Descargo de Responsabilidad: Glee no me pertenece y tampoco ninguno de sus personajes.
Capítulo 60. La abuela Judy
Las manos le sudan de forma exagerada al llegar frente a su antigua casa, es inevitable que estar frente a ella le recuerde el pasado, además esta vez la acompaña Beth. La última vez que la niña estuvo ahí tenía unos dos años y con el paso del tiempo ha ido olvidando el lugar, de ahí, su cara de asombro.
¡Wow! ¡Es gigante! – Quinn sonríe en respuesta, a ella también se lo parecía cuando era una niña, ahora no tanto
¿Estas preparada?
Si – confirma sin un ápice de duda en su voz y agarra la mano de su madre
Quinn es la encargada de llamar al timbre, intenta mantener la calma pero se le hace cada vez más difícil, a medida que escucha pasos acercarse hasta la puerta principal. Contrario a lo que la rubia había previsto, es la propia Judy quien se encarga de abrir y no alguien del servicio.
Hola – saluda primero Quinn
Os estaba esperando, adelante – dice la mujer mayor haciéndose a un lado y permitiéndoles el paso – El salón es por… - Judy se queda en silencio dándose cuenta que su hija sabe perfectamente donde queda
Las tres generaciones de Fabray llegan hasta el amplio salón dejando boquiabierta a la más pequeña de ellas, quien ha perdido algo de su seguridad inicial. Había visto a su abuela en fotos pero en persona, la mujer infunde algo de timidez en la niña, la cual no se separa de su madre.
Beth – habla suavemente para tranquilizar a su hija – esta es tu abuela – continua acariciando su pelo
Hola – saluda tímidamente
Hola pequeña – Judy relaja el gesto de su cara para tranquilidad de Beth, y le sonríe, no es una gran sonrisa pero algo es algo piensa Quinn – Eres igual a tu mama cuando tenía tu edad ¿sabías? Solo que con el cabello de otro color
Sí, todos lo dicen… y que el color de mi pelo es por mi papa – comenta con sencillez, separándose de Quinn para sentarse en el amplio sofá junto a ella
Aunque le cueste reconocerlo, la sensación que tiene al ver a su hija junto a su abuela, no se puede comparar con casi nada de lo que ha vivido. Beth había preguntado mucho por sus abuelos y a ella se le partía el alma cada vez que tenía que decirle que estaban muy lejos y que no podían visitarlos. Según fue creciendo, la historia fue cambiando pero el fin siempre era el mismo, no visitas. La niña sabe que por un problema de su mama y sus abuelos ellos no se llevaban muy bien y por eso no se venían, el motivo de esa ruptura familiar no se lo había especificado, pero cuando sea mayor y capaz de comprender lo que pasó, Quinn le contara, siempre y cuando quiera saber. Ella no tiene nada que esconder y mucho menos a su hija.
La conversación transcurre con cierta calidez, Judy había preguntado por el colegio y Beth se había sumergido en un sinfín de anécdotas de su corta vida. Quinn no interviene, se limita a asentir o negar cuando su hija le pregunta cualquier cosa, o sonreír recordando algunas de las que cuenta. En un momento determinado la niña se acerca hasta ella para susurrarle algo al oído e inmediatamente y tras asegurarse que está segura, Quinn se levanta y las deja a solas. No se marcha muy lejos, se queda en el pasillo entre la cocina y el salón, como bien había dicho a su madre, no piensa dejar a su hija totalmente sola.
¿Te parecen muchas fotos, no? – pregunta Judy mirando a su nieta, la niña observa, una vez más, todo a su alrededor antes de asentir – Quinn, tu mama… pensaba lo mismo, no entendía por qué había hay tantas fotos
No hay ninguna de mama – comenta con cierta desilusión, las únicas fotos que había visto de ella eran las pocas que Quinn se había llevado o las que sus tías tenían, casi todas desde un año antes de su embarazo hasta el mismo o más adelante
¿Quieres ver fotos de cuando era un bebe?
¡Sí! – exclama rápidamente – Por favor – añade tal y como su madre le había enseñado, la cual sonríe en su pequeño escondite
Judy abandona el sofá por un instante para buscar uno de los tantos álbumes que guarda repletos de fotos de su hija, al volver a tomar asiento lo hace más cerca de su nieta, desde el momento en que la ha visto en la puerta le habría gusta poder abrazarla pero por temor a asustar o incomodar a la pequeña no lo había hecho, por no hablar de la reacción que podría haber tenido Quinn, no quiere hacer nada que estropee la oportunidad que jamás pensó que iba a tener, volver a ver a su nieta.
¿Tenía un perrito?
¿Qué? – cuestiona la mujer mayor que había estado distraída con sus propios pensamientos mientras la pequeña dejaba atrás algunas fotos de una Quinn recién nacida – Randy… – susurra recordando al animal, Quinn desde el otro lado puede escucharlas y le sorprende que lo recuerde, una sonrisa aparece en su boca en su propio recuerdo del que para ella fue su amigo – Tu mama estuvo suplicando que le compráramos uno durante meses, todos los días nos prometía que lo iba a pasear, lo cuidaría y que le iba a regañar si se portaba mal, hasta que al final nos convenció y le regalamos a Randy por su cumpleaños
¿Y qué paso? – indaga expectante, su mama nunca le había contado eso
Ella quería dormir con él pero no le dejamos y ¿sabes qué hizo? – continua su relato – Lo escondió en uno de sus cajones durante todo el día hasta que anocheció, luego nos dijo que así ninguno lo veríamos subir como había pasado y no nos hubiéramos dado cuenta si no se hubiera escapado en mitad de la noche y se hubiera subido encima de mí, me dio susto tremendo – termina contagiándose de las risas de la pequeña al igual que Quinn
¿Qué más pasó?
Tuvimos que castigar a tu mama por desobedecernos
A mí también me castiga si me porto mal
No será muy a menudo ¿no? – pregunto con algo de preocupación, si tiene el mismo carácter que Puck va a ser un quebradero de cabeza para Quinn
No, mama dice que siempre me porto muy bien pero cuando Rachel… - la niña se queda en silencio al pronunciar el nombre de la morena, no sabe si debe o no hablar de ella
Cuando Rachel ¿Qué? – la anima a seguir sin hacerle preguntas, había escuchado algo después del funeral de su marido, pero no estaba segura de ello hasta ahora, le habían dicho que su hija y su nieta se estaban quedando con los Berry durante esos días
Al principio no me gustaba que fuera amiga de mama y le dije algunas cosas feas… pero ahora no ¿eh? Ahora me porto bien con ella – asegura temiendo que su abuela también le regañe
Me alegra oír eso, ¡oh, mira esta! – dice señalando otra de las fotos en la página siguiente, en ella aparece Quinn llena de chocolate alrededor de su boca, por la cara y la ropa, Judy procede a contarle la anécdota de esa foto como de algunas más de las trastadas de la rubia
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La primera y única función del día había sido a las cinco y al llegar a su fin había decidido salir a tomar algo con sus amigos. No había conseguido contactar con Quinn en toda la mañana y se había pasado las dos horas antes de salir al escenario, mientras se preparaba para la función, pegada a su teléfono. Lo primero que había hecho al bajar de las tablas también había sido revisar el aparato pero nada y para esa hora ya debería haber acabado el encuentro con Judy. Para su mala suerte además, en el lugar en el que están no tiene señal por lo que sale cada diez minutos para tratar de hablar con su chica.
Algunos de los que la acompañan no hacen sino llamarla exagerada y bromear con la histeria que muestra por no poder hablar con su novia. Lo que ninguno de ellos entiende es que tiene motivos para preocuparse, es decir, ha ido a ver a su madre a la que ha visto una vez en cinco años y para colmo es la primera vez que Beth la va a ver, eso son motivos suficientes para ella. Las bromas no le sientan muy bien y menos cuando en algunas insinúan que la rubia tiene que estar muy ocupada con alguien para no atender sus llamadas.
Abby junto con Michael son los únicos que se mantienen al margen de las burlas, cosa que Rachel agradece. La morena vuelve a salir por enésima vez y con el mismo resultado que las anteriores. Al entrar va directa a la barra para pedir una nueva copa, no suele beber pero con los nervios y la preocupación, la bebida de su vaso desaparece más rápido de lo normal.
No les hagas caso, son unos idiotas, solo están bromeando – comenta Abby apareciendo a su lado
¡Ya! – espeta con desgana
Seguro que Quinn está bien, estará con ese chico… ¿Cómo me dijiste que se llamaba? – pregunta fingiendo no recordarlo
¡Austin! – la rabia en su voz se hace presente al pronunciar el nombre del chico
Eso es, Austin – repite sabiendo el efecto que causa en la morena – Seguro que esta con él y no escucha el teléfono… o están en la piscina – añade recordando la descripción que le había dado de la casa
En la piscina no – increpa rápidamente Rachel – Quinn no se llevó bikini
Bueno, puede haberse comprado uno allí o…
¿O? – interroga Rachel cayendo en la trampa para alegría de Abby
Es su casa, no pasa nada si se baña en ropa interior ¿no? Al fin y al cabo no se diferencia mucho de un bikini – la expresión en la cara de la morena se transforma precipitadamente en ira con solo imaginar la situación, rápidamente se da la vuelta para ir hasta su mesa y con una breve disculpa se marcha del lugar, Abby no pierde detalle y sonríe satisfecha desde la barra
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Quinn había escuchado toda la conversación de su madre y su hija, y cada una de las anécdotas que la mujer mayor le había contado a la pequeña, en cuanto a ella y también alguna de cuando ella misma vivió en la casa, a pesar de que no lo recuerda, estuvieron ahí casi dos años antes de marcharse. Beth no había parado de reír en todo momento y eso había tranquilizado a la rubia, permitiéndole relajarse y escuchar atenta cada recuerdo, algunos que incluso había olvidado.
Beth había comentado inocentemente que van a hacer reformas en la otra casa y después de un pequeño silencio, Judy se había sobrepuesto a los recuerdos, contándole a la pequeña las reformas que ellos tuvieron que hacer cuando ella nació, como poner una pequeña puerta en lo alto de las escaleras y también abajo, porque lo único que quería cuando comenzó a gatear era bajar y subir por ellas.
Le había parecido extraño que no hiciera ningún comentario o le preguntara acerca de Rachel, ella tampoco le ha dado ningún tipo de explicación, no tiene por qué, o así lo siente ella.
Después del encuentro con Judy tenían que recoger sus cosas de casa de los padres de Rachel y los hombres insisten tanto en que se queden a cenar, que así lo hacen. Beth les cuenta todo lo que su abuela le había contado y a los dos, les enseña la foto de su mama que su abuela le había regalado, la de Quinn llena de chocolate.
Qué raro – murmura Quinn
¿Qué es raro? – pregunta su hija apareciendo a su lado seguida de Leroy e Hiram
Rachel tiene el móvil apagado y en su casa no contesta
Igual ha salido – propone como alternativa Leroy
Eso es lo raro, en el último de sus mensajes me dice que va a estar en casa que la llame
Ya sabes cómo es, seguro que ha salido para distraerse, claramente no ha heredado mi paciencia – Hiram mira con sorpresa a su marido por sus palabras, el hombre tiene muchas cualidades pero la paciencia no es una de ellas
Más tarde la llamas, la cena está en la mesa – le indica el hombre más bajo quitándole el teléfono de las manos
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Austin había llamado cuando Quinn trataba de convencer a sus suegros que no era necesario que se molestaran en llevarlas, que podían tomar un taxi. El chico había ido al centro para ver a unos amigos y estaba a punto de volver por lo que había llamado para saber si ellas también volvían y en ese caso aprovechar el viaje, o si por el contrario iban a pasar la noche otra vez en casa de los Berry. Los dos hombres habían aceptado dejarlas marchar con ese desconocido, para ellos, solo tras conocerlo y hablar con él unos minutos.
Muy simpáticos tus suegros ¿eh? – comenta con cierta ironía, al pobre lo había sometido a una mini entrevista antes de dejarlas subir al coche
No te conocen – dice para defenderlos y sonríe por los aprietos que había pasado para responder algunas de las preguntas
Yo no le pregunto a la gente que no conozco si se acuesta con tíos o con tías ¡ay! – se queja al recibir un ligero golpe de Quinn
Cuidado con lo que dices – la rubia hace un gesto hacia el asiento trasero señalando a Beth para que cuide sus palabra
Perdón, quiero decir que yo no le pregunto a la gente si es gay o no para conocerla
Ya, ellos normalmente tampoco pero sabiendo que te estas quedando en la misma casa querían saberlo
¿Para amenazarme?
No – niega Quinn riendo, Leroy lo había hecho sutilmente a decir verdad
El resto del camino lo pasan en silencio, salvo por ciertos comentarios casuales de vez en cuando o alguna cosa que a Beth se le ocurre preguntar, ninguno habla demasiado. Están a unos cinco minutos de la casa, entrando en el último camino de tierra que les lleva directos a ella y Quinn decide despertar a Beth, quien se había dormido a mitad de camino.
¿Hemos llegado ya?
No, faltan unos minutos
No veo nada, está muy oscuro – dice la niña tratando de ver entre los dos asientos delanteros - ¿Puedo conducir? – cuestiona después de unos minutos de silencio, le había preguntado lo mismo nada más salir de la casa de Judy, y todo porque había visto una foto de ella con Russel, sujetando el volante de uno de los coches de su padre, cuando tenía más o menos la misma edad que Beth
No, es peligroso Beth
Pero…
No – Quinn es rotunda
Mami – insiste tratando de ablandar a su madre
A mí no me importa – interviene Austin viendo la carita de la niña
Austin no…
Solo son unos metros Quinn y el camino es recto, además no pienso dejarla sola con el volante – la rubia se debate entre aceptar o no, con una última sonrisa Beth termina de ganársela y acepta
No toque nada que Austin no te diga – le advierte ayudándola a pasar delante y acomodarse con el muchacho
¿Estas lista? – pregunta él
¡Vamos! – grita para que se ponga en marcha de nuevo, Austin coloca suavemente sus manos sobre las de la pequeña para ayudarla a mantenerse en el camino y Beth sonríe feliz por estar conduciendo
Quinn
¿Mhm? – murmura sin apartar la vista de su hija
Creo que hay alguien en la entrada de tu casa
¡¿Qué? – exclama girando su cabeza, es tal la rapidez con la que lo hace que se puede escuchar un pequeño crujido de su cuello, la rubia intenta ver quien es pero están lejos y la iluminación es escasa, Austin por si acaso pone el seguro de todas las puertas de la camioneta
¡Rachel! – grita Beth reconociendo la pequeña figura a unos metros de ellos antes que ninguno - ¿Puedo pitar? – pide a Austin, él con duda mira a Quinn y luego asiente, el sonido de la bocina hace saltar del susto a la morena, su cara cambia de cansada a furiosa el tiempo que tarda en ver a Beth en brazos de Austin y los dos riendo por su reacción - ¡Rachel! – grita otra vez bajando de la camioneta y corriendo hasta la morena hasta rodearla con sus pequeños brazos – Estaba conduciendo, ¿me has visto? – cuestiona mirando hacia arriba pero no encuentra la mirada de la morena, ella la dirige al frente, cambiando entre Austin y Quinn constantemente – Rachel
Perdona – se disculpa haciéndole caso esta vez – Ya te he visto, lo haces muy bien – sonríe aunque no demasiado, lo suficiente para que la niña se quede contenta
Las tres chicas entran en la casa pero solo una de ellas habla todo el tiempo, Beth, ni Rachel ni Quinn han dicho nada en el corto trayecto. La rubia sube directamente para acostar a su hija dejando a la morena a solas en el salón. Pasados diez minutos Quinn deja la habitación de su hija y se dispone a bajar para encontrarse con Rachel, en el camino se cruza con Austin, quien le informa que las maletas las tiene en su habitación y que él se va a dormir, Quinn asiente y le da una pequeña sonrisa de agradecimiento. La rubia no necesita que nadie le diga lo que le espera abajo, sabe que Rachel está molesta, lo puede ver en su cara y en sus ojos, solo espera que su novia atienda a razones.
Capitulo 60 ya ! Cuando comencé la historia no pensé que llegaría hasta aquí, y en parte os lo debo a todas
las personas que comentáis/leéis la historia. GRACIAS !
Parece que la morena no ha aguantado mucho sin noticias de su chica pero ¿volar hasta Ohio solo por eso?
Es demasiado ¿no? Ya veremos como acaba la cosa.
El encuentro entre Judy y Beth ha ido bien, pero la niña tiene muchas preguntas que ya le hará a su
abuela en las siguientes ocasiones que tenga, y ya veremos si todo es tan bueno como parece.
Aviso que los siguientes dos capítulos serán solo de Rachel, Quinn y Beth. Después volveran el resto
de personajes/parejas.
Por motivos de trabajo, la próxima actualización sera como muy tarde el Viernes, si puedo hacerlo
antes no duden de que lo haré.
Saludos y buena semana para todos.
