siento que sea mas corto de lo que en un primer momento había dicho pero se me ha alargado y lo último que he escrito necesita revisión que podría tardar bastante (una semana como mucho) así que la primera parte ya está aqui!

Capitulo 6

en ese momento la única palabra que le venía a la mente a ren era..

¿que?

¿Como demonios habían llegado a esa conclusión?,¿porque le preguntaba eso precisamente cuando estaba encima de su ingle?, ¿porque por todos los santos no podía hacer como las personas normales y decírselo cuando la situación no fuera tan incomoda?

Y lo mas curioso de todo, es que parecía haberse olvidado de donde estaba sentada

completamente aturdido dejó de actuar y se concertó en lo que kyoko le había dicho.

¿Que era Esther para él?

la mejor manera de describirla (si tuviera que hacerlo) podría ser como una "hermana", desde que había empezado a actuar, Esther estuvo a su lado. sus padres se conocían, y cuando los padres de Esther se enteraron de que el también estaba en el mundo del espectáculo, quisieron quedar para que se conocieran los dos, Esther había estado mas tiempo en la industria del entretenimiento, así que lo podría ayudar en caso de que le hiciera falta.

Por ese entonces tenía diez años y justamente había vuelto de japón, donde había conocido a kyoko.

Desde el momento en que la había visto tuvo el presentimiento de que no se llevarían muy bien, los dos eran por parte de uno de sus padres japoneses, y eso empeoraba un poco las cosas, teniendo en cuenta la belleza de ren, a Esther no le hizo mucha gracia. Porque en casi todos los casting si tienen que escoger entre un actor talentoso, y un actor con talento y belleza se decantarían por el segundo.

Y ren, con el pelo castaño claro y sus ojos claros, destacaba mucho.

Ren no pudo evitar sonreír un poco al recordar como odiaba eso de el, Esther tenia su misma edad, pero a diferencia de él no era muy agraciada en ese entonces; tenía pecas y el pelo como un estropajo, además tenía problemas de acné, y la ponía histérica que ren fuera tan perfecto físicamente hablando.

Los primeros meses habían estado como el perro y el gato, evitándose la mayor parte del tiempo, el único inconveniente que tenían los dos, eran sus padres, que no querían escucharlos o simplemente no les importaban sus sentimientos.

quisieran o no, estaban condenados en algún momento de la semana a acabar los dos metidos en la misma habitación cenando o comiendo junto a sus padres.

A los pocos meses de conocerse, Esther tuvo que marcharse a su país, así que ren pudo respirar tranquilo.

Solo por dos semanas, porque se enteró que sus padres se iban de vacaciones a España y lo peor de todo es que se hospedarían en casa de Esther.

Sin poder evitarlo, ren sonrió un poco al recordar como había cambiado su vida en España.

Al principio solo se iban a quedar dos semanas, pero a los padres de ren les gustó Barcelona, y decidieron quedarse mas tiempo. Además, a kuu le contrataron para hacer una película española, y al enterarse de que el actor tenía un hijo, las productoras contrataron a ren para hacer publicidad.

Como ren no sabía el idioma tuvo que hacer clases particulares intensivas durante dos meses. No consiguió aprender mucho el idioma, pero por lo menos entendía algunas palabras.

La primera experiencia en el extranjero como actor fue en la serie "Plats Bruts", y Había tenido problemas con los directores sobre todo en el idioma, Esther al ver el conflicto se apiadó de el y las cosas empezaron a mejorar.

Le habían cogido para hacer un capitulo de una serie bastante popular en Cataluña llamada "Platos Sucios".

era una comedia de dos hombres que vivían solos en un piso muy pequeño. La serie giraba en torno a los dos protagonistas. Un joven guapo y rico que quería independizarse y hacerse actor (no encontraba papeles decentes nunca), y un productor de radio fracasado en su trabajo e infeliz con su vida, que constante-mente era despedido y contratado dependiendo de como le fuera a la empresa.

Ren había hecho el casting y le habían dado el papel de un niño japones que se perdía por Barcelona, los protagonistas lo encontraban pero como no sabían su idioma y como los dos eran en parte, bastante idiotas se lo llevaban a su casa provocando un montón de mal entendidos por el camino.

Ren lo había tenido difícil, en principio no le habría supuesto ningún problema, pero el problema era que el humor español y el americano eran cosas muy distintas, y el pobre se estaba haciendo un lío.

Si no hubiera sido por Esther que lo ayudó a adaptarse bien al papel, seguramente no sería tan buen actor como lo era ahora.

Para el, Esther era algo mas que una amiga, era su salvadora.

Aún que estuviera como un cencerro, fuera sumamente desordenada y se metiera en donde no la llamaban la mayor parte del tiempo.

Parpadeó unas cuantas veces y miró a kyoko, la realidad le golpeó de repente. estaba en la cama, con kyoko en cima, y el le tenía que contestar a una pregunta que posible-mente la malinterpretaría.

Pero, ¿porque le preguntaba eso kyoko?. Sin poder evitarlo, tuvo que hacerle la pregunta.

-kyoko-chan, ¿a que viene eso?- preguntó completa-mente confundido-

vio como kyoko se sonrojó y bajó la cabeza, parecía un poco triste

-solo pensaba- dijo con una mirada triste y muy sonrojada mientras se ponía las manos en su regazo, que al estar encima de ren hacía que sus manos le rozaran la barriga- que si Esther-san es tu novia, no deberíamos de hacer estas clases sin que ella supiera el verdadero motivo, podría malinterpretarlo.

Si, pensándolo bien, ella no tendía que estar haciendo esto con el, ¿porqué había aceptado? ¿donde había ido su sentido de la pureza?, ¿como había pasado esto sin que se diera cuenta?.

Para empezar, ¿porqué había aceptado ese papel sabiendo las consecuencias que traería a su vida?

Esto era peor de lo que había pensado, estaba verdadera-mente enamorada de ren, había intentado evitarlo durante una semana, pero no sirvió de nada, lo había extrañado tanto, que por mucho que lo había evitado, su mirada siempre se había desviado hacia él.

Inconscientemente había esperado el sábado con ansias, porque sabía que aún que fuera por obligación tenía que ir, y eso era la escusa perfecta, ren pensaría que no iba a su casa por él, si no para aprender, y eso le convenía mucho, no quería que ren se enterara de lo que sentía por el.

Porque por encima de todo, el ya tenía a alguien que le gustaba, y al ver como se comportaba con Esther, estaba segura que ella era la chica por la que suspiraba.

Por eso, cuando había visto a Esther colgada del brazo de yashiro, la había mirado sospechosa-mente. Solo eran suposiciones suyas, no podía estar segura de una cosa a menos que lo confirmara por si misma.

Por eso había ido a su casa, tenía que asegurarse de sus sospechas.

Al principio se había dejado llevar por la incomodidad de la situación en la que se encontraban y su mente había borrado el verdadero motivo de la visita. Pero cuando habían empezado a actuar, cuando kyoko se había dado cuenta de la parte del cuerpo de ren que estaba tocando, sus sospechas vinieron como una avalancha en su mente, y no pudo evitar preguntarle.

En ese momento no le importó donde estaba sentada, después ya se disculparía y se avergonzaría a partes iguales. Ahora lo que necesitaba desesperada-mente, era una respuesta por parte de ren.

-kyoko... yo no..- empezó ren, pero fue interrumpido por el sonido del timbre de la puerta-

kyoko suspiró con cansancio, ¿porque no podían tener una conversación normal sin que nadie los interrumpiera? iba a moverse de donde estaba, pero ren la cogió por los hombros evitando que se moviera, el parecía muy serio.

Ren volvió a intentar abrir la boca para hablar, pero volvieron a llamar al timbre, intentó bloquear mentalmente el sonido, pero no lo consiguió, ya que llamaron tres veces mas.

Harto de que llamaran tantas veces, apartó a kyoko de su regazo y se dirigió con una mirada furiosa hacia la puerta, ni siguiera se molestó en ocultar su enfado con una sonrisa falsa, tenía intención de cantarle las cuarenta al mal-educado que llamaba tantas veces al timbre. Como fuera yashiro, ya se podía estar preparando para una tortura larga. O en todo caso para el despido inmediato

-escuche...- empezó abriendo la puerta, pero fue interrumpido por una enorme sombra negra que se le tiró en cima, no tuvo tiempo ni de gritar, cayó de bruces al suelo-

kyoko se sentía frustrada, fuera quien fuera el que había llamado, había interrumpido una conversación muy importante, estaba segura de que no volvería a tener una oportunidad como esa, sin que toda la situación le viniera a la mente y le nublara la razón.

Oyó como ren farfullaba algo que no entendía mientras caminaba hacia la puerta, oyó como esté dijo algo, y de repente escuchó un estruendo, como si algo muy pesado se hubiera caído al suelo. Confundida, empezó a caminar hacia la puerta de la habitación.

¿Puede que hubiera tropezado y se hubiera caído de morros al suelo?, o por el contrario, podía ser que el que estuviera detrás de la puerta fuera un fan loco que en cuando abrió la puerta, hizo que la puerta le golpeara en la cara cayendo de culo al suelo.

Sin poderse detener, se imaginó a ren en el suelo con la cabeza sangrado, o en caso de que fuera una admiradora, siendo acosado en el suelo.

El simple pensamiento la aterrorizó, pero cuando ya estaba pasando la puerta, oyó una estruendosa carcajada femenina seguida de un bufido molesto de ren.

Contundida, se acercó a paso rápido hacia la puerta, lo que vio hizo que tuviera que taparse la boca con las manos para no reír; ren estaba en el suelo, con un enorme perro negro encima de él, y parecía estar muy "enamorado" de su pierna derecha. Ren intentaba sacárselo de encima, pero no conseguía nada, cuando conseguía sacárselo de una pierna empezaba por la otra o simplemente se le iba al brazo.

Cerca de el, con tres perros mas estaba Esther, riéndose tan fuerte que no se podía ni mover de la posición que tenía en el suelo.

Los otros tres perros a excepción del que estaba violando literal-mente hablando a ren, estaban completa-mente tranquilos sentados sobre su trasero cerca de Esther, incluso vio a uno bostezar, como si esa escena le importara mas bien poco, o le aburriera.

Riéndose por lo bajo, e intentado por todos los medios de no reír a carcajadas, le sacó de encima el perro a ren, que en cuando kyoko le cogió la correa el perro casi hizo que se tropezara con la pierna de ren y cayera en cima de él. Pasaron unos segundos antes de que el perro se calmara y se sentara como los otros tres al lado de kyoko.

Ren se repuso y le envió una mirada envenenada a Esther, y ella no pudo evitar reír otra vez. La pobre parecía como si se fuera a ahogar de tanto reír.

-¿qu... que a pasado aquí?- preguntó kyoko, que estaba tan aturdida que se olvidó de que tenía una rival potencial delante de ella-

-no lo se- dijo ren, con una voz completa-mente melosa, esa voz que le ponía los pelos de punta, miró a ren, y sus mayores temores se hicieron realidad, estaba sonriendo a Esther con esa sonrisa deslumbrante-mente falsa- que te lo diga ella- dijo en un tono brusco que kyoko escucho por primera vez desde que lo había conocido, lo había oído hablar en muchos tonos, pero nunca con un tono brusco-

kyoko dirigió su mirada a Esther que se estaba recuperando del ataque de risa de ultima hora, y parecía importarle un pepino que ren le estuviera lanzando cuchillos con la mirada.

Esther después de unos segundos se enderezó completa-mente y carraspeó un poco para aclararse la garganta.

-¿no te acuerdas lo que comentamos esta mañana?- le preguntó, acariciando unos de los perros, que si kyoko no se equivocaba era un doberman-

-si que me acuerdo- le dijo enderezándose y poniéndose a escasos centímetros de su cara- pero me habías dicho que no era para hoy.

-Pues... ¡sorpresa!- dijo soltando las correas de los perros y levantando las manos-

kyoko estaba preparada para intervenir en caso de que los perros se le tiraran encima de ren, pero a diferencia del que ella tenía, los tres perros se quedaron sentados en el suelo al lado de Eshter

-no es ninguna sorpresa, te he dicho muchas veces que me avises antes de llamar a mi puerta sin avisar-

-eh...- dijo kyoko incomoda con la situación-

kyoko estaba muy confundida, ren no parecía darse cuenta de su presencia mientras reprendía a Esther, de un momento a otro la habían ignorado completamente sin que ellos de dieran cuenta.

Esther estaba protestando todo el rato intentando tener la razón de algo que kyoko no entendía, por lo que parecía, habían hablado por teléfono y habían quedado sin cita previa, para mas adelante, pero Esther se había adelantado y se había presentado en su casa sin permiso.

Todo esto era completa-mente estúpido, no sabía que demonios le pasaba. Pero estaba empezando a sentir que le faltaba el aire, ver a esos dos siendo tan amistosos, le provocaba un dolor tremendo en el corazón.

¡Por el amor de dios, que solo estaban discutiendo!

pero kyoko sabia mejor que nadie que había muy pocas personas que se atrevían a discutir libremente con ren sin ser intimidados por su mirada del emperador de la noche.

-¡como se atreve!- dijo uno de sus demonios saliendo de su cabeza-

-¡ren es nuestro!- dijo otro furioso con una escopeta-

-grupo de ataque a la arpía, preparado- dijo otro con un traje de militar apuntando con rabia a Esther- apunten...- un grupo de demonios salieron de todas partes de su cuerpo y se prepararon en una linea de ataque- ¡fuego!- gritó el general-

una avalancha de demonios de dirigió peligrosamente hacia Esther, kyoko al ver esto cogió las "colas" de sus demonios y los arrastró hacia ella, impidiendo que atacaran a Esther. Tenía que estar mas alerta, un poco mas y no hubiera sido capaz de ver a ren a la cara otra vez.

Los demonios protestaron y se quejaron lanzando lanzas y disparos a Esther, pero estaban demasiado lejos como para llegar, derrotados en esta batalla pero no en la guerra se retiraron por el momento en el interior de kyoko.

Aterrada por lo que los demonios habían estado apunto de hacer, decidió a hacer una retirada táctica, no fuera a ser que a los demonios les diera por otro ataque sorpresa.

Dolida por la acciones de ren, soltó el perro e intentó ir a la habitación, pero en cuando dio el primer paso, el perro salió disparado abalanzarse sobre la cadera de ren. Este completamente sorprendido por otro ataque repentino, volvió a caer a suelo con el perro encima, y esta vez, el perro estaba completamente concentrado lamiéndole toda la cara.

Kyoko mas sorprendida que otra cosa volvió a coger al perro y le dio un fuerte tirón hacia atrás, apartando el perro de ren y haciendo que el perro quedara aturdido durante un momento, después le golpeo suavemente con la parte de la pantorrilla la barriga del perro y este se quedó completamente quieto y tranquilo. Después dio otro tirón pero esta vez hacia ella y el perro se sentó sobre su trasero, completamente tranquilo.

Kyoko le acarició la cabeza dulcemente mientras era observada con la boca abierta por ren y Esther, ni siquiera Esther tuvo tiempo de desternillarse de risa. Todo había pasado tan rápido que ahora lo único que podía hacer era mirarla con la boca abierta.

Al no oírlos discutir mas levantó la cabeza y los miró a los dos. Al ver la cara de sorpresa que ponían solo le acudía una palabra a la mente

-¿que?- dijo aturdida, ¿no había hecho nada malo no?, ¿no se pensarían que había pegado al perro verdad?, porque haber, lo había tocado con la pierna si, pero solo era un pequeño toque, similar al que le dabas al morro cuando se portaba mal. Completamente en pánico de que ren pensara que había maltratado al animal se defendió- ¡yo no lo he pegado, lo prometo!

-Lo sé- dijo Esther sorprendida- lo que me sorprenda es que puedas manejar a un perro tan grande y que este te haga caso a la primera. ¿Tienes experiencia tratando con perros?

-Bueno...- dijo avergonzada, shotaro había tenido un pastor alemán en su casa, pero al final, la que siempre lo acababa sacando y cuidando era ella, así que si, se podía considerar que tenía un poco de experiencia con los perros grandes- un poco

-¡increíble!, ¿como has conseguido que te haga caso?, ¡a mi siempre me desobedece la mayor parte del tiempo!

-no... no lo se, solo he sido firme- dijo sorprendida, ¿era tan raro?- cuando era pequeña cuidaba un pastor alemán y si no era firme, el me acababa tirando al suelo- le dijo avergonzada-

Esther lo único que podía hacer en ese momento era mirarla con una cara completamente sorprendida, le iría bien tenerla como ayudante en el centro. Pero ella sabía mejor que nadie que los actores no disponían de mucho tiempo, kyoko no era famosa, pero por lo que había investigado, había actuado oficialmente en dos series y en un programa de televisión. Si no le fallaba la memoria, a excepción de dark moon, los personajes que había interpretado eran secundarios, pero aún así imprescindibles, el programa de televisión no podría avanzar sin su mascota, y en esa serie, el personaje de natsu era muy importante.

Para ser una simple principiante que llevaba poco mas de un año en el trabajo era talentosa, y era bastante solicitada. Había hablado con el presidente lori, y el había confirmado sus sospechas, incluso él se sorprendía del poderoso diamante que la empresa había adquirido.

Además, trabajaba cuando tenía tiempo en el daruyama.

Era una mujer ocupada, por mucho que quisiera pedirle ayuda, sabía que era demasiado egoísta preguntar.

-oye- dijo ren molesto- si solo has venido a fastidiar ya puedes irte- le dijo empujándola hacia la puerta. Los perros la siguieron excepto el de kyoko-

-¡espera!- dijo intentando frenar con los talones- mañana a las cuatro en "beautiful pet's"- le dijo-

-esta bien, ahora, fuera.

-¡Kyoko tu estas invitada!-

-¿invitada?¿donde?- se preguntó confundida-

ren cerró la puerta, sin darse cuenta de que aún faltaba un perro por salir, cuando se dio la vuelta y vio a ese perro se apartó de la puerta y se arrimo a la pared

-sácalo, por favor- le dijo a kyoko, mirando al perro como si fuera el peor virus del mundo-

kyoko obedeció y sacó al perro fuera, donde Esther la estaba esperando junto a los otros perros, kyoko le dio la correa del perro, y se apartó un paso, tenía curiosidad por ver como sería capaz de hacer caminar a cuatro perros grandes sin tropezarse o pisar a alguno de ellos.

gracias por ayudar a ren- le dijo Esther sonriendo- suelo tener ataques de risa y cuando estoy en medio de uno soy incapaz de parar hasta después de un rato- le dijo riendo al ver la mirada aturdida de kyoko- ¿te gustan los perros?

-Eh, si mucho- le dijo dudosa-

-entonces ven con ren mañana, creo que te gustará

-eh... ¿gracias por invitarme?- le dijo sin comprender nada de nada-

-procura que no te afecte el carácter gruñón de ren- le dijo riendo un poco-

se puso dos perros a cada lado, y empezó a caminar, al principio kyoko pensaba que se tropezaría y caería de morros al suelo, pero se impresiono mucho cuando caminó tranquilamente por el pasillo con los cuatro perros y sin tropezarse, se le hacía difícil de creer que el perro que no había podido controlar cuando atacó a ren le hiciera tanto caso.

Se la quedó mirando hasta que ella dobló la esquina del pasillo y la perdió de vista.

Dio un paso cogiendo el pomo de la puerta, sin querer se miró los pies y solo entonces se dio cuenta de como estaba vestida, y además Esther no había preguntado nada.

¿Puede que pensara que no era un problema como una rival? ¿no le importaba que estuviera vestida de esta manera en casa de ren?

Si fuera su novia tendría que por lo menos haber sacado el tema, pero parecía darle igual como estuvieran verstidos ella y ren.

¿No era su novia?

Porque esa era la única explicación lógica que encontraba para que ella no hubiera argumentado nada. aún que, pensándolo bien, puede que fuera alguna especie de relación extranjera de la que ella no tenía conocimiento

completamente confundida por el rumbo que estaban dando sus pensamientos volvió a entrar en casa de ren. Ren estaba delante de la puerta mirándola con una intensa mirada

en ese momento se sintió completamente aterrada al recordar lo atrevida que había sido;

"¿que es Esther para ti?"

¿como había podido decirle eso?, ¡como demonios se había atrevido! Ahora la odiaba seguro, ella no era nadie para inmiscuirse en su vida privada. Cierto era que habían crecido un poco mas cerca estas dos semanas, pero eso no era escusa para preguntarle tan directamente algo tan personal.

Completamente arrepentida, bajó la cabeza haciendo esa elegante reverencia que solo ella sabía hacer, y con un tono de profunda tristeza y arrepentimiento habló.

-¡lo siento muchísimo tsuruga-san!- dijo casi chillando histéricamente- yo no tenía derecho a preguntarle algo tan personal, si usted y Esther-san están saliendo no es de mi incumbencia, de verdad, realmente lo siento mucho- llegó a tal su arrepentimiento que sin darse cuenta ya se había puesto de rodillas suplicando su perdón-

Ren ante esa demostración de arrepentimiento, se sintió culpable. tendría que habérselo dicho muchísimo antes para que las cosas no acabaran de esa manera, decir que estuvo impresionado cuando le preguntó sobre Esther era un eufemismo, no se había podido creer que fuera capaz de enfrentarlo y que además le mantuviera la mirada.

Pero parecía que todo había sido causado por el calentamiento del momento.

Su silencio había sido el detonante de esa confusión, tenía que arreglar las cosas con kyoko para no empeorar mas la situación en la que estaban, si esto seguía así estarían distanciándose cada dos por tres. Y ren ya estaba harto de tantos malentendidos.

-kyoko-chan, no tienes que disculparte con migo, tenías todo el derecho a dudar de nosotros, y me alegro que hayas expuesto lo que pensabas con palabras- le dijo haciendo una pausa, tenía que intentar dar un doble significado a la frase que iba a decir- Esther no es mi novia, es mi mejor amiga.- la declaración de ren que teóricamente tendría que haberla calmado, solo consiguió que kyoko se entristeciera mas-

kyoko ya no sabía que hacer con sus sentimientos, estaba feliz que le hubiera dicho que no era su novia, pero le dolió profundamente que dijera que ella era su mejor amiga. Se sintió herida.

Cada vez se entendía menos, ¿no había deseado desesperadamente que Esther no fuera su novia?, ¿entonces porque se sentía tan herida cuando él le dijo que era su mejor amiga?.

Por algún motivo, sintió que Esther le había quitado su sitio en el corazón de Ren, Esther era su mejor amiga. Y kyoko estúpidamente se había hecho a la idea durante esas dos semanas, que ella era la mejor amiga de ren. Por algún motivo, se había hecho falsas ilusiones.

Otra vez.

Volvía ha estar en el mismo lugar que hace año y medio, se había enamorado de un hombre que no la amaba. Y por encima de todo, volvía a hacerse ilusiones por algo que sabía desde un buen principio que no acabaría bien.

Ren la estaba mirando desde que acabó su declaración, por algún extraño motivo, kyoko estaba triste, y no entendía el porqué, ¿había hecho algo que la hubiera puesto de esa manera? Que el recordara, no le había dicho nada que pudiera dejarla con ese animo de tristeza...

tenía que arreglar la situación como fuera, puede que no hubiera sido lo suficientemente claro, y lo hubiera malinterpretado de alguna extraña manera.

-kyoko-chan, conozco a Esther desde hace once años, hace cuatro años nos separamos por cuestiones de trabajo... -continuó intentando explicarse, pero parecía que kyoko estaba en la inopia, no lo escuchaba- kyoko- le dijo preocupado quitando cualquier formalismo- ¿estas bien?- le dijo cogiéndola por los hombros-

fue entonces que kyoko pareció reaccionar, miró a ren como si estuviera completamente confundida con la situación, después se sonrojó furiosamente y se apartó de él, cerró la puerta de la calle y se escabulló detrás de ren para no sentirse acorralada.

Kyoko se miró el reloj en la muñeca, y exclamó asombrada;

-tsuruga-san son las doce, tenemos que levantarnos temprano mañana, será mejor ir a descansar temprano- le dijo, obviamente olvidándose de que estaban en sábado, y mañana, o en ese caso dentro de treinta-i-tres segundos, sería un día festivo-

-kyoko-chan, mañana...- no acabó la frase porqué kyoko entró a paso rápido en el dormitorio de invitados- es domingo...- acabó, hablándole a la pared-

ren suspiró con cansancio, últimamente no le salían bien las cosas con kyoko, y todos los esfuerzos que estaba intentando hacer para arreglarlo no le servían para nada. Kyoko estaba herida y confundida y no entendía el porqué. Desde el mismísimo momento en el que había llamado a su puerta, se le había hecho muy difícil de leer sus emociones.

Siempre le había sido muy fácil leerlas, al fin y al cabo, kyoko era como un libro abierto, pero hoy había sido diferente, y no solo por haber hecho la escena de la cama sin dudarlo. Si no que además, parecía bastante concentrada en otra cosa, algunas veces se había preguntado donde estaba su mente. Porque estaba bastante seguro que si su cabeza estuviera en la tierra, la escena de la cama les habría costado muchísimo mas.

Miró la puerta de la habitación de invitados y suspiró, estaba claro que tendía que esforzarse mas en acercarse a kyoko, porque tenía la sensación de que nada le estaba funcionando. Cuando empezó con esta farsa, se había propuesto también seducirla, pero al parecer tendría que ser un poco mas directo, porque todas las indirectas que le había lanzado hasta ahora no habían servido de gran cosa, en todo caso, solo para alejarla o para escandalizarla.

Miró el reloj de la pared... ya era pasada la media noche, tenía que dormir... o como mínimo intentarlo, porque después de lo que acababa de pasar, probablemente sería incapaz de dormir.

Se dirigió a su habitación, se cambió, e intento dormir.

Kyoko se despertó mas tranquila de lo que se había esperado, había pasado la noche entera reflexionando sobre lo que había pasado, Esther no podía ser su novia, a menos que tuviera cuatro años menos que el y aún estudiara en el instituto.

Y kyoko intuía que Esther era un poco mayor que ella, puede que tuviera la edad de ren. O eso es lo que le parecía a primera vista.

Cuando se había encontrado ayer con Esther, le había parecido raro que ella no sintiera celos o preguntara por la situación, además, en ningún momento vio a ren mirarla de una manera especial... habían discutido, si, pero la discusión parecía mas bien como de dos amigos íntimos peleando por tonterías. Además, las palabras de ren aún le rondaban en la cabeza.

"kyoko-chan, conozco a Esther desde hace once años" " Esther no es mi novia, es mi mejor amiga"

aún que ahora que había aclarado un poco su mente y había tenido una noche entera para reflexionar sobre lo que había pasado, eso no quitaba los celos que sentía por Esther. Ella era muy cercana a ren, y era probable que si en algún momento ella se enamorara de ren le sería mas fácil llegar a su corazón que a kyoko.

Pero, ¿que podía hacer ella?, había perdido toda esperanza de amar a alguien, y no estaba muy segura de que existiera alguien que la pudiera amar por lo que era...

estaba aterrada y confundida, tenía pensamientos contradictorios. Estaba enamorada de ren, tenía celos de Esther, pero estaba demasiado aterrada para poder confesar-le a ren lo que sentía por el por miedo a otro rechazo.

Suspiró y se levantó de la cama, tenía que preparar el desayuno. Fue hacia el baño y se lavó los dientes con el cepillo de dientes que había traído del daruma-ya, después se cambió de ropa por una falda blanca hasta las rodillas y una blusa rosa, se peinó el pelo y guardó el pijama en la bolsa que había traído del daruma-ya. Cuando ya estaba a punto de salir de la habitación se fijó en el despertador que había encima de la mesita de noche y palideció.

Las 11:30 de la mañana.

Había dormido mas de once horas, ¡y el almuerzo aún no estaba hecho!

Salió disparada de la habitación y se fue directa a la cocina, ren no estaba en la cocina, así que lo empezó a buscar lo mas silenciosamente posible por toda la casa, al final, el único sitio que le faltaba por ver era su habitación.

Abrió un poco la puerta, solo lo justo para meter la cabeza dentro y mirar, cuando vio a ren aún dormido, suspiró de alivió, había tenido miedo de que se hubiera despertado primero y no hubiera comido nada. Suspiró aliviada, y se fue a paso rápido a la cocina a preparar algo para comer y para almorzar.

Preparó arroz con pez a la plancha y sopa de miso para almorzar y empezó a preparar una masa de pan para hacer pizza para comer, podrían sentarse en el sofá y ver una película mientras comían la pizza, o por el contrario estudiar el guión para la película.

Cuando acabó con la masa, miró la hora, las 12:45, era casi la una del medio día, y ren aún no se había despertado. Preocupada, se dirigió a su habitación para despertarlo. Entró sin hacer ruido y se sentó en la cama a observarlo dormir.

Era tan hermoso, que a veces le tenía envidia, ¿como podía ser que un hombre fuera tan perfecto?: era paciente, amable, juguetón, un poco despistado a veces, cabezota, y algunas veces se sentía intimidada y avergonzada por sus bromas, pero sabía que el nunca le haría daño, a parte de la sonrisa del emperador de la noche, ren era perfecto, ninguna mujer se resistiría a sus encantos.

Ninguna, ni siquiera una que había decidido renunciar al amor.

Ni siquiera ella, era capaz de resistirse-le.

La cara de ren estaba mirando hacia ella, y tenía un brazo por encima de la manta que le caía suavemente por encima de la cadera, aún que la posición era muy simple, no pudo evitar sonrojarse. Acercó un poco su rostro al de él y se lo quedó mirando unos segundos, sin saber porqué volvió a recordar ese día en el camarote de ren, cuando este se le quedó dormido en la falda, y ella le había acariciado el pelo suavemente.

Repentinamente, le entraron ganas de tocarle el pelo otra vez, extendió la mano, y le rozó el pelo. Sonrió suavemente y continuó tocándolo suavemente completamente embobada en esa acción.

Estaba tan concentrada en acariciar el pelo de ren, que no se dio cuenta de que él empezó a despertarse. abrió los ojos lentamente y se quedó completamente quieto cuando se dio cuenta de que la sensación tan maravillosa que había sentido no era un sueño, sino que era kyoko, entreteniéndose con su pelo. tenía miedo de moverse y que con el movimiento ella se asustara y dejara de tocarle el pelo

sorprendido por lo que estaba pasando, ren se quedo quieto y con los ojos entrecerrados, quería saber cuanto tiempo podía pasar kyoko tocándole el pelo hasta que se diera cuenta de lo que estaba haciendo, y por lo que intuía ren, lo hacia inconscientemente.

Ella bajó el rostro un poco mas como si estuviera apunto de bersarlo, después pareció pensárselo mejor y se quedó quieta, durante un momento ren se había pensado que lo había pillado, y cerró los ojos con su mejor actuación de estar dormido, y, sinceramente, no se le hacía difícil cerrar los ojos con las suaves caricias que kyoko le estaba dando.

Y fue entonces cuando ella abrió la boca, y lo dejó petrificado

-¿como puedes ser tan hermoso?..- dijo suavemente, con un tono que si ren no se equivocaba tenía una mezcla de envidia y admiración a la vez.- no es justo- acabó, el último comentario no lo comprendió del todo bien. ¿Estaba enfadada con el por que era hermoso? (según ella)-

en ese momento ren no sabía si estar contento o triste. No quería empezar a hacerse ilusiones con esa declaración, puede que solo estuviera exponiendo un hecho, ren no era presumido, pero tenía que ser muy estúpido para no darse cuenta de la reacción que provocaba en las mujeres. Su cuerpo atraía a las mujeres como si fuera un imán, y como ren era una imagen pública, tubo que hacerse una personalidad acorde con el cuerpo que quería "vender" en televisión, a veces, se sentía incomodo por tener esa apariencia. Tuvo que encerrar muy dentro de si mismo a "hizuki kuon" y dar vida a " tsuruga ren". Por muy bien que le fuera la vida ahora, sentía que le faltaba algo...

le faltaba aquel trocito de corazón que se llamaba kuon.

Y solo kyoko lo había descubierto, era verdad que no sabía que era kuon y que conoció al kuon inocente y puro de hace once años, pero lo había conocido. Y además, cuando estaba con ella, kuon salía a la luz.

Era la única mujer que había sido capaz de resucitar esa parte exiliada de su ser, era la única que había podido tocar y ver a Kuon.

Que kyoko lo encontrara hermoso puede que no fuera tan malo, por lo menos, lo había mirado lo suficiente como para admitir a regañadientes de que lo encontraba atractivo. Eso ya era un paso importante.

Porque sino habría sido muy difícil intentar seducir a kyoko mientras esta no se sentía ni un poco atraída por su apariencia física.

Kyoko suspiró y lo agitó suavemente para que despertara.

-ren-san … ren-san..- dijo suavemente para que se despertara- es la una de la tarde...- le dijo intentando que su voz no saliera alarmada- ren...

ren se removió un poco en la cama, como si le estuviera molestando que lo llamara porque tenía mucho sueño he intentara volver a dormir en otra posición. Kyoko se lo quedó mirando con el ceño fruncido, ¿porque no se levantaba?, en la otra ocasión se había levantado casi de inmediato, pero parecía que hoy le costara mas. ¿Puede que le costara levantarse en días festivos?

Agitó la cabeza intentando sacar ese pensamiento estúpido, claro que no le costaba levantarse, tenía que estar gastando-le una broma pesada, eso debía ser.

Con una nueva determinación se fue hacia la ventana y corrió las cortinas, ren se acurrucó en forma fetal tapándose la cabeza con la manta

-parece una capullo de seda- se dijo a si misma mirándolo divertida- ¡Ren!- le dijo alzando un poco la voz, y en un acto de valentía se le acercó y intentó sacarle la manta de encima tirando, pero se quedó a medias porqué ren no parecía querer soltarla- tsu … ru... ga... -san!- dijo intentando hacer palanca con una pierna apoyada en la cama- ¡suelta la manta!- le chilló, dándose cuenta casi en el acto del pequeño error, pero ren no pareció importarle así que siguió- como no se levante le voy a tirar un cubo de agua fría en la cara- le dijo en broma para ver la reacción de ren-

-Mmn...- murmuró sin casi inmutarse por los tirones de kyoko-

-¡ren!- dijo tirando otra vez- ¿tengo que ir a buscar el agua?- cuando ren no hizo ninguna acción decidió hacerle una trastada- esta bien, tu te lo has buscado- le dijo, y salió de la habitación-

la verdad es que ren se estaba divirtiendo bastante con esa pequeña rabieta de kyoko, pero tenía que tener cuidado, si habría los ojos cuando ellas estaba presente, seguramente se daría cuenta de que sus ojos no eran precisamente negros. Podía dormir un poco con las lentillas, pero dormir toda la noche con ellas le acababa provocando escozor en los ojos, se había pensado en un primer momento que kyoko se iría después de que el la había ignorado, lo había hecho porque aún que estaban las cortinas echadas, había luz, y aún que fuera solo un poco, kyoko notaría el color de sus ojos, pero kyoko no se había ido, y ahora tenía que pagar las consecuencias de su pequeña broma.

Oyó los pasos de kyoko y se quedó quieto, esperando el agua fria caer por su cara, pero en cambio, notó como kyoko dejó algo que sonó como a vidrio en la mesita de noche, e intentaba volver a jalar la manta, ren se aferro a la manta con todas sus fuerzas intentando no reírse de la situación.

-ren, no lo volveré a repetir...- le dijo divertida, cogiendo el vaso vacío de la mesita de noche- a la una... a las dos...- le dijo volviendo a tirar con la mano derecha mientras que la izquierda sujetaba el vaso- y a la...

no pudo acabar la frase, porque ren en un movimiento rápido sacó la mano de dentro las sabanas, le cogió la muñeca a kyoko y la arrastró a la cama con el, tapándolos a los dos con la manta.

Después no se lo pensó dos veces y la besó abrazándola fuertemente, pegándola a su cuerpo.

No podía creerse lo que estaba haciendo, pero le gustaba, y mas cuando tenía a la mujer que amaba debajo de el y en la cama, la simple idea lo izo emocionarse, no le importó que después kyoko se enfadara, siempre podía poner la escusa del nombre, así que por ahora, mientras el momento duraba, planeaba disfrutarlo al máximo.

Kyoko al principió se había asustado un poco pensando en que ren la reñiría con su cara del emperador de la noche por haber intentado destapar-lo de la cama y amenazado con tirarle agua a la cara para que se despertara, pero, si lo que estaba sintiendo ahora era un castigo... tendía que practicar un poco mas en eso de enfadarlo, porque estaba segura que si todos los castigos eran así de placenteros, las mujeres harían cola para enfadar a tsuruga ren.

Sin poder evitarlo, cerró los ojos y abrazó el cuello de ren, entregándose completamente al beso. Dios... ese hombre daba unos besos magníficos, tenía suerte de que no estaba de pié, porque estaba segura que en esos momentos tendría las piernas temblando o le faltaría poco para que sus piernas cedieran y cayera al suelo.

Fue un beso magnifico, no era un beso agresivo como los que se daban cuando eran sayaka o hiraoka, ni tampoco era un beso de ensayo, ese beso, era especial, porque tanto ren como kyoko, estaban poniendo todos sus sentimientos en ese beso.

Sus bocas se unían continuamente con besos dulces y llenos de afecto con una perfecta armonía, que si estuvieran conscientes de lo que estaba haciendo, se habrían dado cuenta, que esa era la primera vez que se compenetraban tan bien en un beso.

Ren se sentía en la gloria, kyoko no se le había resistido en ningún momento, y estaba reaccionando muy bien a su beso, inconscientemente la apretó un poco mas a su cuerpo, haciendo que kyoko soltara un jadeo ahogado por el repentino cambio. Ren sonrió, le gustaba ese sonido.

Pero todo termino de pronto, porque al parecer, kyoko recobró el sentido cuando ren la había apretado un poco, y al verse en esa situación, empezó a retorcerse, intentando sacarlo de encima.

Ren apartó sus labios de kyoko, pero no la soltó en ningún momento, seguía presionando su cuerpo con el de kyoko, deleitándose con la calidez de kyoko.

Ren no podía ver gran cosa en la oscuridad, pero eso no le importó, sentía a kyoko y veía tenuemente su silueta, eso para el era suficiente, sonrió cuando notó como kyoko se ponía nerviosa, y no pudo evitar soltar una carcajada, bajar las manos hacia los lados de la cintura de kyoko, y empezar a hacerle cosquillas.

Kyoko empezó a retorcerse pero esta vez era de risa, iba de un lado a otro de la cama intentando evitar las manos de ren que le recorrían los lados de su cuerpo, ren siguió aplicándole esa pequeña tortura, hasta que kyoko en un momento de despiste, acabó cayéndose de la cama y aterrizando sobre su trasero. La risa se le atascó en la garganta cuando sintió un tremendo dolor en el culo.

Kyoko levantó la vista, y al ver que ren no se levantaba de la cama y que encima aún seguía, en posición de "capullo" como lo había nombrado kyoko. Decidió actuar, se merecía un castigo por haberla dejado sin respiración tanto en el beso como en el ataque de cosquillas.

Primero intentó volver-le a sacar la manta de encima, pero era como intentar arrastrar un un elefante ella sola con una cuerda, así que intentó otra cosa; si no podía sacarle la manta. Le sacaría la almohada. Y dicho y hecho, con una determinación sacada de la frustración, le arrancó el cojín de la cama, que cogió desprevenido a ren y acabó tambaleándose un poco y apunto estuvo de caerse de la cama, en ese momento kyoko aprovechó la ocasión y le sacó la manta casi por completo, si no fuera por la cabeza, que parecía que era la única parte del cuerpo de ren que no podría destapar.

Frustrada con ren, acabó soltando la manta, cogiendo la almohada y golpeándole con ella hasta que su frustración disminuyó un poco.

- kyoko-chan...- le dijo con voz lúgubre desde debajo de la manta- si no quieres que te bese otra vez, será mejor que dejes de golpearme con la almohada.

-ha.. hai- lijo asustada, soltando la almohada y corriendo hacia la puerta-

cuando ren oyó la puerta cerrarse, respiró tranquilo, aún que había disfrutado mucho de la rabieta de kyoko, había tenído que pararla de golpe, ya que si continuaba de esa manera se descubriría sin darse cuenta.

Salió de la cama sonriendo al ver la almohada en el suelo, y sin poder evitarlo se imagino a kyoko golpeándolo con ella, era una lastima que tuviera que ocultar su secreto, porque le hubiera encantado verla furiosa y cargada con la almohada. se fue hacia el baño, se dio una ducha y se puso las lentillas.

Cuando salió del baño hizo la cama, y se puso una camisa negra con unos pantalones también negros acompañados de un cinturón blanco. Después salió al encuentro de kyoko. Sonriendo al pensar en lo que podría hacerle...

se apoyó en el marco de la puerta y la observó mientras amasaba la pizza y la extendía en una bandeja, sonrió, se le acababa de ocurrir algo interesante que hacer con kyoko, era un pensamiento inocente, pero estaba seguro que pondría a kyoko muy nerviosa, y eso era suficiente castigo, por haberlo pegado con la almohada. Se le acercó lentamente por la espalda sin que ella se diera cuenta y la sorprendió poniendo sus manos encima de las suyas.

Sorprendida, Kyoko dio un respingo, la repentina acción tomo por sorpresa a ren, que no tuvo tiempo de esquivarlo Y kyoko acabó dándole un golpe con la cabeza en la barbilla de ren.

Los dos soltaron un gemido de dolor: kyoko se agachó en el suelo y se puso las manos en la cabeza, y ren se sujetó la barbilla con signos de dolor

-¡tsuruga-san! ¡A que a venido eso!- le dijo indignada- esta es la segunda vez que me sorprende en la cocina, no vuelva a hacerlo por favor, podría ocurrir un accidente

-podría haberme avisado antes, y así ninguno de los dos habría sufrido daños colaterales...

-¡es de lógica!

-¿Me estas diciendo que no puedo entrar en mi propia cocina?- le dijo levantando una ceja-

-¡no! solo le estoy diciendo que me avise, o que haga algo de ruido para que sepa que ha entrado

ren se la quedó mirando un rato con el ceño fruncido, no acababa de entender porque tenía que hacer ruido en su propia cocina, pero reconoció que si seguían teniendo ese tipo de incidentes, posiblemente la próxima vez acabara con una sarten por sombrero.

Suspiró con cansancio, no había previsto que kyoko acabaría golpeándole la barbilla, estaba claro que cuando estaba con ella no pensaba con claridad, y sus técnicas de playboy no salían bien, sobretodo porque las pocas que había intentado habían acabado en desgracia, o por el contrario kyoko no se había dado cuenta de la indirecta y había pasado olímpicamente de el sin darse cuenta.

Se acercó a kyoko y esta se tensó en el acto, estaba claro que ha kyoko le abrumaba su presencia, pero se merecía un castigo por no haberlo llamado por su nombre. Además, dejando de lado el castigo, se moría de ganas de abrazarla, la amaba tanto que para él ahora era mas importante demostrarle con pequeños gestos que la amaba, a intentarlo seduciéndola con besos, en ese momento le dio exactamente igual como se sintiera kyoko, quería abrazarla, y lo haría, rodeó a kyoko con sus brazos y escondió su cara en el hueco de su cuello, oliendo sin querer su aroma

Kyoko estaba completamente tensa, no sabía donde poner sus manos, tenía miedo de que ren notara lo nerviosa que estaba. Aún no se había recuperado del todo del pequeño incidente que había pasado hace poco, sabía que ren no la perdonaría por haberle golpeado con la almohada, pero no se había esperado un abrazo, había estado tensa como un palo esperando la entrada de ren, por como se estaban comportando últimamente había previsto que actuara dandole un beso, pero cuando el la desconcertaba con abrazos o besos en las mejillas, no sabía que hacer.

Las clases eran de besos y de actuación, en ella no incluían abrazos dulces y besos en las mejillas. Besar a ren era muy bochornoso para kyoko, sobretodo teniendo en cuenta sus recientes sentimientos, pero de momento estaba bien con ello, no se hacía ilusiones con eso (bueno no muchas), porque sabía que no era real.

Pero cuando el hacia pequeñas acciones que hacían que el corazón de kyoko se acelerara, kyoko tenía miedo, porque eran en esas acciones las que hacían acelerar su corazón, las que engañosa-mente su corazón las confundía con verdadero afecto.

Sus sentimientos le jugaron una mala pasada, y sin pensar en lo que hacia acabó por devolverle el abrazo a ren

ren se sorprendió por el repentino cambio de kyoko. Su actitud cambió por completo, paso de estar completamente tensa a estar relajada en sus brazos. Ren no se podía quejaba la verdad, al fin y al acabo estaba en la gloria, kyoko lo estaba abrazando, y no lo estaba intentando apartar de el, pero el simple hecho de que lo hiciera tan rápido y sin protestar, hacia que le picara la curiosidad

para probar su curiosidad, decidió moverse un poco, avanzó un paso, haciendo que la espalda de kyoko presionara el borde del mármol, kyoko no se movió y siguió abrazándolo, pero ren pudo notar como se tensaba levemente, y tuvo ganas de molestarla.

ayer no había podido porque estaba seguro de que si lo intentaba crearía inconscientemente una brecha emocional entre los dos, pero ahora que podía molestarla, y tenía un motivo de peso, lo haría.

Presiono a kyoko un poco mas contra el mármol haciendo que inconscientemente doblara la espalda y tuviera que dejar de abrazarlo para apoyarse en la encimera, evitando que se golpeara la espalda.

-¡woa!- chillo sorprendida cuando se vio casi con la espalda apoyada en la encimera- ¡ren!- protestó- ¿es que quieres remojarme el pelo en la salsa de tomate?- le dijo tocándose el pelo para ver si lo tenía sucio, había puesto un bol con salsa de tomate para ir preparando ordenadamente los ingredientes para la pizza, y resultaba que ren había estado apunto de poner su cabeza dentro del bol-

-no- dijo alargando la bocal- solo quiero que no me pegues mas con la almohada

-eso...- empezó sonrojada, la verdad es que no sabía ni ella misma porque lo había hecho- uh... eh... ¿lo siento?- le dijo tímida, tenia el impulso de inclinarse para pedir perdón, pero tenía a ren prácticamente encima, así que a menos que quisiera darse otro golpe en la cabeza, la mejor opción era quedarse quieta-

-está bien...- le dijo con calma, sorprendiendo a kyoko, solo eso?-

-eh... ¡ren! Lo siento mucho de verdad...- le dijo dudosa, no se acababa de creer esa cara de ren, pero no sentía que estuviera enfadado, es mas, desde en el mismísimo momento en el que que había empezado su rabieta de la almohada, no había sentido que estuviera enfadado, es mas, no lo estaba en absoluto. Parecía... ¿divertido?-

-no hace falta disculparte una segunda vez- le dijo suavemente-

-¿e-en serió?- le dijo dudando, esa calma después de la tormenta no le auguraba nada bueno- ¿seguro que no estas enfadado? ¿Ni un poquito?

-¿Quieres que me enfade?- le dijo levantando una ceja-

-¡no! ¡no!- dijo rápidamente agitando las manos delante de su cara-

-¿no me crees?- le preguntó ren con un tono de fingido dolor-

-¡claro que si! ¡Claro que te creo!- se apresuró a decir, incorporándose de la encimera, y si no fuera por los grandes reflejos de ren, se hubieran dado un cabezazo- lo siento mucho...- musitó derrotada, solo le faltaba que le diera otro cabezazo, su día empeoraba por momentos-

ren pareció no notar su comentario, se apartó unos pasos para darle espació y se acercó a la bandeja donde kyoko había puesto la masa de la pizza, mientras tanto kyoko inspeccionaba con ojo de halcón el bol para ver si encontraba algún enemigo sospechoso

-¿te puedo ayudar?- le preguntó mirando la masa como si fuera algo fascinante-

-cla-claro- le dijo sorprendida- corta el jamón dulce- le dijo apuntando a un plato con varias lonchas de jamón- había pensado hacer una pizza margarita, pero si prefieres otro tipo de pizza..- le dijo dudosa, la verdad es que si se trataba de comida japonesa, ya sabía que darle, pero en cuanto a la comida extranjera era un poco mas difícil recordaba que le había dicho a Boo que había pasado la infancia en estados unidos, así que había intentado hacer algo que le pudiera gustar y le recordara a su hogar, tenía entendido que los americanos les gustaba mucho la pizza, así que intentó probarlo-

¿podemos hacer dos pizzas?- le dijo ren, sorprendiendo a kyoko,¿tenía apetito? no se lo hubiera imaginado nunca, sobretodo porque a veces parecía como si esquivara la comida. Si tanto le gustaban las pizzas, se prometió a si misma que se las prepararía mas seguido-

-¿quieres comerte dos pizzas?- le pregunto impresionada y entusiasmada con la simple idea-

-¿e?, ah no, quería decir si podríamos dividir la masa en dos para crear dos pizzas pequeñas de sabores distintos, que te parece?

-¡Me parece genial!- le dijo kyoko entusiasmada con la idea, cogió la masa y la dividió en dos- toma- le dijo dándole uno de los trozos- amasala bien-

-¿y como lo hago?- le dijo aturdido-

kyoko cogió la otra parte, puso un poco de harina en el mármol, y empezó a amasarla, primero con los dedos, y después poco a poco con la palma de la mano para hacer mas fuerza, cuando acabó y la masa estaba completamente moldeada y blanda, hizo una bola con la masa, para después coger el rodillo y empezar a alisarla en forma ovalada.

Cuando ya la tubo hecha, espolvoreo con cuidado un poco de harina sobre la bandeja, y puso la masa estrategicamente en la mitad de la bandeja, de modo que quedara suficientemente sitio para poner la otra masa en la bandeja.

Miró a ren que la estaba mirando atentamente, pero en vez de mirar los movimientos que había hecho para amasar la masa, por la dirección de su mirada, kyoko intuyo que la estaba mirando todo el rato en la cara. Así que basicamente, no había prestado atención.

Un poco molesta, le paso el rodillo a ren. Teniendo curiosidad por lo que haría. El miró el rodillo como si de un alienígena se tratara, pero lo cogió y se dispuso a intentar amasar su masa

-toma, asegurate de amasarla bien con los dedos primero, porque si no después puede quedar seca, y en el peor de los casos con grumos-

ren la miró espantado y completamente aturdido, pero izo su mejor esfuerzo para ocultarlo, kyoko se apartó de la encimera y le dejó paso a ren, que tomó su sitió, kyoko ya se temía algo raro, pero nunca se imaginó que ren cogería la masa y la soltaría de golpe en la encimera. Kyoko involuntariamente dio un respingo ante su fuerza.

Completamente ignorante de lo que kyoko estaba sintiendo y pensando en ese momento, puso la mano dentro de la bolsa de harina y la sacó llena. Kyoko alarmada, intentó detenerlo, pero fue demasiado tarde. Ren lanzó la harina hacia la masa con un movimiento rápido, haciendo que la harina se levantara y le entrara en los ojos.

Sorprendido, ren se frotó los ojos intentado calmar el escozor

-¡para!- le dijo kyoko alarmada, al ver como se frotaba los ojos- si te los frotas te dolerán más, le dijo preocupada, sacándole las manos de los ojos- es mejor que te pongas agua.

Con un movimiento rápido lo atrajo hasta el grifo y lo encendió, dándole espacio a ren para que se pudiera lavar la cara, kyoko lo estaba mirando constantemente, interiormente preguntándose, como podía ser que un hombre de veintiún años pudiera cometer un error tan infantil, eso demostraba que no le había prestado atención. había estado concentrado en ella, y interiormente se preguntó si tenía algo en el pelo o en la cara pera que hubiera captado su atención de esa manera. Por si las moscas, se volvió a pasar las manos por el pelo y la cara intentándose limpiar la suciedad invisible.

Tan metida estaba en sus pensamientos, que realmente no estaba "viendo" a ren, porque si de verdad lo estuviera, lo hubiera pillado frotándose los ojos con las manos en un acto infantil para que dejaran de picar.

Ren aún se se podía creer el ridículo que había hecho, si no hubiera estado tan embobado mirándola a la cara mientras preparaba la masa, esto no habría pasado. Era increíble la atracción que tenia por kyoko, por muy simples que fueran sus movimientos, por cosas tan absurdas como servir la mesa, o pasarle la sal. Hacían a veces, que se quedara embobado.

Se apartó del grifo, rascándose inconscientemente los ojos, olvidándose por un momento de que tenía a kyoko delante, kyoko se le acercó y le apartó las manos con una cara enfadada, la misma que pondría una madre a su hijo cuando este no había hecho algo bien.

ren abrió los ojos, y inmediatamente algo le molestó en el ojo izquierdo por lo que se lo volvió a rascar, cuando apartó la mano ya no le escocía el ojo. Notó que tenía la mano un poco húmeda con la que se había rascado, pero no le dio importancia, ya que hacia poco mas de quince segundos, había tenido esa misma mano en remojo

kyoko lo miró con la boca abierta sin poder creer lo que veía, miró la mano con la que se había rascado, y la evidencia era clara.

Lo que acababa de descubrir la dejó muda

ren vio como kyoko se congelo en el acto, no entendía que le pasaba, ¿tenía los ojos rojos?, ¿tenía grumos de harina pegajosos por culpa del agua en el pelo?. Para comprobarlo se tocó el pelo, y notó que tenía el flequillo mojado, pero eso era todo

-¿ kyoko-chan?- le dijo preocupado- ¿te pasa algo?

-a... azul- murmuró embobada, sin poder creer lo que estaba viendo-

-¿azul?, ¿que es de color azul?, ¿que te pasa?- le dijo preocupado, que era de color azul, ¿y que tenía que ver su cara en eso?-

y entonces, un pensamiento horrible le vino a la cabeza, no le estaría mirando...

giró la cabeza rápidamente y miró en la pica minuciosamente. Y entonces la encontró, la respiración se le paró en la garganta. En una de las esquinas, había algo negro... algo pequeño y frágil...

una de sus lentillas.

Se miró la mano izquierda con la que se había rascado hace pocos segundos, y lo que en un primer momento se pensaba que era agua, no era mas que su otra lentilla doblada en el nudillo del dedo indice izquierdo.

Estaba completamente descubierto ante kyoko, sus dos lentillas habían saltado, y ahora mismo, estaba mirando la cara petrificada de kyoko, con sus verdaderos ojos.

Los ojos de Kuon Hizuki.

parece que me salio mas largo de lo que creia, quería hacerlo de 20 paginas pero al final puede que se alarga a 27 por eso es mejor dividirlo y daros un poco de ilusión, la otra parte será muy pronto

siento muchísimo no haberlo puesto antes, me he retrasado 4 dias, lo siento mucho. este capitulo va sobretodo para las impacientes que no podíais esperar, pues bueno, tened en cuenta que habra otro dentro de una semana. que no será el final.

lo estoy alargando mas de lo que pensaba v.v

aviso ya que estaré de examenes por lo que la fecha es opcional, si no me va bien será cerca de ese dia, así que, espero que les guste!

quiero eliminar la nota de autor y poner un capitulo, seguramente en el proximo capitulo, este sera la sexta pagina y el siguiente la septima, ya pondré de todas maneras en el resumen algo para que os deis cuenta tipo actualización o algo por el estilo.

en fin espero que les guste y quiero muuuchos mensajigos!