Descargo de Responsabilidad: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.


Capítulo 53. Dulce castigo

El camino se les había hecho largo y difícil. El trafico parecía conspirar contra ellas, coches por todos lados, semáforos que automáticamente les prohibían el paso cada vez que se acercaban… sus cuerpos se habían convertido en una bomba de relojería dispuesta a estallar en cualquier momento. Habían llegado a tal punto que la idea de aparcar en cualquier lugar solitario y poco iluminado se les había pasado por la cabeza, ninguna había revelado sus pensamientos porque rápidamente recordaban que una casa vacía y con una cómoda cama merecía la pena la espera.

Sus cuerpos se buscaban constante e inconscientemente, al cambiar de marcha, al buscar una nueva emisora de radio... después había pasado a ser plenamente intencional y provocador por parte de Rachel. Primero rozando de forma sutil el brazo de la rubia, luego bajando por su costado y finalmente deteniéndose en la parte interior de su muslo. El suave roce de los dedos de la morena estaba haciendo estragos en Quinn, que a malas penas podía mantener toda su atención en la carretera.

Lo peor había sido el trayecto en ascensor desde el garaje hasta la planta en la que vive la rubia. Nada más cerrarse las puertas del ascensor se habían abalanzado la una sobre la otra, besándose con pasión hasta quedar sin aire suficiente. La posibilidad de ser pilladas por algún vecino era excitante y la adrenalina de ambas había alcanzado límites insospechados cuando las puertas se abrieron en la planta equivocada. Sin darse cuenta y al apoyarse contra la pared durante el beso habían marcado algunos números de más.

Menos mal que se había separado al escuchar el pitido de llegada porque nada más abrirse las puertas, esta vez sí en el lugar correcto, se habían encontrado con los señores Gordon, un matrimonio de unos sesenta años y vecinos de la rubia.

Las risas inundan el salón de la rubia dejando atrás al sorprendido matrimonio, si bien no habían visto nada, solo con verlas se podía intuir... las mejillas enrojecidas, el pelo alborotado, la ropa arrugada...

¿Dónde vas? – interroga Rachel cuando los labios y el cuerpo de Quinn se alejan de ella

Sube y espérame – dice dejando otro beso sobre sus labios antes de desaparecer de su vista, solo pasan unos minutos hasta que se reúne con Rachel en la habitación - ¿Ansiosa? – pregunta al ver a la morena apoyada en el cabecero y esperándola en ropa interior

Gano tiempo – sonríe lamiendo sus labios - ¿Qué traes?

Nada

¿Segura? – indaga levantando una ceja, es obvio que esconde algo tras su espalda – Muéstrame tus manos – pide sin moverse de su posición y la rubia saca una sola mano vacía – la otra – le indica y Quinn deja ver una copa y una botella de vino – Quinn Fabray ¿estas intentado emborracharme para que me acueste contigo? – Rachel se coloca de rodillas con las manos en las caderas e intenta parecer seria

Seamos sinceras, cariño… no necesito emborracharte para meterte en mi cama – espeta Quinn con un tono engreído que a la morena le encanta, la rubia sube a la cama acercándose a ella y obligándola a volver a la posición que anteriormente tenía, solo que esta vez ella se sienta encima

Creía que esto iba a ser un castigo – musita viendo a su chica abrir la botella y servir

Aún no he empezado, así que no tientes a tu suerte – dice probando la bebida y tendiéndole la copa a la diva, mientras esta bebe la rubia besa delicadamente su cuello y sigue hasta subir detrás de su oreja

¿Te gusta? – susurra Quinn sin detenerse

Me encanta, lo haces tan bien

Hablaba del vino, nena – aclara separándose

No está mal pero prefiero que sigas con los besos

Sin perder el tiempo la fotógrafa le arrebata la copa de su mano para dejarla junto a la cama y repite el camino de besos en el otro lado de cuello. Una de sus manos acaricia sin parar la parte baja de su espalda, sabe que con eso va a distraer a la morena el tiempo suficiente para comenzar con su castigo.

Rachel intuye que algo raro está pasando pero la lengua de Quinn jugando con la suya, le impide saber qué pasa. No es hasta que siente el frio metal alrededor de su muñeca que intenta mirar lo que es, pero la rubia no se lo permita distrayéndola nuevamente, esta vez presionando ligeramente con su cuerpo sobre su pelvis. Cuando quiere darse cuenta sus dos manos están esposadas al cabecero de la cama y Quinn la mira satisfecha con su trabajo. Ella tarda unos segundos en darse cuenta que todo lo que había sucedido previamente había sido solo un juego para entretenerla. No le queda más remedio que sonreír por la astucia de su chica.

¿Es este tu castigo? ¿atarme a la cama?

Solo una parte – confiesa volviendo a tomar la copa de vino entre sus manos

¿Me das? – Quinn niega con un movimiento de su cabeza – Por favor – insiste y la rubia acerca la copa para luego retirarla y dejarla con las ganas – Eres mala

Tú lo has dicho ¿Quieres? – pregunta y ella niega - ¿segura? - incita pasando su dedo índice por el borde de la copa, después lo moja un poco en el líquido y lo lame bajo la atenta y oscura mirada de su novia, que abre y cierra su mandíbula mientras asiente. La fotógrafa dirige su dedo mojado por el vino sobre el cuerpo de la diva y en lugar de llevarlo hasta su boca, deja caer algunas gotas de la dulce bebida por encima de su pecho, antes de que Rachel pueda protestar, su lengua se encarga de recoger hasta la última gota

Va a ser una noche muy larga – susurra la actriz al intentar mover sus manos y no poder, rendida apoya la cabeza contra los barrotes de la cama, dejándose hacer lo que a la rubia se le ocurra

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¿San? – susurra la rubia para no despertarla en caso de que se haya dormido

Dime – la latina habla con sueño, sus ojos se cierran solos por más que ella intente que no lo hagan

Quiero mudarme

¡¿Qué? – pregunta exaltada eliminando cualquier rastro de cansancio de su cuerpo

Quiero mudarme – repite mirando a su novia extrañada por su reacción

Pero… creí que estábamos bien ¿pasa algo?

Nada, simplemente quiero mudarme

¿He hecho algo mal? Lo que sea, podemos arreglarlo – dice poniéndose en pie y caminando de un lado a otro

No lo creo San, sería muy difícil hacer otro cuarto y otro baño, no hay espacio – explica negando con la cabeza

¿De que estas hablando? – ahora quien recibe una mirada extrañada es la rubia

¡Del apartamento! – exclama con desesperación, su chica parece algo lenta – solo hay una habitación y un baño, que está dentro de la habitación, cuando Beth se queda en casa duerme con nosotras pero ¿qué va a pasar cuando tengamos nuestro propio bebe? Va a necesitar un lugar y… - el monologo de Britt es interrumpido bruscamente por los labios de su novia

No vuelvas a darte un susto así en la vida

¿Susto? ¿Qué susto? – la bailarina cada vez la entiende menos

Has dicho que querías mudarte ¿Qué quieres que piense? Ya estaba imaginándome sola en casa y te juro que muero si eso pasa

Eso no va a pasar – le asegura la rubia retomando la posición que tenía antes de todo el malentendido, acostado sobre el hombro de su chica – Pero vamos a necesitar otra casa – añade dejándose abrazar y cerrando los ojos

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Es inevitable que con cada beso, cada caricia, suba la temperatura de sus cuerpos. Quinn se niega a liberarla a pesar de que la morena insiste en repetidas ocasiones, expresando su deseo de tocarla. Pero ese es parte de su plan, va a tener que sufrir la frustración de no poder acariciarla ni dirigir sus movimientos. Esta vez el control será única y exclusivamente de la rubia.

Lentamente Quinn se deshace del sujetador de la morena, asegurándose de que sus cuerpos queden completamente pegados. El roce de la fina tela de la camisa que aún conserva con los pechos de su novia, hacen que esta jadee incontrolablemente. Rachel la mira extasiado al no sentir ninguna pieza de ropa bajo esa camiseta y la sonrisa de Quinn se lo confirma. Un nuevo brillo aparece en los cada vez más oscuros ojos de la diva, no sabe por cuánto tiempo su novia ha ido sin nada debajo, lo único de lo que está segura es que quiere hacer desaparecer la prenda que cubre su cuerpo. Lamentablemente para ella, eso solo va a suceder cuando a la rubia le dé la gana, porque esas malditas esposas le impiden quitársela ella misma. ¨Quítatela¨, pide, suplica la morena. Sus ojos reflejan emoción cuando las manos de Quinn se mueven hasta el borde inferir de la camiseta, simulando que lo va hacer. Rachel sabe que es una burla cuando permanecen ahí por más de unos segundos. La ex Cherioos inclina su cuerpo, acercando peligrosamente su boca hasta la oreja de su novia, el movimiento provoca un mayor contacto entre sus zonas más íntimas. ¨Hazlo tú¨ dice sabiendo que le es imposible y eso solo le va a generar más frustración.

Rachel patalea como puede y sin pretenderlo, su rodilla se encuentra con la entrepierna de su novia, lo que provoca un gemido de su parte. Ella sonríe, no podrá usar sus manos pero siempre puede provocarla de ese modo. Insiste en el movimiento hasta que la rubia se da cuenta de lo que pretende y se aleja de ella. Rachel suspira resignada.

¡Quinn, vuelve aquí! – exige cuando esta se pone en pie

Creo que no estás en posición de pedir nada cariño

¡Quinn, ni se te ocurra dejarme así!

¿O qué? – la desafía sentándose en el sillón individual junto a la cama

Quinn Fa….

Las protestas de Rachel cesan al ver como la rubia se desabrocha el pantalón y baja lentamente la cremallera. Sus ojos no pueden dejar de seguir sus manos y lame sus labios al tiempo que Quinn se deshace de su camiseta, dejando a la vista sus pechos.

La ex animadora sonríe seductora comprobando los efectos que sus actos causan en su chica, reprimiendo una risa debido a la expresión de su rostro cuando sin prisa comienza a deslizar suavemente una de sus manos por su cuerpo.

Tener a Quinn frente a ella casi desnuda y no poder hacer nada va a acabar con ella, encima la rubia tiene el descaro de jugar con ella, de provocarla aún más. Había fantaseado con algo así desde que habían hablado de cómo se ¨encarga de sí misma¨ cuando no le queda más remedio, pero en sus fantasías no contaba con estar esposada a la cama, impotente antes las ganas de tocar a su chica. La reacción de su cuerpo es inminente y puede sentir como poco a poco su ropa interior se va mojando, y que Quinn decida pasar su mano por el interior del pantalón solo acelera el proceso.

Desde su posición puede escuchar la respiración entrecortada de Rachel. La expresión de su rostro, sus gestos, la forma en que muerde su labio inferior y luego lo lame… todo son reacciones a sus actos. Apenas mueve su mano, solo la coloca sobre su ropa interior y ya puede notar su propia humedad.

Quinn se pone en pie y la morena mueve su cuerpo hacia delante pero de nuevo las esposas le impiden un gran movimiento. Cree que la rubia por fin va a ceder y reunirse con ella pero en realidad, solo se quita el pantalón y se vuelve a sentar. Rachel la mira atónita, es tan excitante pero tan frustrante por otro lado.

Sus manos recorren sus cuerpo, una baja lentamente desde su cuello hasta su pecho, la otra continua su camino pasando por sus abdominales y acariciando sobre su ropa interior. Al mismo tiempo que su mano entra en contacto con su entrepierna escucha los jadeos de Rachel. Sus miradas permanecen en constante contacto, sin perder de vista cada movimiento de la otra. La morena siente como el manojo de nervios entre sus piernas palpita con fuerza y lo único que puede hacer para aliviar un poco el dolor es presionar sus piernas.

De nada vale lo que pueda hacer cuando la fotógrafa decide ir un paso más allá y deslizar esa mano bajo la delicada prenda, sus ojos se cierran al tacto, en cambio los de la diva se abren exageradamente. ¨Quinn¨, susurra su nombre en tono de súplica y ella sonríe aun con los ojos cerrados. Al movimiento circular de su mano se une el vaivén de sus caderas en un ritmo pausado.

Por instinto el cuerpo de Rachel comienza a moverse, manteniendo la presión entre sus piernas. Puede sentir como su ropa interior está absolutamente empapada con solo ver a Quinn. Los gemidos de ambas se hacen presentes cada vez con más fuerza e intensidad, sobre todo los de la rubia. ¨Se siente tan bien¨ murmura Quinn acelerando los movimientos de sus manos, tanto en su pecho como sobre su clítoris. ¨Me imagino¨ responde la morena con voz ronca, ahogando sus gemidos y sin dejar de mirarla. ¨Puedo hacer que sea mejor¨ añade sin ninguna duda.

La rubia abre sus ojos por un momento para encontrarse con los de la morena fijos en ella, al mismo tiempo que aprieta sus piernas aliviándose ella misma, eso no hace sino excitarla más. Decida desliza dos dedos dentro de su cuerpo. La mano de su pecho se sostiene con fuerza del reposabrazos, ayudándola a aguantar cada embestida.

Improperios y juramentos se entremezclan con gemidos y jadeos. Los de Quinn a causa de ella misma, los de Rachel contra la rubia por no dejarla participar. No pasa mucho tiempo para que Quinn culmine dejando escapar de su garganta un sonoro ¨joder¨, acompañado por el sonido de su respiración agitada. La rubia no presta atención a su novia hasta que no la escucha gemir seguidamente, anunciando su estado final mientras estira sus piernas relajadas.

Rápidamente, o al menos tan rápido como el temblor de sus piernas le permite, Quinn alcanza la cama y gatea hasta la morena. Besa apasionadamente sus labios, mordiéndolos suavemente en el proceso.

¨Eso no ha sido un castigo, ha sido una tortura¨ comenta Rachel mientras la rubia la libera por fin, inmediatamente la morena rodea a su novia con sus brazos, abrazándola con fuerza. El gesto es correspondido con igual intensidad por Quinn, que deja números besos sobre el hombro de su chica.


Aquí esta lo prometido, me fue imposible actualizar ayer pero hoy no falto ajaja

Capitulo dedicado a Quinn&Rachel menos una pequeña aparición de Britt&Santana,
con susto incluido para la latina, la pobre ya se había imaginado sola en casa jeje

GRACIAS por todos los comentarios. Dejen su opinión sobre este cap. xD please

Saludos.