien la razón, ella no era mía después de todo y seguro me odiaba, pero aun así, quería ir y arrancarle los brazos al imbécil.
No creo que sea buena idea… -habló mi conciencia – ella te odiará más. Eso me hizo calmar, tenía razón.
Me mantuve un momento más escuchando… hasta que el tipo ese apoyó su cabeza contra la de ella. Estaba demasiado cerca.
Tranquilo Edward… no hagas nada de lo cuál te arrepientas…
Esperé a ver si hablaban algo más y cuando me di cuenta que no continuarían decidí que era momento de interrumpir su "linda escena".
– Disculpa… – me dirigí hacia el mal nacido y Bella puso cara de horror, ella no quería verme allí. No supe si alguien fue o qué, pero sentí una puñalada en mi corazón, aun así me di valor y continué– ¿podrías dejarme a solas con Bella? por favor.
– Disculpa –dijo imitándome el perro ese mientras levantaba la cabeza del hombro de Bella, sin dejar de abrazarla – pero quién dijo que ella quería hablar contigo.
– No hables por ella… – gruñí. Yo lo había pedido amablemente, pero si él tenía esa actitud las cosas acabarían mal.
– pues pregúntale entonces… – miré a Bella, pero ella agachó la vista y no dijo nada. Sentí otra punzada en el pecho. – ¿lo ves? – sonrió burlonamente.
– Escucha imbécil –dije perdiendo la paciencia tomándolo por la camisa con fuerza haciendo que se levantara y lo amenacé con mi puño cerca de su cara.
– ¡Edward no! –chilló Bella asustada, pero no le hice caso.
– ¿por qué no te dejas de hacer el interesante y vas a molestar a otro lado? necesito hablar con Bella.
– El único que molesta aquí eres tú – dijo quitando mi mano de su camisa y empujándome por los hombros.
– Ya verás… – dije abalanzándome sobre él, pero Bella se puso en medio antes de que pudiera hacerle nada. Menos mal que mis reflejos eran rápidos o Bella habría terminado estampada, alcancé a detenerme frente a ella antes de que eso sucediera.
– Deténganse –gritó con los brazos en mi abdomen evitando que me acercara más, podría simplemente haberla apartado pero su mirada suplicante fue más fuerte que yo en ese instante. Sus ojos hicieron efecto en mí de una manera extraña y la molestia que sentí segundos atrás, se había desvanecido. Así que aflojé los músculos y dejé caer mis brazos a los lados.
– Jacob, también tú. – añadió volteándose para mirar al cretino y lamentablemente, los ojos de Bella tuvieron el mismo efecto en él. Caí en la cuenta de que él no era un amigo más – eso está mejor.
En ese momento me sentí como un niño pequeño siendo reprendido por su madre y eso no solía ocurrir, generalmente era un chico que sabía comportarse y a quienes los demás notaban como una persona madura ¿qué me estaba pasando? ¿Por qué podía perder el control tan fácilmente cuando se trataba de Bella?
– Bella… – susurré tras ella y la sentí tensarse – necesito hablarte.
Solo rogué en mi interior que quisiera dirigirme la palabra.
– Bien, qué quieres decirme –dijo dándome la espalda todavía.
– Pero… – intentó evitarlo el perro.
– Jake – le interrumpió – estaré bien, gracias por todo y por favor, permítenos hablar a solas.
– Si es lo que quieres –le dijo un poco decepcionado y luego me miró con odio en un pobre intento de parecer temible y entonces se marchó.
La vi cerrar sus puños y darse vuelta lentamente para mirarme con el ceño fruncido, ella estaba realmente molesta y tuve que pensar bien mis palabras antes de hablarle.
– Yo… – ¿ya les dije que no pensaba bien cuando estaba con ella?
– Habla ya Edward – su voz no sonaba nada contenta.
– Perdón –solté de una vez– no pensé que nadie más lo sabía, no pensé que te molestarían así y… no pensé que no te gustara vivir conmigo…–analicé lo último que dije y me entristecí al creerlo.
– Edward, no es eso.
– claro que sí y esto es mi culpa.
– bueno… –dudó– tal vez un poco por contar esas cosas a todas las chicas del instituto.
– lo lamento mucho Bella, me siento muy mal por traerte problemas, creo que no es bueno para ti que esté cerca – para mí sí lo era, muy bueno, pero me sentía indigno de ella ni siquiera pude mirarla más, mis ojos solo se atrevieron a observar la punta de sus zapatos – llevamos solo dos días viviendo juntos y ya hice que terminaras en enfermería, que las chicas del instituto te trataran mal y lo peor de todo, te hice llorar. – tragué saliva al imaginar cómo habría estado poco antes de que la encontrara con el perro ese.
– Edward… –mi nombre se oía tan bien en sus labios. – eres un tonto ¿lo sabías?
Autch… quién seguía apuñalándome que no lo veía.
– Yo… lo entiendo, perdó… – pero no alcancé a terminar la oración porque perdí el habla cuando sentí sus delgados brazos alrededor de mi cintura.
– ya, está bien, estás perdonado –dijo alejándose lo suficiente como para mostrarme su tierna sonrisa – oh vamos, por la cara que tienes creo que no te alegra– se burló de mí (que había abierto los ojos como plato) y rió melodiosamente.
– Claro que me alegra – dije saliendo del ensimismamiento y abrazándola también, abrazándola muy fuerte, sin dejar distancia entre nuestros cuerpos. Aunque no entendí su cambio de humor, este momento no podía desperdiciarlo y solo me dediqué por los segundos que aquello duró, a sentir su delicado cuerpo, el aroma de su pelo, su calor… tal vez, si así sería cada reconciliación, probablemente la haría enojar un poquito más seguido.
Yo que tú, lo pienso mejor– conciencia siempre arruinando el momento.
El abrazo pronto terminó y yo quedé con ganas de más, pero tuve que conformarme.
– Ahora cabezotas –dijo golpeándome la cabeza con sus nudillos, averiguando si tenía cerebro o no. Si ella supiera que lo perdía cuando se me acercaba – vas a tener que explicar las cosas y ser mi guarda espaldas por lo que resta de nuestras vidas en esta escuela.
– si señora – dije haciendo la veña militar y ambos reímos sonoramente. Tal vez lo decía en broma, tal vez no, pero me encargaría de dar lo mejor de mí para que estuviera bien.
Después de la reconciliación, lo que siguió de las clases me senté al lado de Bella, trabajamos juntos en biología y una que otra vez tuve que evitar que ella callera al suelo, luego de alguna chocada de hombros por parte de otra chica. Ella solo rodaba los ojos, luego me miraba al momento que la sostenía, me sonreía y seguía caminando como si nada hubiera pasado, conmigo a su lado para atraparla cuando fuera necesario.
A pesar de todo, el día terminó muy bien y para el siguiente, ya tenía planeado que hacer para que Bella y yo pudiéramos pasar el día entero juntos.
Awww Edward es un amor, después de todo, había sido una confusión y él siempre quiso lo mejor para ella… *-* jejeje ¿quién no quiere alguien así?
Mis queridos lectores, no se pierdan el próximo capítulo, estará muy interesante :3 jejeje les tengo varias sorpresas así que no se pierdan por nada el capítulo 5 :D! para que no se les pase algúna actualización les recomiendo seguir más abajito y presionar el botón que diceee GO!
Les quiero mucho, no olviden dejar sus reviews sobre este capítulo y historia en general, si tienen duda de alguna escena, si quieren saber por qué ocurrió tal cosa, o por qué tal personaje hizo tal cosa, no duden en preguntar, algunas se los contaré otras tal vez sean explicadas en los capítulos siguientes jejeje pero siempre voy a responder :3
Por cierto, muy bienvenidas todas mis lectoras nuevas que se han unido cada capítulo, agradezco mucho, mucho, el apoyo que me han dado! ARIGATO GOZAIMASU!
