Descargo de responsabilidad: Glee no me pertenece y tampoco sus personajes.


Capítulo 59. La llegada

Volver a Ohio es volver al pasado, volver a recordar, una y otra vez. A pesar de los buenos recuerdos de su última visita junto a Rachel, aún no puede sentirse cómoda estando ahí. Lo malo supera en cantidad a lo bueno que ha tenido que vivir. El motivo de su viaje, además, no ayuda para su tranquilidad. Por más que le había insistido a Rachel, antes de irse, está realmente preocupada por lo que pueda pasar. No cree que Judy se atreva a decir ni hacer nada que pueda hacer sentir mal a Beth, pero con ella la duda siempre queda. Tampoco la creyó capaz de echarla de casa con 16 años y embarazada, ni capaz de volver con Russel después de que la engañara, ni de dejar que se marchara sin intentar retenerla, o que no la llamara en tantos años… no la creyó capaz de tantas cosas y las hizo, que es imposible que confíe en ella ahora.

Hasta el último momento antes de viajar a Nueva York, Rachel, había insistido casi con desesperación por saber cada detalle del viaje y la llegada de sus chicas a su ciudad natal. Al bajar del avión la rubia entiende por qué, Hiram y Leroy están ahí, con una sonrisa, esperándolas. Beth corre hasta chocar contra las piernas de Hiram nada más verlos. Quinn habría jurado que su hija se decantaría por Leroy pero parece que su favorito es el más pequeño de los hombres.

¿Os vais de viaje? – cuestiona la pequeña inocentemente y los hombre sonríen

Nada de eso, cielo, hemos…

Hemos venido a traer a unos amigos – interviene Leroy ayudando a su marido, es al que mejor se le da mentir de los dos, aunque no lo suficiente para engañar a Quinn

Qué casualidad ¿no? Hola a los dos – saluda con una ligero abrazo a cada uno que se miran con una sonrisa culpable

Ya ves, el mundo es un pañuelo y la vida está llena de casualidades – comenta Leroy cogiendo las maletas, dispuesto a salir de allí cuanto antes, nunca le han gustado los aeropuertos

Vamos, el coche esta fuera

Pero nosotras…

No aceptamos un no, Quinn – interrumpe Hiram

¿Un no a qué?

A pasar la noche en nuestra casa, por supuesto – es Leroy quien habla ahora

¡Eso es genial! – exclama Beth feliz - ¡Vamos, mama! ¡Date prisa! – grita arrastrando a la rubia como si los hombres se fuesen a arrepentir si tardan en llegar al coche

~/~/~/~/~/~

¡Mi amor! – exclama Rachel contestando la llamada de Quinn - ¿Qué tal todo por Lima?

Muy bien, cariño ¿a que no sabes quién estaba en el aeropuerto?

¿Quién?

¡Tus padres! ¿te lo puedes creer? ¿Qué coincidencia, no? – cuestiona con ironía

Mucha… ¿Cómo están? Hace días que no hablo con ellos

Claro que si, están muy bien aunque creo que les vendrían bien unas clases de actuación porque lo de mentir no es lo suyo eh

¿Mentir? ¿Mis padres? – finge sorpresa la morena haciendo como que aún no sabe de qué habla Quinn

Si, algo sobre haber llevado a unos amigos al aeropuerto ¿tú sabes algo?

No

Vaya, que mala suerte – se lamenta fingidamente - ¿y sabes qué más? Estoy en tu casa… si, si, es más, ahora mismo estoy en tu cama y no hay nadie por aquí ¿sabes lo eso significa?

Quinn ¿Qué vas a hacer?

Nada

Quinn, ni se te ocurra hacer lo que estás pensando, no toques ninguno de mis cajones – le advierte con severidad

Ni se me había ocurrido

Quinn… ¨ ¡Rachel cinco minutos! ¨ - la rubia escucha como la llaman para salir a escena

Creo que te esperan, rómpete una pierna cariño, te quiero

¡Quinn! – grita aunque tarde, la chica ya ha colgado

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¿Has llamado a Rachel? - pregunta Beth para asegurarse, tal y como le había prometido a la morena

Si, ¿no sé cuál de las dos es peor, si tu o ella?

¡Rachel! – contestan los dos padres de la chica y Beth asiente repetidamente poniéndose de parte de ellos

¿Os ha dicho Rachel por qué hemos venido?

No, solo dijo que vendrías y que si no íbamos a recogeros íbamos a pagar las consecuencias

¡Leroy! – el hombre mira con arrepentimiento a su marido, se supone que la rubia no debía saber eso

Tranquilos, conozco sus tácticas y puede resultar muy convincente

¿No queríais ir a por nosotras? – interroga Beth que permanece atenta a la conversación

No es eso, claro que queríamos y estamos encantados de que os quedéis aquí – Hiram tranquiliza a la niña que sonríe satisfecha con la respuesta

Voy a conocer a la abuela Judy

¿Cuándo?

Mañana, mama me va a llevar después de comer

Eso está muy bien – la anima el hombre más pequeño sin apartar la mirada de Quinn

Si, mama dice que la abuela tiene una casa muy grande – expresa abriendo sus brazos para darle más fuerza a sus palabras – y también vamos a ir a la casa que el abuelo Russel nos regaló a mama y a mí… cuando este arreglada tenéis que venir eh – les avisa mirando a su madre para comprobar que está de acuerdo con sus palabras

Podéis venir cuando queráis - corrobora la rubia

Gracias, iremos

Beth, ¿me acompañas a preparar la cena? Hoy te vamos a dejar elegir, eres nuestra invitada especial – dice Hiram llevándose a la niña a la cocina

Así qué… ¿vas a ver a tu madre?

Si

La última vez que la viste…

Para la lectura del testamento

¿Necesitas que os acompañemos?

No hace falta – rechaza la oferta con una tímida sonrisa – Puedo controlarla

Cualquier cosa que necesites, solo tienes que llamarnos, que Rachel no esté aquí no cambia nada

Gracias Leroy, lo tendré en cuenta

Me estaba preguntando ¿Cómo la has convencido para que no venga?

No había muchas opciones, el trabajo

Los dos sabemos que si hay algo que a Rachel le importe más que su trabajo, es su familia – Quinn se sonroja ligeramente por las palabras de Leroy, que ya las considere familia es importante

La verdad es que hasta el último momento en el aeropuerto pensé que subiría al avión, en uno de sus impulsos, pero parece que ha aceptado que lo que tenga que ser será y no puede controlarlo todo, habría faltado al trabajo para nada

¿Puedo decirte algo sin que lo tomes a mal? – Quinn asiente y el hombre continua – La primera vez que Rachel menciono tu nombre sentí miedo – la rubia baja la cabeza ante la confesión del hombre – Recordé lo mal que mi hija lo pasó en la secundaria…

Por mi – añade ella en tono culpable

En parte – afirma obligándola a mirarlo – pero cuando empezaste a aparecer en cada conversación, en cada llamada y siempre por algo bueno, ella reía al contarnos lo que había estado haciendo y por primera vez de lo que menos hablaba era del trabajo, erais tú y Beth todo el tiempo… me di cuenta que tenías que ser muy especial para que mi hija se olvidara de su gran pasión – revela sonriendo por los esfuerzos de Quinn por que no note las pequeñas lagrimas que escapan de sus ojos – Con todo esto quiero decirte que me alegra mucho que os volvierais a encontrar y que agrandéis mi familia un poco más – Leroy termina de hablar y Quinn no puede ni articular palabra, sencillamente se abraza a él, con la esperanza de que el hombre sienta lo agradecida que esta por sus palabras, él corresponde el abraza y besa su cabeza como muestra de cariño


La llegada a Ohio ¡empieza el viaje! En la próxima actualización, el Domingo, sera el encuentro entre la pequeña Beth y Judy. Por supuesto, Quinn tambien esta allí.

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Saludos.